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domingo, 7 de mayo de 2017

Ganó Emmanuel Macron, perdió el fascismo


A estas horas parece que el resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia ha sido la victoria de E. Macron, con más de un 60% de los votos, sobre la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, la esperanza de la extrema derecha, el fascismo francés. Hace cinco años festejé la victoria del socialista François Hollande, como una forma de resistencia a los dictados de la canciller alemana Angela Merkel. Una decepción esta presidencia, en uno de cuyos gobiernos estuvo como ministro de economía Macron, entonces socialista, y que abandonó el gobierno y el partido socialista francés para fundar otro que superase el tradicional dualismo entre izquierda y derecha. No confío ahora nada en las políticas "progresistas" (según él) que quiere implementar el nuevo presidente. Pero festejo que haya derrotado al fascismo francés, que ha sacado un número importante de votos, por cierto, captando a las clases menos favorecidas, decepcionadas con los partidos de izquierda (no solo el partido socialista, ojo). El peligro sigue patente, pero los franceses han optado por parar los pies a Le Pen, envalentonada por el avance de la extrema derecha a nivel mundial. Algunos cretinos, movidos por su "pureza inmaculada", querían desentenderse de esta votación por considerar a los dos candidatos como "la misma derecha". Los franceses no han caído en esa trampa. Afortunadamente. Hoy también puede sonar con brío "La Marsellesa", como cuando en la película Casablanca, los clientes del bar se opusieron a los nazis, de forma digna y pacífica.


viernes, 24 de marzo de 2017

José María Izquierdo. Hasta siempre.


A José María Izquierdo Benavides le conocí en el Colegio S. Sebastián. Era unos meses mayor que yo y estaba en un curso posterior. Más tarde coincidimos en el grupo cultural Vientos del Pueblo. Era en nuestra época de jóvenes, en la Transición democrática, con ganas de hacer muchas cosas. Una anécdota que recuerdo de aquellos tiempos y que define su carácter fue la que aconteció cuando conseguimos que un grupo teatral de Córdoba viniese a Palma a representar su obra. La condición que pusieron era que debíamos trasladar todo su equipo (decorados, luces, sonido, etc.) por nuestra cuenta. En una reunión, de aquellas que hacíamos los de la comisión de teatro de la asociación en la parroquia de la Asunción, se debatió el asunto, pensando en la manera de hacer el traslado. José María se lanzó a la piscina: “Yo me busco un tractor y un remolque y me traigo todo.” “¿En un tractor? Tendrás que hacer noche en Almodóvar”, comentó alguien. Nos reímos todos. Tenía ocurrencias por el estilo. 

Con el que conocíamos como “Lister”, un viejo luchador obrero palmeño (que murió cuando el golpe de estado de Tejero, del susto), componía la agrupación local del PCOE (Partido Comunista Obrero Español), formado, como una escisión del PCE, por el viejo dirigente y militar republicano Enrique Lister (de ahí el apodo de su compañero). Eran pocos, pero activos, aunque su presencia duraría poco tiempo.

Más tarde José María se haría ácrata, siempre combativo, hizo muchas pintadas en el pueblo y con eso se creía que iba a hacer la revolución con unos pocos amigos. También fue republicano (me regaló un pin con la bandera tricolor, que he lucido muchas veces en los “catorce de abril”). Otras veces se replegaba, llegando a dejarme sorprendido una vez en el Pub Lord Byron cuando me contó que los de izquierdas estábamos equivocados, que el capitalismo tenía razón y era el mejor sistema. Lo tomé como una de sus locuras. Pues así lo consideraban muchos, un loco. Eso sí, vivió como le dio la gana.

Se casó y tuvo hijos, pero se separó para vivir como un hippy. Así se definía, como hippy. Cambiaba de ideología, pero siempre fiel a esa forma de vida, según sus propias palabras. Siempre enrollado en proyectos musicales y contra-culturales (conciertos, grupos, fanzines...). Fue uno de los fundadores de MUENMO (Músicos en movimiento), creadores del festival de música alternativa Palmitosónico, que se empezó celebrando en Los Cabezos. Música de minorías, pero activa, siempre a la última (puk, hip hop, heavy...). 

Recuerdo sus polémicas contra el ayuntamiento, especialmente con la policía municipal, blanco de sus más agrias críticas (“los munipas”). Tenía unos coches que usaba para componer o reparar su propio vehículo, dejando en la calle los restos. Como era lógico, algunos se los llevó la grúa, por estar aparcados más de la cuenta en el mismo sitio, presumiéndose su abandono por su estado. Y encima no pagaba el impuesto de vehículos, con lo que las deudas con la hacienda local no paraban de crecer. Más de una vez se acercó a mi despacho de teniente de alcalde buscando una solución, siempre demasiado tarde, pues la deuda iba creciendo, y con ella los embargos. No recuerdo si llegó a solucionar estos entuertos, pues se rebelaba contra toda norma que no le gustase. Se fue a Córdoba a vivir un tiempo, y allí conoció a una prima mía, de la que me habló más de una vez al coincidir en clases de baile. Me dejó sorprendido una vez más (¿José María recibiendo clases de baile de salón?)

Tuvo un tumor cerebral de joven. Lo veíamos pasear con la cabeza vendada, como abstraído, unas veces, y otras, con comportamiento perturbado. Corrió el rumor de que se inventó la locura que le achacaban para librarse del servicio militar. Tuvo más tarde más problemas de salud. Lo último que supe de él es que, tras volver de Córdoba, muy enfermo, su hija intentó buscarle una ayuda a domicilio, porque estaba muy desequilibrado. Hasta hoy no he sabido nada más, solo su fallecimiento.

Coincidimos y discrepamos muchas veces. Pero siempre conservamos la amistad de años, desde aquellos tiempos de lucha y juventud. Tal vez hoy sienta algo de nostalgia por aquellos tiempos que compartimos, de ilusiones, ingenuos, combativos, al haberme enterado de que nos ha dejado. Tiempos y actitudes que él siguió viviendo a su manera, y, tal vez, por ello, por no aceptar las reglas, terminó apartándole de los demás, aunque siempre conservase el afecto un grupo de quienes compartieron con él momentos inolvidables. Tomo prestada del Facebook de Juan Carlos Quesada, Tito, uno de sus compañeros de correrías musicales, una foto para recordarlo. Descanse en paz.

viernes, 27 de enero de 2017

La foto del viernes: 72 aniversario de la liberación de Auschwitz


El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas entraron en el campo de concentración de Auschwitz, en los territorios ocupados de Polonia por las tropas alemanas, en la Segunda Guerra Mundial. Liberaron a los supervivientes y los no evacuados cuando los nazis huyeron por la cercanía de las tropas rusas. Y se encontraron con el horror en persona. El horror de los planes de exterminio de los judíos por los nazis. En Auschwitz fueron internados primero detenidos polacos y más tarde alemanes represaliados, delincuentes comunes, gitanos, homosexuales, presos políticos (socialistas, comunistas, principalmente), prisioneros de guerra, y también los judíos deportados de los territorios ocupados y de la propia Alemania. Se les internaba como prisioneros esclavizados, para lo que se seleccionaba a los capaces de trabajar. A los incapaces (ancianos, enfermos, niños, mujeres) se les gaseaba. Primero se les mataba con disparos, pero era caro y la munición era necesaria para la guerra, así que se empleó el gas y luego la incineración para desprenderse de los cadáveres. Este y otros campos fueron el recurso para la llamada "solución final", el exterminio de la raza judía por los nazis. Afortunadamente perdieron la guerra y no consiguieron sus planes. Hoy 27 de enero se conmemora el Día de las víctimas del Holocausto. Algo que no debemos olvidar. Cuando políticos, como el presidente Donald Trump, elogian el uso de la tortura y se mantienen campos de reclusión como Guantánamo, debemos recordar estas atrocidades, consecuencia de la falta de respeto a los derechos humanos. Para que no se repitan más monstruosidades así. (Foto del llamado Álbum de Auschwitz, un reportaje realizado por miembros de las SS donde se detallan los pasos que daban los internados desde la entrada en el campo hasta su asesinato)

domingo, 15 de enero de 2017

Otros bares desaparecidos: El zapaterillo


De niño recuerdo que mi padre frecuentaba el Bar "Los novios", como era conocido popularmente el Bar Gracia, nombrado así por los vinos de Montilla-Moriles que vendía allí Manuel Lopera, una vez que adquirió el antiguo bar que había junto a la barbería de “Rubito malaspatas”. En casa lo llamábamos el bar de la esquina (pues estaba en la calle Feria, haciendo esquina con nuestra calle, la calle José de Mora), o simplemente "la esquina", ya que nombrándolo así ya sabíamos a qué nos referíamos. Pero en otra esquina de la acera de enfrente, la contraria en la calle San Sebastián donde estaba la casa de la familia Liñán, había otro bar, más grande y también con solera, el bar de "El zapaterillo", que regentaba Manuel Ruiz. El apodo era del padre, que sería zapatero en su juventud, y pasó al hijo, que lo conservó siempre. Manolo era tío de mi amiga la escritora Mari Carmen Navarro.

El Bar El zapaterillo tenía entrada por la calle Feria, frente al antiguo Banco de Bilbao, y tenía la entrada de las cocinas por la calle San Sebastián. Donde estaba la barra era un salón amplio, con la barra al fondo a la derecha. Una entrada daba paso a una especie de patio, al que se asomaban otras estancias, una de ellas la que empleábamos los miembros de las juventudes comunistas en la clandestinidad, para hacer reuniones disfrazadas de encuentros de amigos consumiendo como otros clientes del bar. También hacíamos esas reuniones en otros establecimientos, como el mismo Bar Los novios (las menos veces, pues Manolo era muy exigente con eso de las consumiciones y no teníamos mucho dinero entonces) o el Bar de Espejito, al principio de la calle Feria. El bar estaba decorado, sobre todo ese patio, con numerosos objetos taurinos: cabezas disecadas de toros, carteles, banderillas, estoques, monteras, etc. Allí se reunían los miembros de la Peña El Palmeño, tras dejar las instalaciones de la Plaza de España (entonces plaza del General Sanjurjo). Manolo era gran aficionado al mundo del toro y a la cacería, como su padre, por eso uno de sus platos famosos eran los zorzales.

En los años setenta trasladaron el bar a la Avenida de Goya, en un pequeño local haciendo esquina con la Avenida de la Paz, hoy espacio abierto de "vending". Lo frecuentábamos cuando estudiábamos en el Instituto de Bachillerato, para los desayunos. Fue en ese local donde mi amigo Pepe Lora le gastó la broma de la "curiana" a Manolo. No recuerdo cuándo, el bar se trasladó a la esquina contraria en la misma avenida, conservando su magnífico sabor taurino, con numerosos recuerdos y fotografías. Cuando se celebraron novilladas en los solares del barrio del V Centenario, el bar fue lugar de encuentro destacado de aficionados y profesionales del toro. Una vez participé, incluso, en una tertulia sobre ello, allí, organizada por Radio Palma (cuyo propietario, Muñoz Rojo, está casado con una hija de Manolo). El local, tras la jubilación del "Zapaterillo", pasó a manos de su hijo Juan Carlos, que la transformó en una concurrida cafetería, seña de identidad del barrio. Muchos días lo veíamos en su terraza, junto a su mujer, tomando un café hasta que Manolo falleció hace unos años. El bar siempre permanecerá en la memoria de los palmeños.

viernes, 16 de diciembre de 2016

La foto del viernes: las autopistas ruinosas


En uno de nuestros viajes al Norte de España, hace unos años, teniendo que pasar por Madrid, decidimos entrar en una de las famosas autopistas de peaje que habían diseñado los gobiernos de José María Aznar y que iban a suponer un antes y un después en las infraestructuras de comunicaciones de este país. Queríamos evitar el paso por Madrid y el trastorno que supone entrar posiblemente en la capital. Hicimos un viaje tranquilo. No había casi tráfico, nosotros y unos pocos coches en nuestro sentido y el contrario, en todo el trayecto. Comentamos lo poco rentable que podía ser esa vía, con tan poco uso. No hace mucho ya se oyeron voces sobre las malas cuentas de las empresas concesionarias, y su exigencia de rescate por el Estado, pues las autopistas eran ruinosas para las entidades explotadoras. El nuevo ministro de Fomento ha dicho en estos días que el gobierno tiene intención de recuperar las autopistas, mediante la indemnización correspondiente, que puede suponer unos 5.000 millones de euros. Inmediatamente se han lanzado gritos de protesta: que si se privatizan beneficios y se socializan pérdidas; que si la culpa de esto la tiene el que no haya una verdadera economía de mercado liberal, sino de " capitalismo de amiguetes". Desde un extremo ideológico a otro se pone el grito en el cielo, unos para exigir que los servicios públicos sean gestionados por empleados públicos, otros para que la economía funcione sin interferencias del Estado. Todos arrimando el ascua a su sardina, cuando la realidad no es ni blanca ni negra, tiene muchos tonos grises, es mixta, y presenta muchos elementos que participan de criterios diferentes y hasta contradictorios. Lo que nadie parece darse cuenta es de que el fracaso de estas autopistas de peaje está en que no son necesarias, que solo fueron obras faraónicas diseñadas por megalómanos del poder político. Existen vías rápidas y convencionales que ofrecen servicio al que las necesita, y, por tanto, nadie está dispuesto a pagar por algo innecesario. Como hemos hecho nosotros en los demás viajes que nos han llevado por allí, ir por otros caminos, sin pagar peaje. La ceguera ideológica trae estas consecuencias. Consecuencias que pagaremos todos, con nuevos recortes en lo que sí es necesario para el contribuyente, o con nuevas subidas de impuestos.

martes, 13 de diciembre de 2016

Los dioses del socialismo


Llevo más de 34 años en el PSOE, antes estuve dos años en el PCE y otros años más en las juventudes comunistas (desde que entré en la clandestinidad, con 15 años). Desde muy joven me interesó la política y leí todo lo que se me puso a mano sobre eso, deteniéndome especialmente en la doctrina marxista, la de otros autores socialistas, sus vidas, los hechos históricos de los revolucionarios célebres, los sindicatos y partidos de izquierda, incluso antes de la muerte de Franco. La llamada Transición democrática y la relajación de la censura anterior permitió la publicación de numerosos escritos, en libros y en medios de comunicación, donde se daban a conocer doctrinas políticas antes perseguidas y prohibidas. Nunca entonces, ni después, encontré referencia alguna a dioses. Es más, el marxismo, que tan de moda estuvo en los primeros años tras la muerte del dictador y en la democracia recién estrenada, renegaba de mitos, dioses y otras teorías emocionales, centrándose en el uso de la razón y la ciencia como herramientas de emancipación del ser humano, esclavizado por las duras leyes del capitalismo. 

Ahora, un tal Lambán, presidente de la Diputación General de Aragón desde 2015, y secretario general del PSOE de esa comunidad, ha dicho en un acto que "Los dioses del socialismo y la política cubren a Susana Díaz con un manto todavía más poderoso que el que la cubría hace un año". Y añadió: "En su condición de trianera, será requerida en los próximos meses para parar, templar y mandar". Como un torero, vamos, dominando al toro.

Todavía siento estupor, con esa referencia a los "dioses del socialismo y la política". Como cuando Susana Díaz, pronunció aquello de que el PSOE no era ni de izquierdas ni de derechas. Muchas cosas han cambiado desde aquellos años jóvenes en que me inicié en política. Lo que no cambia en una parte de la izquierda es el llamado "culto a la personalidad", algo que tuvo especial predicamento con líderes como Lenin, Stalin y otros dirigentes comunistas, cuando el comunismo se convirtió casi en una religión, llegando también a contagiar durante algún tiempo al socialismo europeo. El culto a la personalidad (o también la adulación a quien manda) parece mover a algunos a decir tonterías como esa de los dioses del socialismo. 

Esto me ha recordado una película de principios de los ochenta, que vi en el Cine Club de Vientos del Pueblo en aquellos años. Su título es de lo más expresivo: "Los dioses deben estar locos". Os dejo con dos escenas memorables de aquella divertida película, que merecería la pena volver a ver, pues no ha perdido actualidad en su mensaje, a pesar del paso de los años.




sábado, 26 de noviembre de 2016

Ha muerto Fidel Castro


Esta vez sí, esta vez es verdad que ha muerto Fidel Castro. No es otro invento de internet, como comenté hace tiempo. Lo ha anunciado su hermano Raúl, sucesor en la monarquía comunista que gobierna en Cuba. Lo primero es mostrar nuestras condolencias a su familia, como por el fallecimiento de cualquier otro ser humano (como a los familiares de Rita Barberá, por muy acusada de corrupción de que estuviera, a pesar del desprecio de comunistas y podemitas varios). Lo segundo es comentar su figura, la de un personaje histórico del siglo XX de primera magnitud.

Consiguió el poder con una revolución que derrocó al corrupto dictador Batista, aliado de Estados Unidos, que pronto le declaró su hostilidad, con una torpeza propia de gobernantes soberbios. J.F. Kennedy ordenó la invasión de exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, un fracaso que hizo echar en brazos de los soviéticos al régimen de Castro, el principal enemigo de Estados Unidos. La crisis de los misiles agravó la situación. Para entonces la revolución que había de liberar Cuba se había pasado ya al bando comunista, marxista-leninista, convirtiéndose en una avanzadilla soviética a las puertas del coloso yanqui. Uno de sus ministros y colaborador durante la insurrección cubana, Ernesto Guevara, el Ché, se dedicó a extender la revolución por América con técnicas de guerrilla, siendo derrotado y muerto en Bolivia, y convirtiéndose en un icono para la izquierda en general. El comunismo parecía expandirse por América, sobre todo cuando, en Chile, Salvador Allende ganó las elecciones con la Unidad Popular, una coalición de partidos de izquierda. Con el golpe que derrocó a Allende y la pujanza de otras dictaduras militares, Estados Unidos intentó frenar ese avance, provocando al mismo tiempo las simpatías por los comunistas apoyados por Fidel y los suyos. Una espiral de violencia, represión y pobreza que azotó durante años Hispanoamérica.

Las democracias se fueron instalando en América, pero el Castrismo permanecía en pie, pese a su derrota ideológica y el inútil embargo comercial impuesto por Estados Unidos. La caída de la Unión Soviética y sus países satélites de Europa del Este dejó a Cuba sin sostén político y económico, ya que sobrevivían por la cuantiosa ayuda prestada por el coloso ruso. El régimen no pudo contrarrestar el empobrecimiento de la población, por lo que arreció el mensaje nacionalista que le había servido de argumento para mantenerse en el poder. Su única razón de existir era su resistencia a ser colonizados de nuevo por los Estados Unidos, lo que le granjeaba el apoyo popular. Pero su sistema económico ineficaz, a la par que la escasez de recursos, ha provocado el descontento de parte de la población, que se ha manifestado en la aparición de una oposición democrática, fuertemente reprimida por las fuerzas del régimen. En Cuba siguen sin respetarse los derechos humanos. 


Fidel Castro mostró signos de estar gravemente enfermo en 2006 y en 2008 renunció a su cargo. Parecía que se abría una puerta a la esperanza por normalizar la situación, virar hacia un régimen democrático y cambiar de orientación. Nada de eso ocurrió, ya que le sucedió en el poder su hermano Raúl, como ocurre en la dictadura de Corea del Norte, o en las tiranías del Golfo Pérsico, donde los familiares se suceden en el poder sin cesar. El régimen castrista ha demostrado ser de más duración que los discursos que pronunciaba Fidel, o que la vida biológica y política de su amigo Manuel Fraga. Hace dos años se iniciaron conversaciones para restablecer relaciones entre Cuba y Estados Unidos, parece que gracias a la intervención del Papa Francisco, argentino, y, por tanto, hispano como los Castro. Eso nos aportó una luz de esperanza. La muerte de Fidel puede que fuese el paso necesario para dar un impulso a la necesaria transición en la isla caribeña. Ya veremos qué pasa.

Fidel Castro fue visto como un héroe por parte de la izquierda española, que todavía lo ve como alguien valioso, a pesar de su vindicación del ejercicio de la violencia política. La revolución cubana inspiró a muchos en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, creyendo que era un soplo de aire fresco dentro del enrarecido mundo comunista. A muchos otros nos terminó decepcionando, por su tozudez en conculcar los derechos humanos, por mantenerse en la tiranía y por seguir defendiendo una ideología política (el marxismo-leninismo) que no ha liberado a la humanidad de las lacras del capitalismo, sino que ha sustituido la libertad por regímenes burocráticos que han traído pobreza para la mayoría y solo riqueza para los mandamases (se dice que Fidel era multimillonario, mientras mataba de hambre a sus súbditos). También ha inspirado a esa izquierda populista que gobierna en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia, cuyo balance, por mucho que se empeñen aquí algunos en alabar, no es precisamente esperanzador. Hoy muere el hombre, pero me temo que no muere el mito. Los seres humanos somos tercos, y, aunque vemos los errores, somos capaces de persistir en ellos por orgullo, por no dar nuestro brazo a torcer. Espero que la situación en la Cuba vaya cambiando y así quienes usan su caduca ideología y otras coartadas allí defendidas dejen de engañar a las pobres gentes que, desesperadas por su situación social y económica impuesta por el neo-liberalismo triunfante, se echan en brazos de defensores de tiranos como lo fue Fidel Castro. Los derechos humanos no están del todo consolidados y siguen en peligro por obra y gracia de charlatanes de uno y otro extremo bando. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Donald Trump


Sorpresa, estupor, decepción, incredulidad. Palabras como éstas han sonado esta mañana al conocerse el fin del recuento de votos en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y confirmarse la victoria del candidato republicano Donald Trump. Un paso más en el momento de confusión que vive la política mundial. Este no es un hecho aislado. En Europa tenemos el Brexit, y los casos de aumentos de votos que asustan. En Francia la ultraderechista Marine Le Pen, en Holanda  Geert Wilders, en Austria con la victoria de la extrema derecha en primera votación, el Partido de los Finlandeses como preferido en las encuestas, en Polonia el Partido de la Ley y el Orden, Amanecer Dorado en Grecia, el ultra Viktor Orban en Hungría, Putin en Rusia... ejemplos de la buena salud de los autoritarismos y populismos de derecha. Que tienen su complemento en los populismos de izquierda, también cuestionando los regímenes democráticos vigentes. 

Y ahora Trump. Algunos han dicho, a tontas y a locas, que esto ha ocurrido por haer presentado los demócratas a Hillary Clinton, en lugar de a Bernie Sanders. O sea, que los norteamericanos han preferido a un candidato de extrema derecha, porque no tenían enfrente a uno de extrema izquierda. Vamos, que les daba igual uno que otro. Memeces. Clinton no sería buena candidata, pero por otros motivos (por ejemplo su reforma sanitaria que ha sido vista por mucho americano medio como una propuesta comunista). Ha sido, no obstante peor que Trump, pues ambos han perdido votos respecto a otros candidatos anteriores de sus respectivos partidos, pero éste ha sacado más votos que su contrincante y con eso ha ganado la presidencia.

Viendo los mapas del reparto del voto, vemos a los estados centrales (el antiguo Oeste americano) dar su voto mayoritario a Trump. Éste ha convencido a las víctimas de la crisis (que todavía persiste), castigadas por la globalización. El mensaje nacionalista triunfa en momentos de crisis, como pasó en el periodo de entre-guerras en el siglo pasado, permitiendo el auge del fascismo y el stalinismo. Ahora vivimos momentos parecidos. El odio hacia el inmigrante que quita el trabajo a los nacionales, al cobrar menos, ya que esa es la forma de aumentar sus beneficios que han elegido las empresas (sobre todo multinacionales), se ha extendido entre los trabajadores y clases medias. Se critica el libre comercio internacional y la libertad de circulación de trabajadores, al mismo tiempo. Y eso lo hacen desde la izquierda y la derecha (extremas). Se recuperan himnos, banderas, armas, gestos autoritarios. Tanto desde la derecha como desde la izquierda se cuestionan las instituciones, buscando "la calle" y postulando posturas anti-sistema. El estado del bienestar es cuestionado por liberales y "la verdadera izquierda". Los castigados, que antes vivían bien con el estado del bienestar, se convierten a la nueva religión anti-sistema, y terminan votando a extremistas como estos. 

El mundo está muy cambiado y parece que nadie sabe ofrecer alternativas que no sean a la desesperada, con mucho ruido y mensajes simples y egoístas. Solo espero que en Estados Unidos, los republicanos que han aupado a este fantoche hombre de negocios le obliguen a no cumplir algunas de sus temibles promesas y moderen su comportamiento, aunque solo sea por mantener las cuentas de resultados de sus empresas (los mercados se han sacudido hoy con esta victoria). Pero el panorama es desolador y causa estupor. Tanto que esta mañana me acordaba del Premio Nobel a Bob Dylan, un ejemplo de joven rebelde, símbolo de la izquierda de otros tiempos, que ya están enterrados. La Academia Sueca vive en otro mundo. Hoy los norteamericanos lo han demostrado.

martes, 1 de noviembre de 2016

La necesaria refundación del PSOE


La última vez que escribí en este blog sobre la situación del PSOE fue en septiembre, tras las elecciones gallegas y vascas, y al inicio de la tormenta que ha significado el mes de octubre que acabamos de dejar atrás. Dimisión de miembros de la ejecutiva, comité federal de infarto, dimisión del secretario general, elección de una comisión gestora, nuevo comité federal e investidura de Mariano Rajoy con la abstención mayoritaria del grupo parlamentario socialista y con el voto en contra de una parte, contraviniendo lo acordado por el comité federal, con la previa renuncia a su condición de diputado de Pedro Sánchez, son los hitos de este maremágnum de acontecimientos en el que ha vivido el PSOE  en estos días.

En las entradas mencionadas anteriormente solo me equivoqué en la apreciación de unas más que seguras elecciones generales en diciembre, ya que la investidura del candidato del PP han despejado el panorama... por ahora, puesto que no son descartables elecciones en mayo del año próximo, si Rajoy no consigue apoyos para sus planes de gobierno (presupuestos, más recortes, reforma de pensiones...) En lo demás creo que no he estado demasiado desnortado. El PSOE sigue en horas bajas y aparece dividido en dos, según el devenir de los acontecimientos, que no en su estructura, ya dividido por las federaciones. Las malas maneras de "ambos bandos" están dejando por los suelos la imagen del partido.

El PSOE solo tenía dos caminos, a la luz de los resultados electorales de junio (mucho peores que en diciembre y mejores para el PP, desbaratando un posible acuerdo para un gobierno de izquierdas, pues los números no cuadraban): o votar no al candidato del PP (con lo que íbamos de cabeza a unas terceras elecciones que darían más votos y escaños al PP y menos al PSOE) o abstenerse para evitar elecciones. Esta última creo que era la menos mala opción. Mala por las consecuencias que ha traído de división interna más agudizada y por los ataques de los demás grupos. Y menos mala por permitir que haya tiempo con el que poder recomponer su situación interna. Lo negativo es la forma en que lo han hecho los antiguos sostenes de Pedro Sánchez, los que le han descabalgado de mala manera, y, para colmo, apareciendo como aliados de los poderes económicos, interesados en que repitiera Rajoy.

Pedro Sánchez quedó como víctima de una conspiración o golpe interno, pero con sus pasos posteriores ha demostrado ser no solo el "tonto útil" que habían creído quienes le auparon en las primarias y luego derrocaron al volar por libre, sino un personaje negativo para el partido, al que ha estado engañando sistemáticamente. En la entrevista de Jordi Évole del domingo se levantaron las cartas. Confesó que había pactado con Podemos, el PNV y los independentistas catalanes, a espaldas de la dirección, y al mismo tiempo que abandonaba el acuerdo refrendado por los militantes que participamos en la consulta del pacto con Ciudadanos, mientras en público insistía en el posible gobierno con las dos fuerzas políticas. Llegó a alabar a Podemos, arrepintiéndose de haberles calificado como populistas (¿qué los considera ahora, la verdadera izquierda?). Asumió las tesis "catalanista" de que España es nación de naciones, sin debatirla en el seno del partido (solo la asume por libre el PSC), abriendo paso a las tesis favorables al referéndum independentista (lo del "derecho a decidir" es un timo, si no se quiere la independencia no hace falta consulta, y, además, quienes lo piden no tienen reparos en llevan la pancarta de la independencia en sus manifestaciones) y propugnando una negociación unilateral con los independentistas. Incluso se planteó la abstención en la investidura, pero insistió en el "No, es no", cuando Rajoy pidió más compromiso, eso sí, sin debatirlo tampoco en los órganos del partido. El "bueno" de Sánchez declaró ser un maquiavelo, entre lágrima y lágrima.

En su declaración tras la renuncia al escaño habló de continuar su lucha "para refundar un Partido Socialista autónomo y alejado del PP, un PSOE abierto y unido, donde la militancia haga valer su voz en las decisiones trascendentes de la organización." Sus pasos en estos días demuestran otra cosa. Solo su deseo de poder, un poder que no pudo mantener, pero que quiere recuperar con el apoyo de los afiliados que se han enfadado con el curso de los acontecimientos. Se ha lanzado en una campaña para pedir congreso extraordinario y primarias de forma inmediata. Esta no es la refundación que yo he pedido desde este blog. Es solo un episodio más en la pelea entre dirigentes que tanto daño está haciendo al PSOE. Y sus confesiones en el programa Salvados nos hacen pensar que sus planes pudieran ser convertir al PSOE en una especie de sucursal más de Podemos. Algo que nos repugna a muchos, sobre todo por el trato que han dado al partido esta formación y sus líderes, humillando y maltratando al PSOE durante este año de interinidad en las negociaciones, e incluso aplaudiendo los insultos que, en el debate de la votación de investidura, profirieron los portavoces de ERC y Bildu.

Desde el "otro bando" tampoco lo están haciendo bien, precisamente. La postura de la gestora, órgano excepcional y transitorio, asumiendo algunas veces competencias de los órganos estatutarios les resta legitimidad y credibilidad. Pero, viendo su composición, no podía esperar demasiado rigor. El día en que fueron elegidos posaron muchos de sus componentes con una amplia sonrisa, algo que demostraba que nos encontrábamos más en una lucha por el poder, que por encauzar unas soluciones excepcionales y duras para un gran problema. Su misión es preparar un congreso, no dirigir el partido de "forma normal". Creo que ese congreso debe ser el de la refundación. Donde se debata sosegadamente un programa político y luego se elija la dirección que lo lleve a cabo. Sin prisas, pues hay tiempo (ya que no hay elecciones en diciembre, como era temible), pero sin pausa, no prolongando más de lo debido la provisionalidad.

Y eso debe hacerse en interés del partido, no de algunos dirigentes en concreto. He leído hace poco que Felipe González le dijo al presidente de la gestora, Javier Fernández, que él debía sacrificarse ahora, ya que Susana Díaz era el futuro. Se equivoca Felipe. Susana Díaz, la que promocionó a Sánchez para lo mismo, para que le preparase el camino a la secretaría general "en el futuro", no goza ya de buena imagen. Muchos han entendido los métodos que ha usado siempre para escalar en la jerarquía del partido, al ver lo ocurrido en estas semanas, y con ello se ha ganado la inquina de muchos afiliados. Para colmo, en la federación andaluza ya le están saliendo críticos, que incluso están recogiendo firmas para pedir un congreso extraordinario. Es de las pocas presidentas de comunidad autónoma que tiene el PSOE, pero no debemos olvidar que ganó las elecciones en Andalucía con menos votos y porcenaje que Griñán, el único presidente andaluz que ha perdido unas elecciones (que ganó el PP en 2012), lo que pasó es que el PP se hundió en 2015, quedando segundo, y la presidencia la mantuvo (había sido nombrada por Griñán, al dimitir) al conseguir los mismos escaños y por el pacto con Ciudadanos. Y, encima, en las pasadas elecciones generales el PP volvió a ser el partido más votado en Andalucía (el "efecto Susana" no funciona). No es buena candidata, y como secretaria general responde al perfil de interesados en su propio poder, ajeno a la realidad ciudadana, como ya comenté en anteriores entradas.

A pesar del negro panorama, no creo que el PSOE vaya a desaparecer, como les gustaría a populares y podemitas. El PSOE, además de militantes e historia tiene el mejor pegamento que existe en los partidos: el poder. No es como algunos grupos que han tenido que echar el cierre, porque tenían unas pocas alcaldías y algunos concejales. El PSOE tiene cientos de concejales, diputados provinciales, diputados autonómicos, tiene el gobierno de varias comunidades autónomas, consejeros, directores generales, secretarios... todo un aparato con el que conservar poder, y con ello, mantener viva la organización. La capacidad de unión que tiene el poder ya la comprobó el mismo Pablo Iglesias cuando se celebró (es un decir) el comité federal del PSOE del 1 de octubre y mandó (con la boca chica) romper los pactos con el PSOE: donde no gobiernan pero apoyan (Extremadura, por ejemplo) sí le hicieron caso los "suyos"; donde están en el gobierno y tienen consejerías, direcciones generales, concejalías, etc, le dijeron que ya se lo pensarían. Cualquiera les quita el poder. Pero ese poder, naturalmente, no debe servir para cualquier cosa.

La refundación que necesita el PSOE es tanto de líderes y estructura, como programática, empezando por el orden inverso al que lo he expuesto. Debe redefinir los objetivos de la socialdemocracia de la España del siglo XXI (y en la Europa contemporánea), para que esa parte de los ciudadanos que se consideran de izquierda y centro-izquierda tenga motivos para votar, pues otras fuerzas políticas responden a otras visiones más extremistas que no comparten. Y esos objetivos deben ser los mismos en todo el territorio nacional, sin privilegios ni errores nacionalistas de ningún tipo. No debe caer en la tentación del izquierdismo que ha predicado Pedro Sánchez, pues es la antesala a la fusión por absorción por parte de Podemos y su núcleo dirigente comunista. Los estudios de opinión reflejan esa necesidad. Como el PSOE ha perdido la credibilidad, y pierde apoyos de forma creciente, es necesario replantear muchas cosas esenciales. Y eso se hace con tiempo. Pero tampoco sin perder el tiempo. Ahí está el camino. Espero que quienes tienen responsabilidades cumplan como debe ser.

jueves, 27 de octubre de 2016

Rafael Sarazá y mi familia materna


Ayer falleció el abogado cordobés Rafael Sarazá. Un abogado de prestigio, que se ganó el cariño de los represaliados políticos y sindicales durante el Franquismo, por defenderles en numerosas causas. Fue concejal en el ayuntamiento de Córdoba desde 1979 a 1981 por el Partido Comunista y luego miembro del Consejo General del Poder Judicial, a propuesta de IU, desde 1994 a 1998. Además casi toda su vida se dedicó al Derecho Penal y la defensa de los derechos humanos, compartiendo bufete con otro histórico luchador comunista, y abogado laboralista, Filomeno Aparacio. Sarazá fue uno de los fundadores del Círculo Cultural Juan XXIII, una institución cultural cordobesa, fundada por intelectuales católicos, que representó un papel fundamental en los últimos años del Franquismo y primeros de la Transición, dando acogida y voz a los nuevos movimientos políticos y sus miembros. 


Pero, además del pésame por la pérdida de este hombre, un motivo más me mueve a escribir. Ayer, en la edición digital de Diario Córdoba, al dar la noticia, se ilustraba con una foto, donde Rafael Sarazá posaba micrófono en mano pronunciando unas palabras. Foto que me he permitido incluir en esta entrada. Esa imagen pertenece a uno de los muchos actos en que participó en los últimos años de su vida. Concretamente es de uno de los tradicionales "peroles" (como se dice en Córdoba a la celebración, principalmente con un arroz, de una fiesta campestre con familia y amigos) que se organizan en el Barrio de la Fuensanta, donde vivía Sarazá, cada 12 de octubre. Lo sé porque, al ver la foto me llevé una sorpresa: los que se ven al fondo de la imagen son familiares míos. Concretamente mi tía Ascensión, hermana de mi madre, su marido, mi tío Mariano, y, a su lado, mi primo Antonio (hijo de mi tío Curro) y Toñi, su mujer.


El tío Mariano trabajaba en el mantenimiento de las carreteras, por eso vivieron varios años en una casa de peones camineros en la barriada de Los Mochos, en Almodóvar del Río. Luego se fueron a Córdoba. Mi tía Ascensión vivía en la zona conocida como "el santuario", en La Fuensanta. Y más de un año nos invitaron a ese arroz que ellos organizaban con los vecinos, como otros que también preparan el suyo bajo las carpas que instala el ayuntamiento en el solar que hay junto a sus viviendas. Una hija de ellos, Sensi, también vive en el mismo bloque y nos ha llamado varias veces para compartir la comida con ellos y otros familiares y amigos del barrio. En 2013 estuvimos allí y nos hicimos unas fotos en el mismo lugar donde se registró la imagen que publicaba el Diario Córdoba. Entonces Rafael Sarazá nos dedicó también unas palabras, ya que estuvo muy volcado con el movimiento ciudadano y las asociaciones de vecinos, como la que organizaba el acto y la celebración.


Mis tíos Ascensión y Mariano, y sus hijas, estuvieron muy pendientes de mi madre en sus últimos años de vida. Algo normal,  ya que otros hermanos de mi madre ya habían fallecido, y la otra hermana, Belén, vive en Fuenlabrada (Madrid). Por eso les tengo un especial cariño. Ambos fallecieron no hace mucho. Ascensión murió en noviembre de 2014, y Mariano, no mucho tiempo después, algo no infrecuente en los matrimonios que han compartido muchos años juntos. Fue en el funeral de mi tío Mariano, en la iglesia de la Fuensanta, donde por última vez vi a Rafael Sarazá, que como católico y buen vecino, acudió al sepelio de mi tío también. Ya se le veía muy mayor y débil. Como buenos vecinos compartieron muchas vivencias en el barrio. Y hoy me ha servido la noticia para dedicarle un cariñoso recuerdo a estos mis familiares.

miércoles, 12 de octubre de 2016

12 de octubre, históricamente polémico


Hace 80 años Miguel de Unamuno tuvo que salir "escoltado" de la Universidad de Salamanca. Fue en un acto del "Día de la Raza" (una de las denominaciones de las celebraciones del 12 de octubre). Hubo discursos embravecidos con el inicio de la guerra civil, convirtiendo ese acto, que además coincidía con la apertura oficial del curso académico, en un mitin fascista, ensalzando "valores patrióticos", las nuevas ideologías nacionalistas y totalitarias, el pasado imperial, y el mismo golpe miliar. Unamuno, que estaba allí como rector, pronunció un discurso contrario a las "tesis" defendidas por los anteriores intervinientes. El general Millán-Astray, el fundador de la Legión, le interrumpió varias veces, gritando consignas políticas y el conocido "¡Viva la muerte!", queriendo intervenir. Unamuno le contestó, todavía más indignado. Algunas de esas frases fueron: 


«Acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!". Esto me suena lo mismo que "¡Muera la vida!". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán-Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada (...)».


Millán-Astray volvió a interrumpir: «¡Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!». Y Unamuno expresó una de esas frases rotundas que le han hecho célebre: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."


Unamuno había sido uno de los defensores de la República, pero, por la deriva que había tomado ésta, terminó defendiendo el alzamiento militar. Pronto comprendió su error, algo que expresó ese día en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Terminó saliendo de allí entre insultos y amenazas y luego fue depuesto de sus cargos. 


Hoy seguimos viviendo las consecuencias de las diferentes visiones que hay de España, o, incluso, de las pretensiones de dividirla y disolverla. No con métodos tan violentos como los que se sufrieron hace 80 años, afortunadamente, pero no menos polémicos. En un día como el de hoy, 12 de octubre, esas visiones provocan episodios de enfrentamientos entre españoles, de desacato judicial, de enaltecimiento de banderas (de unos o de otros, de colonizadores o de colonizados, de "unionistas" o de "nacionalistas disgregadores"), de himnos, y otros símbolos sin tener en cuenta a los propios ciudadanos, ni sus problemas. Hoy volvemos a cuestionarnos la "esencia" de España y las consecuencias de su acontecer histórico. Y, de nuevo, envueltos en polémicas. Si Unamuno siguiese vivo, seguro que volvería a sentirse decepcionado. 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La crisis del PSOE, hoy un peldaño más hacia el abismo


El lunes pasado expresé mi descontento con lo que está pasando en el PSOE en una entrada de este blog (bastante visitada, por cierto). En ella culpaba a los "dos bandos en liza" de la crisis que está viviendo el partido. Las responsabilidades se reparten, cuando cada uno va "a lo suyo". Hoy, lamentablemente, todo ha empeorado. Está el PSOE viviendo la peor situación desde aquella dimisión de Felipe González, cuando el Congreso del partido de mayo de 1979 rechazó su propuesta de eliminar el marxismo como referente ideológico. Hoy también el antiguo secretario general ha sido protagonista al decir en una entrevista que Pedro Sánchez le había engañado, al asegurar que le había dicho que el PSOE se iba a abstener en la votación de la candidatura de Rajoy en la segunda votación. Y le ha pedido la dimisión para que asumiese su responsabilidad por la deriva descendente en los resultados electorales. Esto ha provocado un enorme revuelo, como se podía suponer.

Después, esta tarde, 17 miembros de la Comisión Ejecutiva Federal han presentado sus renuncias, con la intención de que por el Comité Federal se convoque congreso para elegir una nueva Ejecutiva, de acuerdo con los reglamentos del partido. Una operación que venía fraguándose desde hace días, para impedir que Pedro Sánchez llevase su propuesta el sábado al Comité, de convocar primarias para octubre y congreso para diciembre. La respuesta ha enconado más el enfrentamiento.

Sigo pensando lo mismo que dije el lunes: que el Partido Socialista debe re-fundarse. Su estructura actual no encaja con procedimientos, como el de primarias, que sostienen la existencia de diferentes legitimidades a la hora de dirigirlo. Y, por tanto, provoca que el partido no pueda presentar de forma idónea un proyecto coherente en cualquier parte del territorio nacional. Algo que esperan los ciudadanos: respuestas concretas a sus problemas concretos, sin distinción de "nacionalidades o regiones", un proyecto único que transforme el país y devuelva los derechos y libertades recortados por el PP en sus cuatro años de gobierno (casi cinco) y antes, tras el giro de Zapatero. No "peleítas de palacio", gobiernos de camarillas, señores y señoras feudales mangoneando y atendiendo solo a sus intereses particulares.

Hoy seguimos dando espectáculo, para tristeza del electorado y cabreo de los militantes. Hoy seguimos alegrando al PP, que ve cómo su principal adversario se empeña en destruirse a sí mismo con sus propias manos, sin tener ellos que hacer nada más que esperar para recoger los escombros del derribo. Hoy los de "la verdadera izquierda" también echan leña al fuego, con sus peroratas sobre el IBEX, hablando de "golpes de régimen" y otras lindezas, e incluso acusando de fraude en las dimisiones, como ha hecho Pablo Iglesias, al querer los críticos echar al secretario general elegido por la militancia, cuando él mismo no ha tenido empacho en cargarse a candidatos propuestos por las bases de Podemos (como en el caso de Córdoba) para colocar amigos y fieles en las listas (¡mira quién fue a hablar de respeto al voto de las bases!). En fin, que se están empleando bien también para conseguir lo que quiso hace años su diputado por Córdoba, Manuel Monereo: "destruir política, cultural y moralmente al PSOE".

Las redes sociales están que arden. Y otra vez el PSOE vuelve a vivir la dialéctica entre votantes y militantes. Muchos militantes se están manifestando en favor de Pedro Sánchez, al considerar que éste fue votado en primarias y los críticos no respetan el sentido de es voto, cuando lo que han hecho los dimisionarios es provocar un congreso extraordinario ¡que de voz a los afiliados! Los votantes, en general, no sabemos, pero los seis últimas convocatorias electorales han sido un castigo al PSOE actual, con sus dirección y sus "críticos". Un castigo, además, creciente, que demuestra la falta de sintonía con el electorado de la que hablaba en mi entrada del lunes. ¿Coincide la opinión de los militantes con la de los votantes? Me temo que no, los resultados (la realidad, no las "pajas mentales" o los análisis de laboratorio político) nos dicen eso. Cuando he comentado las primarias como método siempre he dicho que no era partidario de ellas, pero que si se hacían debían celebrarse como en Francia o Estados Unidos (donde hay sistemas mayoritarios o similares, no se olvide), con la participación del electorado que se identifica con la ideología, no solo los afiliados (que tienen, además de ideología, intereses "personales internos"). Y primero, antes de votar personas, debemos tener claro el proyecto político. Las primarias, cuando se han llevado a cabo, se han planteado mal porque se pone el acento en las personas sin centrarse en proyectos o propuestas diferentes, y, para colmo, subsiste el organigrama federal con su propia legitimidad. Para colmo, nuestro proyecto como partido es el que se ha ido desdibujando en estos últimos años, como han visto los votantes que nos han dado la espalda.

Me temo que los votantes, en estas pasadas elecciones, nos dijeron que estuviésemos en la oposición, para recomponer nuestro proyecto, no para peleas de barones y baronesas. Si continúa esto último, tal vez ya no haya pronto partido en el que pelear. Y el electorado de izquierda sin una alternativa seria, socialdemócrata de verdad, transformadora (no aventurera) y respetuosa de los derechos humanos (y no totalitaria) a la que votar. Negro panorama se nos presenta, si no se reconduce la situación y se afronta decididamente la refundación. Con una izquierda con referentes fracasados, como el comunismo, el PP tiene asegurado el gobierno de España por los siglos de los siglos. Así que toca serenarse y pensar sin hipotecas y con honradez en nuestro futuro. El de todo el partido y el de nuestros tradicionales votantes.

sábado, 27 de agosto de 2016

Calle mayor


Calle mayor es una película de Juan Antonio Bardem de 1956, premiada ese año en el Festival de Cine de Venecia, que fue rodada fundamentalmente en Logroño, pero empezando en Madrid y luego en Palencia. Tuvo que dejar esta última ciudad, tras ser detenido el director por su militancia política en el Partido Comunista. 


Cuando visitamos Palencia a principios de agosto, estuvimos en su Calle Mayor, nombre que comparte con calles principales de otras ciudades. Viendo los soportales que todavía quedan en muchos de sus tramos, me acordé de ciertas imágenes de la película. Entonces no pregunté si tenía algo que ver con la película, pero luego lo he comprobado.


Palencia se daba bien como escenario para desarrollar el argumento de la película, basada en la obra de teatro de Carlos Arniches La señorita de Trevélez, pero sin matices cómicos. 


En ella se narra las peripecias de unos bromistas que engañan a una solterona, haciéndoles creer que uno de ellos quiere casarse con ella, lo que provoca diversos problemas, derivados del ambiente moral de una ciudad de provincias en aquellos años 50, tras la posguerra.


La calle mayor de Palencia, afortunadamente todavía conserva ese sabor a ciudad pequeña, donde todos se conocen, y donde las viviendas y los locales comerciales guardan esencias del pasado, con una notable presencia de esos soportales que nos llamaron la atención y numerosos edificios de estilo modernista de gran belleza.

viernes, 5 de agosto de 2016

Etiquetado sorprendente


¿Esa es la nueva bandera de China? Al menos son honrados con el letrero y sabemos del lugar de fabricación. La duda que nos queda es si tenían previsto poner otro origen y no se dieron cuenta. Cosas del libre comercio imperante.


lunes, 18 de julio de 2016

18 de julio de 1936-18 de julio de 2016


Hace 80 años empezó la guerra civil española, tras el golpe de estado militar del 18 de julio.

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

                   (Antonio Machado)

A pesar de la transición democrática, tras la muerte de Franco, las heridas siguen sin cerrar, según lo que leo hoy por ahí. ¿Hasta cuándo todavía tanto odio?

jueves, 30 de junio de 2016

Pop con realismo socialista


¿Quién dice que en la antigua Unión Soviética eran unos atrasados culturalmente hablando? Hemos encontrado buscando por ahí esta magnífica foto de un grupo musical de los años setenta. Bien podrían ser The Beatles de la URSS. Los trasuntos del más famoso grupo pop, dentro del orbe del realismo socialista. Fíjense que su indumentaria se corresponde perfectamente con la moda de la época. Nada más alejado de la realidad de esa imagen que nos vendían de los soviéticos como unos atrasados, estancados en los años cincuenta, por considerar perversa la cultura pop. Esos cuellos de camisa, esas solapas en las chaquetas, los pantalones de campana. Y la melena. Vestían como nosotros en aquellos "maravillosos años". Eso sí, entre el instrumental, no falta la balalaika típica del folclore ruso. 


Esta imagen bien podría ser la portada del Abbey Road de las estepas rusas. Un disco de moda y éxito en las radios del régimen comunista de entonces. O no tanto, pues, como vemos, el asfaltado deja mucho que desear, nada parecido a la higiénica pulcritud de metro de Moscú. Puede que la gira de la banda fuese en Siberia, cerca de aquellos campos de concentración del Gulag. Y tal vez estuviesen allí entreteniendo a los internados para su re-educación, por sus gustos decadentes y pro-occidentales. Algo que añorarán ciertos personajes de la actual "verdadera izquierda", los modernos de ahora. En fin.

lunes, 27 de junio de 2016

Tras las elecciones, la vida sigue igual


Tras lo sucedido ayer, después del recuento del contenido de las urnas, muchas ideas me han surgido, como a muchos. Hoy me acuerdo de una canción de Julio Iglesias: la vida sigue igual.

Unos que nacen otros morirán 
unos que ríen otros lloraran 
aguas sin cauces ríos sin mar 
penas y glorias guerras y paz 

Siempre hay por quien vivir y a quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otros que vienen las continuaran la vida sigue igual 

Pocos amigos que son de verdad 
cuanto te halagan si triunfando estas 
y si fracasas bien comprenderás 
los buenos quedan los demás se van. 

Siempre hay por quien vivir por quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otras que vienen las continuaran 
la vida sigue.... iguaal....

Y también me he acordado de mis reflexiones de hace seis meses, el lunes después a las elecciones de diciembre. No me quiero pasar de pedante, pero no iban nada descaminadas. Lo que sí ha cambiado es que, aunque siguen siendo todos perdedores, algunos lo son más que otros. Y esto es consecuencia de las expectativas. Las expectativas son importantísimas en los análisis del funcionamiento de las organizaciones, y para medir la calidad de su actuación son un indicador de primer orden. De ahí que, aunque se realicen sus fines, si las expectativas no se cumplen, la organización  desemboca en el fracaso.

El PP ha ganado, sin mayoría absoluta de nuevo, pero aumentando votos y escaños. Como pensaba en diciembre, el experimento Ciudadanos, que, para colmo, pactó con el PSOE, ha hecho que votos de derecha vuelvan al redil de Rajoy, para no dividir el electorado y con ello perder poderío. Se mantiene Ciudadanos como cuarta fuerza política, lo que apunta a consolidación, pero son menos decisivos. El PP, a pesar de seguir con los escándalos y la corrupción, vuelve a ser el partido más votado. Su electorado ha votado con miedo a un Podemos, que fue presentado por los medios de comunicación propiedad de la derecha (es decir, todos) como un rival serio, en detrimento del PSOE. Y pensar que les iban a expropiar el piso y les iban a violar a la niña o la monja, tras el correspondiente asalto a la capilla, ha movido el voto conservador al partido "seguro tradicional".Como las expectativas del PP no eran tal altas, salen eufóricos, a pesara de tener que seguir mendigando apoyos para poder gobernar.

El "sorpasso" se ha convertido en "tortazo". Podemos sigue siendo la tercera fuerza política, a pesar de fagocitar a IU, con un Garzón entregado hasta la médula (y con una IU en ruina tras diciembre). Las encuestas pronosticaban (hasta las de pie de urna del mismo día de las elecciones) el adelanto de los "morados" al PSOE. Quienes no tengan claro que las encuestas se manipulan en beneficio de quien las encarga, es más ingenuo que Calimero (aquel pollo de los dibujos animados). Esas encuestas las encargan los medios de comunicación, y todas obedecían a una estrategia: favorecer a Podemos para cargarse al PSOE. Incluida la del CIS, también en manos de la derecha gobernante. Pero, ay, los ciudadanos no se han dejado influir en demasía. El voto del PSOE ha permanecido más o menos fiel, eso sí con perdidas respecto a diciembre, socavando el suelo electoral. Pero Podemos ha perdido votos, muchos más que los socialistas (más de un millón), a pesar de absorber a los comunistas. Solo "triunfan" con el nacionalismo (Cataluña y Euskadi), como si la izquierda fuese nacionalista. De pena. Anguita no ha dicho nada desde ayer, cuando la sonrisa (lema de campaña de Podemos) se les tornó pesadumbre en los rostros de los comparecientes. Las expectativas del sorpasso y de acabar con el PSOE han terminado convirtiéndose en monumental fracaso. Querían tocar el cielo, y lo que han tocado es techo, techo electoral, a la luz de los resultados.

El PSOE sigue vivo y coleando. Aunque adolece de las mismas taras que antes. La vida sigue igual. Se convirtió en el centro de todos los tortazos, cuando debió quedarse al margen, por la posibilidad de asumir la presidencia del gobierno. Desde derecha a izquierda nos han asaeteado sin piedad. El ganador de esa contienda ya sabemos quién ha sido: Rajoy, el que se quedó esperando acontecimientos, mientras las "izquierdas" se devoraban entre ellas, intentando pactar. Ya me lo temía en diciembre. Y estaba claro que era al que menos le interesaba que se repitieran las elecciones, como sí porfiaron Podemos y el PP, reeditando una nueva "pinza". Como el PSOE tenía peores expectativas, su fracaso se convierte en dulce "victoria": los que querían destruirlo son los que han sucumbido.

Pero el PSOE, como decía, sigue manteniendo sus taras. Sigue sin conectar con una parte de los ciudadanos que fueron duramente castigados por la crisis, esos que han optado por radicalismos de izquierda o derecha, como en la primera mitad del siglo pasado, esos que han ganado en Gran Bretaña. Hace años que vengo insistiendo en la necesaria respuesta a la crisis también institucional que vive España y lo dije en la Conferencia Política que celebró el partido en 2013. Parece que el inmovilismo pétreo de una organización con sólidos poderes territoriales hace imposible la necesaria renovación de personas, ideas y políticas dentro del PSOE.

El caso de Andalucía ha sido sonado. El PSOE ha perdido las elecciones. O más bien Susana. Ya que todo lo que se hacía, nos decían, era gracias a Susana. El PP ha ganado en todas las comunidades salvo Cataluña y Euskadi, y ha empatado en Navarra. Y eso es un freno a Susana, que había alzado en volandas a Pedro Sánchez para la secretaría general, esperando que fuese su "segundo de a bordo". Su suerte ha sido que Podemos, liderado por el tándem Gordillo-Cañamero-Teresa Rodríguez, con Bódalo de guardia de corps, ha asustado al electorado. Sus métodos son aquí (no en Madrid y otras zonas) demasiado conocidos. Ocupar tierras (las públicas solo, no las de los caciques), asaltar supermercados, apoyar a los presos de ETA y montar grescas no era el mejor pasaporte para la gloria. Y seguro que muchos comunistas, de los de siempre, se han quedado en casa con tal de no votar a Podemos, un partido que los ha despreciado. Pero el PSOE, a su pesar, pierde. El varapalo merece una reflexión seria en el PSOE andaluz, gobernante desde 1982.

El panorama nos deja de nuevo en la incertidumbre, sin mayorías nada claras. ¿Veremos unas terceras elecciones? La mayoría dice no. Que no se soporta un año con gobierno interino, con el futuro que nos acecha, con una Europa todavía conmocionada por lo de Gran Bretaña y la crisis sin solucionar. Por ahora sigue sonándome la canción de Julio Iglesias. Unos ríen y otros lloran. Penas y glorias, guerras y paz. La vida sigue igual. ¿Hasta cuándo?



viernes, 24 de junio de 2016

La foto del viernes: Adiós Gran Bretaña


Adiós Gran Bretaña. Adiós Europa. La Unión Europea lleva años en descomposición. Desde hace tiempo varios enemigos han hecho imposible el sueño europeo de hacer unos "Estados Unidos de Europa". El nacionalismo ha pervivido a pesar de las dos trágicas experiencias de las guerras mundiales. Gran Bretaña era uno de los estados que más cuestionaba la Unión. Y, desde el inicio de esta crisis financiera y económica última, las voces para acabar con una Europa unida han aumentado de volumen e intensidad.

Europa se dividió con la crisis convirtiendo la relación de los países del Sur en un crédito hipotecario leonino, en beneficio de los países del Norte, lo que ha producido el empobrecimiento de los deudores, impuesto por los demás para resarcirse de los rescates. La polarización entre ricos y pobres se ha acentuado cargándose a la clase media surgida con el estado del bienestar. Y siempre la clase media ha buscado en los populismos su tabla de salvación, ganando terreno los nacionalismos como refugio de esa clase media y los obreros depauperados, sobre todo gracias a la afluencia de extranjeros, a los que se culpabiliza de su situación. Ya pasó en los años treinta del siglo pasado y vuelve a suceder en Europa con el auge de los partidos de extrema derecha y otros también de otro signo (extrema izquierda) que, como encantadores de serpientes, practican la demagogia sin fin, proclamando en sus discursos lo que la gente desesperada quiere oír, pero sin ofrecer recetas sensatas, ni democráticas.

Este auge nacionalista está también en el origen del resultado del "referéndum del Brexit". Al tradicional euro-escepticismo se suman las consecuencias de años de política neoliberal, tras el triunfo de M. Thatcher. Vuelven los trabajadores y los empobrecidos a ver al enemigo externo, como algo principal, ya que la política impuesta por Bruselas tiene también mucho de nacionalista, en beneficio de los ricos.

Europa, con el referéndum, está tocada del ala, aún más de lo que estaba antes, con la futura salida del Reino Unido. Otros nacionalismos están planteando lo mismo en sus países (Dinamarca, Francia, Suecia, Grecia, Holanda...) Pero Gran Bretaña también sale dañada. Escocia, Irlanda del Norte y Londres han votado contra la salida de la Unión. Sus respectivas tendencias centrífugas han tomado oxígeno con este resultado. De este modo puede que el mismo Reino Unido deje de ser tal, como le ha pasado a otros estados europeos. Las consecuencias, y no solo las inmediatas (hundimiento de la libra, caídas generalizadas de las bolsas, etc), pueden ser más graves de lo que pensamos. El primer ministro Cameron fue astuto y tuvo suerte con el referéndum escocés, con éste del Brexit ha demostrado ser menos inteligente de lo que se creía. En España debemos aprender la lección.

martes, 7 de junio de 2016

Socialdemocracia


En los años 1980 y 1981 milité en el PCE, habiendo pertenecido antes a las Juventudes Comunistas, poco tiempo después de morir Franco, en plena clandestinidad todavía (entré con apenas 15 años). En aquellos primeros tiempos me vi seducido con entusiasmo por la política y, concretamente, por el marxismo, acercándome a aquellas organizaciones que encarnaban con más visibilidad la lucha contra las injusticias sociales y contra la dictadura de Franco y sus secuelas. Me fue relativamente fácil contactar, pues a un antiguo compañero de escuela, que había dejado los estudios, le vi más de una vez participar en las huelgas y manifestaciones que entonces se sucedían en Palma del Río, y, gracias a él, pude integrarme en una célula (entonces se llamaban así las organizaciones de base clandestinas) de las juventudes.

Eran los tiempos en que la URSS y los estados del Pacto de Varsovia todavía protagonizaban la división en bloques del mundo, entre el bloque capitalista y el que formaban ellos, llamado bloque "socialista", aunque estaban dirigidos por Partidos Comunistas. Eran la prueba de que se podían cambiar las cosas. Y todo lo negativo que se decía de ellos nos parecía simplemente parte de la guerra de propaganda que se libraba entre los dos bandos enfrentados. 

Pero no era así. Los mismos partidos comunistas occidentales se habían distanciado de los del Este, tras sucesivos acontecimientos, como la invasión de Hungría o el descabezamiento por la fuerza del gobierno que protagonizaba una revolución democrática en Checoslovaquia (la primavera de Praga). La falta de respeto a los derechos humanos en los llamados países del "socialismo real" era evidente, y eso provocó que en Occidente se fraguase un movimiento, el Eurocomunismo, que propugnaba una vía democrática al socialismo y la alianza no solo entre obreros y campesinos, sino además de las clases medias, como forma de ampliar la base electoral con la que conseguir el poder. Tanto el PCE, dirigido por Santiago Carrillo, como el PC francés, de Georges Marchais, y, sobre todo, el PC italiano de Enrico Berlinguer, encabezaron ese movimiento. 

Tras una salida traumática de muchos miembros de las juventudes, unos más radicales que otros, por imposiciones del partido que no aceptamos, yo me quedé fuera de la organización. No era de los más izquierdistas precisamente. El eurocomunismo me parecía interesante y uno de los gestos que protagonizó Carrillo fue proponer la desaparición del término marxismo-leninismo de los estatutos y el programa. Yo me seguía considerando marxista (y de alguna forma sigo considerándome, aunque nada dogmático), pero me pareció poco. Cuando me incorporé al PCE ya no era marxista ortodoxo. El estudio de otras teorías económicas y filosóficas me hacía refutar ciertas tesis del marxismo oficial. Y los países del Este no eran un referente nada positivo, sino un ejemplo de otras dictaduras que había que derribar. Otros miembros del partido, los llamados "euro-renovadores", por seguir siendo eurocomunistas, pero ya no revolucionarios sino reformistas (término maldito en el interior, que se usaba como insulto) tomaron protagonismo en algunas decisiones, como el propugnar la integración de Euskadiko Ezquerra con el PC vasco (cosa que hizo luego con el Partido Socialista de Euskadi, paradójicamente), o solicitar el constituirse en corriente de opinión. Fueron rechazadas por la dirección. Recuerdo a Carrillo decir que lo de las corrientes era como los diferentes partidos políticos que hay en la sociedad, y "el partido está para cambiar la sociedad, no la sociedad al partido". Algunos fueron expulsados y otros abandonaron el partido en protesta por la actitud autoritaria de la dirección.

Como decía, entonces ya no me definía como marxista. Mis ideales de justicia social, democracia y libertades, y una visión no dogmática para transformar el mundo, me hicieron recalar en la Socialdemocracia. La "bestia negra" de los ortodoxos comunistas. Que un comunista llamase a un camarada "socialdemócrata" era un insulto, equiparable a "social-fascista", término que pusieron de moda los stalinistas para liquidar a los no integrados en los partidos comunistas en el periodo entre la primera y segunda guerra mundial y, posteriormente, tras el reparto de Europa en dos bloques. Tras mucho estudio, sin anteojeras ni prejuicios dogmáticos, comprendí que quienes habían cambiado de verdad el capitalismo, limando sus asperezas, y en sentido positivo para los pueblos, eran los socialdemócratas que gobernaron en los países escandinavos y Alemania. Marx tenía razón, la revolución debía hacerse en un país desarrollado como Alemania, y no en uno atrasado y feudal como Rusia. Y esa revolución no era un cambio violento y destructor, sino uno basado en reformas. El experimento del comunismo era un desastre en todos los sentidos: económico y social, y respecto a las libertades y los derechos humanos. La socialdemocracia se basaba en construir un estado del bienestar, en el marco de una economía mixta (libre mercado, pero con limitaciones y protección social), protegiendo el protagonismo de los sindicatos para limitar el poder y los beneficios empresariales (participación de los trabajadores en la empresa, y pactos), la redistribución de la riqueza a través de la política fiscal, el intervencionismo estatal en la economía (keynesianismo), los pilares sociales (educación y sanidad pública universal, servicios sociales para los sectores desfavorecidos), seguridad social con un amplio campo de protección (maternidad, jubilación, desempleo...), laicidad, derechos humanos y libertades públicas (pluralismo político y negación de la dictadura del proletariado), democracia representativa y participación en las instituciones occidentales (comunidad europea, OTAN... ).

Parecía que el Eurocomunismo iba a derivar en socialdemocracia, pero la realidad demostró que no. Los dirigentes comunistas seguían siendo "soviéticos", aunque ya no obedeciesen directamente órdenes de Moscú. Mis discrepancias dentro del PCE fueron agrandándose y aumentando en número. Y algunos hechos me inclinaron a no renovar mi carnet del partido (entonces se renovaba cada año) cuando me avisaron a fines de 1981. Uno de esos casos fue cuando el que entonces considerábamos la "esperanza blanca" para una renovación interna, Nicolás Sartorius, dio una conferencia en Córdoba. Fue totalmente decepcionante. Repitió los viejos tópicos, en un ejercicio más de "centralismo democrático", ese eufemismo que significaba que las "decisiones se van tomando de abajo a arriba", para luego ejecutarse de arriba a abajo lo que había decidido unilateralmente la dirección central. O sea, que nos enseñó la doctrina oficial en lugar de sus propuestas de cambio. 

El otro hecho que fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia fue la disolución de la Agrupación Universitaria del PCE en la que desarrollaba mi trabajo político, al estudiar en Córdoba la carrera. Se hizo "manu militari", con total desprecio hacia quienes la componíamos, llegando a negársenos la sede para hacer reuniones (se dice que por mandato de Anguita). Solo nos permitieron ir a la sede a la reunión donde se certificó el fallecimiento de la agrupación. En esa reunión cada uno manifestó su parecer y lo que iba a hacer. La mayoría se decantó por integrarse resignadamente en su agrupación territorial. Otros no. Fue mi caso, ya que anuncié mi abandono de la militancia, por lo sucedido, y por definirme como "socialdemócrata", no teniendo sentido que pelease en el interior de un partido "marxista revolucionario" (como se definía en los estatutos), si no veía posibilidades de cambiarlo en el sentido de mi ideología. Todavía recuerdo las caras de susto o asombro de la mayoría (y algunas de enfado) cuando oyeron la palabra socialdemócrata. Allí la mayoría era más izquierdista que la dirección. Y había nombrado "la bicha". Así que me fui.

Más tarde, los fracasos electorales obligaron a renunciar a Carrillo. Los más "duros" se fueron haciendo con la organización, e incluso dejó de hablarse de eurocomunismo. Con Anguita al frente, la reivindicación de Lenin se convirtió en consigna. Volvía el marxismo-leninismo, aliado de anarquistas, maoístas, troskistas y hasta creyentes en los extraterrestres con las  plataformas anti-OTAN. En la etapa de "la pinza", los comunistas liderados por "el califa rojo" dejaron claro el enemigo: el PSOE, la socialdemocracia. Su fracaso provocó la fuga de los que consideraban unos blandos y unas  muletas del PSOE a los de IU. Ahora esos que se fueron (como Pablo Iglesias, comunista formado en la UJCE por Manuel Monereo, uno de los peones de brega de Anguita), tras formar Podemos, arrastrando el voto de los indignados por los recortes de Rajoy (pero potenciados por sus padrinos, para dividir a la izquierda), cuando ven la posibilidad del "sorpasso" que soñaba el antiguo alcalde de Córdoba y ex-dirigente de IU (dicen que retirado), dicen que ellos son la "socialdemocracia", para quitar votos al PSOE. ¿Ellos, esos que defienden regímenes totalitarios como Cuba, China, Corea del Norte o Venezuela y llaman neoliberal a todo lo que no sea partidario de su credo"revolucionario"? Los que consideraban al PCE derechizado y se llamaban anti-capitalistas, queriendo subvertir las instituciones ¿son los defensores de la Socialdemocracia? ¿Por qué no lo decían entonces, por qué se definían con entusiasmo "comunistas" delante de los abertzales o sus ancianos dirigenres? ¿Defienden los postulados reformistas expresados antes o quieren implantar las teorías revolucionarias tan queridas por la añeja extrema izquierda? Unas veces dicen que son la verdadera izquierda y otros que no son ni de izquierda ni derecha, según sea el auditorio. Esos no son socialdemócrtas, son simplemente OPORTUNISTAS.