miércoles, 26 de enero de 2011

Arenas, el "señorito negro"

Los peones negros son una organización de propaganda que nació para mantener de forma artificial aquel embuste que repitió hasta la saciedad Ángel Acebes, entre los días 11 y 14 de marzo de 2004. Como este último ministro del interior del último gobierno de José María Aznar intentó que la gente creyera que había sido ETA la autora del atentado de Madrid, pero la estrategia les falló, porque muchos empezaron a sospechar que los verdaderos autores eran otros (exigiendo la verdad que se le ocultaba, hasta con manifestaciones y concentraciones callejeras), un grupo de incondicionales ha intentado luego mantener viva la teoría etarra, descalificando las investigaciones, los hechos probados y los juicios que se celebraron posteriormente. El objetivo final no era otro que culpar a los que pedían que se dijese la verdad  de los mismos atentados, como más de una vez han dicho. 

Los medios próximos al PP han alentado a estos grupos, llegando a identificarse con ellos. Incluso miembros del PP han apoyado sus acciones y tesis o patrañas. Pero hacía tiempo que este capítulo se había cerrado aparentemente, porque la crisis económica ha sustituido a otros temas en el argumentario de campaña popular, ya que hace más daño que las paranoias conspirativas de algunos fanáticos de extrema derecha.


El sábado ya comentaba que la Convención Nacional del PP había dado alas a los más duros de esta formación: Aznar contra el estado autonómico, Mayor Oreja despotricando groseramente contra el PSOE (y olvidando hipócritamente su pasado). Hoy quien se ha subido al carro de los duros ha sido Javier Arenas, rescatando las teorías y cuentos de los peones negros. Debe estar borracho de euforia demoscópica y de la convención, pues si no, no se entiende que ahora se dedique a cuestionar la labor de los jueces, basándose en una simple suposición: "es prácticamente imposible que un terrorismo foráneo actúe en un país sin tener contacto con el terrorismo interno". Eso ha dicho en Veo 7, la televisión de Pedro J., el gran impulsor de los peones negros. ¿Ha aportado nuevas pruebas?. No, simplemente tenía que regalar la oreja de su entrevistador, metiendo cizaña de paso.


Arenas se ha comportado como de costumbre, sin seriedad, como la palabrería de un charlatán de feria, sirviendo ahora de palmero en el fin de fiesta a los del tablao de rencorosos. Pues rencor y ganas de revancha es lo que transpiran estas palabras, por haber perdido aquellas elecciones de 2004. El señorito Arenas se ve ya de presidente de la Junta de Andalucía, sin esperar a que se celebren las elecciones y ver luego cual es el resultado real. Le puede pasar como en 1993, cuando salió en televisión cuestionando los datos que daba el ministerio del interior (que contradecían a las encuestas) y diciendo que "Las impresiones que tenemos son que ha ganado las elecciones el PP". Y luego resultó que el que ganó fue el PSOE. El "señorito negro" parece que quiere lanzar sus "peones negros" en el juego macabro de usar de nuevo el terrorismo como arma electoral. Tal vez sepa que no tiene tan bien las cosas, como quiere hacernos creer. Ayer estuvo en Córdoba y dijo que el PP cordobés tiene una salud extraordinaria, cuando en pueblos importantes han tenido que buscar candidatos para las municipales a última hora porque Rajoy estaba aquí y tenía que presentarlos. Y del caso Gürtel siguen saliendo flecos que no benefician a su formación precisamente. 


El "señorito de los peones negros", el nuevo modelo de cacique andaluz, pone en juego a sus braceros, a sus peones. "La fiesta se ha acabado" ha dicho, así que a partir de ahora, leña. ¿Seguirá por este camino, aunque su jefe no lo apruebe?. Ya veremos.

2 comentarios:

EL QUINTO FORAJIDO dijo...

Pues que siga por ese camino, Rubalcaba se estará frotando las manos, uno esperando ver el cuerpo de su enemigo pasar frente a su casa y el otro resucitando cagadas. Sólo puedo decir que estamos a siglos luz de tener una oposición digna de governar.

SCHEVI dijo...

Totalmente de acuerdo con tu última observación, Quinto Forajido.