
El hombre que en 2006 puso una bandera republicana en un edificio público ingresará en prisión
Jaume d'Urgell se niega a pagar la multa impuesta argumentado "incompatibilidad con sus convicciones"
Jaume d'Urgell no piensa ceder en sus convicciones. Tiene hasta el jueves para pagar una multa de 1.260 euros por sustituir en mayo de 2006 la bandera rojigualda por la republicana en un edificio público madrileño o, de lo contrario, deberá ingresar en prisión. "No lo haré porque sería darles la razón", asegura.
Jaume tendrá que acudir ese día al Juzgado de Ejecución Penal número 7 de Madrid. Si decide no pagar, como ya ha anunciado a Público.es que hará, el juez podría condenarle a cumplir 3 meses y medio de prisión y hacer de este modo efectivo el cumplimiento de la sentencia que le condenó a una multa de siete meses por ultraje a España.
Público (texto y foto)
Jaume d'Urgell es un conocido activista republicano de izquierdas. Anteriormente militante comunista, ahora está en el PSOE. Continuamente está difundiendo su ideario en todas partes, incluido internet, en las redes sociales. Este hecho por el que se le juzgó no me pareció bien, pero tampoco considero que es un delito, es solo una forma pacífica de expresar sus ideales, sin más consecuencia. Sin embargo ha sido condenado por ultraje a España, según el artículo 543 del Código Penal, que dice: "Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses." Ya fue absuelto por la acusación de desórdenes públicos.
Manchar la bandera de España con símbolos de partido (el yugo y las flechas de la Falange) y otros símbolos propios de una dictadura sí que es un ultraje, una vejación de esos símbolos que asumieron los representantes de la voluntad popular, elegidos democráticamente, en función de órgano constituyente. Eso sí que merecería castigo, y no la gamberrada pacífica de Jaume d'Urgell. Y, por cierto, una aclaración al diario público: la bandera constitucional es amarilla y roja, no rojigualda. Esa era la bandera franquista, roja y amarilla dorada, que es el color gualdo, el color que pinta la planta gualda. Usar la rojigualda para simbolizar a España sí que es un desprecio a nuestros símbolos, y por extensión a España.
(Fotos de manifestantes, vía El manifestómetro)
1 comentario:
Ahhh amigo, pensar que los tiempos del pequeño dictador habina pasado, que inocentes, por aqui anda todo sino igual, bastante parecido. La derecha sigue siendo la diestra(roba con bastante audacia y astucia), y la izquierda, la siniestra (la malévola, satánica y pobre).
Pues mira, ¿sabe que le digo?, pues con su permiso, yo si me cago en la bandera, y no en la constitucional solo, no, sino en todas las banderas y en lo que rrepresentan.
salut y cabreos.
Publicar un comentario