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sábado, 6 de marzo de 2010

Curanderos y “otras hierbas”


Soy miembro de una familia relacionada con la salud. Mi padre era ATS, también mi hermana menor, y mi hermano mayor fue cardiólogo hasta su jubilación. Por tanto el mundo de la sanidad lo he vivido muy de cerca, sobre todo en mi temprana edad. La jerga de la medicina ha estado presente en mi casa, llegando a acostumbrarme a oír todo tipo de comentarios sobre dolencias y tratamientos, por muy repugnantes que fuesen. Imaginen que le hablan de vísceras, sangre, traumas y enfermedades de todo tipo, internas y externas, incluso durante las comidas, con total naturalidad. El estómago se te cubre de callos.


Uno de los personajes por el que mi padre demostraba desprecio era el curandero. Ese personaje que presume de poderes sobrenaturales con los que supuestamente sana los males o dolencias con los que no ha podido la medicina “oficial”. Al que no debemos confundir con los que practican las medicinas “tradicionales” anteriores a la introducción del método científico, como los que usan las hierbas, muchas de ellas contenedoras de principios activos usados en la química y recogidos en la farmacopea actual. El curandero es una persona que abusa del dolor de los demás, aunque algunos se crean sus propios dones sobrenaturales. La mayoría se aprovecha del efecto placebo o la sugestión. Me parece censurable que haya personas que engañan a otras personas, angustiadas y desesperadas por una enfermedad o las consecuencias de algún accidente, para obtener beneficios económicos, porque en la medicina oficial no encuentren la curación que esperan. Muchas veces criticamos a la Seguridad Social, pero son muchos más los casos de curación en sus centros de salud y hospitales que los que “milagrosamente” se producen en santuarios o en las “consultas” de curanderos o videntes.

Para leer más pincha...

7 comentarios:

__MARÍA__ dijo...

Con permiso he enlazado tu blog en el mío.
Todo lo que yo escriba o me escribas, será vía correo.
¡Gracias!
Un saludo

Armando dijo...

Igual se me ha olvidado que escribo en nombre de Armando y su blog:
http://armandoalli.blogspot.com/
Disculpas.

SCHEVI dijo...

María, te iba a contestar que no entiendo tu comentario porque ya había visto mi blog en tu blogroll. Ahora lo acabo de comprender. Muchas gracias. Lo enlazaré también.

Un saludo.

Miguel Baquero dijo...

Tú lo has dicho: abusan del dolor de los demás. Es cierto que a veces se producen curas por sugestión, pero más cierto que se aprovechan de esos raros casos para lucrarse con los desesperados.

Son unas alimañas los curanderos

SCHEVI dijo...

Bienvenido a mi blog, Miguel. Como digo en la entrada, soy familiar de sanitarios, aunque me interese lo paranormal y hasta he experimentado algo. Así que cuando se trata de salud, mejor confiar en la medicina occidental. Alguno de esos vividores dirá, con razón, que nadie cura del todo a nadie. Pero eso es una obviedad, todos tenemos que morir, y salvo casos accidentales o por causa de otros, la muerte nos viene por la enfermedad. Siempre me pregunté qué fue de Lázaro tras su resurrección. ¿Murió de nuevo?. Si los milagros existiesen el mundo estaría lleno de gente con miles de años de vida, vagando aburridos de tanta salud. Por eso nuestra incapacidad y el desconocimiento les lleva a algunos a refugiarse en estos curanderos. Es una estafa cruel, en muchos casos.

Un saludo.

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

De todo hay aquí tengo que decir, por mi propia experiencia, que si bien es verdad que la mayoría de los curanderos son unos aprovechados existen casos realmente dignos de estudio y totalmente altruistas. Por norma general si piden dinero por sanar o nos comen el coco con santicos y virgencitas es un fraude o aún peor están como cabras.

Un saludo.

SCHEVI dijo...

En la entrada distingo entre quienes practican la medicina basada en remedios naturales y los curanderos, propiamente dichos. Los primeros los creo honrados, los demás son charlatanes y mercachifles. Hay quien se puede creer honradamente un "sanador" con poderes sobrenaturales, pero, como tú dices, Quinto Forajido, esos por lo general son enfermos mentales. En fin, con este artículo quería alertar también de fraudes que siempre se amparan en supuestas novedades, que nos parecen inofensivas y que realmente no hacen sino poner en peligro nuestra ya delicada salud. Amén del comercio de lo paranormal y lo milagrero, tan de moda.