Cunado los nubarrones del tiempo presente se ciernen sobre nuestras cabezas, la primavera nos invita a un paréntesis festivo. Muchas poblaciones celebran sus ferias, festejan la llegada del buen tiempo, que augura el trajín de las cosechas. Nos alivia el ansia que nos provoca la incertidumbre en el futuro, preñado del pesimismo de la escasez, fruto de excesos pasados. Por eso, aquí por el Sur, entonamos además de un quejío, algún poema vitalista y esperanzador.
¡Acábate el plato, niña,!
que no podemos dejar ná.
Acaba con la comida
y bebe conmigo, morena,
una nueva copa de vino
que la noche avanza ya.
(Continúa leyendo en La isla tuerta)
2 comentarios:
En la foto se ve que has seguido el consejo al pie de loe letra, que no hace falta ni lavar los platos jejeje.
Un saludo.
Pues no teníamos hambre a esas horas, tras todo un día de feria...Como para dejar algo en el plato. jajajaja.
Un saludo.
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