miércoles, 25 de febrero de 2015

Rincones palmeños: la Calle San Nicolás


En los años 50, el obispo Fray Albino realizó diversas promociones de viviendas para gente humilde, entre ellas en Palma del Río, las que hoy conocemos como la Barriada El Parque. Situada en una terraza que se eleva sobre las huertas que comparten terreno entre los grandes ríos de nuestra localidad, el Genil y el Guadalquivir, forman un balcón privilegiado que se asoma a esta parte de nuestra geografía.


Entrando por la Calle Vado Viejo, por ejemplo, pasando el Camino de la Barca, llegamos a la Calle Los Molinos. Y justo en frente, en el sentido de la marcha, nos topamos con una pequeña calle peatonal, la Calle San Nicolás.


Es esta una calle regular, de poco recorrido y sin salida. La flanquean casas de una sola planta, humildes, como fueron en un principio las viviendas allí construidas a mediados del siglo pasado, aunque muchas de ellas ya hayan sido ampliadas y reformadas, con mejores materiales y más comodidades, en las otras calles.


Termina la vía rematada con una reja hermosa, que impide caer por el barranco. Un sencillo mirador que hace las veces de ventana y balcón para disfrutar de los numerosos naranjos que pueblan las huertas adyacentes.


La vista es bella, permitiendo apreciar el camino del Corvo, las huertas, y, a lo lejos el puente, las instalaciones de la estación de ferrocarril, la ermita de Belén, los silos, el Baldío, esos montes que anuncian la presencia no muy lejana de la Sierra. Y la tranquilidad del entorno nos permite abstraernos en nuestros pensamientos y recuerdos, al ver el paisaje.


La calle San Nicolás se convierte en observatorio de señas de identidad de nuestra Palma. Barranco (como la calle así nombrada de sus cercanías) protegido para otear lo más tradicional y rico de nuestra tierra. 


Otro rincón olvidado. Vayan y disfruten de la vista y de la fragancia de los naranjos. 

2 comentarios:

Mari Carmen Navarro Ruiz dijo...

RINCONES PRECIOSOS DE LA HERMOSA CIUDAD QUE COMPARTIMOS. GRACIAS POR ESTAS IMÁGENES. UN BESO

Francisco Javier Domínguez dijo...

Gracias a ti, por pasarte y dedicar unas palabras. Estoy de acuerdo, tenemos una ciudad bella, con rincones casi ocultos en algunos casos, que merecen la pena para descubrir y enseñar.
Un beso.