sábado, 6 de junio de 2015

Reencuentro tras 35 años con Pepe Moya


"Mater tua mala burra est". Esta es una frase en latín que muchos ponen como ejemplo de mala traducción. Significa tu madre come manzanas rojas, o tu madre come manzanas podridas. Los que traducen a lo loco y sin pensar rápidamente piensan en "tu madre es una mala burra". Algo que podría ocurrir mucho en estos tiempos en que tan poca importancia se da al estudio del latín, la lengua madre del castellano, nuestra lengua. 

Esta frase del principio ya nos la enseñó José Moya, uno de nuestros profesores de latín del instituto de bachillerato, cuando yo cursé estos estudios en Palma del Río. Ayer, Pepe Lora recordó la importancia del latín, de la etimología latina en nuestro idioma, precisamente hablando con Pepe Moya, nuestro profesor de Latín del bachillerato, que tras muchos años volvimos a ver en Palma. Y pudimos charlar con él un breve rato, recordando algunas cosas. 


Él se acordaba de nosotros, éramos de los "traviesos" del instituto, como nos dijo. No en balde fuimos muy activos políticamente, protagonizando más de una huelga, cuando Pepe Moya era el secretario del instituto. Recordé una donde Antonio Mantero, el de las muletas, hacía de líder de las asambleas y yo le acompañaba. Pepe, tras conocer nuestro acuerdo de no asistir a clases, me dijo "tú, como siempre, detrás de todo". Yo le contesté que no, pero él no aceptó mi respuesta, negándome con gestos. Tenía razón. Era épocas de frecuentes conflictos políticos y estudiantiles, y nosotros siempre estábamos detrás de cada movimiento. Algo que apuntaba a la vocación política que hemos demostrado con el tiempo varios de los jóvenes actores de entonces.


El encuentro de ayer fue muy emotivo y nos  hicimos unas fotos. Pepe está algo cambiado, nosotros más. Ya no lleva bigote ni la barba con la que le retratamos en una de las caricaturas que hicimos de él en mi bloc o agenda, un lugar de libertad de expresión. El alumnado le llamaba la "abeja Moya", como parodia del personaje de dibujos animados de la época. Además pudo encontrarse con otros alumnos suyos, de varias generaciones, como los que estaban anoche en la Peña Los Cabales, donde estuvo cenando. 

Da alegría reencontrarse con quienes fueron importantes hace años, contribuyendo a tu formación como persona y como profesional. La época del instituto fue muy importante para mí y guardo muchos recuerdos de ella, como he plasmado someramente en las tres entradas que le dediqué en el blog. Y Pepe Moya fue uno de aquellos inolvidables profesores, que supo inculcarnos el valor de la lengua de nuestros antepasados, como forma de comprender la nuestra. Ya hace de aquello más de 35 años y no nos olvidamos.

2 comentarios:

José Felipe dijo...

Está igual... de canijo que siempre. Yo le veo de vez en cuando por Córdoba.

Francisco Javier Domínguez dijo...

Yo hacía muchos años que no le veía. Y más que no hablábamos. Y se acordaba de nosotros.