miércoles, 14 de enero de 2015

La demanda de paternidad contra Juan Carlos I


La presencia de bastardos es común y abundante en nuestra realeza durante toda la Historia. Hijos extramatrimoniales llegaron a ser famosos, como Don Juan de Austria, el hijo de Carlos I, que llegó a gran militar y diplomático, o Juan José de Austria, hijo de Felipe IV y la actriz conocida como "La Calderona", que también fue famoso político y militar. Los hijos ilegítimos de los monarcas no han sido algo oculto en nuestros relatos históricos, sobre todo en épocas de la monarquía absoluta, cuando al rey se le permitía todo. Incluso algunos se han vanagloriado de su enorme capacidad progenitora. Tradicionalmente la lujuria de los Borbones ya fue motivo de chanzas y de críticas satíricas entre la intelectualidad y el pueblo. Recordemos a Isabel II y esa voracidad sexual desmedida que se le atribuía, agudizada por el forzado casamiento con su primo Don Francisco de Asís, no muy dado a placeres de ese tipo.


Esto de la crítica era así antes, pero con el siglo XX que hemos tenido, con la caída del régimen de la Restauración, la II República y la Dictadura posterior a la Guerra Civil, el interés por la vida privada de los reyes decayó e incluso se convirtió en tabú, tras la pérdida de las libertades y la restauración monárquica por obra y gracia de los deseos del General Franco. Así que los chismes siempre han circulado después de forma velada.

En meses anteriores, cuando Juan Carlos abdicó en su hijo Felipe, surgieron las pretensiones de diversas personas para que se reconociera la paternidad real. Como el rey es irresponsable judicialmente, esas pretensiones estaban bloqueadas, pero el cambio en la jefatura del estado dejó inerme a Juan Carlos de Borbón. No extraña que con celeridad se le confiriese la condición de aforado al rey emérito.

El Tribunal Supremo ha admitido hoy una de las demandas de paternidad presentadas contra el anterior jefe del estado. Algún fundamento tendrá esa reclamación cuando la otra ha sido desestimada. 

Del anterior monarca también se ha hablado mucho, por sus aficiones a salir de incógnito de palacio, en su moto, por ejemplo, para buscar diversión. También son conocidas diversas candidatas a amantes, incluidas cantantes, actrices y alguna "princesa". La separación de hecho entre Juan Carlos y Sofía viene siendo comentada desde hace tiempo. Los jueces dirán qué hay de verdad en esta demanda, y qué de chismorreo y ambiciones dinerarias o no. No en balde, no es la única pretensión así. Recordemos el caso de Leandro Ruiz Moragas, cuya paternidad quedó asignada en 2003 al bisabuelo de nuestro rey actual, Alfonso XIII, pasando a llamarse Leandro de Borbón. El suspense está asegurado. 

Esta demanda se une al auto del Juez Castro imputando a su hija Cristina por dos delitos contra la Hacienda Pública, en el caso Noos, junto a su marido Iñaki Urdangarín. Menuda papeleta. Ahora otro asunto de tribunales empaña al imagen idílica de nuestra familia real. A este paso esta familia se va a tener que convertir en asidua de los programas de chismorreo, como el Sálvame, para obtener fondos con los que afrontar tanta asistencia a los tribunales. Gritos, acusaciones, dimes y diretes para solaz de aficionados a la prensa del colorín. Y luego dicen que no somos iguales.

2 comentarios:

Jesús Herrera Peña dijo...

¡Pues qué bien!
Va a haber que creer que «los reyes son los padres». Al menos, en lo que concierne a esas dos demandas de paternidad que delatan a este Borbón follador a escape libre.
Algo que si le preguntamos a Bárbara Rey nos lo explicaría con pelos y señales.

Francisco Javier Domínguez dijo...

Y los reyes son tan humanos como los demás. Solo que tienen más posibilidades... hasta para reproducirse sin problemas.