martes, 13 de mayo de 2014

Jueces ciegos


Se suele decir que la Justicia es ciega y se le representa en muchas ocasiones como una mujer que sostiene una espada en una mano y con la otra una balanza, con los ojos vendados. Es la manera de expresar la idea de imparcialidad: emite su veredicto sin saber de otras consideraciones en contra o favor de cada parte. Paradójicamente, hasta ahora, una persona que no viese, un invidente o ciego, como la metáfora de la Justicia, no podía acceder a la judicatura en España, ya que la Ley Orgánica del Poder Judicial, en su artículo 303 dispone: "Están incapacitados para el ingreso en la Carrera Judicial los impedidos física o psíquicamente para la función judicial..." Algo que se interpretaba como una barrera infranqueable para los ciegos, pues se les suponía incapaces de apreciar, por ejemplo, determinadas pruebas en cuya práctica y valoración era necesario poder ver. Pero los avances técnicos están haciendo posible que muchos discapacitados puedan desenvolverse con mayores garantías de integración en lo que consideramos la vida normal, permitiendo incluso que puedan acceder a puestos de trabajo (incluidos los funcionariales y laborales al servicio del Estado) que antes eran incapaces de ocupar, estando reservado un cupo, cada vez mayor, para el acceso de estas personas en las ofertas de empleo público, por medio de pruebas con las adaptaciones necesarias. Motivos de justicia (por cierto), eliminando discriminaciones innecesarias, hacían deseable que esa interpretación restrictiva de la ley fuese eliminada. 


Eso lo ha conseguido un joven que, pese a su buen expediente académico, siendo ciego, no le habrían permitido presentarse a oposiciones a juez. La permanente del Consejo General del Poder Judicial le ha dado la razón para aspirar a un puesto en la judicatura de esta país. Tenemos que felicitar a Gabriel Pérez, el joven licenciado en derecho que, pese a su ceguera, podrá competir con otras personas para convertirse en juez. Y debemos felicitarnos por este importante y justo avance. El Consejo General ha hecho justicia y la igualdad, esta última tan en declive en los últimos años, ha ganado una batalla esencial. "Otros ojos" tendrán sus sitio para "ver" otras realidades y hacernos sentir "iguales ante la ley" de forma real. 

1 comentario:

María A. Marín dijo...

Hay que felicitarlo sí señor:
¡Felicidades!