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martes, 2 de mayo de 2017

Fundación y refundación del PSOE


El PSOE fue fundado en 1879, en Madrid, hace 138 años. Fue en la calle Tetuán, en el bar Casa Labra. Asistieron 25 personas: 16 tipógrafos, dos joyeros, un marmolista, un zapatero, cuatro médicos y un doctor en ciencias. El movimiento obrero era fundamentalmente anarquista en España, formando parte de la Primera Internacional, pero el mismo Karl Marx se ocupó de que su yerno, Paul Lafargue, intentase que las ideas socialistas se implantaran en nuestro país. Para ello contactó con algunas personas, entre ellas Pablo Iglesias. Éste, con ese grupo de veinticinco personas, fundó el Partido Socialista.


Vivimos momentos de incertidumbre. La crisis que padece el PSOE no parece que amaine. Es más, las primarias convocadas para elegir secretario general están dividiendo a la militancia, y dejando salir a la luz formas y mensajes que se salen de lo normal, llegándose incluso hasta el insulto y el enfrentamiento personal, especialmente en las redes sociales, ya que internet está amplificando el ruido provocado por estas disputas de poder. Yo, hace tiempo, propugné la refundación del PSOE, ya que considero que debemos dar un buen repaso al partido, para recuperar mensajes, programa de izquierdas y credibilidad, en lugar de caer en las luchas cainitas que estamos sufriendo. No ha sido el camino escogido. Y eso me tiene decepcionado. Hoy día, aniversario de la fundación, no sé si recuperaré la ilusión, pero sí recupero una imagen del verano pasado, cuando estuvimos en Casa Labra, el lugar donde nació el Partido Socialista. Al menos allí pasamos unos buenos ratos en nuestra visita a Madrid.

lunes, 1 de mayo de 2017

Día del trabajo: los mártires de Chicago


Nos estamos acostumbrando a conmemorar el 1 de mayo como una fiesta no laborable más. La primavera nos impulsa a disfrutar del buen tiempo y el ocio, buscando la diversión y el placer, para dejar atrás los problemas y las tensiones del día a día. Y estamos olvidando el origen de esta fecha. Fue la Segunda Internacional (la que surgió tras la escisión de la primera, por el enfrentamiento entre socialistas, influidos por K. Marx, y anarquistas, seguidores de Bakunin) la que instauró esta fecha en recuerdo de los llamados "mártires de Chicago". Éstos fueron unos trabajadores condenados a muerte (en su mayoría, otros fueron condenados a prisión) en Estados Unidos, tras una huelga para conseguir la jornada de trabajo de ocho horas. En estos tiempos en que se ha retrocedido tanto en derechos laborales y políticos, es más necesario que nunca no olvidar este origen, para volver a dar su significado de lucha a este día.

martes, 1 de noviembre de 2016

La necesaria refundación del PSOE


La última vez que escribí en este blog sobre la situación del PSOE fue en septiembre, tras las elecciones gallegas y vascas, y al inicio de la tormenta que ha significado el mes de octubre que acabamos de dejar atrás. Dimisión de miembros de la ejecutiva, comité federal de infarto, dimisión del secretario general, elección de una comisión gestora, nuevo comité federal e investidura de Mariano Rajoy con la abstención mayoritaria del grupo parlamentario socialista y con el voto en contra de una parte, contraviniendo lo acordado por el comité federal, con la previa renuncia a su condición de diputado de Pedro Sánchez, son los hitos de este maremágnum de acontecimientos en el que ha vivido el PSOE  en estos días.

En las entradas mencionadas anteriormente solo me equivoqué en la apreciación de unas más que seguras elecciones generales en diciembre, ya que la investidura del candidato del PP han despejado el panorama... por ahora, puesto que no son descartables elecciones en mayo del año próximo, si Rajoy no consigue apoyos para sus planes de gobierno (presupuestos, más recortes, reforma de pensiones...) En lo demás creo que no he estado demasiado desnortado. El PSOE sigue en horas bajas y aparece dividido en dos, según el devenir de los acontecimientos, que no en su estructura, ya dividido por las federaciones. Las malas maneras de "ambos bandos" están dejando por los suelos la imagen del partido.

El PSOE solo tenía dos caminos, a la luz de los resultados electorales de junio (mucho peores que en diciembre y mejores para el PP, desbaratando un posible acuerdo para un gobierno de izquierdas, pues los números no cuadraban): o votar no al candidato del PP (con lo que íbamos de cabeza a unas terceras elecciones que darían más votos y escaños al PP y menos al PSOE) o abstenerse para evitar elecciones. Esta última creo que era la menos mala opción. Mala por las consecuencias que ha traído de división interna más agudizada y por los ataques de los demás grupos. Y menos mala por permitir que haya tiempo con el que poder recomponer su situación interna. Lo negativo es la forma en que lo han hecho los antiguos sostenes de Pedro Sánchez, los que le han descabalgado de mala manera, y, para colmo, apareciendo como aliados de los poderes económicos, interesados en que repitiera Rajoy.

Pedro Sánchez quedó como víctima de una conspiración o golpe interno, pero con sus pasos posteriores ha demostrado ser no solo el "tonto útil" que habían creído quienes le auparon en las primarias y luego derrocaron al volar por libre, sino un personaje negativo para el partido, al que ha estado engañando sistemáticamente. En la entrevista de Jordi Évole del domingo se levantaron las cartas. Confesó que había pactado con Podemos, el PNV y los independentistas catalanes, a espaldas de la dirección, y al mismo tiempo que abandonaba el acuerdo refrendado por los militantes que participamos en la consulta del pacto con Ciudadanos, mientras en público insistía en el posible gobierno con las dos fuerzas políticas. Llegó a alabar a Podemos, arrepintiéndose de haberles calificado como populistas (¿qué los considera ahora, la verdadera izquierda?). Asumió las tesis "catalanista" de que España es nación de naciones, sin debatirla en el seno del partido (solo la asume por libre el PSC), abriendo paso a las tesis favorables al referéndum independentista (lo del "derecho a decidir" es un timo, si no se quiere la independencia no hace falta consulta, y, además, quienes lo piden no tienen reparos en llevan la pancarta de la independencia en sus manifestaciones) y propugnando una negociación unilateral con los independentistas. Incluso se planteó la abstención en la investidura, pero insistió en el "No, es no", cuando Rajoy pidió más compromiso, eso sí, sin debatirlo tampoco en los órganos del partido. El "bueno" de Sánchez declaró ser un maquiavelo, entre lágrima y lágrima.

En su declaración tras la renuncia al escaño habló de continuar su lucha "para refundar un Partido Socialista autónomo y alejado del PP, un PSOE abierto y unido, donde la militancia haga valer su voz en las decisiones trascendentes de la organización." Sus pasos en estos días demuestran otra cosa. Solo su deseo de poder, un poder que no pudo mantener, pero que quiere recuperar con el apoyo de los afiliados que se han enfadado con el curso de los acontecimientos. Se ha lanzado en una campaña para pedir congreso extraordinario y primarias de forma inmediata. Esta no es la refundación que yo he pedido desde este blog. Es solo un episodio más en la pelea entre dirigentes que tanto daño está haciendo al PSOE. Y sus confesiones en el programa Salvados nos hacen pensar que sus planes pudieran ser convertir al PSOE en una especie de sucursal más de Podemos. Algo que nos repugna a muchos, sobre todo por el trato que han dado al partido esta formación y sus líderes, humillando y maltratando al PSOE durante este año de interinidad en las negociaciones, e incluso aplaudiendo los insultos que, en el debate de la votación de investidura, profirieron los portavoces de ERC y Bildu.

Desde el "otro bando" tampoco lo están haciendo bien, precisamente. La postura de la gestora, órgano excepcional y transitorio, asumiendo algunas veces competencias de los órganos estatutarios les resta legitimidad y credibilidad. Pero, viendo su composición, no podía esperar demasiado rigor. El día en que fueron elegidos posaron muchos de sus componentes con una amplia sonrisa, algo que demostraba que nos encontrábamos más en una lucha por el poder, que por encauzar unas soluciones excepcionales y duras para un gran problema. Su misión es preparar un congreso, no dirigir el partido de "forma normal". Creo que ese congreso debe ser el de la refundación. Donde se debata sosegadamente un programa político y luego se elija la dirección que lo lleve a cabo. Sin prisas, pues hay tiempo (ya que no hay elecciones en diciembre, como era temible), pero sin pausa, no prolongando más de lo debido la provisionalidad.

Y eso debe hacerse en interés del partido, no de algunos dirigentes en concreto. He leído hace poco que Felipe González le dijo al presidente de la gestora, Javier Fernández, que él debía sacrificarse ahora, ya que Susana Díaz era el futuro. Se equivoca Felipe. Susana Díaz, la que promocionó a Sánchez para lo mismo, para que le preparase el camino a la secretaría general "en el futuro", no goza ya de buena imagen. Muchos han entendido los métodos que ha usado siempre para escalar en la jerarquía del partido, al ver lo ocurrido en estas semanas, y con ello se ha ganado la inquina de muchos afiliados. Para colmo, en la federación andaluza ya le están saliendo críticos, que incluso están recogiendo firmas para pedir un congreso extraordinario. Es de las pocas presidentas de comunidad autónoma que tiene el PSOE, pero no debemos olvidar que ganó las elecciones en Andalucía con menos votos y porcenaje que Griñán, el único presidente andaluz que ha perdido unas elecciones (que ganó el PP en 2012), lo que pasó es que el PP se hundió en 2015, quedando segundo, y la presidencia la mantuvo (había sido nombrada por Griñán, al dimitir) al conseguir los mismos escaños y por el pacto con Ciudadanos. Y, encima, en las pasadas elecciones generales el PP volvió a ser el partido más votado en Andalucía (el "efecto Susana" no funciona). No es buena candidata, y como secretaria general responde al perfil de interesados en su propio poder, ajeno a la realidad ciudadana, como ya comenté en anteriores entradas.

A pesar del negro panorama, no creo que el PSOE vaya a desaparecer, como les gustaría a populares y podemitas. El PSOE, además de militantes e historia tiene el mejor pegamento que existe en los partidos: el poder. No es como algunos grupos que han tenido que echar el cierre, porque tenían unas pocas alcaldías y algunos concejales. El PSOE tiene cientos de concejales, diputados provinciales, diputados autonómicos, tiene el gobierno de varias comunidades autónomas, consejeros, directores generales, secretarios... todo un aparato con el que conservar poder, y con ello, mantener viva la organización. La capacidad de unión que tiene el poder ya la comprobó el mismo Pablo Iglesias cuando se celebró (es un decir) el comité federal del PSOE del 1 de octubre y mandó (con la boca chica) romper los pactos con el PSOE: donde no gobiernan pero apoyan (Extremadura, por ejemplo) sí le hicieron caso los "suyos"; donde están en el gobierno y tienen consejerías, direcciones generales, concejalías, etc, le dijeron que ya se lo pensarían. Cualquiera les quita el poder. Pero ese poder, naturalmente, no debe servir para cualquier cosa.

La refundación que necesita el PSOE es tanto de líderes y estructura, como programática, empezando por el orden inverso al que lo he expuesto. Debe redefinir los objetivos de la socialdemocracia de la España del siglo XXI (y en la Europa contemporánea), para que esa parte de los ciudadanos que se consideran de izquierda y centro-izquierda tenga motivos para votar, pues otras fuerzas políticas responden a otras visiones más extremistas que no comparten. Y esos objetivos deben ser los mismos en todo el territorio nacional, sin privilegios ni errores nacionalistas de ningún tipo. No debe caer en la tentación del izquierdismo que ha predicado Pedro Sánchez, pues es la antesala a la fusión por absorción por parte de Podemos y su núcleo dirigente comunista. Los estudios de opinión reflejan esa necesidad. Como el PSOE ha perdido la credibilidad, y pierde apoyos de forma creciente, es necesario replantear muchas cosas esenciales. Y eso se hace con tiempo. Pero tampoco sin perder el tiempo. Ahí está el camino. Espero que quienes tienen responsabilidades cumplan como debe ser.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La crisis del PSOE, hoy un peldaño más hacia el abismo


El lunes pasado expresé mi descontento con lo que está pasando en el PSOE en una entrada de este blog (bastante visitada, por cierto). En ella culpaba a los "dos bandos en liza" de la crisis que está viviendo el partido. Las responsabilidades se reparten, cuando cada uno va "a lo suyo". Hoy, lamentablemente, todo ha empeorado. Está el PSOE viviendo la peor situación desde aquella dimisión de Felipe González, cuando el Congreso del partido de mayo de 1979 rechazó su propuesta de eliminar el marxismo como referente ideológico. Hoy también el antiguo secretario general ha sido protagonista al decir en una entrevista que Pedro Sánchez le había engañado, al asegurar que le había dicho que el PSOE se iba a abstener en la votación de la candidatura de Rajoy en la segunda votación. Y le ha pedido la dimisión para que asumiese su responsabilidad por la deriva descendente en los resultados electorales. Esto ha provocado un enorme revuelo, como se podía suponer.

Después, esta tarde, 17 miembros de la Comisión Ejecutiva Federal han presentado sus renuncias, con la intención de que por el Comité Federal se convoque congreso para elegir una nueva Ejecutiva, de acuerdo con los reglamentos del partido. Una operación que venía fraguándose desde hace días, para impedir que Pedro Sánchez llevase su propuesta el sábado al Comité, de convocar primarias para octubre y congreso para diciembre. La respuesta ha enconado más el enfrentamiento.

Sigo pensando lo mismo que dije el lunes: que el Partido Socialista debe re-fundarse. Su estructura actual no encaja con procedimientos, como el de primarias, que sostienen la existencia de diferentes legitimidades a la hora de dirigirlo. Y, por tanto, provoca que el partido no pueda presentar de forma idónea un proyecto coherente en cualquier parte del territorio nacional. Algo que esperan los ciudadanos: respuestas concretas a sus problemas concretos, sin distinción de "nacionalidades o regiones", un proyecto único que transforme el país y devuelva los derechos y libertades recortados por el PP en sus cuatro años de gobierno (casi cinco) y antes, tras el giro de Zapatero. No "peleítas de palacio", gobiernos de camarillas, señores y señoras feudales mangoneando y atendiendo solo a sus intereses particulares.

Hoy seguimos dando espectáculo, para tristeza del electorado y cabreo de los militantes. Hoy seguimos alegrando al PP, que ve cómo su principal adversario se empeña en destruirse a sí mismo con sus propias manos, sin tener ellos que hacer nada más que esperar para recoger los escombros del derribo. Hoy los de "la verdadera izquierda" también echan leña al fuego, con sus peroratas sobre el IBEX, hablando de "golpes de régimen" y otras lindezas, e incluso acusando de fraude en las dimisiones, como ha hecho Pablo Iglesias, al querer los críticos echar al secretario general elegido por la militancia, cuando él mismo no ha tenido empacho en cargarse a candidatos propuestos por las bases de Podemos (como en el caso de Córdoba) para colocar amigos y fieles en las listas (¡mira quién fue a hablar de respeto al voto de las bases!). En fin, que se están empleando bien también para conseguir lo que quiso hace años su diputado por Córdoba, Manuel Monereo: "destruir política, cultural y moralmente al PSOE".

Las redes sociales están que arden. Y otra vez el PSOE vuelve a vivir la dialéctica entre votantes y militantes. Muchos militantes se están manifestando en favor de Pedro Sánchez, al considerar que éste fue votado en primarias y los críticos no respetan el sentido de es voto, cuando lo que han hecho los dimisionarios es provocar un congreso extraordinario ¡que de voz a los afiliados! Los votantes, en general, no sabemos, pero los seis últimas convocatorias electorales han sido un castigo al PSOE actual, con sus dirección y sus "críticos". Un castigo, además, creciente, que demuestra la falta de sintonía con el electorado de la que hablaba en mi entrada del lunes. ¿Coincide la opinión de los militantes con la de los votantes? Me temo que no, los resultados (la realidad, no las "pajas mentales" o los análisis de laboratorio político) nos dicen eso. Cuando he comentado las primarias como método siempre he dicho que no era partidario de ellas, pero que si se hacían debían celebrarse como en Francia o Estados Unidos (donde hay sistemas mayoritarios o similares, no se olvide), con la participación del electorado que se identifica con la ideología, no solo los afiliados (que tienen, además de ideología, intereses "personales internos"). Y primero, antes de votar personas, debemos tener claro el proyecto político. Las primarias, cuando se han llevado a cabo, se han planteado mal porque se pone el acento en las personas sin centrarse en proyectos o propuestas diferentes, y, para colmo, subsiste el organigrama federal con su propia legitimidad. Para colmo, nuestro proyecto como partido es el que se ha ido desdibujando en estos últimos años, como han visto los votantes que nos han dado la espalda.

Me temo que los votantes, en estas pasadas elecciones, nos dijeron que estuviésemos en la oposición, para recomponer nuestro proyecto, no para peleas de barones y baronesas. Si continúa esto último, tal vez ya no haya pronto partido en el que pelear. Y el electorado de izquierda sin una alternativa seria, socialdemócrata de verdad, transformadora (no aventurera) y respetuosa de los derechos humanos (y no totalitaria) a la que votar. Negro panorama se nos presenta, si no se reconduce la situación y se afronta decididamente la refundación. Con una izquierda con referentes fracasados, como el comunismo, el PP tiene asegurado el gobierno de España por los siglos de los siglos. Así que toca serenarse y pensar sin hipotecas y con honradez en nuestro futuro. El de todo el partido y el de nuestros tradicionales votantes.

viernes, 17 de junio de 2016

La foto del viernes: Jo Cox, ¿atentado contra Europa?


El nacionalismo mata. La diputada laborista británica Jo Cox ha sido asesinada a tiros y apuñalada. Su agresor parece que había gritado "¡Britain first!" (¡Gran Bretaña primero!). La campaña del referéndum sobre la permanencia o no de Gran Bretaña en la Unión Europea se ha suspendido por el atentado. Las posiciones están enfrentadas de forma extrema. ¿Hasta llegar al asesinato? Eso parece. Aquí en España también conocemos a nacionalistas que mataban para imponer sus pretensiones. Afortunadamente no consiguieron sus objetivos de forma criminal. Ojalá en el Reino Unido tampoco lo consigan. Jo Cox era una activista por los derechos humanos, pero con su muerte no van a matar la esperanza por un mundo mejor para todos, sin diferencias de razas o banderas, como quería la joven diputada. Mi solidaridad con los laboristas y con la familia de la víctima. 

martes, 7 de junio de 2016

Socialdemocracia


En los años 1980 y 1981 milité en el PCE, habiendo pertenecido antes a las Juventudes Comunistas, poco tiempo después de morir Franco, en plena clandestinidad todavía (entré con apenas 15 años). En aquellos primeros tiempos me vi seducido con entusiasmo por la política y, concretamente, por el marxismo, acercándome a aquellas organizaciones que encarnaban con más visibilidad la lucha contra las injusticias sociales y contra la dictadura de Franco y sus secuelas. Me fue relativamente fácil contactar, pues a un antiguo compañero de escuela, que había dejado los estudios, le vi más de una vez participar en las huelgas y manifestaciones que entonces se sucedían en Palma del Río, y, gracias a él, pude integrarme en una célula (entonces se llamaban así las organizaciones de base clandestinas) de las juventudes.

Eran los tiempos en que la URSS y los estados del Pacto de Varsovia todavía protagonizaban la división en bloques del mundo, entre el bloque capitalista y el que formaban ellos, llamado bloque "socialista", aunque estaban dirigidos por Partidos Comunistas. Eran la prueba de que se podían cambiar las cosas. Y todo lo negativo que se decía de ellos nos parecía simplemente parte de la guerra de propaganda que se libraba entre los dos bandos enfrentados. 

Pero no era así. Los mismos partidos comunistas occidentales se habían distanciado de los del Este, tras sucesivos acontecimientos, como la invasión de Hungría o el descabezamiento por la fuerza del gobierno que protagonizaba una revolución democrática en Checoslovaquia (la primavera de Praga). La falta de respeto a los derechos humanos en los llamados países del "socialismo real" era evidente, y eso provocó que en Occidente se fraguase un movimiento, el Eurocomunismo, que propugnaba una vía democrática al socialismo y la alianza no solo entre obreros y campesinos, sino además de las clases medias, como forma de ampliar la base electoral con la que conseguir el poder. Tanto el PCE, dirigido por Santiago Carrillo, como el PC francés, de Georges Marchais, y, sobre todo, el PC italiano de Enrico Berlinguer, encabezaron ese movimiento. 

Tras una salida traumática de muchos miembros de las juventudes, unos más radicales que otros, por imposiciones del partido que no aceptamos, yo me quedé fuera de la organización. No era de los más izquierdistas precisamente. El eurocomunismo me parecía interesante y uno de los gestos que protagonizó Carrillo fue proponer la desaparición del término marxismo-leninismo de los estatutos y el programa. Yo me seguía considerando marxista (y de alguna forma sigo considerándome, aunque nada dogmático), pero me pareció poco. Cuando me incorporé al PCE ya no era marxista ortodoxo. El estudio de otras teorías económicas y filosóficas me hacía refutar ciertas tesis del marxismo oficial. Y los países del Este no eran un referente nada positivo, sino un ejemplo de otras dictaduras que había que derribar. Otros miembros del partido, los llamados "euro-renovadores", por seguir siendo eurocomunistas, pero ya no revolucionarios sino reformistas (término maldito en el interior, que se usaba como insulto) tomaron protagonismo en algunas decisiones, como el propugnar la integración de Euskadiko Ezquerra con el PC vasco (cosa que hizo luego con el Partido Socialista de Euskadi, paradójicamente), o solicitar el constituirse en corriente de opinión. Fueron rechazadas por la dirección. Recuerdo a Carrillo decir que lo de las corrientes era como los diferentes partidos políticos que hay en la sociedad, y "el partido está para cambiar la sociedad, no la sociedad al partido". Algunos fueron expulsados y otros abandonaron el partido en protesta por la actitud autoritaria de la dirección.

Como decía, entonces ya no me definía como marxista. Mis ideales de justicia social, democracia y libertades, y una visión no dogmática para transformar el mundo, me hicieron recalar en la Socialdemocracia. La "bestia negra" de los ortodoxos comunistas. Que un comunista llamase a un camarada "socialdemócrata" era un insulto, equiparable a "social-fascista", término que pusieron de moda los stalinistas para liquidar a los no integrados en los partidos comunistas en el periodo entre la primera y segunda guerra mundial y, posteriormente, tras el reparto de Europa en dos bloques. Tras mucho estudio, sin anteojeras ni prejuicios dogmáticos, comprendí que quienes habían cambiado de verdad el capitalismo, limando sus asperezas, y en sentido positivo para los pueblos, eran los socialdemócratas que gobernaron en los países escandinavos y Alemania. Marx tenía razón, la revolución debía hacerse en un país desarrollado como Alemania, y no en uno atrasado y feudal como Rusia. Y esa revolución no era un cambio violento y destructor, sino uno basado en reformas. El experimento del comunismo era un desastre en todos los sentidos: económico y social, y respecto a las libertades y los derechos humanos. La socialdemocracia se basaba en construir un estado del bienestar, en el marco de una economía mixta (libre mercado, pero con limitaciones y protección social), protegiendo el protagonismo de los sindicatos para limitar el poder y los beneficios empresariales (participación de los trabajadores en la empresa, y pactos), la redistribución de la riqueza a través de la política fiscal, el intervencionismo estatal en la economía (keynesianismo), los pilares sociales (educación y sanidad pública universal, servicios sociales para los sectores desfavorecidos), seguridad social con un amplio campo de protección (maternidad, jubilación, desempleo...), laicidad, derechos humanos y libertades públicas (pluralismo político y negación de la dictadura del proletariado), democracia representativa y participación en las instituciones occidentales (comunidad europea, OTAN... ).

Parecía que el Eurocomunismo iba a derivar en socialdemocracia, pero la realidad demostró que no. Los dirigentes comunistas seguían siendo "soviéticos", aunque ya no obedeciesen directamente órdenes de Moscú. Mis discrepancias dentro del PCE fueron agrandándose y aumentando en número. Y algunos hechos me inclinaron a no renovar mi carnet del partido (entonces se renovaba cada año) cuando me avisaron a fines de 1981. Uno de esos casos fue cuando el que entonces considerábamos la "esperanza blanca" para una renovación interna, Nicolás Sartorius, dio una conferencia en Córdoba. Fue totalmente decepcionante. Repitió los viejos tópicos, en un ejercicio más de "centralismo democrático", ese eufemismo que significaba que las "decisiones se van tomando de abajo a arriba", para luego ejecutarse de arriba a abajo lo que había decidido unilateralmente la dirección central. O sea, que nos enseñó la doctrina oficial en lugar de sus propuestas de cambio. 

El otro hecho que fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia fue la disolución de la Agrupación Universitaria del PCE en la que desarrollaba mi trabajo político, al estudiar en Córdoba la carrera. Se hizo "manu militari", con total desprecio hacia quienes la componíamos, llegando a negársenos la sede para hacer reuniones (se dice que por mandato de Anguita). Solo nos permitieron ir a la sede a la reunión donde se certificó el fallecimiento de la agrupación. En esa reunión cada uno manifestó su parecer y lo que iba a hacer. La mayoría se decantó por integrarse resignadamente en su agrupación territorial. Otros no. Fue mi caso, ya que anuncié mi abandono de la militancia, por lo sucedido, y por definirme como "socialdemócrata", no teniendo sentido que pelease en el interior de un partido "marxista revolucionario" (como se definía en los estatutos), si no veía posibilidades de cambiarlo en el sentido de mi ideología. Todavía recuerdo las caras de susto o asombro de la mayoría (y algunas de enfado) cuando oyeron la palabra socialdemócrata. Allí la mayoría era más izquierdista que la dirección. Y había nombrado "la bicha". Así que me fui.

Más tarde, los fracasos electorales obligaron a renunciar a Carrillo. Los más "duros" se fueron haciendo con la organización, e incluso dejó de hablarse de eurocomunismo. Con Anguita al frente, la reivindicación de Lenin se convirtió en consigna. Volvía el marxismo-leninismo, aliado de anarquistas, maoístas, troskistas y hasta creyentes en los extraterrestres con las  plataformas anti-OTAN. En la etapa de "la pinza", los comunistas liderados por "el califa rojo" dejaron claro el enemigo: el PSOE, la socialdemocracia. Su fracaso provocó la fuga de los que consideraban unos blandos y unas  muletas del PSOE a los de IU. Ahora esos que se fueron (como Pablo Iglesias, comunista formado en la UJCE por Manuel Monereo, uno de los peones de brega de Anguita), tras formar Podemos, arrastrando el voto de los indignados por los recortes de Rajoy (pero potenciados por sus padrinos, para dividir a la izquierda), cuando ven la posibilidad del "sorpasso" que soñaba el antiguo alcalde de Córdoba y ex-dirigente de IU (dicen que retirado), dicen que ellos son la "socialdemocracia", para quitar votos al PSOE. ¿Ellos, esos que defienden regímenes totalitarios como Cuba, China, Corea del Norte o Venezuela y llaman neoliberal a todo lo que no sea partidario de su credo"revolucionario"? Los que consideraban al PCE derechizado y se llamaban anti-capitalistas, queriendo subvertir las instituciones ¿son los defensores de la Socialdemocracia? ¿Por qué no lo decían entonces, por qué se definían con entusiasmo "comunistas" delante de los abertzales o sus ancianos dirigenres? ¿Defienden los postulados reformistas expresados antes o quieren implantar las teorías revolucionarias tan queridas por la añeja extrema izquierda? Unas veces dicen que son la verdadera izquierda y otros que no son ni de izquierda ni derecha, según sea el auditorio. Esos no son socialdemócrtas, son simplemente OPORTUNISTAS.


sábado, 23 de mayo de 2015

La Jornada de Reflexión en cuestión


Cuando se volvieron a tener elecciones democráticas en este país, algunas limitaciones se impusieron. Por ejemplo, se implantaron las listas cerradas y bloqueadas, en las elecciones con escrutinio proporcional (la mayoría), como una forma de reforzar el papel de los partidos políticos, que recientemente habían adquirido estatus legal, bien por su legalización, bien por crearse ex novo. Se creía que así se fortalecían esos medios de participación política (como así fue), dando protagonismo a las direcciones, que eran las que decidían sobre los representantes a incluir en las correspondientes candidaturas, muchos de ellos perfectos desconocidos. Ya hace tiempo que se piden o listas abiertas o el desbloqueo para tener la posibilidad de expresar así las preferencias personales de cada elector a la hora de votar a determinado partido de su simpatía. Aunque el sistema implantado para el Senado demuestre que son pocos los que muestran una elección más personal, votando en la mayoría de los casos por los candidatos del partido preferido, o a lo sumo por el primero de ellos (que aparecen ordenados por orden alfabético), al creer muchos que con ello se vota la candidatura completa, con lo que algunos o algunas obtienen más apoyos por el simple hecho de empezar su primer apellido con una letra anterior a las de los demás candidatos. El excesivo protagonismo de las direcciones de los partidos, que tienen a la endogamia y el clientelismo, hacen aconsejable buscar fórmulas que den protagonismo al elector, más que al aparato de los partidos.

Otra de las limitaciones fue prohibir la propaganda electoral el mismo día de la votación, e introducir un día antes donde no se pudiese ya pedir el voto. Es la llamada jornada de reflexión, por querer dar a entender que los votantes necesitaban un día, al menos, en que digerir tanto mensaje electoral, para ir a las urnas de forma responsable, habiendo sopesado las diferentes ofertas. Desde hace tiempo, también, esta jornada de reflexión no tiene mucho sentido, pues la mayoría tiene decidido el voto incluso antes de comenzar la campaña electoral en los plazos legales. Puede haber algún cambio, pero no es necesario que se impida hacer publicidad para favorecer esa opción. Además, los medios de comunicación nos siguen inundando con los mensajes del último día de campaña, con sus crónicas, que tienen persistencia gracias, también, a internet

¿De verdad nos tienen que "proteger" durante un día, para que pensemos? Nos tratan como a niños. Para lo único que sirve afortunadamente este día es para no aguantar los mensajes prefabricados de las campañas, pues no hay jornada de reflexión donde no se nos incordie, de nuevo, con los dichosos candidatos, esta vez mostrándonos qué hacen para descansar este día: que si los paseos en familia, que si los libros que van a leer, la película que van a ver en el cine o el pueblo que van a visitar para jugar a la petanca. Vamos, que nos podríamos ahorrar la vigilancia de la junta electoral ese día de reflexión y hasta el de la votación, pues no se van a alterar las preferencias de los electores por seguir escuchando los soniquetes de los mensajes electorales.

En fin, ya que me obligan a reflexionar, y como mi voto lo tengo decidido hace tiempo (como la mayoría del censo electoral), espero hacerlo con una buena cena en la mejor compañía. Que mañana será otro día. Y a ver si van pensando nuestros próceres en hacer algunos cambios, que la población ya está cansada de algunas cosas.

viernes, 10 de abril de 2015

La foto del viernes: Rosa Díez, cada día más sola


UPyD está en crisis. Rosa Díez está en crisis. El partido que creara esta mujer hace aguas por los cuatro costados, como un barco cañoneado en la batalla, tras el fracaso rotundo de las pasadas elecciones andaluzas de marzo. Su partido nació para socavar los cimientos del PSOE. Recordemos que era un personaje en el Partido Socialista de Euskadi, que dio el salto al Parlamento Europeo y se enfrentó a la dirección nacional por pretender más mano dura con el nacionalismo vasco, llegando a protagonizar escraches sonados. Compitió con José Bono, Matilde Fernández y Zapatero por la secretaría general en 2000, resultando elegido éste. En 2007 se fue del PSOE, presentándose por Madrid en 2008 a las elecciones generales con UPyD. Partido que empezó a contar con los apoyos de la derecha más dura (política y, sobre todo, mediática), harta de un Rajoy, que perdía sus segundas elecciones como candidato a La Mocloa. Desde entonces vivió en el filo de la navaja política, pescando en caladeros de la derecha y la izquierda, consiguiendo grupo parlamentario en 2011. Parecía que era el recambio de Rajoy y el PP, pero éste ganó con mayoría absoluta. Pronto su personalidad se impuso en sus filas, machacando a los disidentes. Y, para colmo, le salió un competidor, Ciudadanos, unos antiguos aliados anti-nacionalistas en Cataluña, que han dado el salto a otras comunidades. Parecía que se iban a fusionar, pero la egolatría de la señora impidió la operación. UPyD es suya y solo suya. Así que cuando no han conseguido ni un solo diputado en las andaluzas, le han salido más críticos, que han pedido cambios en la dirección. Y como ella solo concibe el partido como suyo, no lo ha consentido, provocando la fuga de diputados y dirigentes, que está desangrando la formación. Para colmo, con la invitación de Albert Rivera de que se pasen a su partido. Ya no le apoyan ni Losantos ni sus huestes. Parece que le da igual, sigue encerrada en su mundo. Ella se quedará sola y seguirá erre que erre. A fin de cuentas, el partido es suyo, pensará. Y como el capitán del barco que naufraga, se hundirá con él.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Crisis en el PSOE de Madrid: la destitución de Tomás Gómez


Algunas veces un gesto de autoridad es una muestra de debilidad. Eso es lo que interpreta Tomás Gómez, tras su destitución. Con ésta, la FSM entra de nuevo en crisis, como ha pasado otras veces, solo que en este caso las aguas vienen ya revueltas por el cuestionamiento anterior a Pedro Sánchez, como secretario general federal del PSOE, ante los vaivenes que está sufriendo el partido por la política poco comprensible que está realizando, y sus consecuencias electorales (posibles), como evidencian las encuestas que se están publicando hasta ahora. El desconcierto es tónica general en el interior, a la luz de las declaraciones de los "barones". Incluso la "baronesa" por excelencia de estos tiempos, Susana Díaz, ha evitado hablar. La cercanía de las elecciones en Andalucía (poco más de un mes) y la algo más lejana (pero no mucho) cita electoral para renovar ayuntamientos y parlamentos y gobiernos autonómicos de régimen común, meten más incertidumbre en el panorama político con este "puñetazo en la mesa" de Pedro Sánchez. No hay que olvidar que el PSOE es un partido federal, en el sentido de partidos regionales con fuertes aparatos de poder, que influyen en su política nacional y en el devenir interno, tal vez más de lo que fuese conveniente. El que la mayoría de esos dirigentes (los "barones") no toque poder en sus territorios, ya sea por no haberse presentado a elecciones, en algunos casos, o por no haber obtenido el beneplácito mayoritario de sus ciudadanos, en otros, no beneficia al objetivo de apuntalar un proyecto nacional de alternativa al actual partido gubernamental. Esta "muestra de autoridad", en medio de un ambiente de lo más reacio a la actual clase política, puede que se vea por el electorado como una salida a la desesperada sin consistencia de fondo, o tal vez ocurra lo contrario y refuerce la imagen del secretario general federal, aumentando la simpatía hacia él y de paso al partido. Ya veremos, pues la inminencia de las citas electorales no deja tiempo para consolidar los ahora endebles liderazgos. Y el cabreo de la población, harta de tonteos políticos, que se siente olvidada por sus teóricos representantes (y también estafada en lo político y lo económico), es enorme. El PSOE parece que sigue sin encontrar una salida adecuada a la crisis que le llevó el periodo final de gobierno de Zapatero y la derrota electoral de 2011. Y, mientras, el PP y los demás partidos a lo suyo. ¡Qué ganas de que esto cambie!

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Alfonso Guerra se va


Alfonso Guerra, el veterano político sevillano, ha anunciado que deja el escaño el próximo diciembre. Era el último diputado que quedaba en el Congreso desde las primeras elecciones tras la muerte de Franco de 1977. Todos le recuerdan por haber formado el tándem dirigente del PSOE con Felipe González, tras el Congreso de Suresnes, un congreso que aupó a los jóvenes del interior en detrimento de la dirección socialista en el exilio, del que en octubre se cumplieron 40 años. Fue vicepresidente en los gobiernos de Felipe desde 1982 a 1991, año en el que dimitió tras el acoso sufrido por el caso de corrupción de su hermano Juan. 


Persona de doble dimensión, pues lo mismo era el más duro del gobierno y del partido, que otras veces se nos presentaba como tierno, cariñoso, tímido y poeta, impulsor de la lectura de Machado o amante del teatro como demuestra su relación con el Grupo teatral Esperpento. Dicen que hizo famosa la frase "el que se mueva no sale en la foto", para amedrentar a los díscolos con sus dictados. Y así cortar cabezas en listas de candidatos, ejecutivas a todos los niveles y otros ámbitos de poder. En su entorno un grupo de militantes creó el "guerrismo", sector y doctrina por la que muchos intentaron patrimonializar el partido, haciendo bandera de un cierto izquierdismo, opuesto (según se vendía) a la "derechización" de Felipe y sus dirigentes más cercanos. Él, sin embargo, emulando a Karl Marx (cuando dijo aquello de que no era marxista) negaba que fuese dirigente de facción alguna. Aunque en todas partes esos guerristas hiciesen y deshiciesen con férrea disciplina y acción implacable, usando su nombre como aval. En Andalucía, su tierra de origen, fulminaron hasta presidentes de la Junta (como Rodríguez de la Borbolla o al primer presidente, Rafael Escuredo), aunque chocaron con Manuel Chaves, al que, por cierto auparon en lugar de Borbolla. 


Guerra tuvo la capacidad, con Felipe, de entusiasmar a una generación de jóvenes (y también de mayores), para protagonizar un necesario cambio en una España decadente y postrada por la dictadura. Era el preferido de la militancia en los primeros años. Su verbo afilado, su ingenio, inteligencia y gracejo hacían las delicias de los militantes en los diversos mítines en los que participaba. Y  Recuerdo un mitin al que asistí en los 80 en la plaza de toros de Córdoba clamoroso. Cierto es que se pasaba muchas veces, pero eso se lo perdonábamos (no sus adversarios, que siempre le achacaron la crueldad con la que atacaba, como le pasó a Adolfo Suárez, cuando lo comparó con un "tahúr con chaleco floreado").


El "guerrismo" en Córdoba hizo estragos. Se cargaron a la dirección "borbollista", la que lideraron José Miguel Salinas (que llegó a ser consejero y vicepresidente de la Junta con Pepote (como llamaban a José Rodrúguez de la Borbolla), y candidato a la alcaldía de Córdoba, que pudo obtenerla con un pacto que desautorizaron desde Ferraz) y Manuel Gracia, a pesar de haber pactado una dirección conjunta. La mano "ejecutiva" (y ejecutora) de uno de los líderes andaluces de la corriente, Carlos Sanjuán, terminó cambiando la mayoría en un duro congreso posterior de 1990, atrincherado en un "cuartichín" donde iban desfilando los dirigentes locales para intentar doblegarlos, a fin de imponer la dirección del guerrismo en la provincia. Un grupo impulsado por Pepe Mellado, una especie de tercera vía entre "borbollismo" y "guerrismo", se alió con éstos para hacerse con el poder. Si ya estaba la cosa mal para el PSOE, con este aldabonazo no mejoró sino todo lo contrario, haciendo que en la capital cordobesa la posición de los socialistas siempre haya estado mermada, en beneficio de Izquierda Unida. Después esa alianza se quebró en beneficio de los "jóvenes cachorros" de Mellado, sufriendo el partido diversos vaivenes que le han llevado a ser una fuerza de segunda categoría. 


En los últimos años del gobierno de Felipe González, el guerrismo se hizo fuerte, tras la dimisión de Alfonso Guerra, que dejó el gobierno, pero no la dirección del partido. Pero, tras la derrota de 1996, su influencia rebajó mucho el tono. Recordemos que la candidata "guerrista" a secretaria general en el Congreso que aupó a Zapatero, Matilde Fernández, tuvo escaso apoyo entre la militancia y los delegados. La política había cambiado. Y la forma de entenderla y la de concebir el propio partido ya era otra.


Alfonso Guerra, no obstante sus puntos negativos, ha tenido su dimensión positiva. Excelente organizador, fino y astuto analista, introductor de métodos demoscópicos y prácticas políticas, eficaz propagandista, amante de lo novedoso (no se me olvida su imagen con uno de los primeros teléfonos móviles) culto (aunque con una aureola intelectual excesiva cultivada por él mismo y sus seguidores), hizo de acicate para la labor transformadora de los gobiernos del "cambio" con Felipe González. Ideó y promocionó el llamado "Programa 2000" que pretendía convertirse en centro de debate y en núcleo innovador del mensaje político de izquierdas. Ha demostrado, además, ser un perfecto superviviente, un animal político en toda regla, convirtiéndolo en uno de los políticos profesionales activos más veterano de la democracia. Llegó a impulsar la Fundación Sistema y la revista Temas para mantener viva la llama del pensamiento político entre tanto pragmatismo imperante, con escaso éxito y demasiado protagonismo de sus aduladores de otros tiempos.


Puede que no comulgase del todo con la deriva que ha llevado el partido en los últimos tiempos. Puede que no congeniase con la actual dirección. Sin duda los años pesan y los tiempos cambian. De ahí que anuncie su retirada. Ya no quedan tampoco aduladores para rodearle. Tal vez no queden también políticos con sus cualidades. Y tal vez le falten ánimos para combatir una decepción ciudadana tan imponente como la que padecemos en estos días. Vivimos otros tiempos. Incluso hay quien dice que ya hay nuevos "Felipes" o "Alfonsos" surgiendo en nuevos proyectos políticos. Así que a algunos ya no les queda otra cosa que la jubilación.  Pero, con sus virtudes y defectos, y le pese a quien le pese, pasará Alfonso Guerra a la historia de este país.


viernes, 5 de septiembre de 2014

La foto del viernes: Día Internacional de la mujer indígena


Bartolina Sisa, fue una mujer aimara, esposa del caudillo indígena Túpac Katari. Este rebelde combatió a las tropas españolas con la ayuda de su mujer, y ambos fueron derrotados, capturados y ejecutados por descuartizamiento el 5 de septiembre de 1782 en La Paz (Bolivia). En su recuerdo se instituyó este día dedicado a la mujer indígena, para honrar a la mujeres que siguen resistiendo frente a la discriminación que siguen sufriendo por ser unas minorías en sus tierras de origen. Recordemos el caso de una mujer mexicana que tuvo que dar a luz el año pasado en el patio de una clínica al negarse los sanitarios a atenderle (y encima le cobraron). Algo que hemos conocido en Europa posteriormente al hacerse famosas las imágenes del parto en las redes sociales. Este es solo un ejemplo del mal trato, la explotación y los crímenes hacia los indígenas en el mundo, algo que denuncian constantemente organizaciones como Survival Internacional. Por eso la foto del viernes se la dedico a esta heroína americana, representante de las sufridas mujeres de la minorías y mártir por defender su forma de vida.

lunes, 14 de julio de 2014

Primarias a secretario general. Ganó Pedro Sánchez


En las "primarias" de ayer a secretario general ganó Pedro Sánchez. Le felicito, aunque yo haya avalado y votado a Eduardo Madina, no por considerarle el mejor, sino por ser el que me parecía como el más capacitado para cambiar a un PSOE en horas muy bajas. Pérez Tapias representaba una opción que nos cerraba posibilidades, pues no creo que debiésemos competir con IU o Podemos por su electorado. Se ganan las elecciones sumando el voto de tu electorado de clase al de las clases medias y éstas huyen de radicalismos. Sánchez aparecía como el candidato del aparato, que encabezaba la "triunfante" (internamente) Susana Díaz. Algo que no me gusta: el refuerzo de los aparatos, las oligarquías que hacen inviable el control democrático por los afiliados. Pero los militantes han podido escoger libremente y directamente, por primera vez, al candidato a ser elegido secretario general en el Congreso, y lo han hecho. Algo positivo que no se da en otros partidos. Ahora toca ratificar la voluntad de los votantes en el Congreso.

Pocos mensajes claros han ofrecido los candidatos para conseguir el voto. La "ilusión" es la palabra más repetida. Por todos los candidatos. E ilusión hace falta para lanzarse a ganar una batalla electoral. Espero que consigan también ilusionar a los votantes, cada vez más remisos a darnos su apoyo, como demuestran los resultados, elección tras elección. Sin embargo algunas promesas se han efectuado. Lo positivo sería que no defraudásemos a los posibles electores externos incumpliendo esas pocas promesas, hechas hacia nosotros mismos. Los ciudadanos están hartos del cinismo del mensaje que considera que los programas electorales están para incumplirlos. Quieren promesas que se hagan realidad. La falta de credibilidad es el hándicap con que se enfrenta nuestra formación desde hace años. Por esos el nuevo secretario general, recién votado, debe mantener sus compromisos. Concretarlos, sin vulnerarlos, y hacerlos efectivos. A pesar de su dificultad, cosa que pondrán pronto de manifiesto los adversarios, para restar solidez al futuro dirigente, cuando, por ejemplo, se presente frente a Rajoy en el Congreso de los Diputados. Dura prueba de fuego le espera.

Me duele que un personaje como Pedro J. Ramírez estallara de alegría ayer al conocer el resultado. No quiero creer que éste era el candidato de la derecha y sus voceros mediáticos, que denigraron a Madina tachándole de radical. El tiempo lo dirá. Ahora toca sacar al PSOE del pozo en que está metido. Sánchez tiene una difícil tarea. Si es verdad que tiene un proyecto y no es un simple poder vicario. Las bicefalias no han dado buenos resultados en el PSOE. Ya va siendo hora de que dejemos de mirarnos el ombligo y conectemos con la ciudadanía. Si no, el PSOE dejará de ser un partido necesario. Y los "lobos" están aguardando algo más de debilidad en la presa, para hacer su ataque final. 

jueves, 26 de junio de 2014

Rubalcaba se va a la universidad


Hace un mes comentaba la decisión de la dirección del PSOE de convocar congreso extraordinario tras el fiasco de las elecciones europeas. Rubalcaba dejará la secretaria general y para ello había convocado ese órgano del partido. Todo era raro, pues parecía que se desbarataban las primarias para candidato a presidente del gobierno que ya se estaban preparando, ya que ¿quién se iba a enfrentar a un recién elegido secretario general, cuando la tradición es que sea éste el candidato? ¿O a una nueva secretaria general? Todo apuntaba a que Susana Díaz había trabajado la noche de las elecciones para que ese fuese el camino. Luego vino Eduardo Madina a meter la cuña de las primarias para elegir el primer secretario del partido. Eso parece que terminó por arruinar algunos planes, pues la Ejecutiva, liderada aún por Rubalcaba, ante la falta de previsión estatutaria de este procedimiento (¡qué lejos quedan ya las conclusiones de la reciente conferencia política!), decidió buscar una solución intermedia, conjugando el congreso extraordinario con la elección del candidato a secretario general por parte de toda la militancia. En ese proceso estamos ahora, con la recogida de avales para presentar candidaturas que serán votadas el 13 de julio, antes del congreso federal. 

El PSOE, una vez más, da muestras de improvisación con esta mezcla de formas, aunque ya no haya marcha atrás. Rubalcaba no se presenta y, además, hoy ha anunciado que incluso dejará su escaño en el Congreso en septiembre, con el nuevo curso parlamentario. Es lo lógico, si hay nuevo líder, el anterior deja de estar en primera fila y debe dejar sitio a la nueva dirección tanto del partido, como del grupo parlamentario. Y todo está abierto. Ya veremos qué resultado hay el 13 de julio. 

El PSOE tiene un grave problema con el electorado que se viene agudizando desde las elecciones generales (más bien antes, como ya apuntaron las municipales de 2011). Rubalcaba era visto como parte del problema y un obstáculo a la solución. Hace bien en retirarse, entonces. Otra cosa será que se llegue a buen puerto con este cambio. Alfredo es un gran político, una persona odiada y respetada al mismo tiempo. Un parlamentario de lujo. Referente de la mejor tradición del partido, era el garante de que la transición necesaria a un nuevo PSOE fuese eficaz. Pero en España han cambiado muchas cosas en estos años, y su relación con el zapaterismo le ha marcado de forma negativa. El partido también había cambiado, con un cesarismo asfixiante en tiempos de Zapatero y una fragmentación territorial que hace que muchos vean "varios pesoes", con barones más preocupados por su propia estabilidad y poder que por los intereses de nuestro electorado natural. 

Rubalcaba no ha podido cambiar ese modelo, pero, al menos, ha impulsado cambios en la línea de democratizar la estructura interna, para acercar las decisiones a los militantes. De ahí que nos veamos en esta "consulta" para elegir secretario general. La transición que tenía que hacer está en marcha, aunque no sea en las mejores condiciones. El ambiente electoral no contribuye a que el partido pase por un buen momento. Así que lo mejor es ceder el puesto a otros, a esos "cachorros" que pueden ofrecer novedades que conecten con los votantes, para volver a convertir al PSOE en la fuerza hegemónica de la izquierda, antes de que lo sean otras formaciones que disfrazan su rancio marxismo-leninismo con modelos populistas. El peligro de que el PSOE se convierta en un partido irrelevante, por desinterés ciudadano y falta de credibilidad, acecha en el horizonte cercano. Incluso el riesgo es mayor. Por eso la tarea es dura. Y la mediocridad de nuestra clase política no ayuda a ello. Mejor no poner obstáculos, habrá pensado Alfredo.

Seguramente echaremos de menos a Rubalcaba, el corredor de fondo, su verbo fluido, su pedagogía, su inteligencia, su habilidad, su capacidad de diálogo y sus ideales. Pero como decía una vieja (también) canción "los tiempos están cambiando". Hoy solo me queda despedir al brillante parlamentario que ha sido Alfredo Pérez Rubalcaba, y desearle suerte en su vuelta al mundo universitario. Nosotros también la vamos a necesitar. 

miércoles, 4 de junio de 2014

El PSOE y la abdicación del rey


Andan las aguas más revueltas en el PSOE, tras las elecciones europeas, con la abdicación del rey Juan Carlos I. Un movimiento en favor de un referéndum ya para decidir si queremos monarquía o república está influyendo en ese torbellino interno. La dirección, encabezada por Rubalcaba, ha bendecido la sucesión del rey en la persona de su hijo, el Príncipe de Asturias, que será proclamado rey el próximo 18 de junio, cuando entre en vigor la ley orgánica de sucesión. Otros miembros del partido, incluidas las Juventudes Socialistas, se han pronunciado por el referéndum

¿Qué tenía que haber hecho Rubalcaba? A mi juicio, lo que ha hecho. Soy partidario de la República, como es conocido, pero también he manifestado muchas veces que España tiene otros problemas más graves e importantes, que esta cuestión de la jefatura del estado no resuelve: paro, recortes, pobreza, desigualdades sociales y políticas, desahucios, el mismo sistema de partidos, el deseo de independencia de Cataluña y Euskadi, corrupción, etc. Ya he escrito sobre la necesidad de una reforma del sistema nacido de la Transición democrática y sobre la necesidad (y ausencia) de un impulso intelectual para cambiar muchas cosas que no funcionan en nuestro país, pues la llamada clase política no está a la altura de las circunstancias. Claro que también tengo que aclarar que estas reformas deben hacerse desde la normalidad democrática. Soy partidario de un referéndum, pero no de un nuevo proceso constituyente, como piden los que impugnan la transición como si fuese algo diabólico a enterrar. Un referéndum que ponga en manos de la ciudadanía si quiere República o Monarquía, aunque me temo que el resultado no fuese el de que ganase la opción republicana. Pero hecho con todas las de la ley, con legitimidad democrática, no con algaradas ni cuestionamientos de la legalidad que nos situasen en un "estado de excepción pre-político", que, para colmo, serviría de excusa no solo a los descontentos socialmente, sino también a los partidarios de acabar con el régimen de libertades que tanto nos costó conseguir. 

Por eso los pasos deben darse en el sentido que se han producido. Propiciando la sucesión, de acuerdo con la Constitución vigente. ¿Se podría convocar un referéndum ahora para el cambio de modelo? , pero no hay voluntad en la mayoría parlamentaria, como estamos viendo (por cierto, yo he votado en las recogidas de firmas de internet, quede claro). ¿Es posible la reforma de la Constitución? , es posible y necesaria. Dentro de sus cauces. El título X recoge la forma de hacerlo. Si queremos reformar la forma política del Estado (la monarquía parlamentaria) debemos hacerlo de acuerdo con el artículo 168: aprobación por los 2/3 de cada cámara legislativa, disolución de las Cortes, convocatoria de nuevas elecciones (donde se lleva en el programa electoral la reforma), aprobación de nuevo por los 2/3 de las nuevas cámaras y referéndum. Esa es la fórmula. Por eso tenía razón Rajoy cuando dijo que el que quisiera el referéndum que lo llevase a las Cortes y se siguiese el proceso. Claro que él no es partidario de cambiar de forma de estado, se dirá, y tienen razón quienes así piensan, pero es el que gobierna con mayoría absoluta por voluntad popular, no se olvide. Otra cosa sería que se reclamasen elecciones, tras el resultado de las europeas, por si se repiten las votaciones, pero esa es otra cuestión, y no se ha pedido. Se ha pedido referéndum y la forma que he explicado antes es cómo se puede hacer, legalmente, claro. 

Tampoco ayuda a la idea del referéndum el que algunos mezclen la idea de República, con "su idea de república", como vemos en las redes sociales (nada representativas, por cierto) o en la calle. La república es una forma de estado donde se designa al jefe del estado por votación, directa o indirecta, de los ciudadanos. Podemos elegir un presidente progresista o al más derechista de todos (Aznar, por ejemplo, como circula por ahí). No es el "paraíso socialista", la anarquía hecha realidad, el asambleísmo permanente, la implantación de los soviets (o fórmula equivalente) o la plasmación de la justicia social, la eliminación de las clases sociales, el colectivismo u otras ideas. Esta mezcla, con antecedentes en la fracasada experiencia de la  II República española, hace un flaco favor al ideal republicano. Y no coincide con la idea mayoritaria de la sociedad española, ni antes ni después de las elecciones europeas (según vemos en los resultados). 

¿Tenía Rubalcaba que "liarse la manta a la cabeza" y "echarse al monte", saltándose la legalidad vigente? No. Como decía en mi apresurado post sobre la abdicación del rey, tal vez ahora no sea aconsejable hacer cambios más drásticos en la arquitectura institucional. Los tiempos no dan para ello, y es mejor hacer estos cambios con altura de miras, sin visceralidad ni sentimentalismos que provoquen enfrentamientos. La Constitución prevé la sucesión y debe hacerse para no causar un vacío de poder que nos llevase al "estado de excepción" (algo que le encantaría a algunos deseosos de sacar los tanques a la calle, para someternos). Si dentro del PSOE existe una opción por cambiar la forma de estado debe plantearse seriamente, exigiendo elecciones y llevándola en el programa electoral, para, si se obtiene respaldo de la ciudadanía, plantearse la reforma constitucional, de acuerdo con las reglas del juego que nos hemos dado. Eso es lo que debió hacer Zapatero en 2010, por ejemplo, si pensó que lo mejor era cambiar, como se le da la vuelta a un calcetín, su  política llevada a cabo hasta entonces. Y, al no hacerlo, llegó a defraudar a sus votantes. Pero además se deberán plantear más reformas, más cambios, que hagan de nuestro sistema algo querido y respetado por la inmensa mayoría de los votantes: reforma del sistema de partidos, electorales, del modelo económico, sociales, del estado de las autonomías... No solo se trata de hacer un cambio de generación, como el propio monarca ha dicho en su discurso de despedida, se trata de que el sistema funcione en la época en la que estamos. Para que quienes no votamos la Constitución, por edad, nos sintamos plenamente ciudadanos. Por eso creo que aquí ha acertado Rubalcaba. El congreso convocado tendrá que tomar la palabra, con los cambios que consideren convenientes los afiliados, para ganar el futuro inmediato. Y no perdernos por el camino. Como, por cierto, quieren que pase algunos que tanto exigen al socialismo que se comporte de acuerdo con sus "esencias". Algunos están deseando, más que otra cosa, que los socialistas nos hagamos el harakiri. Y en eso no estoy de acuerdo.

lunes, 2 de junio de 2014

El rey abdica


El rey Juan Carlos I ha abdicado. Esta es la carta que ha comunicado a Rajoy, como presidente del gobierno, donde comunica su decisión. 


Me he acordado de otra carta, la que remitió su abuelo, Alfonso XIII, cuando comunicó en abril de 1931 que abandonaba la corona, carta que reproduje en abril pasado. Entonces se produjo, ante el vacío de poder, el advenimiento de la República.


Esta otra abdicación tiene tintes diferentes. Sí coincide con un descrédito galopante del rey, que viene produciéndose desde hace más de un año. Una caída de la popularidad del rey y de la misma institución, por las cacerías, la corrupción que rodea a la familia real y otros hechos nada ejemplares, que han agravado la crisis institucional que vive España, además de la crisis económica y social que padecemos. Parece que se venía fraguando el relevo de Juan Carlos en su hijo Felipe desde hace tiempo, debido a ese hundimiento en la popularidad del rey, que arrastraba a la monarquía con ello. Las pasadas elecciones europeas, donde los partidos tradicionales protagonistas del régimen salido de la Transición democrática, han sufrido un duro varapalo, en medio de una abultada abstención como síntoma de descontento social, seguro que han influido en esta decisión. No parece que la República se vaya a hacer paso, sin embargo. La maquinaria legislativa se va a poner en marcha inmediatamente para facilitar la sucesión en el Príncipe de Asturias, al que, por cierto, la noticia le ha cogido fuera de España, de viaje (¿era ajeno a la decisión?). Seguimos teniendo una clase política de mediocres, incapaz de dar soluciones con altura intelectual, por lo que solo se dedicarán a mantener el edificio institucional, como soporte de unos partidos en crisis y asustados por el surgimiento de pequeños partidos nuevos. Sin embargo, los problemas seguirán sin una solución equitativa, no solo los económicos y sociales, sino también los derivados de la fragmentación nacionalista, cada vez más agudizados. Puede que eso aconseje no hacer cambios más drásticos en la arquitectura institucional. Pero la gente necesita, y está pidiendo a gritos, un cambio que le saque del papel de chivo expiatorio que le han impuesto. Veremos cómo evoluciona esta situación. 

lunes, 26 de mayo de 2014

Congreso extraordinario


Tras el resultado de las Elecciones Europeas de ayer, la Ejecutiva Federal del PSOE ha convocado un congreso extraordinario para elegir nuevo secretario general, ya que Rubalcaba se retira y no piensa presentarse como candidato. Era lógica una reacción tras el descalabro de ayer. Joaquín Almunia dimitió como secretario general tras las Elecciones Generales de 2000, cuando él fue el candidato a la presidencia del gobierno, tras las primarias frustradas que habían elegido a Josep Borrell. Y Rubalcaba no podía seguir pilotando un barco que cada vez tiene más vías de agua. La candidatura de Elena Valenciano no ha movilizado al electorado. Una "funcionaria" del partido que únicamente basó su campaña en el fiasco de Cañete en su debate televisado y su posterior metedura de pata cuando quiso justificarse, con ese comentario machista sobre la inteligencia de las mujeres tan conocido. Creer que hablar del aborto y del machismo nos iba a hacer ganar las elecciones era un error de bulto (que, por cierto, no se comete por primera vez), cuando la crisis económica sigue azontándonos y la cacareada recuperación solo ha llegado para unos pocos, a costa de los recortes en servicios públicos y unos impuestos desmesurados, para pagar la deuda soberana. Para colmo la elección de la candidata, sin primarias, cuando ya se había aprobado este procedimiento, mermó sus posibilidades. Y el que Felipe González hablara de un posible gobierno de coalición entre PP y PSOE ha encabritado a un electorado de izquierda deseoso de cambios en el PSOE que lo alejaran de la imagen de ser la otra cara, pero de la misma moneda liberal. Eso ha concluido con un varapalo a los grandes partidos en beneficio de otros minoritarios que, aunque no han acabado con la hegemonía de los tradicionales, sí han fragmentado el panorama partidista. Si se reprodujera este resultado en unas elecciones generales nos pareceríamos al régimen italiano de la postguerra, ingobernable. Más que por alternativas coherentes, el electorado se ha pronunciado en contra de un sistema, el nacido de la Transición, o eso interpretan los que se sienten ganadores de la jornada electoral. Como dijo Nativel Preciado ayer en televisión: "el descontento social gana las elecciones europeas". Para colmo el neofascismo ha conseguido resultados preocupantes


Desde el último congreso, en el que tanto se habló de primarias, el PSOE ha ido postergando su celebración para el otoño de este año, con el objetivo de no condicionar las elecciones europeas, creando división interna. Pero la convocatoria de congreso extraordinario para julio vuelve a enrarecer el futuro de esta forma de elegir candidato a la presidencia del gobierno. Los "pre-candidatos" de los que se hablaba ya han manifestado su descontento con la decisión. ¿Quién se va a atrever a enfrentarse a un secretario general (o secretaria general, como algunos ya hablan tras lo ocurrido en Andalucía) recién elegido por el congreso, en unas primarias inmediatas? En esas primarias estaba previsto que participasen militantes y simpatizantes, votantes que estuviesen dispuestos a intervenir en la elección del candidato a la presidencia del gobierno, como una forma de abrir el partido a la sociedad. En el congreso solo participarán los afiliados, eligiendo delegados que luego votarán lo que estimen conveniente durante sus sesiones. ¿Es esta la mejor fórmula de dar a entender a los desencantados votantes, que necesitan que se les tenga en cuenta para articular un proyecto hegemónico y democrático de izquierda que haga frente con éxito al PP, que hemos comprendido lo que ha pasado en estas elecciones europeas del 25 de mayo?

viernes, 16 de mayo de 2014

La foto del viernes: Carmen Romero se retira de la política por el cáncer


Carmen Romero, la primera esposa de Felipe González ya no aparece en la candidatura del PSOE al Parlamento Europeo. Pensaban algunos que querría dedicarse a sus nietos, pero hace poco hemos sabido que su retirada es debida a que padece cáncer. Hasta ahora era eurodiputada, desde 2009. Antes estuvo cuatro legislaturas como diputada en el Congreso, de 1989 a 2004. Con Felipe en La Moncloa se mantuvo siempre en un discreto segundo plano. Nunca ejerció de "primera dama", un papel, como de una reina sin corona, y un calificativo muy querido por tanto plebeyo y tanto republicano a la fuerza, de esos que, sin embargo, están encantados con los brillos y fastos de las monarquías. Añoraba sus años de profesora de literatura en un instituto. Obtuvo cargo público después de más de 20 años de militancia en el PSOE, partido que desde 1974 dirigía su marido, tras el Congreso de Suresnes, donde derrotaron al llamado "sector histórico" conformado por los dirigentes del exilio. La alianza entre vascos y andaluces que llevó a Felipe a la secretaría general. El llamado "clan de los andaluces" cuya imagen, la conocida "foto de la tortilla", donde aparecen varios posteriores dirigentes, como Luis Yáñez, Alfonso Guerra, Carmeli Hermosín, Rodríguez de la Borbolla, junto a Carmen Romero, se hizo muy popular, a pesar de no verse tortilla alguna en ella, sino naranjas. Una imagen de otros tiempos muy diferentes. Como esta otra que traigo aquí, una visita a las antiguas vaquerizas del padre de Felipe, en el barrio sevillano de Bellavista. En ella Carmen sostiene a uno de sus hijos y sonríe. Todavía quedaba lejos el divorcio con su marido y su entrada en la política activa. Aún conservaban muchos lazos personales y políticos. Y todavía estaba lejos su cáncer, claro. Como a otras personas que se dedican al que todavía creo noble arte de servir a sus conciudadanos en las instituciones del Estado, sean cercanos, como Pedro Zerolo, alejados , e incluso contrarios de mis opiniones políticas, le deseo una pronta y efectiva recuperación

viernes, 7 de marzo de 2014

La foto del viernes: el accidente aéreo de Rajoy


Acabamos de enterarnos, por la radio, que Mariano Rajoy, que se disponía a volver de Dublín, tras el congreso del PP europeo, ha tenido que dar marcha atrás porque el avión donde viajaba podía estar averiado. Se encendieron las luces de alarma y se tuvieron que volver. Y ya Defensa ha dispuesto otro avión del ejército para "evacuar a los pobres viajeros asustados". Utiliza un Falcon del Ministerio de Defensa para ir a un congreso de su partido (no era un acto oficial) y casi tiene un accidente. ¿Se acuerdan de los escándalos que organizaban estos del PP y sus amiguetes de la prensa cuando alguien del PSOE usaba vehículos oficiales para cuestiones similares? A Zapatero le llamaron "gorrón" por usar un avión del ejército para ir a un mitin. "ZP vive a costa de los españoles, precisamente, cuando peor lo están pasando", dijo el deslenguado de González Pons. Y Rajoy se va con su séquito a Irlanda a una reunión de su partido de igual manera. Definitivamente estos han perdido la vergüenza, si es que alguna vez han tenido algo, claro. Este Rajoy, además, es un gafe. Hace poco el avión del Príncipe de Asturias tuvo dos averías, ni más ni menos. Los recortes hacen pupa, claro. Si no se dedica el dinero suficiente a mantener la flota, luego vienen los problemas. Y a Rajoy parece que le han dado su propia medicina. Recortada, bien recortada. No es la primera vez que Mariano se ve en un lío por volar. Al conocer esta noticia me he acordado de cuando se estrelló en un helicóptero, en compañía de Esperanza Aguirre, cuyas imágenes componen la foto de hoy. Está claro, Mariano siempre ha sido un pájaro de mal agüero


Aquí tenéis también el vídeo de la noticia de aquel aparatoso accidente aéreo en Móstoles. Sin empanadillas (como diría la "Encanna" de Martes y Trece), y con mucho miedo.