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sábado, 11 de febrero de 2017

Yo, el Río


Ese es el título del libro que me he comprado hoy. Un relato sobre el río Guadalquivir, contado en primera persona, como si el río nos relatara su vida desde su nacimiento en la Sierra de Cazorla, hasta que desemboca en el océano Atlántico, en Sanlúcar de Barrameda, pasando, como no, por Palma del Río.

El Guadalquivir, a su paso por Córdoba

El viejo río Betis, el Baetis de los romanos y los tartesios, que luego fue conocido por Guadalquivir, "río grande" (Wad al-Kabir) en árabe, es retratado a través de los diversos puentes y otras construcciones ribereñas que los seres humanos han ido adosándole en el transcurso de la Historia. Nos cuenta todos sus avatares naturales, hechos históricos, vivencias cotidianas de las gentes que han poblado sus riberas, y hasta sus problemas medioambientales. Y no es extraño, pues su autor es el palmeño Germán Domínguez Romero, biólogo de formación y técnico de medio ambiente. 

El Genil, que aporta sus aguas al Guadalquivir en nuestra tierra palmeña

El libro contiene un abundante catálogo de fotografías que complementan los textos. O tal vez sea al revés, que sirvan para inspirar la letra del relato. El autor de estas imágenes es Germán Domínguez Urzola, hijo del primero, un fotógrafo ya conocido por nosotros a través de su obra, de una gran calidad.

Desembocadura del Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

A Germán le conozco desde hace años y hemos tenido contactos también profesionales en algún momento. Me invitó a la presentación del libro, que tuvo lugar en el Centro de Interpretación del Guadalquivir el mes pasado, pero no pude ir. En esa presentación le acompañaron las hermanas May y Rosario Lora, que, con la ayuda de un guitarrista ilustraron el acto. En fin, me lo perdí. 


Hace poco le pregunté por internet dónde adquirir la obra. Esta mañana su hijo me ha traído el libro a casa, pues no lo había comprado todavía. Agradezco la amabilidad de ambos, padre e hijo, para facilitarme su trabajo. Un libro del que espero disfrutar como se merece. Y que, como no, recomiendo a todos los amantes de las cosas de nuestra tierra. (Por cierto, las fotografías que publico en la entrada son mías, los magníficos retratos del río de Germán los podréis ver en el libro, cuando lo tangáis en vuestras manos).

sábado, 13 de agosto de 2016

Carreras de caballos junto al mar


Ayer volvimos al hipódromo de Sanlúcar de Barrameda. Ese hipódromo improvisado, cuyas carreras se desarrollan en la playa, donde el Guadalquivir desemboca en el océano Atlántico. De estas carreras ya os hablé hace cinco años. Quien quiera conocer más detalles, puede hacerlo pinchando en este enlace, donde os comenté su desarrollo y origen, además de incluir varias fotos de todo lo que sucede alrededor del acontecimiento deportivo, como son los quioscos de apuestas que los niños montan en la playa, y otros detalles interesantes. 


Hoy me limito a colgar algunas fotos de esta singular prueba deportiva, que tiene lugar en la playa, frente al Parque Nacional de Doñana, y que pudimos tomar en una tarde calurosa con viento de levante.


Ayer fue la primera carrera del primer ciclo que se celebra este fin de semana, coincidiendo con el puente de las fiestas patronales de Sanlúcar. Al final de agosto será el segundo ciclo de carreras, cuando las mareas vuelvan a estar por las tardes en su ciclo más bajo.


Caballos junto al mar. Una curiosa y bella estampa que se repite aquí cada verano.

martes, 10 de mayo de 2016

Visita al Parque Nacional de Doñana, un placer


El puente del primero de mayo lo hemos pasado en Sanlúcar de Barrameda, como ya he comentado. Aprovechamos la estancia para conocer un patio, del que ya hablé hace días, para visitar la Feria del Caballo de Jerez, y para conocer el Parque Nacional de Doñana, en una visita guiada. El Parque Natural, o mejor, una parte del mismo, el Pinar de la Algaida y las Marismas de Bonanza, ya lo visitamos hace tiempo, e hice referencia a ello cuando publiqué la entrada sobre la Laguna de Tarelo


El Parque Nacional es una joya de nuestro territorio. En nuestra visita pudimos hacer un recorrido de unos 70 kilómetros, contemplando diversos ecosistemas que lo componen.


Empezamos cruzando el río Guadalquivir en Bajo de Guía, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), para ir al Parque, en Huelva. Lo hicimos en una barcaza, a las nueve de la mañana.


En la otra orilla nos esperaban los camiones, unos vehículos especialmente fabricados para hacer la ruta por los diversos espacios del Paque. Nos montamos y emprendimos un viaje que nos llevó por varios puntos, sin repetir por ninguno del recorrido.


Entramos por la zona de bosque y matorral mediterráneo, haciendo una parada en un poblado, el Poblado de la Plancha. Es un antiguo asentamiento humano, anterior a la declaración de parque nacional. En él vivían quienes se dedicaban a la producción de carbón vegetal, en los llamados ranchos


Solo quedan pocas familias allí, permitiéndoles vivir hasta que lo dejen por buscar nuevas formas de ganarse la vida. En el poblado se conservan sus cabañas y los utensilios, además de ofrecernos información sobre la flora y fauna del parque.


En el bosque, compuesto fundamentalmente de matorral, pinos piñoneros y sabinas (el árbol original del territorio) pudimos contemplar parte de la fauna del lugar: gamos, ciervos... Además algunas aves, especialmente patos y milanos negros, nos acompañaron en el camino.


Bordeamos el Palacio de las Marismillas. Antiguo pabellón de caza (no se olvide que este terreno era antes conocido por Coto de Doñana) de los anteriores dueños (el duque de Tarifa), antes de pasar al Estado. Está edificado con estilo inglés, y actualmente es la residencia de los presidentes del gobierno y de jefes de estado y gobierno extranjeros invitados, en sus vacaciones, tras reservar el Palacio de Doñana a labores de investigación del CSIC.


Posteriormente entramos en la zona más conocida e importante a nivel internacional, la zona de marisma. Un extenso terreno arcilloso, donde normalmente se forma un humedal, cuando la estación de lluvias es normal, no como en este año ni el pasado (casi de sequía), donde se pueden observar numerosas aves migratorias, como los flamencos. 


Este año nos presentó un aspecto similar al del verano, con la tierra seca y cuarteada, sin apenas aves, ni vegetación. Las únicas especies, los omnipresentes milanos y algunos patos.


Pasamos por la llamada Vera, zona que delimita la marisma con las arenas. Una zona rica en vegetación por la presencia permanente de agua. Eso mismo permite que exista una abundante fauna silvestre, como los ciervos o gamos. 


Aunque también se encuentren animales de propiedad particular, como las vacas mostrencas (raza autóctona, criada para carne) o caballos, que viven allí de forma asilvestrada, y son explotados por sus dueños.


Luego, atravesando la Vera, entraríamos en una zona llana, y boscosa, donde se ha procedido a la tala para preservar el hábitat de los animales. Además de los cérvidos, se nos mostró (de lejos, eso sí) un árbol con un nido de águila, otra de las rapaces importantes del parque, animal protegido por su escasez. Como ocurre con otra de las joyas de la fauna en peligro de extinción, los linces, de los que quedan pocos ejemplares, aunque se intenta mantenerlos introduciendo presas (numerosos conejos) para que sobrevivan.


Durante el paseo vi un jabalí, aunque no pude captarlo con la cámara, por la velocidad con que se escondió en la maleza, asustado por nuestra presencia.


Pasando por terrenos arenosos, nos adentramos en otro de los ecosistemas claves del lugar, la zona de dunas móviles, una barrera entre el mar y la marisma. Contrariamente a lo que pudiésemos pensar, es un espacio poblado, tanto de flora como de fauna.


En él encontramos de nuevo los pinos, además de otras plantas, como juncos, o las clavellinas, que dan color al espacio y sirven para fijar la arena del suelo.


Reptiles (serpientes, lagartos...), escarabajos, alacranes y otras especies, incluso mamíferos, se mueven por el lugar, especialmente a las horas de menos calor. Sus huellas, junto a las nuestras, los delataban.


Las dunas móviles avanzan desde la costa hacia el interior, de forma lenta pero inexorablemente. A su paso van cubriendo las especies vegetales, que son ahogadas, con tiempo para que puedan depositar sus semillas, que germinarán cuando la arena se haya desplazado, dejando paso a un nuevo bosque, en el valle entre duna y duna.


Los pinos van quedando como esqueletos que sirven de abono para las próximas generaciones arbóreas, una vez que la duna se ha adentrado en el parque. Pudimos ver el proceso desde lo alto de una de ellas, haciendo un alto en el camino.


Tras las dunas entramos en la playa. Kilómetros de playa virgen, que puede ser visitada sin usar vehículos de motor. A un lado dejamos, a lo lejos, la playa de Matalascañas, donde vivimos de jóvenes una jornada de terror nocturno, gracias a las especies de la zona (especialmente los alacranes), tras un incendio. Girando a la izquierda, emprendimos el camino de vuelta, cerrando el circuito.


En la playa nos encontramos con diversas especies de aves: gaviotas, charranes, ostreros, y los simpáticos correlimos, que no paraban de hacer carreras en la arena, tras bajar las olas, en busca de alimento.


También había boyas artesanales de las redes de los pocos pescadores que pueden faenar en la zona protegida y otros restos, como una tortuga muerta.


Nos contaron que la limpieza de esta playa no es mecánica, como en otras turísticas, por obvias razones de conservación del medio, con lo que nunca llegaba a estar limpia del todo.


Frente al faro de Chipiona, el más alto de España, tercero de Europa y quinto del mundo, se ve el famoso barco del arroz, una nave que encalló allí, rompiéndose en dos partes, cuyo pecio nunca ha sido eliminado, no se sabe por qué. Afortunadamente la carga no causó los daños que hubiese provocado otro tipo de mercancías, como el petróleo.


Nuestro viaje concluyó de nuevo donde desembarcamos, tras recorrer uno 15 kilómetros de playa natural, con la única presencia de las aves y algunos pescadores, dejando atrás los búnkeres que instalaron durante la II Guerra Mundial.


Un viaje por la naturaleza espléndido, que puede hacerse también en sentido contrario, ya que hay diversas entradas. Y que rematamos con un aperitivo propio del lugar, tras cruzar de nuevo el Guadalquivir, en un establecimiento de Sanlúcar, donde volvimos a encontrarnos a cierto famoso actor de un culebrón televisivo, que también hizo la ruta con nosotros.


Me alegré del viaje. Y se lo recomiendo a quienes no conozcan el parque y les guste la naturaleza. Lo disfrutarán.

martes, 3 de mayo de 2016

Fiesta de los patios, no solo en Córdoba. Caso de Sanlúcar de Barrameda


Es tradicional dedicar alguna entrada en el blog a los patios en estas fechas, en las que este elemento del hogar se realza, sobre todo en Andalucía, gracias a los efectos de la primavera. Los patios de Córdoba han ocupado buena parte de mi producción sobre el tema, aunque también hice, en los primeros tiempos, algún ejercicio de divulgación histórica y  personal sobre ello. Los patios de Córdoba han recibido un merecido reconocimiento internacional siendo declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Aunque eso no les exima de verse también envueltos en la polémica. Y son objeto de un concurso de fama mundial, donde el vecindario cordobés muestra las bellezas de sus moradas y dependencias más hermosas, repletas de adornos y flores.

Patio principal, tras antesala con columnas y arcos (primera imagen)

En estos días se han iniciado los festejos del "Mayo Cordobés", con la fiesta de La Cruz ("las cruces") en el primer fin de semana, antes la cata del vino, la batalla de las flores, y esta semana se inicia el concurso y las visitas a los patios. Nosotros no hemos estado este fin de semana en Córdoba, ya que, aprovechando el puente, hemos ido a Sanlúcar de Barrameda, con la idea de visitar el Parque Nacional de Doñana (del que haré una próxima entrada) y la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera. 


Nos hemos encontrado con la sorpresa de que en Sanlúcar también llevan cuatro años con una Fiesta de los Patios. Y, precisamente, fue uno cercano a nuestro alojamiento el que ganó el primer premio del concurso, según nos dijeron, el patio de la casa número 76 de la Calle Bolsa. Aquí os dejo algunas imágenes del patio (o mejor, patios) y otras dependencias de esa hermosa casa.

Dependencias interiores
Patio principal, con cruz de mayo
Claveles en patio interior
Maceta en patio interior
Adornos en valla del patio interior
Busto en espacio del patio interior
Detalle del pavimento de dependencias interiores
Patio principal
Arboleda del patio interior

Como vemos, no solo en Córdoba se rinde homenaje a este elemento edificatorio, tan entrañable, hermoso y muchas veces necesario, el patio.

jueves, 21 de abril de 2016

Prince. Adiós, genio


Año bisiesto, año siniestro, dicen. Y este año está siendo particularmente así en lo que a fallecimientos se refiere. Ahora le toca al cantante Prince, al genio de Minneapolis, que tanto nos hizo disfrutar y bailar cuando éramos jóvenes, en los ochenta y noventa. Muere joven (bueno, en estos tiempos cualquiera que no tenga todavía 65 años es joven, e incluso algunos con esa o más edad parecen jóvenes a la luz de las modas actuales), nos dejó de repente, sin esperarlo. Quiso desbancar a otro cadáver exquisito, Michael Jackson. Para algunos lo logró, para otros no, aunque nadie pueda negar la calidad de su trabajo, donde se funden pop, rock, soul, bluesgospel. Se nos presentó con su nombre de pila o sin nombre, con un símbolo. Siempre fue un innovador. Mejor dejar las palabras y recordarle con su música. Aunque hoy suene mucho Purple rain, que también fue película, yo prefiero Cream. Elegancia y sensualidad a raudales. Adiós, genio.


lunes, 4 de abril de 2016

Manolo Tena


Hay un camarero en Sanlúcar de Barrameda que decimos se parece a Manolo Tena. Hacemos bromas con ello, aunque él ni lo sabe. Vamos allí desde hace años, incluso cuando el cantante de Alarma!!! ya no era conocido entre los jóvenes, por estar de moda otro tipo de música. No recuerdo, a pesar de todo, el nombre del camarero, pero sí el del músico.

Manolo Tena era el cantante del grupo de los 80 Alarma!!!, uno de mis preferidos. Tengo un CD con sus canciones, con sus grandes éxitos publicado en los 90, cuando hacía años que se habían separado: Fío, Marilyn.. Y otro en solitario, Sangre española... Les vi en Córdoba, en 1985, en un concierto de la gira "Rock en el ruedo" de Miguel Ríos, que siempre se ha relacionado de magníficos músicos, cantantes y grupos: Leño, Luz Casal... Llovió en la plaza de toros de Los Califas, pero corrimos al tendido cubierto y siguió el concierto. Espléndido. Luego saltamos a la arena (más bien barro) y continuó el espectáculo. Ha sido la única vez que les vimos en directo.

Manolo Tena fue un Dante de la música que bajó muchas veces a los infiernos de la droga. Su tema "Frío" es un bellísimo canto a algo terrible como es el síndrome de abstinencia. Así era la sensibilidad de este autor, capaz de causarnos placer con algo terrible.

Ya no vivirá más la prisión de la droga. Sorprende que haya durado tanto, y que haya sido un cáncer el que se lo haya llevado. Pasará, como otros, al mundo de la leyenda de los músicos que nos hace la vida más hermosa, mientras hacen añicos las suyas. Algunos le han descubierto ahora gracias a un programa de versiones en televisión. Otros le echaremos de menos por el arte que en otros tiempos nos regaló.

(P.D. También echaremos de menos a Chus Lampreave, a la que conocimos como la tierna, divertida y algo chillona, madre de la pandilla, esa "testiga" que nos decía siempre la verdad, tan antigua y tan moderna al mismo tiempo, que gracias a Pedro Almodóvar se convirtió en icono de la movida a pesar de su edad. Descanse en paz)