domingo, 23 de abril de 2017

Día del Libro: el acto de la Feria del Libro al que asistí como presentador


Como anuncié el martes, ayer tuvo lugar, en el seno de los actos de la Feria del Libro que organiza el Ayuntamiento de Palma del Río, la presentación del libro Lecturas de economía aplicada y derecho revuelto, de Francisco José Fernández Cabanillas. Me encargaron de la presentación del autor. Y, como hoy es el Día Internacional del Libro, aprovecho para hacer una somera crónica del acto.

Tuvo lugar a las 9 de la tarde, en el salón de actos de la Oficina de Turismo, en la Plaza Mayor de Andalucía. Llegué con el tiempo justo, pues ya advertí a la organización de que tenía entradas para el festejo taurino que se celebraba esa tarde en Palma, en el que se dieron cita los, ya oficialmente hermanos, Manuel Díaz "El cordobés" y Julio Benítez, además del torero afincado en Palma, Javier Benjumea. Me perdí el último toro para acudir puntualmente al acto.


En la presentación estuvimos como en familia. Suele asistir no mucho público a estas cosas de las presentaciones de libros, y la mayoría familiares y amigos. Así que enfoqué la intervención con más relajo, como una conversación entre amigos, en la que el mismo autor intercaló alusiones, a modo de diálogo, además de presentar luego su obra. Introdujo el acto Esperanza Caro de la Barrera, primer teniente de alcalde del ayuntamiento palmeño.


Recordé la etapa del Instituto, donde nos conocimos, allá en 1976, en plena Transición Democrática, y del que salimos en 1980, nombrando a algunos profesores, de los que conté alguna anécdota, como en el caso de Pepe Moya cuando le gastamos la broma de la frase del cantante Ramoncín ("polli fricti rex sum", en latín), y también a alumnos (algunos de ellos presentes allí) de los que fuimos compañeros, unos compañeros que se esforzaron, pero que también disfrutaron como jóvenes que éramos. Prueba de aquella conjunción entre diversión y esfuerzo fue la estrategia, de la que aproveché para culparle a él (pues "el delito ya habrá prescrito") que diseñamos entre Federico Navarro, el autor y un servidor (como los nuevos Tres mosqueteros) para aprobar la asignatura de Historia del Arte, ya en COU, y que, como la anterior evocación, ya fue contada en la correspondiente entrada de este blog relativa al instituto de bachillerato.


Seguimos con el paso a la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba, en cuyo primer curso coincidimos los "Tres mosqueteros", aunque Fran (que es como siempre llamábamos al hoy autor del libro, en el instituto) la dejó en segundo curso, pues se trasladó a Sevilla para continuar la licenciatura. Aquel curso al que accedimos era el primero como Facultad de Derecho, pues los anteriores estudiantes lo fueron del Colegio Universitario que dependía de Sevilla, lo que hacía que todavía no tuviese prestigio, algo que también cuenta al obtener el título ("hay que maximizar los recursos"). Y luego hablamos de nuestros destinos profesionales, siempre, de alguna forma relacionados con el Mundo Jurídico: Fran como profesor de Economía en la Universidad de Castilla-La Mancha, Federico como catedrático de Derecho del Trabajo en la Universidad de Córdoba, y yo en la Administración, primero como político y ahora como empleado público. Todo explicado en lenguaje humorístico y en complicidad con el auditorio.


Terminé dedicando unas someras palabras al libro, que lógicamente, el autor era el que tenía que presentar (pues, si no, me iba a soltar aquella famosa frase que dijo Francisco Umbral en una entrevista televisiva: ¡Oiga, que yo he venido aquí a hablar de mi libro!). Recomendé su lectura sin miedo a encontrarse un manual al uso, un tocho de centenares de páginas de carácter técnico, solo para iniciados, como su nombre parece indicar. Al ser una colección de artículos publicados en prensa, su lectura es fácil e inteligible. Además, contiene unas críticas incisivas, con lenguaje muchas veces tirando de la ironía y el sarcasmo, y preñadas de sentido del humor. Algo que últimamente está en peligro, pues cada vez que alguien hace una crítica en forma de chiste, se puede encontrar con la denuncia en el juzgado presentada por quienes se sienten ofendidos ante las críticas.


Fran nos puso varios ejemplos relacionados con el contenido de la obra. Contó varias anécdotas, muy sustanciosas y algunas divertidas, sobre su paso por los juzgados (fue juez algún tiempo), sus empresas y socios y viajes varios en el mundo universitario. Aprovechó para lanzar algún dardo, para explicar así la importancia del Derecho (a raíz de un ejemplo de mala legislación que puse en mi intervención), sugiriendo que la excesiva litigiosidad que hay en España, la hiper-inflación legislativa (a la que hice mención) y su mala calidad podía deberse a la característica española (no compartida por otros países) de que un elevado porcentaje de diputados y senadores fuesen abogados. Aventuró que esa mala praxis legislativa, tal vez fuese intencionada, con la idea de tener los diputados/abogados, al dejar el cargo, trabajo con el que tener el futuro profesional asegurado, desentrañando el maremagnum normativo. 


Fue una tarde/noche amena y divertida, demostración que lo jurídico y lo económico nos son materias áridas, sino muy vivas y enganchadas a la vida real. Firmó el autor algunos libros, incluida una dedicatoria para mí. Y, como no podía ser de otra manera (pues, además, le recordé el que teníamos pendiente más de una cerveza), terminamos ya en un bar departiendo aún más relajadamente y en busca del frescor de la noche primaveral.

martes, 18 de abril de 2017

Presentación de libro "Lecturas de economía aplicada y derecho revuelto", y yo del autor


El año pasado, con motivo de mi 55 cumpleaños, comenté el regalo que me hice a mí mismo por ese motivo: el libro Lecturas de economía aplicada y derecho revuelto, de Francisco José Fernández Cabanillas. Este sábado, entre los actos de la feria del libro en Palma del Río, se presentará el libro, en la Oficina de Turismo, de la Plaza Mayor de Andalucía. Han contado con un servidor para que haga la presentación del autor, ya que nos conocemos de tiempos del Instituto, siendo buenos amigos y miembros de una generación interesante que pasó por sus aulas, y por haber empezado los estudios en la Facultad de Derecho de Córdoba a la vez, junto a otros palmeños ilustres. Así que tendremos la oportunidad de rememorar viejos tiempos de correrías juveniles y estudiantiles, y pasar un buen rato con el autor, que, a pesar de su semblante severo y formal (cosa que lo es, sin duda), es también un gran y divertido conversador, con grandes dosis de humor e ironía, como podemos comprobar en su libro. Espero que nos veamos y pasemos un buen rato.

viernes, 14 de abril de 2017

La foto del viernes: recuerdo de Salamanca


El verano pasado estuvimos en varias ciudades de España. La primera parada fue en Salamanca, ciudad de la que visitamos su casco histórico y donde almorzamos, para seguir camino, luego, hacia Palencia. De Salamanca tengo varios recuerdos, al haber estado varias veces allí. En este último viaje me tomé esta fotografía, justo delante de un comercio de recuerdos turísticos, donde se exponían estas banderas. Como iba con la familia Santos, es muy apropiado rememorar la imagen, en un día como hoy, 14 de abril, un viernes muy "santo"... y tricolor. ¡Salud y república!

lunes, 10 de abril de 2017

El walkman o lorillo de mi juventud


En estos días se está moviendo un grupo de personas, de las que fueron a las excursiones de semana santa a la comunidad de Taizé, para revivir aquellos viajes en forma de un viaje cultural por las localizaciones que están relacionadas con literatos y artistas españoles. La idea surgió porque en uno de esos viajes se hizo una parada en Colliure (Francia), donde está enterrado Antonio Machado, tras huir al exilio. En aquel viaje, se dejó depositada una bandera con los colores de la República, que hicieron con una bandera oficial a la que añadieron un trozo morado abajo. El trozo lo consiguió mi hermano Roberto, cortando la cola del traje de nazareno de mi padre (un modelo antiguo, pues los actuales de esa cofradía no llevan esa cola), con la excusa de ponérselo algún día al salir en procesión (como hizo más de una vez, por cierto). Mi hermano fue a aquel viaje, yo no. Ni llegué a visitar Taizé. Solo hice el último viaje que se organizó, que fue a Italia, en 1982, sin pasar ya por ese lugar. En los anteriores, además de la visita a la comunidad (por cierto, creada por el protestante "hermano Roger"), se aprovechaba para hacer algo de turismo por los alrededores. Eso hizo que se apuntase mucha gente con el exclusivo interés de viajar a precios baratos, y no de participar en actos ecuménicos religiosos. Otros iban porque en aquel lugar se encontraba mucha gente, entre ellas de varias comunidades españolas, dando rienda suelta a los deseos de libertad que surgieron tras la muerte de Franco. Se terminó solo con el turismo, en ese viaje a Italia. La idea del nuevo viaje es partir de Granada y terminar en Colliure, visitando ciudades relacionadas con la cultura que aprendimos de jóvenes.

En el albergue de Roma (1982), el grupo de viajeros. Yo, de pie, el que tiene los brazos en jarras (Foto de Rafi García)

En una parada de aquel viaje a Italia, que hicimos en Andorra, compré un reproductor de cassette, que estaba de moda entonces, por su pequeño tamaño. Los había de diferentes tipos: solo reproductores, grabadores... Con el tiempo se fueron haciendo cada vez más pequeños, aunque los más extendidos eran los que usaban las cintas estándar, las mismas que para aparatos mayores. Lo que les hizo populares era que se podían usar caminando, cómodamente, de ahí el nombre de walkman, aunque nosotros lo conocíamos también como "lorillos".


Durante el viaje fuimos muchos los que disfrutamos de la música, individualmente, gracias a estos aparatos. Yo me llevé varias cintas de mis discos favoritos grabados para poder escuchar música, e, incluso, me compré un trabajo muy de éxito entonces: el ROCK & RÍOS, de Miguel Ríos. Recuerdo cómo un amigo, durante un trayecto en autobús, se volvió desde el respaldo de su asiento, riéndose a pierna suelta de nosotros. Le pregunté el motivo y me dijo que la mayoría estaba bailando, solos, sentados, cada uno a su aire, con los auriculares puestos, y el autobús estaba en silencio. Una escena muy cómica.


La calidad de sonido de estos aparatos era buena, para la técnica de la época, reproduciendo en estéreo, a través de auriculares pequeños (cascos). Y se podían colgar de una cinta, en bandolera, o con una pinza que llevaban en el estuche donde se guardaban, que servía para fijarlos al cinturón, por ejemplo. Te permitían correr, andar, y llevarte tu música donde quisieras, sin cargar con pesados y voluminosos aparatos. Más tarde se empezaron a usar con CDs, pero de esos no he tenido ninguno.


El que compré en Andorra (todavía no se habían extendido los bazares, propiedad de marroquíes, indios, y más tarde, chinos, que vendían más barato que los comercios especializados en aparatos electrónicos, por lo que merecía la pena aprovechar estos viajes para hacer compras) es el que reproduzco en las imágenes. Es muy ligero y de tamaño reducido. Se alimentaba a pilas, aunque tenía una toma para adaptador de corriente que empleé mucho. Tenía incluso un micrófono que te permitía grabar sonidos, como hacían los reporteros con sus aparatos en ruedas de prensa que veíamos en televisión. Mi hermano me hizo unos pequeños bafles con un altavoz cada uno en una caja de plástico, que me permitió disfrutar del aparato como equipo de música para ambiente, usándolo en mis tiempos de estudiante en los pisos de Córdoba en los que viví de alquiler con amigos. Con el tiempo se fue estropeando (la cabeza reproductora se iba desviando, empeorando el sonido), y, además, las cintas de cassette se han ido perdiendo con el paso a los formatos digitales. Pero todavía funciona. Ahora es solo una pieza de museo entre mis cachivaches viejos de la juventud.

sábado, 1 de abril de 2017

Cántico espiritual, de Amancio Prada. 40 años.


En una de las entradas dedicada a mi paso por el Instituto de Bachillerato, relaté algunas cosas sobre el profesorado que compartimos aquellos años. Uno de los nombrados fue Salvador Campillo, un profesor de literatura. Fue quien nos descubrió el grupo Veneno, que editaron su fantástico disco en 1977, hace cuarenta años. También nos  enseñó otro disco que me fascinó entonces, el Cántico espiritual, interpretado por Amancio Prada. Digo que me fascinó porque, aunque conocía ya a este cantante por sus temas basados en poemas de Rosalía de Castro, con este disco hizo que me inclinase a acercarme a la poesía mística española, concretamente a San Juan de la Cruz, autor de los versos musicalizados por Prada de forma magistral.


Campillo aprovechó este disco para darnos otra idea más "digerible" de la poesía mística, cuando nos tocaron las lecciones, en sus clases de literatura, dedicadas a sus autores principales (Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de Granada...). Con música se pueden asimilar mejor las producciones de estos autores. Y él no dudó en llevarnos al aula de música del instituto para que lo comprobásemos escuchando el disco de Amancio Prada, donde la poesía erótica y amorosa sirve al autor para explicar de forma figurada la experiencia mística del contacto con su dios.


Este es un disco del que también se cumplen ahora los 40 años de su aparición. Y concretamente en abril de 1977, en Segovia, en la iglesia románica de San Juan de los Caballeros, tuvo su estreno en directo, acompañado el cantante (que tocaba la guitarra) por José Torres al violín y Eduardo Gattinoni al violoncello. Años más tarde pude comprarme el CD, para poder disfrutar de este maravilloso disco. Otro aniversario musical que, creo, merece ser destacado. Para ello os dejo con uno de los temas más alegres del disco: Gocémonos amado.


viernes, 24 de marzo de 2017

José María Izquierdo. Hasta siempre.


A José María Izquierdo Benavides le conocí en el Colegio S. Sebastián. Era unos meses mayor que yo y estaba en un curso posterior. Más tarde coincidimos en el grupo cultural Vientos del Pueblo. Era en nuestra época de jóvenes, en la Transición democrática, con ganas de hacer muchas cosas. Una anécdota que recuerdo de aquellos tiempos y que define su carácter fue la que aconteció cuando conseguimos que un grupo teatral de Córdoba viniese a Palma a representar su obra. La condición que pusieron era que debíamos trasladar todo su equipo (decorados, luces, sonido, etc.) por nuestra cuenta. En una reunión, de aquellas que hacíamos los de la comisión de teatro de la asociación en la parroquia de la Asunción, se debatió el asunto, pensando en la manera de hacer el traslado. José María se lanzó a la piscina: “Yo me busco un tractor y un remolque y me traigo todo.” “¿En un tractor? Tendrás que hacer noche en Almodóvar”, comentó alguien. Nos reímos todos. Tenía ocurrencias por el estilo. 

Con el que conocíamos como “Lister”, un viejo luchador obrero palmeño (que murió cuando el golpe de estado de Tejero, del susto), componía la agrupación local del PCOE (Partido Comunista Obrero Español), formado, como una escisión del PCE, por el viejo dirigente y militar republicano Enrique Lister (de ahí el apodo de su compañero). Eran pocos, pero activos, aunque su presencia duraría poco tiempo.

Más tarde José María se haría ácrata, siempre combativo, hizo muchas pintadas en el pueblo y con eso se creía que iba a hacer la revolución con unos pocos amigos. También fue republicano (me regaló un pin con la bandera tricolor, que he lucido muchas veces en los “catorce de abril”). Otras veces se replegaba, llegando a dejarme sorprendido una vez en el Pub Lord Byron cuando me contó que los de izquierdas estábamos equivocados, que el capitalismo tenía razón y era el mejor sistema. Lo tomé como una de sus locuras. Pues así lo consideraban muchos, un loco. Eso sí, vivió como le dio la gana.

Se casó y tuvo hijos, pero se separó para vivir como un hippy. Así se definía, como hippy. Cambiaba de ideología, pero siempre fiel a esa forma de vida, según sus propias palabras. Siempre enrollado en proyectos musicales y contra-culturales (conciertos, grupos, fanzines...). Fue uno de los fundadores de MUENMO (Músicos en movimiento), creadores del festival de música alternativa Palmitosónico, que se empezó celebrando en Los Cabezos. Música de minorías, pero activa, siempre a la última (puk, hip hop, heavy...). 

Recuerdo sus polémicas contra el ayuntamiento, especialmente con la policía municipal, blanco de sus más agrias críticas (“los munipas”). Tenía unos coches que usaba para componer o reparar su propio vehículo, dejando en la calle los restos. Como era lógico, algunos se los llevó la grúa, por estar aparcados más de la cuenta en el mismo sitio, presumiéndose su abandono por su estado. Y encima no pagaba el impuesto de vehículos, con lo que las deudas con la hacienda local no paraban de crecer. Más de una vez se acercó a mi despacho de teniente de alcalde buscando una solución, siempre demasiado tarde, pues la deuda iba creciendo, y con ella los embargos. No recuerdo si llegó a solucionar estos entuertos, pues se rebelaba contra toda norma que no le gustase. Se fue a Córdoba a vivir un tiempo, y allí conoció a una prima mía, de la que me habló más de una vez al coincidir en clases de baile. Me dejó sorprendido una vez más (¿José María recibiendo clases de baile de salón?)

Tuvo un tumor cerebral de joven. Lo veíamos pasear con la cabeza vendada, como abstraído, unas veces, y otras, con comportamiento perturbado. Corrió el rumor de que se inventó la locura que le achacaban para librarse del servicio militar. Tuvo más tarde más problemas de salud. Lo último que supe de él es que, tras volver de Córdoba, muy enfermo, su hija intentó buscarle una ayuda a domicilio, porque estaba muy desequilibrado. Hasta hoy no he sabido nada más, solo su fallecimiento.

Coincidimos y discrepamos muchas veces. Pero siempre conservamos la amistad de años, desde aquellos tiempos de lucha y juventud. Tal vez hoy sienta algo de nostalgia por aquellos tiempos que compartimos, de ilusiones, ingenuos, combativos, al haberme enterado de que nos ha dejado. Tiempos y actitudes que él siguió viviendo a su manera, y, tal vez, por ello, por no aceptar las reglas, terminó apartándole de los demás, aunque siempre conservase el afecto un grupo de quienes compartieron con él momentos inolvidables. Tomo prestada del Facebook de Juan Carlos Quesada, Tito, uno de sus compañeros de correrías musicales, una foto para recordarlo. Descanse en paz.

jueves, 23 de marzo de 2017

Una foto con historia, e importante para el progreso de Palma del Río


En la fotografía, cedida por Salvador Caamaño Rodríguez, vemos a Manuel Rodríguez Riesgo, con su gran familia. Una foto del siglo XIX, cargada de historia. Manuel Rodríguez era veterinario, y originario de la provincia de Sevilla. Fue alcalde de Palma del Río. Durante su mandato se construyó el trazado de la línea de ferrocarril entre Córdoba y Sevilla, que autorizó la reina Isabel II, monarca que vino a Palma, a inaugurar el puente que atravesaba el río Guadalquivir, y que se construyó para permitir el acceso al ferrocarril, comunicándolo con Écija, ya que la vía no pasaba por esta ciudad, como se pensó en un principio. Un puente de madera que destrozó una crecida del río en enero de 1867, y que fue sustituido por el puente de hierro, que todos conocemos, obra de la Sociedad Cail de París, que se terminó en 1885, donde trabajaron palmeños de adopción, como Mariano Castiñeira, del que hablamos hace algún tiempo, en relación a una curiosa colección de postales antiguas. En ese año tuvo lugar su inauguración, siendo regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, viuda de Alfonso XII, que tres años más tarde, en enero de 1888, concedió a Palma del Río el título de "ciudad".

De aquel día en que la reina Isabel II estuvo en Palma, un cronista contó: “En Palma del Río nos recibe el vecindario entero en unión de muchos ecijanos, cuyas autoridades unidas a la de la villa saludaron a Sus Majestades. Una bonita tienda de campaña se levanta junto a la estación muy engalanada y en la misma vía se abre un colosal arco de follaje que llama la atención por sus gigantescas proporciones y lo elegante de sus formas (...). Los palmeños están locos de alegría; sus hijos agitan los pañuelos saludando a la Reina, que desde el vagón real les contesta; los hombres se acercan a los coches y ofrecen dulces y refrescos. Al mismo tiempo se inaugura el puente que, sobre el Guadalquivir allí inmediato, construye la línea férrea, que tanto ha de contribuir al fomento de Écija, Palma y localidades adyacentes. El puente está unido a la estación por una fila de jóvenes naranjos entremezclados con banderas nacionales y en su trayecto y lado opuesto decoración de follaje con escudos y trofeos." (De un artículo de Rafael Nieto Medina).

Siendo, por tanto, alcalde Manuel Rodríguez Riesgo, visitó Isabel II nuestra ciudad, y se puso en marcha el trazado de la línea férrea que une Córdoba con Sevilla, algo que supuso entonces una importante ventaja para los palmeños, al tener una rápida comunicación con las dos capitales andaluzas, posibilitando su progeso. Uno de sus hijos, concretamente el que aparece de pie a la derecha de la imagen, fue Rafael Rodríguez Díaz, el abuelo materno de Salvador, conocido como "el cojo Altomira", sobrenombre muy popular en Palma del Río. Una foto curiosa y repleta de significado pues.

viernes, 17 de marzo de 2017

Rosalía & Raül Refree, joven flamenco de hoy


¿Es flamenco? ¿Es pop? No sé. Hermoso sí. Y arriesgado. Me gusta la música valiente. Les vi en el programa de Andreu Buenafuente, Late Motiv, y me quedé "prendao". Disfruten de Catalina, del álbum "Los Ángeles", de Rosalía & Raül Refree. 

Ponme la mano aquí 
que la tienes fría.
Ponme la mano aquí
Catalina mía.

Mira que me vi'á morir.

jueves, 16 de marzo de 2017

Radares y multas


Los radares son un medio para detectar excesos de velocidad en nuestras carreteras, y para probar la infracción que será sancionada con la multa correspondiente, con la medición y la foto que realizan. En estos días se está comentando que uno de esos dispositivos que más infractores ha "cazado" (de lo que se ha derivado un número importante de multas) está en Córdoba. Concretamente en la conocida Cuesta del Espino, en la autovía de Andalucía, una zona de curvas y cuestas, donde hay tres radares fijos instalados. El que más "más multas pone" es el del kilómetro 417 de la autovía, dirección Córdoba, que el año pasado registró con su cámara 80.582 infracciones sancionadas con multa. Una de esas fue para mí, concretamente en diciembre del pasado año, cuando me dirigía a Córdoba. 

Está situado este radar a poco antes de entrar en una cuesta abajo, con una primera curva pronunciada, con la señal de limitación a 80 km/hora cerca de la curva. Vas a 120 y de golpe tienes que frenar y ponerte a 80. Eso me pasó a mí, que estaba frenando, cuesta abajo, y "me pillaron" a 103 km/hora, como se ve en la foto del radar, donde se aprecia claramente la luz de frenado. Si circulas por allí habitualmente seguro que levantas el pie del acelerador cuando te vayas acercando (aunque todavía no veas la señal), pero si no eres un fijo de esa autovía, puede pasar como me pasó a mí, que, aunque frenes, el radar te pille sin ir todavía a 80. Y foto que te cae, que unos días más tarde te notificarán con el inicio del expediente sancionador.

Esa autovía se construyó para la Expo 92 y se desecharon otras alternativas por aquel tramo, por las prisas y los costes. Es una zona con frecuentes accidentes de tráfico, por lo que está justificada la limitación de velocidad. La solución no es esa, sin embargo. Se debería ejecutar otro trazado para salvar ese desnivel entre terrazas fluviales que no presentase esas curvas y cuestas tan peligrosas, y que tanto dinero cuesta al conductor, a bases de tantas multas, como para ostentar ese nefasto récord sancionador. Los gobiernos pasan (del PSOE y del PP, la autovía es del Estado, no de la "pérfida recaudadora" Junta de Andalucía) y no se acomete la necesaria reforma. En fin, que me temo que tendremos que seguir pagando multas para paliar el déficit y la deuda pública. O tener buena memoria y levantar el pie antes de que estemos cerca de la dichosa señal y el aparatito. Al menos, tras el disgusto de la multa, eso seguro que me pasa a mí.

sábado, 11 de marzo de 2017

El 11M y la islamobofia


Se cumplen hoy 13 años del atentado terrorista del 11M, el más grave de la historia de España. Un momento para recordar a las víctimas de aquella masacre perpetrada por terroristas islamistas, que quisieron responder así a la participación de España en la guerra de Irak, de la mano de José María Aznar. Aunque haya todavía quien sostenga el embuste que propagó el entonces ministro del interior, Ángel Acebes, de que había sido ETA la autora, teniendo ya pruebas de que los tiros iban por otro sitio. Recordemos que estábamos en campaña electoral y al PP no le interesaba aparecer ni indirectamente como responsable de algo que les relacionase con los islamistas. Por eso el ministro llegó a tachar de "miserablesa quienes ya preguntaban sobre las nuevas líneas de investigación que apuntaban a colaboradores del Al Qaeda. Pero fue la presión ciudadana la que obligó al gobierno a decir la verdad, antes de que se fuese a las urnas, con lo que el PP sufrió el castigo electoral con la victoria de Zapatero.

Trece años después, con juicios que han aclarado la verdad, algunos siguen envenenando el ambiente. Trece años después, con tantos atentados, estragos, asesinatos y atrocidades cometidas por integristas islamistas, los que defendieron las mentiras del 11M siguen en su campaña de intoxicación. Esta vez uno de los medios, junto con el diario El Mundo, que alentaron la mentira de ETA y la posterior duda sobre la autoría de los atentado, Libertad Digital, ha hecho un gran descubrimiento: los que acusaron a los islamistas del atentado son islamófobos, tienen fobia al islam. ¡Toma ya! Se basan en un vídeo que ha realizado un francés, que se proclama de izquierdas, donde sostiene que la condena de entonces fue por esos motivos. El documental, que está pasando por internet sin pena ni gloria, copia las patrañas de ese medio de comunicación (entre cuyo accionariado se encuentra el PP, gracias a la compra de acciones que hizo Luis Bárcenas) para poner en duda la autoría islamista y termina acusando de islamofobia a la justicia española. Y ahora, los que acusan permanentemente a la izquierda española de pro-islamista, por anti-cristiana, y de anti-israelí y anti-sionista, resulta que invierten el insulto y le llaman islamófoba. Casi nada. Y la pirueta mental la proclaman a los cuatro vientos sin complejo de ningún tipo. O sea, que los "rojos" (como dicen ellos) somos a la vez partidarios y detractores del islam. Y se quedan tan tranquilos. Da igual, lo que importa es seguir sembrando cizaña, defendiendo los embustes de aquel día y los posteriores, y... "leña al mono que es de goma"... a difundir esas patrañas que "nos reportan tantos dividendos". 

En fin, dan asco. Y no merecen ni un minuto más. Los que sí se merecen unas palabras de recuerdo son aquellas víctimas de entonces, sus familiares, y todo el pueblo español, que tanto sufrimiento ha tenido con el terrorismo.