martes, 11 de noviembre de 2014

Sánchez Gordillo, otro que se va


¿Que se retira Juan Manuel Sánchez Gordillo de la política? ¡Ah, no! no seamos pardillos. Éste no. Lo que ha anunciado es que dimite como alcalde de Marinaleda. Pero sigue siendo concejal de este pueblo sevillano, paradigma de "la izquierda verdadera, de verdad de la buena" (y con el beneplácito y altavoz de La Sexta, medio que otorga credenciales de izquierdismo en este país, tras la inclinación a estribor del tradicional medio y nido de intelectuales e ideólogos rojeras, el diario El País). Y lo hace para continuar como diputado en el Parlamento de Andalucía, pues la ley electoral andaluza recoge la incompatibilidad entre el cargo de Diputado con los de Alcalde, Presidente de Diputación y Presidente de Mancomunidad. Algo que el Tribunal Constitucional ha declarado conforme con lo dispuesto en nuestra Carta Magna, a pesar de haber presentado el PP recurso de inconstitucionalidad contra la norma que incluyó estas incompatibilidades. Así que a Gordillo, como a otros alcaldes y parlamentarios andaluces (la mayoría del PP) no les quedaba otro remedio que optar por uno de los dos cargos públicos. El que llevase 35 años en el cargo de alcalde no era problema para él. Para otros políticos de otras formaciones sí lo es, a juicio del sentir popular (incluso algunos ven en esto una causa de la corrupción reinante). Para los demás sí eran imprescindibles las limitaciones de mandatos o las incompatibilidades. Él no se ha dado nunca  por enterado de estas críticas. Es más, quienes las hacen (desde su "bando") siempre han pasado de largo cuando se le nombraba, por extrañas e inconcebibles razones que no llegamos a entender. Solo cuando le pillaron cobrando dos sueldos, el de maestro y el de diputado, algunos se quejaron y tuvo que renunciar a uno de ellos (el de maestro). Otros son criticados si tienen varios cargos y llevan en política muchos años. Gordillo siempre sale indemne de críticas. ¿Nos da una lección de la política para "los nuevos tiempos"? No, se queda como parlamentario y con un segundo cargo, el de concejal. El ayuntamiento de Marinaleda, su feudo, donde hace y deshace a su antojo sin oposición  alguna, seguirá siendo gobernado por él, como concejal, y con un títere o clon suyo en la alcaldía. Todo cambia para que todo quede igual. Y encima conserva el puesto de parlamentario en un grupo (IU-CA) con el que discrepa un día sí y otro también. Manteniéndose en el cargo bien pagado. Bien agarrado a la teta de lo público y dando lecciones a los demás. De ahí que diga que se quiere ir a Podemos. Ya busca acomodo, para mantener las prebendas y privilegios. ¿Que se va Sánchez Gordillo? Ni muerto. ¡A por otros 35 años más!

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