El veterano rockero
Miguel Ríos, músico aparentemente retirado (pues, aunque se despidió en 2011 con su gira
Bye, bye Ríos, todavía actúa, como lo hará en los conciertos de
"El gusto es nuestro", con Ana Belén, Victor Manuel y Serrat), ha cumplido esta semana 72 años. Siempre ha sido para mí uno de los preferidos del rock español.
En los años 80 del pasado siglo asistí a más de un concierto de los suyos. Era el año 1982, en el viaje de vuelta de mi primera visita a Italia, pasamos por Córdoba capital y vimos los carteles anunciadores de su concierto en la discoteca Disco 3. Nos entusiasmamos con ese anuncio. Yo me había comprado un "
lorillo" (un
walkman) en Andorra, donde paramos en el trayecto de ida (aprovechando que entonces sus precios eran más baratos por los bajos impuestos), aparato de reproducción de casetes estéreo que me permitió escuchar música en las largas horas de viaje en el autobús. Me llevé algunos de mis discos de vinilo grabados en cinta y me compré, además, el doble de Miguel Ríos,
ROCK & RÍOS, un disco grabado en el antiguo pabellón de deportes del Real Madrid, cuando el rockero llevaba 20 años en el mundo de la música. Todavía recuerdo las risas de un amigo que, levantado de su asiento en el autobús y apoyado en el respaldo, se burlaba de nosotros, pues éramos muchos los que aprovechamos la parada andorrana para comprar aparatos similares, y bailábamos, cada uno a su ritmo su música preferida, con los auriculares puestos, mientras el autobús permanecía casi en silencio.

Este disco nos era conocido por el concierto que dio Miguel Ríos, junto a otros artistas, en
Las Ramblas de Barcelona, cuando el
Campeonato Mundial de Fútbol que se celebró en España (un torneo que ganó Italia, con lo que más de uno aprovechó las
pesetas del mundial para comprar a bajo precio, por ejemplo cerveza, cuando llegamos a nuestro destino en el viaje, que nos las quitaban como recuerdo). Aquel concierto de Barcelona fue retransmitido por TVE y en el Pub Lord Byron lo grabaron en vídeo, con lo que lo disfrutamos más de una vez. Era una actuación sin cobrar entrada y más de un incidente hubo, por la muchedumbre congregada, lo que provocó que
Luis del Olmo intentase pararlo, sin conseguirlo, ya que Miguel Ríos se negó, afortunadamente.

En agosto llegó la hora del concierto Rock & Ríos en Córdoba. Nos fuimos unos cuantos amigos, acudiendo en autobús y volviendo luego a pie hasta el piso de uno de ellos, donde dormimos hacinados, desde la sierra, donde estaba la discoteca. Como no teníamos casi dinero, no nos pudimos pasar con la bebida, porque aprovecharon para subir el precio de las consumiciones. El concierto se desarrolló en una explanada al aire libre. Un pedazo de actuación, que nos dejó con un estupendo sabor de boca. Tanto, que el año siguiente repetimos.

En 1983 Miguel Ríos publicó
El rock de una noche de verano, disco al que siguió la gira correspondiente. Mi amigo Juan Antonio Rosa organizó un autobús para ir al concierto de la gira en
Sevilla, en el estadio Sánchez Pizjuán (del Sevilla FC). Y fuimos varios amigos. En el concierto actuaron, además,
Luz Casal, que tenía la voz algo cascada, y
Leño, que estuvieron geniales.
Los Bordinis, unos
funambulistas que ya había visto actuar en Córdoba, en la plaza de Las Tendillas, amenizaron un descanso con sus equilibrios sobre el alambre. También disfrutamos mucho.

El siguiente concierto de Miguel Ríos que vimos volvió a ser en Córdoba, en 1985, con
Rock en el ruedo, en la
plaza de toros Los Califas. Teníamos piso de estudiante, con lo que proseguimos la fiesta después, gracias al alojamiento propio. Actuaba con
Alarma!!!, el grupo que lideraba
Manolo Tena (recientemente fallecido) como teloneros. Fue una tarde lluviosa, pero el tiempo nos permitió disfrutar de las actuaciones, primero desde el tendido cubierto y luego directamente en el ruedo empapado de barro. Esa fue la última vez que vi a Miguel Ríos en vivo.
Más tarde he seguido su carrera, como no podía ser menos. Y me alegra que, a pesar de su edad, siga en forma. ¡Felicidades!