lunes, 27 de febrero de 2012

Saber y ganar


En estos días se está celebrando el decimoquinto aniversario del programa de Televisión Española Saber y Ganar. Un programa veterano en la parrilla televisiva, que une a la calidad, el entretenimieto, la simpatía y la cultura. Por la hora en que se emite (empieza aproximadamente a las 15.35 horas) no lo veía antes, porque estaba a esas horas todavía en el ayuntamiento. Desde que lo dejé, mi mujer me ha aficionado al concurso. Estamos esperando que llegue la hora para cambiar de canal y seguir su desarrollo, casi siempre "concursando", al intentar responder a las preguntas que hacen a los participantes. Incluso esperamos a que termine, para acabar con las labores de recoger en la cocina. Algunas veces nos sorprendemos a nosotros mismos, al conocer respuestas a preguntas que se nos antojan de lo más complicado. Otras veces no sabemos qué contestar y los concursantes, algunos, demuestran que son merecedores del calificativo de "magníficos", que les dan a los que superan los 7000 puntos. Sus participantes y, sobre todo, los conductores del programa (Jordi, Pilara y Juanjo) se han convertido en parte de nuestras amistades. La verdad es que provoca adicción. Espero que siga en pantalla durante muchos más años, aunque terminemos pensando como en la imagen humorística que encabeza el post.

4 comentarios:

María dijo...

Manuel y yo llevamos quince años (casi) enganchaos a ese programa.
Así que ya somos cuatro.
Por lo menos es cultura.

Saludos

Jesús Herrera Peña dijo...

Vale, Schevi, comprendo tu postura.
Desde el primer día que surgió el concurso (febrero 1997) vengo viendo el programa de la TVE1. Coincidió con mi prejubilación y a esa hora de la tarde no tenía mejor cosa que hacer.
Pero con el paso del tiempo me he ido alejando y asqueando del programa porque no aguanto al Jordi Hurtado. Es, lo que se suele decir "el repelente niño Vicente". Es ególatra, engreído, egocéntrico, plasta, cargante, estomagante, es un loro/papagayo que no deja hablar a nadie, todo se lo tiene que hablar él solito. No sólo interrumpe a los concursantes, sino también a sus compañeros. Cuando Juanjo Cardenal logra —por fin— tomar la palabra, el repelente niño está todo el tiempo mordiéndose los labios para sujetarse las incontenible ganas de hablar su eterno monólogo. No sé si eso es lo peor o cuando nos enseña el medio metro cuadrado de dentadura que tiene el gachó.

Hace como un año me topé con el blog de Virginia Mataix (por cierto, una señora actriz y de izquierdas) y ni corto ni perezoso le solté lo siguiente: "Me gustaría encontrarla un día para preguntarle si le parecería su compañero Jordi Hurtado tan repelente y tan cargante como siempre me pareció a mí".
Ella me contestó por correo privado diciéndome que está totalmente de acuerdo con mi apreciación y que durante el tiempo que duró el programa «Si lo sé no vengo» quedó hasta la coronilla del repelente personajillo insoportable.

Pues eso. Pues eso es lo que me pasa ahora, algunos días que pongo el programa, tengo que dar al mando e irme a otra canal porque no puedo aguantar más a ese tío tan, tan, tan así...

SCHEVI dijo...

La cultura, una especie en vías de extinción en las televisiones. Menos mal que nos queda la 2 (por ahora, que seguro que el PP la privatiza pronto y la llenan de cotilleos y demás basura)

SCHEVI dijo...

Entiendo lo que dices, Jesús, pero hasta en nuesto círculo más cercano tenemos alguien que nos cae mal, y por eso "la pandilla" no deja de ser interesante. A mí, al menos, así me lo parece, tanto entre mis "amigos", como con el programa. Y, por cierto, comparto, tus simpatías (y antipatías). Lo cierto es que muchos concursantes se encargan de darle un tono más simpatico al concurso.