martes, 17 de noviembre de 2015

Una enigmática postal de principios del siglo pasado y su relación con señeras familias de Palma del Río


Hace algún tiempo, mi amigo Quiquín me facilitó una tarjeta postal antigua de París, enviada desde Londres en el año 1909, por una persona que firmaba “Pepe”. Iba dirigida a su hermana Ramona, domiciliada en el municipio sevillano de El Pedroso, y en ella le cuenta que ha remitido ya varias tarjetas postales a su otra hermana Carmen, donde se pueden apreciar los monumentos de la capital de Francia, “una población digna de visitarse”. También pide que les dé recuerdos a Antonio y Lola. 


Ramona aparece apellidada Rosa “de Gallego”, una vieja costumbre que incluía el primer apellido de la dama y un posesivo que indicaba que estaba casada con la persona de ese segundo apellido. Algo que afortunadamente se ha perdido, pues de alguna manera expresaba que la mujer casada formaba parte de “patrimonio” del marido. Eso no daba muchas pistas, pero a priori me llevó a pensar en dos familias con apellido Rosa, la antigua propietaria del Bar Rosa (que aún se denomina así, a pesar del cambio de dueño) y otra la de Manuel Rosa Castiñeyra, el autor de El Lazarillo de Palma, que vivía en Madrid, aunque ya ha fallecido. Una hermana de Manuel Rosa, Rosario, era la madre de Rocío Rioboo Rosa, la titular del comercio de juguetes, periódicos, libros y chucherías que hay en la Avenida de Córdoba, así que me decidí “a quemar ese cartucho” aprovechando mis caminatas matutinas.


De este modo una mañana me presenté en el establecimiento y le pregunté a Rocío si tenía familiares en El Pedroso. Me contestó que no sabía, y entonces le enseñé la copia de la postal y le conté la historia que conocía. Eso le hizo recordar que una tía suya, Carmen, hermana de su madre tenía una colección de postales, que había tenido no hace mucho en sus manos, para ponerla a buen recaudo, pues estaba olvidada, con otras pertenencias, en una nave. Así que quedó en buscar el álbum y ya hablaríamos.


Al día siguiente me personé de nuevo allí y Rocío estaba ojeando fotos y el álbum de postales. Un tomo algo ajado ya por el paso del tiempo, pero íntegramente conservado. Entonces encontramos las tarjetas de las que hablaba José Rosa en la que había servido de primera pista para nuestra investigación. Había más postales de París y también de Londres, firmadas por el mismo “Pepe”, con su misma caligrafía. Incluso en algunas terminaba su texto en el anverso de la tarjeta con la fecha y la firma, como en la primera encontrada. Todas de 1909. Iban dirigidas la mayoría a la “Señorita Carmen Rosa”, lo que nos expresaba que estaba soltera, también con destino a El Pedroso. Alguna indicaba que vivía frente a la oficina de Correos, aunque, como la del principio, no consignase calle ni número, algo que en aquellos tiempos, en un pueblo pequeño, no sería excesivo problema, pues todos se conocerían.


Al aparecer el álbum los recuerdos surgieron como un torrente. Me contó que el tal “Pepe” sería un hermano de su abuelo Manuel, Manuel Rosa Velasco, pariente de Rafael Rosa, el antiguo dueño del bar Rosa. Manuel trabajó en la Harinera (la Fábrica de Harinas que hay al final del Paseo) y luego fue socio de Ortiz, el marido de Carmela Laparte, mi vecina de la casa de enfrente cuando yo vivía de niño en la calle José de Mora. Ambos tuvieron una destilería de azahar, en la calle Río Seco, donde hacían perfumes y jabones (Fábrica de agua de azahar de 1931, según Joaquín de Alba). Manuel Rosa se casó con una hija de un miembro de la saga de los Castiñeyra, siendo los padres de la madre de Rocío y de la dueña de la colección de postales.


Rocío me ha contado que de niña su abuela estuvo algunas veces por la casa que hoy es la sede del Colegio de Arquitectos de Córdoba, en la Avenida del Gran Capitán. Ese edificio lo encargó el magistrado Teófilo Álvarez Cid, siendo uno de los edificios modernistas más importantes de Córdoba, obra del arquitecto cordobés Adolfo Castiñeyra Boloix, hijo del palmeño Mariano Castiñeyra, maestro de obras. Su padre vino de Galicia a las obras del Puente de Hierro. La casa que había en la Calle Ancha, esquina con la calle Cigüela, cuyo último propietario fue José Martínez, y que encargó construir Julio Muñoz Morales (ahijado y administrador del Marqués de Monte Sión, y padre del que fue marqués consorte de Salinas, Julián Muñoz y Rodríguez de Aguilar, además de jefe de la casa civil de Franco, tras la guerra civil), se considera que fue obra de Adolfo Castiñeyra, el único ejemplo del modernismo en Palma del Río, tristemente desaparecido en los años del desarrollismo.

Adolfo Castiñeyra

Este arquitecto es autor, además, de muchos proyectos, como la ampliación de la Caseta del Círculo de la Amistad de Córdoba (hoy día el centro gastronómico Mercado Victoria), la iglesia de Santa Bárbara de Peñarroya-Pueblonuevo, la terminación de la iglesia de la Inmaculada de Villa del Río, la restauración de las iglesias de San Pablo de Córdoba y de San Mateo de Lucena, el cementerio de Añora, el chimeneón de la antigua fábrica de aceites San Antonio de Carbonell, y la fachada del edificio del antiguo Gobierno civil y Diputación de Córdoba, más tarde Escuela Politécnica y ahora Instituto de Educación Secundaria Maimónides. Era hermano del ingeniero Alberto Castiñeyra Boloix. Vemos que los Castiñeyra tienen un árbol genealógico de bastante importancia.


Por parte de la familia Rosa eran parientes de Luis Rosa, casado con Lola Jerez, hija de Miguel Jerez y Jerez (médico titular y funcionario municipal, que vivió en la Calle Santo Domingo, propietario del Salón Jerez y del Coliseo España), que vivía junto a nuestra casa en la calle José de Mora, en el número uno, donde también residió el cura y luego canónigo de la Catedral cordobesa Carlos Sánchez Centeno (el famoso Don Carlos) y su madre Piedad Centeno. Esto es lo que, por sorpresa, termina relacionándome con esta postal, la colección y la familia propietaria, de forma indirecta, claro, pues hubo mucho trato de Rocío y su familia con mis vecinos de entonces y la familia Jerez. 


Familiares de estos Rosa serían los protagonistas de las postales centenarias, el escritor y las destinatarias. No sabemos cómo llegaron a manos de Carmen Rosa, la tía de Rocío Rioboo. ¿Sería la que nombraba Pepe en la postal que nos puso sobre la pista de la colección o una pariente? Ya veremos. Quiquín me contó tiempo después de mis pesquisas que solo sabía que la postal del misterio la tenía una prima (Núñez) que se había quedado huérfana y entró a servir en casa de Manuel Rosa Castiñeyra, en Madrid. Cuando falleció se la dio la familia con otros recuerdos, y me la pasó para que averiguara quiénes eran los protagonistas de misiva tan antigua, antes de contarme lo de su prima. 


Son un tesoro, humilde pero histórico, pues con más de cien años nos muestran la belleza que vieron en otros tiempos de diferentes ciudades tanto europeas, como de otros puntos del globo terráqueo. En la colección aparecen imágenes de Londres, París, San Sebastián, Sevilla, Buenos Aires y muchos sitios más, lugares que miembros de esta familia visitaron algún día por motivos económicos, de ocio o de otro tipo, en una época en que todavía las grandes guerras que asolaron el mundo en el siglo XX no se había producido. 


Un tesoro que espero y confío será preservado como se merece por los herederos de quien un día coleccionó los recuerdos que sus familiares le enviaban desde los destinos de sus viajes, mostrándonos hoy día cómo eran los lugares visitados, haciéndonos más cercanos esos bellos sitios que recogen en sus fotografías. Y un legado que encierra historias que espero podamos seguir desentrañando en otros momentos, para añadir a los recuerdos de nuestra historia local reciente y sus protagonistas

1 comentario:

Jose Exposito dijo...

Quiero hacer una aclaración a un pequeño error, Carmen Rosa era la tia de la madre de Rocio, una gran persona y con un humanidad poco común en su época, yo siempre la recordaré con gran cariño
Rosario, era mi madrina y su hermano Mariano mi padrino
Mi familia siempre estuvo muy ligada a esta familia, mi abuela Encarnación, estuvo en la casa de D. Manuel, y vivió con ellos hasta que no pudo mas, como cocinera, sirvienta etc, persona de confianza de la familia y en esta casa pasó diferentes etapas de su vida, algunas muy difíciles en tiempos difíciles, como me contaba mi madre, pero siempre con el apoyo de esta gran familia
Quiero recordar pero no confirmo, que mi abuela estuvo viviendo en El Pedroso, lo que si confirmo es que se casó con José Gallego mi abuelo, lo que no se, es si hay alguna relación con las postales