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domingo, 5 de febrero de 2017

Candelarias y lluvia


El tiempo amenazaba lluvia desde hace días, concretamente para la previsión del sábado. Incluso ésta se nos presentó en algunos momentos durante la semana. Ayer era la cita con más posibilidades, pero la mañana salió con nubes y en algunos momentos sol (hasta tuve que usar las gafas de sol, como cuando fuimos a hacer la compra semanal). De esta manera, podíamos pensar que la jornada fuese propicia para la cita anual de la Candelaria.


Fue cuando teníamos previsto prepararnos para emprender viaje a La Puebla de los Infantes, cuando el cielo se encapotó y comenzó a llover. A llover y a soplar el viento. Se presentaba una tarde más propia de camilla y película soporífera para dormir la siesta. Pero no, nos encaminamos a nuestro destino de ya varios años. Según comentaron mis cuñadas, las previsiones daban tregua, como para que se prendiesen las candelas. De hecho, por el camino, desde Peñaflor, hasta llegar a La Puebla, dejó de llover. E incluso en algún momento asomó el sol por entre las nubes.


Iniciamos entonces la visita a las candelas, que, aprovechando la tregua, empezaban a instalar los "muñecos", aunque no estaban prendidas todavía. Algunas, con el correspondiente mensaje, como hemos visto en años anteriores.


Por ejemplo, la relativa a a lotería con unos niños de San Ildefonso, perfectamente ataviados para sacar las bolas del bombo y leer el premio a "la amistad", cuyo primer premio es compartirla. Con boleto y monedas de euro incluidos lucía el conjunto.


O esta alusiva a Rajoy, que por fin consiguió la presidencia del gobierno, tras un año de interinidad. En ella los personajes del momento tienen sus diálogos. Rajoy, enarbolando un paraguas, nos asegura que la luz ha bajado porque ha llovido (y de semejante tontería se ríen los vecinos organizadores). Pablo Iglesias empuja para tener "su sitio". Pedro Sánchez aparece cabizbajo, porque "pueden más dos tetas....", haciendo mención a una Susana Díaz, que se nos muestra junto a Mariano, sonriente, tras una señal de tráfico, que anuncia La Moncloa. Toda una descripción certera de la realidad política actual. Una candela premiada en varios años anteriores, con su barra, su música y su público.


Una candela más, ya con solera, nos mostró un guiñol con el cuento de Caperucita roja, cuyas marionetas movía una vecina con una cuerda. A su alrededor, paisanas cantaban y bailaban las famosas "sandingas", canciones populares de estructura sencilla, que se cantaban y bailaban tradicionalmente en la Candelaria. Algunas con letras como éstas: 

Mi suegra no me quiere
porque tiene un hijo guapo,
que lo meta en una orza
y lo tape con un trapo.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.

Un fraile estaba meando
en lo alto un acebuche
por abajo se vea
un pájaro con dos buches.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.



Otra candela que vimos fue una donde nos mostraban una tómbola de feria, con todos sus premios, el feriante y un agraciado por la suerte. Además de los correspondientes letreros con las típicas expresiones de estas casetas de feria: "Siempre toca, si no un pito, una pelota", "Señora, que mona, que mona, le ha tocado una muñeca chochona", "A por otro, a por otro perrito piloto", etc.


A su lado, una niña tenía su propia atracción de feria, con una ruleta de premios. Y los vecinos nos obsequiaron con las típicas sopaipas, antes incluso de prender la hoguera, temerosos posiblemente de que se pusiese a llover y les arruinase la fiesta.


Ésta, la lluvia, nos llegó mientras visitaban el Museo de artes y costumbres populares "Curro el herrero", por lo que emprendimos la bajada desde la zona del castillo, y nos tomamos un café esperando que escampase.


Como pasaba el tiempo y eso no ocurrió hasta más tarde, decidimos volvernos a Palma, aunque seguro que alguna candela fuese encendida, como podíamos suponer por el humo que empezó a verse ya de noche, mientras esperábamos el coche que nos trajo de vuelta. Otro año será.

martes, 1 de noviembre de 2016

La necesaria refundación del PSOE


La última vez que escribí en este blog sobre la situación del PSOE fue en septiembre, tras las elecciones gallegas y vascas, y al inicio de la tormenta que ha significado el mes de octubre que acabamos de dejar atrás. Dimisión de miembros de la ejecutiva, comité federal de infarto, dimisión del secretario general, elección de una comisión gestora, nuevo comité federal e investidura de Mariano Rajoy con la abstención mayoritaria del grupo parlamentario socialista y con el voto en contra de una parte, contraviniendo lo acordado por el comité federal, con la previa renuncia a su condición de diputado de Pedro Sánchez, son los hitos de este maremágnum de acontecimientos en el que ha vivido el PSOE  en estos días.

En las entradas mencionadas anteriormente solo me equivoqué en la apreciación de unas más que seguras elecciones generales en diciembre, ya que la investidura del candidato del PP han despejado el panorama... por ahora, puesto que no son descartables elecciones en mayo del año próximo, si Rajoy no consigue apoyos para sus planes de gobierno (presupuestos, más recortes, reforma de pensiones...) En lo demás creo que no he estado demasiado desnortado. El PSOE sigue en horas bajas y aparece dividido en dos, según el devenir de los acontecimientos, que no en su estructura, ya dividido por las federaciones. Las malas maneras de "ambos bandos" están dejando por los suelos la imagen del partido.

El PSOE solo tenía dos caminos, a la luz de los resultados electorales de junio (mucho peores que en diciembre y mejores para el PP, desbaratando un posible acuerdo para un gobierno de izquierdas, pues los números no cuadraban): o votar no al candidato del PP (con lo que íbamos de cabeza a unas terceras elecciones que darían más votos y escaños al PP y menos al PSOE) o abstenerse para evitar elecciones. Esta última creo que era la menos mala opción. Mala por las consecuencias que ha traído de división interna más agudizada y por los ataques de los demás grupos. Y menos mala por permitir que haya tiempo con el que poder recomponer su situación interna. Lo negativo es la forma en que lo han hecho los antiguos sostenes de Pedro Sánchez, los que le han descabalgado de mala manera, y, para colmo, apareciendo como aliados de los poderes económicos, interesados en que repitiera Rajoy.

Pedro Sánchez quedó como víctima de una conspiración o golpe interno, pero con sus pasos posteriores ha demostrado ser no solo el "tonto útil" que habían creído quienes le auparon en las primarias y luego derrocaron al volar por libre, sino un personaje negativo para el partido, al que ha estado engañando sistemáticamente. En la entrevista de Jordi Évole del domingo se levantaron las cartas. Confesó que había pactado con Podemos, el PNV y los independentistas catalanes, a espaldas de la dirección, y al mismo tiempo que abandonaba el acuerdo refrendado por los militantes que participamos en la consulta del pacto con Ciudadanos, mientras en público insistía en el posible gobierno con las dos fuerzas políticas. Llegó a alabar a Podemos, arrepintiéndose de haberles calificado como populistas (¿qué los considera ahora, la verdadera izquierda?). Asumió las tesis "catalanista" de que España es nación de naciones, sin debatirla en el seno del partido (solo la asume por libre el PSC), abriendo paso a las tesis favorables al referéndum independentista (lo del "derecho a decidir" es un timo, si no se quiere la independencia no hace falta consulta, y, además, quienes lo piden no tienen reparos en llevan la pancarta de la independencia en sus manifestaciones) y propugnando una negociación unilateral con los independentistas. Incluso se planteó la abstención en la investidura, pero insistió en el "No, es no", cuando Rajoy pidió más compromiso, eso sí, sin debatirlo tampoco en los órganos del partido. El "bueno" de Sánchez declaró ser un maquiavelo, entre lágrima y lágrima.

En su declaración tras la renuncia al escaño habló de continuar su lucha "para refundar un Partido Socialista autónomo y alejado del PP, un PSOE abierto y unido, donde la militancia haga valer su voz en las decisiones trascendentes de la organización." Sus pasos en estos días demuestran otra cosa. Solo su deseo de poder, un poder que no pudo mantener, pero que quiere recuperar con el apoyo de los afiliados que se han enfadado con el curso de los acontecimientos. Se ha lanzado en una campaña para pedir congreso extraordinario y primarias de forma inmediata. Esta no es la refundación que yo he pedido desde este blog. Es solo un episodio más en la pelea entre dirigentes que tanto daño está haciendo al PSOE. Y sus confesiones en el programa Salvados nos hacen pensar que sus planes pudieran ser convertir al PSOE en una especie de sucursal más de Podemos. Algo que nos repugna a muchos, sobre todo por el trato que han dado al partido esta formación y sus líderes, humillando y maltratando al PSOE durante este año de interinidad en las negociaciones, e incluso aplaudiendo los insultos que, en el debate de la votación de investidura, profirieron los portavoces de ERC y Bildu.

Desde el "otro bando" tampoco lo están haciendo bien, precisamente. La postura de la gestora, órgano excepcional y transitorio, asumiendo algunas veces competencias de los órganos estatutarios les resta legitimidad y credibilidad. Pero, viendo su composición, no podía esperar demasiado rigor. El día en que fueron elegidos posaron muchos de sus componentes con una amplia sonrisa, algo que demostraba que nos encontrábamos más en una lucha por el poder, que por encauzar unas soluciones excepcionales y duras para un gran problema. Su misión es preparar un congreso, no dirigir el partido de "forma normal". Creo que ese congreso debe ser el de la refundación. Donde se debata sosegadamente un programa político y luego se elija la dirección que lo lleve a cabo. Sin prisas, pues hay tiempo (ya que no hay elecciones en diciembre, como era temible), pero sin pausa, no prolongando más de lo debido la provisionalidad.

Y eso debe hacerse en interés del partido, no de algunos dirigentes en concreto. He leído hace poco que Felipe González le dijo al presidente de la gestora, Javier Fernández, que él debía sacrificarse ahora, ya que Susana Díaz era el futuro. Se equivoca Felipe. Susana Díaz, la que promocionó a Sánchez para lo mismo, para que le preparase el camino a la secretaría general "en el futuro", no goza ya de buena imagen. Muchos han entendido los métodos que ha usado siempre para escalar en la jerarquía del partido, al ver lo ocurrido en estas semanas, y con ello se ha ganado la inquina de muchos afiliados. Para colmo, en la federación andaluza ya le están saliendo críticos, que incluso están recogiendo firmas para pedir un congreso extraordinario. Es de las pocas presidentas de comunidad autónoma que tiene el PSOE, pero no debemos olvidar que ganó las elecciones en Andalucía con menos votos y porcenaje que Griñán, el único presidente andaluz que ha perdido unas elecciones (que ganó el PP en 2012), lo que pasó es que el PP se hundió en 2015, quedando segundo, y la presidencia la mantuvo (había sido nombrada por Griñán, al dimitir) al conseguir los mismos escaños y por el pacto con Ciudadanos. Y, encima, en las pasadas elecciones generales el PP volvió a ser el partido más votado en Andalucía (el "efecto Susana" no funciona). No es buena candidata, y como secretaria general responde al perfil de interesados en su propio poder, ajeno a la realidad ciudadana, como ya comenté en anteriores entradas.

A pesar del negro panorama, no creo que el PSOE vaya a desaparecer, como les gustaría a populares y podemitas. El PSOE, además de militantes e historia tiene el mejor pegamento que existe en los partidos: el poder. No es como algunos grupos que han tenido que echar el cierre, porque tenían unas pocas alcaldías y algunos concejales. El PSOE tiene cientos de concejales, diputados provinciales, diputados autonómicos, tiene el gobierno de varias comunidades autónomas, consejeros, directores generales, secretarios... todo un aparato con el que conservar poder, y con ello, mantener viva la organización. La capacidad de unión que tiene el poder ya la comprobó el mismo Pablo Iglesias cuando se celebró (es un decir) el comité federal del PSOE del 1 de octubre y mandó (con la boca chica) romper los pactos con el PSOE: donde no gobiernan pero apoyan (Extremadura, por ejemplo) sí le hicieron caso los "suyos"; donde están en el gobierno y tienen consejerías, direcciones generales, concejalías, etc, le dijeron que ya se lo pensarían. Cualquiera les quita el poder. Pero ese poder, naturalmente, no debe servir para cualquier cosa.

La refundación que necesita el PSOE es tanto de líderes y estructura, como programática, empezando por el orden inverso al que lo he expuesto. Debe redefinir los objetivos de la socialdemocracia de la España del siglo XXI (y en la Europa contemporánea), para que esa parte de los ciudadanos que se consideran de izquierda y centro-izquierda tenga motivos para votar, pues otras fuerzas políticas responden a otras visiones más extremistas que no comparten. Y esos objetivos deben ser los mismos en todo el territorio nacional, sin privilegios ni errores nacionalistas de ningún tipo. No debe caer en la tentación del izquierdismo que ha predicado Pedro Sánchez, pues es la antesala a la fusión por absorción por parte de Podemos y su núcleo dirigente comunista. Los estudios de opinión reflejan esa necesidad. Como el PSOE ha perdido la credibilidad, y pierde apoyos de forma creciente, es necesario replantear muchas cosas esenciales. Y eso se hace con tiempo. Pero tampoco sin perder el tiempo. Ahí está el camino. Espero que quienes tienen responsabilidades cumplan como debe ser.

miércoles, 12 de octubre de 2016

12 de octubre, históricamente polémico


Hace 80 años Miguel de Unamuno tuvo que salir "escoltado" de la Universidad de Salamanca. Fue en un acto del "Día de la Raza" (una de las denominaciones de las celebraciones del 12 de octubre). Hubo discursos embravecidos con el inicio de la guerra civil, convirtiendo ese acto, que además coincidía con la apertura oficial del curso académico, en un mitin fascista, ensalzando "valores patrióticos", las nuevas ideologías nacionalistas y totalitarias, el pasado imperial, y el mismo golpe miliar. Unamuno, que estaba allí como rector, pronunció un discurso contrario a las "tesis" defendidas por los anteriores intervinientes. El general Millán-Astray, el fundador de la Legión, le interrumpió varias veces, gritando consignas políticas y el conocido "¡Viva la muerte!", queriendo intervenir. Unamuno le contestó, todavía más indignado. Algunas de esas frases fueron: 


«Acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!". Esto me suena lo mismo que "¡Muera la vida!". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán-Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada (...)».


Millán-Astray volvió a interrumpir: «¡Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!». Y Unamuno expresó una de esas frases rotundas que le han hecho célebre: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."


Unamuno había sido uno de los defensores de la República, pero, por la deriva que había tomado ésta, terminó defendiendo el alzamiento militar. Pronto comprendió su error, algo que expresó ese día en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Terminó saliendo de allí entre insultos y amenazas y luego fue depuesto de sus cargos. 


Hoy seguimos viviendo las consecuencias de las diferentes visiones que hay de España, o, incluso, de las pretensiones de dividirla y disolverla. No con métodos tan violentos como los que se sufrieron hace 80 años, afortunadamente, pero no menos polémicos. En un día como el de hoy, 12 de octubre, esas visiones provocan episodios de enfrentamientos entre españoles, de desacato judicial, de enaltecimiento de banderas (de unos o de otros, de colonizadores o de colonizados, de "unionistas" o de "nacionalistas disgregadores"), de himnos, y otros símbolos sin tener en cuenta a los propios ciudadanos, ni sus problemas. Hoy volvemos a cuestionarnos la "esencia" de España y las consecuencias de su acontecer histórico. Y, de nuevo, envueltos en polémicas. Si Unamuno siguiese vivo, seguro que volvería a sentirse decepcionado. 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La crisis del PSOE, hoy un peldaño más hacia el abismo


El lunes pasado expresé mi descontento con lo que está pasando en el PSOE en una entrada de este blog (bastante visitada, por cierto). En ella culpaba a los "dos bandos en liza" de la crisis que está viviendo el partido. Las responsabilidades se reparten, cuando cada uno va "a lo suyo". Hoy, lamentablemente, todo ha empeorado. Está el PSOE viviendo la peor situación desde aquella dimisión de Felipe González, cuando el Congreso del partido de mayo de 1979 rechazó su propuesta de eliminar el marxismo como referente ideológico. Hoy también el antiguo secretario general ha sido protagonista al decir en una entrevista que Pedro Sánchez le había engañado, al asegurar que le había dicho que el PSOE se iba a abstener en la votación de la candidatura de Rajoy en la segunda votación. Y le ha pedido la dimisión para que asumiese su responsabilidad por la deriva descendente en los resultados electorales. Esto ha provocado un enorme revuelo, como se podía suponer.

Después, esta tarde, 17 miembros de la Comisión Ejecutiva Federal han presentado sus renuncias, con la intención de que por el Comité Federal se convoque congreso para elegir una nueva Ejecutiva, de acuerdo con los reglamentos del partido. Una operación que venía fraguándose desde hace días, para impedir que Pedro Sánchez llevase su propuesta el sábado al Comité, de convocar primarias para octubre y congreso para diciembre. La respuesta ha enconado más el enfrentamiento.

Sigo pensando lo mismo que dije el lunes: que el Partido Socialista debe re-fundarse. Su estructura actual no encaja con procedimientos, como el de primarias, que sostienen la existencia de diferentes legitimidades a la hora de dirigirlo. Y, por tanto, provoca que el partido no pueda presentar de forma idónea un proyecto coherente en cualquier parte del territorio nacional. Algo que esperan los ciudadanos: respuestas concretas a sus problemas concretos, sin distinción de "nacionalidades o regiones", un proyecto único que transforme el país y devuelva los derechos y libertades recortados por el PP en sus cuatro años de gobierno (casi cinco) y antes, tras el giro de Zapatero. No "peleítas de palacio", gobiernos de camarillas, señores y señoras feudales mangoneando y atendiendo solo a sus intereses particulares.

Hoy seguimos dando espectáculo, para tristeza del electorado y cabreo de los militantes. Hoy seguimos alegrando al PP, que ve cómo su principal adversario se empeña en destruirse a sí mismo con sus propias manos, sin tener ellos que hacer nada más que esperar para recoger los escombros del derribo. Hoy los de "la verdadera izquierda" también echan leña al fuego, con sus peroratas sobre el IBEX, hablando de "golpes de régimen" y otras lindezas, e incluso acusando de fraude en las dimisiones, como ha hecho Pablo Iglesias, al querer los críticos echar al secretario general elegido por la militancia, cuando él mismo no ha tenido empacho en cargarse a candidatos propuestos por las bases de Podemos (como en el caso de Córdoba) para colocar amigos y fieles en las listas (¡mira quién fue a hablar de respeto al voto de las bases!). En fin, que se están empleando bien también para conseguir lo que quiso hace años su diputado por Córdoba, Manuel Monereo: "destruir política, cultural y moralmente al PSOE".

Las redes sociales están que arden. Y otra vez el PSOE vuelve a vivir la dialéctica entre votantes y militantes. Muchos militantes se están manifestando en favor de Pedro Sánchez, al considerar que éste fue votado en primarias y los críticos no respetan el sentido de es voto, cuando lo que han hecho los dimisionarios es provocar un congreso extraordinario ¡que de voz a los afiliados! Los votantes, en general, no sabemos, pero los seis últimas convocatorias electorales han sido un castigo al PSOE actual, con sus dirección y sus "críticos". Un castigo, además, creciente, que demuestra la falta de sintonía con el electorado de la que hablaba en mi entrada del lunes. ¿Coincide la opinión de los militantes con la de los votantes? Me temo que no, los resultados (la realidad, no las "pajas mentales" o los análisis de laboratorio político) nos dicen eso. Cuando he comentado las primarias como método siempre he dicho que no era partidario de ellas, pero que si se hacían debían celebrarse como en Francia o Estados Unidos (donde hay sistemas mayoritarios o similares, no se olvide), con la participación del electorado que se identifica con la ideología, no solo los afiliados (que tienen, además de ideología, intereses "personales internos"). Y primero, antes de votar personas, debemos tener claro el proyecto político. Las primarias, cuando se han llevado a cabo, se han planteado mal porque se pone el acento en las personas sin centrarse en proyectos o propuestas diferentes, y, para colmo, subsiste el organigrama federal con su propia legitimidad. Para colmo, nuestro proyecto como partido es el que se ha ido desdibujando en estos últimos años, como han visto los votantes que nos han dado la espalda.

Me temo que los votantes, en estas pasadas elecciones, nos dijeron que estuviésemos en la oposición, para recomponer nuestro proyecto, no para peleas de barones y baronesas. Si continúa esto último, tal vez ya no haya pronto partido en el que pelear. Y el electorado de izquierda sin una alternativa seria, socialdemócrata de verdad, transformadora (no aventurera) y respetuosa de los derechos humanos (y no totalitaria) a la que votar. Negro panorama se nos presenta, si no se reconduce la situación y se afronta decididamente la refundación. Con una izquierda con referentes fracasados, como el comunismo, el PP tiene asegurado el gobierno de España por los siglos de los siglos. Así que toca serenarse y pensar sin hipotecas y con honradez en nuestro futuro. El de todo el partido y el de nuestros tradicionales votantes.

lunes, 26 de septiembre de 2016

La crisis política y las elecciones gallegas y vascas


"He criticado la visión utópica de la república, como panacea o bálsamo de Fierabrás que solucionará todos los problemas, que curará todos los males. Pero no se me escapa, como les pasa a otros, que estamos en una tesitura crucial. Esta crisis total está poniendo en cuestión hasta la forma política del Estado, la monarquía parlamentaria. Algunos piensan en la restauración de la experiencia fracasada de la II República, de cuya instauración se cumplen hoy 82 años. Pero eso sería de nuevo un error. Lo que hoy echo en falta es ese grupo de intelectuales, con el coraje necesario para exigir cambios importantes, de modelo, aunque pongan en cuestión el resultado de una Transición que ya es historia. Las instituciones que salieron de esa transición parecen en decadencia, como lo estaba el régimen de la Restauración en 1931. La Democracia está bajo mínimos, y los “intelectuales” que vemos hoy día, en nuestro país, parecen estar silenciados o su voz oculta entre el griterío habitual en los medios de comunicación.../... Necesitamos otro tipo de “nueva intelectualidad” o hasta una “nueva clase política” que mire el futuro de forma diferente, con nuevas propuestas que ilusionen a la mayoría hoy desencantada. Que den ideas claras y racionales de cómo afrontar los viejos problemas enquistados, y soluciones beneficiosas para la generalidad ante los nuevos retos. Como lo intentaron aquellos ciudadanos sabios y honrados de 1931.

Sin duda vivimos en tiempos difíciles y de ello se dan cuenta hasta quienes quieren mantener el actual régimen. ¿Habrá valentía suficiente para afrontar con rigor los cambios que nos merecemos? ¿Saldrán a la luz nuevos Ortegas y Machados?"

Esto escribí el 14 de abril de 2013, hace tres años. La crisis política que se unía a la económica y social que vivíamos (y vivimos todavía) nos ponía en una difícil tesitura. Algo mas de un año después, el rey Juan Carlos abdicó. Tuvimos elecciones al parlamento europeo en mayo de 2014 y una nueva fuerza política entró con fuerza, Podemos. En las posteriores los partidos tradicionales, aunque siguen en primera línea, sufrieron un varapalo importante del electorado, con la irrupción, además de Podemos, de otra fuerza, Ciudadanos. Algunas cosas han cambiado. Entre otras, que el PSOE ha entrado en una deriva de pérdida de votos y escaños, elección tras elección, que es síntoma del grave problema que está padeciendo desde hace años.

El mismo día que publiqué la entrada citada al principio, en Palma del Río tuvo lugar un encuentro comarcal del PSOE para debatir el documento propuesto y hacer aportaciones que tratar en la conferencia política a celebrar en otoño, a instancias del todavía secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Yo hice referencia a las ideas que plasmé en la entrada publicada: a la falta de un proyecto ilusionante que diese respuesta a los problemas capitales de la política nacional, a la falta de liderazgo intelectual, o mejor, a la falta de compromiso de "quienes piensan, analizan la situación y proponen soluciones" con nuestro partido, al ruido de los medios de comunicación y la falta de sintonía con las nuevas generaciones... Hice referencia a ese grupo de intelectuales de la República que sí se comprometieron a dar respuesta a la crisis que vivían entonces y que echaba en falta, además de no ver puertas abiertas para que se pudiesen integrar quienes podrían aportar algo de valor... y el moderador de la comisión donde yo estaba, cuando hizo públicas las conclusiones de nuestro debate, dijo que yo había hecho un recuerdo y una reivindicación de la II República porque ese día era 14 de abril. Nos miramos algunos presentes y dije, por lo bajo, "éste no se ha enterado de nada". 

Esto está pasando entre los líderes políticos. No se enteran de lo que ha ido pasando en estos años. Como el moderador aquel (que, por cierto, fue candidato a la alcaldía de su pueblo y perdió) solo ven la realidad, según su interés personal, el de su "aparato". El PSOE, tras las elecciones de diciembre pasado, y la repetición de junio, sigue rompiendo su "suelo" electoral. La falta de sintonía con los votantes es clamorosa. El secretario general, salido de las primarias, tenía una tarea difícil, que no está cuajando. Y no me sorprende, pues el modelo de elecciones primarias no encaja bien con el modelo de partido (o federación de partidos) que, en teoría, dirige. Él tiene la legitimidad de los votos directos, pero los secretarios generales regionales (los "barones") tienen también la suya, y a nadie le ha interesado nunca romper esa dualidad, pues cada secretario general, en cada ámbito, ha buscado siempre el voto de la delegación de los "barones intermedios", para auparles y mantenerse en el poder. Un catedrático de la UNED escribía que los partidos en España se tuvieron que reforzar en la Transición y el ordenamiento jurídico les dio grandes poderes a los dirigentes, formándose fuertes oligarquías que campan a sus anchas. En el PSOE eso también viene ocurriendo desde hace años, acomodándose al estado de las autonomías, con lo que las direcciones regionales tienen un muy amplio poder, llegando a verse propuestas políticas contradictorias en diferentes territorios (¿recordamos el nacionalismo catalán del PSC, en tiempos de Zapatero?). 

Cuando Zapatero dio el giro a sus políticas en 2010, en lugar de convocar elecciones hablando a las claras al pueblo (como sí ha hecho Tsipras en Grecia, traicionando el programa electoral con el que ganó las primeras elecciones), prolongó la crisis un año y medio más, dando alas a la derecha, que ganó con Rajoy, para aplicar una política de recortes brutal. Desde entonces está el PSOE en caída libre. Las oligarquías intermedias siguen en su afán por el poder, sin enterarse de lo que pasa en la calle. Quienes auparon a Pedro Sánchez, creyendo que era el monaguillo dócil que les iba a ayudar a la liturgia, vieron cómo, envalentonado con la legitimidad de los votos de los militantes, ha volado solo. Parece que no buscaron al mejor candidato, y el resultado de su gestión lo demuestra. Como también la misma propuesta de convocar otra vez primarias para el mes que viene y congreso en diciembre, a "cuatro días" de las más que posibles terceras elecciones generales. ¿Cómo se le puede ocurrir una cosa así?

Las elecciones de ayer son otro varapalo al PSOE. Tan culpables de este fracaso son la dirección del Secretario General, como los que lo auparon y le "hacen la cama" luego, junto con los "señores feudales" que les apoyan y están todos los días en los medios de comunicación. Nadie asume su responsabilidad de estos "resultados históricos" tan catastróficos. Prueba de que lo que el PSOE necesita es un "meneo" como dije, con desparpajo, en aquella reunión comarcal preparatoria de la conferencia política de 2013. Una refundación, eso sí, tras las elecciones de diciembre, que no estamos para aventuras de última hora. Vamos camino de la irrelevancia, a la luz de la voluntad popular. Y "los líderes" (y "lideresas") pensando en los suyo, sin enterarse de qué va la cosa. Ya no espero que se sumen intelectuales, ni personas de prestigio, con fondo, comprometidos, sin intereses personales, solo quedan los "aparatos" y estos se están cargando el partido por su miopía. Nadie piensa en la gran política necesaria, la que acerque al ciudadano a sus instituciones, para que confíe en ellas, sino en sus pequeñas políticas personales. Que pena.

lunes, 15 de agosto de 2016

Carnaval político


Muchos están viendo en estos días de tanta confusión, con las conversaciones, presuntas negociaciones, propuestas de pactos e imposición de condiciones para negociar, la posibilidad de disponer de gobierno en próximas fechas, sin repetición de elecciones, una especie de carnaval, donde quienes se ponían el traje de solemnidad para decir una cosa, ahora se visten de otro modo y comunican algo diferente, incluso lo contrario, sin perder la compostura. Eso era algo habitual cuando las promesas electorales se quedaban en papel mojado, al llegar al gobierno. Ahora, que no hay gobierno (o solo en funciones, mejor dicho), los quiebros, requiebros, serenatas, caretas, disfraces y máscaras, parecen que pululan por toda suerte de lugares públicos, donde tener presencia nuestros políticos. Un carnaval. Eso me recordó el escaparate que vi en una tienda de disfraces de Bilbao, hace unos días. Un disfraz de preso, con grandes grilletes y cadenas, en un maniquí que sostiene la careta de... Mariano Rajoy. Y una banda con la leyenda: "La has cagao". Que cada cual saque sus conclusiones. Y que siga la fiesta.

jueves, 28 de julio de 2016

Ejemplo moral


Pablo Echenique tuvo un asistente durante 14 meses en su casa sin contrato y sin alta en la Seguridad Social. Cuando se ha conocido el caso, el secretario de organización de Podemos ha dicho que no había hecho nada malo, que tuvo el empleado desde que una empresa le prestaba el servicio de dependencia y fue despedido. Decidió mantenerlo con la condición de que se diese de alta como autónomo, y al dejar de serlo prescindió de sus servicios... 14 meses después. Pablo Iglesias lo ha puesto, por ello, como un "ejemplo moral". Esto me ha recordado la burbuja inmobiliaria que padeció este país hace años. Muchas empresas contrataban los servicios de sus empleados (albañiles, fontaneros, electricistas, yeseros, etc.) "como autónomos", para "maximizar beneficios". No les contrataban en régimen laboral. Así, además de ahorrarse las cuotas de la Seguridad Social, podían prescindir de ellos, sin causa y sin tener que pagarles indemnización por despido. La reforma laboral del PP hizo que la práctica decreciese, ya que el despido se ha abaratado y las cuotas en determinados casos también, perdiéndose derechos por parte de los trabajadores, algo que ya ocurría con la práctica de contratar "autónomos", además de por haberse pinchado la burbuja con la crisis financiera anterior. Ahora el líder de Podemos nos pone como ejemplo moral este tipo de prácticas claramente abusivas... porque las practican ellos y no los malvados empresarios. Contratar como "autónomos" a quienes deben prestar servicios como empleados es moralmente ejemplar. Lo que hacían los empresarios de la construcción en el boom inmobiliario era un "ejemplo moral". ¡Qué lejos quedan las palabras del propio Echenique! ¿Ya no es una vergüenza tener cuidadoras sin pagarles la seguridad social? ¡Anda que si esto lo hace un socialista....! Vaya con la "verdadera izquierda".


miércoles, 27 de julio de 2016

lunes, 27 de junio de 2016

Tras las elecciones, la vida sigue igual


Tras lo sucedido ayer, después del recuento del contenido de las urnas, muchas ideas me han surgido, como a muchos. Hoy me acuerdo de una canción de Julio Iglesias: la vida sigue igual.

Unos que nacen otros morirán 
unos que ríen otros lloraran 
aguas sin cauces ríos sin mar 
penas y glorias guerras y paz 

Siempre hay por quien vivir y a quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otros que vienen las continuaran la vida sigue igual 

Pocos amigos que son de verdad 
cuanto te halagan si triunfando estas 
y si fracasas bien comprenderás 
los buenos quedan los demás se van. 

Siempre hay por quien vivir por quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otras que vienen las continuaran 
la vida sigue.... iguaal....

Y también me he acordado de mis reflexiones de hace seis meses, el lunes después a las elecciones de diciembre. No me quiero pasar de pedante, pero no iban nada descaminadas. Lo que sí ha cambiado es que, aunque siguen siendo todos perdedores, algunos lo son más que otros. Y esto es consecuencia de las expectativas. Las expectativas son importantísimas en los análisis del funcionamiento de las organizaciones, y para medir la calidad de su actuación son un indicador de primer orden. De ahí que, aunque se realicen sus fines, si las expectativas no se cumplen, la organización  desemboca en el fracaso.

El PP ha ganado, sin mayoría absoluta de nuevo, pero aumentando votos y escaños. Como pensaba en diciembre, el experimento Ciudadanos, que, para colmo, pactó con el PSOE, ha hecho que votos de derecha vuelvan al redil de Rajoy, para no dividir el electorado y con ello perder poderío. Se mantiene Ciudadanos como cuarta fuerza política, lo que apunta a consolidación, pero son menos decisivos. El PP, a pesar de seguir con los escándalos y la corrupción, vuelve a ser el partido más votado. Su electorado ha votado con miedo a un Podemos, que fue presentado por los medios de comunicación propiedad de la derecha (es decir, todos) como un rival serio, en detrimento del PSOE. Y pensar que les iban a expropiar el piso y les iban a violar a la niña o la monja, tras el correspondiente asalto a la capilla, ha movido el voto conservador al partido "seguro tradicional".Como las expectativas del PP no eran tal altas, salen eufóricos, a pesara de tener que seguir mendigando apoyos para poder gobernar.

El "sorpasso" se ha convertido en "tortazo". Podemos sigue siendo la tercera fuerza política, a pesar de fagocitar a IU, con un Garzón entregado hasta la médula (y con una IU en ruina tras diciembre). Las encuestas pronosticaban (hasta las de pie de urna del mismo día de las elecciones) el adelanto de los "morados" al PSOE. Quienes no tengan claro que las encuestas se manipulan en beneficio de quien las encarga, es más ingenuo que Calimero (aquel pollo de los dibujos animados). Esas encuestas las encargan los medios de comunicación, y todas obedecían a una estrategia: favorecer a Podemos para cargarse al PSOE. Incluida la del CIS, también en manos de la derecha gobernante. Pero, ay, los ciudadanos no se han dejado influir en demasía. El voto del PSOE ha permanecido más o menos fiel, eso sí con perdidas respecto a diciembre, socavando el suelo electoral. Pero Podemos ha perdido votos, muchos más que los socialistas (más de un millón), a pesar de absorber a los comunistas. Solo "triunfan" con el nacionalismo (Cataluña y Euskadi), como si la izquierda fuese nacionalista. De pena. Anguita no ha dicho nada desde ayer, cuando la sonrisa (lema de campaña de Podemos) se les tornó pesadumbre en los rostros de los comparecientes. Las expectativas del sorpasso y de acabar con el PSOE han terminado convirtiéndose en monumental fracaso. Querían tocar el cielo, y lo que han tocado es techo, techo electoral, a la luz de los resultados.

El PSOE sigue vivo y coleando. Aunque adolece de las mismas taras que antes. La vida sigue igual. Se convirtió en el centro de todos los tortazos, cuando debió quedarse al margen, por la posibilidad de asumir la presidencia del gobierno. Desde derecha a izquierda nos han asaeteado sin piedad. El ganador de esa contienda ya sabemos quién ha sido: Rajoy, el que se quedó esperando acontecimientos, mientras las "izquierdas" se devoraban entre ellas, intentando pactar. Ya me lo temía en diciembre. Y estaba claro que era al que menos le interesaba que se repitieran las elecciones, como sí porfiaron Podemos y el PP, reeditando una nueva "pinza". Como el PSOE tenía peores expectativas, su fracaso se convierte en dulce "victoria": los que querían destruirlo son los que han sucumbido.

Pero el PSOE, como decía, sigue manteniendo sus taras. Sigue sin conectar con una parte de los ciudadanos que fueron duramente castigados por la crisis, esos que han optado por radicalismos de izquierda o derecha, como en la primera mitad del siglo pasado, esos que han ganado en Gran Bretaña. Hace años que vengo insistiendo en la necesaria respuesta a la crisis también institucional que vive España y lo dije en la Conferencia Política que celebró el partido en 2013. Parece que el inmovilismo pétreo de una organización con sólidos poderes territoriales hace imposible la necesaria renovación de personas, ideas y políticas dentro del PSOE.

El caso de Andalucía ha sido sonado. El PSOE ha perdido las elecciones. O más bien Susana. Ya que todo lo que se hacía, nos decían, era gracias a Susana. El PP ha ganado en todas las comunidades salvo Cataluña y Euskadi, y ha empatado en Navarra. Y eso es un freno a Susana, que había alzado en volandas a Pedro Sánchez para la secretaría general, esperando que fuese su "segundo de a bordo". Su suerte ha sido que Podemos, liderado por el tándem Gordillo-Cañamero-Teresa Rodríguez, con Bódalo de guardia de corps, ha asustado al electorado. Sus métodos son aquí (no en Madrid y otras zonas) demasiado conocidos. Ocupar tierras (las públicas solo, no las de los caciques), asaltar supermercados, apoyar a los presos de ETA y montar grescas no era el mejor pasaporte para la gloria. Y seguro que muchos comunistas, de los de siempre, se han quedado en casa con tal de no votar a Podemos, un partido que los ha despreciado. Pero el PSOE, a su pesar, pierde. El varapalo merece una reflexión seria en el PSOE andaluz, gobernante desde 1982.

El panorama nos deja de nuevo en la incertidumbre, sin mayorías nada claras. ¿Veremos unas terceras elecciones? La mayoría dice no. Que no se soporta un año con gobierno interino, con el futuro que nos acecha, con una Europa todavía conmocionada por lo de Gran Bretaña y la crisis sin solucionar. Por ahora sigue sonándome la canción de Julio Iglesias. Unos ríen y otros lloran. Penas y glorias, guerras y paz. La vida sigue igual. ¿Hasta cuándo?



sábado, 25 de junio de 2016

Jornada de reflexión, en segunda vuelta


Aquí nos vemos, tras seis meses, de nuevo reflexionando en plena canícula veraniega. De las encuestas no me fío, pero, por si acaso, pensadlo... y que no os pase lo que a muchos británicos. No os vayáis a arrepentir después de votar. Que el lunes ya no tiene remedio... y así nos encotramos.


martes, 7 de junio de 2016

Socialdemocracia


En los años 1980 y 1981 milité en el PCE, habiendo pertenecido antes a las Juventudes Comunistas, poco tiempo después de morir Franco, en plena clandestinidad todavía (entré con apenas 15 años). En aquellos primeros tiempos me vi seducido con entusiasmo por la política y, concretamente, por el marxismo, acercándome a aquellas organizaciones que encarnaban con más visibilidad la lucha contra las injusticias sociales y contra la dictadura de Franco y sus secuelas. Me fue relativamente fácil contactar, pues a un antiguo compañero de escuela, que había dejado los estudios, le vi más de una vez participar en las huelgas y manifestaciones que entonces se sucedían en Palma del Río, y, gracias a él, pude integrarme en una célula (entonces se llamaban así las organizaciones de base clandestinas) de las juventudes.

Eran los tiempos en que la URSS y los estados del Pacto de Varsovia todavía protagonizaban la división en bloques del mundo, entre el bloque capitalista y el que formaban ellos, llamado bloque "socialista", aunque estaban dirigidos por Partidos Comunistas. Eran la prueba de que se podían cambiar las cosas. Y todo lo negativo que se decía de ellos nos parecía simplemente parte de la guerra de propaganda que se libraba entre los dos bandos enfrentados. 

Pero no era así. Los mismos partidos comunistas occidentales se habían distanciado de los del Este, tras sucesivos acontecimientos, como la invasión de Hungría o el descabezamiento por la fuerza del gobierno que protagonizaba una revolución democrática en Checoslovaquia (la primavera de Praga). La falta de respeto a los derechos humanos en los llamados países del "socialismo real" era evidente, y eso provocó que en Occidente se fraguase un movimiento, el Eurocomunismo, que propugnaba una vía democrática al socialismo y la alianza no solo entre obreros y campesinos, sino además de las clases medias, como forma de ampliar la base electoral con la que conseguir el poder. Tanto el PCE, dirigido por Santiago Carrillo, como el PC francés, de Georges Marchais, y, sobre todo, el PC italiano de Enrico Berlinguer, encabezaron ese movimiento. 

Tras una salida traumática de muchos miembros de las juventudes, unos más radicales que otros, por imposiciones del partido que no aceptamos, yo me quedé fuera de la organización. No era de los más izquierdistas precisamente. El eurocomunismo me parecía interesante y uno de los gestos que protagonizó Carrillo fue proponer la desaparición del término marxismo-leninismo de los estatutos y el programa. Yo me seguía considerando marxista (y de alguna forma sigo considerándome, aunque nada dogmático), pero me pareció poco. Cuando me incorporé al PCE ya no era marxista ortodoxo. El estudio de otras teorías económicas y filosóficas me hacía refutar ciertas tesis del marxismo oficial. Y los países del Este no eran un referente nada positivo, sino un ejemplo de otras dictaduras que había que derribar. Otros miembros del partido, los llamados "euro-renovadores", por seguir siendo eurocomunistas, pero ya no revolucionarios sino reformistas (término maldito en el interior, que se usaba como insulto) tomaron protagonismo en algunas decisiones, como el propugnar la integración de Euskadiko Ezquerra con el PC vasco (cosa que hizo luego con el Partido Socialista de Euskadi, paradójicamente), o solicitar el constituirse en corriente de opinión. Fueron rechazadas por la dirección. Recuerdo a Carrillo decir que lo de las corrientes era como los diferentes partidos políticos que hay en la sociedad, y "el partido está para cambiar la sociedad, no la sociedad al partido". Algunos fueron expulsados y otros abandonaron el partido en protesta por la actitud autoritaria de la dirección.

Como decía, entonces ya no me definía como marxista. Mis ideales de justicia social, democracia y libertades, y una visión no dogmática para transformar el mundo, me hicieron recalar en la Socialdemocracia. La "bestia negra" de los ortodoxos comunistas. Que un comunista llamase a un camarada "socialdemócrata" era un insulto, equiparable a "social-fascista", término que pusieron de moda los stalinistas para liquidar a los no integrados en los partidos comunistas en el periodo entre la primera y segunda guerra mundial y, posteriormente, tras el reparto de Europa en dos bloques. Tras mucho estudio, sin anteojeras ni prejuicios dogmáticos, comprendí que quienes habían cambiado de verdad el capitalismo, limando sus asperezas, y en sentido positivo para los pueblos, eran los socialdemócratas que gobernaron en los países escandinavos y Alemania. Marx tenía razón, la revolución debía hacerse en un país desarrollado como Alemania, y no en uno atrasado y feudal como Rusia. Y esa revolución no era un cambio violento y destructor, sino uno basado en reformas. El experimento del comunismo era un desastre en todos los sentidos: económico y social, y respecto a las libertades y los derechos humanos. La socialdemocracia se basaba en construir un estado del bienestar, en el marco de una economía mixta (libre mercado, pero con limitaciones y protección social), protegiendo el protagonismo de los sindicatos para limitar el poder y los beneficios empresariales (participación de los trabajadores en la empresa, y pactos), la redistribución de la riqueza a través de la política fiscal, el intervencionismo estatal en la economía (keynesianismo), los pilares sociales (educación y sanidad pública universal, servicios sociales para los sectores desfavorecidos), seguridad social con un amplio campo de protección (maternidad, jubilación, desempleo...), laicidad, derechos humanos y libertades públicas (pluralismo político y negación de la dictadura del proletariado), democracia representativa y participación en las instituciones occidentales (comunidad europea, OTAN... ).

Parecía que el Eurocomunismo iba a derivar en socialdemocracia, pero la realidad demostró que no. Los dirigentes comunistas seguían siendo "soviéticos", aunque ya no obedeciesen directamente órdenes de Moscú. Mis discrepancias dentro del PCE fueron agrandándose y aumentando en número. Y algunos hechos me inclinaron a no renovar mi carnet del partido (entonces se renovaba cada año) cuando me avisaron a fines de 1981. Uno de esos casos fue cuando el que entonces considerábamos la "esperanza blanca" para una renovación interna, Nicolás Sartorius, dio una conferencia en Córdoba. Fue totalmente decepcionante. Repitió los viejos tópicos, en un ejercicio más de "centralismo democrático", ese eufemismo que significaba que las "decisiones se van tomando de abajo a arriba", para luego ejecutarse de arriba a abajo lo que había decidido unilateralmente la dirección central. O sea, que nos enseñó la doctrina oficial en lugar de sus propuestas de cambio. 

El otro hecho que fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia fue la disolución de la Agrupación Universitaria del PCE en la que desarrollaba mi trabajo político, al estudiar en Córdoba la carrera. Se hizo "manu militari", con total desprecio hacia quienes la componíamos, llegando a negársenos la sede para hacer reuniones (se dice que por mandato de Anguita). Solo nos permitieron ir a la sede a la reunión donde se certificó el fallecimiento de la agrupación. En esa reunión cada uno manifestó su parecer y lo que iba a hacer. La mayoría se decantó por integrarse resignadamente en su agrupación territorial. Otros no. Fue mi caso, ya que anuncié mi abandono de la militancia, por lo sucedido, y por definirme como "socialdemócrata", no teniendo sentido que pelease en el interior de un partido "marxista revolucionario" (como se definía en los estatutos), si no veía posibilidades de cambiarlo en el sentido de mi ideología. Todavía recuerdo las caras de susto o asombro de la mayoría (y algunas de enfado) cuando oyeron la palabra socialdemócrata. Allí la mayoría era más izquierdista que la dirección. Y había nombrado "la bicha". Así que me fui.

Más tarde, los fracasos electorales obligaron a renunciar a Carrillo. Los más "duros" se fueron haciendo con la organización, e incluso dejó de hablarse de eurocomunismo. Con Anguita al frente, la reivindicación de Lenin se convirtió en consigna. Volvía el marxismo-leninismo, aliado de anarquistas, maoístas, troskistas y hasta creyentes en los extraterrestres con las  plataformas anti-OTAN. En la etapa de "la pinza", los comunistas liderados por "el califa rojo" dejaron claro el enemigo: el PSOE, la socialdemocracia. Su fracaso provocó la fuga de los que consideraban unos blandos y unas  muletas del PSOE a los de IU. Ahora esos que se fueron (como Pablo Iglesias, comunista formado en la UJCE por Manuel Monereo, uno de los peones de brega de Anguita), tras formar Podemos, arrastrando el voto de los indignados por los recortes de Rajoy (pero potenciados por sus padrinos, para dividir a la izquierda), cuando ven la posibilidad del "sorpasso" que soñaba el antiguo alcalde de Córdoba y ex-dirigente de IU (dicen que retirado), dicen que ellos son la "socialdemocracia", para quitar votos al PSOE. ¿Ellos, esos que defienden regímenes totalitarios como Cuba, China, Corea del Norte o Venezuela y llaman neoliberal a todo lo que no sea partidario de su credo"revolucionario"? Los que consideraban al PCE derechizado y se llamaban anti-capitalistas, queriendo subvertir las instituciones ¿son los defensores de la Socialdemocracia? ¿Por qué no lo decían entonces, por qué se definían con entusiasmo "comunistas" delante de los abertzales o sus ancianos dirigenres? ¿Defienden los postulados reformistas expresados antes o quieren implantar las teorías revolucionarias tan queridas por la añeja extrema izquierda? Unas veces dicen que son la verdadera izquierda y otros que no son ni de izquierda ni derecha, según sea el auditorio. Esos no son socialdemócrtas, son simplemente OPORTUNISTAS.


domingo, 29 de mayo de 2016

La "pinza", que sí existió. La prueba.


Una de las entradas de este blog, que va camino de ser una de las más visitadas (y copiadas), es la que publiqué la semana pasada cuando me enteré que el candidato número uno de Podemos por Córdoba iba a ser Manuel Monereo, uno de los colaboradores más cercanos de Julio Anguita en los tiempos en que éste protagonizó con José María Aznar una de las estrategias de acoso y derribo de Felipe González (junto con la realizada por el grupo autodenominado "sindicato del crimen" en los medios de comunicación) conocida como "la pinza", por apretar al PSOE por una y otra "orilla" (como le gustaba al califa rojo definir el espectro político). A Monereo, uno de los más izquierdistas expulsado del PCE, se le calentó la boca en una entrevista y llegó a confesar que su objetivo era "destruir política, cultural y moralmente al PSOE", algo que encajaba como anillo al dedo en los fines de la pinza.

Ahora que las viejas glorias de la IU más extremista han vuelto a salir a la luz de la mano de Podemos, muchos estamos recordando aquel periodo de ataque sistemático, por izquierda y derecha, al PSOE. Y los añejos protagonistas de aquellas maniobras, que utilizaron las plataformas anti-OTAN a modo de pasamontañas con los que ocultar al viejo PCE (en manos ya de los que se rebelaron contra Santiago Carrillo por seguir defendiendo el marxismo-leninismo), están enfadados por recordarles sus andanzas y los verdaderos motivos por los que se sumaron con alborozo a la caza de Felipe González, llegando a inculcar a los jóvenes sus viejas inquinas (recordemos lo de la cal viva en el Congreso nombrada por Pablo Iglesias). Como para haber pactado con ellos, si su único fin es acabar con el PSOE.



Uno de esos veteranos simpatizante o militante de IU ha publicado en su blog unas cartas. Una de Aznar y otra de Anguita. Su fin es "demostrar" que no hubo "pinza". Y lo hace con ciertas consideraciones hacia los que creímos en su momento (y seguimos creyendo) que sí la hubo, además de atacar con saña a los medios de comunicación que la refrendaron y nos la evocan. Dedicando adjetivos nada elogiosos. Aunque, en esta caso habría que recordar aquel refrán que dice: cree el ladrón que todos son de su misma condición. ¿Por qué?


La primera carta es de Aznar, y en ella le propone a Anguita presentar una moción de censura, por una serie de argumentos, con los que coinciden. Si triunfase, Aznar sería presidente del gobierno para convocar elecciones.

La respuesta es larga y prolija (al estilo "anguitista"). Coinciden en el análisis de la situación, culpando a Felipe González de la crisis económica "social, política, ética y cultural" (como hacen ahora sus herederos del PP, IU y Podemos con Zapatero), como si fuese un fenómeno exclusivamente español. Pero le recuerdan al PP sus diferencias ideológicas y de "programa". Con lo que declinan el ofrecimiento (esa es la razón esgrimida por los anguitistas para negar la "pinza"), además de por haber manifestado en el Congreso que preferían que se fuese Felipe y el PSOE nombrase a otro candidato a presidente, más cercano a sus tesis, con el que negociar. La moción conjunta PP-IU no sería bien vista por sus votantes y bases.


Pero la carta sigue y más tarde declaran que lo que debe hacer el PP es negociar la moción de censura con PNV y CiU, con quienes mantienen más cercanía ideológica y de política económica. Si llegan a un acuerdo para ese apoyo "IU no pondrá obstáculos ni impedimentos para volverlo a estudiar. Una operación política como ésta que se propone sanear la vida política española debe tener el mayor respaldo posible, no solo para dar confianza al pueblo español, sino también para triunfar en la votación pertinente en el Congreso de los Diputados" (las negritas son mías). Y, como no podrían votar a Aznar (menuda bronca tendrían con sus votantes...) le aconsejan que busquen un "candidato de consenso de todas las fuerzas políticas" (se entiende que todas, menos el PSOE), reiterando que "IU no sería nunca un impedimento u obstáculo para la consecución de un objetivo capaz de hacer frente a esta situación de emergencia ética y democrática". Es decir, en otras palabras, que se sumarían a la moción de censura propuesta por el PP. Más claro, agua. ¿Y todavía quienes publican estas cartas niegan que no hubiese maniobras, reuniones, acuerdos, reparto de papeles, con el objetivo de derribar a Felipe González, o sea, la llamada "pinza"? La moción de censura no se presentó, pero la estrategia funcionó hasta que Felipe convocó elecciones, y las perdió. El dogmatismo les ciega a algunos. Como para fiarse de estos viejos bolcheviques, integrados en la OPA de Podemos.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Manuel Monereo: el objetivo prioritario es destruir política, cultural y moralmente al PSOE


No me sorprende. Hoy se ha sabido que Podemos llevará de número uno en su candidatura por Córdoba a las próximas elecciones generales a Manuel Monereo, uno de los referentes más próximos de Pablo Iglesias, al que considera padre ideológico. Lo ha anunciado el mismo Iglesias en twitter.


De nuevo otro dedazo y de un cunero. El mandamás de Podemos coloca a uno de los suyos sin consultar a los famosos círculos locales. En las pasadas elecciones impuso a la sevillana Marta Domínguez, cuando los militantes de este partido en Córdoba habían votado mayoritariamente por Antonio Manuel Rodríguez, miembro de la plataforma ciudadana en defensa de la titularidad pública de la mezquita cordobesa. De nuevo los vicios de la nueva política que le emparentan con la vieja. Imposición de la cúpula. Y, para colmo, otro cunero, es decir, alguien que no pertenece a la provincia donde se va a presentar. Monereo es de Jaén y lleva casi toda su vida en Madrid. Menudo papelón ha hecho el parlamentario David Moscoso cuando ayer pidió a Iglesias que fuese generoso, humilde y tuviese sentido de la responsabilidad, eligiendo un candidato de Córdoba, porque, si no, "sería un insulto y una agresión a los cordobeses", y ahora alabando el dedazo. Nada nuevo bajo el sol.


El único vínculo de Monereo con Córdoba es haber sido uno de los lugartenientes de Julio Anguita en los años 90, los años de la Pinza. La que ejercieron el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, conjuntamente con el coordinador de IU andaluz, Luis Carlos Rejón, ambos aparentemente retirados del escenario de Andalucía, ya que el primero, incombustible, ejerce en Madrid, y el segundo reapareció hace poco como candidato de Podemos (¡oh, casualidad!) a las elecciones generales pasadas por Sevilla (otro cunero, es de Baena, Córdoba). 


La misma pinza que protagonizaron Julio Anguita y José María Aznar en aquellos tiempos en que era imprescindible derribar a Felipe González del gobierno. Un "matrimonio político" que duró tiempo, aunque luego se separase, por eso de un quítame esa pajas ideológico, propio del fundamentalismo y el dogmatismo del llamado "califa rojo". Pero de cuyos frutos (la derrota de Felipe en 1996) quedó una inquebrantable amistad, que han cultivado luego reiteradamente, hasta en sus aficiones.


Pues bien, en aquellos tiempos del acoso y derribo del "felipismo" Manuel Monereo era uno de los dirigentes de IU más aguerridos, llegando a soltar en 1995 una frase que puso en evidencia el objetivo de IU (y del PCE, que la mangoneaba) y de aquella estrategia de "rodear por izquierda y derecha" al enemigo común, el PSOE. Este señor dijo que el objetivo prioritario de la coalición de izquierda era "destruir política, cultural y moralmente al PSOE". Javier Pradera, el columnista de El País, se lo reprochó en un artículo, y Monereo quiso desmentir esas intenciones en una carta al director. Desmentido hipócrita y manipulador, pues confesaba que había dicho eso, aunque acusaba al periodista de tergiversar sus palabras. Típico truco del pillado in fraganti. Lástima que muchos, entre otros un servidor, viésemos sus declaraciones para la televisión. Y su frase no se me ha olvidado. Toda un declaración de principios.


Pablo Iglesias, con esta designación, hace suya la frase, y con ello demuestra lo que muchos nos temíamos: que el objetivo real de Podemos es el mismo que tenía IU con el "Califa" al frente: acabar con el PSOE. Eso de acabar con la derecha y el neoliberalismo quedará para otro día. O para otro siglo, si es que algún día se acuerdan, como le ha pasado a Anguita. Nada nuevo bajo el sol.