domingo, 20 de febrero de 2011

Nueva Rumasa, vieja historia

En estos días nos hemos enterado que Nueva Rumasa, el nuevo "imperio económico" de la familia Ruiz-Mateos, está pasando momentos delicados. Ya hace algún tiempo que conocimos que este grupo de empresas debía a la Seguridad Social una cantidad importante. Ahora diez de sus más grandes empresas se han acogido a un procedimiento pre-concursal, que permite negociar la situación con los acreedores, antes de entrar en concurso (la antigua suspensión de pagos). La cosa tiene mala pinta. Y encima nos acercamos al 28 aniversario de la famosa expropiación del holding que hiciera famosos tanto al líder del clan familiar jerezano, como a su archienemigo desde entonces, el que fuera Ministro de Economía del primer gobierno de Felipe González, Miguel Boyer ("¡te pego, leche!", ¿se acuerdan?). Una expropiación motivada por el inminente desplome del "grupo empresarial de la abeja", con la que se quiso salvar los puestos de trabajo (y los bancos miembros del grupo), y que no fue muy ortodoxa que digamos.

Hace algún tiempo la familia Ruiz-Mateos volvió a crear otro grupo económico comprando empresas en crisis. Nos vendieron una vez más su "capacidad para crear o mantener puestos de trabajo". Para ello buscó financiación de inversores por medios poco habituales: pagarés, no sometidos al control de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (como se encargaban perfectamente de recordar en cada spot publicitario, que terminaban adornando con la típica apuesta por el empleo), a los que prometían una remuneración de hasta el 10%; y luego, cuando las autoridades empezaron a advertir de los riesgos de esta práctica a los posibles inversores, con ampliaciones de capital de sus empresas, con la misma intención, escapar al control del regulador. Parece que muchos inversores metieron sus ahorros en una inversión tan rentable en apariencia. 

En estos días me he acordado de los casos de Afinsa y Fórum Filatélico. Chiringuitos financieros con los que se esfumaron los ahorros de pequeños y medianos inversores, que esperaban grandes ganancias. Cuando se hundió el chollo pidieron responsabilidad al Estado, por no controlar estos negocios, según ellos. Los tribunales no les han dado la razón: solo ellos eran responsables de meter su dinero en estos negocios con una pinta tan rara. Solo ellos y lógicamente los dueños de las empresas embaucadoras, claro. 

Con este ejemplo de Nueva Rumasa, parece que estamos ante un mismo caso. ¿Alguien en su sano juicio podía pensar que te iban a entregar un 10% de intereses, si otros operadores financieros, como bancos o fondos de inversión, con controles legales, no lo podían hacer? A mí ya me parecía raro este ofrecimiento, cuando escuchaba su publicidad en la radio. ¿Por qué entonces "pica" la gente? Hace días le comentaba a un amigo que esto me recuerda al timo de la estampita, donde el timador se hace pasar por un tonto que quiere cambiar sus "estampitas" (hojas de periódico cubiertas con un billete, que es el que se enseña) al incauto, por una módica cantidad. Siempre se ha dicho que el "pillo" real es el supuesto incauto, la supuesta "víctima", que se quiere aprovechar del "tonto" para quedarse con  los billetes, y por eso son pocas las denuncias que se hacen de estos timos. Lo extraño es que un timo tan conocido siga de actualidad. Por eso, tal vez, no oigamos muchas quejas por ahora por lo de Nueva Rumasa. Aunque con esto no quiero decir que se trate de una estafa.  Pero, ¿no conocemos al personaje, me pregunto? ¿No sabemos de sus andanzas en tiempos pasados? ¿Por qué la gente sigue teniendo fe en negocios así, que crecen sin parar y sin sustento financiero ni productivo real? ¿Cómo se puede poner nuestro dinero en manos de quien presume de no tener nada, nada más que fe y tozudez, y compra multitud de empresas que han sido un fiasco, a pesar de no tener el apoyo financiero de los bancos?

Estas preguntas sugieren que hay todavía demasiado incauto, o mejor, que hay demasiado "listo" que se hace pasar por ingenuo y que no le importa cómo se obtienen las ganancias inmediatas y piensa, callando, que el tonto es el otro. Esto tiene truco, como siempre, como ha pasado a lo largo de la Historia. Estafas piramidales, timos de la estampita, tocomochos, inversiones en activos "heterodoxos",  "ingenierías financieras", hipotecas "subprime", fraudes varios, cuyo riesgo asumen muchos para beneficios de unos pocos. Ya que todos los "listos" se creen que forman parte de esos pocos. Porque, si no es así, no entiendo cómo alguien puede confiar su dinero a quienes te están advirtiendo que su actividad escapa a los controles de las autoridades financieras. ¿Pondría usted su dinero en manos de alguien que le promete el oro y el moro y además le dice ufano que a él nunca le coge la policía?

Solo espero que, si ocurre lo peor (que entren en concurso de acreedores y pierdan hasta los botones de la camisa, porque cobren antes la Seguridad Social, Hacienda, los bancos y los proveedores, y no quede nada en la caja luego), los "listos" no vuelvan su mirada a papá Estado, del que huían cuando había beneficios, para pedir indemnizaciones. Ya estamos muchos hartos de que se acuerden de los impuestos que otros pagamos por tener en regla nuestros ahorros, para que luego les salvemos por sus "travesuras" de los tiempos felices. La vida es así, unas veces se gana y otras se pierde. Si el lío lo han montado ellos, que ellos apechuguen con las consecuencias.

6 comentarios:

Euphorbia dijo...

Cuando veía los anuncios de la tele pidiendo accionistas pensaba: "madre mía".
Seguro que se habrán pillado los dedos más de uno.
Un saludo
Gemma

Octavio Junco dijo...
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Octavio Junco dijo...

¡Ah... olvidaba decir que el plan de Ruiz Mateos es tan maquiavélico que cuenta con la certeza de que los españolitos somos tan jilipuertas que entraremos en la consabida politización del tema: "Claro -dirán los peperos- la culpa de todo la tienen los sociatas, por no pagarle a Ruiz Mateos lo que les expropió hace tantos años". ¡"Ni hablar! -replicarán los otros-; lo que pasa es que la derecha cavernícola quiere poner al Gobierno contra las cuerdas, en vísperas de las elecciones."
Algo así será; ya lo veréis.
Resultado, los Ruiz Mateos se frotarán las manos y se quedarán con el pastón, guardado a buen recaudo en los llamados "paraísos" (hay que joderse, en estos tiempos de capitalismo absoluto somos agnósticos, pero seguimos creyendo en el "paraíso"; sólo que en este nuevo concepto de la felicidad absoluta y eterna no hay angelitos ni huríes, sino pasta gansa).
Saludos.

Octavio Junco dijo...

La pretensión de la familia Ruiz Mateos (ya no es sólo José María, el padre, como antaño) es crear las condiciones para que el Gobierno entre a negociar la deuda resultante del justiprecio de las empresas embargadas en su día por el ejecutivo de Felpe González, con Miguel Boyer de ministro de Economía. Y pagar dicha cantidad, que ellos estiman en un mínimo de 18.000 millones de euros.
Es un chantaje en toda regla, en la que los inversores sufren la condición de víctimas. Pero no sólo los inversores de los bonos y la participaciones, sino también los proveedores de las empresas sometidas a preconcurso y, finalmente, los trabajadores de las mismas, dado el peligro de cierre y consiguiente paro.
Ruiz Mateos tiene el dinero para pagar, pero lo tiene en paraísos fiscales desde el comienzo de su nueva andadura. Una inmensa cantidad de dinero del que la familia sale beneficiada en su totalidad.

En resumen, un plan conscientemente urdido por los Ruiz Mateos para poner al Gobierno entre la espada y la pared: "O nos pagáis lo que nos debéis, o los inversores, los proveedores y los trabajadores pagarán la factura correspondiente"; lo que equivale a decir: "Nosotros ya nos hemos cobrado el precio de nuestras empresas embargadas por González y Boyer; ahora que el Gobierno pague su deuda para que puedan cobrar las víctimas propiciatorias de nuestro plan justiciero".
Una estafa maestra y siniestra.
Saludos.

SCHEVI dijo...

Euphorbia, algún día sabremos cuantos son los afectados, seguro.

Un saludo

SCHEVI dijo...

Amigo Octavio Junco, tienes razón en extender los efectos no solo a los inversores, sino a los demás. En mi caso, el motivo del post no era entrar en las posibles consecuencias para todos, sino solo en esa posible multitud de personas que se dedican a invertir sus escasos ahorros de toda una vida de esfuerzo, que los pierden en negocios así. Si es o no chantaje lo veremos pronto. El reconocimiento por parte de la familia Ruiz-Mateos de la ubicación en paraísos fiscales de muchas empresas apunta a algo sucio. Ya nos iremos enterando.

Un saludo.