jueves, 23 de octubre de 2014

El Che Guevara en Madrid


Pues sí, Ernesto Guevara, el Che, estuvo en Madrid, en 1959, en plena dictadura franquista. Hizo un par de escalas en la capital de España, según nos cuentan en el reportaje que emitió TVE hace años. Visitó la Universidad, Galerías Preciados (a pesar de ser domingo, ya que se la abrieron para él, porque quería comprar una máquina de escribir y unos libros), cafeterías... Hasta estuvo en los toros. No eran tiempos en que para ser de izquierdas te exigieran ser anti-taurino. Bueno, en España ni se podía ser de izquierdas a plena luz del día. Muchos de estos anti-taurinos llevan su efigie en las camisetas o en sus banderas "revolucionarias" sin saber que él no despreció el toreo, como vemos en una de las fotos que ilustran esta entrada. 


El reportaje, realizado para Informe Semanal, nos cuenta los detalles, sobre todo de la primera visita, de la mano del periodista Antonio D. Olano (entonces en el diario Pueblo) y del fotógrafo César Lucas (entonces en la agencia EFE). Su trabajo fue censurado, pero pudo salir de España y se difundió por el mundo entero. La revolución cubana estaba muy cercana en el tiempo, y estas noticias tenían su interés. Pronto llegaría el acercamiento de Fidel y los suyos a la Unión Soviética y la definición de su movimiento político como comunista. 


Quien quiera ver el reportaje (son algo más de 13 minutos) lo puede hacer aquí. Curiosidades de la Historia. 

2 comentarios:

Jesús Herrera Peña dijo...

« ...llevan su efigie en las camisetas o en sus banderas "revolucionarias"»

Bueno, Francisco Javier, eso se parece mucho a los que llevan en sus camisetas la figura de Jesucristo.
Tampoco fue, exactamente, tal como se le describe en "el cuento de los cuentos" (la biblia).

No hay que idolatrar a personas. Tampoco a las ideas partidistas; ya has visto lo que nos ha pasado con el socialismo democrático en España.

¡¡Aaayyyyyy!!

Francisco Javier Domínguez dijo...

Esa es la cuestión, que no hay que idolatrar ni a ideas, ni a personas. El culto a la personalidad es la tentación de la izquierda. Y el culto a determinadas ideas el "pecado" de la "verdadera izquierda".