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martes, 5 de noviembre de 2019

Se nos fue Pepe, el doctor, el último de los Domínguez López



El miércoles 30 de octubre pasado, sobre las diez de la mañana, en Almuñécar (Granada), falleció mi hermano Pepe, José Domínguez López, el mayor de los varones. Había nacido el 8 de septiembre de 1935 en Palma del Río (Córdoba), con lo que, recientemente, había cumplido 84 años. El 20 de octubre publiqué la última entrada en el blog, sobre Rafael Nieto y sus bares. En ella incluí dos fotografías de la boda de Pepe con Elena, pues se celebró el banquete en el Cine San Miguel, cuyo ambigú regentaba Nieto. Me extrañó que mi cuñada no comentase nada. Algo raro debía pasar. Y, así, el sábado 26 me llamó Elena comunicándome el estado de Pepe y sus esfuerzos por asistirle en los que esperaban que iban a ser sus últimos días de vida.

José Domínguez Godoy y Soledad López Cabrera
Los padres de Pepe eran el practicante José Domínguez Godoy y Soledad López Cabrera, su primera esposa. Sus hermanos, Soledad Domínguez López, nacida el 22 de diciembre de 1933 en Palma del Río y fallecida el 7 de octubre de 1992 en Reconquista (Santa Fe), República Argentina; y Mari Carmen Domínguez López, nacida en Palma del Río el 1 de septiembre de 1945 y fallecida en Málaga el 18 de enero de 2013. Era, por tanto, el último de los Domínguez López que quedaba vivo hasta ahora. Tras el segundo matrimonio de mi padre, con Carmen Peso Nieto, tuvo dos hermanos más: Roberto Domínguez Peso (11 de enero de 1963) y un servidor, Francisco Javier Domínguez Peso (8 de noviembre de 1961).

Sole, Mari y Pepe
De muy niño, como párvulo, estuvo en el Colegio de la Inmaculada, el colegio de las monjas, donde coincidió con el canónigo archivero emérito de la Catedral de Córdoba, Manuel Nieto Cumplido, y tuvo como maestra a sor María Gracia, con la que también estuvimos en ese centro los menores. Después estudió en la escuela de Doña Julia, la teresiana que influyó en Sole para que entrara en su orden, a la que ayudaba la tía de mi mujer, Anita Santos. Posteriormente estuvo interno en un centro de los Salesianos, donde tuvo que repetir un curso, posiblemente debido a su afición y buen hacer en el fútbol, lo que provocó que mi padre no quisiese saber nada de estos docentes, y que los menores estudiásemos en el Colegio San Sebastián, tras cerrar el suyo Antonio G. Chaves. Más de una vez me contó la anécdota que le ocurrió cuando un amigo de nuestro padre le dijo que “hay que ver lo bien que juega al fútbol Pepito”. Papá le respondió seriamente que se equivocaba, que su hijo no jugaba al fútbol. Más tarde le llamó y le cayó una buena reprimenda. Su madre, mientras le consolaba, le dijo con gracia: “te han querido poner una corona, y ha terminado siendo una corona de espinas, como la de nuestro Señor”

Revista Guadalgenil de 17 de junio de 1961: Reseña con la vuelta de Sevilla a Palma de Pepe en las vacaciones de sus estudios de Medicina
Estudió Medicina en la Universidad de Sevilla, especializándose en Cardiología, profesión que le otorgó cierta fama de buen médico entre los paisanos, primero, que muchos lo conocían como “el médico el lechugo” (apodo familiar de los hermanos de mi padre, que tan poca gracia le hacía a este, pero que Pepe no despreció aparentemente por la publicidad que le daría entre los conocidos), y en general, también, siendo uno de los referentes de esta rama de la medicina en Córdoba y fuera de esta provincia. 

Visita a Santander, donde estaba Sole con las teresianas
Vivió de estudiante en Sevilla en un piso alquilado a un pariente de mi padre, al que llamábamos el tío Aurelio, con Mari, cuando ella se fue a estudiar en la primera promoción de Ayudantes Técnicos Sanitarios, continuando allí al terminar la carrera ya en sus primeros trabajos como doctor. En la capital hispalense coincidió con otros estudiantes palmeños, como Rafael Carrasco o Manolo Carmona.

Boda con Elena, en la ermita de Belén
Se casó con Elena Alconchel Cabezas, nacida en Santa Fe (Granada) pero criada en Palma del Río donde los padres se vinieron, con otros familiares, y pusieron una tienda en la antigua carretera de la Campana, hoy Avenida de Andalucía. Tuvieron dos hijos, Pepe, que, a su vez, tiene otros dos hijos, Pepe (con Margarita, su anterior pareja) y Álvaro (con la actual, María), y David, casado con Inmaculada, con dos hijas: Reyes y Fabiola.

Pepe y Sole de niños
Cuando nací yo en 1961, Pepe ya no vivía en Palma, sino en Sevilla, donde estudiaba, como tampoco vivía Sole, la mayor, que, como teresiana, se dedicaba a la enseñanza y recorrió varios destinos, hasta que, desde Málaga, se marchó a Argentina a principios de los años setenta. Mari, al casarse mi hermano, se trasladó a Málaga, donde todavía permanecía Sole, y allí haría toda su vida, trabajando en el Hospital Carlos Haya, casándose con Antonio Miguel Olmedo y teniendo una hija, Macarena.

El abuelo Pepe con sus nietos y otros familiares
Sin embargo Pepe no dejó de venir a la casa paterna, en la calle José de Mora, número 3, ya que durante unos años pasó consulta, primero los lunes y martes de cada semana, más tarde solo los lunes, para dejar solo la consulta de Córdoba un tiempo después, cuando ya residía allí tras su matrimonio. No faltaba casi ningún domingo a la cita en la vieja casa del “abuelo Pepe”, para traer a la familia y que nuestro padre disfrutara de sus nietos. Además, nos juntábamos, cuando era posible, en las vacaciones y coincidíamos todos los hermanos y hermanas en la casa paterna, y muchas veces también después, cuando mi padre vendió aquella casa y nos fuimos a vivir a un piso cerca del Ayuntamiento. Como anécdota, en una de esas visitas, Elena nos trajo unos tebeos y los acogimos con tanto entusiasmo, que, cuando oí reír a Roberto, al leer uno, salí corriendo de la cocina donde estaba preparando la merienda, y tropecé con el andador de mi sobrino Pepito, que estaba tras una cortina, y caí con tan mala suerte que me partí el brazo izquierdo. Mi padre y Pepe me socorrieron, entablillando el brazo y algún día más tarde él me llevó al hospital, entonces Princesa Sofía, para que lo escayolaran.

Pepe, con la bata de médico, nuestro padre, mi madre, Roberto y yo, en la antigua casa
Como siempre se dedicó a la medicina privada, pasaba consulta en Córdoba en su propia vivienda, un piso alquilado a un banco en la Avenida del Gran Capitán número 25, luego número 23, tras una renumeración de la calle. Intentó entrar en la sanidad pública, y me consultó sobre la posibilidad de acceder a un puesto vacante en el Servicio de Cardiología del Hospital Reina Sofía, pues alguien le había informado que, por sus méritos y curriculum, él podía hacerse con el puesto, cosa que no fue posible ya que estaba reservado a personal estatutario del Servicio Andaluz de Salud, y él no lo era. La última vez que precisó de sus servicios mi madre, que también fue su paciente, por sus problemas de corazón, fue en septiembre de 2000, desplazándome a su casa a por recetas, ya que estábamos de visita en casa de mi tía Ascensión, en Córdoba, durante las fiestas de la Fuensanta, y un mes después falleció de cáncer. Incluso yo también fui “paciente” suyo a temprana edad, pues ya sentía esos extrasístoles tan molestos, que hace algo más de dos años me diagnosticaron, tras mucho tiempo sin sentirlos. Recuerdo que dijo que no tenía nada grave, algo muy frecuente, como han confirmado luego los especialistas de la sanidad pública. 

Comida de Navidad, con todos los hermanos, y mis padres aún vivos
Se jubiló a los 70 años, cerrando su consulta en Córdoba y trasladándose a Almuñécar a vivir en la casa que años antes se habían comprado allí cuando, en compañía de otros médicos, adquirieron una finca y fundaron una empresa para producir y comercializar frutas subtropicales, típicas de la zona, empresa que no prosperó por la falta de agua. Estaba todavía en plenas condiciones físicas y mentales, a pesar de la edad, conservando su figura espigada y elegante de galán, como me demostró un día de 2007, en que se vino a Palma a la presentación de un libro, a la que asistió su amigo de la infancia, el canónigo Manolo Nieto, y se volvió para Almuñécar de madrugada, él solo en el coche, a pesar de haberle ofrecido yo que se quedase en el piso.

De paseo con su familia, Mari y Antonio, mis padres y los hermanos menores
Durante nuestra niñez le gustaba llevarnos en su coche de paseos por el campo o la sierra. También hizo muchas de las fotografías que forman parte del álbum familiar. Una vez que Roberto y yo fuimos con él a la sierra nos paramos de vuelta en la Venta de El gallo, a tomar un refresco. Hacía tanto calor que Roberto se bebió una coca cola de un solo trago... y luego eructó tan estruendosamente que casi se cae de espaldas. El camarero le amonestó con un prolongado “¡niñooooo!” y todos reímos un buen rato. Le recuerdo con varios coches, varios Renault (un Gordini, un R8, R12...), y tuvo también una moto Sanglas, como las de la Guardia Civil de tráfico. Con uno de los coches, volviendo una vez de noche a Palma, chocó con un campesino que iba con su burro en la carretera a oscuras. Afortunadamente no hubo consecuencias graves, pero aún conservo en la memoria el agujero en el capó blanco, donde se estrelló el burro atropellado, con un tornillo sobresaliendo.

En la antigua casa, con la tía Adelina y Carmeli, su familia, Mari y Antonio y nosotros “los niños”
Cuando pasaba consulta en casa, mis primos Juan y Sebastián (“Chanín”), hijos de mi tía Belén (que, por cierto, era la última hermana viva de mi madre y falleció en febrero pasado en Fuenlabrada) que venían mucho a casa a jugar con nosotros, tenían vedada la entrada, del ruido que montábamos y que molestaba en las dependencias de la consulta. Una vez, cuando se despedían, mi primo Juan dijo “hasta mañana” y mi madre le advirtió que tocaban visitas médicas, a lo que él respondió: “¡Ah, claro! Que no podemos venir, que viene tu tío, o tu hermano, o... (hecho un lío ya por los apellidos y las edades diferentes) ¡el tío que venga!”. Nos reímos también un buen rato. Más tarde, cuando éramos Roberto y yo algo más mayores, aprendimos a “dar los números”, o sea, las citas para los pacientes de Pepe, tanto a los que venían a casa a pedirla y se las dábamos en un papel que imprimíamos nosotros con un tampón y un sello, como a los que lo hacían por teléfono y apuntábamos todos en una agenda.

Elena, Matilde (su madre), Pepe, nuestro padre, y yo colándome en la foto
Pepe me acompañó cuando me saqué el DNI por primera vez. Como había trabajado de inspector médico de la Policía conocía al comisario de Córdoba de entonces y concertó la cita para que fuese el mismo comisario el que hiciese el trámite en su propio despacho, en una planta alta del edificio que hay frente a la Cruz Roja. Recuerdo que, esperando a que le trajesen los útiles para tomar las huellas y otras cosas, mi hermano se dio cuenta de que se había dejado los faros del coche encendidos. Entonces me dio las llaves para que bajara y los apagase. Eso hice, y al volver a entrar, el policía que estaba de guardia en la puerta me indicó que entrase por otra que había en el lateral. Al hacerlo me interceptaron dos agentes uniformados con un “¿dónde vas?”. Me asusté, les quise contar que venía con mi hermano, que era inspector, pero no me salía la palabra, de los nervios, y les dije algo así como “teniente” o “general médico”, con lo que se quedaron mirándome con cara muy seria. Pensé que iba a ser  detenido en ese momento, y, entonces, les dije que había venido “a hacerme el carnet de identidad” (con voz temblorosa). Se rieron y me dejaron pasar. Seguro que se habían compinchado todos para gastarme una broma. Como yo ya andaba en contactos con la izquierda clandestina de Palma por entonces, mi temor fue más que justificado, aunque todavía no me había dado a conocer como activista político. Afortunadamente.

En casa de Roberto, en Extremadura, en julio de 2010, reunión familiar
Pepe fue un gran aficionado a la Historia, coleccionista de antigüedades y apasionado de la numismática. Tenía predilección por el mundo romano antiguo y una colección de la que se deshizo hace años. Al conservar amistades en Palma, también compartía con ellos dichas aficiones, como  pasaba con Pepe Cuevas, al que conocía de los juegos de la niñez, y con Antonio Pérez, “Chanca”, cuyos familiares también fueron clientes de la consulta, entre los que se encontraban muchas personas humildes, a las que ayudó, desde los primeros tiempos de sanitario, como aquellos que vivían en los chozos de la Mesa de San Pedro, o los que buscaban remedio a sus males de corazón procedentes de otras zonas rurales y casi aisladas de la provincia. Una vez vino a Palma, ya jubilado, para proponer al Alcalde, Salvador Blanco, la edición de un libro que estaba preparando sobre la biografía del obispo de Cartagena de Indias, Dionisio de Santos, nacido en Palma del Río en el siglo XVI y que era poco conocido por sus paisanos (no sé si terminaría con aquel proyecto, pues no lo presentó). Ya en Almuñécar mantuvo frecuente contacto con el Club de Patrimonio de Motril. Con él yo sí podía hablar de política (algo vetado en el hogar familiar), aunque, más bien, era él el que lo hablaba casi todo, pues su locuacidad era prolija y famosa, y me influyó, tras algunas conversaciones, para derivar hacia la socialdemocracia. También me sirvió para informarme sobre nuestra extensa familia (nuestros abuelos paternos se casaron varias veces, procreando holgadamente además), aunque hayan quedado pendientes aspectos que hubiera querido que me clarificara y me informase más. 

Con Pepito en brazos, todo un padrazo
Como buen profesional era serio y severo en su trabajo, como su padre, pero al mismo tiempo, se distinguía por el gracejo heredado de su madre, su simpatía. Era chistoso, y parlanchín, y afectuoso con la clientela (pacientes y familia), familiares y amistades, ganándose la fama de persona cercana y excelente profesional de la medicina. Marcelino Canovaca me decía que tenían un pacto para cuando coincidían en las bodas: en cada celebración le tocaba charlar a uno de los dos, alternándose, de tan dicharacheros que eran. 

Fiesta del 84 cumpleaños, en Almuñécar. Foto de su hijo Pepe
Últimamente se comunicaba conmigo por correo electrónico, haciendo muchos comentarios a lo que publicaba yo en el blog en este formato porque no se encontraba cómodo publicando  directamente en el blog. Me ha ayudado mucho en la redacción de muchas entradas sobre Palma del Río y sus gentes, recordando cosas de su niñez y juventud, y aportando datos valiosos para completar mis escritos. Tras sus achaques, que comprobamos en el funeral de Mari, en Málaga, y el ictus que le impedía orientarse y posteriormente moverse, la comunicación se hizo menos frecuente. Sus padecimientos fueron similares a los que se llevaron a Mari hace seis años. Y la última vez que hablé con él fue el día de su onomástica. Ya le noté en varios momentos “como despistado”, pues me habló de cosas que, más bien, podrían haber formado parte de la conversación con otras personas. 

En mi boda, los tres hermanos varones. 2008
Mucha gente me preguntaba, al verme, por “el doctor”, familiares, amigos, antiguos pacientes, lo que era síntoma del cariño que le profesaban en Palma. Ya solo puedo contar algunos de los muchos recuerdos que tengo de él, como lo he hecho de las demás hermanas que ya no están. El último de los Domínguez López nos dejó, y siento tener que comunicarlo a quienes se interesaban por él. Se ha ido quedándose con las ganas de que el Ayuntamiento hubiese puesto el nombre de nuestro padre a una de las calles de Palma, a pesar de la petición de algunos vecinos. Un deseo que me expresó varias veces, como reconocimiento a la gran labor social que hizo, e hicieron los sanitarios que, como él, trabajaron por la salud de los palmeños en precarias condiciones tras la contienda civil. Sirvan, en este caso, estas breves líneas para que su recuerdo no se pierda en la memoria de los palmeños y de los que le conocieron en vida, y que esta forme parte del listado de personas señeras que esta hermosa tierra ha visto nacer.

lunes, 4 de febrero de 2019

Candelarias 2019


Un año más hemos acudido puntuales a nuestra cita en el cercano municipio sevillano de La Puebla de los Infantes, situado en la Sierra Norte, y a pocos kilómetros de Palma del Río.


Y, como siempre, hemos dado un paseo por la tarde, todavía con luz solar, para ver los boliches donde se colocan los muñecos que serán pasto de las llamas al ser encendidas las candelas al anochecer.


La tarde fue muy fría, casi más que la noche. Por ello no vimos demasiados emplazamientos. Además de que encontrarnos con conocidos y familiares hizo que nos entretuviésemos más de la cuenta. Así que no muestro tantas fotografías como en años anteriores. Destaco la primera, por su emotividad, ya que hace referencia a los antiguos juegos de niños, como el diábolo, la comba, o los cromos. Algo ya superado por las nuevos juegos electrónicos.

Foto de Laura Velasco

También encontramos referencias de actualidad, como la hoguera que nos recordaba la marginación de la mujer o las agresiones que sufren las mujeres por el hecho de serlo. Algo que no debemos dejar de lado, pese a los intentos de algunos por acallar las reivindicaciones feministas y ocultar esta grave realidad social.

Foto de Laura Velasco
Las menciones a la agricultura también tuvieron su sitio, algo lógico en un pueblo fundamentalmente agrícola como es La Puebla, donde el olivo, sus productos y sus derivados tienen una presencia importante en su economía.


Justamente por eso nos llamó la atención un instrumento fundamental en el campo, como es el tractor, al que encontramos junto a la hoguera de la Cruz (a la que vamos todos los años por ser sus organizadores amigos de la tía Conchita y por participar en ella mi amigo de instituto, Pedro González Chincolla).



Un tractor de 1954, que había participado en una Ruta de Sierra Morena de Tractor Clásico, y al que grabé en este vídeo, donde su dueños nos muestras su sistema de encendido del motor. “Viejas tecnologías” al servicio del campo.


Después de degustar las famosas sopaipas y el chocolate que generosamente nos ofrecieron nuestros amigos cucharros, y tras cenar en El Guinda, volvimos a Palma a refugiarnos del frío invernal y nocturno, que en alguna medida las hogueras intentaron paliar, a pesar de la lluvia intensa que el viernes intentó fastidiar los preparativos. Y afortunadamente no lo consiguió. El año que viene volveremos.

martes, 2 de mayo de 2017

Fundación y refundación del PSOE


El PSOE fue fundado en 1879, en Madrid, hace 138 años. Fue en la calle Tetuán, en el bar Casa Labra. Asistieron 25 personas: 16 tipógrafos, dos joyeros, un marmolista, un zapatero, cuatro médicos y un doctor en ciencias. El movimiento obrero era fundamentalmente anarquista en España, formando parte de la Primera Internacional, pero el mismo Karl Marx se ocupó de que su yerno, Paul Lafargue, intentase que las ideas socialistas se implantaran en nuestro país. Para ello contactó con algunas personas, entre ellas Pablo Iglesias. Éste, con ese grupo de veinticinco personas, fundó el Partido Socialista.


Vivimos momentos de incertidumbre. La crisis que padece el PSOE no parece que amaine. Es más, las primarias convocadas para elegir secretario general están dividiendo a la militancia, y dejando salir a la luz formas y mensajes que se salen de lo normal, llegándose incluso hasta el insulto y el enfrentamiento personal, especialmente en las redes sociales, ya que internet está amplificando el ruido provocado por estas disputas de poder. Yo, hace tiempo, propugné la refundación del PSOE, ya que considero que debemos dar un buen repaso al partido, para recuperar mensajes, programa de izquierdas y credibilidad, en lugar de caer en las luchas cainitas que estamos sufriendo. No ha sido el camino escogido. Y eso me tiene decepcionado. Hoy día, aniversario de la fundación, no sé si recuperaré la ilusión, pero sí recupero una imagen del verano pasado, cuando estuvimos en Casa Labra, el lugar donde nació el Partido Socialista. Al menos allí pasamos unos buenos ratos en nuestra visita a Madrid.

viernes, 17 de marzo de 2017

Rosalía & Raül Refree, joven flamenco de hoy


¿Es flamenco? ¿Es pop? No sé. Hermoso sí. Y arriesgado. Me gusta la música valiente. Les vi en el programa de Andreu Buenafuente, Late Motiv, y me quedé "prendao". Disfruten de Catalina, del álbum "Los Ángeles", de Rosalía & Raül Refree. 

Ponme la mano aquí 
que la tienes fría.
Ponme la mano aquí
Catalina mía.

Mira que me vi'á morir.

sábado, 11 de marzo de 2017

El 11M y la islamobofia


Se cumplen hoy 13 años del atentado terrorista del 11M, el más grave de la historia de España. Un momento para recordar a las víctimas de aquella masacre perpetrada por terroristas islamistas, que quisieron responder así a la participación de España en la guerra de Irak, de la mano de José María Aznar. Aunque haya todavía quien sostenga el embuste que propagó el entonces ministro del interior, Ángel Acebes, de que había sido ETA la autora, teniendo ya pruebas de que los tiros iban por otro sitio. Recordemos que estábamos en campaña electoral y al PP no le interesaba aparecer ni indirectamente como responsable de algo que les relacionase con los islamistas. Por eso el ministro llegó a tachar de "miserablesa quienes ya preguntaban sobre las nuevas líneas de investigación que apuntaban a colaboradores del Al Qaeda. Pero fue la presión ciudadana la que obligó al gobierno a decir la verdad, antes de que se fuese a las urnas, con lo que el PP sufrió el castigo electoral con la victoria de Zapatero.

Trece años después, con juicios que han aclarado la verdad, algunos siguen envenenando el ambiente. Trece años después, con tantos atentados, estragos, asesinatos y atrocidades cometidas por integristas islamistas, los que defendieron las mentiras del 11M siguen en su campaña de intoxicación. Esta vez uno de los medios, junto con el diario El Mundo, que alentaron la mentira de ETA y la posterior duda sobre la autoría de los atentado, Libertad Digital, ha hecho un gran descubrimiento: los que acusaron a los islamistas del atentado son islamófobos, tienen fobia al islam. ¡Toma ya! Se basan en un vídeo que ha realizado un francés, que se proclama de izquierdas, donde sostiene que la condena de entonces fue por esos motivos. El documental, que está pasando por internet sin pena ni gloria, copia las patrañas de ese medio de comunicación (entre cuyo accionariado se encuentra el PP, gracias a la compra de acciones que hizo Luis Bárcenas) para poner en duda la autoría islamista y termina acusando de islamofobia a la justicia española. Y ahora, los que acusan permanentemente a la izquierda española de pro-islamista, por anti-cristiana, y de anti-israelí y anti-sionista, resulta que invierten el insulto y le llaman islamófoba. Casi nada. Y la pirueta mental la proclaman a los cuatro vientos sin complejo de ningún tipo. O sea, que los "rojos" (como dicen ellos) somos a la vez partidarios y detractores del islam. Y se quedan tan tranquilos. Da igual, lo que importa es seguir sembrando cizaña, defendiendo los embustes de aquel día y los posteriores, y... "leña al mono que es de goma"... a difundir esas patrañas que "nos reportan tantos dividendos". 

En fin, dan asco. Y no merecen ni un minuto más. Los que sí se merecen unas palabras de recuerdo son aquellas víctimas de entonces, sus familiares, y todo el pueblo español, que tanto sufrimiento ha tenido con el terrorismo.

sábado, 4 de marzo de 2017

El blues del autobús (a propósito de los ultras y las drag queens)


Había una serie policial de televisión de los años ochenta que se llamaba Canción triste de Hill Steet. Así la llamaron en España, pues su nombre original era Hill Street Blues. Parecía que los programadores de televisión consideraban que no sabíamos qué era un blues, y prefirieron cambiar el nombre por "canción triste", para aclararnos ciertas cosas. En sus orígenes, el blues pudo tener una nota triste, es verdad, pero como género musical también nos ha ofrecido temas de lo más alegre. Viene esto a cuento por otro título, en este caso, el que tomo para la entrada, uno de una canción de Miguel Ríos, "El blues del autobús". Es éste un tema ciertamente melancólico, que nos cuenta las idas y venidas por la carretera del cantante y sus acompañantes, en esas enormes giras que nos acostumbró durante unos cuantos años de éxitos en su discografía y sobre los escenarios de todo el país. ¿Por qué este título prestado? Por la polémica de esta semana del autobús de la organización ultra Hazte Oír. Una triste polémica, a mi juicio. Me explico.

El mensaje del autobús es ciertamente tendencioso y pretende hacer un ataque a quienes piensan que los seres humanos pueden cambiar de género voluntariamente, con libertad. No es sorprendente, pues esta organización ultra defiende postulados que se inspiran en la doctrina de la Iglesia Católica, que pretenden mostrarnos como antinaturales y contrarios a los designios divinos, determinados comportamientos, como el divorcio, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la homosexualidad en sí misma, el aborto y, en este caso, la transexualidad . No admiten la distinción entre sexo (la condición sexual biológica de cada ser humano) y género (el estatus cultural y social del que se derivan ciertos comportamientos). Incluso hacen campaña, como otros componentes de la Iglesia (especialmente la jerarquía católica), contra la llamada "ideología de género", a la que consideran un factor de corrupción y de destrucción de la humanidad. Tras ello se esconde el rechazo tradicional a la igualdad entre hombres y mujeres. Y a la libertad. Ni que decir tiene que no comparto estas tesis (como se puede comprobar en diferentes entradas de este blog, desde hace años). Pero lo que me entristece (de ahí el título de la entrada) es la campaña iniciada por algunos para prohibir estos mensajes, e, incluso, para condenar penalmente su difusión, lo que ha dado lugar a la inmovilización del autobús propagandístico. Algo que considero una censura. El manifestarse en contra, ya sea en serio o en broma (como las muchas parodias que están triunfando en internet, algunas geniales), es lo que procede, si se discrepa, pero no la represión.

Hay que partir del hecho de que, no hace mucho tiempo, una campaña de visibilización de los transexuales, especialmente los infantes, y de apoyo a ese colectivo, se ha visto en numerosas ciudades de España. Los ultras de Hazte Oír protestaron, pero, afortunadamente, ningún juez o fiscal, prohibió la campaña, para disgusto de esta organización. Parece que lo del autobús es una respuesta a aquella campaña. A mi modo de ver, permisible, pues entra dentro de la libertad de expresión. Como la campaña en favor de la transexualidad. Pero alguien ha decidido convertir en mártires a los ultras del autobús, me temo, con esta censura.


En estos días de carnaval, también nos hemos enterado de la noticia de que una drag queen disfrazada de Virgen, y de Jesucristo también, se alzó con el premio del Concurso del carnaval de Canarias. La polémica ha surgido con ello. La jerarquía católica y diversos medios conservadores han levantado su voz contra esos disfraces, haciendo en algunos casos referencia al Código Penal, que considera delito la ofensa a los sentimientos religiosos. Otra vez otro intento de censura. En carnaval es normal la crítica a los poderosos, entre los que siempre (repito, siempre) se ha incluido a la jerarquía católica, desde un simple cura al mismísimo Papa. Lo normal es la transgresión; es su propio origen, como forma de dar rienda suelta a todo tipo de pasiones, entre las que se encuentran las formas de desahogo contra el poder y los dogmas establecidos, pues después se entra en la Cuaresma, y el recogimiento y la tristeza por la muerte de Jesús de Nazaret, incluso se volvieron obligatorios en nuestro país, sobre todo durante el régimen anterior, confesionalmente católico, como bien sabemos.

El carnaval es otro momento, donde la libertad de expresión (siempre vigente, por cierto) se hace más patente. De ahí que ese intento de censura, con la amenaza del código penal en la mano, sea del todo punto contraproducente, incluso anticonstitucional.

Y esto es lo que me parece triste. El blues del autobús y el blues de la drag queen. Tanto hacer uso del código penal y los tribunales para coartar la libertad de expresión es un despropósito. Venga de donde venga. Se decía hace tiempo que en España vamos siempre detrás de un cura, ya sea con un cirio o con un garrote. La jerarquía católica siempre está condicionándonos, directamente o a través de organizaciones amparadas por ellos, como la del famoso autobús. No se puede criminalizar tanto comportamiento. Siempre va a haber alguien que cuente un "chiste de maricones". Y en cualquier barra de bar podemos encontrar a alguien que se "cague en Dios, la Virgen y en los Apóstoles" porque su equipo haya perdido el partido de fútbol de la jornada. Será de muy mal gusto, si quieren, pero esas expresiones entran dentro de la libertad de expresión, y considerarles unos delincuentes y querer meter en la cárcel a quienes las profieran es una exageración intolerable. Ya está bien de tanta censura. Los "delitos de opinión" son propios de las dictaduras, la opinión es libre y su difusión un derecho. Quien se sienta ofendido por ese tipo de manifestaciones, tiene derecho también a contestar, a hacer públicas sus ideas, opiniones y creencias, no a censurar las de las demás. Debemos recobrar la sensatez, de una vez. Para vivir en un país sin tristeza es necesario que los extremistas, de uno u otro signo, no nos impongan sus dogmas.

sábado, 11 de febrero de 2017

Yo, el Río


Ese es el título del libro que me he comprado hoy. Un relato sobre el río Guadalquivir, contado en primera persona, como si el río nos relatara su vida desde su nacimiento en la Sierra de Cazorla, hasta que desemboca en el océano Atlántico, en Sanlúcar de Barrameda, pasando, como no, por Palma del Río.

El Guadalquivir, a su paso por Córdoba

El viejo río Betis, el Baetis de los romanos y los tartesios, que luego fue conocido por Guadalquivir, "río grande" (Wad al-Kabir) en árabe, es retratado a través de los diversos puentes y otras construcciones ribereñas que los seres humanos han ido adosándole en el transcurso de la Historia. Nos cuenta todos sus avatares naturales, hechos históricos, vivencias cotidianas de las gentes que han poblado sus riberas, y hasta sus problemas medioambientales. Y no es extraño, pues su autor es el palmeño Germán Domínguez Romero, biólogo de formación y técnico de medio ambiente. 

El Genil, que aporta sus aguas al Guadalquivir en nuestra tierra palmeña

El libro contiene un abundante catálogo de fotografías que complementan los textos. O tal vez sea al revés, que sirvan para inspirar la letra del relato. El autor de estas imágenes es Germán Domínguez Urzola, hijo del primero, un fotógrafo ya conocido por nosotros a través de su obra, de una gran calidad.

Desembocadura del Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

A Germán le conozco desde hace años y hemos tenido contactos también profesionales en algún momento. Me invitó a la presentación del libro, que tuvo lugar en el Centro de Interpretación del Guadalquivir el mes pasado, pero no pude ir. En esa presentación le acompañaron las hermanas May y Rosario Lora, que, con la ayuda de un guitarrista ilustraron el acto. En fin, me lo perdí. 


Hace poco le pregunté por internet dónde adquirir la obra. Esta mañana su hijo me ha traído el libro a casa, pues no lo había comprado todavía. Agradezco la amabilidad de ambos, padre e hijo, para facilitarme su trabajo. Un libro del que espero disfrutar como se merece. Y que, como no, recomiendo a todos los amantes de las cosas de nuestra tierra. (Por cierto, las fotografías que publico en la entrada son mías, los magníficos retratos del río de Germán los podréis ver en el libro, cuando lo tangáis en vuestras manos).

lunes, 9 de enero de 2017

Empezamos la tarea en este año


Ya pasaron las fiestas, los días de asueto y comilonas, regalos, visitas a/de la familia y amistades, luces, cabalgatas, canciones, villancicos, alegrías más o menos forzadas, de expresión de buenos deseos (incluso a quienes no queremos ver ni en pintura), de bondad generalizada, etc. No por ello he dejado de hacer cosas, incluso de trabajar algunos días... y hasta estudiar las oposiciones que se convocaron el mes pasado y tienen previsto su inicio este año, posiblemente a mediados. Lo que sí he dejado aparcada es la publicación en el blog, ya algo escasa en los últimos días del año que terminó. No por falta de ideas, sino por falta de ganas (demasiadas emociones negativas, demasiadas decepciones... ) o de tiempo para hacer mejor el trabajo. Nuevos proyectos de entradas "tengo en el cajón" y con ésta de hoy empiezo año o temporada, con el propósito de faltar lo menos posible a la cita con los lectores. Creo que tampoco la actualidad ni sus temas (muchos de ellos preocupantes) me van a dejar impasible. Ni tampoco el deseo de seguir expresándome el libertad o de mostrar mis emociones o recuerdos, incluidos los de nuestra Palma del Río, que gustan a tantas personas. Así que, de nuevo, les doy la bienvenida a Celtibético. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Ha muerto Fidel Castro


Esta vez sí, esta vez es verdad que ha muerto Fidel Castro. No es otro invento de internet, como comenté hace tiempo. Lo ha anunciado su hermano Raúl, sucesor en la monarquía comunista que gobierna en Cuba. Lo primero es mostrar nuestras condolencias a su familia, como por el fallecimiento de cualquier otro ser humano (como a los familiares de Rita Barberá, por muy acusada de corrupción de que estuviera, a pesar del desprecio de comunistas y podemitas varios). Lo segundo es comentar su figura, la de un personaje histórico del siglo XX de primera magnitud.

Consiguió el poder con una revolución que derrocó al corrupto dictador Batista, aliado de Estados Unidos, que pronto le declaró su hostilidad, con una torpeza propia de gobernantes soberbios. J.F. Kennedy ordenó la invasión de exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, un fracaso que hizo echar en brazos de los soviéticos al régimen de Castro, el principal enemigo de Estados Unidos. La crisis de los misiles agravó la situación. Para entonces la revolución que había de liberar Cuba se había pasado ya al bando comunista, marxista-leninista, convirtiéndose en una avanzadilla soviética a las puertas del coloso yanqui. Uno de sus ministros y colaborador durante la insurrección cubana, Ernesto Guevara, el Ché, se dedicó a extender la revolución por América con técnicas de guerrilla, siendo derrotado y muerto en Bolivia, y convirtiéndose en un icono para la izquierda en general. El comunismo parecía expandirse por América, sobre todo cuando, en Chile, Salvador Allende ganó las elecciones con la Unidad Popular, una coalición de partidos de izquierda. Con el golpe que derrocó a Allende y la pujanza de otras dictaduras militares, Estados Unidos intentó frenar ese avance, provocando al mismo tiempo las simpatías por los comunistas apoyados por Fidel y los suyos. Una espiral de violencia, represión y pobreza que azotó durante años Hispanoamérica.

Las democracias se fueron instalando en América, pero el Castrismo permanecía en pie, pese a su derrota ideológica y el inútil embargo comercial impuesto por Estados Unidos. La caída de la Unión Soviética y sus países satélites de Europa del Este dejó a Cuba sin sostén político y económico, ya que sobrevivían por la cuantiosa ayuda prestada por el coloso ruso. El régimen no pudo contrarrestar el empobrecimiento de la población, por lo que arreció el mensaje nacionalista que le había servido de argumento para mantenerse en el poder. Su única razón de existir era su resistencia a ser colonizados de nuevo por los Estados Unidos, lo que le granjeaba el apoyo popular. Pero su sistema económico ineficaz, a la par que la escasez de recursos, ha provocado el descontento de parte de la población, que se ha manifestado en la aparición de una oposición democrática, fuertemente reprimida por las fuerzas del régimen. En Cuba siguen sin respetarse los derechos humanos. 


Fidel Castro mostró signos de estar gravemente enfermo en 2006 y en 2008 renunció a su cargo. Parecía que se abría una puerta a la esperanza por normalizar la situación, virar hacia un régimen democrático y cambiar de orientación. Nada de eso ocurrió, ya que le sucedió en el poder su hermano Raúl, como ocurre en la dictadura de Corea del Norte, o en las tiranías del Golfo Pérsico, donde los familiares se suceden en el poder sin cesar. El régimen castrista ha demostrado ser de más duración que los discursos que pronunciaba Fidel, o que la vida biológica y política de su amigo Manuel Fraga. Hace dos años se iniciaron conversaciones para restablecer relaciones entre Cuba y Estados Unidos, parece que gracias a la intervención del Papa Francisco, argentino, y, por tanto, hispano como los Castro. Eso nos aportó una luz de esperanza. La muerte de Fidel puede que fuese el paso necesario para dar un impulso a la necesaria transición en la isla caribeña. Ya veremos qué pasa.

Fidel Castro fue visto como un héroe por parte de la izquierda española, que todavía lo ve como alguien valioso, a pesar de su vindicación del ejercicio de la violencia política. La revolución cubana inspiró a muchos en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, creyendo que era un soplo de aire fresco dentro del enrarecido mundo comunista. A muchos otros nos terminó decepcionando, por su tozudez en conculcar los derechos humanos, por mantenerse en la tiranía y por seguir defendiendo una ideología política (el marxismo-leninismo) que no ha liberado a la humanidad de las lacras del capitalismo, sino que ha sustituido la libertad por regímenes burocráticos que han traído pobreza para la mayoría y solo riqueza para los mandamases (se dice que Fidel era multimillonario, mientras mataba de hambre a sus súbditos). También ha inspirado a esa izquierda populista que gobierna en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia, cuyo balance, por mucho que se empeñen aquí algunos en alabar, no es precisamente esperanzador. Hoy muere el hombre, pero me temo que no muere el mito. Los seres humanos somos tercos, y, aunque vemos los errores, somos capaces de persistir en ellos por orgullo, por no dar nuestro brazo a torcer. Espero que la situación en la Cuba vaya cambiando y así quienes usan su caduca ideología y otras coartadas allí defendidas dejen de engañar a las pobres gentes que, desesperadas por su situación social y económica impuesta por el neo-liberalismo triunfante, se echan en brazos de defensores de tiranos como lo fue Fidel Castro. Los derechos humanos no están del todo consolidados y siguen en peligro por obra y gracia de charlatanes de uno y otro extremo bando. 

lunes, 21 de noviembre de 2016

Celtibético, 9 años en la red


Fue ayer el día y no me acordé, entre tanta tarea que tengo en los últimos tiempos. Las oposiciones, los cursos que estoy haciendo y demás acontecimientos (algunos no agradables), me han hecho dejar de publicar diariamente en el blog. Aunque Celtibético sigue vivo y con muchos lectores y lectoras, que se vuelcan en lo escaso que publico. No me di cuenta el domingo que era 20 de noviembre, un día como aquel en que empecé esta aventura en internet, que ya tiene nueve añitos. Pues seguiremos en la brecha, ¡a por otros nueve ejercicios más! (por lo menos).

martes, 8 de noviembre de 2016

55 cumpleaños, y un auto-regalo


El viernes pasado pasé el reconocimiento médico anual que nos corresponde a los empleados de la administración donde trabajo. Este año me pareció más amplio que otras veces. Así lo comenté con los compañeros y con el concejal de nuestro área. Éste me respondió, entre risas, que eso era porque ya éramos más mayores y había que cuidar más cosas. Efectivamente, ya somos más mayores, y hoy he cumplido 55 años. Pensaba esta mañana que si los cumpliese cuando nací (hace más de medio siglo) ahora sería casi un viejo, como lo eran los que entonces tenían mi edad (o eso me parecía). Tengo canas en el poco pelo que me queda, fundamentalmente en las barbas, claro. Y tengo algunos achaques, como, por ejemplo, los que me están fastidiando el talón del pie derecho, al que vienen dando tratamiento en la clínica del podólogo, desde hace varios días. Es ley de vida que tengamos "goteras", aunque nos veamos todavía jóvenes porque el nivel de vida y la calidad de vida nos conserve mejor que a nuestros mayores. En fin, sea como sea, sumamos un año más en nuestra cuenta de resultados biográfica

He recibido muchas felicitaciones, tanto a nivel personal, como en el omnipresente Facebook y a través del WhatsApp. Felicitaciones que contestaré pronto. También he sido objeto de algunos regalos. Pero yo me he hecho uno a mí mismo: un libro. Un libro electrónico o e-book. Concretamente el que aparece en la imagen de la entrada: "Lecturas de economía aplicada y derecho revuelto", de Francisco José Fernández Cabanillas (de Editorial Séneca, la que mantiene con pasión nuestro amigo Óscar Morales). 

"A lo largo de lo que llevamos de siglo XXI, fui publicando artículos de opinión en distintos medios de comunicación de masas. En todos ellos aparecen razonamientos de carácter económico o argumentos jurídicos que pueden servir al lector, además de para entretenerse, para aclarar algún concepto o para despertar su curiosidad", nos dice el autor al presentar su obra. Una obra jurídica y económica, escrita con el estilo incisivo del autor. Al que, por cierto, conocí en el Instituto, pues fuimos compañeros en el bachillerato y en el primer curso de la licenciatura de Derecho en la Universidad de Córdoba. Posteriormente se trasladó a Sevilla, donde se licenció en Derecho y se doctoró en Economía, siendo actualmente profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Castilla La Mancha. Otro libro más, para incluir en mi biblioteca, escrito por amigos de la juventud y colegas de estudios. Espero disfrutarlo. 

viernes, 21 de octubre de 2016

La foto del viernes: ciberataque masivo


Hace unos minutos intenté entrar en la página de Twitter. Imposible. La pantalla de mi PC muestra este mensaje. No se puede acceder. Luego me he encontrado con la noticia de que ha habido un ciberataque masivo contra empresas proveedoras de direcciones de internet, afectando a grandes compañías. Es el caso de Twitter, Spotify, eBay y otras webs. Internet es un mundo muy amplio, donde viven muchos, con diferentes intenciones, ya sea ofrecer información, diversión, entretenimiento y otras utilidades, o incluso cometer delitos. Algunos ataques de este tipo se hacen con la intención de obtener grandes sumas de dinero de forma ilegal y con alevosía. Afortunadamente no todas las webs se ven afectadas, debido a esa amplitud de servicios que presta esta enorme red, que permiten conectarnos en todo el mundo de forma rápida. Esperemos que pronto solucionen el problema y que los culpables sean localizados y castigados como se merecen. Hay gente pa´tó.

domingo, 18 de septiembre de 2016

La exposición de El Bosco, en el Museo del Padro


El Bosco era para mí, de niño, un pintor enigmático e inquietante. Las reproducciones de cuadros suyos, en libros, o como cromos coleccionables de álbumes, como El Jardín de las Delicias, pero, sobre todo otros, como La extracción de la piedra de la locura, con sus objetos ridículos, o Cristo con la cruz a cuestas, con sus rostros grotescos, caricaturescos y malvados, además de presentar anacronismos en la indumentaria, me hacían pensar en lo enrevesado que podía ser el espíritu de un pintor.


Fue más tarde, con la contemplación de obras de arte, y especialmente en COU, en el instituto, cuando conocí la pintura flamenca y me empezó a subyugar El Bosco. Una pintura detallista, hermosa, y a la vez creadora de un mundo aparentemente real, pero imaginario muchas veces. A Jheronimus van Aken, conocido como El Bosco, nos lo presentaron como un pintor imaginativo, creador de mundos sobrenaturales y de animales y seres humanos monstruosos, que usaba para enseñar un mensaje moral, en un momento en que la Edad Media sufre una gran crisis y la decadencia.


Su habilidad técnica es magistral. Su universo de figuras inagotable. Un vivero donde sembrar las semillas que crecerían a modo de estilos modernos, como el Surrealismo, muy posteriores a su época. El Bosco no es el artista que nos muestra su medio ambiente con motivo de las obras encargadas o por inspiración espontánea. Es el gran fabulador de imágenes, el creador nato de mundos y personajes sorprendentes, sin sujeción a los cánones imperantes en el mundo artístico, a pesar de estar plenamente integrado en el estilo flamenco de la pintura. Un pintor que creó escuela y un adelantado de su tiempo.


Este año se cumple el 500 aniversario de su muerte y el Museo del Prado, que ya dispone de varias obras suyas en la exposición permanente, ha organizado una exposición temporal, en el seno de una serie de actos conmemorativos. El sábado 10 estuvimos allí, sacando con bastante tiempo la entrada por internet, ya que la muestra finalizaba el 11 de septiembre, pero el éxito de público obtenido ha obligado a su prórroga hasta el 25. Un éxito que pudimos comprobar por el elevado número de personas de diferentes nacionalidades que nos dimo cita allí. Ese fue el único defecto que vimos: fuimos muchos los que entramos en cada turno, dificultando la visión de las obras, por tener que amontonarnos delante de cada una de ellas, algunas veces hasta con codazos y empujones.


Mereció la pena, pues además de volver a ver las obras ya expuestas en las salas del Museo de forma permanente, pudimos ver otras de otras pinacotecas, además de estudios de su producción, grabados, bocetos y pinturas salidas de su taller y de otros autores influenciados por el artista. Para terminar nos relajamos en la videoinstalación "El jardín infinito", que completó nuestra visita, para luego volver a las salas permanentes del Prado, una oportunidad más para disfrutar de la riqueza artística allí atesorada.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El pick up, nuestro primer tocadiscos.


Vivimos en un mundo donde la tecnología nos asombra cada día con nuevos aparatos que nos permiten ver imágenes, oír sonidos o leer textos en cualquier lugar, ya sea en directo o grabadas, llevando esos contenidos con nosotros o en el lugar que queramos. Los teléfonos se han convertido en pequeños ordenadores personales que nos facilitan la comunicación, además de disponer de documentos de todo tipo (gráficos, sonoros, etc). Y, por supuesto, nos permiten graban imágenes como fotografía o vídeo, además de reproducirlas. Por eso no es raro ver a personas escuchando su programa de radio preferido o un tema musical con su teléfono móvil. Esto ha cambiado desde hace unos pocos años a esta parte, a una velocidad de vértigo, que no deja de asombrarnos.

Por eso he sentido un pellizco al volver a ver el viejo tocadiscos que teníamos en casa. Mi padre lo compró, cuando era niño. Es del modelo "Philips all transistor", de los años 60. Un modelo compacto y transportable, que en aquellos tiempos se usó mucho en los guateques, y se lo conocía como "Pick up", o "picú", como lo llamaban muchos jóvenes de aquella época. El que se guardase como una caja de zapatos hacía fácil llevarlo de un lugar a otro, para escuchar los discos, y porque estaba alimentado a pilas. Era monoaural, es decir, el sonido iba por un solo canal (todavía no era estereofónico).

En la tapa de la caja estaba el altavoz, y tenía unas pestañas donde se enrollaba el cable que conectaba el altavoz con el plato giradiscos, que estaba en la otra parte de la caja. En esta otra zona había un brazo con la aguja y el plato donde se insertaba el disco de vinilo. Disponía de un eje y un adaptador de plástico, que nosotros llamábamos el quesito, por su forma parecida a un pequeño queso, que servía para usarlo con los discos sencillos, los que tenían uno o dos temas, según tuviese una o dos caras grabadas el disco.


Además tenía una palanca para adaptar la velocidad de reproducción a la que presentaba el disco correspondiente (45 revoluciones por minuto los sencillos o 33 los LPs, los larga duración, aunque éste tenía también otra velocidad para otros discos que pronto dejaron de usarse). Y un potenciómetro en forma de rueda con el que ajustar el volumen.

Mi padre nos compró unos discos de cuentos (recuerdo el de Mary Poppins, como uno de los primeros), como primeras adquisiciones. También con canciones infantiles. Y él lo usaba mucho para disfrutar de su colección de zarzuelas y otras obras. Más tarde, cuando le cogimos el gusto a la música moderna, mi hermano Roberto, el manitas de la electricidad, le hizo unos arreglos, como una entrada para adaptador de corriente, o la instalación de un transformador interno con el que conectar directamente a la red. También le colocó una salida para conectarlo a uno de los amplificadores que fabricaba y, así, obtener más potencia de sonido. Durante años ese fue el plato que usábamos en casa, hasta que me compré el equipo modular de música que todavía tengo, ya equipado con CD, con lo que el plato nuevo casi no lo he usado. Algo ya anticuado por el avance de las nuevas tecnologías. 

Ha merecido la pena, sin embargo de estar ya ajado por los años, desempolvar el viejo picú, el tocadiscos que nos permitió disfrutar de mi primara colección de discos.