“¡Arrepentíos, el fin del mundo está cerca!”. Esta frase es una de las típicas que se oyen en algunas películas americanas, sobre todo ambientadas en Nueva York, en algunas grandes avenidas o en el famoso Central Park. Un personaje típico es el predicador chiflado, subido a un cajón, a modo de púlpito improvisado, mientras grita esta frase apocalíptica, blandiendo una biblia como si de la espada de un arcángel se tratara. No es raro, muchos de los inmigrantes que crearon esta nación norteamericana eran cristianos heterodoxos que huyeron de Europa cuando las guerras y persecuciones religiosas se pusieron de moda, al amparo de reformas de todo tipo que surgieron en el viejo continente, como en los primeros tiempos del cristianismo. Y muchos de estos nuevos credos perseguían conseguir adeptos, preparados para la inminente vuelta de Cristo a salvar a los píos y condenar a los infieles.
En los últimos años, con la mil veces repetida crisis de valores, profetas de todo tipo hacen negocio prediciendo catástrofes...Para seguir leyendo, visita La isla tuerta.
2 comentarios:
muy buena reflexión y muy buena la sincronía...
un abrazo compañero...
Muchas gracias, compañero, sigue así en tu blog y en tu vida. Un abrazo
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