sábado, 8 de febrero de 2014

25 aniversario de la muerte de mi padre


En febrero de 2009 dediqué una entrada a José Domínguez, mi padre. La titulé Vindicación de mi padre. En ella relataba, de forma muy resumida, su vida, dilatada y rica en acontecimientos. Y, de alguna manera, como su título indicaba, hacía una defensa de la persona de mi progenitor, algo que todo hijo debe hacer de sus padre y madre, ya que a ellos les debemos la vida y, en parte, lo que hemos sido después. El post lo acabé con estas palabras: "Pienso que sería obsceno por mi parte encabezar alguna petición de honor o distinción para su persona, siendo yo concejal del ayuntamiento, pero creo que reunió los méritos, más que suficientes, para que muchas de esas personas a las que atendió le hicieran el homenaje que se ganó en vida. Por mi parte, sirva esta defensa de su persona como el tributo que puedo ofrecer para su honra y recuerdo, ahora que se cumplen veinte años de su desaparición."

José Domínguez en su juventud

Fue un año después cuando tuve conocimiento de una petición así. Concretamente en julio de 2010 una solicitud de ciudadanos palmeños, rubricada por dos personas que le conocieron en vida, ya mayores, venía a pedir que se le diese el nombre de José Domínguez Godoy a una calle o plaza de Palma del Río. El cuerpo de la solicitud es el que se recoge en la siguiente imagen.


Los peticionarios eran Francisco Castellano Santiago y Rafaela Durán López, personas que conocieron de primera mano la labor de mi padre y al que profesaban gran estima. Personalmente les agradecí el gesto que tuvieron y hoy aprovecho la ocasión para hacerlo públicamente. En esta petición se argumentaba que "es fundamental" que se "recuerde a las personas que ayudaron a suplir las innumerables carencias y necesidades que, durante tiempos tan duros como los que hemos vivido en nuestra historia reciente, se sufrieron en nuestra localidad, como en el resto de España". Varios de sus compañeros de aquellos tiempos difíciles, en los que dieron lo mejor de sí mismos, para procurar la salud de los palmeños y las palmeñas, como Rafael Carrasco, Juan Trujillo, José Jiménez Molina o María Luisa de la Cruz, ya tuvieron su reconocimiento oficial, en diversas modalidades y momentos.  

Atendiendo a un herido, en sus labores sanitarias

Como a la fecha de la solicitud yo era concejal, y como advertía en el artículo que publiqué en 2009, no iba a tramitar, como instructor, el expediente de honores y distinciones, al no creerlo ético por mi parte. Además, creo que no hubiese sido legal y me tendría que haber abstenido, incluso a la hora de la votación en la sesión del pleno que acordase la distinción, al tener interés personal en el asunto. Así que así lo comuniqué cuando me pasaron copia del escrito. Luego, no supe más de la cuestión, llegando a dejar de ser miembro de la Corporación Municipal el 11 de junio de 2011.

Con algunas de sus amistades

Han sido muchos los honores y distinciones concedidos con posterioridad a esta petición: denominación de calles, medallas de la ciudad, placas conmemorativas, llaves de la ciudad, nombramientos de hijos predilectos y adoptivos... Merecidos todos ellos, sin duda. Unos votados por mí, siendo todavía concejal, y otros posteriores a mi salida del ayuntamiento palmeño. 

En el patio de nuestra antigua casa, con mi hermano Pepe, con la bata de médico, mi madre, mi hermano Roberto y yo

Hasta la fecha no hemos sabido nada en mi familia sobre el estado de esta solicitud de denominación de calle o plaza para nuestro padre. Hoy, 8 de febrero de 2014, cuando se cumplen los 25 años del fallecimiento de José Domínguez Godoy, mi padre, sirva este recordatorio para conmemoración de esta fecha, y emotiva evocación para el que yo (además de otras personas) considero que fue un gran palmeño, merecedor de recuerdo y reconocimiento público. Los ochenta años de su vida son parte de la historia de nuestro pueblo.

6 comentarios:

molinero dijo...

No me gustaría pensar que exista una mano negra que haya hecho desaparecer la solicitud de la que hablas, o esté impidiendo que se le de algún reconocimiento a nuestro padre. Pero leyendo lo que expones...Blanco y en botija.....!

Francisco Javier Domínguez dijo...

Yo quiero pensar que no hay mano negra.

María dijo...

Los gobiernos municipales, la mayoría, van a lo suyo. Y como tienen la "excusa" de la crisis...
En fin. Espero que algún día se vea reconocida su labor.

Saludos

Francisco Javier Domínguez dijo...

Eso espero y espera mi familia también, María. Muchas gracias.

Saludo.

Anónimo dijo...

Bonitas fotos, ¿Sabes que casa es la del patio con zócalo? Supongo que es de Palma y las señoras que apreces ¿Quienes son? Una creo que es conchita fijo.

Por cierto ojalá hagan ese merecido homenaje a tu padre.

PD: ANIMO ! SIGUE HACIENDO POST SOBRE GEORAFÍA EVOCADORA!

Francisco Javier Domínguez dijo...

No sé quién eres pero te agradezco tus palabras. Tanto las de ánimo para seguir publicando sobre el pasado palmeño, como las de apoyo al homenaje de mi padre. Sin duda voy a seguir comentando y dando a conocer imágenes de otros tiempos, que tanto gustan a los lectores.

Veo que conoces a las personas de la foto del patio con el zócalo. Al menos a una. Pues efectivamente una de ellas es Conchita Fijo, familiar de Leonardo Fijo, el de la imprenta IMPALI de la Calle Plata. La casa parece que es de Joaquín García, familia de los García Liñán, dueños de la Electro Harinera del Paseo. La del centro de la foto, junto a mi padre, es Araceli, la mujer del dueño. A la izquierda está una sobrina suya. Otra de las señoras solo sé que era de los "Parritos". Todo esto me lo contó mi hermano mayor el médico, Pepe, que aparece en la foto siguiente con la bata blanca.

También me contó que el enfermo que aparece en la camilla, curándole la pierna mi padre, es Antonio López Cabrera, hermano de la primera esposa de mi padre. Es el que nombré en el post sobre los sucesos de agosto de 1936. El que era guardia civil y fue arrestado tras el asalto al cuartel, después del 18 de julio, y fue asesinado posteriormente. La fotografía fue tomada en la casa que tuvo mi padre en la calle Barbera. Y me han contado que se ve su fachada (una ventana) en la foto que hizo mi suegro, Miguel Santos, en aquella ronda en una noche de lluvia que sale en el post que publiqué el pasado 19 de enero:

http://celtibetico.blogspot.com.es/2014/01/lluvias-en-palma-en-otras-epocas.html

Coincidencias curiosas.