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martes, 9 de mayo de 2017

Bikinis, fútbol y rock & roll


Así se llama el nuevo libro de Adrian Vogel, un libro donde narra, desde la perspectiva que este hombre ha vivido (la música pop sobre todo) el paso del Franquismo a la democracia actual. Un libro de investigación que nos cuenta que, gracias a cierta perspicacia de los gerifaltes de entonces, las cosas que estaban cambiando el mundo en los años sesenta y setenta, fueron entrando en España, dosificadas, consiguiendo que no nos rebelásemos y cambiásemos el statu quo de forma radical. Lo que luego se llamó el "Franquismo sociológico". Un repaso por la historia reciente en forma de "crónica pop", repleta de datos y anécdotas.


"Bikinis, fútbol y rock & roll" ha sido editado por el Grupo Akal, y cuenta con el prólogo de El Gran Wyoming. Yo no me podía resistir a comprarlo, y ayer me llegó. Otra adquisición para hacer paréntesis de lectura, durante la preparación de las oposiciones.

Adrian Vogel, a la derecha, con Michael Jackson

De Adrian Vogel (periodista, futbolero (merengón de pro) promotor musical, ejecutivo de discográficas, conferenciante... tal vez el más entrevistado en España cuando murió Michael Jackson) ya os he hablado varias veces, incluso he comentado alguna otra publicación suya, como el eBook Mi mundial Brasil 2014. Tiene un blog, El Mundano, muy recomendable, que nació un mes antes que el mío, donde he tenido el honor de publicar diversas entradas sobre temas musicales, como Un siglo de canciones 17: “Este Madrid” (por Francisco Javier Domínguez “Schevi”), que, por cierto, aparece en el listado de post más vistos. Supe de sus andanzas con aquel programa que emitían en RNE, Para vosotros jóvenes, que recordé en un emotivo post sobre mis aprendizajes con el mundo de la radio. Espero disfrutar de su nuevo trabajo. Y ¡anímense! búsquenlo, que seguro lo gozan.

domingo, 26 de febrero de 2017

Mi despacho: nuevos planetas, extraterrestres y código penal


Retomamos la sección "Mi despacho" que ya recuperamos para el blog hace algún tiempo, para comentar asuntos de rabiosa actualidad. 

Rodríguez: ¡Matilde! viene o no ese café.

Matilde: ¡Va, Don Rodríguez! que ya está el café. Pero espere que termine las noticias de la radio.

Rodríguez: ¡Bueno! Ahora tengo que esperar a la radio. ¡¿Por qué no habré cambiado yo de secretaria en treinta años?!

Matilde (cinco minutos después): Ya estoy aquí con el cafelito...

Rodríguez: Frío otra vez...

Matilde: Es que verá, Don Rodríguez...

Rodríguez (cortando): Don Francisco, o Señor Rodríguez, o Rodríguez a secas, Matilde. Se lo he dicho muchas veces, mujer.

Matilde: Verá, Don Rodríguez a secas. Es que estaban diciendo en la radio que la NASA acaba de descubrir un sistema solar nuevo, de una estrella con nombre muy raro, con 7 planetas ¡como la Tierra! ¡y que pueden tener agua y hasta vida! ¿no le parece emocionante?

Rodriguez: Sí muy emocionante. Pero eso no es ninguna novedad. Los astrónomos hace tiempo saben que hay otros planetas fuera del sistema solar, los llaman los "exoplanetas". Lo que pasa es que ahora dan la noticia. Y no me sorprende. La NASA periódicamente convoca ruedas de prensa para anunciar descubrimientos sobre Marte, satélites artificiales, galaxias lejanas, etc, sobre todo cuando cambian de presidente de los Estados Unidos. Supongo que será para que se acuerden de ellos y no les corten el grifo de las subvenciones.

Matilde: Pues yo no sabía nada de nada de esos planetas. Mira que si de verdad existen los extraterrestres y nos vienen a visitar. 

Rodríguez: Seguramente existan los extraterrestres. En un Universo de millones de galaxias, con miles de estrellas, que pueden tener planetas girando a su alrededor, seguro que pueden darse las condiciones que hacen posible la vida. Lo sorprendente sería que solo eso ocurriese en la Tierra, un puntito minúsculo en la inmensidad de Universo.

Matilde: ¡Qué bonito eso que ha dicho de la inmensidad del Universo! ¿Usted cree que los extraterrestres que viajan en los OVNIS y secuestran a los terrícolas, para hacer experimentos con ellos, como vemos en las películas, vienen de alguno de esos siete planetas que ha anunciado la NASA?

Rodríguez: No sé, Matilde, pero no lo creo, porque esos planetas están a 40 años-luz de la Tierra. Necesitarían viajar a la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo), algo portentoso técnicamente, y aún así tardarían cuarenta años en llegar aquí. Demasiado tiempo para hacer esos experimentos de los que usted habla.

Matilde: Yo no, los expertos. Como el que salió en el programa de Iker Jiménez (Cuarto milenio) y avisó de que el Código Penal no se refiere a los extraterrestres cuando habla de violaciones. Figúrese, Don Rodríguez, si un extraterrestre viola a una mujer de la Tierra, queda impune. ¡Qué horror! ¡estamos indefensas!

Rodríguez (cansado): El Código Penal no habla de extraterrestres, ni de animales, ni de fantasmas, como autores para violaciones ni para ningún otro delito, Matilde. Solo puede referirse a actos de las personas.

Matilde: Pues Urdangarín también podría haber dicho que él era extraterrestre, para librarse de la cárcel, como la Infanta.

Rodríguez (harto de esta conversación de besugos): Seguro que lo dice en su recurso al Tribunal Supremo. Y seguro que los acusados de la Gürtel también dicen que son  o extraterrestres o que su marido o esposa eran los que llevaban los asuntos. Así todos se librarán de la cárcel. No lo dude.

Matilde: ¡Ay, Don Rodríguez! Que vamos a estar rodeados de marcianos...

Rodríguez: Extraterrestres, Matilde. No crea que con las cosas que veo cada día no pienso que estamos rodeados de extraterrestres. Lo que sí estoy seguro es que, si existen esos "marcianos", como usted los llama, si vienen a la Tierra y se dan un paseo para conocernos, se vuelven seguro a sus planetas decepcionados, aunque tarden otros cuarenta años en volver. Estarán convencidos de que aquí no hay "vida inteligente".

Y tráigame otro café, que tengo que hacer mi columna para el periódico, y con esta charla tan animada, ya se me ha enfriado.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El pick up, nuestro primer tocadiscos.


Vivimos en un mundo donde la tecnología nos asombra cada día con nuevos aparatos que nos permiten ver imágenes, oír sonidos o leer textos en cualquier lugar, ya sea en directo o grabadas, llevando esos contenidos con nosotros o en el lugar que queramos. Los teléfonos se han convertido en pequeños ordenadores personales que nos facilitan la comunicación, además de disponer de documentos de todo tipo (gráficos, sonoros, etc). Y, por supuesto, nos permiten graban imágenes como fotografía o vídeo, además de reproducirlas. Por eso no es raro ver a personas escuchando su programa de radio preferido o un tema musical con su teléfono móvil. Esto ha cambiado desde hace unos pocos años a esta parte, a una velocidad de vértigo, que no deja de asombrarnos.

Por eso he sentido un pellizco al volver a ver el viejo tocadiscos que teníamos en casa. Mi padre lo compró, cuando era niño. Es del modelo "Philips all transistor", de los años 60. Un modelo compacto y transportable, que en aquellos tiempos se usó mucho en los guateques, y se lo conocía como "Pick up", o "picú", como lo llamaban muchos jóvenes de aquella época. El que se guardase como una caja de zapatos hacía fácil llevarlo de un lugar a otro, para escuchar los discos, y porque estaba alimentado a pilas. Era monoaural, es decir, el sonido iba por un solo canal (todavía no era estereofónico).

En la tapa de la caja estaba el altavoz, y tenía unas pestañas donde se enrollaba el cable que conectaba el altavoz con el plato giradiscos, que estaba en la otra parte de la caja. En esta otra zona había un brazo con la aguja y el plato donde se insertaba el disco de vinilo. Disponía de un eje y un adaptador de plástico, que nosotros llamábamos el quesito, por su forma parecida a un pequeño queso, que servía para usarlo con los discos sencillos, los que tenían uno o dos temas, según tuviese una o dos caras grabadas el disco.


Además tenía una palanca para adaptar la velocidad de reproducción a la que presentaba el disco correspondiente (45 revoluciones por minuto los sencillos o 33 los LPs, los larga duración, aunque éste tenía también otra velocidad para otros discos que pronto dejaron de usarse). Y un potenciómetro en forma de rueda con el que ajustar el volumen.

Mi padre nos compró unos discos de cuentos (recuerdo el de Mary Poppins, como uno de los primeros), como primeras adquisiciones. También con canciones infantiles. Y él lo usaba mucho para disfrutar de su colección de zarzuelas y otras obras. Más tarde, cuando le cogimos el gusto a la música moderna, mi hermano Roberto, el manitas de la electricidad, le hizo unos arreglos, como una entrada para adaptador de corriente, o la instalación de un transformador interno con el que conectar directamente a la red. También le colocó una salida para conectarlo a uno de los amplificadores que fabricaba y, así, obtener más potencia de sonido. Durante años ese fue el plato que usábamos en casa, hasta que me compré el equipo modular de música que todavía tengo, ya equipado con CD, con lo que el plato nuevo casi no lo he usado. Algo ya anticuado por el avance de las nuevas tecnologías. 

Ha merecido la pena, sin embargo de estar ya ajado por los años, desempolvar el viejo picú, el tocadiscos que nos permitió disfrutar de mi primara colección de discos.

sábado, 11 de junio de 2016

Aquellos conciertos de Miguel Ríos


El veterano rockero Miguel Ríos, músico aparentemente retirado (pues, aunque se despidió en 2011 con su gira Bye, bye Ríos, todavía actúa, como lo hará en los conciertos de "El gusto es nuestro", con Ana Belén, Victor Manuel y Serrat), ha cumplido esta semana 72 años. Siempre ha sido para mí uno de los preferidos del rock español. 

En los años 80 del pasado siglo asistí a más de un concierto de los suyos. Era el año 1982, en el viaje de vuelta de mi primera visita a Italia, pasamos por Córdoba capital y vimos los carteles anunciadores de su concierto en la discoteca Disco 3. Nos entusiasmamos con ese anuncio. Yo me había comprado un "lorillo" (un walkman) en Andorra, donde paramos en el trayecto de ida (aprovechando que entonces sus precios eran más baratos por los bajos impuestos), aparato de reproducción de casetes estéreo que me permitió escuchar música en las largas horas de viaje en el autobús. Me llevé algunos de mis discos de vinilo grabados en cinta y me compré, además, el doble de Miguel Ríos, ROCK & RÍOS, un disco grabado en el antiguo pabellón de deportes del Real Madrid, cuando el rockero llevaba 20 años en el mundo de la música. Todavía recuerdo las risas de un amigo que, levantado de su asiento en el autobús y apoyado en el respaldo, se burlaba de nosotros, pues éramos muchos los que aprovechamos la parada andorrana para comprar aparatos similares, y bailábamos, cada uno a su ritmo su música preferida, con los auriculares puestos, mientras el autobús permanecía casi en silencio. 


Este disco nos era conocido por el concierto que dio Miguel Ríos, junto a otros artistas, en Las Ramblas de Barcelona, cuando el Campeonato Mundial de Fútbol que se celebró en España (un torneo que ganó Italia, con lo que más de uno aprovechó las pesetas del mundial para comprar a bajo precio, por ejemplo cerveza, cuando llegamos a nuestro destino en el viaje, que nos las quitaban como recuerdo). Aquel concierto de Barcelona fue retransmitido por TVE y en el Pub Lord Byron lo grabaron en vídeo, con lo que lo disfrutamos más de una vez. Era una actuación sin cobrar entrada y más de un incidente hubo, por la muchedumbre congregada, lo que provocó que Luis del Olmo intentase pararlo, sin conseguirlo, ya que Miguel Ríos se negó, afortunadamente.


En agosto llegó la hora del concierto Rock & Ríos en Córdoba. Nos fuimos unos cuantos amigos, acudiendo en autobús y volviendo luego a pie hasta el piso de uno de ellos, donde dormimos hacinados, desde la sierra, donde estaba la discoteca. Como no teníamos casi dinero, no nos pudimos pasar con la bebida, porque aprovecharon para subir el precio de las consumiciones. El concierto se desarrolló en una explanada al aire libre. Un pedazo de actuación, que nos dejó con un estupendo sabor de boca. Tanto, que el año siguiente repetimos. 


En 1983 Miguel Ríos publicó El rock de una noche de verano, disco al que siguió la gira correspondiente. Mi amigo Juan Antonio Rosa organizó un autobús para ir al concierto de la gira en Sevilla, en el estadio Sánchez Pizjuán (del Sevilla FC). Y fuimos varios amigos. En el concierto actuaron, además, Luz Casal, que tenía la voz algo cascada, y Leño, que estuvieron geniales. Los Bordinis, unos funambulistas que ya había visto actuar en Córdoba, en la plaza de Las Tendillas, amenizaron un descanso con sus equilibrios sobre el alambre. También disfrutamos mucho.


El siguiente concierto de Miguel Ríos que vimos volvió a ser en Córdoba, en 1985, con Rock en el ruedo, en la plaza de toros Los Califas. Teníamos piso de estudiante, con lo que proseguimos la fiesta después, gracias al alojamiento propio. Actuaba con Alarma!!!, el grupo que lideraba Manolo Tena (recientemente fallecido) como teloneros. Fue una tarde lluviosa, pero el tiempo nos permitió disfrutar de las actuaciones, primero desde el tendido cubierto y luego directamente en el ruedo empapado de barro. Esa fue la última vez que vi a Miguel Ríos en vivo. 

Más tarde he seguido su carrera, como no podía ser menos. Y me alegra que, a pesar de su edad, siga en forma. ¡Felicidades!

sábado, 9 de abril de 2016

Mi despacho: Finito de Córdoba, ¿flamenco o torero?


Cuando escribía en la revista de la Asociación Cultural Vientos del Pueblo, La voz Palmeña, hubo unos números donde, en el apartado donde se relacionaban los nombres de los miembros de la Redacción, el mío apareció cambiado por "Francisco Javier Rodríguez", en lugar de Domínguez. El error estaba en la imprenta, y pese a comunicárselo, para que lo cambiaran, fueron varias veces que salió equivocado. Harto de luchar contra mi fatídico destino, decidí aplicar ese consejo que dice "si no puedes vencerlos, únete a ellos". Así que comencé una sección dentro de la revista que firmé siempre con el seudónimo "Rodríguez". Esa sección se llamaba "Mi despacho", y estaba redactada en tono humorístico y en forma de diálogo, género que ha sido siempre muy efectivo desde los tiempos de Platón. Tras más de 30 años sin publicarse he decidido recuperar, ahora en el blog, la sección Mi despacho, donde aquel entonces maduro periodista, llamado Rodríguez, comentaba con su secretaria las cosas de actualidad. Rodríguez no había muerto, estaba de parranda, como dice la canción, y la francachela, tan duradera, le ha vuelto más cascarrabias, más anciano, pero no ha perdido su sentido de humor. Matilde, su secretaria, intentará evitar que no se meta en demasiados embrollos a la hora de redactar su columna habitual en el periódico local donde ambos trabajan. O, tal vez, sea al revés.

"MI DESPACHO: FINITO DE CÓRDOBA, ¿FLAMENCO O TORERO?

Rodríguez: Matilde, ¿ha escuchado el programa de Buenafuente ("Nadie sabe nada") esta tarde en la radio? 

Matilde: Pues claro, Don Rodríguez, lo hago todos los sábados, mientras hago la limpieza de la casa.

Rodríguez: ¡Matilde! le he dicho un millón de veces que el "Don" o "Doña" se utiliza siempre con el nombre de pila, no con los apellidos. ¡Llámeme Señor Rodríguez!

Matilde: Muy bien, Señor Rodríguez.

Rodríguez: Otra vez este señor ha hecho bromas con Finito de Córdoba, creyendo que es un cantaor flamenco, y no un torero. Otra vez ha se ha aprovechado de su error para recrear un personaje llamado "Infinito de Córdoba", al que se imagina soltando un largo quejío flamenco.

Matilde: Es que estos catalanes no se enteran...

Rodríguez: No generalice, Matilde. Será que este tipo no se entera, o, mejor, que no se quiere enterar, porque han sido varios los avisos que le han dado en internet sobre su error.

Matilde: Es que a los catalanes no le gustan los toros.

Rodríguez: ¡Ande! ni a mí. ¿O se cree que tengo el mismo gusto que las vacas?

Matilde: No me haga chuistes, Don Rodríguez. Que ya sabemos que han prohibido el toreo en Cataluña, pero el toreo que les suena a ellos a algo español, porque los correbous siguen sin prohibirlos y hasta protegen este espectáculo, donde se maltrata al toro con bolas de fuego. Como son tradiciones catalanas...

Rodríguez: ¿Ya estamos metiendo la política, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, Matilde? Yo de lo que me quejo es de que no sepan distinguir el flamenco de la tauromaquia.

Matilde: Y tiene usted razón. Voy a llamar a la cadena SER para protestar, que los cordobeses tenemos mucho cariño a Finito de Córdoba, que torea como un bailarín y tiene una mujer muy famosa y muy guapa, ¡ea!

Rodríguez: Y me temo que no se entone muy bien cantando flamenco. Como no torearía bien... ¿quién digo yo? ¡El Fary!, el Fary, por ejemplo.

Matilde: ¡Chitón! a mi Fary no me lo insulte, que seguro que era bueno para todo, hasta para torear. O, si no, ¿cómo iba a tener ese portento de copla que es "Torito Guapo"? (Cantando) ¡Ay! vaya toritooo, ay torito guapooo, tiene botines y no va descalzoooo!

Rodríguez: ¡Matilde, calle ya, por Dios! que tengo que escribir el artículo de hoy.

Matilde: Sí, Don Rodríguez, ya paro.

Rodríguez: Y dale... "

RODRÍGUEZ

lunes, 4 de abril de 2016

Manolo Tena


Hay un camarero en Sanlúcar de Barrameda que decimos se parece a Manolo Tena. Hacemos bromas con ello, aunque él ni lo sabe. Vamos allí desde hace años, incluso cuando el cantante de Alarma!!! ya no era conocido entre los jóvenes, por estar de moda otro tipo de música. No recuerdo, a pesar de todo, el nombre del camarero, pero sí el del músico.

Manolo Tena era el cantante del grupo de los 80 Alarma!!!, uno de mis preferidos. Tengo un CD con sus canciones, con sus grandes éxitos publicado en los 90, cuando hacía años que se habían separado: Fío, Marilyn.. Y otro en solitario, Sangre española... Les vi en Córdoba, en 1985, en un concierto de la gira "Rock en el ruedo" de Miguel Ríos, que siempre se ha relacionado de magníficos músicos, cantantes y grupos: Leño, Luz Casal... Llovió en la plaza de toros de Los Califas, pero corrimos al tendido cubierto y siguió el concierto. Espléndido. Luego saltamos a la arena (más bien barro) y continuó el espectáculo. Ha sido la única vez que les vimos en directo.

Manolo Tena fue un Dante de la música que bajó muchas veces a los infiernos de la droga. Su tema "Frío" es un bellísimo canto a algo terrible como es el síndrome de abstinencia. Así era la sensibilidad de este autor, capaz de causarnos placer con algo terrible.

Ya no vivirá más la prisión de la droga. Sorprende que haya durado tanto, y que haya sido un cáncer el que se lo haya llevado. Pasará, como otros, al mundo de la leyenda de los músicos que nos hace la vida más hermosa, mientras hacen añicos las suyas. Algunos le han descubierto ahora gracias a un programa de versiones en televisión. Otros le echaremos de menos por el arte que en otros tiempos nos regaló.

(P.D. También echaremos de menos a Chus Lampreave, a la que conocimos como la tierna, divertida y algo chillona, madre de la pandilla, esa "testiga" que nos decía siempre la verdad, tan antigua y tan moderna al mismo tiempo, que gracias a Pedro Almodóvar se convirtió en icono de la movida a pesar de su edad. Descanse en paz)

domingo, 28 de febrero de 2016

Día de Andalucía con Joaquín Sabina


Veníamos esta tarde, de Sanlúcar, de vuelta a Palma y sonaba la radio en el coche: acto institucional del Día de Andalucía. Entrega de medallas y de distinciones de Hijo predilecto al médico Ángel Salvatierra y al cantante Joaquín Sabina. El discurso de Sabina me ha gustado. Reconozco que hay cosas suyas que no me convencen. En general su obra se merece un aplauso. Poeta consumado, ha hecho su discurso en verso. Su introducción, en tono cómico, ya me captó la atención. Como en su trayectoria, el discurso tiene pasajes que no comparto y otros que me han encantado. Reivindicativo hacia los poderosos, polémico (defendiendo su ideología de izquierda y, al mismo tiempo, su pasión por la tauromaquia), sin traicionar su libre pensamiento y ensalzando la cultura de nuestra tierra, la del pasado y la de la actualidad. Bien traído su recuerdo, y su préstamo de versos, de Antonio Machado. Lúcida exigencia de que aquí cabemos todos, pensemos lo que pensemos. Y magnifica mención a los puentes que deben estar siempre uniendo a las gentes y tierras de España, en estos tiempos de tribus y separaciones. Merece la pena recordarlo.

martes, 9 de febrero de 2016

30 años de Radio Palma


En 1984 la Junta de Andalucía concedió licencia para una emisora de FM en Palma del Río. Un tiempo atrás, cuando sacaron la convocatoria, el Ayuntamiento palmeño solicitó una licencia para crear una radio municipal, y, al mismo tiempo, un grupo de jóvenes solicitó también la autorización, para una proyecto privado, siendo estos últimos los adjudicatarios finales. Pronto surgieron conversaciones para aunar esfuerzos en torno a la autorización concedida y llegaron al acuerdo de crear una sociedad para tal fin. El ayuntamiento se reservó el 45% de las acciones (a cambio de poner el local donde se instalaría la emisora), otro 45% se reservó el grupo adjudicatario (Manuel Muñoz Rojo y sus colaboradores) y un 10% fue suscrito por ciudadanos a título particular. Nacía así Radio Palma

Estudios de la Casa de la Cultura

El 9 de febrero de 1986 empezaron las emisiones en sus estudios de la Casa de la Cultura, contando con colaboradores como Manolín Fernández, Elisa Manzano o Mari Carmen Muñoz. Desde un primer momento la radio se orientó a la ciudad, su cultura, sus festejos, su música, el deporte y su actualidad, dando cabida a las entidades y asociaciones locales. Combinando el entretenimiento, la información y lo educativo. Sin olvidar otro tipo de contenidos más convencionales. Posteriormente se fue profesionalizando.

Balduíno Cano, Fermín Corredera y Manuel Muñoz Rojo

Yo participé como locutor en los primeros años en algún programa, como el que conducía Francisco Rodríguez Serrano, dedicado al Medio Ambiente, cuando fui delegado de ese ramo en la primera corporación palmeña en la que fui concejal (1983-1987). También el ayuntamiento patrocinaba otros espacios, como los dedicados a Juventud o Cultura (recuerdo el llamado "En camisa de once varas", presentado por Manolo Pérez). Como político también, lógicamente, tuve presencia en sus micrófonos desde un primer momento, destacando en 1986 uno de los debates que se retransmitieron desde sus estudios en plena campaña del referéndum sobre la OTAN.

A la izquierda, sin barba, junto a los parlamentarios, y a la derecha Eli Manzano moderando (Foto de E. Manzano)

O posteriormente, en un debate sobre las elecciones andaluzas, donde tuve que sustituir a última hora a Manuel Gracia (por una indisposición física repentina), representando al PSOE, junto con parlamentarios de otros partidos, organizado por Radio Palma, cuando era Dial Guadalquivir.

Rafa León cuando eran Dial Guadalquivir

Por sus micrófonos han pasado locutores como los mencionados Manolín Fernández, Elisa Manzano, Mª Carmen Muñoz, Fermín Corredera (que se hizo popular por su labor de difusión de la música pop y luego fue fichado por otras emisoras), Juan Braulio García, Rafael León (autor de la Historia del Fútbol Palmeño, ahora en América), J. F. Muñoz Prada (encargado de deportes), David Páez, Balduino Cano (publicista y locutor), Teodoro González (ayudante de retransmisiones deportivas), Maria José Martínez (ahora en Radio Córdoba), Maria Luisa López y Jesús Caro (actuales locutores), y Manuel Muñoz Rojo (propietario y director durante años). Además de otros y otras que no me puedo acordar.

María Luisa López, Jesús Caro y María José Martínez

Años después de su fundación la propiedad pasa a manos totalmente de Muñoz Rojo, al desvincularse el ayuntamiento palmeño, y sus estudios se trasladan a la calle Ancha. Incluso han tenido diversas etapas en contenidos, asociándose con la Cadena SER, en varios formatos radiofónicos (durante un tiempo fueron "Dial Guadalquivir", volviendo a anunciarse hasta estos tiempos como Radio Palma SER). Estando siempre presentes en la vida social, cultural y política palmeña, no solo como emisora, sino también como promotores de espectáculos y otras actividades culturales de interés. Siendo un medio de comunicación puntero de nuestra ciudad. Les felicito por los 30 años de existencia. Y les deseo, al menos, otros 30 años de vida más.

(Fotografías de la exposición celebrada por el 25 aniversario, en las salas de Santa Clara)

lunes, 11 de enero de 2016

David Bowie vuelve al espacio


David Bowie ha muerto. El maldito cáncer se lo ha llevado. El hombre de las mil caras, el que tenía cada ojo de un color diferente, el extraterrestre bisexual, el duque blanco, el camaleónico cantante de rock, de pop, el rey del glam no ha podido con ese mal que muchos ocultan con el eufemismo de "larga enfermedad", que le ha tenido luchando más de un año apartado de los escenarios. Seguía trabajando, a pesar de todo, y acababa de sacar nuevo disco hace pocos días, Blackstar, su disco número 25 y último, tras otra obra polémica que comenté hace tiempo. Con sus  69 años recién cumplidos, este londinense afincado en Estados Unidos, parecía que no pasaban los años por él, pleno de creatividad. Pero, su hijo nos ha dado la mala noticia. No ha podido ganar la batalla, y nos ha dejado. Polémico, comprometido, culto, vanguardista, valiente, rebelde estrafalario y elegante. Y además de músico, compositor y productor, actor. Lo fue todo, en el espectáculo. Por suerte su obra sigue viva y servirá para comprobar que todavía continua habiendo héroes de la música. Descanse en paz. Recordémosle con el tema que daba nombre a uno de sus álbumes, Scary Monsters (And super creeps)


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Miguel Ángel Aguilar


Hace tres años (casi exactos, vaya) publiqué una entrada sobre el ERE que estaba afectando al diario El País, por el que se despidieron a 129 trabajadores, entre ellos destacados periodistas significados en el ala izquierda de la profesión. Entonces ya se veía venir un giro a la derecha de la línea editorial del periódico, que hizo que muchos huyésemos de él. Los problemas económicos parece que impulsaron al todopoderoso Juan Luis Cebrián a pasarse al otro bando, o, al menos, a tratar con guantes de seda al PP, para conseguir financiación y que la falta de ésta no fuese la puntilla que esperaba dar el Gobierno de Rajoy al veterano medio. Ahora, de nuevo, nos referimos al periódico por otro despido sonado, el de Miguel  Ángel Aguilar.

Miguel  Ángel Aguilar es de esos pocos periodistas con los que uno disfruta. Su socarronería, su ironía, su aspecto bonachón, pero con lengua cargada de agudeza, su lenguaje cercano y muchas veces cómico me son muy apreciados. Como no leo habitualmente El País no disfruto de la columna que tenía y de la que ha sido desalojado como si de la estatua de un antiguo mandatario no querido por nuevos gobernantes se tratara. Parece que unas declaraciones suyas al New York Times, donde criticaba la falta de independencia de los medios de comunicación españoles, y hasta la censura en favor del gobierno y determinados poderes económicos que tienen compradas las empresas editoras, han sido el detonante final del cierre de sus columna. Ya sufrió una especie de censura hace tiempo cuando un artículo suyo sobre los ingresos de Rajoy no pareció bien a los directivos del periódico, que alegaron que en él se relataban hechos pendientes de esclarecimiento judicial o administrativo. Ya la empresa editora pasaba por apuros económicos y el gobierno del PP tenía en su mano la cuerda con la que podría estrangular el medio.

Estamos en pre-campaña y el gobierno de Rajoy está haciendo titánicos esfuerzos por mejorar artificialmente la imagen de su cuatro nefastos años de gestión. Su ansia por controlar los medios se está palpando de forma evidente y está interviniendo sin complejos en pos de un mejor resultado electoral que el que le auguran las encuestas. No es de extrañar que algo tenga que ver en este cese fulminante. Con solo hablar de Cataluña no se consigue ese objetivo de ocultar la España real con sus problemas, a pesar de la propaganda, pues la ciudadanía se está cansando de tanto tam tam nacionalista, que olvida sus carencias y desgracias, en favor de himnos, banderas y otras fanfarrias artificiales. Y Miguel Ángel Aguilar ha demostrado muchas veces que no sucumbe a los cantos de sirena que quieren ocultar el balance tan negativo de esta legislatura que ahora acaba.

Yo he disfrutado muchas veces a Miguel Ángel Aguilar en sus intervenciones radiofónicas en la Cadena SER. No sé si a este medio también llegará la larga mano de los que mandan y terminarán silenciando al veterano gacetillero (si es que no le han suprimido ya de la parrilla). Sería una pena, pues Aguilar es una de las mentes más lúcidas del panorama periodístico, aunque se disfrace de torpón o cazurro en muchos momentos, ese "abuelito cascarrabias" que provoca cierta complicidad con sus palabras y sus mensajes, basada en la confianza que dan sus humorísticas y amables intervenciones. Seríamos muchos los que perderíamos una voz libre y certera como la suya. Así que me solidarizo con él. 

martes, 22 de septiembre de 2015

Rajoy y la nacionalidad, otra ignorancia más

Mariano Rajoy no se conoce la Constitución:


1. La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley.

2. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad."


¿Ya se le olvidó al Registrador de la Propiedad de Santa Pola lo que dice el texto constitucional sobre la nacionalidad? ¡Que le quiten la plaza! y se la den a alguien mejor preparado.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Vomitivo


Dos personajes se divierten en la radio de la Conferencia Episcopal española, haciéndose la pelota mutuamente y esbozando su mejor sonrisa, mientras el ordenador nos muestra la foto del niño Aylan, muerto en las playas de Turquía, cuando sus padres intentaban huir de la guerra de Siria. Vomitivo.

sábado, 21 de marzo de 2015

Hoy se fue Moncho Alpuente


¡Joder, qué semana! Me es imposible no soltar un taco, pues al fallecimiento de Juan Claudio Cifuentes, Cifu el pasado martes, hoy se ha unido el de Moncho Alpuente. Ramón Mas Alpuente, otro de mis admirados personajes de mi juventud, relacionado con el mundo de la música, polifacético y cachondo. Le conocí por aquella canción titulada "El hombre del 600" que decía "Adelante, hombre del 600, la carretera nacional es tuya..." en el estribillo, que interpretaba su segundo grupo musical, Desde Santurce a Bilbao Blues Band. Su primera banda fue Las madres del cordero, donde ya apuntaba al estilo irónico, humorístico, crítico, satírico e irreverente que caracterizó sus experiencias, no solo musicales, sino también literarias, teatrales, de radio y televisión. Es en la televisión donde disfrutamos en los años 70 del programa Mundo Pop, en el que regularmente salía como presentador, y con el que me pude abrir a nuevos estilos musicales, que tenían su continuación en la radio, a través de otro programa mítico del que ya hablé hace tiempo, Para vosotros jóvenes. Siempre ácido, cachondo, comprometido y rebelde, ácrata y protestón, se atrevió a reivindicar el tabaco, a pesar de los males que provoca, no dudando en aparecer en los medios exigiendo el derecho de los fumadores a su vicio diario, y llegó a publicar un disco con otros artistas defensores del humo. Como periodista también se caracterizó por su verbo chispeante, crítico y satírico, siendo azote de poderosos de todo tipo. Y se nos ha ido todavía "joven", con solo 65 años, de un infarto (¿consecuencia del tabaco?). Se va otro mito musical y del periodismo, como Cifu, en la misma semana, ¡qué semana! Adiós, Moncho Alpuente.


martes, 17 de marzo de 2015

Cifu, descansa en paz


Se nos acaba de ir un clásico del mundo del jazz hispano, un periodista y divulgador incansable de esta música para minorías, Juan Claudio Cifuentes, "Cifu". El creador de programas veteranos de radio, como Jazz porque sí, con más de cuarenta años en antena, tras su paso por diferentes emisoras. El conductor del programa de televisión Jazz entre amigos, de la segunda cadena de TVE en los años 80 y primeros 90, que nos permitía disfrutar semanalmente de esta música elegante, vitalista y sofisticada, caldo de cultivo de nuevos estilos y modas del siglo XX. Su programa, ambientado en un club nocturno, abría las puertas de noche en la televisión española, anterior a la aparición de las televisiones privadas, en ese tabernáculo de la cultura que era el canal de UHF de la televisión pública. Y permitía que la minoría de los admiradores del jazz tuviésemos un lugar en el que compartir su ambiente íntimo, entre luces de neón, fotografías de los grandes mitos, penumbras envueltas en humo y la barra de un bar, eso sí, repantingados en nuestro sofá o sillón preferido, sin salir de nuestra casa. Algo que motivó el que le concedieran numerosos premios, entre ellos el Ondas de la cadena SER. Su blog (del que era seguidor) publicó la última entrada el cinco de marzo, tras varias semanas de sequía (la anterior fue el 16 de febrero). Algo debía estar pasando y la semana pasada en su página de Facebook no lo adelantaron. Una derrame cerebral le apartó hace días de la circulación, y hoy no ha podido superar la enfermedad, con sus 74 años en plena actividad y de amor al jazz. "Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos", era su frase de despedida. Para ti, hoy, igualmente, Cifu. Descansa en paz, y que viva el jazz.



domingo, 15 de marzo de 2015

Homenaje a Miguel Poveda


No hago muchas crónicas de flamenco, pues no soy entendido en este arte. Y, porque suelo apreciarlo siempre en pequeñas dosis, por ello. Recuerdo asistir a aquellos maratonianos festivales que se hacían en los años 80 y principios de los 90, terminando cansado de tanta actuación, que, sin embargo, hacían las delicias de los asistentes, entre copa y copa, raciones y otras distracciones, que a mí no me llegaron a cautivar. Pero ayer asistimos a una de esas actuaciones que hacen historia y no pudimos resistirnos. 

Ayer se clausuró la 35 Semana Cultural Flamenca que organiza la Peña La Soleá, de Palma del Río. Una cita con solera, como se puede comprobar por el ordinal de la edición de este año, antesala del 40 aniversario de la fundación de esta peña, ocurrida en 1976. El homenajeado de esta edición fue Miguel Poveda, de ahí el interés alcanzado, que consiguió llenar el Teatro Coliseo, sus casi 800 butacas. De Miguel Poveda, y su estilo rompedor y su interpretación arriesgada, hablé hace años con motivo de la crítica de una obra de teatro flamenca de la Feria de Teatro en el Sur de 2009. Es éste cantaor de moda, al que hemos visto, por ejemplo, recientemente en la gala de los premios Goya de cine de este año.

Suele ser la clausura de la semana flamenca un acto más solemne que los del resto de la semana (donde se combina una conferencia de temática flamenca con la actuación de algún artista), pues en ella se entrega al homenajeado la insignia de oro de la Peña, un cordobán alusivo al hecho, se efectúa el ofrecimiento en forma de conferencia de alguien importante y luego se cierra con una actuación de otro artista, como homenaje más específico. Esta vez el ofrecimiento fue a cargo de Manuel Martín Martín, periodista y flamencólogo, socio de honor de la peña y asiduo conferenciante, que glosó la figura de Poveda con su verbo florido y fluido. 

La sorpresa vino con la actuación de cierre del acto. Bueno, las actuaciones, pues, además de la artista "invitada", el mismo Miguel Poveda nos ofreció su arte, algo no frecuente en este tipo de clausuras. La primera sorpresa fue la cantaora malagueña "La cañeta", una mujer de 78 años, que derrochó simpatía y buen hacer, consiguiendo meterse en el bolsillo a todos los que estábamos allí. Cantó, bailó y nos emocionó, demostrando que la edad ("no somos viejos, sino personas mayores") no es impedimento, sino todo lo contrario, para poner en escena el mejor saber hacer en un arte tan complicado como es el flamenco. Además dejó en buen lugar a Málaga y sus artistas, algo que no siempre es reconocido, ante la apabullante hegemonía de Sevilla y Cádiz, como nos recordó Manuel Martín.

Y el postre lo puso Miguel Poveda, el homenajeado, que, pese a su juventud, ya se ha hecho un hueco en el estrellato del flamenco. Nos cautivó con sus palabras de reconocimiento a este arte y a Andalucía, pese a ser de Badalona (aunque nacido en Barcelona) y de padre murciano y madre manchega. Él se fogueó en las peñas flamencas catalanas hasta que vino el reconocimiento cuando ganó el prestigioso concurso del Festival de Cante de las Minas de La Unión (Murcia). Y luego se trasladó a Andalucía donde tiene su residencia. Demostró una vez más su dominio de diferentes palos, dando su toque personal, tanto en letras como al baile. Se negó a recitar poemas y a cantar copla, pese a las peticiones del público ("¡ojos verdes!", gritó alguien con quien me identificaría, pues ya se lo hemos escuchado). Y no se lo pudimos reprochar pues de flamenco (no el flamenquito, ni otras músicas de moda) iba la cosa y era motivo del homenaje. Aunque nos deleitó con alguna de sus "locuras", como cuando cantó al más puro estilo del cante las letras de aquellos añorados Lole y Manuel, que, confesó, admiró en su niñez. Demostró que el homenaje que se le hacía, pese a no ser un veterano, era merecido.

Se empleó a fondo, terminando el espectáculo en torno a las doce de la noche (empezó sobre las 21.15 horas), pese a que nos confesó que tenía que terminar pronto, y se iba a perder la cena y la fiesta siguiente en los locales de la Peña Flamenca, pues tenía que coger el AVE a las 9 hoy domingo para estar en Madrid a la una y actuar en una radio. Se le vio a gusto y nos ofreció un fin de fiesta, mano a mano con La Cañeta y los respectivos cuadros, con el que nos prometió volver a actuar de nuevo algún día en Palma. Como decía al principio, una de esas actuaciones que hacen historia, y que no defraudó, sino todo lo contrario, al numeroso público que allí se congregó. Incluido a un servidor.

viernes, 26 de diciembre de 2014

La foto del viernes: el discurso del rey y el enigma del sofá


Algunos tenían curiosidad por conocer el primer discurso de navidad del nuevo rey. Otros no teníamos tanto interés, aunque lo escuché por la radio. La posibilidad de que se refiriese a su hermana Cristina, recientemente imputada de dos delitos fiscales, añadía morbo por conocer sus palabras. No me gustó. Cosa que no es novedad, pues no disfruto con las felicitaciones navideñas reales, salvo cuando hay algo que mueve a la risa. Las de televisión no suelo escucharlas. Solo leo los comentarios del día siguiente (esos sesudos análisis sobre sus temas explícitos e implícitos que nos dedican los profesionales del periodismo). Sobre su contenido no me apetece entrar, pues son generalidades que tienen poca enjundia. Si bien denotan cierta puesta al día de los asesores que le ayudan a redactar sus palabras, aunque en la línea gubernamental de echar la culpa a los demás (caso Cataluña, por ejemplo) o de meter en el mismo saco a todos (incluidos los ciudadanos) como en el caso de la corrupción. Lo que me ha inclinado a escribir es la puesta en escena, una vez que he visto las imágenes. Parece que le han enviado al rincón, como a los niños malos. Con solo dos fotos suyas con su mujer y sus hijas. A sus padres también lo han enviado al rincón, pero lejos, a otra esquina de la habitación, junto al Belén, como si fuesen los reyes del "nacimiento" (o sea Herodes y compañía, feo, feo). Solo la bandera le da un toque solemne. Y, en medio, el sofá. Un sofá rojo, vacío, ocupando la mayor parte del escenario. ¿Una metáfora? ¿Era el espacio destinado a los españoles que han sido olvidados en la crisis por Estado?¿Era el sofá del pequeño Nicolás donde echó la siesta Arturo Fernández, el jefe de los empresarios madrileños? Recuerda también al monolito de la película 2001, una odisea del espacio. Esa máquina extraterrestre colocada allí para controlar el experimento con los primates, que evolucionarán en humanos. ¿Era la máquina de Rajoy para controlar al rey, para controlarnos a nosotros, tan díscolos últimamente con las instituciones, tan republicanos? ¿Es la metáfora del poder real, el verdadero, el que se escapa a nuestro control, el que nos observa sin ser observado, como un fantasma? El enigma del sofá.

jueves, 28 de agosto de 2014

Miércoles triste para la música


Ayer coincidieron dos fallecimientos de personalidades de la música. Murió Peret, Pedro Pubill Calaf, el considerado inventor de la rumba catalana. El que nos hiciera cantar y bailar alegremente esa lágrima que cayó en la arena, o se metiese con nosotros llamándonos borriquito, como tú, que no sabes ni la u, sin que nos enfadásemos por ello. Un personaje con mucha historia en la música española, aunque algunos no le perdonasen en los últimos tiempos que se sintiese catalán y estuviese deseando votar en ese hipotético referéndum que pretenden convocar por aquellas tierras. Nos gustaría más o menos su estilo, pero es innegable que creó escuela, en un género que sigue pujante en nuestros días. Polifacético, simpático, lo recordaremos siempre, junto a sus palmeros y su coro de acompañantes femeninas, a los que consideraba unos iguales, como en esas imágenes en blanco y negro de la televisión. Descanse en paz.


El otro fallecimiento fue el de Tony Urbano, el bajista de Leño, uno de los grupos de rock de los 70 y 80 que más me han gustado. Sustituyó a Chiqui Mariscal en 1979, tras dejar Coz, y después de publicarse el primer disco de la banda. Autor de temas como Maneras de vivir, una canción que se convirtió en un himno de la banda y que ha seguido interpretando en solitario también el líder indiscutible del grupo, el genial y coherente Rosendo Mercado. Hace cuatro años volvieron a tocar juntos los tres antiguos componentes de Leño (Rosendo Mercado, Ramiro Penas y Tony Urbano) tras mucho tiempo separados, para presentar un disco que recopilaba su trabajo, interpretado por otros artistas. Chiqui Mariscal murió en 2008. Ahora quien le sustituyera con más éxito en la banda, también. Como digo en el título, ayer fue un día triste para la música. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Manolín Fernández, cuando un amigo se va


Ayer falleció Manuel Fernández Cano, Manolín. Era uno de los hijos del antiguo jefe de telégrafos, cuando la oficina estaba junto al antiguo ayuntamiento. Junto a su hermano Pepín estuvo en la Banda Municipal de Música, ejercitando su pasión por este arte, que cultivó hasta hace poco tiempo. Por esa pasión formó parte de diversos grupos. En Los Munsters, emblemático grupo pop palmeño de los sesenta y setenta, estuvo de vocalista. Perteneció también a Azahares, cuya voz daba seña de identidad a la formación. Y, como uno de sus miembros, recibió la medalla de la ciudad, con esa eterna sonrisa que le adornaba siempre el rostro.

Manolín trabajó en Telefónica y luego de auxiliar administrativo en el ayuntamiento. Eso no le impidió disfrutar de sus aficiones (también era radioaficionado), como cuando ayudó, como locutor, a poner en marcha Radio Palma. Estaba casado con Paqui Ruiz, con la que estuve en Vientos del Pueblo, y tuvo una hija, Azucena, también muy inquieta en actividades culturales.

Hace años se jubiló anticipadamente. Algo que le iba a permitir dedicarse a lo que más le gustaba. Me lo encontraba mucho departiendo con amigos en el bar Zúñiga. Un día no me reconoció al saludarle. Ya había empezado su mal: tenía alzheimer. Paquí se desvivió hasta el último minuto para que tuviese la mejor atención. Esta enfermedad quienes peor la sufren son los familiares. Ya el tiempo de luchar se acabó. Azahares no volverá a ser lo que fue, sin la voz de Manolín. Pero quienes sí conservamos la memoria no olvidaremos su calidez, su calidad, su sonrisa; su perenne alegría. No puedo estar cerca de su familia y amigos en su funeral. Pero mando un emocionado abrazo a Paqui y a Azucena. Cuando un amigo se va te dan un bocado que no se puede llenar. En nuestros corazones, Manolín sin embargo sigue cantando.

miércoles, 23 de abril de 2014

Benito Moreno: Sevillano


Con motivo de mi post sobre la película "Ocho apellidos vascos", mi hermano Pepe me hizo unos comentarios, referidos al aspecto del aparentar, ya que en la entrada me refería al protagonista de esta manera: "el tal Rafa no es un señorito, sino un pijo sevillano de esos que se creen "lo más de lo más", porque adoptan una indumentaria supuestamente de adinerados, aunque no tenga donde caerse muerto (el señorito sí tiene "posibles"). Me contó que en sus buenos tiempos, en la Maestranza de Sevilla, durante todas las corridas de la feria aparecía un individuo joven en Barrera de Capotes, trajeado con su príncipe de gales, su puro, corbata roja, anillo de sello y zapatos acharolados. Destacaba entre ganaderos, terratenientes, industriales y demás, y se preguntaban quién pudiera ser. Se trataba de uno que echaba la gasolina en la Venta Ruíz, un empleado que guardaba todas las propinas del año para sacarse el Abono de Barrera para todas las corridas de feria, además del importe de los puros y un pisacorbatas nuevo del Giraldillo. Para mi hermano y sus amigos, era buena persona que provocaba la sonrisa,  que no envidiaba a nadie, que tenía un alto concepto de su autoestima, y merecía el apelativo que le decían todos los conocidos con humor y amistad: "EL CLASE". Algo muy sevillano.


El concepto de "sevillano" entraña también una parte negativa. Como toda moneda, tiene dos caras. Estas dos partes las expresó de maravilla Benito Moreno en su tema de nombre, precisamente, "Sevillano", del disco "Romances del Lute y otras canciones" (1975). Benito Moreno es un cantautor y pintor andaluz, uno de cuyos temas es muy conocido por ser la sintonía del programa "El larguero" de la cadena SER, "Ra, Ra, Ra", una crítica del fútbol que, paradójicamente, se ha convertido casi en un himno balompédico gracias a las radio.  "Yo creo, Señor, en tu gracia porque has hecho al ser humano, y también en la desgracia de, a veces, ser sevillano". Benito Moreno, que se dio a conocer con Carlos Cano y colaboró con los músicos de Triana, pues es hermano del humorista Josele, que antes de dedicarse al humor, estuvo en Los Payos, donde coincidió con Eduardo Rodríguez Rodway, uno de los futuros componentes del trío de rock andaluz más famoso y añorado, se considera a sí mismo un sevillano serio, muy distinto del que me refería mi hermano. Puso música a los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer y sufrió la persecución de la censura del Régimen anterior. Lo conocí en el programa de radio de referencia de mi juventud, "Para vosotros, jóvenes", de Radio Nacional. Y me encantó su música, y, sobre todo, sus letras. Famoso también fue su tema "España huele a pueblo". Benito Moreno, un maldito, un sevillano raro: "Soy un sevillano tonto, un sevillano aburrido, de esos que se van de pronto, sin anunciar que se han ido".

Una vez pasada la Semana Santa, donde su tema hoy comentado me saltó una y otra vez a la memoria, lo traigo aquí para disfrutar de su música, de sus descripciones, de su melancolía machadiana, de su sabiduría ancestral encerrada en los versos. La sabiduría del "otro sevillano", no el del tópico que se ha paseado estos días de primavera entre olor a incienso y azahar, con chaqueta azul marino cruzada y gomina. Ni el del popular sevillano de la película, que cualquiera pude reconocer. Sino el sevillano hondo, el serio, el del pueblo que trabaja, que piensa y reflexiona, además de divertirse. Como lo dice en su tema, una plegaria sincera, que comparto:

"No me pidas para ser
sevillano de los buenos
que te rece el Viernes Santo
vestido de nazareno,
suprímeme la desgracia
de caer en la tentación
de volverme un sevillano
de esos de televisión.

Hazme sevillano bueno,
hondo sevillano hondo,
no me hagas sevillanito
señorito y sabiondo"



Otras forma de ser sevillano, que merece la pena recordar de este añorado autor.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Richard Cheese: Creep


Un programa de radio que me gusta escuchar los sábados, mientras hacemos la limpieza general del piso, es "A vivir que son dos días". Título al que yo siempre añado mentalmente "o tres si son pequeños", recordando una frase que decía un amigo cuando le preguntaban en algún bar qué quería y decía "una cerveza, o dos si son pequeñas". Uno de los espacios del programa que he disfrutado siempre es el que protagoniza con el conductor o conductora del programa (en estos días Javier del Pino), el gran Javier Cansado, aquel miembro del dúo cómico Faemino y Cansado que tantas jornadas de humor absurdo deleitaron en nuestras vidas. Me encanta incluso el tema musical con el que da comienzo siempre. Así que decidí buscarlo. 

Se trata de Creep, un tema original de la banda británica Radiohead, interpretado por Richard Cheese y su banda Lounge Against the Machine. Richard Cheese es un cómico y cantante neoyorquino que acostumbra a hacer versiones de éxitos de otros artistas, interpretados con estilo swing y jazz. Este es el caso. Una versión divertida de un tema triste de los Radiohead. Cheese lo convierte en una canción que, si no reparas en la letra, te ayuda a levantar el ánimo, un verdadero revulsivo para empezar bien el día. Música y letra van por caminos bien opuestos. Vean como ejemplo el estribillo: 

"Pero soy repulsivo,
soy un bicho raro.
¿Qué demonios hago aquí?
No pertenezco a este lugar."

Y me consta, por las opiniones de los radioyentes, que la mayoría lo siente como algo maravilloso, un catalizador para empezar bien las mañanas del fin de semana. A mí me pasa igual. Os lo dejo, con su videoclip rodado en Londres, para que lo disfrutéis una vez más.