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viernes, 11 de febrero de 2011

Mi gorra nueva

Cuando uno llega a cierta edad (una manera educada y discreta de decir que ya no se es un chaval precisamente) los regalos de reyes pasan de ser algo divertido a algo útil, práctico. Nos empiezan a regalar ropa (calcetines, pantalones, camisas) o complementos (carteras de piel, cinturones, bufandas, paraguas, gafas, etc.) Como siempre, algunas cosas de éstas han caído. Pero también hubo sorpresa. Mi mujer me regaló una gorra.

Tengo algunas gorras, de esas estilo béisbol, que uso muchas veces en verano. Unas son de publicidad, otras recuerdos turísticos y tengo una también personalizada con mi “alias” bordado en el frontal. Cuando aprieta el sol y se está de vacaciones es muy conveniente protegerse la cabeza, sobre todo cuando te falta, como es mi caso, la típica mata de pelo que cubre la cabeza de los seres humanos. Es decir, cuando se es calvo, como yo.

Yo heredé la calvicie prematura que caracteriza a la mayoría de los varones de mi familia. No me he podido librar, pues esta alopecia genética se da en las dos vertientes familiares, tanto en la rama paterna como en la materna. Por eso estoy acostumbrado desde joven a sufrir las inclemencias del tiempo sobre mi cuero cabelludo. Mi padre era de los que siempre usaba sombreros (borsalinos o fedoras), gorras, e incluso llegó a hacerse una peluca para tapar su calva reluciente, soportada desde joven. También se compró un sombrero cordobés, de ala ancha, que se ponía cuando quería pasearse orgulloso por la calle. Incluso se fotografió con él. Llevaba cubierta la cabeza tanto en verano como en invierno, disponiendo de prendas adecuadas para cada estación. Muchas veces me he puesto alguna de las mascotas o gorras, cuando era niño, por ese afán imitador que tenemos cuando estamos aprendiendo a desenvolvernos en nuestro medio. Pero de mayor siempre me he resistido a usar sombrero en todo momento. ¡Eso era cosa de viejos!

(Continúa leyendo pinchando aquí en La isla tuerta)

4 comentarios:

molinero dijo...

Te he visto con la gorra y te queda muy bién. Te dá aire intelectual.

SCHEVI dijo...

¿Y cuándo me viste con la gorra, molinero?. No lo recuerdo. De todas formas, gracias. Sobre todo por lo del aire intelectual, jajaja.

molinero dijo...

Pues te ví el día 30 de enero por la calle ancha cuando iba con Enrique en su coche. Por eso no me verias.
Fuimos a por la abuela para traérnosla aqui.
Estoy pensándome yo también lo de la gorra, jajaja, queda bien, ya que también me estoy quedando sin pelo.

SCHEVI dijo...

¡Ah, sí!. Sí te vi, en el coche de Enrique. Yo volvía de la Asamblea del PSOE, con Pepe y Reyes.

Pues búscate una gorra así, si te gusta. Como digo en el post, estoy encantado, y en estos días invernales de mal tiempo viene de perilla, jajaja. Aunque si te la regalan, mejor, jajaja.