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martes, 2 de mayo de 2017

Fundación y refundación del PSOE


El PSOE fue fundado en 1879, en Madrid, hace 138 años. Fue en la calle Tetuán, en el bar Casa Labra. Asistieron 25 personas: 16 tipógrafos, dos joyeros, un marmolista, un zapatero, cuatro médicos y un doctor en ciencias. El movimiento obrero era fundamentalmente anarquista en España, formando parte de la Primera Internacional, pero el mismo Karl Marx se ocupó de que su yerno, Paul Lafargue, intentase que las ideas socialistas se implantaran en nuestro país. Para ello contactó con algunas personas, entre ellas Pablo Iglesias. Éste, con ese grupo de veinticinco personas, fundó el Partido Socialista.


Vivimos momentos de incertidumbre. La crisis que padece el PSOE no parece que amaine. Es más, las primarias convocadas para elegir secretario general están dividiendo a la militancia, y dejando salir a la luz formas y mensajes que se salen de lo normal, llegándose incluso hasta el insulto y el enfrentamiento personal, especialmente en las redes sociales, ya que internet está amplificando el ruido provocado por estas disputas de poder. Yo, hace tiempo, propugné la refundación del PSOE, ya que considero que debemos dar un buen repaso al partido, para recuperar mensajes, programa de izquierdas y credibilidad, en lugar de caer en las luchas cainitas que estamos sufriendo. No ha sido el camino escogido. Y eso me tiene decepcionado. Hoy día, aniversario de la fundación, no sé si recuperaré la ilusión, pero sí recupero una imagen del verano pasado, cuando estuvimos en Casa Labra, el lugar donde nació el Partido Socialista. Al menos allí pasamos unos buenos ratos en nuestra visita a Madrid.

domingo, 5 de febrero de 2017

Candelarias y lluvia


El tiempo amenazaba lluvia desde hace días, concretamente para la previsión del sábado. Incluso ésta se nos presentó en algunos momentos durante la semana. Ayer era la cita con más posibilidades, pero la mañana salió con nubes y en algunos momentos sol (hasta tuve que usar las gafas de sol, como cuando fuimos a hacer la compra semanal). De esta manera, podíamos pensar que la jornada fuese propicia para la cita anual de la Candelaria.


Fue cuando teníamos previsto prepararnos para emprender viaje a La Puebla de los Infantes, cuando el cielo se encapotó y comenzó a llover. A llover y a soplar el viento. Se presentaba una tarde más propia de camilla y película soporífera para dormir la siesta. Pero no, nos encaminamos a nuestro destino de ya varios años. Según comentaron mis cuñadas, las previsiones daban tregua, como para que se prendiesen las candelas. De hecho, por el camino, desde Peñaflor, hasta llegar a La Puebla, dejó de llover. E incluso en algún momento asomó el sol por entre las nubes.


Iniciamos entonces la visita a las candelas, que, aprovechando la tregua, empezaban a instalar los "muñecos", aunque no estaban prendidas todavía. Algunas, con el correspondiente mensaje, como hemos visto en años anteriores.


Por ejemplo, la relativa a a lotería con unos niños de San Ildefonso, perfectamente ataviados para sacar las bolas del bombo y leer el premio a "la amistad", cuyo primer premio es compartirla. Con boleto y monedas de euro incluidos lucía el conjunto.


O esta alusiva a Rajoy, que por fin consiguió la presidencia del gobierno, tras un año de interinidad. En ella los personajes del momento tienen sus diálogos. Rajoy, enarbolando un paraguas, nos asegura que la luz ha bajado porque ha llovido (y de semejante tontería se ríen los vecinos organizadores). Pablo Iglesias empuja para tener "su sitio". Pedro Sánchez aparece cabizbajo, porque "pueden más dos tetas....", haciendo mención a una Susana Díaz, que se nos muestra junto a Mariano, sonriente, tras una señal de tráfico, que anuncia La Moncloa. Toda una descripción certera de la realidad política actual. Una candela premiada en varios años anteriores, con su barra, su música y su público.


Una candela más, ya con solera, nos mostró un guiñol con el cuento de Caperucita roja, cuyas marionetas movía una vecina con una cuerda. A su alrededor, paisanas cantaban y bailaban las famosas "sandingas", canciones populares de estructura sencilla, que se cantaban y bailaban tradicionalmente en la Candelaria. Algunas con letras como éstas: 

Mi suegra no me quiere
porque tiene un hijo guapo,
que lo meta en una orza
y lo tape con un trapo.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.

Un fraile estaba meando
en lo alto un acebuche
por abajo se vea
un pájaro con dos buches.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.



Otra candela que vimos fue una donde nos mostraban una tómbola de feria, con todos sus premios, el feriante y un agraciado por la suerte. Además de los correspondientes letreros con las típicas expresiones de estas casetas de feria: "Siempre toca, si no un pito, una pelota", "Señora, que mona, que mona, le ha tocado una muñeca chochona", "A por otro, a por otro perrito piloto", etc.


A su lado, una niña tenía su propia atracción de feria, con una ruleta de premios. Y los vecinos nos obsequiaron con las típicas sopaipas, antes incluso de prender la hoguera, temerosos posiblemente de que se pusiese a llover y les arruinase la fiesta.


Ésta, la lluvia, nos llegó mientras visitaban el Museo de artes y costumbres populares "Curro el herrero", por lo que emprendimos la bajada desde la zona del castillo, y nos tomamos un café esperando que escampase.


Como pasaba el tiempo y eso no ocurrió hasta más tarde, decidimos volvernos a Palma, aunque seguro que alguna candela fuese encendida, como podíamos suponer por el humo que empezó a verse ya de noche, mientras esperábamos el coche que nos trajo de vuelta. Otro año será.

martes, 13 de diciembre de 2016

Los dioses del socialismo


Llevo más de 34 años en el PSOE, antes estuve dos años en el PCE y otros años más en las juventudes comunistas (desde que entré en la clandestinidad, con 15 años). Desde muy joven me interesó la política y leí todo lo que se me puso a mano sobre eso, deteniéndome especialmente en la doctrina marxista, la de otros autores socialistas, sus vidas, los hechos históricos de los revolucionarios célebres, los sindicatos y partidos de izquierda, incluso antes de la muerte de Franco. La llamada Transición democrática y la relajación de la censura anterior permitió la publicación de numerosos escritos, en libros y en medios de comunicación, donde se daban a conocer doctrinas políticas antes perseguidas y prohibidas. Nunca entonces, ni después, encontré referencia alguna a dioses. Es más, el marxismo, que tan de moda estuvo en los primeros años tras la muerte del dictador y en la democracia recién estrenada, renegaba de mitos, dioses y otras teorías emocionales, centrándose en el uso de la razón y la ciencia como herramientas de emancipación del ser humano, esclavizado por las duras leyes del capitalismo. 

Ahora, un tal Lambán, presidente de la Diputación General de Aragón desde 2015, y secretario general del PSOE de esa comunidad, ha dicho en un acto que "Los dioses del socialismo y la política cubren a Susana Díaz con un manto todavía más poderoso que el que la cubría hace un año". Y añadió: "En su condición de trianera, será requerida en los próximos meses para parar, templar y mandar". Como un torero, vamos, dominando al toro.

Todavía siento estupor, con esa referencia a los "dioses del socialismo y la política". Como cuando Susana Díaz, pronunció aquello de que el PSOE no era ni de izquierdas ni de derechas. Muchas cosas han cambiado desde aquellos años jóvenes en que me inicié en política. Lo que no cambia en una parte de la izquierda es el llamado "culto a la personalidad", algo que tuvo especial predicamento con líderes como Lenin, Stalin y otros dirigentes comunistas, cuando el comunismo se convirtió casi en una religión, llegando también a contagiar durante algún tiempo al socialismo europeo. El culto a la personalidad (o también la adulación a quien manda) parece mover a algunos a decir tonterías como esa de los dioses del socialismo. 

Esto me ha recordado una película de principios de los ochenta, que vi en el Cine Club de Vientos del Pueblo en aquellos años. Su título es de lo más expresivo: "Los dioses deben estar locos". Os dejo con dos escenas memorables de aquella divertida película, que merecería la pena volver a ver, pues no ha perdido actualidad en su mensaje, a pesar del paso de los años.




martes, 1 de noviembre de 2016

La necesaria refundación del PSOE


La última vez que escribí en este blog sobre la situación del PSOE fue en septiembre, tras las elecciones gallegas y vascas, y al inicio de la tormenta que ha significado el mes de octubre que acabamos de dejar atrás. Dimisión de miembros de la ejecutiva, comité federal de infarto, dimisión del secretario general, elección de una comisión gestora, nuevo comité federal e investidura de Mariano Rajoy con la abstención mayoritaria del grupo parlamentario socialista y con el voto en contra de una parte, contraviniendo lo acordado por el comité federal, con la previa renuncia a su condición de diputado de Pedro Sánchez, son los hitos de este maremágnum de acontecimientos en el que ha vivido el PSOE  en estos días.

En las entradas mencionadas anteriormente solo me equivoqué en la apreciación de unas más que seguras elecciones generales en diciembre, ya que la investidura del candidato del PP han despejado el panorama... por ahora, puesto que no son descartables elecciones en mayo del año próximo, si Rajoy no consigue apoyos para sus planes de gobierno (presupuestos, más recortes, reforma de pensiones...) En lo demás creo que no he estado demasiado desnortado. El PSOE sigue en horas bajas y aparece dividido en dos, según el devenir de los acontecimientos, que no en su estructura, ya dividido por las federaciones. Las malas maneras de "ambos bandos" están dejando por los suelos la imagen del partido.

El PSOE solo tenía dos caminos, a la luz de los resultados electorales de junio (mucho peores que en diciembre y mejores para el PP, desbaratando un posible acuerdo para un gobierno de izquierdas, pues los números no cuadraban): o votar no al candidato del PP (con lo que íbamos de cabeza a unas terceras elecciones que darían más votos y escaños al PP y menos al PSOE) o abstenerse para evitar elecciones. Esta última creo que era la menos mala opción. Mala por las consecuencias que ha traído de división interna más agudizada y por los ataques de los demás grupos. Y menos mala por permitir que haya tiempo con el que poder recomponer su situación interna. Lo negativo es la forma en que lo han hecho los antiguos sostenes de Pedro Sánchez, los que le han descabalgado de mala manera, y, para colmo, apareciendo como aliados de los poderes económicos, interesados en que repitiera Rajoy.

Pedro Sánchez quedó como víctima de una conspiración o golpe interno, pero con sus pasos posteriores ha demostrado ser no solo el "tonto útil" que habían creído quienes le auparon en las primarias y luego derrocaron al volar por libre, sino un personaje negativo para el partido, al que ha estado engañando sistemáticamente. En la entrevista de Jordi Évole del domingo se levantaron las cartas. Confesó que había pactado con Podemos, el PNV y los independentistas catalanes, a espaldas de la dirección, y al mismo tiempo que abandonaba el acuerdo refrendado por los militantes que participamos en la consulta del pacto con Ciudadanos, mientras en público insistía en el posible gobierno con las dos fuerzas políticas. Llegó a alabar a Podemos, arrepintiéndose de haberles calificado como populistas (¿qué los considera ahora, la verdadera izquierda?). Asumió las tesis "catalanista" de que España es nación de naciones, sin debatirla en el seno del partido (solo la asume por libre el PSC), abriendo paso a las tesis favorables al referéndum independentista (lo del "derecho a decidir" es un timo, si no se quiere la independencia no hace falta consulta, y, además, quienes lo piden no tienen reparos en llevan la pancarta de la independencia en sus manifestaciones) y propugnando una negociación unilateral con los independentistas. Incluso se planteó la abstención en la investidura, pero insistió en el "No, es no", cuando Rajoy pidió más compromiso, eso sí, sin debatirlo tampoco en los órganos del partido. El "bueno" de Sánchez declaró ser un maquiavelo, entre lágrima y lágrima.

En su declaración tras la renuncia al escaño habló de continuar su lucha "para refundar un Partido Socialista autónomo y alejado del PP, un PSOE abierto y unido, donde la militancia haga valer su voz en las decisiones trascendentes de la organización." Sus pasos en estos días demuestran otra cosa. Solo su deseo de poder, un poder que no pudo mantener, pero que quiere recuperar con el apoyo de los afiliados que se han enfadado con el curso de los acontecimientos. Se ha lanzado en una campaña para pedir congreso extraordinario y primarias de forma inmediata. Esta no es la refundación que yo he pedido desde este blog. Es solo un episodio más en la pelea entre dirigentes que tanto daño está haciendo al PSOE. Y sus confesiones en el programa Salvados nos hacen pensar que sus planes pudieran ser convertir al PSOE en una especie de sucursal más de Podemos. Algo que nos repugna a muchos, sobre todo por el trato que han dado al partido esta formación y sus líderes, humillando y maltratando al PSOE durante este año de interinidad en las negociaciones, e incluso aplaudiendo los insultos que, en el debate de la votación de investidura, profirieron los portavoces de ERC y Bildu.

Desde el "otro bando" tampoco lo están haciendo bien, precisamente. La postura de la gestora, órgano excepcional y transitorio, asumiendo algunas veces competencias de los órganos estatutarios les resta legitimidad y credibilidad. Pero, viendo su composición, no podía esperar demasiado rigor. El día en que fueron elegidos posaron muchos de sus componentes con una amplia sonrisa, algo que demostraba que nos encontrábamos más en una lucha por el poder, que por encauzar unas soluciones excepcionales y duras para un gran problema. Su misión es preparar un congreso, no dirigir el partido de "forma normal". Creo que ese congreso debe ser el de la refundación. Donde se debata sosegadamente un programa político y luego se elija la dirección que lo lleve a cabo. Sin prisas, pues hay tiempo (ya que no hay elecciones en diciembre, como era temible), pero sin pausa, no prolongando más de lo debido la provisionalidad.

Y eso debe hacerse en interés del partido, no de algunos dirigentes en concreto. He leído hace poco que Felipe González le dijo al presidente de la gestora, Javier Fernández, que él debía sacrificarse ahora, ya que Susana Díaz era el futuro. Se equivoca Felipe. Susana Díaz, la que promocionó a Sánchez para lo mismo, para que le preparase el camino a la secretaría general "en el futuro", no goza ya de buena imagen. Muchos han entendido los métodos que ha usado siempre para escalar en la jerarquía del partido, al ver lo ocurrido en estas semanas, y con ello se ha ganado la inquina de muchos afiliados. Para colmo, en la federación andaluza ya le están saliendo críticos, que incluso están recogiendo firmas para pedir un congreso extraordinario. Es de las pocas presidentas de comunidad autónoma que tiene el PSOE, pero no debemos olvidar que ganó las elecciones en Andalucía con menos votos y porcenaje que Griñán, el único presidente andaluz que ha perdido unas elecciones (que ganó el PP en 2012), lo que pasó es que el PP se hundió en 2015, quedando segundo, y la presidencia la mantuvo (había sido nombrada por Griñán, al dimitir) al conseguir los mismos escaños y por el pacto con Ciudadanos. Y, encima, en las pasadas elecciones generales el PP volvió a ser el partido más votado en Andalucía (el "efecto Susana" no funciona). No es buena candidata, y como secretaria general responde al perfil de interesados en su propio poder, ajeno a la realidad ciudadana, como ya comenté en anteriores entradas.

A pesar del negro panorama, no creo que el PSOE vaya a desaparecer, como les gustaría a populares y podemitas. El PSOE, además de militantes e historia tiene el mejor pegamento que existe en los partidos: el poder. No es como algunos grupos que han tenido que echar el cierre, porque tenían unas pocas alcaldías y algunos concejales. El PSOE tiene cientos de concejales, diputados provinciales, diputados autonómicos, tiene el gobierno de varias comunidades autónomas, consejeros, directores generales, secretarios... todo un aparato con el que conservar poder, y con ello, mantener viva la organización. La capacidad de unión que tiene el poder ya la comprobó el mismo Pablo Iglesias cuando se celebró (es un decir) el comité federal del PSOE del 1 de octubre y mandó (con la boca chica) romper los pactos con el PSOE: donde no gobiernan pero apoyan (Extremadura, por ejemplo) sí le hicieron caso los "suyos"; donde están en el gobierno y tienen consejerías, direcciones generales, concejalías, etc, le dijeron que ya se lo pensarían. Cualquiera les quita el poder. Pero ese poder, naturalmente, no debe servir para cualquier cosa.

La refundación que necesita el PSOE es tanto de líderes y estructura, como programática, empezando por el orden inverso al que lo he expuesto. Debe redefinir los objetivos de la socialdemocracia de la España del siglo XXI (y en la Europa contemporánea), para que esa parte de los ciudadanos que se consideran de izquierda y centro-izquierda tenga motivos para votar, pues otras fuerzas políticas responden a otras visiones más extremistas que no comparten. Y esos objetivos deben ser los mismos en todo el territorio nacional, sin privilegios ni errores nacionalistas de ningún tipo. No debe caer en la tentación del izquierdismo que ha predicado Pedro Sánchez, pues es la antesala a la fusión por absorción por parte de Podemos y su núcleo dirigente comunista. Los estudios de opinión reflejan esa necesidad. Como el PSOE ha perdido la credibilidad, y pierde apoyos de forma creciente, es necesario replantear muchas cosas esenciales. Y eso se hace con tiempo. Pero tampoco sin perder el tiempo. Ahí está el camino. Espero que quienes tienen responsabilidades cumplan como debe ser.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La crisis del PSOE, hoy un peldaño más hacia el abismo


El lunes pasado expresé mi descontento con lo que está pasando en el PSOE en una entrada de este blog (bastante visitada, por cierto). En ella culpaba a los "dos bandos en liza" de la crisis que está viviendo el partido. Las responsabilidades se reparten, cuando cada uno va "a lo suyo". Hoy, lamentablemente, todo ha empeorado. Está el PSOE viviendo la peor situación desde aquella dimisión de Felipe González, cuando el Congreso del partido de mayo de 1979 rechazó su propuesta de eliminar el marxismo como referente ideológico. Hoy también el antiguo secretario general ha sido protagonista al decir en una entrevista que Pedro Sánchez le había engañado, al asegurar que le había dicho que el PSOE se iba a abstener en la votación de la candidatura de Rajoy en la segunda votación. Y le ha pedido la dimisión para que asumiese su responsabilidad por la deriva descendente en los resultados electorales. Esto ha provocado un enorme revuelo, como se podía suponer.

Después, esta tarde, 17 miembros de la Comisión Ejecutiva Federal han presentado sus renuncias, con la intención de que por el Comité Federal se convoque congreso para elegir una nueva Ejecutiva, de acuerdo con los reglamentos del partido. Una operación que venía fraguándose desde hace días, para impedir que Pedro Sánchez llevase su propuesta el sábado al Comité, de convocar primarias para octubre y congreso para diciembre. La respuesta ha enconado más el enfrentamiento.

Sigo pensando lo mismo que dije el lunes: que el Partido Socialista debe re-fundarse. Su estructura actual no encaja con procedimientos, como el de primarias, que sostienen la existencia de diferentes legitimidades a la hora de dirigirlo. Y, por tanto, provoca que el partido no pueda presentar de forma idónea un proyecto coherente en cualquier parte del territorio nacional. Algo que esperan los ciudadanos: respuestas concretas a sus problemas concretos, sin distinción de "nacionalidades o regiones", un proyecto único que transforme el país y devuelva los derechos y libertades recortados por el PP en sus cuatro años de gobierno (casi cinco) y antes, tras el giro de Zapatero. No "peleítas de palacio", gobiernos de camarillas, señores y señoras feudales mangoneando y atendiendo solo a sus intereses particulares.

Hoy seguimos dando espectáculo, para tristeza del electorado y cabreo de los militantes. Hoy seguimos alegrando al PP, que ve cómo su principal adversario se empeña en destruirse a sí mismo con sus propias manos, sin tener ellos que hacer nada más que esperar para recoger los escombros del derribo. Hoy los de "la verdadera izquierda" también echan leña al fuego, con sus peroratas sobre el IBEX, hablando de "golpes de régimen" y otras lindezas, e incluso acusando de fraude en las dimisiones, como ha hecho Pablo Iglesias, al querer los críticos echar al secretario general elegido por la militancia, cuando él mismo no ha tenido empacho en cargarse a candidatos propuestos por las bases de Podemos (como en el caso de Córdoba) para colocar amigos y fieles en las listas (¡mira quién fue a hablar de respeto al voto de las bases!). En fin, que se están empleando bien también para conseguir lo que quiso hace años su diputado por Córdoba, Manuel Monereo: "destruir política, cultural y moralmente al PSOE".

Las redes sociales están que arden. Y otra vez el PSOE vuelve a vivir la dialéctica entre votantes y militantes. Muchos militantes se están manifestando en favor de Pedro Sánchez, al considerar que éste fue votado en primarias y los críticos no respetan el sentido de es voto, cuando lo que han hecho los dimisionarios es provocar un congreso extraordinario ¡que de voz a los afiliados! Los votantes, en general, no sabemos, pero los seis últimas convocatorias electorales han sido un castigo al PSOE actual, con sus dirección y sus "críticos". Un castigo, además, creciente, que demuestra la falta de sintonía con el electorado de la que hablaba en mi entrada del lunes. ¿Coincide la opinión de los militantes con la de los votantes? Me temo que no, los resultados (la realidad, no las "pajas mentales" o los análisis de laboratorio político) nos dicen eso. Cuando he comentado las primarias como método siempre he dicho que no era partidario de ellas, pero que si se hacían debían celebrarse como en Francia o Estados Unidos (donde hay sistemas mayoritarios o similares, no se olvide), con la participación del electorado que se identifica con la ideología, no solo los afiliados (que tienen, además de ideología, intereses "personales internos"). Y primero, antes de votar personas, debemos tener claro el proyecto político. Las primarias, cuando se han llevado a cabo, se han planteado mal porque se pone el acento en las personas sin centrarse en proyectos o propuestas diferentes, y, para colmo, subsiste el organigrama federal con su propia legitimidad. Para colmo, nuestro proyecto como partido es el que se ha ido desdibujando en estos últimos años, como han visto los votantes que nos han dado la espalda.

Me temo que los votantes, en estas pasadas elecciones, nos dijeron que estuviésemos en la oposición, para recomponer nuestro proyecto, no para peleas de barones y baronesas. Si continúa esto último, tal vez ya no haya pronto partido en el que pelear. Y el electorado de izquierda sin una alternativa seria, socialdemócrata de verdad, transformadora (no aventurera) y respetuosa de los derechos humanos (y no totalitaria) a la que votar. Negro panorama se nos presenta, si no se reconduce la situación y se afronta decididamente la refundación. Con una izquierda con referentes fracasados, como el comunismo, el PP tiene asegurado el gobierno de España por los siglos de los siglos. Así que toca serenarse y pensar sin hipotecas y con honradez en nuestro futuro. El de todo el partido y el de nuestros tradicionales votantes.

lunes, 26 de septiembre de 2016

La crisis política y las elecciones gallegas y vascas


"He criticado la visión utópica de la república, como panacea o bálsamo de Fierabrás que solucionará todos los problemas, que curará todos los males. Pero no se me escapa, como les pasa a otros, que estamos en una tesitura crucial. Esta crisis total está poniendo en cuestión hasta la forma política del Estado, la monarquía parlamentaria. Algunos piensan en la restauración de la experiencia fracasada de la II República, de cuya instauración se cumplen hoy 82 años. Pero eso sería de nuevo un error. Lo que hoy echo en falta es ese grupo de intelectuales, con el coraje necesario para exigir cambios importantes, de modelo, aunque pongan en cuestión el resultado de una Transición que ya es historia. Las instituciones que salieron de esa transición parecen en decadencia, como lo estaba el régimen de la Restauración en 1931. La Democracia está bajo mínimos, y los “intelectuales” que vemos hoy día, en nuestro país, parecen estar silenciados o su voz oculta entre el griterío habitual en los medios de comunicación.../... Necesitamos otro tipo de “nueva intelectualidad” o hasta una “nueva clase política” que mire el futuro de forma diferente, con nuevas propuestas que ilusionen a la mayoría hoy desencantada. Que den ideas claras y racionales de cómo afrontar los viejos problemas enquistados, y soluciones beneficiosas para la generalidad ante los nuevos retos. Como lo intentaron aquellos ciudadanos sabios y honrados de 1931.

Sin duda vivimos en tiempos difíciles y de ello se dan cuenta hasta quienes quieren mantener el actual régimen. ¿Habrá valentía suficiente para afrontar con rigor los cambios que nos merecemos? ¿Saldrán a la luz nuevos Ortegas y Machados?"

Esto escribí el 14 de abril de 2013, hace tres años. La crisis política que se unía a la económica y social que vivíamos (y vivimos todavía) nos ponía en una difícil tesitura. Algo mas de un año después, el rey Juan Carlos abdicó. Tuvimos elecciones al parlamento europeo en mayo de 2014 y una nueva fuerza política entró con fuerza, Podemos. En las posteriores los partidos tradicionales, aunque siguen en primera línea, sufrieron un varapalo importante del electorado, con la irrupción, además de Podemos, de otra fuerza, Ciudadanos. Algunas cosas han cambiado. Entre otras, que el PSOE ha entrado en una deriva de pérdida de votos y escaños, elección tras elección, que es síntoma del grave problema que está padeciendo desde hace años.

El mismo día que publiqué la entrada citada al principio, en Palma del Río tuvo lugar un encuentro comarcal del PSOE para debatir el documento propuesto y hacer aportaciones que tratar en la conferencia política a celebrar en otoño, a instancias del todavía secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Yo hice referencia a las ideas que plasmé en la entrada publicada: a la falta de un proyecto ilusionante que diese respuesta a los problemas capitales de la política nacional, a la falta de liderazgo intelectual, o mejor, a la falta de compromiso de "quienes piensan, analizan la situación y proponen soluciones" con nuestro partido, al ruido de los medios de comunicación y la falta de sintonía con las nuevas generaciones... Hice referencia a ese grupo de intelectuales de la República que sí se comprometieron a dar respuesta a la crisis que vivían entonces y que echaba en falta, además de no ver puertas abiertas para que se pudiesen integrar quienes podrían aportar algo de valor... y el moderador de la comisión donde yo estaba, cuando hizo públicas las conclusiones de nuestro debate, dijo que yo había hecho un recuerdo y una reivindicación de la II República porque ese día era 14 de abril. Nos miramos algunos presentes y dije, por lo bajo, "éste no se ha enterado de nada". 

Esto está pasando entre los líderes políticos. No se enteran de lo que ha ido pasando en estos años. Como el moderador aquel (que, por cierto, fue candidato a la alcaldía de su pueblo y perdió) solo ven la realidad, según su interés personal, el de su "aparato". El PSOE, tras las elecciones de diciembre pasado, y la repetición de junio, sigue rompiendo su "suelo" electoral. La falta de sintonía con los votantes es clamorosa. El secretario general, salido de las primarias, tenía una tarea difícil, que no está cuajando. Y no me sorprende, pues el modelo de elecciones primarias no encaja bien con el modelo de partido (o federación de partidos) que, en teoría, dirige. Él tiene la legitimidad de los votos directos, pero los secretarios generales regionales (los "barones") tienen también la suya, y a nadie le ha interesado nunca romper esa dualidad, pues cada secretario general, en cada ámbito, ha buscado siempre el voto de la delegación de los "barones intermedios", para auparles y mantenerse en el poder. Un catedrático de la UNED escribía que los partidos en España se tuvieron que reforzar en la Transición y el ordenamiento jurídico les dio grandes poderes a los dirigentes, formándose fuertes oligarquías que campan a sus anchas. En el PSOE eso también viene ocurriendo desde hace años, acomodándose al estado de las autonomías, con lo que las direcciones regionales tienen un muy amplio poder, llegando a verse propuestas políticas contradictorias en diferentes territorios (¿recordamos el nacionalismo catalán del PSC, en tiempos de Zapatero?). 

Cuando Zapatero dio el giro a sus políticas en 2010, en lugar de convocar elecciones hablando a las claras al pueblo (como sí ha hecho Tsipras en Grecia, traicionando el programa electoral con el que ganó las primeras elecciones), prolongó la crisis un año y medio más, dando alas a la derecha, que ganó con Rajoy, para aplicar una política de recortes brutal. Desde entonces está el PSOE en caída libre. Las oligarquías intermedias siguen en su afán por el poder, sin enterarse de lo que pasa en la calle. Quienes auparon a Pedro Sánchez, creyendo que era el monaguillo dócil que les iba a ayudar a la liturgia, vieron cómo, envalentonado con la legitimidad de los votos de los militantes, ha volado solo. Parece que no buscaron al mejor candidato, y el resultado de su gestión lo demuestra. Como también la misma propuesta de convocar otra vez primarias para el mes que viene y congreso en diciembre, a "cuatro días" de las más que posibles terceras elecciones generales. ¿Cómo se le puede ocurrir una cosa así?

Las elecciones de ayer son otro varapalo al PSOE. Tan culpables de este fracaso son la dirección del Secretario General, como los que lo auparon y le "hacen la cama" luego, junto con los "señores feudales" que les apoyan y están todos los días en los medios de comunicación. Nadie asume su responsabilidad de estos "resultados históricos" tan catastróficos. Prueba de que lo que el PSOE necesita es un "meneo" como dije, con desparpajo, en aquella reunión comarcal preparatoria de la conferencia política de 2013. Una refundación, eso sí, tras las elecciones de diciembre, que no estamos para aventuras de última hora. Vamos camino de la irrelevancia, a la luz de la voluntad popular. Y "los líderes" (y "lideresas") pensando en los suyo, sin enterarse de qué va la cosa. Ya no espero que se sumen intelectuales, ni personas de prestigio, con fondo, comprometidos, sin intereses personales, solo quedan los "aparatos" y estos se están cargando el partido por su miopía. Nadie piensa en la gran política necesaria, la que acerque al ciudadano a sus instituciones, para que confíe en ellas, sino en sus pequeñas políticas personales. Que pena.

lunes, 27 de junio de 2016

Tras las elecciones, la vida sigue igual


Tras lo sucedido ayer, después del recuento del contenido de las urnas, muchas ideas me han surgido, como a muchos. Hoy me acuerdo de una canción de Julio Iglesias: la vida sigue igual.

Unos que nacen otros morirán 
unos que ríen otros lloraran 
aguas sin cauces ríos sin mar 
penas y glorias guerras y paz 

Siempre hay por quien vivir y a quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otros que vienen las continuaran la vida sigue igual 

Pocos amigos que son de verdad 
cuanto te halagan si triunfando estas 
y si fracasas bien comprenderás 
los buenos quedan los demás se van. 

Siempre hay por quien vivir por quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otras que vienen las continuaran 
la vida sigue.... iguaal....

Y también me he acordado de mis reflexiones de hace seis meses, el lunes después a las elecciones de diciembre. No me quiero pasar de pedante, pero no iban nada descaminadas. Lo que sí ha cambiado es que, aunque siguen siendo todos perdedores, algunos lo son más que otros. Y esto es consecuencia de las expectativas. Las expectativas son importantísimas en los análisis del funcionamiento de las organizaciones, y para medir la calidad de su actuación son un indicador de primer orden. De ahí que, aunque se realicen sus fines, si las expectativas no se cumplen, la organización  desemboca en el fracaso.

El PP ha ganado, sin mayoría absoluta de nuevo, pero aumentando votos y escaños. Como pensaba en diciembre, el experimento Ciudadanos, que, para colmo, pactó con el PSOE, ha hecho que votos de derecha vuelvan al redil de Rajoy, para no dividir el electorado y con ello perder poderío. Se mantiene Ciudadanos como cuarta fuerza política, lo que apunta a consolidación, pero son menos decisivos. El PP, a pesar de seguir con los escándalos y la corrupción, vuelve a ser el partido más votado. Su electorado ha votado con miedo a un Podemos, que fue presentado por los medios de comunicación propiedad de la derecha (es decir, todos) como un rival serio, en detrimento del PSOE. Y pensar que les iban a expropiar el piso y les iban a violar a la niña o la monja, tras el correspondiente asalto a la capilla, ha movido el voto conservador al partido "seguro tradicional".Como las expectativas del PP no eran tal altas, salen eufóricos, a pesara de tener que seguir mendigando apoyos para poder gobernar.

El "sorpasso" se ha convertido en "tortazo". Podemos sigue siendo la tercera fuerza política, a pesar de fagocitar a IU, con un Garzón entregado hasta la médula (y con una IU en ruina tras diciembre). Las encuestas pronosticaban (hasta las de pie de urna del mismo día de las elecciones) el adelanto de los "morados" al PSOE. Quienes no tengan claro que las encuestas se manipulan en beneficio de quien las encarga, es más ingenuo que Calimero (aquel pollo de los dibujos animados). Esas encuestas las encargan los medios de comunicación, y todas obedecían a una estrategia: favorecer a Podemos para cargarse al PSOE. Incluida la del CIS, también en manos de la derecha gobernante. Pero, ay, los ciudadanos no se han dejado influir en demasía. El voto del PSOE ha permanecido más o menos fiel, eso sí con perdidas respecto a diciembre, socavando el suelo electoral. Pero Podemos ha perdido votos, muchos más que los socialistas (más de un millón), a pesar de absorber a los comunistas. Solo "triunfan" con el nacionalismo (Cataluña y Euskadi), como si la izquierda fuese nacionalista. De pena. Anguita no ha dicho nada desde ayer, cuando la sonrisa (lema de campaña de Podemos) se les tornó pesadumbre en los rostros de los comparecientes. Las expectativas del sorpasso y de acabar con el PSOE han terminado convirtiéndose en monumental fracaso. Querían tocar el cielo, y lo que han tocado es techo, techo electoral, a la luz de los resultados.

El PSOE sigue vivo y coleando. Aunque adolece de las mismas taras que antes. La vida sigue igual. Se convirtió en el centro de todos los tortazos, cuando debió quedarse al margen, por la posibilidad de asumir la presidencia del gobierno. Desde derecha a izquierda nos han asaeteado sin piedad. El ganador de esa contienda ya sabemos quién ha sido: Rajoy, el que se quedó esperando acontecimientos, mientras las "izquierdas" se devoraban entre ellas, intentando pactar. Ya me lo temía en diciembre. Y estaba claro que era al que menos le interesaba que se repitieran las elecciones, como sí porfiaron Podemos y el PP, reeditando una nueva "pinza". Como el PSOE tenía peores expectativas, su fracaso se convierte en dulce "victoria": los que querían destruirlo son los que han sucumbido.

Pero el PSOE, como decía, sigue manteniendo sus taras. Sigue sin conectar con una parte de los ciudadanos que fueron duramente castigados por la crisis, esos que han optado por radicalismos de izquierda o derecha, como en la primera mitad del siglo pasado, esos que han ganado en Gran Bretaña. Hace años que vengo insistiendo en la necesaria respuesta a la crisis también institucional que vive España y lo dije en la Conferencia Política que celebró el partido en 2013. Parece que el inmovilismo pétreo de una organización con sólidos poderes territoriales hace imposible la necesaria renovación de personas, ideas y políticas dentro del PSOE.

El caso de Andalucía ha sido sonado. El PSOE ha perdido las elecciones. O más bien Susana. Ya que todo lo que se hacía, nos decían, era gracias a Susana. El PP ha ganado en todas las comunidades salvo Cataluña y Euskadi, y ha empatado en Navarra. Y eso es un freno a Susana, que había alzado en volandas a Pedro Sánchez para la secretaría general, esperando que fuese su "segundo de a bordo". Su suerte ha sido que Podemos, liderado por el tándem Gordillo-Cañamero-Teresa Rodríguez, con Bódalo de guardia de corps, ha asustado al electorado. Sus métodos son aquí (no en Madrid y otras zonas) demasiado conocidos. Ocupar tierras (las públicas solo, no las de los caciques), asaltar supermercados, apoyar a los presos de ETA y montar grescas no era el mejor pasaporte para la gloria. Y seguro que muchos comunistas, de los de siempre, se han quedado en casa con tal de no votar a Podemos, un partido que los ha despreciado. Pero el PSOE, a su pesar, pierde. El varapalo merece una reflexión seria en el PSOE andaluz, gobernante desde 1982.

El panorama nos deja de nuevo en la incertidumbre, sin mayorías nada claras. ¿Veremos unas terceras elecciones? La mayoría dice no. Que no se soporta un año con gobierno interino, con el futuro que nos acecha, con una Europa todavía conmocionada por lo de Gran Bretaña y la crisis sin solucionar. Por ahora sigue sonándome la canción de Julio Iglesias. Unos ríen y otros lloran. Penas y glorias, guerras y paz. La vida sigue igual. ¿Hasta cuándo?



martes, 4 de agosto de 2015

Nuevos nombramientos del gobierno andaluz


Con Susana Díaz ya de baja por maternidad, el gobierno de la Junta de Andalucía sigue con los nombramientos en altos cargos de las Consejerías y en las Delegaciones territoriales de éstas en las provincias. El consejo de gobierno de hoy ha desvelado diversos nombres de nuevos delegados y delegadas... y las dudas que manifestaba al conocerse el nombramiento de los titulares de las consejerías se acrecientan, inclinándose hacia la pesadumbre. De la mayoría de las designaciones, en lo referente a Córdoba (mi provincia), tengo poco que decir: más premios a la fidelidad, entre quienes pasan de un cargo a otro por ello. No salimos de la vieja lógica de partido. Es en el área de Cultura donde me he sentido más contrariado, aunque (siento decirlo) no sorprendido. 

Desde que supe que Rosa Aguilar se hacía cargo de la Consejería de Cultura varias interrogantes me asaltaron y así lo expresé en mi entrada del día 17 de junio pasado. "¿Incluye el patrimonio histórico monumental? Me pregunto por la Mezquita de Córdoba. ¿Qué hará la nueva Consejería de Cultura con este preciado monumento, cuya titularidad está en cuestión? ¿Mezclará política con religión, en lugar de con la razón y la razón histórica y jurídica? Incógnitas inquietantes." Así terminaba el breve apunte que publiqué ese día.

No hace muchos días la consejera respondió, en una entrevista en un diario provincial, a estas dos cuestiones relativas a este controvertido asunto: 

"--La titularidad de la Mezquita ha causado una fuerte polémica con la Iglesia. ¿Cuál es su visión del problema y qué piensa hacer para solucionarlo? ¿Cree que se pueden mejorar las relaciones con la Iglesia?

--Tengo que decir en primer lugar que nosotros no queremos, desde el Gobierno andaluz, confrontar con la Iglesia, de ninguna de las maneras. La Mezquita--Catedral en estos momentos necesita que le demos una oportunidad al diálogo, al diálogo tranquilo, al diálogo pausado, al diálogo de escucharnos todos y cada uno aquello que sentimos y aquello que pensamos. Y, por lo tanto, tenemos que entrar en una fase de tranquilidad para poder dialogar, escucharnos y adentrarnos en una camino necesario para el conjunto de la ciudadanía cordobesa. Queremos ser parte de la respuesta positiva, de la solución definitiva al tema de la Mezquita-Catedral, de manera que la ciudadanía cordobesa se pueda sentir reconocida en esa respuesta, y por eso creo que son tiempos de hablar mucho desde la tranquilidad y desde el sosiego necesario para encontrar las mejores respuestas en términos de ciudad y ciudadanía. Es tiempo de tranquilidad y de dar esa oportunidad al diálogo.

--¿Cómo ve usted el problema de las inmatriculaciones?

--Yo no voy a decir ni una cosa más que pueda suscitar aquello de lo que quiero huir, porque aquí no estamos para confrontar sino para solucionar y, desde esa perspectiva, yo voy a poner en mi responsabilidad como consejera de Cultura lo más y lo mejor para que pueda venir esa respuesta que creo sinceramente que Córdoba espera."


Palabras aún más inquietantes por su ambigüedad. Hoy el Consejo de Gobierno ha nombrado al titular de la Delegación Territorial de Cultura, que lleva aparejadas las delegaciones también de Turismo y Deporte, en Córdoba. La designación ha recaído en Francisco Alcalde Moya. Según el curriculum facilitado por el portavoz del gobierno andaluz: 

"Francisco Alcalde Moya, nacido en Córdoba en 1952, es diplomado en Relaciones Laborales por la Universidad de Granada. Desde 2011 es concejal en el Ayuntamiento de Córdoba, donde también es consejero del Instituto Municipal de Artes Escénicas; Consorcio Orquesta; Fundación Córdoba Ciudad Cultural; Córdoba por el Deporte y del Consorcio de Turismo, entre otras.

El nuevo delegado territorial de Cultura, Turismo y Deporte en Córdoba ha desempeñado su labor profesional hasta el 2011 en el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba (Cajasur BBk Bank)."

El texto está anticuado, pues Francisco Alcalde ya no es concejal del ayuntamiento cordobés, al no haber concurrido a las pasadas elecciones locales, y, por tanto, tampoco ostenta los siguientes cargos, que sí tuvo mientras fue concejal (mandato 2011-2015). Y olvida que fue concejal como independiente por el PSOE, siendo en aquel momento una de las "estrellas" de la candidatura socialista, ya que había sido presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba entre el año 2000 y 2008, como se encarga de recordarnos el periódico más carca de la provincia, que, seguro, celebrará su nombramiento. Dicen que entonces fue la misma Rosa Aguilar la que propuso al cofrade, empleado destacado de la antigua Caja de Ahorros de la Iglesia (CajaSur), y dirigente de hermandades como candidato. Y ahora lo repesca para la gestión de los asuntos culturales en la provincia. ¿Algo así como el tradicional nombramiento de destacados católicos en la sede de la embajada española en el Vaticano? Toda una declaración de principios. Y la confirmación de mis temores de por dónde podrá ir el "diálogo" sobre la Mezquita y demás bienes inmatriculados por el obispado cordobés en estos años. Lo siento, pero no puedo ser optimista. Espero equivocarme.

lunes, 23 de marzo de 2015

Elecciones en Andalucía y cambio de régimen


Son muchos los análisis que se están efectuando sobre el resultado de las elecciones en Andalucía de ayer domingo, en las que ha vuelto a ganar el PSOE, tras haber perdido en beneficio del PP las de 2012. No voy a repetir opiniones, solo me voy a referir al famoso cambio de régimen del que también se ha hablado mucho tras la irrupción de Podemos en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo. Pues a la luz de los resultados de ayer, la primera cita electoral desde entonces y también los primeros comicios de este año (queda todavía 3 convocatorias más: municipales y autonómicas de mayo, catalanas de septiembre y generales de fin de año), parece que el vuelco electoral que muchos anticipaban tras las europeas no se ha producido. 

El enfado de la gente, tras el castigo sometido por los gobernantes por la crisis, no se ha traducido en un cambio de régimen. Más bien el régimen del 78 (como lo llamaba ayer Íñigo Errejón en televisión, visiblemente decepcionado) ha salido fortalecido, cuando la crítica a los políticos en general auguraba un "sorpasso" de las fuerzas políticas emergentes a los partidos consolidados en la Transición. Y no me sorprende este resultado cuando se parte de premisas no reales. Por ejemplo, se suele hablar de bipartidismo, cuando lo que había eran dos partidos hegemónicos en el seno de un sistema de varios partidos más, que tienen su influencia, como pasó en la legislatura anterior, donde el PP, ganador de las elecciones de 2012, no consiguió el gobierno por la coalición  que formaron IU y el PSOE, para tener el gobierno andaluz. Tampoco ha servido la estrategia del PP, que pretendía sacar tajada de la división de la izquierda, para tener un buen resultado, como hasta ahora, porque ellos eran los únicos representantes de la derecha (les ha salido la competencia efectiva de Ciudadanos, algo que no esperaban).

Podemos aspiraba a encarnar la mayoría social que derribase el régimen de la Transición y esperaba mejores resultados, aunque las últimas encuestas publicadas deberían haberles bajado los humos, como han hecho en definitiva los andaluces con sus votos. Dentro del arco parlamentario salido ayer son los únicos que no se identifican con el régimen democrático implantado tras la muerte de Franco. Pero los demás suponen más del 81% de los votos emitidos ayer, y, aunque les atribuyésemos el resto de los votos que no han obtenido representación, su porcentaje es exiguo, respecto al obtenido por los partidos "tradicionales". E incluyo entre los tradicionales, o identificados con el régimen del 78, tanto a Ciudadanos (que nacieron para defender la españolidad de Cataluña y la defensa de la Constitución, frente al nacionalismo soberanista catalán) y que han obtenido un magnífico resultado, como a UPyD (que no obtiene representación), y a IU, coalición que pivota sobre el PCE, cuya mayor parte aceptó la Constitución, de quienes se desgajaron los anti-sistema que crearon Podemos. IU, vive una crisis no solo electoral, sino de existencia, agudizada por este resultado, ya que hay quien quisiera estar en Podemos, y seguro que ya algunos están haciendo las maletas tras la debacle de ayer, pero la esencia de IU sigue siendo parte del régimen del 78. 

Así que con un 15% no se configura una mayoría social con la que convocar un proceso constituyente. La ciudadanía andaluza no ha entendido esa necesidad de cambio de reglas del juego. Ha demostrado que quiere otros cambios, que no los recortes de derechos y el empobrecimiento obligado por la política del PP. Cambios económicos y sociales y cambios institucionales, que le devuelvan la confianza en la política, que eliminen la corrupción y el desencanto, y por eso han configurado los votantes un parlamento en el que el diálogo, el pacto, el entendimiento, a varias bandas, sean imprescindibles. Cambios como los que yo intuía ya en este blog hace tiempo y que dieron como resultado el toque de atención de las elecciones europeas. Pero no un cambio de régimen, protagonizado por anti-sistemas que no se definen cuando se trata de hacer propuestas concretas y que solo han vendido ilusión, ilusión, ilusión, sin contenido. 

Otra cosa es el juego que dé esta situación, pues las citas electorales que quedan por delante auguran poco entendimiento y acercamiento entre las fuerzas políticas, deseosas de seguir vendiendo, durante todo un año, sus identidades diferentes, sus propuestas singulares, su "yo soy es el que os voy a salvar" particular. El caso de IU, que ha sufrido las consecuencias del pacto con el PSOE, va a repercutir, me temo, en una mayor pugna entre las diferentes fuerzas políticas. Todavía queda mucho por hablar. Además Andalucía tiene sus características propias, pero en la retahíla de elecciones que nos queda, algunas cosas, como el cambio de régimen, ya han quedado en peor posición que con la que entraba en el año electoral. Veremos. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Crisis en el PSOE de Madrid: la destitución de Tomás Gómez


Algunas veces un gesto de autoridad es una muestra de debilidad. Eso es lo que interpreta Tomás Gómez, tras su destitución. Con ésta, la FSM entra de nuevo en crisis, como ha pasado otras veces, solo que en este caso las aguas vienen ya revueltas por el cuestionamiento anterior a Pedro Sánchez, como secretario general federal del PSOE, ante los vaivenes que está sufriendo el partido por la política poco comprensible que está realizando, y sus consecuencias electorales (posibles), como evidencian las encuestas que se están publicando hasta ahora. El desconcierto es tónica general en el interior, a la luz de las declaraciones de los "barones". Incluso la "baronesa" por excelencia de estos tiempos, Susana Díaz, ha evitado hablar. La cercanía de las elecciones en Andalucía (poco más de un mes) y la algo más lejana (pero no mucho) cita electoral para renovar ayuntamientos y parlamentos y gobiernos autonómicos de régimen común, meten más incertidumbre en el panorama político con este "puñetazo en la mesa" de Pedro Sánchez. No hay que olvidar que el PSOE es un partido federal, en el sentido de partidos regionales con fuertes aparatos de poder, que influyen en su política nacional y en el devenir interno, tal vez más de lo que fuese conveniente. El que la mayoría de esos dirigentes (los "barones") no toque poder en sus territorios, ya sea por no haberse presentado a elecciones, en algunos casos, o por no haber obtenido el beneplácito mayoritario de sus ciudadanos, en otros, no beneficia al objetivo de apuntalar un proyecto nacional de alternativa al actual partido gubernamental. Esta "muestra de autoridad", en medio de un ambiente de lo más reacio a la actual clase política, puede que se vea por el electorado como una salida a la desesperada sin consistencia de fondo, o tal vez ocurra lo contrario y refuerce la imagen del secretario general federal, aumentando la simpatía hacia él y de paso al partido. Ya veremos, pues la inminencia de las citas electorales no deja tiempo para consolidar los ahora endebles liderazgos. Y el cabreo de la población, harta de tonteos políticos, que se siente olvidada por sus teóricos representantes (y también estafada en lo político y lo económico), es enorme. El PSOE parece que sigue sin encontrar una salida adecuada a la crisis que le llevó el periodo final de gobierno de Zapatero y la derrota electoral de 2011. Y, mientras, el PP y los demás partidos a lo suyo. ¡Qué ganas de que esto cambie!

lunes, 14 de julio de 2014

Primarias a secretario general. Ganó Pedro Sánchez


En las "primarias" de ayer a secretario general ganó Pedro Sánchez. Le felicito, aunque yo haya avalado y votado a Eduardo Madina, no por considerarle el mejor, sino por ser el que me parecía como el más capacitado para cambiar a un PSOE en horas muy bajas. Pérez Tapias representaba una opción que nos cerraba posibilidades, pues no creo que debiésemos competir con IU o Podemos por su electorado. Se ganan las elecciones sumando el voto de tu electorado de clase al de las clases medias y éstas huyen de radicalismos. Sánchez aparecía como el candidato del aparato, que encabezaba la "triunfante" (internamente) Susana Díaz. Algo que no me gusta: el refuerzo de los aparatos, las oligarquías que hacen inviable el control democrático por los afiliados. Pero los militantes han podido escoger libremente y directamente, por primera vez, al candidato a ser elegido secretario general en el Congreso, y lo han hecho. Algo positivo que no se da en otros partidos. Ahora toca ratificar la voluntad de los votantes en el Congreso.

Pocos mensajes claros han ofrecido los candidatos para conseguir el voto. La "ilusión" es la palabra más repetida. Por todos los candidatos. E ilusión hace falta para lanzarse a ganar una batalla electoral. Espero que consigan también ilusionar a los votantes, cada vez más remisos a darnos su apoyo, como demuestran los resultados, elección tras elección. Sin embargo algunas promesas se han efectuado. Lo positivo sería que no defraudásemos a los posibles electores externos incumpliendo esas pocas promesas, hechas hacia nosotros mismos. Los ciudadanos están hartos del cinismo del mensaje que considera que los programas electorales están para incumplirlos. Quieren promesas que se hagan realidad. La falta de credibilidad es el hándicap con que se enfrenta nuestra formación desde hace años. Por esos el nuevo secretario general, recién votado, debe mantener sus compromisos. Concretarlos, sin vulnerarlos, y hacerlos efectivos. A pesar de su dificultad, cosa que pondrán pronto de manifiesto los adversarios, para restar solidez al futuro dirigente, cuando, por ejemplo, se presente frente a Rajoy en el Congreso de los Diputados. Dura prueba de fuego le espera.

Me duele que un personaje como Pedro J. Ramírez estallara de alegría ayer al conocer el resultado. No quiero creer que éste era el candidato de la derecha y sus voceros mediáticos, que denigraron a Madina tachándole de radical. El tiempo lo dirá. Ahora toca sacar al PSOE del pozo en que está metido. Sánchez tiene una difícil tarea. Si es verdad que tiene un proyecto y no es un simple poder vicario. Las bicefalias no han dado buenos resultados en el PSOE. Ya va siendo hora de que dejemos de mirarnos el ombligo y conectemos con la ciudadanía. Si no, el PSOE dejará de ser un partido necesario. Y los "lobos" están aguardando algo más de debilidad en la presa, para hacer su ataque final. 

jueves, 26 de junio de 2014

Rubalcaba se va a la universidad


Hace un mes comentaba la decisión de la dirección del PSOE de convocar congreso extraordinario tras el fiasco de las elecciones europeas. Rubalcaba dejará la secretaria general y para ello había convocado ese órgano del partido. Todo era raro, pues parecía que se desbarataban las primarias para candidato a presidente del gobierno que ya se estaban preparando, ya que ¿quién se iba a enfrentar a un recién elegido secretario general, cuando la tradición es que sea éste el candidato? ¿O a una nueva secretaria general? Todo apuntaba a que Susana Díaz había trabajado la noche de las elecciones para que ese fuese el camino. Luego vino Eduardo Madina a meter la cuña de las primarias para elegir el primer secretario del partido. Eso parece que terminó por arruinar algunos planes, pues la Ejecutiva, liderada aún por Rubalcaba, ante la falta de previsión estatutaria de este procedimiento (¡qué lejos quedan ya las conclusiones de la reciente conferencia política!), decidió buscar una solución intermedia, conjugando el congreso extraordinario con la elección del candidato a secretario general por parte de toda la militancia. En ese proceso estamos ahora, con la recogida de avales para presentar candidaturas que serán votadas el 13 de julio, antes del congreso federal. 

El PSOE, una vez más, da muestras de improvisación con esta mezcla de formas, aunque ya no haya marcha atrás. Rubalcaba no se presenta y, además, hoy ha anunciado que incluso dejará su escaño en el Congreso en septiembre, con el nuevo curso parlamentario. Es lo lógico, si hay nuevo líder, el anterior deja de estar en primera fila y debe dejar sitio a la nueva dirección tanto del partido, como del grupo parlamentario. Y todo está abierto. Ya veremos qué resultado hay el 13 de julio. 

El PSOE tiene un grave problema con el electorado que se viene agudizando desde las elecciones generales (más bien antes, como ya apuntaron las municipales de 2011). Rubalcaba era visto como parte del problema y un obstáculo a la solución. Hace bien en retirarse, entonces. Otra cosa será que se llegue a buen puerto con este cambio. Alfredo es un gran político, una persona odiada y respetada al mismo tiempo. Un parlamentario de lujo. Referente de la mejor tradición del partido, era el garante de que la transición necesaria a un nuevo PSOE fuese eficaz. Pero en España han cambiado muchas cosas en estos años, y su relación con el zapaterismo le ha marcado de forma negativa. El partido también había cambiado, con un cesarismo asfixiante en tiempos de Zapatero y una fragmentación territorial que hace que muchos vean "varios pesoes", con barones más preocupados por su propia estabilidad y poder que por los intereses de nuestro electorado natural. 

Rubalcaba no ha podido cambiar ese modelo, pero, al menos, ha impulsado cambios en la línea de democratizar la estructura interna, para acercar las decisiones a los militantes. De ahí que nos veamos en esta "consulta" para elegir secretario general. La transición que tenía que hacer está en marcha, aunque no sea en las mejores condiciones. El ambiente electoral no contribuye a que el partido pase por un buen momento. Así que lo mejor es ceder el puesto a otros, a esos "cachorros" que pueden ofrecer novedades que conecten con los votantes, para volver a convertir al PSOE en la fuerza hegemónica de la izquierda, antes de que lo sean otras formaciones que disfrazan su rancio marxismo-leninismo con modelos populistas. El peligro de que el PSOE se convierta en un partido irrelevante, por desinterés ciudadano y falta de credibilidad, acecha en el horizonte cercano. Incluso el riesgo es mayor. Por eso la tarea es dura. Y la mediocridad de nuestra clase política no ayuda a ello. Mejor no poner obstáculos, habrá pensado Alfredo.

Seguramente echaremos de menos a Rubalcaba, el corredor de fondo, su verbo fluido, su pedagogía, su inteligencia, su habilidad, su capacidad de diálogo y sus ideales. Pero como decía una vieja (también) canción "los tiempos están cambiando". Hoy solo me queda despedir al brillante parlamentario que ha sido Alfredo Pérez Rubalcaba, y desearle suerte en su vuelta al mundo universitario. Nosotros también la vamos a necesitar. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Primarias de verdad


Susana Díaz en un acto de la SER ha hablado de muchas cosas. Se le ve con ganas. Entre otras frases ha sonado una contundente: "Debemos hacer unas primarias de verdad". Eso en relación al PSOE, un partido que está debatiendo mucho, en los medios, sobre este modelo. Primarias de verdad. Y lo dice ella, que recibió 22.000 avales para presentarse a candidata a presidenta de la Junta, porque Pepe Griñán había anunciado que no se iba a presentar más como candidato. Ahora es la presidenta, sin haberse convocado elecciones autonómicas. Pero yo no recuerdo haber votado en unas elecciones primarias. Es más, no voté, no votó nadie. Porque no se pudo presentar ningún otro candidato, aunque había aspirantes. ¿Fueron éstas unas primarias "de verdad"? ¿Este es el modelo? Ay, ay, ay, ay.