miércoles, 23 de abril de 2014

Benito Moreno: Sevillano


Con motivo de mi post sobre la película "Ocho apellidos vascos", mi hermano Pepe me hizo unos comentarios, referidos al aspecto del aparentar, ya que en la entrada me refería al protagonista de esta manera: "el tal Rafa no es un señorito, sino un pijo sevillano de esos que se creen "lo más de lo más", porque adoptan una indumentaria supuestamente de adinerados, aunque no tenga donde caerse muerto (el señorito sí tiene "posibles"). Me contó que en sus buenos tiempos, en la Maestranza de Sevilla, durante todas las corridas de la feria aparecía un individuo joven en Barrera de Capotes, trajeado con su príncipe de gales, su puro, corbata roja, anillo de sello y zapatos acharolados. Destacaba entre ganaderos, terratenientes, industriales y demás, y se preguntaban quién pudiera ser. Se trataba de uno que echaba la gasolina en la Venta Ruíz, un empleado que guardaba todas las propinas del año para sacarse el Abono de Barrea para todas las corridas de feria, además del importe de los puros y un pisacorbatas nuevo del Giraldillo. Para mi hermano y sus amigos, era buena persona que provocaba la sonrisa,  que no envidiaba a nadie, que tenía un alto concepto de su autoestima, y merecía el apelativo que le decían todos los conocidos con humor y amistad: "EL CLASE". Algo muy sevillano.


El concepto de "sevillano" entraña también una parte negativa. Como toda moneda, tiene dos caras. Estas dos partes las expresó de maravilla Benito Moreno en su tema de nombre, precisamente, "Sevillano", del disco "Romances del Lute y otras canciones" (1975). Benito Moreno es un cantautor y pintor andaluz, uno de cuyos temas es muy conocido por ser la sintonía del programa "El larguero" de la cadena SER, "Ra, Ra, Ra", una crítica del fútbol que, paradójicamente, se ha convertido casi en un himno balompédico gracias a las radio.  "Yo creo, Señor, en tu gracia porque has hecho al ser humano, y también en la desgracia de, a veces, ser sevillano". Benito Moreno, que se dio a conocer con Carlos Cano y colaboró con los músicos de Triana, pues es hermano del humorista Josele, que antes de dedicarse al humor, estuvo en Los Payos, donde coincidió con Eduardo Rodríguez Rodway, uno de los futuros componentes del trío de rock andaluz más famoso y añorado, se considera a sí mismo un sevillano serio, muy distinto del que me refería mi hermano. Puso música a los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer y sufrió la persecución de la censura del Régimen anterior. Lo conocí en el programa de radio de referencia de mi juventud, "Para vosotros, jóvenes", de Radio Nacional. Y me encantó su música, y, sobre todo, sus letras. Famoso también fue su tema "España huele a pueblo". Benito Moreno, un maldito, un sevillano raro: "Soy un sevillano tonto, un sevillano aburrido, de esos que se van de pronto, sin anunciar que se han ido".

Una vez pasada la Semana Santa, donde su tema hoy comentado me saltó una y otra vez a la memoria, lo traigo aquí para disfrutar de su música, de sus descripciones, de su melancolía machadiana, de su sabiduría ancestral encerrada en los versos. La sabiduría del "otro sevillano", no el del tópico que se ha paseado estos días de primavera entre olor a incienso y azahar, con chaqueta azul marino cruzada y gomina. Ni el del popular sevillano de la película, que cualquiera pude reconocer. Sino el sevillano hondo, el serio, el del pueblo que trabaja, que piensa y reflexiona, además de divertirse. Como lo dice en su tema, una plegaria sincera, que comparto:

"No me pidas para ser
sevillano de los buenos
que te rece el Viernes Santo
vestido de nazareno,
suprímeme la desgracia
de caer en la tentación
de volverme un sevillano
de esos de televisión.

Hazme sevillano bueno,
hondo sevillano hondo,
no me hagas sevillanito
señorito y sabiondo"



Otras forma de ser sevillano, que merece la pena recordar de este añorado autor.

lunes, 21 de abril de 2014

Dibujos del pasado: Composición surreal


Hace unos días publiqué uno de los dibujos de mi etapa juvenil, pues, rebuscado en los cajones y armarios viejos, aparecieron algunas cosas de las que entonces hice y que adornaban las paredes de los pisos de estudiante de mi etapa en Córdoba. Otra de mis "obras" era esta composición. Un conjunto de reproducciones de cuadros y otras obras de arte de diferentes épocas, realizado en un cuaderno de dibujo de los de entonces, de los de gusanillo de alambre. El papel está amarillento, o más bien ocre, por el tiempo transcurrido desde su realización. Como en la anterior entrada, se trata de un dibujo hecho con rotulador, componiendo un paisaje surrealista, donde se mezclan la Gioconda , en un balcón, con pinturas del Románico, una de las señoritas de Avignon de Picasso, una escena de pintura holandesa (uno de los banquetes de oficiales de Frans Hals), donde se superpone un terrorista con metralleta y capucha, con fondo de las pirámides de Egipto, y otros elementos tanto pictóricos contemporáneos, como de arquitectura inventada. Mientras, una cara entre las sombras de un observador se cuela por una hendidura en el espacio. Un homenaje al arte que estudié en COU.

Este dibujo, un homenaje a parte de la pintura y el arte universales, estuvo también decorando uno de los pisos de estudiante, concretamente el que tuvimos en la Calle Baena, de Córdoba. Presenta desperfectos originados por el agua que más de una vez usamos como arma en las "guerras" que librábamos entre los habitantes del piso, sobre todo, después del almuerzo. Esos chorreones que diluyeron la tinta con que estaba dibujado, dejando surcos de colores como cicatrices que aún perduran. A pesar de lo deteriorado, este dibujo sigue siendo uno de mis preferidos.

sábado, 19 de abril de 2014

¡Buen viaje de vuelta!


Como ya se van acabando las vacaciones (para quien las haya tenido), es hora de volver a casa. El Gobierno de Eppaña (marca España cañí) les desea un feliz regreso al hogar. Seguro que los 300 millones de buenos españoles, que han disfrutado de nuestra ansiada recuperación, regresan ufanos y convencidos de la salida de la crisis. El turismo interior habrá sobrepasado todas las expectativas. El dinero correrá de bolsillo en bolsillo, a raudales. El paro habrá desaparecido "milagrosamente". Todo estará mejor. Sí señoras y señores, el turismo es un gran invento, como decía Paco Martínez Soria, uno de los referentes ideológicos de nuestro liberal gobierno. Así que olviden males pasados y herencias recibidas. Nuestras azafatas les desean un feliz vuelo a casa. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... ¡Ah, que no! Que ya mismo son las elecciones al Parlamento Europeo. Seguremos "informando".

viernes, 18 de abril de 2014

La foto del viernes: ¡Vacaciones! ¡a la playa!


Muchos serán los que en estos días de asueto, dejen atrás las procesiones para disfrutar del buen tiempo, antes de que vuelvan las lluvias anunciadas. Esta vez la semana santa no está siendo un rosario de llantos de cofrades,  por no poder sacar sus pasos, debido a la lluvia. Pero también muchos escapan a las playas en busca del sol y para apaciguar los primeros calores. El traje de baño se impone, junto al de nazareno. ¿Se verán algunos como estos modelos de actualidad, para no "herir sensibilidades"? Los tiempos han cambiado mucho. Las modas se repiten.

miércoles, 16 de abril de 2014

Ocho apellidos vascos, o cómo reírnos de nosotros mismos


"Rafa (Dani Rovira) es un joven señorito andaluz que no ha tenido que salir jamás de su Sevilla natal para conseguir lo único que le importa en la vida: el fino, la gomina, el Betis y las mujeres. Todo cambia cuando conoce a la primera mujer que se resiste a sus encantos: Amaia (Clara Lago), una chica vasca. Decidido a conquistarla, se traslada a un pueblo de "las Vascongadas", donde se hace pasar por vasco para conseguir que le haga caso. Adopta el nombre de Antxon, seguido de varios apellidos vascos: Arguiñano, Igartiburu, Erentxun, Gabilondo, Urdangarín, Otegi, Zubizarreta y… Clemente". (FILMAFFINITY)

"Ocho apellidos vascos" es la película de moda. Hace semanas intentamos verla en el cine, pero nos volvimos por no poder esperar las largas colas en la taquilla. La semana pasada sí pudimos disfrutar de esta cinta. Y comprobar que gustó a la mayoría del público que nos acompañó en la sala (una de las tres donde se proyectaba en ese cine). Aunque discrepe de la descripción que he copiado al principio, pues el tal Rafa no es un señorito, sino un pijo sevillano de esos que se creen "lo más de lo más", porque adoptan una indumentaria supuestamente de adinerados, aunque no tenga donde caerse muerto (el señorito sí tiene "posibles"), la sinopsis de la película es correcta. El viaje al País Vasco del sevillano provoca una serie de equívocos, donde los tópicos del ser "andaluz" y el ser "vasco" se enredan y confunden, provocando situaciones hilarantes

¿Por qué ese triunfo en taquilla del filme de Emilio Martínez-Lázaro? Tal vez sea porque, aunque no es una película como para ganar un Goya, ni un Oscar, ni tiene una calidad que asombre, sí es un repertorio de argumentos, gags y situaciones que llegan a la gente. La crítica y la auto-crítica que se plasma sobre esos tópicos vascos y andaluces, se maneja con habilidad y sencillez. La interpretación es convincente. Y, para mí, tiene, además el valor de hincar el diente a temas antes vedados, por ser peligroso tratarlos con humor, como el caso de la violencia política. Que un sevillano se convierta, sin quererlo, en "líder andaluz de la kale borroka", al grito de "¡Viva Euskadi, manque pierda", además de cómico es una prueba de algunas cosas han cambiado en este país. Tanto como para hacer chistes. 

Yo ya estaba acostumbrado al sentido del humor de los vascos, gracias al programa de EITB "Vaya semanita", donde la descripción de "lo vasco" sirve para reírse de ellos mismos, además de tratar la situación política con humor y sin censuras. Esto, creo, se refleja también en esta película, donde los dardos, por cierto, se disparan hacia los dos lados. Seguro que muchos han descubierto que de cualquier cosa se puede hacer humor, sin herir sensibilidades. Un película que apunta a ser de las más taquilleras del cine español. Sin duda, recomendable.

lunes, 14 de abril de 2014

Ideal republicano


Parece que en los últimos tiempos todos removemos el pasado. La muerte de Adolfo Suárez sirvió para recordar la Transición. Eso motivó la publicación de un libro que pone en cuestión el papel del Rey en el golpe de estado del 23F. Bueno, más bien acusa al monarca de participar en una intentona previa para forzar el cambio del gobierno. La monarquía se vio zarandeada por quienes parecía que eran sus naturales defensores, contribuyendo a la caída en popularidad de la familia real y la institución en sí. Parecía que el ideal republicano se iba a imponer. 


Nada de eso ha ocurrido realmente. Ni siquiera la conmemoración de las primeras elecciones municipales de la Democracia, hace 35 años, ha servido para recordar que la II República llegó tras otras elecciones municipales. Hace un año escribía en este blog sobre la necesidad de una intelectualidad que nos iluminara sobre el camino a seguir en estos tiempos de zozobra económica, social, política y cultural. Mucho me temo que el panorama sigue siendo el de un desierto en este campo. Seguimos teniendo el mismo tipo de "intelectual" que entonces incluso nombraba (Willy Toledo volvió de Cuba hace poco para encabezar las manifestaciones del 22M). Y la reivindicación de la República sigue reduciéndose en muchos casos a la glorificación de la experiencia fracasada del régimen surgido el 14 de abril de 1931. Algo que no ayuda precisamente, al reducir el debate (es un decir) al puro enfrentamiento entre revanchismos de uno y otro signo. Para colmo, algunos que dicen defender la República como modelo, al basarse en la experiencia frustrada, adoptan comportamientos que ya entonces fueron reprobables, como el saltarse la legalidad a la torera, para beneficiar a los cercanos, incluso en perjuicio de los más necesitados (como hemos visto recientemente en Andalucía). Y otros atacan a la monarquía, no por propugnar un sistema mejor, sino por castigo al que consideran un traidor al régimen que lo encumbró.


Para mí, el ideal republicano sigue teniendo valor. Aquel ideal que surgió con la Revolución Francesa. Ideal como forma de elegir a los que gobiernan y legislan, sin cortapisas míticas ni de la tradición, desde la primera hasta la última magistratura del Estado. Ideal como concepción del poder plenamente democrático, sin herencias de ningún tipo. Ideal de libertad individual, sin merma de la solidaridad. Ideal de legalidad, de igualdad ante la ley (opuesto a los privilegios del Antiguo Régimen o los chanchullos  que discriminan según pertenencia a un grupo determinado). Ideal de supresión de privilegios de cuna, de religión, de propiedad. Ideal de libertad religiosa, con estricta separación entre el Estado y las entidades religiosas, sin sumisión ideológica ni  financiera recíproca. Ideal de extensión de la cultura y la educación en todo el pueblo, sin privilegios, por el derecho a promocionarse y cultivarse. Ideal de una justicia independiente. Estos ideales siguen siendo válidos, y en muchas partes son un deseo todavía por hacer realidad. Por eso sigo siendo republicano, aunque algunos no lo entiendan. No para añorar el pasado, sino para ganar el futuro. 

domingo, 13 de abril de 2014

El Cristo del pavo


No es que vaya a hablar de una nueva Hermandad o Cofradía que se haya creado. Ni que alguno de los cofrades de las actuales sea apodado de esa manera, que puede que así ocurra en realidad con alguno de sus miembros. Voy a recuperar una imagen del archivo de mi suegro, Miguel Santos, que viene a cuento de la Semana Santa, que ahora empieza. 

Miguel Santos, segundo por la izquierda, de pie

Miguel Santos fue miembro de la Hermandad del Cristo de la Expiración. La fotografía anterior, extraída de la web de esta hermandad, da fe de su pertenencia. Ya he publicado otros trabajos de su época de fotógrafo, donde se retratan aspectos de las procesiones de esta hermandad. 

Salida de la parroquia de la Asunción

Recordemos, por ejemplo, esa magnífica instantánea en la Calle Ancha que ya comenté hace meses, por recordarnos edificios de gran belleza que ya no existen en ese centro neurálgico del casco urbano palmeño. Hoy publicamos algunas más. 

Por calle Ancha, cerca de la ermita del Buen Suceso

Ahora bien, si algo me llamó la atención de una de ellas, es el nombre al que me refería al principio. Así es como llaman en la familia de mi suegro la fotografía que encabeza esta entrada: el Cristo del pavo. Me han contado varias veces su existencia, hasta que un día apareció una copia. La que ellos tenían enmarcada estaba retocada, a la vieja usanza, como hacía Miguel con su vieja ampliadora, colocando la mano entre la lente y el papel fotográfico, para impedir que se impresionaran las imágenes que no deseaba reproducir. Así eliminó los cables del tendido eléctrico que en esta copia sí hemos respetado. Hemos preferido reproducir el original momento impresionado en el carrete, con todos sus detalles, hasta los bordes de la cartulina recortados como se hacía entonces.

El pavo, por la ventana

La imagen corresponde a una procesión donde el Cristo de esta Hermandad, pasa por una calle. Solo vemos su figura y algunos recipientes con flores. Es una foto de principios de los años 60 del siglo pasado, pues la escultura actual fue ejecutada en esas fechas, sustituyendo a la que vemos en la imagen, de otro estilo. Lo llamativo es que en una ventana del edificio que hay atrás se ve asomarse a un pavo, un ave que tendría su corral en una cámara de la vieja casa, cuya situación en el callejero de Palma del Río, desconocemos. No era nada raro que se cuidasen aves de corral y otros animales domésticos en casas del casco urbano en aquellos tiempos. Lo interesante es que el animal debía vivir en la parte alta de la casa. Y, seguramente asustado por el sonido de tambores y cornetas, salió a la ventana, colando entre las rejas su cabeza, para ver qué pasaba. La curiosidad del animal dio la nota simpática a la foto. Y desde entonces, la imagen procesional quedó asociada al ave. En mi familia política, por supuesto.

jueves, 10 de abril de 2014

Violencia en Venezuela


Venezuela se ha convertido en objeto de deseo por parte de extremismos de uno y otro signo. Ideologías opuestas (izquierdistas y derechistas) están convirtiendo a Venezuela en el campo de batalla preferido, desde hace años. La violencia está asolando el país caribeño. Violencia ejercida desde el gobierno y sus seguidores (algo que aprovecha la extrema derecha para lanzar sus dardos contra el gobierno de Maduro y sus políticas, heredadas de Chávez), y también violencia ejercida por la oposición, envalentonada por unos resultados electorales ajustados (lo que sirve de excusa para que los gobernantes conculquen los derechos humanos de la población no afecta). En nuestro país esta polarización también tiene su reflejo en una parte de la izquierda que ve en el gobierno chavista un modelo para seguir aquí, sustituto del perdido "paraíso socialista" de la antigua URSS y sus satélites, y en una derecha que lanza continuamente al aire soflamas de "cruzada anticomunista" como en los años treinta del pasado siglo, equiparando a toda la izquierda con esos simpatizantes del régimen del fallecido Hugo Chávez. Se ve que el campo internacional sigue siendo el espejo donde mirarse por parte de quienes son incapaces de elaborar aquí sus propias políticas. 

Hace unos minutos he firmado una de las peticiones que hace Amnistía Internacional, en favor del respeto a los derechos humanos. Unos derechos pisoteados por todos los contendientes venezolanos. Una carta que pide al presidente Maduro que respete estos derechos y que pare la violencia. Este es su texto: 

"Estimado Presidente Maduro:

Me gustaría expresar mi preocupación por la violencia que se ha registrado en Venezuela y que ha resultado, según cifras oficiales hasta el 27 de marzo, en 37 personas muertas, incluyendo manifestantes pro y contra el gobierno, funcionarios y transeúntes. Más de 500 personas han resultado heridas y ha habido más de 2.000 detenidos, decenas de los cuales habrían sido víctima de torturas y otros malos tratos.

Es alentador que hayan comenzado las investigaciones sobre estos trágicos hechos pues todas las víctimas y sus familias sin discriminación merecen justicia por lo que han sufrido durante estas últimas semanas. 

Le insto a poner los derechos humanos al frente de su agenda política para que los derechos de todas las personas sean respetados y promovidos, mediante el establecimiento de un Plan Nacional de Derechos Humanos, de acuerdo con los representantes de todos los partidos políticos y la sociedad civil. Esto ayudará a abordar la polarización y la falta de confianza que impregna el país.

Sumo mi voz a aquellas personas que creen que la manera de avanzar es que el gobierno y la oposición se comprometan a resolver la crisis política mandando una señal clara a sus seguidores que la violencia y la retórica de confrontación no serán toleradas."

Si estás de acuerdo con la misiva y quieres la paz en Venezuela, y, de paso, quitar argumentos a los que quieren importar aquí la situación que allí se vive, puedes firmar también la carta de Amnistía Internacional. Aquí te dejo en enlace: Protestas en Venezuela: derechos humanos en riesgo, personas en peligro

miércoles, 9 de abril de 2014

Impuestos "artísticos"


Ana Torroja, la cantante del popular grupo Mecano, uno de los más famosos de los ochenta, ha sido condenada por fraude fiscal. Por tres delitos de fraude contra la Hacienda Pública, por los que deberá pagar una cuantiosa multa... que le libra de ir a la cárcel, tras el acuerdo de su defensa con la Fiscalía Anticorrupción y la Abogacía del Estado. Está bien esto. Que se condene a quienes defraudan impuestos, me refiero. Sobre todo en este momento en que acaba de empezar la Campaña para la declaración de la Renta de 2013.  Está claro que los que tienen "posibles" están mejor "posicionados" para negociar con Hacienda y la Fiscalía. Poder pagar un millón y medio de euros es una garantía para no pisar la cárcel. 

Hace años que famosos "artistas" de todo tipo buscan refugio en otros países para evadir impuestos en el suyo. No solo pasa en España, también conocemos casos del exterior, como el del actor Gérard Depardieuque sirvieron para hablar del tema. Adquirir la nacionalidad de un estado "generoso" para acogerles, cambiar su domicilio a paraísos fiscales, crear empresas con domicilio fiscal en el extranjero para gestionar ingresos y patrimonio, son tácticas habituales entre el "famoseo" para "optimizar sus obligaciones tributarias" (en palabras de asesores fiscales y hasta de técnicos de Hacienda), que los impuestos les salgan más a gusto del potentado de turno. Ya sean artistas (músicos, cineastas, cantantes, actores y actrices), deportistas, y, como no, empresarios y políticos de toda ideología. Algo que asquea todavía más. Pues que algunos o algunas den lecciones de "ética" o de "compromiso", y luego eviten pagar lo que deben al Fisco, con tretas como éstas, es verdaderamente repulsivo. 

Así que, bien pero mal. Cuando se es capaz de vivir a cuerpo de rey por un público dispuesto a pagar lo que sea con tal de tener a su ídolo cerca, se debe corresponder contribuyendo a sostener los servicios públicos que esa gente necesita y demanda. Hacer trampas, lo haga quien lo haga, es reprochable. Pero que esa "capacidad económica" te permita librarte de la sanción más dura, deja, en los que no somos esos millonarios famosos, un agrio sabor de boca. Y mañana a repasar el borrador de la declaración de IRPF confeccionado por Hacienda, que, como siempre, tendrá errores que se salden con pagos a su favor. ¡Yo tendría que haber sido cantante, leches!

martes, 8 de abril de 2014

Dibujos de otros tiempos


Buscando material antiguo, me he encontrado este dibujo. Un trabajo de hace más de 30 años, que adornó alguno de los pisos donde vivíamos los amigos en nuestra época de estudiantes en Córdoba. No sé si lo hice para eso, o fue algún trabajo del instituto. Se nota el paso del tiempo y que aprovecharía una vieja caja de rotuladores, seguramente los famosos "Carioca" de la época, para hacerlo. La técnica no es muy depurada, que digamos, pero tiene el valor de componer con imaginación un paisaje simulado, onírico, casi de ciencia ficción. Me recuerda otros momentos de mi vida, donde intentaba, no con mucho éxito, introducirme en el mundo del arte. Estudié diseño en el bachillerato, en la rama de diseño artístico, en lugar del técnico, que era el que se me daba mejor, según mi profesora. Algo de nostalgia, y mucho de voluntad impregnando cada trazo sobre la cartulina. Los espacios siderales como escapatoria de un mundo entonces repleto de sinsabores, de introversión, de intensa vida interior, marcada por el dolor y las ganas de cambiar el mundo. Con una imaginación desbordante que me mantuvo en mi sitio. Mundos irreales, pero sugerentes, que volver a traer a la memoria.