domingo, 15 de agosto de 2010

Buzón

El viejo correo (servicio de correos) ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos, donde el predominio de internet ha elevado a un primer lugar el correo electrónico. El hecho de que lo digital se haya impuesto en las comunicaciones, permitiendo que enviemos y recibamos todo tipo de documentos, ha conseguido que el correo tradicional se circunscriba al envío y recepción de objetos que no podamos adaptar al formato digital, virtual. Esa es la forma de subsistencia de este medio tan antiguo. 


Todavía podemos encontrar los famosos buzones, no de voz, sino de cartas y tarjetas postales, en muchas ciudades. Este que vemos en la imagen es de San Sebastián, adosado a la fachada del edificio de Correos de la capital guipuzcoana, junto a otros, separados por destinos. Tiene una fisonomía hermosa, constituyendo un adorno más del edificio. Lo fotografié por su singularidad, por ser impresionante: la cabeza de un león, con la boca abierta, curiosamente amenazante,  como si intentase disuadir al usuario de que no haga su envío. Por eso me llamó la atención, era lo contrario de un reclamo publicitario del servicio. Pero, supongo que durante años, esto no habrá asustado a quienes precisaban de hacer un envío postal.


Y además me recordó otra curiosidad arquitectónica parecida: la famosa Boca de la Verdad. Esa escultura que hay en el pórtico de la iglesia romana de Santa María in Cosmedin. Un detalle de fachada que es conocido en todo el mundo (y que compramos en la forma de imán de cocina, para el frigorífico, cuando nuestro viaje de novios hace dos años), y que incluso he visto en atracciones de feria. Dice la leyenda que el que mete la mano y ha engañado a otro, como por ejemplo a su pareja, llega a perderla, porque se la muerde el diablo. En la película "Vacaciones en Roma" hay una escena donde Gregory Peck introduce la mano en la boca y luego saca el brazo, con la mano escondida en la manga de la chaqueta, asustando a Audrey Hepburn, que fue una broma real del actor, y que no dudaron en recogerla en la versión final. 


Seguro que quienes emplean el viejo buzón donostiarra, si se acuerdan de la leyenda romana, no lo usarán como el fastidioso spam (como esos correos que te ofrecen virilidad permanente o relaciones con personas maravillosas, encantadoras y serviciales) que padecemos los usuarios del correo electrónico. Seguro que siempre dirán la verdad. Ojalá una bocca della verità se instalara también en los servidores de internet.

2 comentarios:

Minipunk dijo...

... Y les pegará un mordisco a todos los indeseables.

SCHEVI dijo...

Ojalá sea así, Minipunk.