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domingo, 15 de octubre de 2017

Referédum


En medio del caos que estamos viviendo con el referéndum organizado por la Generalidad catalana el pasado 1 de octubre, ilegal y suspendido por el Tribunal Constitucional, la “no-se-sabe-si” declarada independencia de Cataluña posterior, y todo lo que ello está dando de sí, más de uno ha empleado el argumento, en su defensa, de que los catalanes se han pronunciado votando sobre su futuro, a diferencia del régimen del 78, cuyo rey no ha sido elegido, ni los españoles se han pronunciado sobre monarquía o república. Aparte de que es una falacia dicho argumento, pues la decisión fue tomada con la Constitución de 1978, ratificada en referéndum el 6 de diciembre de dicho año, en nuestra historia reciente encontramos otro referéndum donde el pueblo español se pronunció sobre si su Estado debía ser un Reino: el referéndum de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. En esta consulta, celebrada el 6 de junio de ese año, se aprobó, por un 89, 86% del censo, entre otras cosas, que España se constituyera en Reino, que Franco fuese Jefe del Estado vitalicio, la creación del Consejo del Reino (disuelto con la Constitución de 1978) y que Franco propusiese a las Cortes a su sucesor, “a título de Rey o Regente”, como efectivamente sucedió en 1969, cuando nombró a Juan Carlos de Borbón “Príncipe de España”, como sucesor a título de Rey, tras su muerte.


Es decir, que el pueblo español decidió mayoritariamente, con su voto (“Volem votar!”), que España se convirtiese en monarquía y que el Rey fuese el sucesor del dictador, a su fallecimiento. Así que no sería cierto, como nos dicen algunos, que no se haya votado esta monarquía. A mí me hubiera gustado que, a la muerte de Franco, hubiésemos podido elegir entre monarquía o república, pero no es ilegítimo que tengamos monarquía, pues, además, así fue confirmada en el referéndum constitucional de 1978. Algunos dirán que la consulta de Franco no fue una consulta democrática… y es verdad. Votar no significa elegir democráticamente, no es lo mismo. Eso lo hemos visto en el referéndum ilegal del 1 de octubre: no había censo oficial, se pudo votar más de una vez (como se ha comprobado en más de un caso), no había un órgano imparcial o judicial que verificase la votación y el escrutinio, el recuento fue “clandestino”, se vivió un clima de acoso y coacción hacia los no partidarios del referéndum, la misma consulta estaba orientada para que saliese el objetivo de los convocantes (la independencia), no había garantías de imparcialidad y de derechos de todas las opciones, etc. Lo mismo que en ese referéndum de 1947 ¿no?, nos dirán los partidarios del derribo del “régimen del 78”. De este modo, si lo importante “era votar” (“Volem votar!”) y eso era lo democrático el 1 de octubre, también fue democrático el 6 de junio de 1947, porque los españoles votaron. Y, si este no vale, aquel tampoco. Como diría un castizo: “o todos moros, o todos cristianos”. Con Franco ya se bailaba el mambo. El mambo de las falacias.

(En las imágenes, certificados de votación en el referéndum de 1947, en Palma del Río, donde aparecen como votantes familiares de Antonio Lopera Flores, que me facilitó las copias)

domingo, 7 de mayo de 2017

Ganó Emmanuel Macron, perdió el fascismo


A estas horas parece que el resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia ha sido la victoria de E. Macron, con más de un 60% de los votos, sobre la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, la esperanza de la extrema derecha, el fascismo francés. Hace cinco años festejé la victoria del socialista François Hollande, como una forma de resistencia a los dictados de la canciller alemana Angela Merkel. Una decepción esta presidencia, en uno de cuyos gobiernos estuvo como ministro de economía Macron, entonces socialista, y que abandonó el gobierno y el partido socialista francés para fundar otro que superase el tradicional dualismo entre izquierda y derecha. No confío ahora nada en las políticas "progresistas" (según él) que quiere implementar el nuevo presidente. Pero festejo que haya derrotado al fascismo francés, que ha sacado un número importante de votos, por cierto, captando a las clases menos favorecidas, decepcionadas con los partidos de izquierda (no solo el partido socialista, ojo). El peligro sigue patente, pero los franceses han optado por parar los pies a Le Pen, envalentonada por el avance de la extrema derecha a nivel mundial. Algunos cretinos, movidos por su "pureza inmaculada", querían desentenderse de esta votación por considerar a los dos candidatos como "la misma derecha". Los franceses no han caído en esa trampa. Afortunadamente. Hoy también puede sonar con brío "La Marsellesa", como cuando en la película Casablanca, los clientes del bar se opusieron a los nazis, de forma digna y pacífica.


martes, 28 de febrero de 2017

Andalucía, sus tradiciones y sus retos


Hace unos años, de viaje de vacaciones por el País Vasco, estuvimos en Bilbao, coincidiendo con la Aste Nagusia, la Semana Grande. Tras un buen paseo por el casco histórico, nos paramos junto a una carpa donde, con bastante público sentado delante, unos bertsolaris entonaban, compitiendo entre ellos, sus creaciones poéticas. 


Uno de nosotros me dijo "¡qué nacionalistas son esta gente!", tras ver cómo se desarrollaban las fiestas. Junto a la ría las txoznas vendían sus productos adornadas con pancartas, murales y emblemas de claro corte nacionalista. Las tascas rebosaban gente que bailaba y cantaba al son de músicas autóctonas, con instrumentos propios. Incluso unos grupos animaban las calles tocando melodías del lugar, ataviados con ropajes tradicionales y tocados con las clásicas txapelas.


Yo le contesté: "Estamos en sus fiestas tradicionales, así que las viven según sus tradiciones. Unos serán nacionalistas y otros no. Lo que pasa es que, para nosotros, son extrañas, porque no las vivimos en Andalucía así." Y continué poniendo un ejemplo de lo que a otros extrañaría. "Imagina que alguno de estos que están por aquí bajan a Palma, durante la feria. Verán mujeres camino del Paseo vestidas de gitana, cantando y haciendo palmas por sevillanas. Caballistas vestidos con sombrero de ala ancha, chaqueta corta y montando con su pareja, vestida de gitana, a la grupa. 


Cuando entren por el paseo, la música serán sevillanas, rumbas o flamenquito. Las casetas y los bares tendrán farolillos y banderines, con música también similar y estarán decoradas con elementos tradicionales (mantones de manila, abanicos, motivos taurinos, castañuelas, guitarras, etc.) ¡y hasta en las lonas y cortinajes predominarán los colores blanco y verde! los de la bandera de Andalucía, además de los socorridos lunares. El vasco que nunca haya venido a una feria dirá también: "¡qué nacionalistas son esta gente! ¡todo hace referencia a sus tradiciones!". Y unos lo serán y otros no, como pasa en su tierra."


Se quedó pensando mi acompañante y me contestó: "tienes razón". Cada uno ve las cosas según acostumbra a vivirlas, y si no es lo que ve corrientemente, le parecerá que lo ajeno que ve en su visita es fruto de de algún fanatismo o empecinamiento en lo indígena como el de los nacionalistas.


Los nacionalistas acostumbran a manipular la cultura popular para conseguir el apoyo a sus tesis a base de exprimir sentimientos, como los que provocan las tradiciones. Pero un pueblo es más que sus tradiciones. Y Andalucía tiene sus tradiciones muy arraigadas, sí, pero como país y como pueblo son algo mucho más rico e importante. Pensar en Andalucía no es quedarse en su folclore, su Rocío, sus ferias, su flamenco, su aceite de oliva o sus jamones ibéricos. Incluso estas tradiciones se han terminado convirtiendo en productos de consumo, muchas veces alejados de su raíz, como le pasa a parte de su gastronomía, como vemos en este letrero de un restaurante madrileño, de la Plaza Mayor.


Cuando hace 37 años, muchos andaluces nos movilizamos para tener una autonomía política de primera, no fue para defender y disfrutar de las tradiciones solamente. Fue para dar a un giro a la situación de postración que vivíamos, relegados a un papel secundario en España. Para tener un futuro mejor, con empleo de calidad, servicios públicos para todos y de calidad, para acabar con desigualdades sangrantes con otros territorios peninsulares. Hoy día, tras ese tiempo, muchas cosas han cambiado, pero otras no. Tenemos uno de los índices de paro más altos de España, y nuestra economía no encuentra nuevas salidas para nuevos sectores que den empleo. Nuestra sanidad y educación pasan por problemas, gracias a los recortes impuestos con los excusa de la crisis. Los servicios sociales están estancados, con un sistema de atención a la dependencia que no llega a todo el que lo necesita, por ejemplo. Hemos conseguido avances, pero hay retos graves e importantes, que hoy también hay que tener presentes, además de celebrar festivamente nuestro día como comunidad. 

Como yo no soy nacionalista, no voy a caer en la trampa del folclore. La cultura popular está muy bien, mas todo pueblo se merece mejorar sus condiciones de vida, se divierta con lo que se divierta, como hacen en el Norte y hacemos en el Sur. Un día como el de hoy debemos recordar, como aquel 28 de febrero de 1980, que Andalucía también se merece mejorar.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Ha muerto Fidel Castro


Esta vez sí, esta vez es verdad que ha muerto Fidel Castro. No es otro invento de internet, como comenté hace tiempo. Lo ha anunciado su hermano Raúl, sucesor en la monarquía comunista que gobierna en Cuba. Lo primero es mostrar nuestras condolencias a su familia, como por el fallecimiento de cualquier otro ser humano (como a los familiares de Rita Barberá, por muy acusada de corrupción de que estuviera, a pesar del desprecio de comunistas y podemitas varios). Lo segundo es comentar su figura, la de un personaje histórico del siglo XX de primera magnitud.

Consiguió el poder con una revolución que derrocó al corrupto dictador Batista, aliado de Estados Unidos, que pronto le declaró su hostilidad, con una torpeza propia de gobernantes soberbios. J.F. Kennedy ordenó la invasión de exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, un fracaso que hizo echar en brazos de los soviéticos al régimen de Castro, el principal enemigo de Estados Unidos. La crisis de los misiles agravó la situación. Para entonces la revolución que había de liberar Cuba se había pasado ya al bando comunista, marxista-leninista, convirtiéndose en una avanzadilla soviética a las puertas del coloso yanqui. Uno de sus ministros y colaborador durante la insurrección cubana, Ernesto Guevara, el Ché, se dedicó a extender la revolución por América con técnicas de guerrilla, siendo derrotado y muerto en Bolivia, y convirtiéndose en un icono para la izquierda en general. El comunismo parecía expandirse por América, sobre todo cuando, en Chile, Salvador Allende ganó las elecciones con la Unidad Popular, una coalición de partidos de izquierda. Con el golpe que derrocó a Allende y la pujanza de otras dictaduras militares, Estados Unidos intentó frenar ese avance, provocando al mismo tiempo las simpatías por los comunistas apoyados por Fidel y los suyos. Una espiral de violencia, represión y pobreza que azotó durante años Hispanoamérica.

Las democracias se fueron instalando en América, pero el Castrismo permanecía en pie, pese a su derrota ideológica y el inútil embargo comercial impuesto por Estados Unidos. La caída de la Unión Soviética y sus países satélites de Europa del Este dejó a Cuba sin sostén político y económico, ya que sobrevivían por la cuantiosa ayuda prestada por el coloso ruso. El régimen no pudo contrarrestar el empobrecimiento de la población, por lo que arreció el mensaje nacionalista que le había servido de argumento para mantenerse en el poder. Su única razón de existir era su resistencia a ser colonizados de nuevo por los Estados Unidos, lo que le granjeaba el apoyo popular. Pero su sistema económico ineficaz, a la par que la escasez de recursos, ha provocado el descontento de parte de la población, que se ha manifestado en la aparición de una oposición democrática, fuertemente reprimida por las fuerzas del régimen. En Cuba siguen sin respetarse los derechos humanos. 


Fidel Castro mostró signos de estar gravemente enfermo en 2006 y en 2008 renunció a su cargo. Parecía que se abría una puerta a la esperanza por normalizar la situación, virar hacia un régimen democrático y cambiar de orientación. Nada de eso ocurrió, ya que le sucedió en el poder su hermano Raúl, como ocurre en la dictadura de Corea del Norte, o en las tiranías del Golfo Pérsico, donde los familiares se suceden en el poder sin cesar. El régimen castrista ha demostrado ser de más duración que los discursos que pronunciaba Fidel, o que la vida biológica y política de su amigo Manuel Fraga. Hace dos años se iniciaron conversaciones para restablecer relaciones entre Cuba y Estados Unidos, parece que gracias a la intervención del Papa Francisco, argentino, y, por tanto, hispano como los Castro. Eso nos aportó una luz de esperanza. La muerte de Fidel puede que fuese el paso necesario para dar un impulso a la necesaria transición en la isla caribeña. Ya veremos qué pasa.

Fidel Castro fue visto como un héroe por parte de la izquierda española, que todavía lo ve como alguien valioso, a pesar de su vindicación del ejercicio de la violencia política. La revolución cubana inspiró a muchos en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, creyendo que era un soplo de aire fresco dentro del enrarecido mundo comunista. A muchos otros nos terminó decepcionando, por su tozudez en conculcar los derechos humanos, por mantenerse en la tiranía y por seguir defendiendo una ideología política (el marxismo-leninismo) que no ha liberado a la humanidad de las lacras del capitalismo, sino que ha sustituido la libertad por regímenes burocráticos que han traído pobreza para la mayoría y solo riqueza para los mandamases (se dice que Fidel era multimillonario, mientras mataba de hambre a sus súbditos). También ha inspirado a esa izquierda populista que gobierna en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia, cuyo balance, por mucho que se empeñen aquí algunos en alabar, no es precisamente esperanzador. Hoy muere el hombre, pero me temo que no muere el mito. Los seres humanos somos tercos, y, aunque vemos los errores, somos capaces de persistir en ellos por orgullo, por no dar nuestro brazo a torcer. Espero que la situación en la Cuba vaya cambiando y así quienes usan su caduca ideología y otras coartadas allí defendidas dejen de engañar a las pobres gentes que, desesperadas por su situación social y económica impuesta por el neo-liberalismo triunfante, se echan en brazos de defensores de tiranos como lo fue Fidel Castro. Los derechos humanos no están del todo consolidados y siguen en peligro por obra y gracia de charlatanes de uno y otro extremo bando. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Donald Trump


Sorpresa, estupor, decepción, incredulidad. Palabras como éstas han sonado esta mañana al conocerse el fin del recuento de votos en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y confirmarse la victoria del candidato republicano Donald Trump. Un paso más en el momento de confusión que vive la política mundial. Este no es un hecho aislado. En Europa tenemos el Brexit, y los casos de aumentos de votos que asustan. En Francia la ultraderechista Marine Le Pen, en Holanda  Geert Wilders, en Austria con la victoria de la extrema derecha en primera votación, el Partido de los Finlandeses como preferido en las encuestas, en Polonia el Partido de la Ley y el Orden, Amanecer Dorado en Grecia, el ultra Viktor Orban en Hungría, Putin en Rusia... ejemplos de la buena salud de los autoritarismos y populismos de derecha. Que tienen su complemento en los populismos de izquierda, también cuestionando los regímenes democráticos vigentes. 

Y ahora Trump. Algunos han dicho, a tontas y a locas, que esto ha ocurrido por haer presentado los demócratas a Hillary Clinton, en lugar de a Bernie Sanders. O sea, que los norteamericanos han preferido a un candidato de extrema derecha, porque no tenían enfrente a uno de extrema izquierda. Vamos, que les daba igual uno que otro. Memeces. Clinton no sería buena candidata, pero por otros motivos (por ejemplo su reforma sanitaria que ha sido vista por mucho americano medio como una propuesta comunista). Ha sido, no obstante peor que Trump, pues ambos han perdido votos respecto a otros candidatos anteriores de sus respectivos partidos, pero éste ha sacado más votos que su contrincante y con eso ha ganado la presidencia.

Viendo los mapas del reparto del voto, vemos a los estados centrales (el antiguo Oeste americano) dar su voto mayoritario a Trump. Éste ha convencido a las víctimas de la crisis (que todavía persiste), castigadas por la globalización. El mensaje nacionalista triunfa en momentos de crisis, como pasó en el periodo de entre-guerras en el siglo pasado, permitiendo el auge del fascismo y el stalinismo. Ahora vivimos momentos parecidos. El odio hacia el inmigrante que quita el trabajo a los nacionales, al cobrar menos, ya que esa es la forma de aumentar sus beneficios que han elegido las empresas (sobre todo multinacionales), se ha extendido entre los trabajadores y clases medias. Se critica el libre comercio internacional y la libertad de circulación de trabajadores, al mismo tiempo. Y eso lo hacen desde la izquierda y la derecha (extremas). Se recuperan himnos, banderas, armas, gestos autoritarios. Tanto desde la derecha como desde la izquierda se cuestionan las instituciones, buscando "la calle" y postulando posturas anti-sistema. El estado del bienestar es cuestionado por liberales y "la verdadera izquierda". Los castigados, que antes vivían bien con el estado del bienestar, se convierten a la nueva religión anti-sistema, y terminan votando a extremistas como estos. 

El mundo está muy cambiado y parece que nadie sabe ofrecer alternativas que no sean a la desesperada, con mucho ruido y mensajes simples y egoístas. Solo espero que en Estados Unidos, los republicanos que han aupado a este fantoche hombre de negocios le obliguen a no cumplir algunas de sus temibles promesas y moderen su comportamiento, aunque solo sea por mantener las cuentas de resultados de sus empresas (los mercados se han sacudido hoy con esta victoria). Pero el panorama es desolador y causa estupor. Tanto que esta mañana me acordaba del Premio Nobel a Bob Dylan, un ejemplo de joven rebelde, símbolo de la izquierda de otros tiempos, que ya están enterrados. La Academia Sueca vive en otro mundo. Hoy los norteamericanos lo han demostrado.

martes, 1 de noviembre de 2016

La necesaria refundación del PSOE


La última vez que escribí en este blog sobre la situación del PSOE fue en septiembre, tras las elecciones gallegas y vascas, y al inicio de la tormenta que ha significado el mes de octubre que acabamos de dejar atrás. Dimisión de miembros de la ejecutiva, comité federal de infarto, dimisión del secretario general, elección de una comisión gestora, nuevo comité federal e investidura de Mariano Rajoy con la abstención mayoritaria del grupo parlamentario socialista y con el voto en contra de una parte, contraviniendo lo acordado por el comité federal, con la previa renuncia a su condición de diputado de Pedro Sánchez, son los hitos de este maremágnum de acontecimientos en el que ha vivido el PSOE  en estos días.

En las entradas mencionadas anteriormente solo me equivoqué en la apreciación de unas más que seguras elecciones generales en diciembre, ya que la investidura del candidato del PP han despejado el panorama... por ahora, puesto que no son descartables elecciones en mayo del año próximo, si Rajoy no consigue apoyos para sus planes de gobierno (presupuestos, más recortes, reforma de pensiones...) En lo demás creo que no he estado demasiado desnortado. El PSOE sigue en horas bajas y aparece dividido en dos, según el devenir de los acontecimientos, que no en su estructura, ya dividido por las federaciones. Las malas maneras de "ambos bandos" están dejando por los suelos la imagen del partido.

El PSOE solo tenía dos caminos, a la luz de los resultados electorales de junio (mucho peores que en diciembre y mejores para el PP, desbaratando un posible acuerdo para un gobierno de izquierdas, pues los números no cuadraban): o votar no al candidato del PP (con lo que íbamos de cabeza a unas terceras elecciones que darían más votos y escaños al PP y menos al PSOE) o abstenerse para evitar elecciones. Esta última creo que era la menos mala opción. Mala por las consecuencias que ha traído de división interna más agudizada y por los ataques de los demás grupos. Y menos mala por permitir que haya tiempo con el que poder recomponer su situación interna. Lo negativo es la forma en que lo han hecho los antiguos sostenes de Pedro Sánchez, los que le han descabalgado de mala manera, y, para colmo, apareciendo como aliados de los poderes económicos, interesados en que repitiera Rajoy.

Pedro Sánchez quedó como víctima de una conspiración o golpe interno, pero con sus pasos posteriores ha demostrado ser no solo el "tonto útil" que habían creído quienes le auparon en las primarias y luego derrocaron al volar por libre, sino un personaje negativo para el partido, al que ha estado engañando sistemáticamente. En la entrevista de Jordi Évole del domingo se levantaron las cartas. Confesó que había pactado con Podemos, el PNV y los independentistas catalanes, a espaldas de la dirección, y al mismo tiempo que abandonaba el acuerdo refrendado por los militantes que participamos en la consulta del pacto con Ciudadanos, mientras en público insistía en el posible gobierno con las dos fuerzas políticas. Llegó a alabar a Podemos, arrepintiéndose de haberles calificado como populistas (¿qué los considera ahora, la verdadera izquierda?). Asumió las tesis "catalanista" de que España es nación de naciones, sin debatirla en el seno del partido (solo la asume por libre el PSC), abriendo paso a las tesis favorables al referéndum independentista (lo del "derecho a decidir" es un timo, si no se quiere la independencia no hace falta consulta, y, además, quienes lo piden no tienen reparos en llevan la pancarta de la independencia en sus manifestaciones) y propugnando una negociación unilateral con los independentistas. Incluso se planteó la abstención en la investidura, pero insistió en el "No, es no", cuando Rajoy pidió más compromiso, eso sí, sin debatirlo tampoco en los órganos del partido. El "bueno" de Sánchez declaró ser un maquiavelo, entre lágrima y lágrima.

En su declaración tras la renuncia al escaño habló de continuar su lucha "para refundar un Partido Socialista autónomo y alejado del PP, un PSOE abierto y unido, donde la militancia haga valer su voz en las decisiones trascendentes de la organización." Sus pasos en estos días demuestran otra cosa. Solo su deseo de poder, un poder que no pudo mantener, pero que quiere recuperar con el apoyo de los afiliados que se han enfadado con el curso de los acontecimientos. Se ha lanzado en una campaña para pedir congreso extraordinario y primarias de forma inmediata. Esta no es la refundación que yo he pedido desde este blog. Es solo un episodio más en la pelea entre dirigentes que tanto daño está haciendo al PSOE. Y sus confesiones en el programa Salvados nos hacen pensar que sus planes pudieran ser convertir al PSOE en una especie de sucursal más de Podemos. Algo que nos repugna a muchos, sobre todo por el trato que han dado al partido esta formación y sus líderes, humillando y maltratando al PSOE durante este año de interinidad en las negociaciones, e incluso aplaudiendo los insultos que, en el debate de la votación de investidura, profirieron los portavoces de ERC y Bildu.

Desde el "otro bando" tampoco lo están haciendo bien, precisamente. La postura de la gestora, órgano excepcional y transitorio, asumiendo algunas veces competencias de los órganos estatutarios les resta legitimidad y credibilidad. Pero, viendo su composición, no podía esperar demasiado rigor. El día en que fueron elegidos posaron muchos de sus componentes con una amplia sonrisa, algo que demostraba que nos encontrábamos más en una lucha por el poder, que por encauzar unas soluciones excepcionales y duras para un gran problema. Su misión es preparar un congreso, no dirigir el partido de "forma normal". Creo que ese congreso debe ser el de la refundación. Donde se debata sosegadamente un programa político y luego se elija la dirección que lo lleve a cabo. Sin prisas, pues hay tiempo (ya que no hay elecciones en diciembre, como era temible), pero sin pausa, no prolongando más de lo debido la provisionalidad.

Y eso debe hacerse en interés del partido, no de algunos dirigentes en concreto. He leído hace poco que Felipe González le dijo al presidente de la gestora, Javier Fernández, que él debía sacrificarse ahora, ya que Susana Díaz era el futuro. Se equivoca Felipe. Susana Díaz, la que promocionó a Sánchez para lo mismo, para que le preparase el camino a la secretaría general "en el futuro", no goza ya de buena imagen. Muchos han entendido los métodos que ha usado siempre para escalar en la jerarquía del partido, al ver lo ocurrido en estas semanas, y con ello se ha ganado la inquina de muchos afiliados. Para colmo, en la federación andaluza ya le están saliendo críticos, que incluso están recogiendo firmas para pedir un congreso extraordinario. Es de las pocas presidentas de comunidad autónoma que tiene el PSOE, pero no debemos olvidar que ganó las elecciones en Andalucía con menos votos y porcenaje que Griñán, el único presidente andaluz que ha perdido unas elecciones (que ganó el PP en 2012), lo que pasó es que el PP se hundió en 2015, quedando segundo, y la presidencia la mantuvo (había sido nombrada por Griñán, al dimitir) al conseguir los mismos escaños y por el pacto con Ciudadanos. Y, encima, en las pasadas elecciones generales el PP volvió a ser el partido más votado en Andalucía (el "efecto Susana" no funciona). No es buena candidata, y como secretaria general responde al perfil de interesados en su propio poder, ajeno a la realidad ciudadana, como ya comenté en anteriores entradas.

A pesar del negro panorama, no creo que el PSOE vaya a desaparecer, como les gustaría a populares y podemitas. El PSOE, además de militantes e historia tiene el mejor pegamento que existe en los partidos: el poder. No es como algunos grupos que han tenido que echar el cierre, porque tenían unas pocas alcaldías y algunos concejales. El PSOE tiene cientos de concejales, diputados provinciales, diputados autonómicos, tiene el gobierno de varias comunidades autónomas, consejeros, directores generales, secretarios... todo un aparato con el que conservar poder, y con ello, mantener viva la organización. La capacidad de unión que tiene el poder ya la comprobó el mismo Pablo Iglesias cuando se celebró (es un decir) el comité federal del PSOE del 1 de octubre y mandó (con la boca chica) romper los pactos con el PSOE: donde no gobiernan pero apoyan (Extremadura, por ejemplo) sí le hicieron caso los "suyos"; donde están en el gobierno y tienen consejerías, direcciones generales, concejalías, etc, le dijeron que ya se lo pensarían. Cualquiera les quita el poder. Pero ese poder, naturalmente, no debe servir para cualquier cosa.

La refundación que necesita el PSOE es tanto de líderes y estructura, como programática, empezando por el orden inverso al que lo he expuesto. Debe redefinir los objetivos de la socialdemocracia de la España del siglo XXI (y en la Europa contemporánea), para que esa parte de los ciudadanos que se consideran de izquierda y centro-izquierda tenga motivos para votar, pues otras fuerzas políticas responden a otras visiones más extremistas que no comparten. Y esos objetivos deben ser los mismos en todo el territorio nacional, sin privilegios ni errores nacionalistas de ningún tipo. No debe caer en la tentación del izquierdismo que ha predicado Pedro Sánchez, pues es la antesala a la fusión por absorción por parte de Podemos y su núcleo dirigente comunista. Los estudios de opinión reflejan esa necesidad. Como el PSOE ha perdido la credibilidad, y pierde apoyos de forma creciente, es necesario replantear muchas cosas esenciales. Y eso se hace con tiempo. Pero tampoco sin perder el tiempo. Ahí está el camino. Espero que quienes tienen responsabilidades cumplan como debe ser.

miércoles, 12 de octubre de 2016

12 de octubre, históricamente polémico


Hace 80 años Miguel de Unamuno tuvo que salir "escoltado" de la Universidad de Salamanca. Fue en un acto del "Día de la Raza" (una de las denominaciones de las celebraciones del 12 de octubre). Hubo discursos embravecidos con el inicio de la guerra civil, convirtiendo ese acto, que además coincidía con la apertura oficial del curso académico, en un mitin fascista, ensalzando "valores patrióticos", las nuevas ideologías nacionalistas y totalitarias, el pasado imperial, y el mismo golpe miliar. Unamuno, que estaba allí como rector, pronunció un discurso contrario a las "tesis" defendidas por los anteriores intervinientes. El general Millán-Astray, el fundador de la Legión, le interrumpió varias veces, gritando consignas políticas y el conocido "¡Viva la muerte!", queriendo intervenir. Unamuno le contestó, todavía más indignado. Algunas de esas frases fueron: 


«Acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!". Esto me suena lo mismo que "¡Muera la vida!". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán-Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada (...)».


Millán-Astray volvió a interrumpir: «¡Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!». Y Unamuno expresó una de esas frases rotundas que le han hecho célebre: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."


Unamuno había sido uno de los defensores de la República, pero, por la deriva que había tomado ésta, terminó defendiendo el alzamiento militar. Pronto comprendió su error, algo que expresó ese día en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Terminó saliendo de allí entre insultos y amenazas y luego fue depuesto de sus cargos. 


Hoy seguimos viviendo las consecuencias de las diferentes visiones que hay de España, o, incluso, de las pretensiones de dividirla y disolverla. No con métodos tan violentos como los que se sufrieron hace 80 años, afortunadamente, pero no menos polémicos. En un día como el de hoy, 12 de octubre, esas visiones provocan episodios de enfrentamientos entre españoles, de desacato judicial, de enaltecimiento de banderas (de unos o de otros, de colonizadores o de colonizados, de "unionistas" o de "nacionalistas disgregadores"), de himnos, y otros símbolos sin tener en cuenta a los propios ciudadanos, ni sus problemas. Hoy volvemos a cuestionarnos la "esencia" de España y las consecuencias de su acontecer histórico. Y, de nuevo, envueltos en polémicas. Si Unamuno siguiese vivo, seguro que volvería a sentirse decepcionado. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

La crisis política y las elecciones gallegas y vascas


"He criticado la visión utópica de la república, como panacea o bálsamo de Fierabrás que solucionará todos los problemas, que curará todos los males. Pero no se me escapa, como les pasa a otros, que estamos en una tesitura crucial. Esta crisis total está poniendo en cuestión hasta la forma política del Estado, la monarquía parlamentaria. Algunos piensan en la restauración de la experiencia fracasada de la II República, de cuya instauración se cumplen hoy 82 años. Pero eso sería de nuevo un error. Lo que hoy echo en falta es ese grupo de intelectuales, con el coraje necesario para exigir cambios importantes, de modelo, aunque pongan en cuestión el resultado de una Transición que ya es historia. Las instituciones que salieron de esa transición parecen en decadencia, como lo estaba el régimen de la Restauración en 1931. La Democracia está bajo mínimos, y los “intelectuales” que vemos hoy día, en nuestro país, parecen estar silenciados o su voz oculta entre el griterío habitual en los medios de comunicación.../... Necesitamos otro tipo de “nueva intelectualidad” o hasta una “nueva clase política” que mire el futuro de forma diferente, con nuevas propuestas que ilusionen a la mayoría hoy desencantada. Que den ideas claras y racionales de cómo afrontar los viejos problemas enquistados, y soluciones beneficiosas para la generalidad ante los nuevos retos. Como lo intentaron aquellos ciudadanos sabios y honrados de 1931.

Sin duda vivimos en tiempos difíciles y de ello se dan cuenta hasta quienes quieren mantener el actual régimen. ¿Habrá valentía suficiente para afrontar con rigor los cambios que nos merecemos? ¿Saldrán a la luz nuevos Ortegas y Machados?"

Esto escribí el 14 de abril de 2013, hace tres años. La crisis política que se unía a la económica y social que vivíamos (y vivimos todavía) nos ponía en una difícil tesitura. Algo mas de un año después, el rey Juan Carlos abdicó. Tuvimos elecciones al parlamento europeo en mayo de 2014 y una nueva fuerza política entró con fuerza, Podemos. En las posteriores los partidos tradicionales, aunque siguen en primera línea, sufrieron un varapalo importante del electorado, con la irrupción, además de Podemos, de otra fuerza, Ciudadanos. Algunas cosas han cambiado. Entre otras, que el PSOE ha entrado en una deriva de pérdida de votos y escaños, elección tras elección, que es síntoma del grave problema que está padeciendo desde hace años.

El mismo día que publiqué la entrada citada al principio, en Palma del Río tuvo lugar un encuentro comarcal del PSOE para debatir el documento propuesto y hacer aportaciones que tratar en la conferencia política a celebrar en otoño, a instancias del todavía secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Yo hice referencia a las ideas que plasmé en la entrada publicada: a la falta de un proyecto ilusionante que diese respuesta a los problemas capitales de la política nacional, a la falta de liderazgo intelectual, o mejor, a la falta de compromiso de "quienes piensan, analizan la situación y proponen soluciones" con nuestro partido, al ruido de los medios de comunicación y la falta de sintonía con las nuevas generaciones... Hice referencia a ese grupo de intelectuales de la República que sí se comprometieron a dar respuesta a la crisis que vivían entonces y que echaba en falta, además de no ver puertas abiertas para que se pudiesen integrar quienes podrían aportar algo de valor... y el moderador de la comisión donde yo estaba, cuando hizo públicas las conclusiones de nuestro debate, dijo que yo había hecho un recuerdo y una reivindicación de la II República porque ese día era 14 de abril. Nos miramos algunos presentes y dije, por lo bajo, "éste no se ha enterado de nada". 

Esto está pasando entre los líderes políticos. No se enteran de lo que ha ido pasando en estos años. Como el moderador aquel (que, por cierto, fue candidato a la alcaldía de su pueblo y perdió) solo ven la realidad, según su interés personal, el de su "aparato". El PSOE, tras las elecciones de diciembre pasado, y la repetición de junio, sigue rompiendo su "suelo" electoral. La falta de sintonía con los votantes es clamorosa. El secretario general, salido de las primarias, tenía una tarea difícil, que no está cuajando. Y no me sorprende, pues el modelo de elecciones primarias no encaja bien con el modelo de partido (o federación de partidos) que, en teoría, dirige. Él tiene la legitimidad de los votos directos, pero los secretarios generales regionales (los "barones") tienen también la suya, y a nadie le ha interesado nunca romper esa dualidad, pues cada secretario general, en cada ámbito, ha buscado siempre el voto de la delegación de los "barones intermedios", para auparles y mantenerse en el poder. Un catedrático de la UNED escribía que los partidos en España se tuvieron que reforzar en la Transición y el ordenamiento jurídico les dio grandes poderes a los dirigentes, formándose fuertes oligarquías que campan a sus anchas. En el PSOE eso también viene ocurriendo desde hace años, acomodándose al estado de las autonomías, con lo que las direcciones regionales tienen un muy amplio poder, llegando a verse propuestas políticas contradictorias en diferentes territorios (¿recordamos el nacionalismo catalán del PSC, en tiempos de Zapatero?). 

Cuando Zapatero dio el giro a sus políticas en 2010, en lugar de convocar elecciones hablando a las claras al pueblo (como sí ha hecho Tsipras en Grecia, traicionando el programa electoral con el que ganó las primeras elecciones), prolongó la crisis un año y medio más, dando alas a la derecha, que ganó con Rajoy, para aplicar una política de recortes brutal. Desde entonces está el PSOE en caída libre. Las oligarquías intermedias siguen en su afán por el poder, sin enterarse de lo que pasa en la calle. Quienes auparon a Pedro Sánchez, creyendo que era el monaguillo dócil que les iba a ayudar a la liturgia, vieron cómo, envalentonado con la legitimidad de los votos de los militantes, ha volado solo. Parece que no buscaron al mejor candidato, y el resultado de su gestión lo demuestra. Como también la misma propuesta de convocar otra vez primarias para el mes que viene y congreso en diciembre, a "cuatro días" de las más que posibles terceras elecciones generales. ¿Cómo se le puede ocurrir una cosa así?

Las elecciones de ayer son otro varapalo al PSOE. Tan culpables de este fracaso son la dirección del Secretario General, como los que lo auparon y le "hacen la cama" luego, junto con los "señores feudales" que les apoyan y están todos los días en los medios de comunicación. Nadie asume su responsabilidad de estos "resultados históricos" tan catastróficos. Prueba de que lo que el PSOE necesita es un "meneo" como dije, con desparpajo, en aquella reunión comarcal preparatoria de la conferencia política de 2013. Una refundación, eso sí, tras las elecciones de diciembre, que no estamos para aventuras de última hora. Vamos camino de la irrelevancia, a la luz de la voluntad popular. Y "los líderes" (y "lideresas") pensando en los suyo, sin enterarse de qué va la cosa. Ya no espero que se sumen intelectuales, ni personas de prestigio, con fondo, comprometidos, sin intereses personales, solo quedan los "aparatos" y estos se están cargando el partido por su miopía. Nadie piensa en la gran política necesaria, la que acerque al ciudadano a sus instituciones, para que confíe en ellas, sino en sus pequeñas políticas personales. Que pena.

lunes, 18 de julio de 2016

18 de julio de 1936-18 de julio de 2016


Hace 80 años empezó la guerra civil española, tras el golpe de estado militar del 18 de julio.

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

                   (Antonio Machado)

A pesar de la transición democrática, tras la muerte de Franco, las heridas siguen sin cerrar, según lo que leo hoy por ahí. ¿Hasta cuándo todavía tanto odio?

lunes, 27 de junio de 2016

Tras las elecciones, la vida sigue igual


Tras lo sucedido ayer, después del recuento del contenido de las urnas, muchas ideas me han surgido, como a muchos. Hoy me acuerdo de una canción de Julio Iglesias: la vida sigue igual.

Unos que nacen otros morirán 
unos que ríen otros lloraran 
aguas sin cauces ríos sin mar 
penas y glorias guerras y paz 

Siempre hay por quien vivir y a quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otros que vienen las continuaran la vida sigue igual 

Pocos amigos que son de verdad 
cuanto te halagan si triunfando estas 
y si fracasas bien comprenderás 
los buenos quedan los demás se van. 

Siempre hay por quien vivir por quien amar 
siempre hay por que vivir por que luchar 
al final las obras quedan las gentes se van 
otras que vienen las continuaran 
la vida sigue.... iguaal....

Y también me he acordado de mis reflexiones de hace seis meses, el lunes después a las elecciones de diciembre. No me quiero pasar de pedante, pero no iban nada descaminadas. Lo que sí ha cambiado es que, aunque siguen siendo todos perdedores, algunos lo son más que otros. Y esto es consecuencia de las expectativas. Las expectativas son importantísimas en los análisis del funcionamiento de las organizaciones, y para medir la calidad de su actuación son un indicador de primer orden. De ahí que, aunque se realicen sus fines, si las expectativas no se cumplen, la organización  desemboca en el fracaso.

El PP ha ganado, sin mayoría absoluta de nuevo, pero aumentando votos y escaños. Como pensaba en diciembre, el experimento Ciudadanos, que, para colmo, pactó con el PSOE, ha hecho que votos de derecha vuelvan al redil de Rajoy, para no dividir el electorado y con ello perder poderío. Se mantiene Ciudadanos como cuarta fuerza política, lo que apunta a consolidación, pero son menos decisivos. El PP, a pesar de seguir con los escándalos y la corrupción, vuelve a ser el partido más votado. Su electorado ha votado con miedo a un Podemos, que fue presentado por los medios de comunicación propiedad de la derecha (es decir, todos) como un rival serio, en detrimento del PSOE. Y pensar que les iban a expropiar el piso y les iban a violar a la niña o la monja, tras el correspondiente asalto a la capilla, ha movido el voto conservador al partido "seguro tradicional".Como las expectativas del PP no eran tal altas, salen eufóricos, a pesara de tener que seguir mendigando apoyos para poder gobernar.

El "sorpasso" se ha convertido en "tortazo". Podemos sigue siendo la tercera fuerza política, a pesar de fagocitar a IU, con un Garzón entregado hasta la médula (y con una IU en ruina tras diciembre). Las encuestas pronosticaban (hasta las de pie de urna del mismo día de las elecciones) el adelanto de los "morados" al PSOE. Quienes no tengan claro que las encuestas se manipulan en beneficio de quien las encarga, es más ingenuo que Calimero (aquel pollo de los dibujos animados). Esas encuestas las encargan los medios de comunicación, y todas obedecían a una estrategia: favorecer a Podemos para cargarse al PSOE. Incluida la del CIS, también en manos de la derecha gobernante. Pero, ay, los ciudadanos no se han dejado influir en demasía. El voto del PSOE ha permanecido más o menos fiel, eso sí con perdidas respecto a diciembre, socavando el suelo electoral. Pero Podemos ha perdido votos, muchos más que los socialistas (más de un millón), a pesar de absorber a los comunistas. Solo "triunfan" con el nacionalismo (Cataluña y Euskadi), como si la izquierda fuese nacionalista. De pena. Anguita no ha dicho nada desde ayer, cuando la sonrisa (lema de campaña de Podemos) se les tornó pesadumbre en los rostros de los comparecientes. Las expectativas del sorpasso y de acabar con el PSOE han terminado convirtiéndose en monumental fracaso. Querían tocar el cielo, y lo que han tocado es techo, techo electoral, a la luz de los resultados.

El PSOE sigue vivo y coleando. Aunque adolece de las mismas taras que antes. La vida sigue igual. Se convirtió en el centro de todos los tortazos, cuando debió quedarse al margen, por la posibilidad de asumir la presidencia del gobierno. Desde derecha a izquierda nos han asaeteado sin piedad. El ganador de esa contienda ya sabemos quién ha sido: Rajoy, el que se quedó esperando acontecimientos, mientras las "izquierdas" se devoraban entre ellas, intentando pactar. Ya me lo temía en diciembre. Y estaba claro que era al que menos le interesaba que se repitieran las elecciones, como sí porfiaron Podemos y el PP, reeditando una nueva "pinza". Como el PSOE tenía peores expectativas, su fracaso se convierte en dulce "victoria": los que querían destruirlo son los que han sucumbido.

Pero el PSOE, como decía, sigue manteniendo sus taras. Sigue sin conectar con una parte de los ciudadanos que fueron duramente castigados por la crisis, esos que han optado por radicalismos de izquierda o derecha, como en la primera mitad del siglo pasado, esos que han ganado en Gran Bretaña. Hace años que vengo insistiendo en la necesaria respuesta a la crisis también institucional que vive España y lo dije en la Conferencia Política que celebró el partido en 2013. Parece que el inmovilismo pétreo de una organización con sólidos poderes territoriales hace imposible la necesaria renovación de personas, ideas y políticas dentro del PSOE.

El caso de Andalucía ha sido sonado. El PSOE ha perdido las elecciones. O más bien Susana. Ya que todo lo que se hacía, nos decían, era gracias a Susana. El PP ha ganado en todas las comunidades salvo Cataluña y Euskadi, y ha empatado en Navarra. Y eso es un freno a Susana, que había alzado en volandas a Pedro Sánchez para la secretaría general, esperando que fuese su "segundo de a bordo". Su suerte ha sido que Podemos, liderado por el tándem Gordillo-Cañamero-Teresa Rodríguez, con Bódalo de guardia de corps, ha asustado al electorado. Sus métodos son aquí (no en Madrid y otras zonas) demasiado conocidos. Ocupar tierras (las públicas solo, no las de los caciques), asaltar supermercados, apoyar a los presos de ETA y montar grescas no era el mejor pasaporte para la gloria. Y seguro que muchos comunistas, de los de siempre, se han quedado en casa con tal de no votar a Podemos, un partido que los ha despreciado. Pero el PSOE, a su pesar, pierde. El varapalo merece una reflexión seria en el PSOE andaluz, gobernante desde 1982.

El panorama nos deja de nuevo en la incertidumbre, sin mayorías nada claras. ¿Veremos unas terceras elecciones? La mayoría dice no. Que no se soporta un año con gobierno interino, con el futuro que nos acecha, con una Europa todavía conmocionada por lo de Gran Bretaña y la crisis sin solucionar. Por ahora sigue sonándome la canción de Julio Iglesias. Unos ríen y otros lloran. Penas y glorias, guerras y paz. La vida sigue igual. ¿Hasta cuándo?



viernes, 24 de junio de 2016

La foto del viernes: Adiós Gran Bretaña


Adiós Gran Bretaña. Adiós Europa. La Unión Europea lleva años en descomposición. Desde hace tiempo varios enemigos han hecho imposible el sueño europeo de hacer unos "Estados Unidos de Europa". El nacionalismo ha pervivido a pesar de las dos trágicas experiencias de las guerras mundiales. Gran Bretaña era uno de los estados que más cuestionaba la Unión. Y, desde el inicio de esta crisis financiera y económica última, las voces para acabar con una Europa unida han aumentado de volumen e intensidad.

Europa se dividió con la crisis convirtiendo la relación de los países del Sur en un crédito hipotecario leonino, en beneficio de los países del Norte, lo que ha producido el empobrecimiento de los deudores, impuesto por los demás para resarcirse de los rescates. La polarización entre ricos y pobres se ha acentuado cargándose a la clase media surgida con el estado del bienestar. Y siempre la clase media ha buscado en los populismos su tabla de salvación, ganando terreno los nacionalismos como refugio de esa clase media y los obreros depauperados, sobre todo gracias a la afluencia de extranjeros, a los que se culpabiliza de su situación. Ya pasó en los años treinta del siglo pasado y vuelve a suceder en Europa con el auge de los partidos de extrema derecha y otros también de otro signo (extrema izquierda) que, como encantadores de serpientes, practican la demagogia sin fin, proclamando en sus discursos lo que la gente desesperada quiere oír, pero sin ofrecer recetas sensatas, ni democráticas.

Este auge nacionalista está también en el origen del resultado del "referéndum del Brexit". Al tradicional euro-escepticismo se suman las consecuencias de años de política neoliberal, tras el triunfo de M. Thatcher. Vuelven los trabajadores y los empobrecidos a ver al enemigo externo, como algo principal, ya que la política impuesta por Bruselas tiene también mucho de nacionalista, en beneficio de los ricos.

Europa, con el referéndum, está tocada del ala, aún más de lo que estaba antes, con la futura salida del Reino Unido. Otros nacionalismos están planteando lo mismo en sus países (Dinamarca, Francia, Suecia, Grecia, Holanda...) Pero Gran Bretaña también sale dañada. Escocia, Irlanda del Norte y Londres han votado contra la salida de la Unión. Sus respectivas tendencias centrífugas han tomado oxígeno con este resultado. De este modo puede que el mismo Reino Unido deje de ser tal, como le ha pasado a otros estados europeos. Las consecuencias, y no solo las inmediatas (hundimiento de la libra, caídas generalizadas de las bolsas, etc), pueden ser más graves de lo que pensamos. El primer ministro Cameron fue astuto y tuvo suerte con el referéndum escocés, con éste del Brexit ha demostrado ser menos inteligente de lo que se creía. En España debemos aprender la lección.

viernes, 17 de junio de 2016

La foto del viernes: Jo Cox, ¿atentado contra Europa?


El nacionalismo mata. La diputada laborista británica Jo Cox ha sido asesinada a tiros y apuñalada. Su agresor parece que había gritado "¡Britain first!" (¡Gran Bretaña primero!). La campaña del referéndum sobre la permanencia o no de Gran Bretaña en la Unión Europea se ha suspendido por el atentado. Las posiciones están enfrentadas de forma extrema. ¿Hasta llegar al asesinato? Eso parece. Aquí en España también conocemos a nacionalistas que mataban para imponer sus pretensiones. Afortunadamente no consiguieron sus objetivos de forma criminal. Ojalá en el Reino Unido tampoco lo consigan. Jo Cox era una activista por los derechos humanos, pero con su muerte no van a matar la esperanza por un mundo mejor para todos, sin diferencias de razas o banderas, como quería la joven diputada. Mi solidaridad con los laboristas y con la familia de la víctima. 

viernes, 27 de mayo de 2016

La foto del viernes: Obama en Hiroshima

Foto de Carlos Barria (Reuters)
Barack Obama ha estado hoy en Hiroshima, una de las dos ciudades japonesas destruidas por la bomba atómica en la II Guerra Mundial. Todo un viaje lleno de simbolismo. Es el primer presidente de los Estados Unidos que visita esta ciudad. Y no ha ido a enorgullecerse del poderío militar norteamericano, sino para homenajear a las víctimas. Gracias a aquellas bombas nucleares, Japón se rindió, pues era incapaz de enfrentarse a este tipo de armamento, que no poseía, y, con ello, se acabó el expansionismo nipón, un peligro tan grave como lo era el del nazismo y el fascismo en Europa. Pero el coste fue muy alto, y se pudo comprobar no solo la capacidad destructiva de la nueva bomba, sino que sus efectos eran duraderos, con lo que, si se extendía su uso, la humanidad entraba en una zona de peligro de autodestrucción, como se empezó a temer al aumentar el número de estados que fueron dotándose de armas nucleares. El peligro nuclear, en la guerra fría, hizo que las potencias moderaran sus pretensiones hegemónicas, viviendo un peligroso equilibrio mundial. Ese peligro se ha visto hoy representado por algunas víctimas japonesas que el presidente ha podido conocer y saludar. El abrazo de Obama a una de las víctimas supervivientes es un símbolo de la necesaria esperanza de paz para el futuro.

lunes, 23 de mayo de 2016

La final de la Copa del Rey y la mujer de rosa


Ayer tarde, como para muchos, nuestra recta final de la feria fue temprano. A las nueve y media empezaba la final de la Copa del Rey de fútbol, y, como estábamos desde medio día (el mejor momento de las ferias de mayo) en el recinto, proseguimos la tarde hasta que nos fuimos para ver el fútbol en la casa de mi cuñado Miguel. El deporte había condicionado ese día, pues hasta algunos quioscos y casetas de feria habían instalado pantallas de televisión para seguir el encuentro, y luego rematar la feria, ya que hoy es fiesta local, y la jarana se podría prolongar de madrugada. Sobre todo podrían celebrarlo los seguidores culés, ya que el Barcelona se hizo con el trofeo.

La noche anterior nos ofrecieron entradas para ir al Vicente Calderón, entradas que un amigo podía conseguir de un conocido que trabaja para una productora. No me sedujo la idea, que implicaba irse en coche hasta Madrid por la mañana y volver de madrugada tras el partido. Además, como soy bético, no tenía especial interés. O mejor dicho, el único interés que me movería sería ver al eterno rival (el Sevilla) perder ante el Barça, pero hacerlo rodeado de "palanganas" (apodo de los sevillistas) era algo peligroso. Así que decliné la invitación, que otros sí aceptaron. No sé con qué ánimo volverían de Madrid, pero me lo imagino. 


Vimos el partido cómodamente en el sofá de mis cuñados, tomando una tapas, relajadamente. Allí nadie era "del enemigo". Mi cuñado es también bético, así que no iba a querer que el Sevilla ganase el campeonato. Como sabemos, el encuentro fue algo bronco (varias expulsiones), y los dos equipos se emplearon a fondo, aunque se les notase el cansancio de la temporada casi finalizada. No viéndose demasiado buen juego. Así que hubo otras cosas que nos llamaron la atención. Como era el comportamiento de los integrantes del palco. No las dichosas "esteladas" catalanas, que hubo pocas, por cierto, y vimos alguna "estelada andaluza", y no  pasó nada. Especialmente noté la cara de aburrimiento y hasta sueño de una mujer, ya entradita en años y muy maquillada, que vestía de rosa, situada tras el presidente del Barça y la alcaldesa de Barcelona. Los demás también se percataron del panorama que pintaba en el palco gracias a esa "señora de rosa". Nos reímos más de una vez al ver el contraste entre las caras de la primera y la segunda fila. 


Hoy me he enterado que esa imagen de "mujer de rosa" fue trending topic en la red y pronto se emprendió la búsqueda de la protagonista del palco. Resultó ser la mujer de otro de los presentes, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel Mª Villar. Su nombre Ana Bollaín Domenech. Se convirtió en otra de las  protagonistas de la noche. Aunque, al final, como buenos béticos, celebrásemos más que el Barcelona hiciese doblete, ganando el preciado trofeo, que no volverán a ganar si los planes de otro de los del palco, Carles Puigdemont, se hacen realidad.


martes, 17 de mayo de 2016

El vídeo nazi de Guadamur

Guadamur es una pequeña ciudad de Toledo, donde se han celebrado unas "jornadas visigodas". Hace tiempo que se vienen realizando, con unos montajes de vídeo proyectados sobre el castillo, donde se conmemora la recuperación del tesoro de Guarrazar, una colección de coronas y cruces visigodas que fue vendido a Francia por Isabel II . Este año ha saltado la polémica con el vídeo pues se ensalzan las figuras de Franco, Hitler, Himmler (el mandamás de las SS) y Petáin (el mariscal francés colaboracionista), a los que se les atribuye el mérito de la recuperación del tesoro, gracias a la conquista de Francia por la Alemania nazi en al II Guerra Mundial. Una exaltación del nazismo, la guerra, la violencia y el genocidio. El ayuntamiento, gobernado por el PP, se ha disculpado diciendo que no conocía el contenido del vídeo. No me lo creo. Los mismos que crucificaron a Carmena, la alcaldesa de Madrid, por aquellos títeres, ahora se hacen los suecos con este caso. La prensa que puso el grito en el cielo no se lanza ahora pidiendo la cabeza de los populares del ayuntamiento toledano. Y la fiscalía general mirando para otro lado. Algo no funciona bien en la justicia española. Ni en los medios de comunicación.


domingo, 24 de abril de 2016

Juan Bravo, los comuneros y la frustrada autonomía de Segovia


Ayer celebraban en Castilla y León el Día de la Comunidad, fecha escogida al alcanzar la autonomía esta región, coincidente con la derrota de las tropas comuneras en Villalar (ahora llamada Villalar de los comuneros), provincia de Valladolid, en 1521. La guerra de las llamadas Comunidades de Castilla, contra las tropas de Carlos I, sufrió un aldabonazo definitivo (con la salvedad de la resistencia de Toledo hasta 1522) con esta batalla. El 24 de abril, fueron ejecutados los principales líderes de la revuelta, Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado. Independientemente de las versiones que este levantamiento ha provocado, el poder imperial centralizado se vio reforzado en detrimento del poder feudal y foral de las ciudades en el reino de Castilla.

Alcázar de Segovia

Juan Bravo tuvo un gran protagonismo en el levantamiento de Segovia, ciudad donde vivía y en la que se hizo fuerte, a pesar de quedar en manos de los realistas el Alcázar, edificio singular por ser fortaleza-palacio favorita de los reyes de la corona castellana y por ser el lugar donde fue proclamada reina Isabel I (la católica). Segovia tiene una calle con el nombre de este noble, además de dedicarle una estatua en la Plaza de Medina del Campo, cerca de la iglesia de San Martín, ejemplo de templo de origen mozárabe con influencias románicas. El teatro principal, situado en la Plaza Mayor, cerca del ayuntamiento y la catedral, donde en febrero de 1931 se presentó la Agrupación al Servicio de la República, liderada por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, contando con la presidencia de Machado, también lleva el nombre de ese insigne ciudadano segoviano.

Ejecución de los comuneros de Castilla, obra de Antonio Gisbert Pérez, 1860
Decía al principio que el día de la derrota de Villalar (23 de abril) fue adoptado como fiesta institucional en la Transición, cuando Castilla y León se convirtió en comunidad autónoma, por su fuerte connotación reivindicativa de derechos territoriales, frente a un poder central alejado de los núcleos de poder de los antiguos reinos medievales. Recordemos que estamos en la región antes conocida como Castilla la Vieja (para diferenciarla de Castilla la Nueva), origen del antiguo reino de Castilla, que se separó del reino de León, durante la Reconquista. 

Catedral de León

En aquellos no tan lejanos tiempos (aunque nos parezca lo contrario) en que se fue fraguando nuestro estado de las autonomías, los territorios con personalidad histórica, por haber tenido instituciones propias de gobierno (u otros motivos), intentaron acogerse a los preceptos del Título VIII de la Constitución que posibilitaban el acceso a la autonomía. En estos territorios "castellanos" hubo varios intentos de constituirse en comunidad autónoma por parte de entidades, unos que tuvieron éxito (como son el caso de la antigua provincia de Santander, constituida en comunidad autónoma de Cantabria, y el de Logroño, que pasó a ser la comunidad de La Rioja) y otros que no llegaron a consolidarse. Fue el caso de León, Zamora y Salamanca, provincias que comprensivas del antiguo reino de León, tras la separación del Condado de Castilla y su elevación a reino independiente. Intentaron acceder a la autonomía, sin conseguirlo, aunque sigan existiendo partidos nacionalistas leones que continúen (sin apoyo relevante) con su pretensión.

Iglesia de San Martín, junto a la estatua de Juan Bravo

Menos conocido es el caso de Segovia, donde varios ayuntamientos (la mayoría) se pronunciaron a favor de la autonomía, y otros en contra, en unas primeras votaciones. Eso y la rectificación de uno de ellos (Cuéllar), que quitaba esa necesaria mayoría, hizo que se cortase de raíz este intento, en pleno proceso autonómico, presidido por los pactos de 1981 que alcanzaron UCD y PSOE, que traerían como consecuencia la llamada "armonización del proceso autonómico", que culminaría con la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), declarada inconstitucional (en 1983) en casi todo su articulado por el Tribunal Constitucional. Las Cortes Generales sustituyeron la voluntad de los ayuntamientos, de acuerdo con el apartado c) del artículo 144 de la Constitución, aprobando la Ley Orgánica 5/1983, de 1 de marzo, que incluyó definitivamente a Segovia en la Comunidad autónoma de Castilla y León. Parece que las intenciones de los llamados comuneros, singularmente las los herederos políticos de Juan Bravo, fueron una vez más frustradas, como ocurrió hace 495 años.

viernes, 22 de abril de 2016

La foto del viernes: Cervantes-Shakespeare


Este año se conmemora el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes (hoy) y el de William Shakespeare (mañana, o tal vez a primeros de mayo (según el calendario gregoriano), aunque se da por cierta la fecha del 23 si nos atenemos al calendario juliano). Ambos dos monstruos de la literatura universal. Desde hace años la semana que coincide con estas fechas (más bien por el fallecimiento del inglés) se dedica a la lectura, y el 23 de abril de cada año se conmemora el Día del Libro, una festividad implantada por la UNESCO para fomentar la lectura. En todo el mundo, entre hoy y mañana, Cervantes y Shakespeare son protagonistas de numerosas celebraciones. En Palma del Río también, con la Feria del Libro, que empezó el martes pasado y termina mañana, incluyendo, además de las presentaciones de libros de autores palmeños, el homenaje al poeta local Rafael Espejo y una lectura del Quijote, por políticos, alumnos de centros docentes y ciudadanos en general. He leído algunas cosas de Cervantes y otras de Shakespeare, no todo. Reconozco que me queda mucho por leer, pues he preferido siempre los prosaicos ensayos a la ficción. Ambos son considerados clásicos imprescindibles, pues a través de su obra literaria, nos han presentado los valores y las miserias esenciales del ser humano. Dejándonos de polémicas, nacionalistas en muchos casos, de quién es mejor que el otro, y también apartando a un lado las tonterías de quienes han pretendido usarlos como bandera política, como cuando el año pasado quisieron hacer campaña con el supuesto descubrimiento de los restos mortales del español, hoy sus figuras se merecen un espacio, por pequeño que sea, en nuestras páginas.