jueves, 23 de abril de 2015

Día del libro: mis adquisiciones


Hoy es el Día Internacional del Libro, una conmemoración para fomentar la lectura y la edición de libros. En muchos lugares ese fomento se encauza a través de ferias del libro, colocando puestos callejeros donde ofrecer volúmenes e incluso ofreciendo descuentos, y con otro tipo de actos para dar a conocer obras nuevas o autores, ya sean famosos o menos conocidos. En Palma del Río también se celebra la Feria del Libro, desde el 21 al 15, en la renovada Plaza Mayor de Andalucía, donde se han instalado los quioscos de librerías y editoriales (pocas este año, por cierto y por desgracia), además de realizarse presentaciones de libros de autores locales o cercanos en las nuevas instalaciones de la Oficina de Turismo (en la misma plaza), ubicadas en la antes conocida como Casa Cilla y hoy día como Casa Ahlóndiga, y con actividades de animación todos los días.


Yo he aprovechado la Feria para comprar alguno libros. En este caso tres, relativos a otra de mis pasiones, la historia. Concretamente son La ciudad vivida, de Juan Antonio Egea Aranda y Rosa María García Naranjo, un viaje por el centro histórico de Palma del Río desde la Edad Media al siglo XVIII, que compré en una librería cercana, pues al editorial que lo publica no participa en la Feria del Libro. También Castillos y Fortalezas del Valle Medio de Guadalquivir, de Emilio José Navarro Martínez, una guía del rico patrimonio fortificado de la comarca donde vivimos. Y finalmente Historia de las Calles de Palma del Río, una obra colectiva de María Reyes Lopera Delgado, Emilio José Navarro Martínez, Manuel Velasco Guanche, Juan Antonio Zamora Caro, Carlos Corredera Reyes y Manuel Muñoz Rojo. Ya se conoce mi interés por las calles palmeñas y los edificios y personajes que han vivido allí, cuyo recorrido evocador por mi infancia y juventud vengo plasmando en este blog desde hace varios años, y cuyas entradas pueden consultarse en la etiqueta "Geografía evocadora palmeña". Así que tenía interés por hacerme con un ejemplar de este volumen editado por el Patronato Municipal de Cultura del ayuntamiento palmeño. Y he comprobado cómo algunas fotografías que me fueron cedidas por sus propietarios para que fuesen publicadas en el blog (como una de la espartería de Delfín Lopera en la antigua calle Calvo de León 39, hoy calle Portada, u otra de la riada de 1963 que hizo Manolo Godoy el del Bar El Latero) también se recogen en el libro. Me hubiera gustado que se reconociera este hecho (aunque yo no sea historiador), y no solo que alguien las haya incluido en el Archivo Municipal de Palma del Río, pero, en fin, nadie es perfecto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hojeando el libro "Historias de las calles de Palma del Río", me surgen un par de dudas por si usted pudiera aclararmelas.
¿A que calle se corresponde la que en el siglo XVIII se le llama Cantarranas?
La calle llamada "del Puerco" en el libro "La ciudad vivida" la relacionan con la actual "San José", pero por lo saco en deducción más bien tuvo que se la calle del Sol.
Gracias, espero que usted me pueda ofrecer alguna respuesta.

Francisco Javier Domínguez dijo...

Como dice usted, si comparamos los diversos planos que contienen ambos libros llegamos a conclusiones diferentes. Según uno (el de las calles, por abreviar) la calle Cantarranas sería una que sale de calle El Caño hacía el oeste (aunque no se la dibuja, página 119) y en el texto nos la describen así, como una zona cercana al río Genil donde se arrojaban basuras. En el otro libro (La ciudad vivida) hay un plano donde se le dibuja con entrada por Puerta de Marchena, en el tramo actual de Castillejos y salida en C/ Caño (ahora Río Seco), con una calleja uniéndola con calle Plata. Eso actualmente no existe (si es que una vez fue así), o mejor dicho hay algo similar con la nueva urbanización del antiguo "Huerto de Tabardillo", algo que no responde a criterios históricos, sino urbanísticos modernos.

Respecto a la segunda cuestión en el primer libro (pág 119), en el plano la Calle del Puerco es la actual Sol y no la calle San José, que no aparece. Como no he estudiado las actas capitulares y otra documentación de base no sé quién tendrá razón. Todavía no he leído los libros, solo los he ojeado. Habría que preguntar a los autores el por qué de estas diferencias. No puedo aclarar más.

Anónimo dijo...

Sobre las fotografías y las referencias a estas, de las que hace alusión en su artículo, tengo que decirle, sin que tenga que resultarle de consuelo, que como usted ve solo hay dos fuentes, que se han apropiado del trabajo de otros muchos. Hay fotografías de Asociaciones, de colecciones particulares, de fotógrafos profesionales y aficionados y sin embargo todas constan como AMPR y MMR. Las hay hasta de personas que las han presentado a un concurso con nombre y apellidos(como es mi caso)y cuya autoría me ha sido robada.

Francisco Javier Domínguez dijo...

Entiendo su enfado si han usado fotos suyas sin nombrarle, sin consentimiento y atribuyéndoles otro origen. Desde que se han popularizado internet y las redes sociales es habitual publicar fotos y que se copien. Yo lo hago y permito que en mi blog se copien y hasta los textos, pero bajo las normas de Crative Commons que incluyo en el lateral. Es decir que se reconozca la autoría (o publicación), que no se use con fines comerciales y que, si se manipulan textos o imágenes propias, se haga bajo la cobertura de la misma licencia y en estas condiciones. Ya sean mis fotos o textos o los que publico de otras personas. Yo suelo citar las autorías de las imágenes o textos que no son propios (si las conozco). Hay muchas imágenes que me han cedido sus titulares para que las publique yo, y me he encontrado alguna vez que me han copiado texto e imagen y las han publicado a nombre de otra persona. Eso enfada mucho. Lo que no hago nunca es atribuirme como propias esas imágenes. Eso sí lo hacen otros en las redes sociales, sobre todo. Lo que no sé en este caso es si se han copiado estas imágenes del blog o si sus autores (o propietarios) las han cedido también al Archivo Municipal, por eso lo expreso de esa manera en la entrada. Lo cierto es que esas y muchas otras fotos no propias que he publicado desde hace años han servido para que otros las usen e incluso se apropien de ellas, hasta para fines comerciales. Allá cada uno con sus actos. Lo que me hubiese gustado es una mención, como se hace a otras publicaciones, incluso de internet, aunque yo no sea historiador. Pero como digo en la entrada, en fin, nadie es perfecto.

Coleoparceparia dijo...

Hola Francisco Javier:
Me alegra saber que has adquirido el último libro publicado por Coleopar Ceparia. Supongo que discrepancias como esta que comentas puede haber algunas, seguro que muchas menos de las que debían existir, sobretodo en lo que respecta al siglo XVI en concreto, mas que nada porque gran parte de este capítulo en el libro de las calles de Palma del Río están copiadas literalmente del trabajo original del que ha salido "La ciudad vivida" y además mal referenciado. Ya ves que el ser o no ser historiador no depende de tener un título académico, entre otras cosas porque esa carrera no existe en las universidades españolas. Eso si existen unas normas para como referenciar, unas disciplinas que hay que dominar como paleografía, etc y sobretodo unas normas legales y éticas que no permiten apropiarse del trabajo de otras personas. Si no se tienen en cuanto estas cosas, serás Licenciado, Graduado o cualquier otra cosa, pero nunca historiador, lo mismo que Belén Esteban nunca será escritora por mucho que su libro sea unos de los últimos best sellers en España.

Francisco Javier Domínguez dijo...

Conocí el trabajo previo cuando Juan Antonio lo expuso en Saxoferreo, así que tenía ganas de tenerlo en mi poder. Además me gusta adquirir libros de la historia de nuestro pueblo, como digo en la entrada. No pude ir a la presentación, pero lo busqué luego. Sobre esas discrepancias entre los textos no me atrevo a opinar más, pues las expongo a preguntas de un comentarista anónimo, y tras ojear ambos libros, todavía sin detenimiento. Tienes razón sobre eso, una cosa es escribir sobre historia y otra ser historiador. En fin.