miércoles, 17 de septiembre de 2014

Gallardón en horas bajas


¡Qué lejos quedan las sonrisas de la foto! Esta imagen corresponde al pleno del Congreso de los Diputados del 11 de febrero de este año. En esta sesión se debatió y votó una proposición del Grupo parlamentario socialista en el que se pedía la retirada del anteproyecto de ley sobre el aborto que había redactado el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. La proposición fue rechazada por la mayoría absoluta del PP, a pesar de la maniobra socialista de que se votase en secreto, pues se conocían las discrepancias de diputados del PP, especialmente de diputadas, alguna tan conocida como la ex-ministra Celia Villalobos. La maniobra no salió bien y sus señorías gubernamentales votaron con disciplina militar contra la petición de retirada. Ello provocó esas risas y aplausos que vemos en la foto, al conocerse el resultado proclamado por el presidente de la cámara baja, cuando la bancada popular estaba ya vacía, pues tenían mucha prisa por abandonar el hemiciclo por la hora. Entonces apoyaron al ministro "progre" (según la parte extrema de estribor de los medios de comunicación), pero ahora, tras el batacazo de las elecciones europeas y los resultados de las diferentes encuestas que manejan, parece que van a abandonar este proyecto estrella, como también el de dar las alcaldías a las listas más votadas, sin posibilidad de pactos. Gallardón, del que su padre dijo aquello de que “la gente dice que yo soy de derechas, pero el que de verdad es de derechas es mi hijo”, es un lastre que quita votos, así que le han dejado de lado, sin esas sonrisas ni los aplausos de la foto. Solo la Iglesia católica ha salido en su defensa (más bien en defensa de su proyecto y queriéndolo endurecer). Gallardón va a esperar a ver lo que pasa con el referéndum escocés y sus repercusiones en Cataluña para anunciar una decisión. Muchos ya lo consideran un cadáver político. Demasiado a estribor, demasiado a la derecha. Si el rey Juan Carlos se tuvo que marchar para limpiar la imagen de la monarquía, ¿qué hacer con Gallardón? ¡Qué lejos quedan las sonrisas de la foto!

martes, 16 de septiembre de 2014

Nacionalismos: ¿Qué han hecho por nosotros los romanos?


En estos tiempos convulsos que vivimos en estos día, y ante la perspectiva que se avecina, no está de más tener un poco de sentido del humor y tomarse las cosas sin dogmatismos de ningún tipo. Por eso me parece estupendo recordar una película que fue un revulsivo político, intelectual y hasta religioso, en los momentos en que se estrenó (1979), La vida de Brian, de los añorados Monty Python, el grupo humorístico que diseccionó el mundo de la época con más clase, lucidez y libertad de miras.


Todo tipo de nacionalismo produce miopía. Y ellos nos lo demostraron con gracia y valentía, a través de la aparición de un supuesto mesías en el contexto de las luchas por la independencia judía, en tiempos del imperio romano. No existen ni absolutamente buenos ni absolutamente malos en esta gris realidad. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Uniformes


Todos conocemos la polémica del uniforme que está usando un equipo colombiano de ciclismo femenino, que está compitiendo en Italia. El que una parte de esta prenda tenga color carne y, al verlo, dé la impresión de que las ciclistas van medio desnudas, ha levantado una buena polvareda en la opinión pública. Los detractores y los defensores se multiplican en la red, haciendo sus comentarios a favor o en contra. Y, como en otros casos, no es una determinada ideología lo que se plasma en esas opiniones. Entre los contrarios los hay que opinan que es impúdico, inmoral, y quienes ven en esto una muestra de machismo, de utilización del cuerpo de la mujer como objeto de comercio. 

Los uniformes siempre han sido una forma de "cosficar" a quienes los usan, además de ser una manera de distinguir a éstos de los que no lo llevan. Militares, policías, sacerdotes, médicos, jueces, enfermeras, colegiales... el uniforme les resta individualidad, diluyendo a las personas en el colectivo que los usa. Pero, también, esa distinción que suponen ha servido como objeto de deseo sexual. Enfermeras, policías... muchos de los boys o profesionales del sexo han usado y usan del uniforme como una forma más de potenciar el atractivo sexual. 

Lo que me sorprende es que algunos colegios privados, que hacen del uniforme una forma más de distinción basada en la "excelencia" o "superioridad" de su labor, impongan algunas prendas que, empleadas en el cine erótico, forman ya parte de las fantasías de muchos. He visto algunas colegialas, con minifaldas en los uniformes de colegios religiosos, que bien podrían parecerse a protagonistas de este tipo de películas. Aquí parece que los rigores moralistas se olvidan. Como se olvidan también los buenos modales de alumnos y alumnas de algunos de esos colegios, que, en la calle, demuestran bien poca educación con los demás. Seguro que habrán, no obstante, opinado contra este uniforme de las ciclistas colombianas. Y es que, como siempre, vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Zaragoza: dulces pecados


El año pasado os mostré lo lujuriosos que pueden ser los productos gastronómicos de Cantabria, con nombres tan poco recatados como los "cojones del anticristo" o los "chochitos ricos". Este año hemos visto que no solo en aquellas tierras mezclan la gula y la lujuria. Esto fue lo que vimos en el escaparate de una tienda de Zaragoza, en plena Plaza del Pilar, junto a la Seo. "Tetillas de monja", por supuesto "más sabrosas" si éstas son de clausura. "Torta del Beato", cuya ingestión no es pecaminosa, sino el no probarla, como nos indican el letrero (a saber que sabor tenía, pues "pecamos"). "Frutas de la tentación de Eva" (supongo que frutas escarchadas, de tanta fama por estos lares). O piedras de río y adoquines (esos caramelos enormes y duros, como piedras, como su nombre indica, envueltos en papel con la imagen de la patrona local). Y todo en un contexto lógico por el lugar de la exposición: Vírgenes del Pilar por doquier, con denominaciones religiosas para cada producto. ¿Irreverencia?  Parece que no, más bien "mimetismo", adaptación en el contexto en que se exponen y venden. La espiritualidad no está reñida ni con la gula, ni con la lujuria.


Y como apunte final, el idioma. En nuestro viaje hemos pasado por zonas de habla castellana de la más ancestral (Burgos), de lengua pre-indoeuropea (euskera) con sus diversas variantes (Euskadi, de aquende y allende los Pirineos) y con idioma francés. En Aragón, que mayoritariamente es de lengua castellana, también tienen lengua propia: el idioma aragonés. En Zaragoza no es el predominante, pero su dialecto, derivado del castellano, es también reconocible. En los letreros del escaparate vemos ejemplos: "kilicos" (por kilos). Esa terminación en "ico" (o "ica" si es en femenino) que añaden a muchas palabras ("mañico", por ejemplo) tan común y propia. Así lo apreciamos en nuestras conversaciones con los  naturales del lugar ("les traigo la cuentica") y en la misma publicidad: "Regalicos". Toda una seña de identidad, que añadía más gracias a estos "dulces pecados". O... "pecadicos".

viernes, 12 de septiembre de 2014

La foto del viernes: sobredosis de Photoshop


El elixir de la vida era un bebedizo que prolongaba la juventud, según antiguas leyendas orientales. Quienes pretendían la vida eterna lo buscaban con ansia, algunas veces desmedida. En nuestra sociedad, donde lo joven, lo moderno, parecen objetivos incuestionables en todos los ámbitos, convirtiéndose en obsesión permanente (azuzada por los medios de comunicación y la moda) esa búsqueda de un remedio artificial con el que prolongar la edad dorada de la vida, y la vida misma, está presente también como en las viejas leyendas. El auge de la cirugía estética y de productos cosméticos y alimenticios que prometen regenerar nuestros cuerpos como si el tiempo fuese hacia atrás, o que detienen aparentemente el envejecimiento (como la famosa toxina botulínica), son una muestra del ancestral deseo de vencer a la muerte. Pero no solo usamos de estos supuestos remedios. Cuando nuestra imagen se resiente con el paso del tiempo, a pesar de todos los esfuerzos y cuando fallan los brebajes "mágicos", y tienen que venderla ante quienes no están presentes para comprobar la triste realidad, los que no se conforman con ésta hacen uso de trucos. La informática nos ofrece aplicaciones con las que retocar las fotografías, haciendo de carnes fofas, cuerpos esbeltos; de rostros arrugados, pieles tersas y brillantes; convirtiendo a la fea en guapa y al viejo en joven. Eso es lo que hemos visto en cierta portada de un medio de comunicación, donde sexagenarias protagonistas habituales de los cotilleos de sociedad, nos sonríen con rediviva juventud y lozanía propia de los veinte años. Eso sí, con tal derroche de artificio, que han convertido lo bello en ridículo. El elixir de la eterna juventud es un mito. Y el Photoshop no hace milagros. Hay quien no se da cuenta de la decadencia de determinada casta social. Patético.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Hondarribia, el color y una sorpresa


Cuando publiqué la entrada sobre El ancla, de Biarritz, en el Facebook me preguntaron si fui a Hondarribia (Fuenterrabía) durante el viaje. Este año no hemos estado allí, pero sí la visitamos hace dos veranos. Nos gustó mucho esta ciudad, una población situada en la desembocadura del río Bidasoa, frente a la orilla que ocupa la ciudad francesa de Hendaya.


En Hondarribia podemos encontrar dos barrios históricos, interesantes y diferenciados. El Casco Viejo, dentro del recinto amurallado, en la parte alta de la población, y La marina o barrio de pescadores, junto al puerto.


En La marina disfrutamos de las antiguas casas de los pescadores, con sus vivos colores y arquitectura popular. Muchas de ellas han dado cobijo a establecimientos de hostelería.


Los marinos usaban la pintura que les sobraba de los barcos para adornar sus casas. Y las macetas en balcones y ventanas dan un colorido especial a las fachadas. De ahí el variado colorido. Algo que siempre ha caracterizado a este barrio y a esta ciudad.


En el casco viejo (o parte vieja) encontramos diversos monumentos, como la iglesia de Santa María de la Asunción, varias casas-palacio, el castillo de Carlos V (actualmente Parador de Turismo) y las murallas con sus diversas puertas.


En la llamada Plaza de Gipuzkoa, una plaza remodelada en el siglo pasado, aunque conserve mucho de su trazado y elementos originales del periodo medieval, hallé unos detalles que me llamaron la atención.


En unos soportales, donde en la vigas de madera había tallados varios símbolos similares a los típicos lauburus, unos capiteles me parecieron familiares. Eran enormemente parecidos a los capiteles, llamados de nido de avispa (o de abeja, también), propios de la arquitectura califal, aunque más sencillos. Esos capiteles que vemos, por ejemplo, en Medina Azahara, que crearon los musulmanes a partir del capitel de pencas, abundante en la Mezquita de Córdoba y otros monumentos de la época, que no es otra cosa que un capitel corintio más sencillo y con las hojas de acanto más separadas. ¿Arquitectura musulmana en el País Vasco?


Naturalmente no son capiteles califales originales, sino copias. Quienes reconstruyeron los edificios de la plaza unieron la arquitectura vasca tradicional con la de otros puntos de la Península, para dar mayor variedad al conjunto. Simbiosis hermosa. Un vínculo entre nuestra tierra y nuestra historia, con las tierras del Norte. Y una sorpresa inimaginable.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Autoescuela popular

Si quieres no tener problemas cuando incumplas las normas de tráfico, toma tus clases en la Autoescuela del Partido Popular. Esperanza Aguirre, Ángel Carromero, Miguel Ángel Rodríguez y José María Aznar garantizan el éxito. (Vídeo de la serie Euskadi Movie)

martes, 9 de septiembre de 2014

Ana Botella se va y Esperanza Aguirre lo celebra


Ha sido la noticia de esta tarde. A las 5, la actual alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha anunciado que no se presentará en las próximas elecciones municipales, previstas para el año que viene, como candidata. Está claro que los numerosos traspiés de la mujer de Aznar, con algunos cadáveres a sus espaldas, incluido uno más hoy mismo, como consecuencia de la caída de una rama de un árbol sobre un anciano (el segundo este verano), han hundido la imagen de la regidora. Lo que hace que sus expectativas electorales fuesen nefastas. Este es uno de los muchos casos que han movido al PP a plantear una reforma electoral que supone un verdadero "pucherazo" para mantener artificialmente alcaldías en minoría. Y, de ahí que hubiese ya movimientos dentro del PP para ocupar el número uno de la lista por Madrid. Una de las aspirantes a ocupar dicho lugar, Esperanza Aguirre, ha dejado clara, con pocas palabras, su opinión sobre la salida de Botella: "Ana Botella siempre ha hecho lo mejor para el Partido Popular", ha publicado en su Twitter. Se le ve contenta. Una contrincante menos. El camino a la candidatura para la alcaldía de Madrid se va despejando de obstáculos. Desde luego si Espe se mordiera la lengua, pocas posibilidades tendría de no morir envenenada. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

El ancla


En mis viajes suelo hacer fotografías a cosas, espacios, edificios, detalles, objetos que me parecen interesantes, aunque no sepa muchas veces qué significan. Es lo que me ha ocurrido con esta foto que comento hoy. 

Durante nuestro viaje de vacaciones de este verano, cuando paramos en Lasarte-Oria (Gipuzkoa), hicimos varias incursiones por los alrededores, incluyendo el País Vasco francés. Una de las ciudades visitadas fue Biarritz, en la que habíamos estado dos años antes, pero de forma fugaz. Esta vez le dedicamos más tiempo. Recorriendo la costa nos paramos para hacer un receso fisiológico y me percaté de este pequeño muro. Lo que me llamó la atención fue la ventana, con ese tejadillo y los postigos pintados de azul, con las macetas y la urnas con los crustáceos en su interior. El conjunto, al que se unían un pilón, unos azulejos, unas placas y más plantas, era abigarrado, pero no cargante. Un ancla oxidada completaba la escena, subrayando el carácter marinero de ésta. 

Entonces no sabía del significado de este "altar marino". Hasta que he buscado en la red. Resulta ser una placita donde se expone el ancla de un barco, el sueco Padosa, que naufragó durante una tormenta invernal en 1907 en la playa. Biarritz, como otras ciudades costeras, ha conocido diferentes naufragios de barcos en sus costas. Éste parece ser famoso y quedó su recuerdo gracias al relato que hizo un famosos investigador histórico del mar, François Doyhamboure, cuyo nombre, además del del barco, lleva la plaza en la que hicimos nuestro paréntesis por la costa. Una placa delante del ancla (que no vi entonces) nos identifica el objeto. Un objeto con una trágica historia detrás, que no oscurece empero la belleza del enclave. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Estampas veraniegas: los leones del puente de piedra de Zaragoza


Zaragoza tiene varios puentes. Uno famoso, por estar en las cercanías de la Basílica del Pilar, es el Puente de Piedra, un puente medieval que cruza el Ebro, por donde antes hubo un puente romano. A la entrada de ese puente (supongo que también a la salida por el otro barrio, aunque no lo vimos, pues no lo cruzamos en su totalidad) hay unos pedestales altos (como columnas, o, más bien, pilares) donde se ubican unas estatuas de leones, una a cada lado de los pretiles del puente. Al verlos me acordé de lo que le pasaba a los leones del Congreso de los Diputados.


Recordemos la decepción que causó comprobar que uno de los leones del Congreso no tenía sus partes pudendas, o sea, sus genitales, mientras que el otro sí. No sé si tras dos años del descubrimiento se ha solucionado ya el problema por el presidente de la Cámara Baja, Don Jesús Posada, siempre él tan cuidadosoformalista y solemne


Cuando vimos los leones de Zaragoza, rápidamente me dispuse a comprobar si estaban "completos". Y, efectivamente, como vemos en la imagen, los leones del puente de piedra son leones (no leonas con melenas), muy machos, hechos y derechos, y con todos sus atributos. No son eunucos. Los maños no se andan con chiquitas. ¡Qué alivio!