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lunes, 26 de diciembre de 2022

Murió Francisco Santos, el de las tortillas


El domingo 25 murió, con 94 años, Francisco Santos, el regente de la taberna que hay junto a la Mezquita de Córdoba, la Taberna Santos, famosa por sus grandes tortillas de patata. Un local pequeñito al que muchísima gente acudía a degustar un pincho de su famosa tortilla de varios kilos, casi siempre fuera del local, haciendo largas colas, junto a los muros del también famoso antiguo templo musulmán cordobés de la época califal.


De joven, cuando estudiaba Derecho en la Universidad de Córdoba, fui muchas veces a esa taberna. Uno años viví en el piso de mi amigo Leonardo, con el que estoy en la foto, y la teníamos cerca. Su dueño era un tipo magnífico, de buen trato y su exquisita tortilla nos sirvió más de una vez de cena. Hablamos de hace más de 35 años (¡como pasa el tiempo!), pero todavía sigue existiendo. De esta foto hace más de once años, cuando Ana y yo fuimos a Córdoba a pasar el día, y nos encontramos con Leo, y degustamos su tortilla, recordando vivencias de juventud, como comenté en una entrada del blog.

Espero que su recuerdo, encarnado en su taberna y en sus tortillas, siga presente entre nosotros.

martes, 5 de noviembre de 2019

Se nos fue Pepe, el doctor, el último de los Domínguez López



El miércoles 30 de octubre pasado, sobre las diez de la mañana, en Almuñécar (Granada), falleció mi hermano Pepe, José Domínguez López, el mayor de los varones. Había nacido el 8 de septiembre de 1935 en Palma del Río (Córdoba), con lo que, recientemente, había cumplido 84 años. El 20 de octubre publiqué la última entrada en el blog, sobre Rafael Nieto y sus bares. En ella incluí dos fotografías de la boda de Pepe con Elena, pues se celebró el banquete en el Cine San Miguel, cuyo ambigú regentaba Nieto. Me extrañó que mi cuñada no comentase nada. Algo raro debía pasar. Y, así, el sábado 26 me llamó Elena comunicándome el estado de Pepe y sus esfuerzos por asistirle en los que esperaban que iban a ser sus últimos días de vida.

José Domínguez Godoy y Soledad López Cabrera
Los padres de Pepe eran el practicante José Domínguez Godoy y Soledad López Cabrera, su primera esposa. Sus hermanos, Soledad Domínguez López, nacida el 22 de diciembre de 1933 en Palma del Río y fallecida el 7 de octubre de 1992 en Reconquista (Santa Fe), República Argentina; y Mari Carmen Domínguez López, nacida en Palma del Río el 1 de septiembre de 1945 y fallecida en Málaga el 18 de enero de 2013. Era, por tanto, el último de los Domínguez López que quedaba vivo hasta ahora. Tras el segundo matrimonio de mi padre, con Carmen Peso Nieto, tuvo dos hermanos más: Roberto Domínguez Peso (11 de enero de 1963) y un servidor, Francisco Javier Domínguez Peso (8 de noviembre de 1961).

Sole, Mari y Pepe
De muy niño, como párvulo, estuvo en el Colegio de la Inmaculada, el colegio de las monjas, donde coincidió con el canónigo archivero emérito de la Catedral de Córdoba, Manuel Nieto Cumplido, y tuvo como maestra a sor María Gracia, con la que también estuvimos en ese centro los menores. Después estudió en la escuela de Doña Julia, la teresiana que influyó en Sole para que entrara en su orden, a la que ayudaba la tía de mi mujer, Anita Santos. Posteriormente estuvo interno en un centro de los Salesianos, donde tuvo que repetir un curso, posiblemente debido a su afición y buen hacer en el fútbol, lo que provocó que mi padre no quisiese saber nada de estos docentes, y que los menores estudiásemos en el Colegio San Sebastián, tras cerrar el suyo Antonio G. Chaves. Más de una vez me contó la anécdota que le ocurrió cuando un amigo de nuestro padre le dijo que “hay que ver lo bien que juega al fútbol Pepito”. Papá le respondió seriamente que se equivocaba, que su hijo no jugaba al fútbol. Más tarde le llamó y le cayó una buena reprimenda. Su madre, mientras le consolaba, le dijo con gracia: “te han querido poner una corona, y ha terminado siendo una corona de espinas, como la de nuestro Señor”

Revista Guadalgenil de 17 de junio de 1961: Reseña con la vuelta de Sevilla a Palma de Pepe en las vacaciones de sus estudios de Medicina
Estudió Medicina en la Universidad de Sevilla, especializándose en Cardiología, profesión que le otorgó cierta fama de buen médico entre los paisanos, primero, que muchos lo conocían como “el médico el lechugo” (apodo familiar de los hermanos de mi padre, que tan poca gracia le hacía a este, pero que Pepe no despreció aparentemente por la publicidad que le daría entre los conocidos), y en general, también, siendo uno de los referentes de esta rama de la medicina en Córdoba y fuera de esta provincia. 

Visita a Santander, donde estaba Sole con las teresianas
Vivió de estudiante en Sevilla en un piso alquilado a un pariente de mi padre, al que llamábamos el tío Aurelio, con Mari, cuando ella se fue a estudiar en la primera promoción de Ayudantes Técnicos Sanitarios, continuando allí al terminar la carrera ya en sus primeros trabajos como doctor. En la capital hispalense coincidió con otros estudiantes palmeños, como Rafael Carrasco o Manolo Carmona.

Boda con Elena, en la ermita de Belén
Se casó con Elena Alconchel Cabezas, nacida en Santa Fe (Granada) pero criada en Palma del Río donde los padres se vinieron, con otros familiares, y pusieron una tienda en la antigua carretera de la Campana, hoy Avenida de Andalucía. Tuvieron dos hijos, Pepe, que, a su vez, tiene otros dos hijos, Pepe (con Margarita, su anterior pareja) y Álvaro (con la actual, María), y David, casado con Inmaculada, con dos hijas: Reyes y Fabiola.

Pepe y Sole de niños
Cuando nací yo en 1961, Pepe ya no vivía en Palma, sino en Sevilla, donde estudiaba, como tampoco vivía Sole, la mayor, que, como teresiana, se dedicaba a la enseñanza y recorrió varios destinos, hasta que, desde Málaga, se marchó a Argentina a principios de los años setenta. Mari, al casarse mi hermano, se trasladó a Málaga, donde todavía permanecía Sole, y allí haría toda su vida, trabajando en el Hospital Carlos Haya, casándose con Antonio Miguel Olmedo y teniendo una hija, Macarena.

El abuelo Pepe con sus nietos y otros familiares
Sin embargo Pepe no dejó de venir a la casa paterna, en la calle José de Mora, número 3, ya que durante unos años pasó consulta, primero los lunes y martes de cada semana, más tarde solo los lunes, para dejar solo la consulta de Córdoba un tiempo después, cuando ya residía allí tras su matrimonio. No faltaba casi ningún domingo a la cita en la vieja casa del “abuelo Pepe”, para traer a la familia y que nuestro padre disfrutara de sus nietos. Además, nos juntábamos, cuando era posible, en las vacaciones y coincidíamos todos los hermanos y hermanas en la casa paterna, y muchas veces también después, cuando mi padre vendió aquella casa y nos fuimos a vivir a un piso cerca del Ayuntamiento. Como anécdota, en una de esas visitas, Elena nos trajo unos tebeos y los acogimos con tanto entusiasmo, que, cuando oí reír a Roberto, al leer uno, salí corriendo de la cocina donde estaba preparando la merienda, y tropecé con el andador de mi sobrino Pepito, que estaba tras una cortina, y caí con tan mala suerte que me partí el brazo izquierdo. Mi padre y Pepe me socorrieron, entablillando el brazo y algún día más tarde él me llevó al hospital, entonces Princesa Sofía, para que lo escayolaran.

Pepe, con la bata de médico, nuestro padre, mi madre, Roberto y yo, en la antigua casa
Como siempre se dedicó a la medicina privada, pasaba consulta en Córdoba en su propia vivienda, un piso alquilado a un banco en la Avenida del Gran Capitán número 25, luego número 23, tras una renumeración de la calle. Intentó entrar en la sanidad pública, y me consultó sobre la posibilidad de acceder a un puesto vacante en el Servicio de Cardiología del Hospital Reina Sofía, pues alguien le había informado que, por sus méritos y curriculum, él podía hacerse con el puesto, cosa que no fue posible ya que estaba reservado a personal estatutario del Servicio Andaluz de Salud, y él no lo era. La última vez que precisó de sus servicios mi madre, que también fue su paciente, por sus problemas de corazón, fue en septiembre de 2000, desplazándome a su casa a por recetas, ya que estábamos de visita en casa de mi tía Ascensión, en Córdoba, durante las fiestas de la Fuensanta, y un mes después falleció de cáncer. Incluso yo también fui “paciente” suyo a temprana edad, pues ya sentía esos extrasístoles tan molestos, que hace algo más de dos años me diagnosticaron, tras mucho tiempo sin sentirlos. Recuerdo que dijo que no tenía nada grave, algo muy frecuente, como han confirmado luego los especialistas de la sanidad pública. 

Comida de Navidad, con todos los hermanos, y mis padres aún vivos
Se jubiló a los 70 años, cerrando su consulta en Córdoba y trasladándose a Almuñécar a vivir en la casa que años antes se habían comprado allí cuando, en compañía de otros médicos, adquirieron una finca y fundaron una empresa para producir y comercializar frutas subtropicales, típicas de la zona, empresa que no prosperó por la falta de agua. Estaba todavía en plenas condiciones físicas y mentales, a pesar de la edad, conservando su figura espigada y elegante de galán, como me demostró un día de 2007, en que se vino a Palma a la presentación de un libro, a la que asistió su amigo de la infancia, el canónigo Manolo Nieto, y se volvió para Almuñécar de madrugada, él solo en el coche, a pesar de haberle ofrecido yo que se quedase en el piso.

De paseo con su familia, Mari y Antonio, mis padres y los hermanos menores
Durante nuestra niñez le gustaba llevarnos en su coche de paseos por el campo o la sierra. También hizo muchas de las fotografías que forman parte del álbum familiar. Una vez que Roberto y yo fuimos con él a la sierra nos paramos de vuelta en la Venta de El gallo, a tomar un refresco. Hacía tanto calor que Roberto se bebió una coca cola de un solo trago... y luego eructó tan estruendosamente que casi se cae de espaldas. El camarero le amonestó con un prolongado “¡niñooooo!” y todos reímos un buen rato. Le recuerdo con varios coches, varios Renault (un Gordini, un R8, R12...), y tuvo también una moto Sanglas, como las de la Guardia Civil de tráfico. Con uno de los coches, volviendo una vez de noche a Palma, chocó con un campesino que iba con su burro en la carretera a oscuras. Afortunadamente no hubo consecuencias graves, pero aún conservo en la memoria el agujero en el capó blanco, donde se estrelló el burro atropellado, con un tornillo sobresaliendo.

En la antigua casa, con la tía Adelina y Carmeli, su familia, Mari y Antonio y nosotros “los niños”
Cuando pasaba consulta en casa, mis primos Juan y Sebastián (“Chanín”), hijos de mi tía Belén (que, por cierto, era la última hermana viva de mi madre y falleció en febrero pasado en Fuenlabrada) que venían mucho a casa a jugar con nosotros, tenían vedada la entrada, del ruido que montábamos y que molestaba en las dependencias de la consulta. Una vez, cuando se despedían, mi primo Juan dijo “hasta mañana” y mi madre le advirtió que tocaban visitas médicas, a lo que él respondió: “¡Ah, claro! Que no podemos venir, que viene tu tío, o tu hermano, o... (hecho un lío ya por los apellidos y las edades diferentes) ¡el tío que venga!”. Nos reímos también un buen rato. Más tarde, cuando éramos Roberto y yo algo más mayores, aprendimos a “dar los números”, o sea, las citas para los pacientes de Pepe, tanto a los que venían a casa a pedirla y se las dábamos en un papel que imprimíamos nosotros con un tampón y un sello, como a los que lo hacían por teléfono y apuntábamos todos en una agenda.

Elena, Matilde (su madre), Pepe, nuestro padre, y yo colándome en la foto
Pepe me acompañó cuando me saqué el DNI por primera vez. Como había trabajado de inspector médico de la Policía conocía al comisario de Córdoba de entonces y concertó la cita para que fuese el mismo comisario el que hiciese el trámite en su propio despacho, en una planta alta del edificio que hay frente a la Cruz Roja. Recuerdo que, esperando a que le trajesen los útiles para tomar las huellas y otras cosas, mi hermano se dio cuenta de que se había dejado los faros del coche encendidos. Entonces me dio las llaves para que bajara y los apagase. Eso hice, y al volver a entrar, el policía que estaba de guardia en la puerta me indicó que entrase por otra que había en el lateral. Al hacerlo me interceptaron dos agentes uniformados con un “¿dónde vas?”. Me asusté, les quise contar que venía con mi hermano, que era inspector, pero no me salía la palabra, de los nervios, y les dije algo así como “teniente” o “general médico”, con lo que se quedaron mirándome con cara muy seria. Pensé que iba a ser  detenido en ese momento, y, entonces, les dije que había venido “a hacerme el carnet de identidad” (con voz temblorosa). Se rieron y me dejaron pasar. Seguro que se habían compinchado todos para gastarme una broma. Como yo ya andaba en contactos con la izquierda clandestina de Palma por entonces, mi temor fue más que justificado, aunque todavía no me había dado a conocer como activista político. Afortunadamente.

En casa de Roberto, en Extremadura, en julio de 2010, reunión familiar
Pepe fue un gran aficionado a la Historia, coleccionista de antigüedades y apasionado de la numismática. Tenía predilección por el mundo romano antiguo y una colección de la que se deshizo hace años. Al conservar amistades en Palma, también compartía con ellos dichas aficiones, como  pasaba con Pepe Cuevas, al que conocía de los juegos de la niñez, y con Antonio Pérez, “Chanca”, cuyos familiares también fueron clientes de la consulta, entre los que se encontraban muchas personas humildes, a las que ayudó, desde los primeros tiempos de sanitario, como aquellos que vivían en los chozos de la Mesa de San Pedro, o los que buscaban remedio a sus males de corazón procedentes de otras zonas rurales y casi aisladas de la provincia. Una vez vino a Palma, ya jubilado, para proponer al Alcalde, Salvador Blanco, la edición de un libro que estaba preparando sobre la biografía del obispo de Cartagena de Indias, Dionisio de Santos, nacido en Palma del Río en el siglo XVI y que era poco conocido por sus paisanos (no sé si terminaría con aquel proyecto, pues no lo presentó). Ya en Almuñécar mantuvo frecuente contacto con el Club de Patrimonio de Motril. Con él yo sí podía hablar de política (algo vetado en el hogar familiar), aunque, más bien, era él el que lo hablaba casi todo, pues su locuacidad era prolija y famosa, y me influyó, tras algunas conversaciones, para derivar hacia la socialdemocracia. También me sirvió para informarme sobre nuestra extensa familia (nuestros abuelos paternos se casaron varias veces, procreando holgadamente además), aunque hayan quedado pendientes aspectos que hubiera querido que me clarificara y me informase más. 

Con Pepito en brazos, todo un padrazo
Como buen profesional era serio y severo en su trabajo, como su padre, pero al mismo tiempo, se distinguía por el gracejo heredado de su madre, su simpatía. Era chistoso, y parlanchín, y afectuoso con la clientela (pacientes y familia), familiares y amistades, ganándose la fama de persona cercana y excelente profesional de la medicina. Marcelino Canovaca me decía que tenían un pacto para cuando coincidían en las bodas: en cada celebración le tocaba charlar a uno de los dos, alternándose, de tan dicharacheros que eran. 

Fiesta del 84 cumpleaños, en Almuñécar. Foto de su hijo Pepe
Últimamente se comunicaba conmigo por correo electrónico, haciendo muchos comentarios a lo que publicaba yo en el blog en este formato porque no se encontraba cómodo publicando  directamente en el blog. Me ha ayudado mucho en la redacción de muchas entradas sobre Palma del Río y sus gentes, recordando cosas de su niñez y juventud, y aportando datos valiosos para completar mis escritos. Tras sus achaques, que comprobamos en el funeral de Mari, en Málaga, y el ictus que le impedía orientarse y posteriormente moverse, la comunicación se hizo menos frecuente. Sus padecimientos fueron similares a los que se llevaron a Mari hace seis años. Y la última vez que hablé con él fue el día de su onomástica. Ya le noté en varios momentos “como despistado”, pues me habló de cosas que, más bien, podrían haber formado parte de la conversación con otras personas. 

En mi boda, los tres hermanos varones. 2008
Mucha gente me preguntaba, al verme, por “el doctor”, familiares, amigos, antiguos pacientes, lo que era síntoma del cariño que le profesaban en Palma. Ya solo puedo contar algunos de los muchos recuerdos que tengo de él, como lo he hecho de las demás hermanas que ya no están. El último de los Domínguez López nos dejó, y siento tener que comunicarlo a quienes se interesaban por él. Se ha ido quedándose con las ganas de que el Ayuntamiento hubiese puesto el nombre de nuestro padre a una de las calles de Palma, a pesar de la petición de algunos vecinos. Un deseo que me expresó varias veces, como reconocimiento a la gran labor social que hizo, e hicieron los sanitarios que, como él, trabajaron por la salud de los palmeños en precarias condiciones tras la contienda civil. Sirvan, en este caso, estas breves líneas para que su recuerdo no se pierda en la memoria de los palmeños y de los que le conocieron en vida, y que esta forme parte del listado de personas señeras que esta hermosa tierra ha visto nacer.

domingo, 9 de julio de 2017

Feria del Teatro en el Sur 2017, lo visto


Una vez más la Feria de Teatro en el Sur ha tomado las calles y espacios de Palma del Río, en este caso en su 34 edición. Como estoy escaso de tiempo, son pocas las obras que he podido disfrutar, pero les haré su, aunque sea pequeño, comentario, como acostumbro desde hace años.


El martes 3 de julio asistimos al Teatro Coliseo para ver "Marat/Sade", la obra de Peter Weiss, en la versión de la compañía Atalaya. Un texto donde se contraponen dos visiones contemporáneas de las ideologías, encarnadas en los dos personajes principales: Marat, como representante del colectivismo, del "ala izquierda" de la Revolución francesa, y el Marqués de Sade, defensor del individualismo, la "derecha egoísta", presentes en una obra de teatro puesta en escena en el manicomio de Charenton por los internos. La obra, de 1964, se adapta bien a esa visión de la política tan del momento, que enfrenta derecha e izquierda de forma maximalista, tajante, dogmática y maniquea incluso (las "dos orillas"), donde no caben los matices. Atalaya se echa de lleno en brazos de esta concepción simplista, haciendo uso de las influencias del teatro de Bertolt Brecht que tanto caracterizan sus últimos montajes. Eso sí con un trabajo muy bien elaborado, con una escenografía minimalista, basada en el empleo de telones que sirven para muchos usos, muy efectista y lograda. El trabajo de los actores y actrices bien resuelto, aunque la música, para mí no aportara nada, e incluso impidiese comprender algunos mensajes.


El miércoles llegó al Coliseo la hora de la nostalgia. La compañía La Cuadra de Sevilla volvía a Palma con su obra "Quejío", un montaje de 1972 que a nadie dejó indiferente entonces. Salvador Távora (que tuvo que subir al escenario, a pesar de sus achaques y años, para ser aclamado) quiso montar en su día un espectáculo donde el flamenco dejaba de ser el entretenimiento de los señoritos y los turistas, para pasar a expresar las penurias del pueblo andaluz, la queja de los mineros, jornaleros y otros trabajadores, postrados ante el poder de los amos, los grandes terratenientes y los empresarios, que esquilmaban las riquezas de estas tierras, explotando a sus habitantes. Unos habitantes que lanzan sus quejas, sus quejíos, en forma de arte flamenco, de cante, de baile, de lamento. Tiene la obra su parte de actualidad, aunque mucho haya cambiado la realidad andaluza 45 años después de su estreno. Pero la Andalucía de la Transición, en la que encumbramos la producción de Távora, ya es historia, y ni los nacionalismos entonces en boga, ni las soluciones "agraristas" nos sirven para conquistar un mundo mejor en nuestro solar. No obstante, no vino mal un poco de recordatorio (con mucho arte) de dónde venimos.


Terminamos nuestro repaso por lo visto en la Feria (solo 4 obras de las 29 programadas), con dos representaciones del viernes 7. La primera, también en el Teatro Coliseo, a cargo de la compañía jerezana La Zaranda, otra de las clásicas de la Feria. Trajeron "Ahora todo es noche", un montaje protagonizado por tres mendigos que nos enseñan sus miserias, sus grandezas, su vida en permanente lucha por la supervivencia, entre cubos de basura, estaciones, comedores sociales y obras sin terminar, con buen o mal tiempo, haciéndonos ver que un día se puede ser el mejor y al poco caer en lo más profundo de la pobreza, con todo lo que ellos conlleva de mantenimiento de la dignidad o de pérdida de ella y hasta del juicio. Exposición bien resuelta con el magnífico trabajo de los tres actores y el escaso atrezzo. Para mí lo mejor que he visto este año (y salvando lógicamente lo que no he podido presenciar).


La segunda y última obra, la muy esperada "Lope que te parió", de la muy querida compañía Malaje Sólo. Parodia al estilo acostumbrado de este grupo, encabezado por Jose Antonio Aguilar (que se hiciera famoso aquí por su paso por Garrapato Teatro) del teatro del Siglo de Oro, encarnado en dos obras: "El mejor alcalde, el rey" de Lope de Vega, y "La vida es sueño" de Calderón de la Barca. Gags, chistes, parodias, sin muchas pretensiones (también afortunadamente) que hicieron reír un buen rato a los asistentes, para empezar de buena manera y algunas risas el ansiado fin de semana. El año que viene, más.

martes, 2 de mayo de 2017

Fundación y refundación del PSOE


El PSOE fue fundado en 1879, en Madrid, hace 138 años. Fue en la calle Tetuán, en el bar Casa Labra. Asistieron 25 personas: 16 tipógrafos, dos joyeros, un marmolista, un zapatero, cuatro médicos y un doctor en ciencias. El movimiento obrero era fundamentalmente anarquista en España, formando parte de la Primera Internacional, pero el mismo Karl Marx se ocupó de que su yerno, Paul Lafargue, intentase que las ideas socialistas se implantaran en nuestro país. Para ello contactó con algunas personas, entre ellas Pablo Iglesias. Éste, con ese grupo de veinticinco personas, fundó el Partido Socialista.


Vivimos momentos de incertidumbre. La crisis que padece el PSOE no parece que amaine. Es más, las primarias convocadas para elegir secretario general están dividiendo a la militancia, y dejando salir a la luz formas y mensajes que se salen de lo normal, llegándose incluso hasta el insulto y el enfrentamiento personal, especialmente en las redes sociales, ya que internet está amplificando el ruido provocado por estas disputas de poder. Yo, hace tiempo, propugné la refundación del PSOE, ya que considero que debemos dar un buen repaso al partido, para recuperar mensajes, programa de izquierdas y credibilidad, en lugar de caer en las luchas cainitas que estamos sufriendo. No ha sido el camino escogido. Y eso me tiene decepcionado. Hoy día, aniversario de la fundación, no sé si recuperaré la ilusión, pero sí recupero una imagen del verano pasado, cuando estuvimos en Casa Labra, el lugar donde nació el Partido Socialista. Al menos allí pasamos unos buenos ratos en nuestra visita a Madrid.

sábado, 11 de marzo de 2017

El 11M y la islamobofia


Se cumplen hoy 13 años del atentado terrorista del 11M, el más grave de la historia de España. Un momento para recordar a las víctimas de aquella masacre perpetrada por terroristas islamistas, que quisieron responder así a la participación de España en la guerra de Irak, de la mano de José María Aznar. Aunque haya todavía quien sostenga el embuste que propagó el entonces ministro del interior, Ángel Acebes, de que había sido ETA la autora, teniendo ya pruebas de que los tiros iban por otro sitio. Recordemos que estábamos en campaña electoral y al PP no le interesaba aparecer ni indirectamente como responsable de algo que les relacionase con los islamistas. Por eso el ministro llegó a tachar de "miserablesa quienes ya preguntaban sobre las nuevas líneas de investigación que apuntaban a colaboradores del Al Qaeda. Pero fue la presión ciudadana la que obligó al gobierno a decir la verdad, antes de que se fuese a las urnas, con lo que el PP sufrió el castigo electoral con la victoria de Zapatero.

Trece años después, con juicios que han aclarado la verdad, algunos siguen envenenando el ambiente. Trece años después, con tantos atentados, estragos, asesinatos y atrocidades cometidas por integristas islamistas, los que defendieron las mentiras del 11M siguen en su campaña de intoxicación. Esta vez uno de los medios, junto con el diario El Mundo, que alentaron la mentira de ETA y la posterior duda sobre la autoría de los atentado, Libertad Digital, ha hecho un gran descubrimiento: los que acusaron a los islamistas del atentado son islamófobos, tienen fobia al islam. ¡Toma ya! Se basan en un vídeo que ha realizado un francés, que se proclama de izquierdas, donde sostiene que la condena de entonces fue por esos motivos. El documental, que está pasando por internet sin pena ni gloria, copia las patrañas de ese medio de comunicación (entre cuyo accionariado se encuentra el PP, gracias a la compra de acciones que hizo Luis Bárcenas) para poner en duda la autoría islamista y termina acusando de islamofobia a la justicia española. Y ahora, los que acusan permanentemente a la izquierda española de pro-islamista, por anti-cristiana, y de anti-israelí y anti-sionista, resulta que invierten el insulto y le llaman islamófoba. Casi nada. Y la pirueta mental la proclaman a los cuatro vientos sin complejo de ningún tipo. O sea, que los "rojos" (como dicen ellos) somos a la vez partidarios y detractores del islam. Y se quedan tan tranquilos. Da igual, lo que importa es seguir sembrando cizaña, defendiendo los embustes de aquel día y los posteriores, y... "leña al mono que es de goma"... a difundir esas patrañas que "nos reportan tantos dividendos". 

En fin, dan asco. Y no merecen ni un minuto más. Los que sí se merecen unas palabras de recuerdo son aquellas víctimas de entonces, sus familiares, y todo el pueblo español, que tanto sufrimiento ha tenido con el terrorismo.

sábado, 4 de marzo de 2017

El blues del autobús (a propósito de los ultras y las drag queens)


Había una serie policial de televisión de los años ochenta que se llamaba Canción triste de Hill Steet. Así la llamaron en España, pues su nombre original era Hill Street Blues. Parecía que los programadores de televisión consideraban que no sabíamos qué era un blues, y prefirieron cambiar el nombre por "canción triste", para aclararnos ciertas cosas. En sus orígenes, el blues pudo tener una nota triste, es verdad, pero como género musical también nos ha ofrecido temas de lo más alegre. Viene esto a cuento por otro título, en este caso, el que tomo para la entrada, uno de una canción de Miguel Ríos, "El blues del autobús". Es éste un tema ciertamente melancólico, que nos cuenta las idas y venidas por la carretera del cantante y sus acompañantes, en esas enormes giras que nos acostumbró durante unos cuantos años de éxitos en su discografía y sobre los escenarios de todo el país. ¿Por qué este título prestado? Por la polémica de esta semana del autobús de la organización ultra Hazte Oír. Una triste polémica, a mi juicio. Me explico.

El mensaje del autobús es ciertamente tendencioso y pretende hacer un ataque a quienes piensan que los seres humanos pueden cambiar de género voluntariamente, con libertad. No es sorprendente, pues esta organización ultra defiende postulados que se inspiran en la doctrina de la Iglesia Católica, que pretenden mostrarnos como antinaturales y contrarios a los designios divinos, determinados comportamientos, como el divorcio, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la homosexualidad en sí misma, el aborto y, en este caso, la transexualidad . No admiten la distinción entre sexo (la condición sexual biológica de cada ser humano) y género (el estatus cultural y social del que se derivan ciertos comportamientos). Incluso hacen campaña, como otros componentes de la Iglesia (especialmente la jerarquía católica), contra la llamada "ideología de género", a la que consideran un factor de corrupción y de destrucción de la humanidad. Tras ello se esconde el rechazo tradicional a la igualdad entre hombres y mujeres. Y a la libertad. Ni que decir tiene que no comparto estas tesis (como se puede comprobar en diferentes entradas de este blog, desde hace años). Pero lo que me entristece (de ahí el título de la entrada) es la campaña iniciada por algunos para prohibir estos mensajes, e, incluso, para condenar penalmente su difusión, lo que ha dado lugar a la inmovilización del autobús propagandístico. Algo que considero una censura. El manifestarse en contra, ya sea en serio o en broma (como las muchas parodias que están triunfando en internet, algunas geniales), es lo que procede, si se discrepa, pero no la represión.

Hay que partir del hecho de que, no hace mucho tiempo, una campaña de visibilización de los transexuales, especialmente los infantes, y de apoyo a ese colectivo, se ha visto en numerosas ciudades de España. Los ultras de Hazte Oír protestaron, pero, afortunadamente, ningún juez o fiscal, prohibió la campaña, para disgusto de esta organización. Parece que lo del autobús es una respuesta a aquella campaña. A mi modo de ver, permisible, pues entra dentro de la libertad de expresión. Como la campaña en favor de la transexualidad. Pero alguien ha decidido convertir en mártires a los ultras del autobús, me temo, con esta censura.


En estos días de carnaval, también nos hemos enterado de la noticia de que una drag queen disfrazada de Virgen, y de Jesucristo también, se alzó con el premio del Concurso del carnaval de Canarias. La polémica ha surgido con ello. La jerarquía católica y diversos medios conservadores han levantado su voz contra esos disfraces, haciendo en algunos casos referencia al Código Penal, que considera delito la ofensa a los sentimientos religiosos. Otra vez otro intento de censura. En carnaval es normal la crítica a los poderosos, entre los que siempre (repito, siempre) se ha incluido a la jerarquía católica, desde un simple cura al mismísimo Papa. Lo normal es la transgresión; es su propio origen, como forma de dar rienda suelta a todo tipo de pasiones, entre las que se encuentran las formas de desahogo contra el poder y los dogmas establecidos, pues después se entra en la Cuaresma, y el recogimiento y la tristeza por la muerte de Jesús de Nazaret, incluso se volvieron obligatorios en nuestro país, sobre todo durante el régimen anterior, confesionalmente católico, como bien sabemos.

El carnaval es otro momento, donde la libertad de expresión (siempre vigente, por cierto) se hace más patente. De ahí que ese intento de censura, con la amenaza del código penal en la mano, sea del todo punto contraproducente, incluso anticonstitucional.

Y esto es lo que me parece triste. El blues del autobús y el blues de la drag queen. Tanto hacer uso del código penal y los tribunales para coartar la libertad de expresión es un despropósito. Venga de donde venga. Se decía hace tiempo que en España vamos siempre detrás de un cura, ya sea con un cirio o con un garrote. La jerarquía católica siempre está condicionándonos, directamente o a través de organizaciones amparadas por ellos, como la del famoso autobús. No se puede criminalizar tanto comportamiento. Siempre va a haber alguien que cuente un "chiste de maricones". Y en cualquier barra de bar podemos encontrar a alguien que se "cague en Dios, la Virgen y en los Apóstoles" porque su equipo haya perdido el partido de fútbol de la jornada. Será de muy mal gusto, si quieren, pero esas expresiones entran dentro de la libertad de expresión, y considerarles unos delincuentes y querer meter en la cárcel a quienes las profieran es una exageración intolerable. Ya está bien de tanta censura. Los "delitos de opinión" son propios de las dictaduras, la opinión es libre y su difusión un derecho. Quien se sienta ofendido por ese tipo de manifestaciones, tiene derecho también a contestar, a hacer públicas sus ideas, opiniones y creencias, no a censurar las de las demás. Debemos recobrar la sensatez, de una vez. Para vivir en un país sin tristeza es necesario que los extremistas, de uno u otro signo, no nos impongan sus dogmas.

jueves, 23 de febrero de 2017

No a la venta de armas a Arabia Saudí


Todos recordamos con espanto los atentados que venimos sufriendo con regularidad en Europa ejecutados por miembros del llamado "Estado islámico" o también "Daesh". Estos crímenes cuentan con un apoyo claro de países que fomentan el islamismo violento, gracias a los "petrodólares", como comenté hace tiempo. Nada ha cambiado, a pesar de conocerse esas claras conexiones con regímenes extremistas e incluso otros considerados moderados, como es el caso de Arabia Saudí. También he llegado a pedir, por ello, la ruptura de relaciones diplomáticas con Arabia Saudí, junto a otros ciudadanos, a través de la correspondiente recogida de firmas, petición que no tuvo apenas eco. Hoy vuelvo a pedir apoyo para una recogida de firmas. En este caso es de Amnistía Internacional, que pretende parar la venta de naves militares a Arabia Saudí, por parte de una empresa española, un armamento que pude ser usado para atacar a la población civil, en clara conculcación de los derechos humanos y los tratados internacionales. Esta venta parece que es la contrapartida a las compras de crudo, que tanto engordan las arcas de los tiranos árabes, claros apoyos de quienes propugnan el expansionismo islámico por la fuerza. Si estás de acuerdo con esa petición de freno a la venta de armamento y barcos de guerra, puedes firmar aquí la siguiente carta: 

"Mª Luisa Poncela García 
Secretaria de Estado de Comercio

Estimada señora:

Le escribo para manifestarle mi oposición a la exportación a Arabia Saudí de cinco corbetas para la armada saudí. Le pido que no autorice la exportación de estos barcos de guerra porque existe un riesgo claro de que se utilicen en ataques militares directos a la población civil, en ataques indiscriminados en Yemen y en el bloqueo naval al que Arabia Saudí somete a Yemen desde marzo de 2015, y que supone una violación grave del derecho internacional humanitario. 

La exportación de estas corbetas supondría una violación del derecho internacional y español sobre venta de armas, incluido el artículo 6 del Tratado sobre el Comercio de Armas, que prohíbe la transferencia de armas si, en el momento de la autorización, el Estado tiene conocimiento de que las armas podrían utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra e infracciones graves del derecho internacional humanitario.

Por ello le pido que:

Deniegue la autorización de exportación de armas a Arabia Saudí, incluidas las corbetas de Navantia, mientras siga habiendo un riesgo sustancial de que las armas se podrían emplear para cometer o facilitar violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario o se podrían desviar para dicho uso.

Adopte medidas inmediatas para aumentar la transparencia y el control de las exportaciones de armas españolas en la presente legislatura.

Atentamente,"

Entre todos debemos parar este infame comercio.

viernes, 27 de enero de 2017

La foto del viernes: 72 aniversario de la liberación de Auschwitz


El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas entraron en el campo de concentración de Auschwitz, en los territorios ocupados de Polonia por las tropas alemanas, en la Segunda Guerra Mundial. Liberaron a los supervivientes y los no evacuados cuando los nazis huyeron por la cercanía de las tropas rusas. Y se encontraron con el horror en persona. El horror de los planes de exterminio de los judíos por los nazis. En Auschwitz fueron internados primero detenidos polacos y más tarde alemanes represaliados, delincuentes comunes, gitanos, homosexuales, presos políticos (socialistas, comunistas, principalmente), prisioneros de guerra, y también los judíos deportados de los territorios ocupados y de la propia Alemania. Se les internaba como prisioneros esclavizados, para lo que se seleccionaba a los capaces de trabajar. A los incapaces (ancianos, enfermos, niños, mujeres) se les gaseaba. Primero se les mataba con disparos, pero era caro y la munición era necesaria para la guerra, así que se empleó el gas y luego la incineración para desprenderse de los cadáveres. Este y otros campos fueron el recurso para la llamada "solución final", el exterminio de la raza judía por los nazis. Afortunadamente perdieron la guerra y no consiguieron sus planes. Hoy 27 de enero se conmemora el Día de las víctimas del Holocausto. Algo que no debemos olvidar. Cuando políticos, como el presidente Donald Trump, elogian el uso de la tortura y se mantienen campos de reclusión como Guantánamo, debemos recordar estas atrocidades, consecuencia de la falta de respeto a los derechos humanos. Para que no se repitan más monstruosidades así. (Foto del llamado Álbum de Auschwitz, un reportaje realizado por miembros de las SS donde se detallan los pasos que daban los internados desde la entrada en el campo hasta su asesinato)

martes, 20 de diciembre de 2016

Los discapacitados y sus trabas para contraer matrimonio


Hace unos años comentamos la intención del gobierno de Rajoy, siendo ministro Ruiz Gallardón, de implantar el "divorcio notarial". Me extrañaba (o más bien comentaba con sarcasmo) esa idea de facilitar el divorcio en un gobierno claramente confesional, y que, por ello, debiera estar en contra del divorcio. Lo achacaba más bien a los intentos de buscar nuevos "nichos de negocio" a los notarios (como también se los estaban buscando a los registradores, los colegas de Rajoy) tras la pérdida de ingresos por la crisis, sobre todo inmobiliaria.

Reformaron el Código Civil para, por ejemplo, permitir que los notarios pudiesen celebrar los matrimonios, además de los jueces, alcaldes, concejales y funcionarios diplomáticos y consulares en el extranjero. Ahora nos hemos enterado, por una denuncia de las federaciones de asociaciones de discapacitados, que las reformas legislativas han ido más allá. Concretamente reformaron también el Código Civil para cambiar el artículo 56, relativo al expediente necesario para acreditar que se tienen los requisitos legales para contraer matrimonio. En él han incluido un párrafo enormemente polémico. Dice así: "Si alguno de los contrayentes estuviere afectado por deficiencias mentales, intelectuales o sensoriales, se exigirá por el Secretario judicial, Notario, Encargado del Registro Civil o funcionario que tramite el acta o expediente, dictamen médico sobre su aptitud para prestar el consentimiento."

Antes (todavía en la regulación actual, pues hasta junio de 2017 no entra en vigor la reforma) decía así: "Si alguno de los contrayentes estuviere afectado por deficiencias o anomalías psíquicas, se exigirá dictamen médico sobre su aptitud para prestar el consentimiento." Una normativa que puede ser dudosa, pero que no ha provocado conflictos de consideración, pues solo hace referencia a deficiencias psíquicas que pueden viciar el necesario consentimiento. 

Con la nueva redacción los discapacitados sensoriales han puesto el grito en el cielo, pues les afecta de lleno, exigiéndose, por ejemplo, que quien padezca sordera necesite el dictamen para casarse, cuando esa deficiencia no afecta al consentimiento matrimonial que ha de prestarse. Lo mismo le pasará a un ciego. Además de ser dudoso eso de las deficiencias intelectuales. Aquí el legislador se ha pasado de rosca, presumiendo la invalidez del consentimiento para todos los discapacitados no físicos. Algo arcaico y contrario a los derechos de personas, que, aunque tengan taras (¿y quién no las tiene? yo tengo gafas por deficiencia visual y plantillas en mis pies) y por ello son clasificados como discapacitados (no inválidos, que tiene una connotación negativa), sí pueden gobernarse con la misma (y algunas veces con más) autonomía que las personas que son consideradas "normales", incluso aunque esa discapacidad sea intelectual (pensemos, valga el ejemplo, en los grandes profesionales que conocemos por los medios de comunicación que tienen síndrome de Down)

En fin, otra de las brutalidades que trajo como consecuencia la feroz actividad legislativa que padeció el PP antes de las elecciones, para presentarse al electorado con los "deberes hechos",  pero que no les sirvió de nada pues le provocaron la pérdida de la mayoría absoluta. Legislar a toda prisa, a tontas y a locas, trae malos resultados.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Ha muerto Fidel Castro


Esta vez sí, esta vez es verdad que ha muerto Fidel Castro. No es otro invento de internet, como comenté hace tiempo. Lo ha anunciado su hermano Raúl, sucesor en la monarquía comunista que gobierna en Cuba. Lo primero es mostrar nuestras condolencias a su familia, como por el fallecimiento de cualquier otro ser humano (como a los familiares de Rita Barberá, por muy acusada de corrupción de que estuviera, a pesar del desprecio de comunistas y podemitas varios). Lo segundo es comentar su figura, la de un personaje histórico del siglo XX de primera magnitud.

Consiguió el poder con una revolución que derrocó al corrupto dictador Batista, aliado de Estados Unidos, que pronto le declaró su hostilidad, con una torpeza propia de gobernantes soberbios. J.F. Kennedy ordenó la invasión de exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, un fracaso que hizo echar en brazos de los soviéticos al régimen de Castro, el principal enemigo de Estados Unidos. La crisis de los misiles agravó la situación. Para entonces la revolución que había de liberar Cuba se había pasado ya al bando comunista, marxista-leninista, convirtiéndose en una avanzadilla soviética a las puertas del coloso yanqui. Uno de sus ministros y colaborador durante la insurrección cubana, Ernesto Guevara, el Ché, se dedicó a extender la revolución por América con técnicas de guerrilla, siendo derrotado y muerto en Bolivia, y convirtiéndose en un icono para la izquierda en general. El comunismo parecía expandirse por América, sobre todo cuando, en Chile, Salvador Allende ganó las elecciones con la Unidad Popular, una coalición de partidos de izquierda. Con el golpe que derrocó a Allende y la pujanza de otras dictaduras militares, Estados Unidos intentó frenar ese avance, provocando al mismo tiempo las simpatías por los comunistas apoyados por Fidel y los suyos. Una espiral de violencia, represión y pobreza que azotó durante años Hispanoamérica.

Las democracias se fueron instalando en América, pero el Castrismo permanecía en pie, pese a su derrota ideológica y el inútil embargo comercial impuesto por Estados Unidos. La caída de la Unión Soviética y sus países satélites de Europa del Este dejó a Cuba sin sostén político y económico, ya que sobrevivían por la cuantiosa ayuda prestada por el coloso ruso. El régimen no pudo contrarrestar el empobrecimiento de la población, por lo que arreció el mensaje nacionalista que le había servido de argumento para mantenerse en el poder. Su única razón de existir era su resistencia a ser colonizados de nuevo por los Estados Unidos, lo que le granjeaba el apoyo popular. Pero su sistema económico ineficaz, a la par que la escasez de recursos, ha provocado el descontento de parte de la población, que se ha manifestado en la aparición de una oposición democrática, fuertemente reprimida por las fuerzas del régimen. En Cuba siguen sin respetarse los derechos humanos. 


Fidel Castro mostró signos de estar gravemente enfermo en 2006 y en 2008 renunció a su cargo. Parecía que se abría una puerta a la esperanza por normalizar la situación, virar hacia un régimen democrático y cambiar de orientación. Nada de eso ocurrió, ya que le sucedió en el poder su hermano Raúl, como ocurre en la dictadura de Corea del Norte, o en las tiranías del Golfo Pérsico, donde los familiares se suceden en el poder sin cesar. El régimen castrista ha demostrado ser de más duración que los discursos que pronunciaba Fidel, o que la vida biológica y política de su amigo Manuel Fraga. Hace dos años se iniciaron conversaciones para restablecer relaciones entre Cuba y Estados Unidos, parece que gracias a la intervención del Papa Francisco, argentino, y, por tanto, hispano como los Castro. Eso nos aportó una luz de esperanza. La muerte de Fidel puede que fuese el paso necesario para dar un impulso a la necesaria transición en la isla caribeña. Ya veremos qué pasa.

Fidel Castro fue visto como un héroe por parte de la izquierda española, que todavía lo ve como alguien valioso, a pesar de su vindicación del ejercicio de la violencia política. La revolución cubana inspiró a muchos en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, creyendo que era un soplo de aire fresco dentro del enrarecido mundo comunista. A muchos otros nos terminó decepcionando, por su tozudez en conculcar los derechos humanos, por mantenerse en la tiranía y por seguir defendiendo una ideología política (el marxismo-leninismo) que no ha liberado a la humanidad de las lacras del capitalismo, sino que ha sustituido la libertad por regímenes burocráticos que han traído pobreza para la mayoría y solo riqueza para los mandamases (se dice que Fidel era multimillonario, mientras mataba de hambre a sus súbditos). También ha inspirado a esa izquierda populista que gobierna en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia, cuyo balance, por mucho que se empeñen aquí algunos en alabar, no es precisamente esperanzador. Hoy muere el hombre, pero me temo que no muere el mito. Los seres humanos somos tercos, y, aunque vemos los errores, somos capaces de persistir en ellos por orgullo, por no dar nuestro brazo a torcer. Espero que la situación en la Cuba vaya cambiando y así quienes usan su caduca ideología y otras coartadas allí defendidas dejen de engañar a las pobres gentes que, desesperadas por su situación social y económica impuesta por el neo-liberalismo triunfante, se echan en brazos de defensores de tiranos como lo fue Fidel Castro. Los derechos humanos no están del todo consolidados y siguen en peligro por obra y gracia de charlatanes de uno y otro extremo bando. 

viernes, 25 de noviembre de 2016

La foto del viernes: campaña contra la violencia de género


Hoy es el día internacional contra la violencia de género. Ya he publicado varias entradas en días como el de hoy. Esta vez me limitaré a publicitar la campaña que el Ayuntamiento de Palma del Río está realizando con ese motivo este año. Quien quiera conocer mi experiencia personal en un caso de violencia de género, que viví hace muchos años, que pinche aquí, o en el enlace que publico en el lateral como Entrada destacada. 25N, ni una menos.

viernes, 18 de noviembre de 2016

La foto del viernes: El Barrio de las Palmeras, sin palmeras


Uno de los barrios que se fueron creando en el siglo pasado en Palma del Río, empleando viejas construcciones, fue el que su promotor llamó Guadalpalma, un barrio donde hace años se trasladó mi suegro con su familia. Fue un barrio que se formó con diversos solares, entre otros, con el de una de las casas de la familia Gamero-Cívico, la que daba a la calle Nueva, y que conectaba con el llamado Corralón de Zúñiga, ya en la Avenida de Santa Ana. Tiene varias calles con nombres prestigiosos y honrados por el ayuntamiento, como José Jiménez Molina, Julia Pintor López, Antonio Moreno Carmona y Francisco Moreno Horcas "Padre Paco". La calle que cruza la urbanización entre calle Nueva y Avda Santa Ana se llamó calle Bosque, y la plaza que linda con ella Plaza El Bosque. Ello se debía a la imagen que muchos recordamos de un gran jardín que tenía la casa de los Gamero-Cívico, semejante a un bosque. Un jardín que, en parte se mantuvo con la nueva urbanización, como zona verde, caracterizado por la presencia de multitud de palmeras. De ahí que popularmente al barrio se le conociese como "las palmeras". Pero, como todos los seres vivos, las plantas también tienen un final, al que han contribuido los ejemplares de esa plaga maldita que está acabando con los palmerales de la Península Ibérica, el picudo rojo, cuyas larvas destruyen interiormente los troncos de las palmeras, provocando su muerte, sin que podamos darnos cuenta del daño, pues es ya demasiado tarde. En este barrio llevan años intentando frenar la plaga, sin éxito, ocasionado la tala de las palmeras muertas. En estos días han procedido a una medida drástica, talando casi todas las que quedaban (esas dos más altas que sobresalen del skyline palmeño no han sido atacadas todavía). Espero que sean repuestas. Pero, por ahora, el barrio ya no podrá ser llamado como antaño, las palmeras. Una pena.

martes, 15 de noviembre de 2016

Otra triste despedida: Antonio Ballesteros


Es desolador. De nuevo vuelvo del tanatorio de dar un pésame. Ha muerto esta mañana Antonio Ballesteros Moreno, médico anestesista, pero, sobre todo, amigo de la juventud y esposo de mi amiga Mari Carmen Navarro. Antonio llevaba más de un año apartado de su trabajo y de la vida social tras sufrir una encefalitis mientras estaba de viaje de vacaciones el año pasado. Estuvieron haciéndole pruebas y en octubre empezaron a darle quimioterapia, pues le encontraron un tumor cerebral, uno bien complicado imposible de operar. Ya había padecido dos anginas de pecho y era diabético, pero eso no le había impedido vivir con cierta normalidad. Ni la quimio ni la radioterapia han podido con su mal. En julio les eché de menos en una cita, hasta entonces ineludible, la Feria del Teatro en el Sur, siempre frecuentada por el amor a la literatura y al teatro de Mari Carmen.


A Antonio le conocí de joven, con otros amigos. Estuvimos un tiempo en la misma pandilla. En ella estaba también Mari Carmen. Recuerdo una fiesta en el piso de un profesor de los Salesianos, donde salieron varias parejas. Solo ellos continuaron con algo serio. De aquella época eran amistades como Curro Barro o Pepe "Ramillo" (con quienes hemos coincidido en el tanatorio). Antonio estudió medicina y trabajó en la carpintería de su padre para pagarse los estudios. Nos veíamos muchas veces por Córdoba, cuando salía de paseo con Mari Carmen. Uno de sus primeros trabajos fue con un contrato de seis meses en el Ayuntamiento de Palma del Río, cuando yo llevaba el área de Servicios Sociales (1987-1991). Prosiguió luego su carrera, siendo uno de los más fervorosos defensores del Servicio de Cirugía Mayor Ambulatoria que se instaló en el Centro de Salud de Palma, al que acudía como anestesista, además de tener su plaza en el Hospital de Osuna. Recientemente le homenajearon por ello, merecidamente.


Antonio y Mari Carmen tienen dos hijas (Almudena y Carmen). Han demostrado ser unos padres estupendos. Y ellas le han correspondido con los cuidados que podían ofrecer. Mari Carmen, profesora del Colegio Salesiano, pidió una excedencia para cuidar a su marido, sacrificando parte de su carrera. La evolución de la enfermedad le ha tenido atareada, pues Antonio iba perdiendo facultades poco a poco, no pudiendo valerse por sí mismo en los últimos meses. Tantos desvelos han tenido triste final esta mañana. 


Es terrible que una persona que se ha dedicado a procurar la salud de los demás vea cómo la suya va decayendo poco a poco, sin poder hacer nada para remediarlo. Y también que quienes tiene a su alrededor sientan la impotencia de no poder impedir el desenlace, perdiendo a la persona que quieres anulándose hasta su personalidad. Es mucho el sufrimiento de Mari Carmen y su familia. Antonio era grande en estatura y en personalidad, grande en sentimientos y cariño. Y una persona querida por muchos, que hemos sentido dolor por su enfermedad y por su fallecimiento. Una pérdida enorme, como su anatomía, como su bonachona y perenne sonrisa. Afortunadamente su familia recoge lo bueno que tenía y eso nos impedirá olvidarle. Seguro que su amada Mari Carmen algún día recobrará su afición y pasión por las letras (relegadas en este triste tiempo) y nos endulzará la vida con sus recuerdos. ¡Un abrazo, amigo!


domingo, 13 de noviembre de 2016

Hasta siempre, Manolo


Acabo de llegar del tanatorio y vengo todavía con la pesadumbre del momento. He dado el pésame a los familiares de Manuel Blasco Jiménez (su primo Rafa, su hermano Pepe y su mujer, Carmen...). Manolo, como lo conocíamos, era el dueño de Casa Manolo, el antiguo Mesón Palmeño, de la calle León Benítez, que antes tuvo en la calle Alfarería, en el antiguo Bar Peporro. Hoy nos ha dejado, víctima del cáncer que le tuvo desmejorado desde hace meses. Un mazazo cuando nos hemos enterado esta mañana.

A Manolo lo conocí en el Bar Rafael, el que tenía su tío del mismo nombre en la calle Castillejo esquina Plaza de España. Lo alquilaron él y su hermano Pepe, convirtiéndose en lugar de referencia para público de todas las edades, pues lo mismo te servían el desayuno (por las mañanas), que una tapa o ración con tu bebida preferida (al medio día), el café por la tarde, y las copas que quisieras por la noche, cuando funcionaba como pub. Fue durante años el lugar preferido por mis amigos y mío para echar la cervecita de los sábados a medio día, o el domingo el café y las copas por la tarde y noche. Cerraron en mayo de 2009, como conté en una entrada del blog, con gran pena para nosotros, aunque posteriormente el local lo han regentado otros profesionales, siendo desde hace pocos días un moderno "grastro-bar".


Los hermanos Blasco, tras el cierre, separaron sus carreras profesionales. Manolo continuó en diversos negocios como camarero, hasta que se quedó con el Bar Peporro. Allí abrió su restaurante Casa Manolo. Más de una vez hemos cenado allí, por la cercanía a nuestra casa. Desde entonces contaba con Antonio Ostos en la cocina, una garantía, por su buen hacer en los fogones. Desde hace algún tiempo se trasladaron a la calle León Benítez, su ubicación actual. Aquí las cosas fueron a mejor. Siempre con clientela, más de una vez nos vimos con problemas a la hora de encontrar mesa, aunque siempre nos la consiguieron. 


La última vez que estuvimos cenando allí fue hace dos semanas, el sábado. Estaba lleno, pero conseguimos mesa. No tuvimos problemas en mayo, el día del cumpleaños de Ana, mi mujer, ya que era entre semana. Cenamos estupendamente. Recuerdo que el mismo Manolo nos estuvo atendiendo, además de la camarera. Al terminar nos preguntó si queríamos postre y le dijimos que no, que estábamos saciados. Entonces llegó la sorpresa: nuestra amiga Rosa se presentó con una tarta con las velas de cumpleaños, y todos le cantaron. Manolo, riendo a pierna suelta, me dijo "no decías que no ibas a tomar postre, pues te vas a hartar". Efectivamente, me tomé un buen pedazo de tarta. Fue la última vez que hablamos.

En el verano Ana le vio en el banco. Casi no le reconoció, estaba muy desmejorado. Entonces nos enteramos de su enfermedad. Poco ha durado, le ha venido derecho. Se dedicó a preparar sus asuntos pensando en su mujer y sus hijas. Hace una semana una infección de pulmón le obligó a ingresar en el hospital.. y hoy nos ha dejado. Una pena. Una persona todavía joven, a la que le iban bien las cosas, tras ciertas dificultades, siempre luchador, y un amigo. Un gran golpe para sus familiares, muchos de sus clientes, y los muchos amigos que ha dejado tras tantos años tras la barra. Le echaremos de menos. Prefiero recordarle con su sonrisa. No le olvidaremos, como no olvidaremos los buenos momentos que nos hizo pasar. ¡Hasta siempre, Manolo!