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sábado, 3 de diciembre de 2016

El regalo de hoy, por mi onomástica


Hoy es San Francisco Javier (y el Día de Navarra, como he recordado otras veces), y como otros años he recibido felicitaciones por mi onomástica. También, como otros años, algunos se adelantaron y lo hicieron en San Francisco de Asís, teniendo que aclarar a más de una y uno la diferencia entre ambos personajes. Quien se adelantó a todos en la felicitación fue mi mujer, Ana, que me hizo entrega, nada más llegar de la cena de todos los viernes en casa de mis cuñadas, de un regalo. Un libro, el libro "En el punto de mira", de Baltasar Garzón. Un libro de más de mil páginas, editado este año, donde el antiguo juez nos cuenta en primera persona los avatares vividos en su paso por la Audiencia Nacional. Veinticinco años de vivencias en el candelero. Seguro que es muy interesante.

Sobre Baltazar Garzón he publicado varias entradas en la también ya dilatada vida de este blog. Un personaje que no deja indiferente a nadie. He manifestado mis desacuerdos con él y también le expresé mi público apoyo por su enjuiciamiento, acusado de prevaricación, por haber iniciado un proceso contra los crímenes del Franquismo, a instancias de Falange Española o Manos Limpias. Lamenté que fuese apartado de la carrera judicial, condenado al declararse ilegales las escuchas ordenadas por el juez de las conversaciones entre los encausados por el caso Gürtel y sus abogados. Está claro que cuando los jueces se ensañan con miembros relevantes del PP, el juez tiene muchas veces las de perder, a diferencia de los casos en que se investigan a otros políticos de otros partidos. Y Garzón ha sido una de las víctimas de la maquinaria aplastante del PP contra sus adversarios. O así lo considera este partido que ha visto varias veces actuar a la Justicia en su contra, en la mano de Garzón (el citado caso Gürtel, el caso Camps... ). No importa que fuese "uno de los azotes de la banda terrorista ETA", como declaró la instructora de la recusación que presentó contra él la Asociación de Víctimas del Terrorismo, en el caso de la financiación de Askatasuna y Batasuna en las herriko tabernas, no. Con él había que acabar. Demasiado protagonismo, un verso suelto, insobornable, contar corriente, como reza el subtítulo de su obra. No le perdonaban que también se hubiese atrevido, a detener al dictador chileno Augusto Piñochet en Londres para traerlo a España y ser juzgado por crímenes contra la humanidad, cosa que impidió José María Aznar con la ayuda de Margaret Thatcher. Recuerdo que en 2010 Izquierda Unida presentó una moción en el Ayuntamiento de Palma del Río, de apoyo al juez ante la suspensión de funciones por el juicio sobre las denuncias de Falange y Manos Limpias, donde el portavoz del PP hizo alusión al caso de las víctimas del Franquismo y también al caso Gürtel y a la acusación de haber cobrado del Banco de Santander por unas conferencias impartidas en Estados Unidos. La campaña contra él estaba en marcha. Los grupos apoyamos la moción, salvo el PP, que se abstuvo acusándonos a los demás de atacar a la Justicia por motivos ideológicos (cree el ladrón que todos son de su misma condición). No pararon hasta quitárselo de encima.


Ayer Baltasar Garzón estuvo en Palma del Río para presentar unas jornadas, organizadas por la Delegación de Cooperación Internacional de ayuntamiento palmeño, donde varios jóvenes estudiantes de ESO viajarán a Granada para recibir formación y debatir sobre Derechos Humanos, en colaboración con la Fundación que preside Garzón, FIBGAR, fundación internacional que centra su actuación en la defensa de los Derechos Humanos y la Jurisdicción Universal. Gracias a esa visita, el libro que me ha regalado Ana cuenta con algo más especial, una dedicatoria de puño y letra del mismo Garzón. 


Dice así: "Para Shevi con el afecto de un hombre del derecho para otro que también vive el derecho y la política entendidos como servicio público y en beneficio de una sociedad más libre, transparente y democrática. Un abrazo. B. Garzón. 2-12-16".

Sin duda, como dije, un regalo muy interesante, y todo un honor que cuente con una dedicatoria, que me ha emocionado también. Mi mujer (en colaboración de una sobrina, Vanessa, que ha conseguido la dedicatoria) ha sabido agradarme con su regalo. Muchas gracias. 

lunes, 27 de junio de 2016

Tras las elecciones, la vida sigue igual


Tras lo sucedido ayer, después del recuento del contenido de las urnas, muchas ideas me han surgido, como a muchos. Hoy me acuerdo de una canción de Julio Iglesias: la vida sigue igual.

Unos que nacen otros morirán 
unos que ríen otros lloraran 
aguas sin cauces ríos sin mar 
penas y glorias guerras y paz 

Siempre hay por quien vivir y a quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otros que vienen las continuaran la vida sigue igual 

Pocos amigos que son de verdad 
cuanto te halagan si triunfando estas 
y si fracasas bien comprenderás 
los buenos quedan los demás se van. 

Siempre hay por quien vivir por quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otras que vienen las continuaran 
la vida sigue.... iguaal....

Y también me he acordado de mis reflexiones de hace seis meses, el lunes después a las elecciones de diciembre. No me quiero pasar de pedante, pero no iban nada descaminadas. Lo que sí ha cambiado es que, aunque siguen siendo todos perdedores, algunos lo son más que otros. Y esto es consecuencia de las expectativas. Las expectativas son importantísimas en los análisis del funcionamiento de las organizaciones, y para medir la calidad de su actuación son un indicador de primer orden. De ahí que, aunque se realicen sus fines, si las expectativas no se cumplen, la organización  desemboca en el fracaso.

El PP ha ganado, sin mayoría absoluta de nuevo, pero aumentando votos y escaños. Como pensaba en diciembre, el experimento Ciudadanos, que, para colmo, pactó con el PSOE, ha hecho que votos de derecha vuelvan al redil de Rajoy, para no dividir el electorado y con ello perder poderío. Se mantiene Ciudadanos como cuarta fuerza política, lo que apunta a consolidación, pero son menos decisivos. El PP, a pesar de seguir con los escándalos y la corrupción, vuelve a ser el partido más votado. Su electorado ha votado con miedo a un Podemos, que fue presentado por los medios de comunicación propiedad de la derecha (es decir, todos) como un rival serio, en detrimento del PSOE. Y pensar que les iban a expropiar el piso y les iban a violar a la niña o la monja, tras el correspondiente asalto a la capilla, ha movido el voto conservador al partido "seguro tradicional".Como las expectativas del PP no eran tal altas, salen eufóricos, a pesara de tener que seguir mendigando apoyos para poder gobernar.

El "sorpasso" se ha convertido en "tortazo". Podemos sigue siendo la tercera fuerza política, a pesar de fagocitar a IU, con un Garzón entregado hasta la médula (y con una IU en ruina tras diciembre). Las encuestas pronosticaban (hasta las de pie de urna del mismo día de las elecciones) el adelanto de los "morados" al PSOE. Quienes no tengan claro que las encuestas se manipulan en beneficio de quien las encarga, es más ingenuo que Calimero (aquel pollo de los dibujos animados). Esas encuestas las encargan los medios de comunicación, y todas obedecían a una estrategia: favorecer a Podemos para cargarse al PSOE. Incluida la del CIS, también en manos de la derecha gobernante. Pero, ay, los ciudadanos no se han dejado influir en demasía. El voto del PSOE ha permanecido más o menos fiel, eso sí con perdidas respecto a diciembre, socavando el suelo electoral. Pero Podemos ha perdido votos, muchos más que los socialistas (más de un millón), a pesar de absorber a los comunistas. Solo "triunfan" con el nacionalismo (Cataluña y Euskadi), como si la izquierda fuese nacionalista. De pena. Anguita no ha dicho nada desde ayer, cuando la sonrisa (lema de campaña de Podemos) se les tornó pesadumbre en los rostros de los comparecientes. Las expectativas del sorpasso y de acabar con el PSOE han terminado convirtiéndose en monumental fracaso. Querían tocar el cielo, y lo que han tocado es techo, techo electoral, a la luz de los resultados.

El PSOE sigue vivo y coleando. Aunque adolece de las mismas taras que antes. La vida sigue igual. Se convirtió en el centro de todos los tortazos, cuando debió quedarse al margen, por la posibilidad de asumir la presidencia del gobierno. Desde derecha a izquierda nos han asaeteado sin piedad. El ganador de esa contienda ya sabemos quién ha sido: Rajoy, el que se quedó esperando acontecimientos, mientras las "izquierdas" se devoraban entre ellas, intentando pactar. Ya me lo temía en diciembre. Y estaba claro que era al que menos le interesaba que se repitieran las elecciones, como sí porfiaron Podemos y el PP, reeditando una nueva "pinza". Como el PSOE tenía peores expectativas, su fracaso se convierte en dulce "victoria": los que querían destruirlo son los que han sucumbido.

Pero el PSOE, como decía, sigue manteniendo sus taras. Sigue sin conectar con una parte de los ciudadanos que fueron duramente castigados por la crisis, esos que han optado por radicalismos de izquierda o derecha, como en la primera mitad del siglo pasado, esos que han ganado en Gran Bretaña. Hace años que vengo insistiendo en la necesaria respuesta a la crisis también institucional que vive España y lo dije en la Conferencia Política que celebró el partido en 2013. Parece que el inmovilismo pétreo de una organización con sólidos poderes territoriales hace imposible la necesaria renovación de personas, ideas y políticas dentro del PSOE.

El caso de Andalucía ha sido sonado. El PSOE ha perdido las elecciones. O más bien Susana. Ya que todo lo que se hacía, nos decían, era gracias a Susana. El PP ha ganado en todas las comunidades salvo Cataluña y Euskadi, y ha empatado en Navarra. Y eso es un freno a Susana, que había alzado en volandas a Pedro Sánchez para la secretaría general, esperando que fuese su "segundo de a bordo". Su suerte ha sido que Podemos, liderado por el tándem Gordillo-Cañamero-Teresa Rodríguez, con Bódalo de guardia de corps, ha asustado al electorado. Sus métodos son aquí (no en Madrid y otras zonas) demasiado conocidos. Ocupar tierras (las públicas solo, no las de los caciques), asaltar supermercados, apoyar a los presos de ETA y montar grescas no era el mejor pasaporte para la gloria. Y seguro que muchos comunistas, de los de siempre, se han quedado en casa con tal de no votar a Podemos, un partido que los ha despreciado. Pero el PSOE, a su pesar, pierde. El varapalo merece una reflexión seria en el PSOE andaluz, gobernante desde 1982.

El panorama nos deja de nuevo en la incertidumbre, sin mayorías nada claras. ¿Veremos unas terceras elecciones? La mayoría dice no. Que no se soporta un año con gobierno interino, con el futuro que nos acecha, con una Europa todavía conmocionada por lo de Gran Bretaña y la crisis sin solucionar. Por ahora sigue sonándome la canción de Julio Iglesias. Unos ríen y otros lloran. Penas y glorias, guerras y paz. La vida sigue igual. ¿Hasta cuándo?



sábado, 25 de junio de 2016

Jornada de reflexión, en segunda vuelta


Aquí nos vemos, tras seis meses, de nuevo reflexionando en plena canícula veraniega. De las encuestas no me fío, pero, por si acaso, pensadlo... y que no os pase lo que a muchos británicos. No os vayáis a arrepentir después de votar. Que el lunes ya no tiene remedio... y así nos encotramos.


martes, 7 de junio de 2016

Socialdemocracia


En los años 1980 y 1981 milité en el PCE, habiendo pertenecido antes a las Juventudes Comunistas, poco tiempo después de morir Franco, en plena clandestinidad todavía (entré con apenas 15 años). En aquellos primeros tiempos me vi seducido con entusiasmo por la política y, concretamente, por el marxismo, acercándome a aquellas organizaciones que encarnaban con más visibilidad la lucha contra las injusticias sociales y contra la dictadura de Franco y sus secuelas. Me fue relativamente fácil contactar, pues a un antiguo compañero de escuela, que había dejado los estudios, le vi más de una vez participar en las huelgas y manifestaciones que entonces se sucedían en Palma del Río, y, gracias a él, pude integrarme en una célula (entonces se llamaban así las organizaciones de base clandestinas) de las juventudes.

Eran los tiempos en que la URSS y los estados del Pacto de Varsovia todavía protagonizaban la división en bloques del mundo, entre el bloque capitalista y el que formaban ellos, llamado bloque "socialista", aunque estaban dirigidos por Partidos Comunistas. Eran la prueba de que se podían cambiar las cosas. Y todo lo negativo que se decía de ellos nos parecía simplemente parte de la guerra de propaganda que se libraba entre los dos bandos enfrentados. 

Pero no era así. Los mismos partidos comunistas occidentales se habían distanciado de los del Este, tras sucesivos acontecimientos, como la invasión de Hungría o el descabezamiento por la fuerza del gobierno que protagonizaba una revolución democrática en Checoslovaquia (la primavera de Praga). La falta de respeto a los derechos humanos en los llamados países del "socialismo real" era evidente, y eso provocó que en Occidente se fraguase un movimiento, el Eurocomunismo, que propugnaba una vía democrática al socialismo y la alianza no solo entre obreros y campesinos, sino además de las clases medias, como forma de ampliar la base electoral con la que conseguir el poder. Tanto el PCE, dirigido por Santiago Carrillo, como el PC francés, de Georges Marchais, y, sobre todo, el PC italiano de Enrico Berlinguer, encabezaron ese movimiento. 

Tras una salida traumática de muchos miembros de las juventudes, unos más radicales que otros, por imposiciones del partido que no aceptamos, yo me quedé fuera de la organización. No era de los más izquierdistas precisamente. El eurocomunismo me parecía interesante y uno de los gestos que protagonizó Carrillo fue proponer la desaparición del término marxismo-leninismo de los estatutos y el programa. Yo me seguía considerando marxista (y de alguna forma sigo considerándome, aunque nada dogmático), pero me pareció poco. Cuando me incorporé al PCE ya no era marxista ortodoxo. El estudio de otras teorías económicas y filosóficas me hacía refutar ciertas tesis del marxismo oficial. Y los países del Este no eran un referente nada positivo, sino un ejemplo de otras dictaduras que había que derribar. Otros miembros del partido, los llamados "euro-renovadores", por seguir siendo eurocomunistas, pero ya no revolucionarios sino reformistas (término maldito en el interior, que se usaba como insulto) tomaron protagonismo en algunas decisiones, como el propugnar la integración de Euskadiko Ezquerra con el PC vasco (cosa que hizo luego con el Partido Socialista de Euskadi, paradójicamente), o solicitar el constituirse en corriente de opinión. Fueron rechazadas por la dirección. Recuerdo a Carrillo decir que lo de las corrientes era como los diferentes partidos políticos que hay en la sociedad, y "el partido está para cambiar la sociedad, no la sociedad al partido". Algunos fueron expulsados y otros abandonaron el partido en protesta por la actitud autoritaria de la dirección.

Como decía, entonces ya no me definía como marxista. Mis ideales de justicia social, democracia y libertades, y una visión no dogmática para transformar el mundo, me hicieron recalar en la Socialdemocracia. La "bestia negra" de los ortodoxos comunistas. Que un comunista llamase a un camarada "socialdemócrata" era un insulto, equiparable a "social-fascista", término que pusieron de moda los stalinistas para liquidar a los no integrados en los partidos comunistas en el periodo entre la primera y segunda guerra mundial y, posteriormente, tras el reparto de Europa en dos bloques. Tras mucho estudio, sin anteojeras ni prejuicios dogmáticos, comprendí que quienes habían cambiado de verdad el capitalismo, limando sus asperezas, y en sentido positivo para los pueblos, eran los socialdemócratas que gobernaron en los países escandinavos y Alemania. Marx tenía razón, la revolución debía hacerse en un país desarrollado como Alemania, y no en uno atrasado y feudal como Rusia. Y esa revolución no era un cambio violento y destructor, sino uno basado en reformas. El experimento del comunismo era un desastre en todos los sentidos: económico y social, y respecto a las libertades y los derechos humanos. La socialdemocracia se basaba en construir un estado del bienestar, en el marco de una economía mixta (libre mercado, pero con limitaciones y protección social), protegiendo el protagonismo de los sindicatos para limitar el poder y los beneficios empresariales (participación de los trabajadores en la empresa, y pactos), la redistribución de la riqueza a través de la política fiscal, el intervencionismo estatal en la economía (keynesianismo), los pilares sociales (educación y sanidad pública universal, servicios sociales para los sectores desfavorecidos), seguridad social con un amplio campo de protección (maternidad, jubilación, desempleo...), laicidad, derechos humanos y libertades públicas (pluralismo político y negación de la dictadura del proletariado), democracia representativa y participación en las instituciones occidentales (comunidad europea, OTAN... ).

Parecía que el Eurocomunismo iba a derivar en socialdemocracia, pero la realidad demostró que no. Los dirigentes comunistas seguían siendo "soviéticos", aunque ya no obedeciesen directamente órdenes de Moscú. Mis discrepancias dentro del PCE fueron agrandándose y aumentando en número. Y algunos hechos me inclinaron a no renovar mi carnet del partido (entonces se renovaba cada año) cuando me avisaron a fines de 1981. Uno de esos casos fue cuando el que entonces considerábamos la "esperanza blanca" para una renovación interna, Nicolás Sartorius, dio una conferencia en Córdoba. Fue totalmente decepcionante. Repitió los viejos tópicos, en un ejercicio más de "centralismo democrático", ese eufemismo que significaba que las "decisiones se van tomando de abajo a arriba", para luego ejecutarse de arriba a abajo lo que había decidido unilateralmente la dirección central. O sea, que nos enseñó la doctrina oficial en lugar de sus propuestas de cambio. 

El otro hecho que fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia fue la disolución de la Agrupación Universitaria del PCE en la que desarrollaba mi trabajo político, al estudiar en Córdoba la carrera. Se hizo "manu militari", con total desprecio hacia quienes la componíamos, llegando a negársenos la sede para hacer reuniones (se dice que por mandato de Anguita). Solo nos permitieron ir a la sede a la reunión donde se certificó el fallecimiento de la agrupación. En esa reunión cada uno manifestó su parecer y lo que iba a hacer. La mayoría se decantó por integrarse resignadamente en su agrupación territorial. Otros no. Fue mi caso, ya que anuncié mi abandono de la militancia, por lo sucedido, y por definirme como "socialdemócrata", no teniendo sentido que pelease en el interior de un partido "marxista revolucionario" (como se definía en los estatutos), si no veía posibilidades de cambiarlo en el sentido de mi ideología. Todavía recuerdo las caras de susto o asombro de la mayoría (y algunas de enfado) cuando oyeron la palabra socialdemócrata. Allí la mayoría era más izquierdista que la dirección. Y había nombrado "la bicha". Así que me fui.

Más tarde, los fracasos electorales obligaron a renunciar a Carrillo. Los más "duros" se fueron haciendo con la organización, e incluso dejó de hablarse de eurocomunismo. Con Anguita al frente, la reivindicación de Lenin se convirtió en consigna. Volvía el marxismo-leninismo, aliado de anarquistas, maoístas, troskistas y hasta creyentes en los extraterrestres con las  plataformas anti-OTAN. En la etapa de "la pinza", los comunistas liderados por "el califa rojo" dejaron claro el enemigo: el PSOE, la socialdemocracia. Su fracaso provocó la fuga de los que consideraban unos blandos y unas  muletas del PSOE a los de IU. Ahora esos que se fueron (como Pablo Iglesias, comunista formado en la UJCE por Manuel Monereo, uno de los peones de brega de Anguita), tras formar Podemos, arrastrando el voto de los indignados por los recortes de Rajoy (pero potenciados por sus padrinos, para dividir a la izquierda), cuando ven la posibilidad del "sorpasso" que soñaba el antiguo alcalde de Córdoba y ex-dirigente de IU (dicen que retirado), dicen que ellos son la "socialdemocracia", para quitar votos al PSOE. ¿Ellos, esos que defienden regímenes totalitarios como Cuba, China, Corea del Norte o Venezuela y llaman neoliberal a todo lo que no sea partidario de su credo"revolucionario"? Los que consideraban al PCE derechizado y se llamaban anti-capitalistas, queriendo subvertir las instituciones ¿son los defensores de la Socialdemocracia? ¿Por qué no lo decían entonces, por qué se definían con entusiasmo "comunistas" delante de los abertzales o sus ancianos dirigenres? ¿Defienden los postulados reformistas expresados antes o quieren implantar las teorías revolucionarias tan queridas por la añeja extrema izquierda? Unas veces dicen que son la verdadera izquierda y otros que no son ni de izquierda ni derecha, según sea el auditorio. Esos no son socialdemócrtas, son simplemente OPORTUNISTAS.


domingo, 29 de mayo de 2016

La "pinza", que sí existió. La prueba.


Una de las entradas de este blog, que va camino de ser una de las más visitadas (y copiadas), es la que publiqué la semana pasada cuando me enteré que el candidato número uno de Podemos por Córdoba iba a ser Manuel Monereo, uno de los colaboradores más cercanos de Julio Anguita en los tiempos en que éste protagonizó con José María Aznar una de las estrategias de acoso y derribo de Felipe González (junto con la realizada por el grupo autodenominado "sindicato del crimen" en los medios de comunicación) conocida como "la pinza", por apretar al PSOE por una y otra "orilla" (como le gustaba al califa rojo definir el espectro político). A Monereo, uno de los más izquierdistas expulsado del PCE, se le calentó la boca en una entrevista y llegó a confesar que su objetivo era "destruir política, cultural y moralmente al PSOE", algo que encajaba como anillo al dedo en los fines de la pinza.

Ahora que las viejas glorias de la IU más extremista han vuelto a salir a la luz de la mano de Podemos, muchos estamos recordando aquel periodo de ataque sistemático, por izquierda y derecha, al PSOE. Y los añejos protagonistas de aquellas maniobras, que utilizaron las plataformas anti-OTAN a modo de pasamontañas con los que ocultar al viejo PCE (en manos ya de los que se rebelaron contra Santiago Carrillo por seguir defendiendo el marxismo-leninismo), están enfadados por recordarles sus andanzas y los verdaderos motivos por los que se sumaron con alborozo a la caza de Felipe González, llegando a inculcar a los jóvenes sus viejas inquinas (recordemos lo de la cal viva en el Congreso nombrada por Pablo Iglesias). Como para haber pactado con ellos, si su único fin es acabar con el PSOE.



Uno de esos veteranos simpatizante o militante de IU ha publicado en su blog unas cartas. Una de Aznar y otra de Anguita. Su fin es "demostrar" que no hubo "pinza". Y lo hace con ciertas consideraciones hacia los que creímos en su momento (y seguimos creyendo) que sí la hubo, además de atacar con saña a los medios de comunicación que la refrendaron y nos la evocan. Dedicando adjetivos nada elogiosos. Aunque, en esta caso habría que recordar aquel refrán que dice: cree el ladrón que todos son de su misma condición. ¿Por qué?


La primera carta es de Aznar, y en ella le propone a Anguita presentar una moción de censura, por una serie de argumentos, con los que coinciden. Si triunfase, Aznar sería presidente del gobierno para convocar elecciones.

La respuesta es larga y prolija (al estilo "anguitista"). Coinciden en el análisis de la situación, culpando a Felipe González de la crisis económica "social, política, ética y cultural" (como hacen ahora sus herederos del PP, IU y Podemos con Zapatero), como si fuese un fenómeno exclusivamente español. Pero le recuerdan al PP sus diferencias ideológicas y de "programa". Con lo que declinan el ofrecimiento (esa es la razón esgrimida por los anguitistas para negar la "pinza"), además de por haber manifestado en el Congreso que preferían que se fuese Felipe y el PSOE nombrase a otro candidato a presidente, más cercano a sus tesis, con el que negociar. La moción conjunta PP-IU no sería bien vista por sus votantes y bases.


Pero la carta sigue y más tarde declaran que lo que debe hacer el PP es negociar la moción de censura con PNV y CiU, con quienes mantienen más cercanía ideológica y de política económica. Si llegan a un acuerdo para ese apoyo "IU no pondrá obstáculos ni impedimentos para volverlo a estudiar. Una operación política como ésta que se propone sanear la vida política española debe tener el mayor respaldo posible, no solo para dar confianza al pueblo español, sino también para triunfar en la votación pertinente en el Congreso de los Diputados" (las negritas son mías). Y, como no podrían votar a Aznar (menuda bronca tendrían con sus votantes...) le aconsejan que busquen un "candidato de consenso de todas las fuerzas políticas" (se entiende que todas, menos el PSOE), reiterando que "IU no sería nunca un impedimento u obstáculo para la consecución de un objetivo capaz de hacer frente a esta situación de emergencia ética y democrática". Es decir, en otras palabras, que se sumarían a la moción de censura propuesta por el PP. Más claro, agua. ¿Y todavía quienes publican estas cartas niegan que no hubiese maniobras, reuniones, acuerdos, reparto de papeles, con el objetivo de derribar a Felipe González, o sea, la llamada "pinza"? La moción de censura no se presentó, pero la estrategia funcionó hasta que Felipe convocó elecciones, y las perdió. El dogmatismo les ciega a algunos. Como para fiarse de estos viejos bolcheviques, integrados en la OPA de Podemos.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Manuel Monereo: el objetivo prioritario es destruir política, cultural y moralmente al PSOE


No me sorprende. Hoy se ha sabido que Podemos llevará de número uno en su candidatura por Córdoba a las próximas elecciones generales a Manuel Monereo, uno de los referentes más próximos de Pablo Iglesias, al que considera padre ideológico. Lo ha anunciado el mismo Iglesias en twitter.


De nuevo otro dedazo y de un cunero. El mandamás de Podemos coloca a uno de los suyos sin consultar a los famosos círculos locales. En las pasadas elecciones impuso a la sevillana Marta Domínguez, cuando los militantes de este partido en Córdoba habían votado mayoritariamente por Antonio Manuel Rodríguez, miembro de la plataforma ciudadana en defensa de la titularidad pública de la mezquita cordobesa. De nuevo los vicios de la nueva política que le emparentan con la vieja. Imposición de la cúpula. Y, para colmo, otro cunero, es decir, alguien que no pertenece a la provincia donde se va a presentar. Monereo es de Jaén y lleva casi toda su vida en Madrid. Menudo papelón ha hecho el parlamentario David Moscoso cuando ayer pidió a Iglesias que fuese generoso, humilde y tuviese sentido de la responsabilidad, eligiendo un candidato de Córdoba, porque, si no, "sería un insulto y una agresión a los cordobeses", y ahora alabando el dedazo. Nada nuevo bajo el sol.


El único vínculo de Monereo con Córdoba es haber sido uno de los lugartenientes de Julio Anguita en los años 90, los años de la Pinza. La que ejercieron el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, conjuntamente con el coordinador de IU andaluz, Luis Carlos Rejón, ambos aparentemente retirados del escenario de Andalucía, ya que el primero, incombustible, ejerce en Madrid, y el segundo reapareció hace poco como candidato de Podemos (¡oh, casualidad!) a las elecciones generales pasadas por Sevilla (otro cunero, es de Baena, Córdoba). 


La misma pinza que protagonizaron Julio Anguita y José María Aznar en aquellos tiempos en que era imprescindible derribar a Felipe González del gobierno. Un "matrimonio político" que duró tiempo, aunque luego se separase, por eso de un quítame esa pajas ideológico, propio del fundamentalismo y el dogmatismo del llamado "califa rojo". Pero de cuyos frutos (la derrota de Felipe en 1996) quedó una inquebrantable amistad, que han cultivado luego reiteradamente, hasta en sus aficiones.


Pues bien, en aquellos tiempos del acoso y derribo del "felipismo" Manuel Monereo era uno de los dirigentes de IU más aguerridos, llegando a soltar en 1995 una frase que puso en evidencia el objetivo de IU (y del PCE, que la mangoneaba) y de aquella estrategia de "rodear por izquierda y derecha" al enemigo común, el PSOE. Este señor dijo que el objetivo prioritario de la coalición de izquierda era "destruir política, cultural y moralmente al PSOE". Javier Pradera, el columnista de El País, se lo reprochó en un artículo, y Monereo quiso desmentir esas intenciones en una carta al director. Desmentido hipócrita y manipulador, pues confesaba que había dicho eso, aunque acusaba al periodista de tergiversar sus palabras. Típico truco del pillado in fraganti. Lástima que muchos, entre otros un servidor, viésemos sus declaraciones para la televisión. Y su frase no se me ha olvidado. Toda un declaración de principios.


Pablo Iglesias, con esta designación, hace suya la frase, y con ello demuestra lo que muchos nos temíamos: que el objetivo real de Podemos es el mismo que tenía IU con el "Califa" al frente: acabar con el PSOE. Eso de acabar con la derecha y el neoliberalismo quedará para otro día. O para otro siglo, si es que algún día se acuerdan, como le ha pasado a Anguita. Nada nuevo bajo el sol.

miércoles, 13 de abril de 2016

Miguel Castillejo, el cura banquero, ha fallecido


He escrito varias cosas sobre CajaSur, la que fuera más importante caja de ahorros de Córdoba, y entidad financiera que copaba el porcentaje mayor del ahorro cordobés, extendida también por otras provincias. CajaSur pasó a ser un modesto monte de piedad a ser un verdadero poder fáctico, con la particularidad de que era propiedad de la Iglesia católica. El cabildo de la catedral cordobesa era quien llevaba las riendas de la caja, pero especialmente era Miguel Castillejo Gorráiz, el presidente de la entidad, quien gobernaba con plenos  poderes y hacía y deshacía. 

Era la suya una gestión personalista, que concitaba la adulación de quienes le rodeaban. Desde 1975 hasta 2005 fue el presidente y una especie de dios omnipotente dentro. Su poder era tanto que nadie se atrevía a rechistale. Sus favores fueron tantos, que cosechó innumerables adhesiones entre quienes se vieron beneficiados por su particular y paternalista forma de gestionar la caja. Cuando la normativa estatal y autonómica obligó a dar entrada a Diputaciones y ayuntamientos en los órganos de gobierno de CajaSur, lo aceptó a regañadientes, pero su oposición con el proyecto de la Junta de Andalucía de construir una caja única andaluza, le terminó enfrentando con los socialistas. Eso motivó que se echase en brazos de un PP que alcanzaba el poder con Aznar, y que, luego, tras la derrota de su sucesor, Mariano Rajoy, en 2004, tuviese que retirarse, previo pacto entre Griñán  y el nuevo obispo (Asenjo), tras conseguir que echaran (con visita al Vaticano incluida) al otro obispo que habían enviado a la provincia. Era el llamado Pacto de Santa Lucía, que devolvía a la caja a la tutela financiera de la Junta y provocaba la jubilación como canónigo de Castillejo, propiciando su sustitución en la presidencia, aunque se aseguraron de que la mezquita se inscribiese a su nombre en el registro de la propiedad, tras el pacto.

Su mandato como presidente se caracterizó también por la polémica, por sus grandes gastos, su querencia al lujo y las fiestas y viajes que rodeaban muchas convocatorias de reunión de los órganos dirigentes. Se ganó el nombre de "Fray langostino" por su gusto por el marisco. Sus grandes emolumentos y la póliza con la que se aseguró un retiro dorado para él y sus hermanas, le granjearon la enemistad de quienes esperaban de él un comportamiento más austero, de acuerdo con las enseñanzas de su fe. Financió muchas obras y proyectos de la Iglesia. CajaSur, bajo su mandato, apoyó la economía cordobesa, pero también, al mismo tiempo, la condenó al fracaso, al financiar la burbuja del ladrillo, como otras entidades de crédito y ahorro, aliándose con los gobiernos comunistas de la capital (paradójicamente) y con empresarios del sector, como el famoso Rafael Gómez "Sandokán", el del caso Malaya. Elevó a los cielos económicos a CajaSur y fue el causante de su declive al embarcar a la caja en la aventura del ladrillo, que nos llevó a la crisis, no apoyando otros proyectos que a corto plazo no les eran más rentables.

Tras su retirada forzada en 2005 por el pragmatismo de la Iglesia, deseosa de llevarse bien con las tres administraciones (central, autonómica y provincial) gobernadas entonces por el PSOE, se refugió en una fundación apoyada desde la caja, que ha sido respetada por los nuevos dueños de CajaSur, los vascos de la Kutxa (que ha dado lugar a BBK Bank). Los problemas posteriores ocasionados por la mayoría liderada por el Cabildo catedralicio, dieron al traste con la caja, que fue entregada por ellos al FROB, perdiendo posteriormente la identidad andaluza y convirtiéndose en banco. No sé si Castillejo apadrinó la entrega, con tal de evitar que Unicaja se fusionase con ellos, por el temor de quedar en manos de "los socialistas" como pensaban, pero ese fue el principio del fin. Y la caja la perdieron a pesar de las muchas pataletas que el Cabildo ha tenido después. 

Miguel Castillejo ha muerto hoy. Muchos le recordarán con agradecimiento y fervor. Mañana la prensa, sobre todo la provincial (muy agradecida por su "apoyo") glosará con numerosos elogios su figura. Otros también rememorarán la pérdida de su trabajo, tras los EREs en CajaSur, la ruina de su negocio o el desahucio. Un cura banquero es una especie singular, que provoca filias y fobias de igual manera. Castillejo será recordado más como el banquero paternalista y todopoderoso, que como el sacerdote cercano a sus feligreses. Y como un personaje político de primera magnitud que hizo temblar a más de un político (todavía recuerdo su cara entre perpleja y enfadada, en una asamblea de la caja, cuando yo era consejero general por el ayuntamiento palmeño, al ver que algunos votábamos contra sus propuestas, y cómo nos miraban los demás consejeros afines), o empresario, pero que terminó derrotado por su propia soberbia. Descanse en paz.

viernes, 1 de abril de 2016

La foto del viernes: el yate famoso


¡Tachán! aquí tenemos la foto de Felipe González con su nueva esposa en el yate, retozando, mientras los sirvientes les rodean, como nuevos ricos, disfrutando de los placeres de la mar y el ocio...¡Ah, ah, ah! perdón. Que no son Felipe ni Mar García Vaquero los que aparecen en la foto. Son Fidel Castro, el comandante y líder perpetuo de la revolución cubana, y Ernesto Guevara, el Che, el icono del comunismo revolucionario, el que murió en las tierras bolivianas predicando el amor fraterno. ¡Ah! eso no es problema. Estos mitos de la izquierda "de verdad, de la buena", sí pueden disfrutar de yates. Ellos no son traidores, ni tienen presos políticos, ni atentan contra los luchadores por los derechos de los obreros. Y también pueden pescar en alta mar. No son como ese Moranco, que maltrataba y asesinaba leopardos en África. El pescar marlines, atunes o peces vela con una caña, en las cristalinas aguas del Caribe, no produce ni estrés ni daño a los animales, que se entregan presurosos y gustosos... sobre todo si lo hacen carismáticos líderes "revolussssionarios". Bueno, estamos salvados. Ya pasó el susto. Otro día pondremos la foto de González (mira que pasar sus vacaciones en un yate, el muy facha, ¡ay, ay, ay!). O, mejor, no. ¿Para qué? Si ya se encargan de ello los profesionales de ciertos grupos, para enredar en las redes sociales.

jueves, 25 de febrero de 2016

Pactos y no pactos


Esta tarde, mientras estaba en la cocina, sonaba de fondo la voz de Belén Esteban en la televisión. La voz en grito, pues es la costumbre de esta señora y los demás "contertulios" de los programas de Telecinco donde participan (casi a todas horas del día, por cierto). El griterío es lo normal, ya que de alguna forma tienen que concitar la atención de la gente, pues de argumentos no andan precisamente muy sobrados. Pues bien, cuando alzó la voz la "princesa del pueblo" una sonora ovación de aprobación sonó entre el público asistente. Entonces pensé: "así está España". 

Viene esto a cuento de las negociaciones entre los diferentes partidos para conseguir pactos de gobierno, de investidura, de legislatura... o lo que sea. Mucho griterío en los medios de comunicación, incluida internet con sus "redes sociales", pero ninguna voluntad de llegar a acuerdos que consigan un gobierno mínimamente estable. 

Al alcanzar un pacto el PSOE con Ciudadanos, el resto de los (presuntos) aspirantes  a pactar a cuatro bandas (Podemos, IU y los demás) se han lanzado al cuello de los pactistas. Han llegado a sacar trapos sucios del pasado (por ejemplo, las declaraciones mutuas de los dos partidos de pacto, descalificatorias), cuando ellos también han descalificado al PSOE, con el que supuestamente querían pactar, en la misma campaña electoral pasada, e incluso después, pues las redes sociales siguieron siendo campo de batalla contra el partido de Sánchez, sin un día de tregua siquiera. ¿Qué voluntad de pactos podía ver nadie cuando te estaban atacando con saña cada hora del día, por ejemplo diciendo que el PSOE era la derecha? ¿Y qué sentido tenía querer pactar con esa "derecha disfrazada" y luego sentirse como la amante despechada en el último momento antes de la boda? Paparruchas, o mejor, griterío al estilo "Sálvame" para seguir buscando el aplauso fácil del público.

Ayer la "Secta" (la Sexta TV) lanzaba su campaña contra el PSOE y Ciudadanos, dando altavoz a los que decían que el pacto era un fracaso porque los números no sirven para conseguir el gobierno, y sin leer siquiera el contenido del pacto. Destacando tanto a Podemos, como al PP (aliados por la confluencia de intereses en este momento). Y tienen razón los que se fijan en la aritmética. Pero olvidan que los números son tercos. El PSOE (89 diputados) más Ciudadanos (40) suman 129 votos, lejos de la mayoría absoluta del Congreso (176). Pero el PSOE, más Podemos (65 diputados), más IU (2), más Compromís (4), son 160. Y tampoco se consigue esa mayoría. Así que ambas posibles coaliciones o pactos de investidura o de gobierno, estaban abocados al fracaso. Digan lo que digan. ¿O es que pensaban que los independentistas se iban a sumar sin conseguir la promesa de trocear España? Hay tantos intereses encontrados que es difícil llegar a un punto de encuentro, aunque eso fuese posible, como nos demuestra la historia. Recordemos lo que hacían los italianos tras la Segunda Guerra mundial: para evitar que el partido comunista se hiciese con el poder se aliaban partidos de muy diferente pelaje, formando distintas coaliciones de gobierno. Ese era su interés común y lo ponían por encima de todo. Y lo consiguieron, impidiendo que gobernase el PCI, llegando hasta su disolución, tras la caída del Muro de Berlín. Quienes quisieran cambiar las cosas, impidiendo que el PP volviese a formar gobierno, lo tendrían fácil buscando el interés común. Pero los intereses particulares han primado. Esto es España y no Italia.

Mucho griterío, mucha pose de dignidad atacada o de dama ofendida, pero todo fuegos artificiales. Ya se sabía que, tanto PP como Podemos, quieren nuevas elecciones, pues confían en mejorar resultados. Y no se cortan en decirlo... aunque también digan lo contrario. Como pasa en el dichoso programa donde salen (y gritan) Belén Esteban y su coro de "vips". Me temo que ese será el resultado de todo esto: fracasos en la votaciones de investidura, y en junio elecciones. El griterío, mientras tanto, seguirá, con los actores y actrices de la comedia del nuevo "Sálvame" en escena. Y los problemas de la ciudadanía olvidados en un cajón. 

miércoles, 20 de enero de 2016

Subvenciones afectadas por las ideologías


El pleno del Ayuntamiento de Córdoba aprobó una moción del grupo Ganemos (próximos a Podemos) sobre la prohibición de la instalación de circos que usen animales, que, de paso, prohíbe otros espectáculos que usen animales y la subvención a los espectáculos taurinos. Una moción con ideología a punta pala, y con antifaz. Se habla del circo y de paso se quita la subvención a la Asociación Española contra el Contra el Cáncer, que organiza un espectáculo taurino para recaudar fondos, en el que el ayuntamiento, tradicionalmente, compraba entradas como forma de apoyar a esta entidad. Toda "una proeza". Desde ayuntamientos cordobeses gobernados con el PCE, IU, el PSOE, hasta el PP, han contribuido al sostenimiento de esta entidad, para luchar contra el cáncer, de esta manera. Ahora, gracias a esta moción, que contó con el apoyo del grupo proponente, de IU y el PSOE (que además apoyó con el voto de calidad de la Alcaldesa, pues hubo empate entre votos contrarios y favorables), la asociación perderá esta ayuda. No me explico este bandazo por parte del equipo de gobierno, anteriormente partidario de subvencionar este espectáculo. Solo el miedo a perder el favor cobarde de Ganemos (no participa en el gobierno, por temor a "mancharse" con la gestión diaria) justifica esta postura. Una pena. Parece que el chantaje folclórico se impone en la llamada "nueva política".


Por el lado algo bueno ha ocurrido en el mismo campo del fomento de las actividades por las instituciones cordobesas. La Diputación elimina los convenios que permitían la subvención directa al obispado de Córdoba y las cofradías, justificados por el anterior gobierno como ayudas al patrimonio cultural e histórico. En realidad el anterior gobierno del PP se dedicó a la compra de votos a mansalva con dinero a espuertas, que debía ir a fines culturales, destinándolo a la Iglesia y sus organizaciones. Y sin pasar por la pública concurrencia, sin publicidad, sin posibilidad de que otras entidades pudiesen acceder a las subvenciones. Por fin se darán estas ayudas de forma abierta, sin "dedazos", permitiendo que otras entidades puedan emplear fondos públicos para la conservación del patrimonio cultural de la provincia. Aquí la ideología (y su intento de impone su  credo) del anterior equipo de gobierno del PP también era la causa real de tanto dinero gastado por manos privadas, cuando las diputaciones tienen como misión fundamental apoyar a los municipios menores de 20.000 habitantes, y no a los grupos de presión afines. Por fin se hace justicia.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Reflexionando, que es gerundio


Ya que nos obligan con prohibiciones de publicar encuestas (como si no supiésemos todos que están manipuladas en beneficio de quienes las encargan) unos días antes de las elecciones, o con la terminación de la campaña electoral con un día de por medio sin pedir el voto (otra cosa es que la gente, sobre todo en las redes sociales, siga con sus mensajes, muchos de ellos claramente electorales), con la llamada "jornada de reflexión" (como si fuese ese el único día en que debemos pensarnos el sentido de nuestro voto y en los demás podemos opinar o inclinarnos por una opción política sin ton ni son, algo que nos indica cual es la opinión que tienen nuestros gobernantes sobre los que componemos el pueblo llano y "soberano"), pues me pongo a reflexionar. ¡Qué remido!







Y mañana votaré, como es mi derecho.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Vieja nueva política


Muchos estarán pensando que en los últimos tiempos se ve poca política en el blog. Tienen razón. Dedico poco tiempo a la política en estas páginas web, a la luz de lo que veo en el mundo actual, sobre todo en España. Ya dejé hace tiempo de ejercer cargos públicos, aquejado de cierto cansancio, y lo que se dirime últimamente en el mundo político me provoca poco entusiasmo. Parece que en lugar de nuevas propuestas, de ideas basadas en la ideología para solucionar los problemas que padecemos (o mejor, que nos ha ocasionado), de medidas concretas, diferentes según el ideario político de cada cual, con las que afrontar las necesidades de la ciudadanía, los políticos (hombres y mujeres) buscan más el salir en los medios ya sea bailando, cantando, escalando una montaña, subiendo en globo, lanzándose en paracaídas, luciendo palmito, pareciendo el más guapo, el más simpático, el más divertido, la más sexy, cocinando mejor, todo buscando más minutos en antena con los que encandilar a un electorado perplejo y cabreado que no ve propuestas serias que remedien su situación en esta crisis que no cesa y que ha sido la excusa para mutilar derechos conquistados tras años de lucha. Yo entré en política hace muchos años para otra cosa, para cambiar el mundo, para mejorar la vida de mis congéneres y buscar más justicia social, no para la farándula y el espectáculo.


Ningún  partido se libra de semejante espectáculo, ni los tradicionales ni los llamados emergentes. Incluso hábitos que se consideraban propios de la "antigua política" están reproduciéndose en los nuevos servidores públicos o en los que aspiran a serlo tras las numerosas elecciones que estamos viviendo esta año que está a punto de terminar con las elecciones generales. Es el caso del curriculum inflado que han usado muchos anteriores políticos para dar lustre a una trayectoria, que en realidad no tenían.


Recordemos el caso de Elena Valenciano (PSOE), que presumía de estudios de Derecho y Ciencias Políticas, carreras que no había terminado. El de Moreno Bonilla, el presidente del PP de Andalucía, que cada vez que se presentaba a unas elecciones y tomaba posesión del cargo alegaba estudios diferentes (como Administración de Empresas, por ejemplo) y ha estudiado después protocolo en una universidad privada. O el de Tomás Burgos, secretario de estado de la Seguridad Social con el PP, que presumía de médico sin haber acabado sus estudios.


Entre los practicantes de la nueva política también encontramos ejemplos de curriculum inflado. Recordemos el caso Monedero (Podemos), que apuntó colaboraciones inexistentes con ciertas Universidades. O el de la "número dos" de Manuela Carmena en el ayuntamiento de Madrid (uno de los ayuntamientos "del cambio"), que presumió de Jefa de la Secretaría del Tribunal de Cuentas (cuando era secretaria de una consejera de dicho tribunal propuesta por IU).

Por el otro lado también hay sonoros casos de "inflación curricular". Está el asunto reciente de César Zafra, coordinador de Ciudadanos en Madrid. Entre otras "exageraciones" ha publicado que era abogado, cuando solo estaba inscrito en el Colegio de Abogados con el carácter de "No ejerciente", no pudiendo usar, de acuerdo con la ley sobre el acceso a las profesiones de abogado y procurador de los tribunales y el estatuto de la abogacía, el título de "abogado", pues solo está reservado a los "ejercientes"


También hace poco nos hemos enterado de que en Córdoba el partido de Albert Rivera ha elegido nueva coordinadora, Beatriz Naranjo, en sustitución del candidato a la alcaldía José Luis Vilches. Las agencias nos la presentan como "casada, es madre de tres hijos y de profesión abogada". Como hace poco yo también he tramitado mi colegiación, me dispuse a buscar a la nueva coordinadora de C´s en el Censo de Letrados del Consejo General de la Abogacía de España (que cualquiera puede ver en internet), para ver dónde estaba colegiada. Solo me aparecieron dos "Beatriz Naranjo", una en Madrid, y la otra inscrita en el Colegio de Abogados de Lucena (como yo), BEATRIZ DE LAS NIEVES NARANJO MONSALVE, como "No residente" (como yo), y... ¡oh, sorpresa! como "No ejerciente" (como yo). Con ese nombre (aunque sin "De las Nieves") aparece en Facebook y en su información indica que trabaja en Andalucía Orienta. Las fotos coinciden con la que aparece en la noticia de la agencia. Si es la persona que está incluida en el Censo de Letrados como "No ejerciente" no podría utilizar el término abogado como la denominación de su profesión. Como no puedo tampoco hacerlo yo (y no lo hago, claro). Pero puede que sea un error del censo, o del colegio de abogados, que no haya facilitado la información correcta, o ésta no esté actualizada, puede ser. Mas, si no es así, sería otro caso de curriculum inflado, como el de su compañero Zafra.

Muchos casos vemos de falta de veracidad en las informaciones. Muchos casos vemos de actuaciones en los "líderes" políticos, que priorizan el espectáculo o la difusión mediática, en detrimento del discurso sereno y la propuesta racional. La nueva política es demasiado vieja.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Cataluña, el Tribunal Constitucional, la encuesta del CIS y la OTAN

No tenemos ni un minuto de tranquilidad en esta pre-campaña electoral de los comicios pre-navideños de este año. Hoy el Tribunal Constitucional ha rechazado la pretensión del PP y Ciudadanos de suspender el debate sobre la declaración soberanista que debatirá en los próximos días el Parlamento catalán. Y con un argumento obvio, de cajón: no se puede suspender un debate en base a una posible resolución que no ha tenido lugar. Cuando se apruebe la declaración el Tribunal tendrá ocasión de juzgar si se atiene o no la Constitución. Lo que no sería constitucional es que se impidiese un debate parlamentario, pues para eso existen las cámaras representativas, para debatir, para parlamentar. Un "zas en toda la boca" a estos dos partidos que no ha sentado bien. Pero que, sin embargo, les viene bien, pues alarga la controversia artificial creada por Artur Mas y seguida con entusiasmo por Rajoy sus huestes. Es decir, que seguirá hablándose de Cataluña, de nación, de naciones, de España sí o no, etc. ¿Acaso una mayoría conservadora en el Tribunal Constitucional preferiría que se hablase de aquí a las elecciones, en lugar de sobre Cataluña, sobre el paro que aumenta, el déficit que aumenta, la precariedad laboral, los desahucios, los beneficios de la banca rescatada, los recortes en sanidad, educación o servicios sociales, la pérdida de derechos y libertades, la corrupción gubernamental...? ¿Eso pretendían? Estaba claro que el "tema catalán" debía mantenerse vivo, por lo menos, hasta el 20 de diciembre. Y las pretensiones de suspender el debate parlamentario eran un puro despropósito que ha permitido que eso de la independencia, sí o no, siga siendo el tema estrella.

Después hemos tenido al CIS, con su rutinaria encuesta, echando una manita al PP. Aunque en intención directa el PSOE es el partido ganador, la "cocina" le da la victoria al partido de Rajoy. Ambos partidos suben respecto al barómetro anterior. También Ciudadanos, pero Podemos sigue bajando. Alguien busca una nueva victoria del PP, aunque sea en minoría, que gobernaría con la ayuda de Ciudadanos. Y no parece que se corten un pelo en pregonarlo. Como siempre, las encuestas vienen "cargadas" hacia el que las encarga.

El otro tema que ha levantado revuelo ha sido el fichaje de Podemos: el antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa con Zapatero, el general Julio Rodríguez. Otro militar en las listas, tras anunciarse la presencia de Zaida Cantera, en la de Pedro Sánchez, por Madrid. De abominar de la "casta", a la recuperación  de lo "castrense". Madre mía. En este caso Pablo Iglesias le ha presentado como su futuro ministro de defensa. Si así fuese, sería el primer militar como ministro de defensa, tras más de treinta años con ministros civiles, algo inquietante. Para colmo el candidato ha proclamado que “Seguiremos respetando los acuerdos de las organizaciones a las que pertenecemos, como son la OTAN y la UE" y el borrador del programa electoral de Podemos señala que su gobierno “buscaría dotar de una mayor autonomía estratégica a Europa y a España en el seno de la OTAN, profundizando en la Política Común de Seguridad y Defensa europea para afrontar las relaciones con nuestra vecindad y las problemáticas globales desde una perspectiva exclusivamente europea”. Muy lejos de lo pregonado hace un año por Pablo Iglesias, que prometía sacar a España de la OTAN.  Curiosamente proponía, además, hacer un referéndum para esto... exactamente lo que hizo el PSOE en 1986: hacer un referéndum para permanecer en la OTAN (en la que nos había metido UCD, por cierto, no Felipe González, como dicen muchos de IU o de Podemos), cambiando nuestra forma de presencia, al estar fuera del aparato militar, y reforzando el pilar europeo de defensa. Algo que yo defendí en su día, como otros socialdemócratas, no como los de la "verdadera izquierda" de la que estos proceden. Vivir para ver.

Como vemos, el panorama está de lo más movido... en todos los aspectos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Elecciones en Cataluña


Como dije ayer la sangre no llegó al río, no hubo declaración unilateral de independencia, con lo que los ultras se quedaron con las ganas de pedir la ocupación militar de Cataluña. Cada uno hace su propia lectura de los resultados, según le interese. Lo cierto es que lo que solo han conseguido es que la sociedad catalana se haya dividido casi por la mitad en posturas enfrentadas. Una prueba de la "calidad" de la clase política que tenemos.

La candidatura de Artur Mas gana pero sin mayoría y con menos votos que los que no se llaman independentistas, a pesar de que le sumemos los de la CUP. Un fiasco monumental pues no consigue el apoyo plebiscitario que pedía, y además sacan peor resultado que sumando las fuerzas coaligadas en las anteriores elecciones de 2012 (que ya fueron malas, por cierto). Para colmo los de la CUP (extrema izquierda) ya han reconocido la derrota plebiscitaria y avisan que no le quieren de presidente, por algo son de ideologías contrapuestas aunque tengan el objeto común de la independencia. Lo tiene crudo el todavía "honorable".

El PSC sigue pagando la deriva nacionalista que sufrieron en época del tripartito. No consiguen recuperar voto obrero, aunque salven los muebles, sobre todo si esperaban peor resultado por el cisma sufrido en sus filas. Como siempre los votantes prefieren el original a la copia. Y Esquerra Republicana y Convergencia son originales. Algo preocupante de cara a las generales, donde los socialistas catalanes aportaban un buen número de votos, ahora perdidos.

Podemos sigue en plan suflé. Se ve que sus expectativas tras las europeas estaban infladas. Han sacado peor resultado en compañía de IU que el que tuvo esta coalición anteriormente. Se ve que el frenazo en las elecciones andaluzas no era algo aislado. En las autonómicas y municipales no fue el éxito tan  sonoro y, para colmo, llevan demostrando, tras los primeros cien días de gobiernos locales y regionales, que una cosa es predicar y otra dar trigo. Levantaron tantas ilusiones que ya se están olvidando de ellos a la vista del escaso rendimiento de su trabajo en las instituciones. Las caras de Pablo Iglesias y Bescansa eran el fiel reflejo de la progresiva desafección ciudadana. Y, de nuevo, no consiguen el sorpasso que pretendía su admirado Anguita, a pesar del fracaso del PSC. 

El PP sale severamente derrotado y tocado tras estas elecciones. El partido gobernante en España es la penúltima fuerza política catalana. Y eso que quisieron capitalizar el voto españolista con un candidato ultra, racista y bravucón. No se dan cuenta del daño que han hecho, contribuyendo desde el otro lado a la división en dos de Cataluña, para no conseguir nada. Hoy Aznar ha dado otro toque de atención a Rajoy, uno de los personajes más nefastos, junto a Artur Mas. Se creyó que amenazando iban a doblegar a los díscolos, convirtiéndose (junto con sus aliados mediáticos) en un magnífico fabricante de independentistas, al usar el nacionalismo español, frente al nacionalismo catalán, para ocultar los verdaderos problemas de los españoles (incluidos los catalanes): paro, pobreza, pérdida de derechos y libertades, precariedad laboral, emigración...

Ciudadanos ha sido la gran fuerza triunfadora, superando al PP con creces. Ellos sí que han sabido aprovechar el tirón anti-independencia. Acaparando votantes de otros partidos hartos de juegos florales. Se convierten en la alternativa al PP si sigue Rajoy mandando y con la misma política. Los temblores sacudirían ayer la sede de la Calle Génova. De ahí la colleja de Aznar. Hay elecciones en diciembre y este resultado debilita muy mucho al PP. 

Lo cierto es que nadie ha conseguido sus propósitos, salvo Albert Rivera, que, pasito a pasito, y por la mediocridad y miopía galopante de sus oponentes, se está ganando un puesto en el estrellato político español. Ayer su candidata, Inés Arrimadas, pedía la dimisión de Artur Mas y la convocatoria de elecciones. Algo probable, a la luz de las matemáticas parlamentarias. 

Por ahora lo que les queda es mucho trabajo. La dura tarea de recomponer la sociedad catalana, de negociar cambios que impidan la ruptura traumática a medio plazo. Mas dejará el cargo si su coalición quiere sumar votos en el parlamento para gobernar. Y Rajoy deberá cambiar el discurso, pues se está demostrando que no ha sido nada inteligente, a diferencia de sus homólogos británicos. Si hubiese permitido un referéndum, desde la legalidad, como hicieron éstos, con el resultado de ayer el independentismo habría sufrido una humillante e impactante (y democrática) derrota. Prefirió hacerse el duro, confundiendo la inacción con la firmeza, y ha conseguido el desastre. Lo dicho, una prueba de la mediocridad y poca calidad de nuestra clase política. 


miércoles, 17 de junio de 2015

Rosa Aguilar, de nuevo


Hoy ha dado a conocer su nuevo gobierno de la Junta de Andalucía Susana Díaz. Nombres nuevos, nombres que repiten y otros que vuelven, como Rosa Aguilar. Ya fue consejera de Fomento y Vivienda en el primer gobierno de José Antonio Griñán, al que dejó para ser ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino con Zapatero. Antes alcaldesa de Córdoba y diputada en el Congreso por IU, hasta ahora diputada también en el Congreso por el PSOE. Está siempre ahí, parmenídeamente inmutable, aunque cambien las circunstancias, aunque cambie el papel en la representación. Católica practicante y rociera (el ayuntamiento cordobés gobernado por el PP, ahora saliente, encontró una carriola "municipal" para ir al Rocío, con el logo de la candidatura como Ciudad Europea de la Cultura para 2016, almacenado), como Susana. Llevará Cultura. ¿Incluye el patrimonio histórico monumental? Me pregunto por la Mezquita de Córdoba. ¿Qué hará la nueva Consejería de Cultura con este preciado monumento, cuya titularidad está en cuestión? ¿Mezclará política con religión, en lugar de con la razón y la razón histórica y jurídica? Incógnitas inquietantes.