miércoles, 13 de agosto de 2014

Lauren Bacall


Había un tema musical en los años ochenta que se titulaba "Los ojos de Bette Davis", de la californiana Kim Carnes. Los ojos de esta estrella de Hollywood eran peculiares, saltones, algo que no cuadraba con el ideal de belleza que nos han transmitido el cine americano. Otros ojos también de aquellos tiempos dorados del cine fueron los de Lauren Bacall. Ojos felinos, que se clavaban en sus compañeros de películas y con los que hipnotizaba al público. Ojos que cautivaron y consiguieron rendir en la vida real a uno de los duros del cine en blanco y negro, Humphrey Bogart. Algo que tuvo su reflejo en películas que compartieron, como Tener y no tener o Cayo Largo. Además, estaba dotada de una elegancia y un porte señorial que ha mantenido hasta su muerte. Vaya semana, una muerte más en el mundo del arte. Aunque se haya ido, no pasa nada. Sabemos que si le silbamos, acudirá. Hasta luego señora Bacall.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí, lo que más regusto me deja en el alma sobre el recuerdo de Humphrey Bogart y Lauren Bacall es aquella canción escrita por Juan Marsé (letra) y por Joan Manel Serrat (música):

LOS FANTASMAS DEL ROXY

. . . . . . . . . . . . . . . . .

No tuvo nunca el sabor del Selecto ni la categoría del Kursaal, pero allí fue donde a Lauren Bacall Humphrey Bogart le juró amor eterno

mirándose en sus ojos claros. Y el patio de butacas aplaudió con frenesí en la penumbra del Roxy, cuando ella dijo que sí. . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Bonito, ¿nooo?

Perdona la demora pero es que llevas un ritmo endiablado en eso de escribir artículos que pudiera muy bien rayar en aquello de la "articulitis".

(No te alarmes, no. No es una enfermedad de moda venida del corazón del África paupérrima. Sólo se trata de una palabra que acabo de inventar. ¡Qué quieres...?)

Publicado por Jesús Herrera

Francisco Javier Domínguez dijo...

Jajaja. No hay problema. Es que las vacaciones le inspiran a uno.