Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de octubre de 2019

Rafalillo Nieto, sus bares y el ambigú



Retomamos los paseos por nuestros recuerdos de otros tiempos relacionados con la diversión, el ocio y las relaciones sociales, o sea, con los bares de Palma del Río. Y no podía faltar uno de los profesionales de la hostelería que conocí en mi infancia: Rafael Nieto Rodríguez, al que mi padre llamaba Rafalillo Nieto. Rafael vivía con su mujer, Carmen Cumplido, en la calle Feria, en la planta alta de un edificio donde se situaba, en su planta baja, el comercio de textiles El barato, la zapatería de Pepe Nieto y la accesoria que, al abrir sus puertas, nos sumergía en un mundo de ilusiones, por los juguetes que se vendían allí, además de las revistas y tebeos, y las chucherías, y que regentaba Pineda.


En el centro Rafael y Carmen, junto a Virginia y camareros empleados

Pepe Nieto era uno de los hijos de Rafael y Carmen, padre de nuestro amigo Rafa Nieto, que demasiado pronto abandonó una vida con un futuro espléndido de historiador por delante, por una repentina enfermedad. También Rafael y Carmen tuvieron otros hijos, como Curro, que fue director de la oficina local de CajaSur, el canónigo archivero de la Catedral de Córdoba e hijo predilecto de Palma del RíoManuel (y también compañero de estudios de mi hermano Pepe en el Colegio de la Inmaculada, el colegio de las Monjas), y Trini, la madre de mi amigo Federico, el catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Córdoba, que ostenta la medalla de la ciudad desde 2018.


Trini Nieto Cumplido

Trini estaba casada con Vicente Navarro, “maestro de la villa” del Ayuntamiento palmeño. Tuvieron cuatro hijos, Carmen (que viven en Cádiz y está casada con Javier, con quien conviví algún tiempo cuando era estudiante en Córdoba, y tenía las fotos que hoy publico en esta entrada, y me pasó Federico), Vicente (“Ferre”, que tuvo un comercio de aparatos eléctricos en la accesoria cuando cerró Pineda y otra familia que mantuvo el puesto), Rafael (“Rafalito”, que se fue a Sevilla y tuvo un hijo futbolista en el Betis, Rafael Navarro Mazuecos, ahora en el Deportivo Alavés) y Federico. Por desgracia, Trini murió a temprana edad y de Federico se hicieron cargo sus abuelos maternos. La recuerdo como una mujer simpática y cariñosa. Y creo que la última vez que la vi fue cuando asistió a la consulta de mi hermano mayor, en la casa de la calle José de Mora. Una pena.


Federico el día de Andalucía de 2018, medalla de la ciudad

Siempre he tenido relación con esta familia, pues vivíamos cerca, y estuve en la escuela de Antonio García Chaves con Federico y sus hermanos varones. A Carmen, la mujer de Rafael, la recuerdo como el típico ejemplo de “la abuela”. Siempre era amable con nosotros y nos trataba como de la familia, cuando íbamos a su casa. A Rafalillo (perdonadme la licencia) lo recuerdo con su sempiterno cigarrillo, asomado a la puerta de su casa, y, como no, tras la barra del Cine San Miguel.


Publicidad de la revista Guadalgenil

Rafael tuvo un bar, el bar Mezquita, en la calle Portá (la calle Queipo de Llano, entonces) y un aguaúcho o quiosco en el Paseo, donde alguna vez nos llevó mi padre a tomar algún aperitivo, pues era asiduo del establecimiento. Recuerdo escuchar las interpretaciones musicales de la Banda municipal de música, que dirigía el maestro Ángel Martínez de Chomón, desde la terraza, algo que se perdió, desgraciadamente, hace mucho tiempo. Otro establecimiento que contribuía a que los veranos y, como no, las ferias de Palma tuviesen su complemento hostelero conveniente.


Rafalillo, con unos clientes

Pero, como he recordado antes, también tuvo a su cargo el ambigú, del cine San Miguel, la barra donde vendían las chucherías típicas, y muchos espectadores esperaban el inicio de la sesión de cine tomando un refrigerio, o en los descansos entre sesión y sesión, o si la película era de muy largo metraje, como Los diez mandamientos” o Lo que el viento se llevó”, lo que obligaba a hacer un intermedio, que aprovechaban muchos para tomar algo.


Sala de proyección del cine San Miguel, con el hall al fondo, poco antes de ser demolido el edificio. (Foto de Carmelo Expósito)

El ambigú estaba situado a la derecha del hall o vestíbulo del cine, previo a la sala de proyección, en una plataforma a la que se accedía por unos escalones, junto a la escalera del “gallinero” y de unas terrazas que comunicaban con el cinema Jardín, el cine de verano contiguo al cine de invierno.


Elena con la familia Doblas

El cine San Miguel, ubicado en la calle Alamillos, otra añorada instalación palmeña, desapareció hace tiempo, para dejar paso a un grupo de casas, tras llevar varios años cerrado, y que solo se abrió en varias ocasiones para el concurso de murgas de los Carnavales. Sus dependencias también sirvieron para servir numerosos banquetes de bodas. Mi hermano Pepe, cuando se casó con Elena, siendo yo niño, también celebró su banquete de bodas en este Cine. En las fotos que publico se ve a unos familiares de Málaga, los Doblas, en esas terrazas a las que me refería anteriormente.


Pepe con los Doblas

No recuerdo cuándo se jubiló Rafael Nieto, supongo que cuando cerró el cine. Lo que sí recuerdo es que falleció antes que Carmen, y esta, para no quedar sola en su casa, se fue a Córdoba con su hijo Manolo, el sacerdote, falleciendo ya muy mayor. Su funeral fue todo un acontecimiento en Palma.


Rafael, a la izquierda, de nuevo con la clientela del bar

Una vez más recordamos esos lugares donde nuestros paisanos echaban sus buenos ratos de ocio, y a un gran profesional que los atendió, que, aunque nos quede lejos su recuerdo, también merece su sitio en esta historia entrañable de los palmeños que nos alegraron la vida con su esfuerzo.

domingo, 7 de mayo de 2017

Ganó Emmanuel Macron, perdió el fascismo


A estas horas parece que el resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia ha sido la victoria de E. Macron, con más de un 60% de los votos, sobre la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, la esperanza de la extrema derecha, el fascismo francés. Hace cinco años festejé la victoria del socialista François Hollande, como una forma de resistencia a los dictados de la canciller alemana Angela Merkel. Una decepción esta presidencia, en uno de cuyos gobiernos estuvo como ministro de economía Macron, entonces socialista, y que abandonó el gobierno y el partido socialista francés para fundar otro que superase el tradicional dualismo entre izquierda y derecha. No confío ahora nada en las políticas "progresistas" (según él) que quiere implementar el nuevo presidente. Pero festejo que haya derrotado al fascismo francés, que ha sacado un número importante de votos, por cierto, captando a las clases menos favorecidas, decepcionadas con los partidos de izquierda (no solo el partido socialista, ojo). El peligro sigue patente, pero los franceses han optado por parar los pies a Le Pen, envalentonada por el avance de la extrema derecha a nivel mundial. Algunos cretinos, movidos por su "pureza inmaculada", querían desentenderse de esta votación por considerar a los dos candidatos como "la misma derecha". Los franceses no han caído en esa trampa. Afortunadamente. Hoy también puede sonar con brío "La Marsellesa", como cuando en la película Casablanca, los clientes del bar se opusieron a los nazis, de forma digna y pacífica.


sábado, 11 de marzo de 2017

El 11M y la islamobofia


Se cumplen hoy 13 años del atentado terrorista del 11M, el más grave de la historia de España. Un momento para recordar a las víctimas de aquella masacre perpetrada por terroristas islamistas, que quisieron responder así a la participación de España en la guerra de Irak, de la mano de José María Aznar. Aunque haya todavía quien sostenga el embuste que propagó el entonces ministro del interior, Ángel Acebes, de que había sido ETA la autora, teniendo ya pruebas de que los tiros iban por otro sitio. Recordemos que estábamos en campaña electoral y al PP no le interesaba aparecer ni indirectamente como responsable de algo que les relacionase con los islamistas. Por eso el ministro llegó a tachar de "miserablesa quienes ya preguntaban sobre las nuevas líneas de investigación que apuntaban a colaboradores del Al Qaeda. Pero fue la presión ciudadana la que obligó al gobierno a decir la verdad, antes de que se fuese a las urnas, con lo que el PP sufrió el castigo electoral con la victoria de Zapatero.

Trece años después, con juicios que han aclarado la verdad, algunos siguen envenenando el ambiente. Trece años después, con tantos atentados, estragos, asesinatos y atrocidades cometidas por integristas islamistas, los que defendieron las mentiras del 11M siguen en su campaña de intoxicación. Esta vez uno de los medios, junto con el diario El Mundo, que alentaron la mentira de ETA y la posterior duda sobre la autoría de los atentado, Libertad Digital, ha hecho un gran descubrimiento: los que acusaron a los islamistas del atentado son islamófobos, tienen fobia al islam. ¡Toma ya! Se basan en un vídeo que ha realizado un francés, que se proclama de izquierdas, donde sostiene que la condena de entonces fue por esos motivos. El documental, que está pasando por internet sin pena ni gloria, copia las patrañas de ese medio de comunicación (entre cuyo accionariado se encuentra el PP, gracias a la compra de acciones que hizo Luis Bárcenas) para poner en duda la autoría islamista y termina acusando de islamofobia a la justicia española. Y ahora, los que acusan permanentemente a la izquierda española de pro-islamista, por anti-cristiana, y de anti-israelí y anti-sionista, resulta que invierten el insulto y le llaman islamófoba. Casi nada. Y la pirueta mental la proclaman a los cuatro vientos sin complejo de ningún tipo. O sea, que los "rojos" (como dicen ellos) somos a la vez partidarios y detractores del islam. Y se quedan tan tranquilos. Da igual, lo que importa es seguir sembrando cizaña, defendiendo los embustes de aquel día y los posteriores, y... "leña al mono que es de goma"... a difundir esas patrañas que "nos reportan tantos dividendos". 

En fin, dan asco. Y no merecen ni un minuto más. Los que sí se merecen unas palabras de recuerdo son aquellas víctimas de entonces, sus familiares, y todo el pueblo español, que tanto sufrimiento ha tenido con el terrorismo.

martes, 13 de diciembre de 2016

Los dioses del socialismo


Llevo más de 34 años en el PSOE, antes estuve dos años en el PCE y otros años más en las juventudes comunistas (desde que entré en la clandestinidad, con 15 años). Desde muy joven me interesó la política y leí todo lo que se me puso a mano sobre eso, deteniéndome especialmente en la doctrina marxista, la de otros autores socialistas, sus vidas, los hechos históricos de los revolucionarios célebres, los sindicatos y partidos de izquierda, incluso antes de la muerte de Franco. La llamada Transición democrática y la relajación de la censura anterior permitió la publicación de numerosos escritos, en libros y en medios de comunicación, donde se daban a conocer doctrinas políticas antes perseguidas y prohibidas. Nunca entonces, ni después, encontré referencia alguna a dioses. Es más, el marxismo, que tan de moda estuvo en los primeros años tras la muerte del dictador y en la democracia recién estrenada, renegaba de mitos, dioses y otras teorías emocionales, centrándose en el uso de la razón y la ciencia como herramientas de emancipación del ser humano, esclavizado por las duras leyes del capitalismo. 

Ahora, un tal Lambán, presidente de la Diputación General de Aragón desde 2015, y secretario general del PSOE de esa comunidad, ha dicho en un acto que "Los dioses del socialismo y la política cubren a Susana Díaz con un manto todavía más poderoso que el que la cubría hace un año". Y añadió: "En su condición de trianera, será requerida en los próximos meses para parar, templar y mandar". Como un torero, vamos, dominando al toro.

Todavía siento estupor, con esa referencia a los "dioses del socialismo y la política". Como cuando Susana Díaz, pronunció aquello de que el PSOE no era ni de izquierdas ni de derechas. Muchas cosas han cambiado desde aquellos años jóvenes en que me inicié en política. Lo que no cambia en una parte de la izquierda es el llamado "culto a la personalidad", algo que tuvo especial predicamento con líderes como Lenin, Stalin y otros dirigentes comunistas, cuando el comunismo se convirtió casi en una religión, llegando también a contagiar durante algún tiempo al socialismo europeo. El culto a la personalidad (o también la adulación a quien manda) parece mover a algunos a decir tonterías como esa de los dioses del socialismo. 

Esto me ha recordado una película de principios de los ochenta, que vi en el Cine Club de Vientos del Pueblo en aquellos años. Su título es de lo más expresivo: "Los dioses deben estar locos". Os dejo con dos escenas memorables de aquella divertida película, que merecería la pena volver a ver, pues no ha perdido actualidad en su mensaje, a pesar del paso de los años.




martes, 29 de noviembre de 2016

Premio para la cantante Martirio


La cantante Martirio (de nombre real María Isabel Quiñones Gutiérrez) ha sigo galardonada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con el Premio Nacional de las Músicas Actuales. Me alegro. Siempre me gustó Martirio, una de las que consiguió que me prendase todavía más de la copla (algo que se despreciaba en los setenta entre ambientes progres, por considerarla retrógrada y símbolo de la cultura franquista), cuando le incorporó aires modernos. 

Sus letras nos hablan de mujeres con sus problemas actuales. Mujeres urbanas y de barrio que tienen que sobrevivir en un mundo machista, con problemas económicos, pero buscando libertad y el cariño de su pareja en libertad, con dramas copleros de antaño y música de hoy. Kiko Veneno le ayudó mucho en esa búsqueda de la "nueva canción española".

Su vida merece una copla. Afectada por la poliomelitis, que le dejó alguna secuela, pero no le impidió dedicarse al espectáculo. Ex-esposa de un médico, que quiso dejar de ser la "señora de". Antigua componente del grupo folk Jarcha y acompañante de Kiko Veneno y Raimundo y Rafael Amador.

Sus gafas y sus imposibles o ilustrativas peinetas, son iconos de la historia del pop hispano, entre folclórica y punky con raíces. Le vi una noche en Écija, en una discoteca, en un concierto al aire libre, cautivando al personal. No se me olvida cuando empezó la canción "Estoy mala" (uno de sus grandes éxitos, junto a las "Sevillanas de los bloques"), meciéndose como la Macarena en su paso al son de una saeta. Una síntesis de tradición e innovación sublime.

Se lo merece por su honradez, su integridad, por no encasillarse, ya que ha hecho de actriz y ha tocado otros palos en la música (jazz, música cubana, bolero, tango...), por unir arte y sentido del humor. Y porque nunca ha cejado en su empeño de reivindicar el papel de la mujer en el arte de la canción. ¡Enhorabuena!


miércoles, 14 de septiembre de 2016

La cena de los idiotas


Ya sabéis que me gusta el teatro. Asisto a muchas representaciones, incluyo en el blog las críticas de las obras que presencio, e incluso he participado como alumno en cursos y como actor en algunas representaciones. Por eso, otra de las actividades que frecuento cuando visito Madrid es la de ir al teatro, ya sea un musical u otro tipo de obras. Este fin de semana pasado hemos estado en la capital de España, y, además de visitar museos (el motivo del viaje era ver la Exposición sobre el V Centenario de El Bosco, en el Museo del Prado), hemos estado en un teatro, en plena Gran Vía. La obra que vimos fue "La cena de los idiotas", de Francis Veber. 


Es ésta una obra de humor, con mensaje, pero sin cargar las tintas. En ella se cuenta la historia de unos amigos que se reúnen una vez en semana para cenar, y para divertirse tienen que traer cada uno de los comensales un invitado nuevo, un idiota del que reírse sin piedad. El que lleve el más idiota gana el concurso. Un famoso editor queda en su casa con el invitado "especial", un funcionario del Ministerio de Hacienda que se dedica a hacer maquetas con cerillas. El editor tiene lumbalgia y decide suspender la cena, pero todo se complica, porque la mujer se marcha y llama para comunicar que abandona al editor. El idiota decide ayudar. A partir de esto, todo se complica. Y, en definitiva, no llegamos a saber quién es más idiota de todos.


La obra, de 1993, tuvo una versión cinematográfica dirigida por el propio autor. Y en 2010 se realizó la versión americana del film.  Como obra teatral ha sido muy representada, también en España, con diverso elenco. Nosotros vimos la versión de Josema Yuste (el de Martes y Trece), interpretada por Ramón Langa (la conocida voz del doblaje de  Bruce Willis), Agustín Jiménez (el idiota), Santiago Urrialde (el inspector de Hacienda), Manu Badenes (el amigo de editor, al que le quitó la novia), Esperanza Lemos (la mujer del editor) y Natalia Ruiz (una amiga "ninfómana" y amante del esoterismo).


Nos lo pasamos muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que dura una hora y tres cuartos, y no llegamos a mirar la hora (no se nos hizo larga precisamente), a pesar de estar en la primera fila (el teatro estaba lleno). No me sorprende que lleven siete temporadas en cartel. No siempre hay que ver obras vanguardistas o sesudas, donde se mezclen géneros o muchos medios técnicos. Con una presentación tradicional y con una obra de texto, bien interpretada, podemos pasar un buen rato. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La cabina telefónica


Había una película de medio metraje que se llamaba La cabina. Fue estrenada en TVE en 1972. Todo un fenómeno social. Recuerdo que en el colegio, mi compañero de pupitre me preguntó si "había visto la `gabina´" (así la llamaba él) porque estaban como asustados en su casa. Impactante. Trataba de un señor que se quedaba encerrado en una cabina de teléfonos, y todo lo que le sucedía después: agobios, miedos, incomprensión... Llegó a ser premiada y hasta censurada, porque alguien la entendió como una crítica al régimen de Franco. Y fue tan relevante que durante un tiempo mucha gente sintió miedo al entrar en una cabina telefónica callejera. Pero ésta no es la única anécdota que puedo contar sobre las cabinas telefónicas.


Yo usaba cabinas sobre todo, cuando era estudiante en Córdoba y tenia una amiga muy especial a la que no podía ver todos los días por motivos académicos. Buscaba entonces una cabina, bien pertrechado de monedas, para pelar la pava a distancia. Veía cómo el artilugio se tragaba inmisericorde las monedas, mientras pasaba el tiempo. Y muchas veces tenía que hacer cola y esperar, como otros esperaban, para entrar en el locutorio. Uno de ellos, una vez, me miró con cara de pocos amigos, mientras yo estaba dentro, así que tuve que cortar la conversación. Al salir me dijo, malhumorado, que las cabinas estaban para una urgencia no para eso (se supone que se había dado cuenta de que estaba ligando).


Mi sobrino Roberto, de niño, cuando aprendía a hablar, llamaba "feno" al teléfono. Algo que me hacía gracia. Una vez, al acercarnos a la cabina que había en la plaza del ayuntamiento, le pregunté que qué era eso. Se quedó mirando y pensando, y dijo "fónica". Evidentemente distinguía un teléfono de una cabina, aunque lo expresase a su manera.


Las cabinas españolas son diferentes de las rojas británicas, tan populares, pero no menos interesantes. De aluminio, con cristales (muchas veces usados comos soporte publicitario) y techadas, y con puertas, para protegerse del frío y la lluvia y facilitar intimidad de la conversación. Hoy casi son innecesarias por la generalización del uso del teléfono móvil. ¿Quién necesita un teléfono fijo cuando tenemos muchos móviles? ¿Quién quiere intimidad, si con el móvil nos movemos al hablar (¿nadie se ha preguntado por qué nos ponemos muchas veces de pie para contestar una llamada?) y además lo hacen muchos a voz en grito, como si quisiésemos que todo el mundo se enterase de qué hablamos?


En los últimos tiempos estaban siendo sustituidas por una especie de postes, con el aparato colgado a uno o ambos lados (hasta lo hay para minusválidos). Con un liviano techo y tablero, y a lo sumo algún cristal a ambos lados. Es raro ver una verdadera cabina, con cuatro lados cerrados, con puertas. Y parece que van a desaparecer , cuando termine este año, de nuestro paisaje urbano.


En uno de mis paseos matutinos de las vacaciones me he parado junto a una cabina telefónica, la única que he visto en mucho tiempo de este tipo en Palma del Río. Dañada por el vandalismo, como pasa en todas partes, para hacer puntería o sisar las monedas. Sin puerta. Tal vez olvidada. No sé cuánto durará, si se quedará como un resto arqueológico en nuestras calles. Por si acaso la retiran, según los planes, queda aquí su imagen para el recuerdo.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El pick up, nuestro primer tocadiscos.


Vivimos en un mundo donde la tecnología nos asombra cada día con nuevos aparatos que nos permiten ver imágenes, oír sonidos o leer textos en cualquier lugar, ya sea en directo o grabadas, llevando esos contenidos con nosotros o en el lugar que queramos. Los teléfonos se han convertido en pequeños ordenadores personales que nos facilitan la comunicación, además de disponer de documentos de todo tipo (gráficos, sonoros, etc). Y, por supuesto, nos permiten graban imágenes como fotografía o vídeo, además de reproducirlas. Por eso no es raro ver a personas escuchando su programa de radio preferido o un tema musical con su teléfono móvil. Esto ha cambiado desde hace unos pocos años a esta parte, a una velocidad de vértigo, que no deja de asombrarnos.

Por eso he sentido un pellizco al volver a ver el viejo tocadiscos que teníamos en casa. Mi padre lo compró, cuando era niño. Es del modelo "Philips all transistor", de los años 60. Un modelo compacto y transportable, que en aquellos tiempos se usó mucho en los guateques, y se lo conocía como "Pick up", o "picú", como lo llamaban muchos jóvenes de aquella época. El que se guardase como una caja de zapatos hacía fácil llevarlo de un lugar a otro, para escuchar los discos, y porque estaba alimentado a pilas. Era monoaural, es decir, el sonido iba por un solo canal (todavía no era estereofónico).

En la tapa de la caja estaba el altavoz, y tenía unas pestañas donde se enrollaba el cable que conectaba el altavoz con el plato giradiscos, que estaba en la otra parte de la caja. En esta otra zona había un brazo con la aguja y el plato donde se insertaba el disco de vinilo. Disponía de un eje y un adaptador de plástico, que nosotros llamábamos el quesito, por su forma parecida a un pequeño queso, que servía para usarlo con los discos sencillos, los que tenían uno o dos temas, según tuviese una o dos caras grabadas el disco.


Además tenía una palanca para adaptar la velocidad de reproducción a la que presentaba el disco correspondiente (45 revoluciones por minuto los sencillos o 33 los LPs, los larga duración, aunque éste tenía también otra velocidad para otros discos que pronto dejaron de usarse). Y un potenciómetro en forma de rueda con el que ajustar el volumen.

Mi padre nos compró unos discos de cuentos (recuerdo el de Mary Poppins, como uno de los primeros), como primeras adquisiciones. También con canciones infantiles. Y él lo usaba mucho para disfrutar de su colección de zarzuelas y otras obras. Más tarde, cuando le cogimos el gusto a la música moderna, mi hermano Roberto, el manitas de la electricidad, le hizo unos arreglos, como una entrada para adaptador de corriente, o la instalación de un transformador interno con el que conectar directamente a la red. También le colocó una salida para conectarlo a uno de los amplificadores que fabricaba y, así, obtener más potencia de sonido. Durante años ese fue el plato que usábamos en casa, hasta que me compré el equipo modular de música que todavía tengo, ya equipado con CD, con lo que el plato nuevo casi no lo he usado. Algo ya anticuado por el avance de las nuevas tecnologías. 

Ha merecido la pena, sin embargo de estar ya ajado por los años, desempolvar el viejo picú, el tocadiscos que nos permitió disfrutar de mi primara colección de discos.

martes, 30 de agosto de 2016

Adiós, Gene Wilder. Adiós doctor Fronkenstin


Gene Wilder no será recordado como un actor de primera categoría, pero ha protagonizado divertidísimas comedias que todos recordamos (Los productores, No me chilles, que no te veo, Willy Wonka y la fábrica de Chocolate, La mujer de rojo...). La que recuerdo con más cariño es El jovencito Frankenstein, una de las que dirigió Mel Brooks. Esta parodia del cine de terror, del conocido personaje de Mary Schelley, rodada en blanco y negro, en 1974, me encantó cuando la vi en el cine San Miguel, de Palma, además de hacerme reír muchas veces. En ella participó, además de un largo reparto de comediantes, otro cómico ya fallecido anteriormente, Marty Feldman, que hacía de Igor, el sirviente jorobado del castillo del científico loco abuelo del protagonista (interpretado por Wilder). Feldman, con su característica mirada de ojos exageradamente saltones, es el contrapunto perfecto para el médico que quiere olvidar el pasado familiar, aunque termine enredado en las mismas aventuras, pero con tono cómico, en lugar de terror. Esta escena donde Wilder se presenta como Frederick Frankenstein, en lugar de Frankenstein, y da lugar a un divertido diálogo, es una de las más destacables de la película. Veámosla como homenaje a Wilder por su reciente fallecimiento. Descanse en paz Doctor Fronkenstin.


sábado, 27 de agosto de 2016

Calle mayor


Calle mayor es una película de Juan Antonio Bardem de 1956, premiada ese año en el Festival de Cine de Venecia, que fue rodada fundamentalmente en Logroño, pero empezando en Madrid y luego en Palencia. Tuvo que dejar esta última ciudad, tras ser detenido el director por su militancia política en el Partido Comunista. 


Cuando visitamos Palencia a principios de agosto, estuvimos en su Calle Mayor, nombre que comparte con calles principales de otras ciudades. Viendo los soportales que todavía quedan en muchos de sus tramos, me acordé de ciertas imágenes de la película. Entonces no pregunté si tenía algo que ver con la película, pero luego lo he comprobado.


Palencia se daba bien como escenario para desarrollar el argumento de la película, basada en la obra de teatro de Carlos Arniches La señorita de Trevélez, pero sin matices cómicos. 


En ella se narra las peripecias de unos bromistas que engañan a una solterona, haciéndoles creer que uno de ellos quiere casarse con ella, lo que provoca diversos problemas, derivados del ambiente moral de una ciudad de provincias en aquellos años 50, tras la posguerra.


La calle mayor de Palencia, afortunadamente todavía conserva ese sabor a ciudad pequeña, donde todos se conocen, y donde las viviendas y los locales comerciales guardan esencias del pasado, con una notable presencia de esos soportales que nos llamaron la atención y numerosos edificios de estilo modernista de gran belleza.

jueves, 11 de agosto de 2016

¿Qué me pasa, doctor?


-Ay, que malito me siento.
-Pero, Pepe ¿cinco médicos?
-A ver, a ver.
-Diga treinta y tres.
-No puedo.
-Haga un esfuerzo.
-Imposible.
-¡Pero si nos está usted hablando! ¡¿cómo no va a poder decir treinta y tres?!
-No llego nada más que a treinta, doctor.
-Usted no está enfermo, hombre. No le hace falta tanto médico pendiente de su salud.
-¿Qué me pasa, doctores?
-Le hemos auscultado y todos llegamos a la misma conclusión.
-Usted no está enfermo, lo que quiere es no ir a la playa y quedarse en el chiringuito.
-(Madre mía, otro verano más me han pillado)

sábado, 9 de julio de 2016

XXXIII Feria del Teatro: Danzad malditos, de la compañía Malditos, y El legado, de Axioma


Ayer la trigésimotercera edición de la Feria del Teatro en el Sur, de Palma del Río echó el telón. Como era viernes y hoy podíamos descansar algo, liberados de las tareas laborales (y sus madrugones) nos atrevimos a ir a dos espectáculos. 


Axioma, unos veteranos de la Feria, desde que estuvieran por primera vez en 1984, con "Dame veneno", nos trajo en la Sala Reina Victoria la tercera parte de la trilogía que empezaron con "Azul, bleu, blue" y continuaron con "El compromiso", la obra "El legado". Un montaje de títeres lleno de sentimiento, ternura y un poso de amargura, creado por Carlos Góngora, con la actuación de Gloria Zapata y Paco Nicasio. Como en otras obras, la máquinas, los artilugios mecánicos son protagonistas esenciales, donde las marionetas van mostrando las diferentes escenas. La poesía y la música completan la narración, llena de tristeza. Atrás quedaron los grandes montajes que tanta expectación han creado en Palma. Lo minimalista, a pesar de los artilugios, triunfa con esta obra.


Antes, en el Teatro Coliseo, la compañía Malditos representó "Danzad, malditos", premiada con el Premio Max Revelación este año. Una obra de teatro y danza (tal vez, por eso, bajó el número de espectadores) que nos presentaba una versión de la película de Sydney Pollack, "Danzad, danzad, malditos" (como se le llamó en España, pues su título original es "Ellos disparan a los caballos, ¿No?", basada en una novela de Horace McCoy). A ello hacen referencia en el transcurso de la narración, que lleva a cabo un jinete, con fusta y uniforme de esgrima, más cercano a un "amo" sado-masoquista, que a un director del concurso de baile. Pues de eso se trata, de un concurso de baile donde compiten por el dinero del premio, desesperados personajes, que, muchas veces, más que bailar, convulsionan con movimientos espasmódicos. 


El responsable de concurso nos dice que "somos más de Darwin que de Dios", toda una declaración de principios, no solo de la mecánica del baile, sino de la sociedad en que vivimos, donde estamos dispuestos a pisotear (hasta literalmente) a nuestro competidor, incluso llegando a matar si es necesario para ocupar su lugar. Deben sobrevivir los más fuertes, se nos inculca desde pequeños, ensalzando como un valor la competitividad. Aunque en la obra, como en la película, se homenajee a los perdedores, verdaderos protagonistas, que son eliminados por obra y gracia de quienes mandan. 

Nos indican que el desarrollo del concurso (y la obra) no tiene un plan prefijado, que los actores tienen que conocer todo el desenvolvimiento de la obra, pues nadie sabe quién va a ser eliminado ni quién va a ganar. Incluso eligen a alguien del público para que sea quien dicte el veredicto final. 


Una apuesta novedosa y bien trabajada. El esfuerzo de los actores y actrices es titánico, pues bailan, corren, hacen numerosos ejercicios, a pesar de que algunos no presenten cuerpos trabajados para el deporte o más propios de bailarines o bailarinas. La belleza del espectáculo no sale mancillada, a pesar de emplear de su dureza, y un pavimento de arena que termina cubriendo los físicos sudorosos de los danzantes (toda una metáfora del sufrimiento de la competición). Buena iluminación y buen sonido, lo que permite disfrutar de la actuación de una cantante, que está sublime. En fin, magnífico espectáculo que, pese a las celebraciones de la pareja triunfadora, deja el poso amargo, como pretenden, tras el sufrimiento y la postración de los perdedores. Una manera estéticamente impecable de presentarnos esta selva en la que vivimos, a pesar de nuestras ínfulas de civilización.

Como apunte final, quiero recordar a dos personas. Dos amigos a los que, año tras año, siempre he visto en el desarrollo de la Feria del Teatro, y a los que he echado de menos: Mari Carmen Navarro y Antonio Ballesteros. Mari Carmen, profesora, poeta y dramaturga, lleva tiempo apartada, al cuidado de Antonio, tras caer enfermo. Puede que haya asistido a alguna obra, pero no les he visto. Ojalá Antonio se recupere, y pronto. Así también recuperaremos en persona a esta buena amiga, tan sensible, cariñosa y amante de la literatura y el teatro. 

jueves, 7 de julio de 2016

XXXIII Feria del Teatro: Juanita Calamidad, de Chirigóticas


Ayer volvimos al Teatro Coliseo. Esta vez sin saber de qué iba a ir la cosa. Temía que fuese un alegato feminista, pero no, ya el nombre del grupo lo sugería. Chirigóticas, chirigotas, chirigoteras. Las gaditanas son así, pensaremos. Prometían echar un rato divertido. El carnaval de Cádiz se transformaba en teatro, para contarnos la historia de una mujer, a la que llaman Juanita Calamidad, como el personaje americano que lo mismo atracaba un banco que era exploradora del ejército americano, en el salvaje Oeste. Una mujer que se comporta como los hombres sin compromiso, económicamente independiente, de juerga en juerga, borrachera diaria y amistades de su mismo sexo, aunque voraz apetito sexual con el contrario. Nuestra "Juanita" gaditana es así, pero quiere cambiar de vida, pues pasan los años y un acontecimiento le fuerza sin remedio: la maternidad.


Esta historia nos cuentan y nos cantan, con el estilo carnavalesco de usar músicas conocidas ajenas, con letras propias relativas a los temas que interesa satirizar. Con escenario simple y casi vacío (algunos sillones, unos marcos metálicos, macetas, un perchero...) sin alardes tampoco de vestuario. Enlazando historieta tras historieta solo tres actrices, las hermanas López Segovia (Ana, como Juanita, y Alejandra, con varios personajes) y Teresa Quintero, conocida por hacer de enfermera en la serie de televisión Allí abajo, el remedo televisivo de Ocho apellidos vascos. Nada espectacular, el texto cómico como mayor parte de la acción.


El público de la feria quiere reírse y a fe mía que lo hicieron. El público de la feria prefiere el humor a la tragedia, con lo que aumentó su presencia en el Coliseo, respecto al día anterior. No tenía más trascendencia la obra, pero disfrutaron, como disfrutan los carnavaleros en el Teatro Falla de Cádiz. Y las gaditanas no les defraudaron. 

viernes, 1 de julio de 2016

Indiana Jones en la mezquita de Córdoba


Harrison Ford ha estado en Córdoba. Ha visitado el casco viejo, y especialmente la mezquita. Como no. Para eso es el monumento más importante de la capital. Ha estado paseando por la judería y en medio de las centenarias arcadas del templo que antes fuera musulmán. El interés por la mezquita cordobesa no ha parado de crecer en estos años. Quienes se oponen a que se reconozca el carácter público del monumento han martilleado nuestros oídos estos años con la cantinela de que, si se seguía defendiendo la tesis de que es propiedad del Estado español, íbamos a provocar la huida de los turistas, asustados por la polémica. Nada más lejos de la realidad. Como el mismo Cabildo catedralicio reconoce, las visitas han aumentado, a pesar de la polémica. Incluso puede que ese debate sobre la titularidad haya provocado más interés por el edificio, su historia y el valor artístico que posee. Que el actor de Indiana Jones, y su mujer Calista Flockhart, se hayan interesado por la mezquita en su visita relámpago a la antigua capital del Califato omeya (y de la Bética romana) es prueba de que esos debates no perjudican en nada su imagen. Solo nos habría faltado verle hacer piruetas entre las columnas, con su látigo y su sombrero, pero parece, por su imagen, que ya está demasiado crecidito para aventuras. Mejor ese paseo que se han dado por el bosque arquitectónico. Seguro que lo han disfrutado.

jueves, 23 de junio de 2016

Un palmeño con Maradona


Una cerveza mexicana, Tecate, ha lanzado un anuncio publicitario sobre el fútbol. En él el un personaje, relacionado con el bíblico Noé, Norberto Orlando Echeverry, tiene el encargo de Dios de hacer un estadio, un estadio de fútbol de madera, a imagen y semejanza del arca, con el fin de salvar este deporte, del que se nos dice está en peligro. "Al fútbol solo lo puede salvar el amor al fútbol", le dice Yahveh a Noé, para que construya una cancha. Lo divertido es que Yahveh es la "mano de Dios", o sea, Diego Armando Maradona, que hace de manos, pies, cabeza y orondo cuerpo de Dios, vestido todo de blanco, antes del partido. Y Noé es un palmeño, Antonio Aguilar, actor de teatro, que se inició con los Arrempuja Teatro, y tiene compañía propia, habiendo representado en la Feria de Teatro en el Sur y en muchos escenarios. También participan jugadores del Real Madrid y Juventus. Aquí tienen el trabajo de nuestro paisano.


miércoles, 1 de junio de 2016

Los 90 años de Marilyn


En la película "Opera prima" de Fernando Trueba, Matías (Óscar Ladoire) dice lo siguiente: "Tengo tres normas en la vida. La primera es no acostarme nunca sin calcetines. La segunda norma es no viajar nunca en avión sin un trozo de madera. Y la tercera norma es... ¡Norma Jeane!" 


Norma Jeane, que pasó a la historia con el nombre artístico de Marilyn Monroe, tal día como hoy habría cumplido noventa años, de no haber muerto en extrañas circunstancias en 1962, convirtiéndose en paradigma del dolor por la soledad que también provoca el éxito


Ahora podría ser una venerable anciana, retirada del cine, que solo veríamos en alguna esporádica salida para asistir a galas benéficas, como hacen otros miembros del mundo dorado de Hollywood. Su temprana y trágica muerte agrandó el halo de leyenda que ya entonces se había apoderado de su personalidad. 


A pesar de interpretar muchas veces el papel de rubia tonta, nos reveló que detrás había una gran actriz. 


Gracias a ello y a las imágenes que nos dejó, Marilyn es y será ese divertido y sensual objeto de deseo para muchas personas. Afortunadamente, cumpliese los años que cumpliese, Marylin Monroe, la tercera norma de Matías (y primera para legiones de seguidores) nunca envejecerá y la recordaremos encarnando un ideal de mujer, contra el que no pueden las modas. ¡Feliz cumpleaños, Marilyn!

jueves, 26 de mayo de 2016

Ahorro energético


Menos mal que ya no es ministro José Manuel Soria. Menudos impuestos le habría caído a este listillo, para indemnizar a las petroleras por no gastarse la pasta en gasoil o gasolina. Que aproveche hasta que haya nuevo gobierno.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Orgullo friki 2016


De nuevo celebramos el Día del orgullo friki. Y lo hacemos recordando una escena de otra película de ciencia ficción, más antigua que La guerra de las galaxias. Una película tierna por sus efectos especiales. Algo casi arqueología ficciónThe Earth Dies Screaming, de 1964 ("la Tierra muere gritando"). Película inglesa que nos cuenta cómo un astronauta, al volver a la Tierra, se la encuentra destrozada y dominada por robots, y de cómo, con la ayuda de unos pocos supervivientes humanos, intenta recuperar el planeta. Una delicia para ver comiendo cantidades industriales de palomitas.¿Friki no?