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domingo, 9 de julio de 2017

Feria del Teatro en el Sur 2017, lo visto


Una vez más la Feria de Teatro en el Sur ha tomado las calles y espacios de Palma del Río, en este caso en su 34 edición. Como estoy escaso de tiempo, son pocas las obras que he podido disfrutar, pero les haré su, aunque sea pequeño, comentario, como acostumbro desde hace años.


El martes 3 de julio asistimos al Teatro Coliseo para ver "Marat/Sade", la obra de Peter Weiss, en la versión de la compañía Atalaya. Un texto donde se contraponen dos visiones contemporáneas de las ideologías, encarnadas en los dos personajes principales: Marat, como representante del colectivismo, del "ala izquierda" de la Revolución francesa, y el Marqués de Sade, defensor del individualismo, la "derecha egoísta", presentes en una obra de teatro puesta en escena en el manicomio de Charenton por los internos. La obra, de 1964, se adapta bien a esa visión de la política tan del momento, que enfrenta derecha e izquierda de forma maximalista, tajante, dogmática y maniquea incluso (las "dos orillas"), donde no caben los matices. Atalaya se echa de lleno en brazos de esta concepción simplista, haciendo uso de las influencias del teatro de Bertolt Brecht que tanto caracterizan sus últimos montajes. Eso sí con un trabajo muy bien elaborado, con una escenografía minimalista, basada en el empleo de telones que sirven para muchos usos, muy efectista y lograda. El trabajo de los actores y actrices bien resuelto, aunque la música, para mí no aportara nada, e incluso impidiese comprender algunos mensajes.


El miércoles llegó al Coliseo la hora de la nostalgia. La compañía La Cuadra de Sevilla volvía a Palma con su obra "Quejío", un montaje de 1972 que a nadie dejó indiferente entonces. Salvador Távora (que tuvo que subir al escenario, a pesar de sus achaques y años, para ser aclamado) quiso montar en su día un espectáculo donde el flamenco dejaba de ser el entretenimiento de los señoritos y los turistas, para pasar a expresar las penurias del pueblo andaluz, la queja de los mineros, jornaleros y otros trabajadores, postrados ante el poder de los amos, los grandes terratenientes y los empresarios, que esquilmaban las riquezas de estas tierras, explotando a sus habitantes. Unos habitantes que lanzan sus quejas, sus quejíos, en forma de arte flamenco, de cante, de baile, de lamento. Tiene la obra su parte de actualidad, aunque mucho haya cambiado la realidad andaluza 45 años después de su estreno. Pero la Andalucía de la Transición, en la que encumbramos la producción de Távora, ya es historia, y ni los nacionalismos entonces en boga, ni las soluciones "agraristas" nos sirven para conquistar un mundo mejor en nuestro solar. No obstante, no vino mal un poco de recordatorio (con mucho arte) de dónde venimos.


Terminamos nuestro repaso por lo visto en la Feria (solo 4 obras de las 29 programadas), con dos representaciones del viernes 7. La primera, también en el Teatro Coliseo, a cargo de la compañía jerezana La Zaranda, otra de las clásicas de la Feria. Trajeron "Ahora todo es noche", un montaje protagonizado por tres mendigos que nos enseñan sus miserias, sus grandezas, su vida en permanente lucha por la supervivencia, entre cubos de basura, estaciones, comedores sociales y obras sin terminar, con buen o mal tiempo, haciéndonos ver que un día se puede ser el mejor y al poco caer en lo más profundo de la pobreza, con todo lo que ellos conlleva de mantenimiento de la dignidad o de pérdida de ella y hasta del juicio. Exposición bien resuelta con el magnífico trabajo de los tres actores y el escaso atrezzo. Para mí lo mejor que he visto este año (y salvando lógicamente lo que no he podido presenciar).


La segunda y última obra, la muy esperada "Lope que te parió", de la muy querida compañía Malaje Sólo. Parodia al estilo acostumbrado de este grupo, encabezado por Jose Antonio Aguilar (que se hiciera famoso aquí por su paso por Garrapato Teatro) del teatro del Siglo de Oro, encarnado en dos obras: "El mejor alcalde, el rey" de Lope de Vega, y "La vida es sueño" de Calderón de la Barca. Gags, chistes, parodias, sin muchas pretensiones (también afortunadamente) que hicieron reír un buen rato a los asistentes, para empezar de buena manera y algunas risas el ansiado fin de semana. El año que viene, más.

viernes, 12 de mayo de 2017

La foto del viernes: Les Luthiers, premio Princesa de Asturias


El genial grupo argentino Les Luthuiers ha sido galardonado con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Merecidísimo galardón tras cincuenta años haciéndonos reír de forma inteligente. Este año vienen a España en su gira. Será la ocasión de verles por primera vez por mi parte. Traen su antología "Chist". Nos hemos apresurado a comprar ya las entradas, por si el premio provoca avalanchas de espectadores. En septiembre estarán en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Allí espero estar y gozar de su buen hacer. ¡Felicidades!

viernes, 24 de marzo de 2017

José María Izquierdo. Hasta siempre.


A José María Izquierdo Benavides le conocí en el Colegio S. Sebastián. Era unos meses mayor que yo y estaba en un curso posterior. Más tarde coincidimos en el grupo cultural Vientos del Pueblo. Era en nuestra época de jóvenes, en la Transición democrática, con ganas de hacer muchas cosas. Una anécdota que recuerdo de aquellos tiempos y que define su carácter fue la que aconteció cuando conseguimos que un grupo teatral de Córdoba viniese a Palma a representar su obra. La condición que pusieron era que debíamos trasladar todo su equipo (decorados, luces, sonido, etc.) por nuestra cuenta. En una reunión, de aquellas que hacíamos los de la comisión de teatro de la asociación en la parroquia de la Asunción, se debatió el asunto, pensando en la manera de hacer el traslado. José María se lanzó a la piscina: “Yo me busco un tractor y un remolque y me traigo todo.” “¿En un tractor? Tendrás que hacer noche en Almodóvar”, comentó alguien. Nos reímos todos. Tenía ocurrencias por el estilo. 

Con el que conocíamos como “Lister”, un viejo luchador obrero palmeño (que murió cuando el golpe de estado de Tejero, del susto), componía la agrupación local del PCOE (Partido Comunista Obrero Español), formado, como una escisión del PCE, por el viejo dirigente y militar republicano Enrique Lister (de ahí el apodo de su compañero). Eran pocos, pero activos, aunque su presencia duraría poco tiempo.

Más tarde José María se haría ácrata, siempre combativo, hizo muchas pintadas en el pueblo y con eso se creía que iba a hacer la revolución con unos pocos amigos. También fue republicano (me regaló un pin con la bandera tricolor, que he lucido muchas veces en los “catorce de abril”). Otras veces se replegaba, llegando a dejarme sorprendido una vez en el Pub Lord Byron cuando me contó que los de izquierdas estábamos equivocados, que el capitalismo tenía razón y era el mejor sistema. Lo tomé como una de sus locuras. Pues así lo consideraban muchos, un loco. Eso sí, vivió como le dio la gana.

Se casó y tuvo hijos, pero se separó para vivir como un hippy. Así se definía, como hippy. Cambiaba de ideología, pero siempre fiel a esa forma de vida, según sus propias palabras. Siempre enrollado en proyectos musicales y contra-culturales (conciertos, grupos, fanzines...). Fue uno de los fundadores de MUENMO (Músicos en movimiento), creadores del festival de música alternativa Palmitosónico, que se empezó celebrando en Los Cabezos. Música de minorías, pero activa, siempre a la última (puk, hip hop, heavy...). 

Recuerdo sus polémicas contra el ayuntamiento, especialmente con la policía municipal, blanco de sus más agrias críticas (“los munipas”). Tenía unos coches que usaba para componer o reparar su propio vehículo, dejando en la calle los restos. Como era lógico, algunos se los llevó la grúa, por estar aparcados más de la cuenta en el mismo sitio, presumiéndose su abandono por su estado. Y encima no pagaba el impuesto de vehículos, con lo que las deudas con la hacienda local no paraban de crecer. Más de una vez se acercó a mi despacho de teniente de alcalde buscando una solución, siempre demasiado tarde, pues la deuda iba creciendo, y con ella los embargos. No recuerdo si llegó a solucionar estos entuertos, pues se rebelaba contra toda norma que no le gustase. Se fue a Córdoba a vivir un tiempo, y allí conoció a una prima mía, de la que me habló más de una vez al coincidir en clases de baile. Me dejó sorprendido una vez más (¿José María recibiendo clases de baile de salón?)

Tuvo un tumor cerebral de joven. Lo veíamos pasear con la cabeza vendada, como abstraído, unas veces, y otras, con comportamiento perturbado. Corrió el rumor de que se inventó la locura que le achacaban para librarse del servicio militar. Tuvo más tarde más problemas de salud. Lo último que supe de él es que, tras volver de Córdoba, muy enfermo, su hija intentó buscarle una ayuda a domicilio, porque estaba muy desequilibrado. Hasta hoy no he sabido nada más, solo su fallecimiento.

Coincidimos y discrepamos muchas veces. Pero siempre conservamos la amistad de años, desde aquellos tiempos de lucha y juventud. Tal vez hoy sienta algo de nostalgia por aquellos tiempos que compartimos, de ilusiones, ingenuos, combativos, al haberme enterado de que nos ha dejado. Tiempos y actitudes que él siguió viviendo a su manera, y, tal vez, por ello, por no aceptar las reglas, terminó apartándole de los demás, aunque siempre conservase el afecto un grupo de quienes compartieron con él momentos inolvidables. Tomo prestada del Facebook de Juan Carlos Quesada, Tito, uno de sus compañeros de correrías musicales, una foto para recordarlo. Descanse en paz.

domingo, 5 de febrero de 2017

Candelarias y lluvia


El tiempo amenazaba lluvia desde hace días, concretamente para la previsión del sábado. Incluso ésta se nos presentó en algunos momentos durante la semana. Ayer era la cita con más posibilidades, pero la mañana salió con nubes y en algunos momentos sol (hasta tuve que usar las gafas de sol, como cuando fuimos a hacer la compra semanal). De esta manera, podíamos pensar que la jornada fuese propicia para la cita anual de la Candelaria.


Fue cuando teníamos previsto prepararnos para emprender viaje a La Puebla de los Infantes, cuando el cielo se encapotó y comenzó a llover. A llover y a soplar el viento. Se presentaba una tarde más propia de camilla y película soporífera para dormir la siesta. Pero no, nos encaminamos a nuestro destino de ya varios años. Según comentaron mis cuñadas, las previsiones daban tregua, como para que se prendiesen las candelas. De hecho, por el camino, desde Peñaflor, hasta llegar a La Puebla, dejó de llover. E incluso en algún momento asomó el sol por entre las nubes.


Iniciamos entonces la visita a las candelas, que, aprovechando la tregua, empezaban a instalar los "muñecos", aunque no estaban prendidas todavía. Algunas, con el correspondiente mensaje, como hemos visto en años anteriores.


Por ejemplo, la relativa a a lotería con unos niños de San Ildefonso, perfectamente ataviados para sacar las bolas del bombo y leer el premio a "la amistad", cuyo primer premio es compartirla. Con boleto y monedas de euro incluidos lucía el conjunto.


O esta alusiva a Rajoy, que por fin consiguió la presidencia del gobierno, tras un año de interinidad. En ella los personajes del momento tienen sus diálogos. Rajoy, enarbolando un paraguas, nos asegura que la luz ha bajado porque ha llovido (y de semejante tontería se ríen los vecinos organizadores). Pablo Iglesias empuja para tener "su sitio". Pedro Sánchez aparece cabizbajo, porque "pueden más dos tetas....", haciendo mención a una Susana Díaz, que se nos muestra junto a Mariano, sonriente, tras una señal de tráfico, que anuncia La Moncloa. Toda una descripción certera de la realidad política actual. Una candela premiada en varios años anteriores, con su barra, su música y su público.


Una candela más, ya con solera, nos mostró un guiñol con el cuento de Caperucita roja, cuyas marionetas movía una vecina con una cuerda. A su alrededor, paisanas cantaban y bailaban las famosas "sandingas", canciones populares de estructura sencilla, que se cantaban y bailaban tradicionalmente en la Candelaria. Algunas con letras como éstas: 

Mi suegra no me quiere
porque tiene un hijo guapo,
que lo meta en una orza
y lo tape con un trapo.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.

Un fraile estaba meando
en lo alto un acebuche
por abajo se vea
un pájaro con dos buches.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.



Otra candela que vimos fue una donde nos mostraban una tómbola de feria, con todos sus premios, el feriante y un agraciado por la suerte. Además de los correspondientes letreros con las típicas expresiones de estas casetas de feria: "Siempre toca, si no un pito, una pelota", "Señora, que mona, que mona, le ha tocado una muñeca chochona", "A por otro, a por otro perrito piloto", etc.


A su lado, una niña tenía su propia atracción de feria, con una ruleta de premios. Y los vecinos nos obsequiaron con las típicas sopaipas, antes incluso de prender la hoguera, temerosos posiblemente de que se pusiese a llover y les arruinase la fiesta.


Ésta, la lluvia, nos llegó mientras visitaban el Museo de artes y costumbres populares "Curro el herrero", por lo que emprendimos la bajada desde la zona del castillo, y nos tomamos un café esperando que escampase.


Como pasaba el tiempo y eso no ocurrió hasta más tarde, decidimos volvernos a Palma, aunque seguro que alguna candela fuese encendida, como podíamos suponer por el humo que empezó a verse ya de noche, mientras esperábamos el coche que nos trajo de vuelta. Otro año será.

martes, 15 de noviembre de 2016

Otra triste despedida: Antonio Ballesteros


Es desolador. De nuevo vuelvo del tanatorio de dar un pésame. Ha muerto esta mañana Antonio Ballesteros Moreno, médico anestesista, pero, sobre todo, amigo de la juventud y esposo de mi amiga Mari Carmen Navarro. Antonio llevaba más de un año apartado de su trabajo y de la vida social tras sufrir una encefalitis mientras estaba de viaje de vacaciones el año pasado. Estuvieron haciéndole pruebas y en octubre empezaron a darle quimioterapia, pues le encontraron un tumor cerebral, uno bien complicado imposible de operar. Ya había padecido dos anginas de pecho y era diabético, pero eso no le había impedido vivir con cierta normalidad. Ni la quimio ni la radioterapia han podido con su mal. En julio les eché de menos en una cita, hasta entonces ineludible, la Feria del Teatro en el Sur, siempre frecuentada por el amor a la literatura y al teatro de Mari Carmen.


A Antonio le conocí de joven, con otros amigos. Estuvimos un tiempo en la misma pandilla. En ella estaba también Mari Carmen. Recuerdo una fiesta en el piso de un profesor de los Salesianos, donde salieron varias parejas. Solo ellos continuaron con algo serio. De aquella época eran amistades como Curro Barro o Pepe "Ramillo" (con quienes hemos coincidido en el tanatorio). Antonio estudió medicina y trabajó en la carpintería de su padre para pagarse los estudios. Nos veíamos muchas veces por Córdoba, cuando salía de paseo con Mari Carmen. Uno de sus primeros trabajos fue con un contrato de seis meses en el Ayuntamiento de Palma del Río, cuando yo llevaba el área de Servicios Sociales (1987-1991). Prosiguió luego su carrera, siendo uno de los más fervorosos defensores del Servicio de Cirugía Mayor Ambulatoria que se instaló en el Centro de Salud de Palma, al que acudía como anestesista, además de tener su plaza en el Hospital de Osuna. Recientemente le homenajearon por ello, merecidamente.


Antonio y Mari Carmen tienen dos hijas (Almudena y Carmen). Han demostrado ser unos padres estupendos. Y ellas le han correspondido con los cuidados que podían ofrecer. Mari Carmen, profesora del Colegio Salesiano, pidió una excedencia para cuidar a su marido, sacrificando parte de su carrera. La evolución de la enfermedad le ha tenido atareada, pues Antonio iba perdiendo facultades poco a poco, no pudiendo valerse por sí mismo en los últimos meses. Tantos desvelos han tenido triste final esta mañana. 


Es terrible que una persona que se ha dedicado a procurar la salud de los demás vea cómo la suya va decayendo poco a poco, sin poder hacer nada para remediarlo. Y también que quienes tiene a su alrededor sientan la impotencia de no poder impedir el desenlace, perdiendo a la persona que quieres anulándose hasta su personalidad. Es mucho el sufrimiento de Mari Carmen y su familia. Antonio era grande en estatura y en personalidad, grande en sentimientos y cariño. Y una persona querida por muchos, que hemos sentido dolor por su enfermedad y por su fallecimiento. Una pérdida enorme, como su anatomía, como su bonachona y perenne sonrisa. Afortunadamente su familia recoge lo bueno que tenía y eso nos impedirá olvidarle. Seguro que su amada Mari Carmen algún día recobrará su afición y pasión por las letras (relegadas en este triste tiempo) y nos endulzará la vida con sus recuerdos. ¡Un abrazo, amigo!


miércoles, 14 de septiembre de 2016

La cena de los idiotas


Ya sabéis que me gusta el teatro. Asisto a muchas representaciones, incluyo en el blog las críticas de las obras que presencio, e incluso he participado como alumno en cursos y como actor en algunas representaciones. Por eso, otra de las actividades que frecuento cuando visito Madrid es la de ir al teatro, ya sea un musical u otro tipo de obras. Este fin de semana pasado hemos estado en la capital de España, y, además de visitar museos (el motivo del viaje era ver la Exposición sobre el V Centenario de El Bosco, en el Museo del Prado), hemos estado en un teatro, en plena Gran Vía. La obra que vimos fue "La cena de los idiotas", de Francis Veber. 


Es ésta una obra de humor, con mensaje, pero sin cargar las tintas. En ella se cuenta la historia de unos amigos que se reúnen una vez en semana para cenar, y para divertirse tienen que traer cada uno de los comensales un invitado nuevo, un idiota del que reírse sin piedad. El que lleve el más idiota gana el concurso. Un famoso editor queda en su casa con el invitado "especial", un funcionario del Ministerio de Hacienda que se dedica a hacer maquetas con cerillas. El editor tiene lumbalgia y decide suspender la cena, pero todo se complica, porque la mujer se marcha y llama para comunicar que abandona al editor. El idiota decide ayudar. A partir de esto, todo se complica. Y, en definitiva, no llegamos a saber quién es más idiota de todos.


La obra, de 1993, tuvo una versión cinematográfica dirigida por el propio autor. Y en 2010 se realizó la versión americana del film.  Como obra teatral ha sido muy representada, también en España, con diverso elenco. Nosotros vimos la versión de Josema Yuste (el de Martes y Trece), interpretada por Ramón Langa (la conocida voz del doblaje de  Bruce Willis), Agustín Jiménez (el idiota), Santiago Urrialde (el inspector de Hacienda), Manu Badenes (el amigo de editor, al que le quitó la novia), Esperanza Lemos (la mujer del editor) y Natalia Ruiz (una amiga "ninfómana" y amante del esoterismo).


Nos lo pasamos muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que dura una hora y tres cuartos, y no llegamos a mirar la hora (no se nos hizo larga precisamente), a pesar de estar en la primera fila (el teatro estaba lleno). No me sorprende que lleven siete temporadas en cartel. No siempre hay que ver obras vanguardistas o sesudas, donde se mezclen géneros o muchos medios técnicos. Con una presentación tradicional y con una obra de texto, bien interpretada, podemos pasar un buen rato. 

sábado, 27 de agosto de 2016

Calle mayor


Calle mayor es una película de Juan Antonio Bardem de 1956, premiada ese año en el Festival de Cine de Venecia, que fue rodada fundamentalmente en Logroño, pero empezando en Madrid y luego en Palencia. Tuvo que dejar esta última ciudad, tras ser detenido el director por su militancia política en el Partido Comunista. 


Cuando visitamos Palencia a principios de agosto, estuvimos en su Calle Mayor, nombre que comparte con calles principales de otras ciudades. Viendo los soportales que todavía quedan en muchos de sus tramos, me acordé de ciertas imágenes de la película. Entonces no pregunté si tenía algo que ver con la película, pero luego lo he comprobado.


Palencia se daba bien como escenario para desarrollar el argumento de la película, basada en la obra de teatro de Carlos Arniches La señorita de Trevélez, pero sin matices cómicos. 


En ella se narra las peripecias de unos bromistas que engañan a una solterona, haciéndoles creer que uno de ellos quiere casarse con ella, lo que provoca diversos problemas, derivados del ambiente moral de una ciudad de provincias en aquellos años 50, tras la posguerra.


La calle mayor de Palencia, afortunadamente todavía conserva ese sabor a ciudad pequeña, donde todos se conocen, y donde las viviendas y los locales comerciales guardan esencias del pasado, con una notable presencia de esos soportales que nos llamaron la atención y numerosos edificios de estilo modernista de gran belleza.

domingo, 17 de julio de 2016

Novelas ejemplares, en Viana a escena


El sábado tuvimos nuestra propina teatral, tras la pasada Feria del Teatro en el Sur de Palma del Río. Fuimos a Córdoba, a ver la obra Novelas ejemplares, de la compañía Factoría Teatro de Madrid. Una representación basada en dos de las novelas de dicho nombre de Miguel de Cervantes, cuya puesta en escena se enmarca en el 400 aniversario de la muerte del conocido autor español, coetáneo de William Shakespeare, dramaturgo inglés del que vimos en la citada feria teatral palmeña su obra Hamlet, hace unos días.


En la tarde calurosa de ayer nos plantamos en el hermoso barrio de Santa Marina de Córdoba, en busca del Palacio de Viana, magnífica casa-museo y bien de interés cultural, popularmente conocido por sus doce patios. En uno de ellos, con entrada por la calle Rejas de Don Gome, el patio de las columnas, tuvo lugar la función. La calle hace referencia al tercer señor de Villaseca (uno de los antiguos propietarios del palacio, hoy del banco CajaSur), Don Gómez de Figueroa y Córdoba, que mandó construir la fachada manierista del palacio y el patio de las rejas, conocido así por las grandes ventanas con rejas que lo separan de la calle.


En este patio de las columnas tienen lugar muchos actos al aire libre, organizados por la Fundación Cajasur, como este ciclo teatral denominado "Viana a escena", en el que se enmarca la obra que vimos. El espacio es de gran belleza, con solo una pega, la inclinación, inversa a las de las salas de teatro. El lugar donde estuvo instalado el escenario está más alto que donde se ubica el público, con lo que, al estar en pendiente y encontrarnos sentados en sillas de plástico, los de la fila de delante tapan algo la visión a los de atrás. 


La representación, como decía más arriba, está basada en dos novelas cortas de Cervantes, "La española inglesa" y "Las dos doncellas". En ellas la mujer tiene un destacado lugar, presa de la moral y las costumbres de la época, como nos indicaban desde la compañía. Realizaron un buen trabajo, con escenografía nada aparatosa, a pesar de corresponderse con unas obras del Barroco español. Siendo interpretados sus numerosos papeles por tres miembros del elenco: Iván Ugalde, Paloma Vidal y Teresa Espejo, que realizaron un magnífico trabajo interpretativo, cantaron y hasta nos hicieron reír en más de una ocasión.


Buena noche de teatro, que nos permitió el frescor que, por fin, llegó a notarse bajo el cielo estrellado y con la Luna acompañándonos, durante la función. Recordando antiguos paseos por la bella Córdoba, y terminando nuestra estancia en Santa Marina con una buena cena en la terraza de una de sus tabernas próximas al palacio, degustando unas bravas y un gran, en calidad y tamaño, flamenquín cordobés.

miércoles, 13 de julio de 2016

Juan Peña, El lebrijano, adiós, maestro


Uno de los artistas flamencos, junto a El cabrero o Lole y Manuel, que hizo, hace años, que me acercase al flamenco fue Juan Peña, "El lebrijano". Su disco Persecución, de 1976, donde reflejaba la situación y la historia vivida por el pueblo gitano tras siglos de "exilio interior", como marginados ambulantes en nuestro país, introduciendo toques sinfónicos y la narración de Felix Grande a la tradicional presentación de los palos, sirvió para que muchos descubriésemos a este artista, más asequible que los maestros puristas del flamenco.


Más tarde, con el acompañamiento de la Orquesta Andalusí de Tánger, nos presentó en tres discos (Encuentros, Casablanca y Puertas abiertas) sus visión sobre el posible origen en la música árabe o magrebí del flamenco. Esta es la tesis sostenida por Blas Infante y otros autores, aunque sea refutada por otros que ven más probable una fuente, oriental también, pero centrada en la península del Indostán. Serían los gitanos, pueblo tal vez procedente de esos territorios, los que traerían el germen de esa música, que se asentaría en nuestra cultura dando lugar al flamenco que conocemos hoy día. Da igual cual sea el manantial donde bebieran los difusores del flamenco, lo cierto es que la fusión que realizó El lebrijano con la música del norte de África nos cautivó a muchos jóvenes en los años ochenta del siglo pasado. 

Recuerdo que Juan Peña, con la Orquesta Andalusí, fue uno de los acompañantes de los mitines que daba Felipe González o Alfonso Guerra en aquellos años del "cambio" y de los primeros gobiernos del PSOE en España. Yo mismo los vi en Córdoba, en la plaza de toros en un mitin de aquellos. Luego, en 2011, pudimos verle gracias a que la Peña Flamenca La Soleá, de Palma del Río, le dedicó su Semana Cultural Flamenca, como conté en una entrada sobre una obra representada dentro de la Feria del Teatro en el Sur de ese años, donde también se nos presentó un espectáculo de flamenco-fusión. Nos acompañó, por cierto, al día siguiente de su homenaje en la Semana Flamenca, cuando los candidatos del PSOE para las elecciones municipales de ese año nos hicimos un reportaje fotográfico en el convento de Santa Clara, charlando un rato con nosotros y deseándonos suerte. 


Nos hemos enterado esta mañana de la muerte de Juan Peña, El Lebrijano, con sus casi 75 años repletos de creatividad. Esos jóvenes de entonces, a quienes acercó al flamenco con su arte, le estaremos siempre agradecidos. 

sábado, 9 de julio de 2016

XXXIII Feria del Teatro: Danzad malditos, de la compañía Malditos, y El legado, de Axioma


Ayer la trigésimotercera edición de la Feria del Teatro en el Sur, de Palma del Río echó el telón. Como era viernes y hoy podíamos descansar algo, liberados de las tareas laborales (y sus madrugones) nos atrevimos a ir a dos espectáculos. 


Axioma, unos veteranos de la Feria, desde que estuvieran por primera vez en 1984, con "Dame veneno", nos trajo en la Sala Reina Victoria la tercera parte de la trilogía que empezaron con "Azul, bleu, blue" y continuaron con "El compromiso", la obra "El legado". Un montaje de títeres lleno de sentimiento, ternura y un poso de amargura, creado por Carlos Góngora, con la actuación de Gloria Zapata y Paco Nicasio. Como en otras obras, la máquinas, los artilugios mecánicos son protagonistas esenciales, donde las marionetas van mostrando las diferentes escenas. La poesía y la música completan la narración, llena de tristeza. Atrás quedaron los grandes montajes que tanta expectación han creado en Palma. Lo minimalista, a pesar de los artilugios, triunfa con esta obra.


Antes, en el Teatro Coliseo, la compañía Malditos representó "Danzad, malditos", premiada con el Premio Max Revelación este año. Una obra de teatro y danza (tal vez, por eso, bajó el número de espectadores) que nos presentaba una versión de la película de Sydney Pollack, "Danzad, danzad, malditos" (como se le llamó en España, pues su título original es "Ellos disparan a los caballos, ¿No?", basada en una novela de Horace McCoy). A ello hacen referencia en el transcurso de la narración, que lleva a cabo un jinete, con fusta y uniforme de esgrima, más cercano a un "amo" sado-masoquista, que a un director del concurso de baile. Pues de eso se trata, de un concurso de baile donde compiten por el dinero del premio, desesperados personajes, que, muchas veces, más que bailar, convulsionan con movimientos espasmódicos. 


El responsable de concurso nos dice que "somos más de Darwin que de Dios", toda una declaración de principios, no solo de la mecánica del baile, sino de la sociedad en que vivimos, donde estamos dispuestos a pisotear (hasta literalmente) a nuestro competidor, incluso llegando a matar si es necesario para ocupar su lugar. Deben sobrevivir los más fuertes, se nos inculca desde pequeños, ensalzando como un valor la competitividad. Aunque en la obra, como en la película, se homenajee a los perdedores, verdaderos protagonistas, que son eliminados por obra y gracia de quienes mandan. 

Nos indican que el desarrollo del concurso (y la obra) no tiene un plan prefijado, que los actores tienen que conocer todo el desenvolvimiento de la obra, pues nadie sabe quién va a ser eliminado ni quién va a ganar. Incluso eligen a alguien del público para que sea quien dicte el veredicto final. 


Una apuesta novedosa y bien trabajada. El esfuerzo de los actores y actrices es titánico, pues bailan, corren, hacen numerosos ejercicios, a pesar de que algunos no presenten cuerpos trabajados para el deporte o más propios de bailarines o bailarinas. La belleza del espectáculo no sale mancillada, a pesar de emplear de su dureza, y un pavimento de arena que termina cubriendo los físicos sudorosos de los danzantes (toda una metáfora del sufrimiento de la competición). Buena iluminación y buen sonido, lo que permite disfrutar de la actuación de una cantante, que está sublime. En fin, magnífico espectáculo que, pese a las celebraciones de la pareja triunfadora, deja el poso amargo, como pretenden, tras el sufrimiento y la postración de los perdedores. Una manera estéticamente impecable de presentarnos esta selva en la que vivimos, a pesar de nuestras ínfulas de civilización.

Como apunte final, quiero recordar a dos personas. Dos amigos a los que, año tras año, siempre he visto en el desarrollo de la Feria del Teatro, y a los que he echado de menos: Mari Carmen Navarro y Antonio Ballesteros. Mari Carmen, profesora, poeta y dramaturga, lleva tiempo apartada, al cuidado de Antonio, tras caer enfermo. Puede que haya asistido a alguna obra, pero no les he visto. Ojalá Antonio se recupere, y pronto. Así también recuperaremos en persona a esta buena amiga, tan sensible, cariñosa y amante de la literatura y el teatro. 

viernes, 8 de julio de 2016

XXXIII Feria del Teatro: ¿Qué se esconde tras la puerta?, de SieTeatro


Querer engarzar 20 historias cortas (de las 27 originales), como tantos eslabones en una cadena, puede parecer tarea fácil. Hacerlo cuando cada una es obra de un autor diferente puede ser objetivo complicado. Eso es lo que pretendía la compañía Sieteatro, y más concretamente su director con estas historias encargadas ex profeso con el elemento común de una puerta. ¿Logró hacer de ello algo coherente? No sé, yo no vi claramente ese hilo conductor de la muerte que nos adelantaban. Ni tampoco ese humor y tono de comedia que pretendían. Ayer fue su estreno en la Feria del Teatro, y tal vez eso pesó en la representación. Las diferencias entre contenidos (algunos ingeniosos, otros soporíferos) y lenguajes (desde los cotidiano hasta lo metafísico) hizo de esta representación un puzzle bastante desorganizado.


El sonido no era bueno, el "enlatado", pues el directo en muchas zonas del Coliseo ni se escuchó, impidiendo comprender los diálogos de actores y actrices. La escenografía anticuada (el recurso de los cubos que se van cambiando de lugar para componer muebles y espacio está ya archi-explotado). La iluminación falló. Hubo momentos en que actuaban en las sombras, impidiendo ver los gestos y movimientos del elenco y en otras ocasiones se deslumbraba innecesariamente al público. Se notaba cierta bisoñez en todo. Pero, con eso, lo más desconcertante fue la falta de ilación en los diferentes argumentos, a la hora de su presentación. Todo esto provocó que una buena parte del público fuese desertando del Teatro Coliseo, desde las primeras historias o escenas, sobre todo en las zonas en que no se oía ni se entendía nada. ¿Qué se escondía tras la puerta? ¡Uf! para mí no una sorpresa que me entusiasmara. En fin. Espero que hoy la cosa cambie en lo que veamos.

jueves, 7 de julio de 2016

XXXIII Feria del Teatro: Juanita Calamidad, de Chirigóticas


Ayer volvimos al Teatro Coliseo. Esta vez sin saber de qué iba a ir la cosa. Temía que fuese un alegato feminista, pero no, ya el nombre del grupo lo sugería. Chirigóticas, chirigotas, chirigoteras. Las gaditanas son así, pensaremos. Prometían echar un rato divertido. El carnaval de Cádiz se transformaba en teatro, para contarnos la historia de una mujer, a la que llaman Juanita Calamidad, como el personaje americano que lo mismo atracaba un banco que era exploradora del ejército americano, en el salvaje Oeste. Una mujer que se comporta como los hombres sin compromiso, económicamente independiente, de juerga en juerga, borrachera diaria y amistades de su mismo sexo, aunque voraz apetito sexual con el contrario. Nuestra "Juanita" gaditana es así, pero quiere cambiar de vida, pues pasan los años y un acontecimiento le fuerza sin remedio: la maternidad.


Esta historia nos cuentan y nos cantan, con el estilo carnavalesco de usar músicas conocidas ajenas, con letras propias relativas a los temas que interesa satirizar. Con escenario simple y casi vacío (algunos sillones, unos marcos metálicos, macetas, un perchero...) sin alardes tampoco de vestuario. Enlazando historieta tras historieta solo tres actrices, las hermanas López Segovia (Ana, como Juanita, y Alejandra, con varios personajes) y Teresa Quintero, conocida por hacer de enfermera en la serie de televisión Allí abajo, el remedo televisivo de Ocho apellidos vascos. Nada espectacular, el texto cómico como mayor parte de la acción.


El público de la feria quiere reírse y a fe mía que lo hicieron. El público de la feria prefiere el humor a la tragedia, con lo que aumentó su presencia en el Coliseo, respecto al día anterior. No tenía más trascendencia la obra, pero disfrutaron, como disfrutan los carnavaleros en el Teatro Falla de Cádiz. Y las gaditanas no les defraudaron. 

miércoles, 6 de julio de 2016

XXXIII Feria del Teatro en el Sur: Hamlet, por Teatro Clásico de Sevilla


Hamlet es una de las obras más célebres de William Shakespeare, autor del que conmemoramos el 400 aniversario de su fallecimiento, casi coincidente con el de Miguel de Cervantes. La compañía Teatro Clásico de Sevilla lo puso en escena ayer en el Teatro Coliseo, y fue la obra que presenciamos, dentro del amplio programa de la Feria del Teatro de Palma del Río. Esta compañía es habitual y hemos visto montajes suyos de gran calidad, como El Buscón, o La estrella de Sevilla.


La obra Hamtel ha sido representada multitud de ocasiones, y ha dado lugar a diversas interpretaciones sobre su significado: político, psicológico, filosófico, sexual, las miserias humanas y/o familiares... Es el poder el elemento central de la trama. Un profesor mío de la universidad decía que la obra era un repertorio de lo que nunca debe hacer un político que conspira contra el poderoso, pues expone a la luz sus intenciones. Hamlet, príncipe de Dinamarca, es un artista que finge locrua y que desvela sus sospechas y sus intrigas, pero el arte no protege al conspirador, que termina sucumbiendo por obra y gracia del que quiere derribar, por muy corrupto que éste sea.


La representación cuenta con la solvente dirección y adaptación de Alfonso Zurro. La escenografía es simple y efectiva: unos espejos que hacen de bambalinas, ofreciendo diversas perspectivas de la acción, y un espacio que va cambiando con la luz y, sobre todo, con unas telas que pavimentan el escenario con colores diferentes según la escena o acto, resaltando el dramatismo de los acontecimientos. La interpretación es excelente, sin tacha de ningún tipo. El vestuario impecable. Solo una pega le pusimos algunos que la comentamos: la duración. Hamlet es la obra más larga de su autor, y la representación discurrió en 2 horas y media. En estos tiempos en que estamos, acostumbrados a la duración de las series de televisión y las películas (no más de hora y media) esta prolongación en el tiempo es difícil de seguir. Hoy día buscamos más el ingenio, la carga de fondo, que la extensión del mensaje. Los 140 caracteres de Twitter se están convirtiendo en el canon con el que medir los contenidos que el ser humano moderno (el digital, que se comunica por internet) está dispuesto a soportar. Por eso a muchos les pareció excesiva. La adaptación debería tener en cuenta estas cosas, por mucho que nos duela traicionar (supuestamente) en texto original.

Por lo demás, magnifico trabajo que se hizo merecedor de los premios Lorca del teatro andaluz que ha obtenido, ocho (Mejor Espectáculo Teatral, Mejor Adaptación Teatral y Dirección, Mejor Escenografía y Vestuario, Mejor Diseño de Iluminación, Mejor Intérprete Masculino, y Mejor Intérprete Femenina) en total de los diez a que aspiraba. Recomendable.

martes, 5 de julio de 2016

XXXIII Feria del Teatro en el Sur


Llega el mes de julio, y con él, la Feria del Teatro. Como hace treinta y tres años, sí 33 ("diga treinta y tres") nuestra ciudad respira teatro, o transpira teatro, más bien, por el calor, tanto del clima como por las gentes que se reúnen aquí para ensalzar este divino arte. 27 compañías estarán en los cuatro días de Feria mostrando su trabajo, una carrera intensa. Con 5 estrenos andaluces y la presencia de de compañías de Canarias y Madrid. Vuelven los clásicos de la Feria (Laví e Bel, Chirigóticas, Axioma, El espejo negro, Producciones imperdibles, La sal, Teatro clásico de Sevilla...). Habrá exposiciones y homenajes. Un nutrido repertorio de actos.


En años anteriores comenté mis impresiones sobre las obras a las que hemos asistido. Ya menos de las que en otros años, con más juventud, energía y entusiasmo, nos bebíamos como agua para el calor. Este año también lo haremos. Cita diaria de sesión teatral, desde hoy martes al viernes, y cita posterior en el blog. Hoy inauguración. Ya os contaré.