Mostrando entradas con la etiqueta fascismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fascismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de junio de 2025

Los diteros


Como otros años anteriores, publico mi correspondiente artículo para la revista de la Feria de Mayo:

En la posguerra España vivió grandes penurias económicas y de todo tipo. El aislamiento de nuestro país, bajo una dictadura, se agravó por la colaboración del régimen de Franco con las potencias del Eje Alemania-Italia, perdedoras de la Segunda Guerra Mundial, con lo que no pudimos aprovecharnos de la ayuda del Plan Marshall, que se aprobó por los Estados Unidos para la reconstrucción de Europa occidental tras esa atroz guerra. España optó por una política autárquica y proteccionista, que, entre otras cosas, impuso el racionamiento de los bienes de primera necesidad en los primeros años del Franquismo. La imagen de la cartilla de racionamiento, a nombre de mi abuela materna, Belén Nieto, es un recuerdo de aquellos tiempos de escasez.


Las clases humildes tenían acceso muy limitado a determinados bienes, y como no funcionaban las tarjetas de crédito, ni los bancos prestaban fácilmente, la única manera que muchos tenían para adquirir algunos bienes, como ropa, calzado, menaje de cocina (ollas, sartenes, paletas...), mantelerías, toallas y demás, era pagando a plazos, sistema que la mayoría de los comercios de aquella época tampoco se podían permitir. Hubo entonces una profesión, el ditero, o la ditera, porque también hubo mujeres, que vendían a cargo de un proveedor o adquirían bienes para revender cobrando a plazos, con cantidades pequeñas, a las que sumaban su porcentaje de beneficio. Estos diteros beneficiaron a muchas personas que, de esta manera, podían hacerse con mercancías, que, de otra manera, nunca podrían haber estado al alcance su mano. Para colmo garantizaban los pagos nada más que con la palabra del cliente, con lo que asumían el riesgo de las operaciones.


Los diteros iban casa por casa ofreciendo sus mercaderías, primero, y luego cobrando la dita, que, como lo define el Diccionario de la Real Academia, es un “Pago a plazos, en pequeñas cantidades, fijadas por el comerciante o por el cliente y, en ocasiones, con incremento del interés sin el conocimiento de este.” La deuda la anotaban en hojas por cada cliente donde escribían los pagos o los justificaban con un sello por cada pago, y esas hojas las añadían a un libro formado por unas tapas, generalmente de madera o hule, cosidas con unos largos tornillos sujetos por palomillas, alcanzando casi siempre un gran grosor, como vemos en la imagen, sacada de internet, en la que aparece en medio del grupo un ditero con su mazo de hojas, y sus ayudantes, uno de ellos con mantas en el hombro y en el suelo con un gran canasto cargado de mercancía para la venta. 



Tras la venta, el ditero o la ditera pasaba periódicamente casa por casa a cobrar esas pequeñas cantidades con las que se iban pagando. O, al menos, lo intentaban, ya que no era infrecuente que el deudor o la deudora (ya que generalmente eran las amas de casa las que se acogían a esta forma de adquirir bienes de primera necesidad o imprescindibles para el ajuar doméstico) no hiciese frente al pago, poniendo todo tipo de excusas para demorar la satisfacción del plazo correspondiente. Se cuentan muchas anécdotas al respecto, como la de responder al ditero, cuando llamaba a la puerta nombrando a la señora, con un “no está”, cuando era reconocible la voz de la interpelada como la de la misma deudora. Incluso se daba el caso de que ese deudor se escondía tras una puerta o una cortina dejando entrever sus pies, y teniendo el ditero que hacer como si no se hubiese percatado de ello. Hojeando la revista Guadalgenil del 31 de enero de 1960, encontré un artículo de Rafael Carrasco Torres, donde cuenta una de esas anécdotas donde relata estas situaciones, cuyo texto reproduzco: “Días pasados llegó a una casa de pisos el cobrador de una sociedad de entierros y cuando el cobrador desde abajo repetía el nombre de una presunta beneficiaria, que no quería darse por enterada, haciéndose la sorda, una vecina le aclaraba: ¡Los muertos, mi “arma”! A lo que ella, malhumorada, respondió: ¡Los tuyos, “so esaboría”!”


Este sistema fue muy habitual en Andalucía y, también, como no, en Palma del Río, donde el pago por plazos, o la dita, también se empleó incluso por personas acomodadas, para conseguir, por ejemplo, ropa como trajes de chaqueta y corbata, muy usados entre los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Ni que decir tiene que electrodomésticos, como aparatos de radio o lavadoras, también fueron adquiridos mediante esta forma de pago a plazos. E incluso yo he conocido a personas que vendían joyas de oro o plata, producidas en los conocidos y famosos talleres cordobeses, cobrando a dita el precio de las alhajas, a los clientes habituales y que eran de fiar.



En el programa “Tal como somos” de Canal Sur Televisión, en uno de los espacios que dedicaron a Palma del Río, en 1996, además de otros personajes de la vida social palmeña, como por ejemplo, mi suegro Miguel Santos Enríquez, que fue entrevistado en relación al libro “Motegrafía palmeña”, sobre los motes o apodos que él recopiló relativos a paisanos de nuestra ciudad, también fue entrevistada María López Postigo, que, junto con su marido, Eduardo, ejerció la profesión de ditera en Palma, tras trasladarse ambos desde Málaga en 1953. A ellos los conocí, pues con María y otros alumnos coincidí representando una obra de teatro montada por el Taller de Teatro del Centro de Educación de Adultos Al-Sadif, el “Farsón de la Niña Araña”, una de las “Farsas Maravillosas” de Alfonso Zurro, de la compañía La Jácara de Sevilla. En esta entrevista también contó algunas anécdotas graciosas de las que vivieron mientras ejercieron de diteros.


Que duda cabe, que los diteros facilitaron la mejora de las condiciones de vida, sobre todo de los más humildes, en unos tiempos en los que todavía no se había impuesto la sociedad de consumo actual, y en los que el nivel de vida era más bajo. En los años sesenta y setenta, con la mejora de las condiciones económicas, por la apertura de nuestro país al mundo occidental, y los acuerdos con los Estados Unidos, con su ayuda correspondiente, el nivel de vida subió, con los  planes de desarrollo y la extensión de la financiación. La letra de cambio, con el famoso treinta, sesenta y noventa, fue sustituyendo al sistema de dita para acceder a más bienes. Los comercios comenzaron a emplear la venta a plazos, y el crédito bancario se extendió. Los medios “modernos” como el cheque y la tarjeta de crédito se fueron generalizando, como también aumentó la producción y variedad de las mercaderías. La venta casa por casa se empezó a emplear para otros productos más “de calidad”, como las entonces célebres y muy ansiadas enciclopedias, o más lujosos y caros, como los cosméticos. Esto hizo que la profesión de ditero o ditera fuese menguando, y muchos de ellos se instalaron en establecimientos o comercios fijos, abandonado el peregrinar casa por casa. Hasta llegar a desaparecer como desapareció el estraperlo o la cartilla de racionamiento de la que hablaba al principio del artículo.



Los diteros y las diteras merecen un recuerdo, entre romántico y entrañable y agradecido, ya que ayudaron muy mucho a mucha gente, aunque para algunos su sola presencia provocase el miedo a no poder hacer frente a sus deudas y otros los considerasen unos personajes nada simpáticos. Algo realmente, en muchos casos, lejos de la realidad. Su sacrificio, con jornadas de sol a sol, visitando diariamente casa a casa para entregar bienes y para cobrar las deudas, también se merece el reconocimiento, aunque, afortunadamente, ya no sea una profesión tan necesaria con antaño.

domingo, 15 de octubre de 2017

Referédum


En medio del caos que estamos viviendo con el referéndum organizado por la Generalidad catalana el pasado 1 de octubre, ilegal y suspendido por el Tribunal Constitucional, la “no-se-sabe-si” declarada independencia de Cataluña posterior, y todo lo que ello está dando de sí, más de uno ha empleado el argumento, en su defensa, de que los catalanes se han pronunciado votando sobre su futuro, a diferencia del régimen del 78, cuyo rey no ha sido elegido, ni los españoles se han pronunciado sobre monarquía o república. Aparte de que es una falacia dicho argumento, pues la decisión fue tomada con la Constitución de 1978, ratificada en referéndum el 6 de diciembre de dicho año, en nuestra historia reciente encontramos otro referéndum donde el pueblo español se pronunció sobre si su Estado debía ser un Reino: el referéndum de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. En esta consulta, celebrada el 6 de junio de ese año, se aprobó, por un 89, 86% del censo, entre otras cosas, que España se constituyera en Reino, que Franco fuese Jefe del Estado vitalicio, la creación del Consejo del Reino (disuelto con la Constitución de 1978) y que Franco propusiese a las Cortes a su sucesor, “a título de Rey o Regente”, como efectivamente sucedió en 1969, cuando nombró a Juan Carlos de Borbón “Príncipe de España”, como sucesor a título de Rey, tras su muerte.


Es decir, que el pueblo español decidió mayoritariamente, con su voto (“Volem votar!”), que España se convirtiese en monarquía y que el Rey fuese el sucesor del dictador, a su fallecimiento. Así que no sería cierto, como nos dicen algunos, que no se haya votado esta monarquía. A mí me hubiera gustado que, a la muerte de Franco, hubiésemos podido elegir entre monarquía o república, pero no es ilegítimo que tengamos monarquía, pues, además, así fue confirmada en el referéndum constitucional de 1978. Algunos dirán que la consulta de Franco no fue una consulta democrática… y es verdad. Votar no significa elegir democráticamente, no es lo mismo. Eso lo hemos visto en el referéndum ilegal del 1 de octubre: no había censo oficial, se pudo votar más de una vez (como se ha comprobado en más de un caso), no había un órgano imparcial o judicial que verificase la votación y el escrutinio, el recuento fue “clandestino”, se vivió un clima de acoso y coacción hacia los no partidarios del referéndum, la misma consulta estaba orientada para que saliese el objetivo de los convocantes (la independencia), no había garantías de imparcialidad y de derechos de todas las opciones, etc. Lo mismo que en ese referéndum de 1947 ¿no?, nos dirán los partidarios del derribo del “régimen del 78”. De este modo, si lo importante “era votar” (“Volem votar!”) y eso era lo democrático el 1 de octubre, también fue democrático el 6 de junio de 1947, porque los españoles votaron. Y, si este no vale, aquel tampoco. Como diría un castizo: “o todos moros, o todos cristianos”. Con Franco ya se bailaba el mambo. El mambo de las falacias.

(En las imágenes, certificados de votación en el referéndum de 1947, en Palma del Río, donde aparecen como votantes familiares de Antonio Lopera Flores, que me facilitó las copias)

martes, 9 de mayo de 2017

Bikinis, fútbol y rock & roll


Así se llama el nuevo libro de Adrian Vogel, un libro donde narra, desde la perspectiva que este hombre ha vivido (la música pop sobre todo) el paso del Franquismo a la democracia actual. Un libro de investigación que nos cuenta que, gracias a cierta perspicacia de los gerifaltes de entonces, las cosas que estaban cambiando el mundo en los años sesenta y setenta, fueron entrando en España, dosificadas, consiguiendo que no nos rebelásemos y cambiásemos el statu quo de forma radical. Lo que luego se llamó el "Franquismo sociológico". Un repaso por la historia reciente en forma de "crónica pop", repleta de datos y anécdotas.


"Bikinis, fútbol y rock & roll" ha sido editado por el Grupo Akal, y cuenta con el prólogo de El Gran Wyoming. Yo no me podía resistir a comprarlo, y ayer me llegó. Otra adquisición para hacer paréntesis de lectura, durante la preparación de las oposiciones.

Adrian Vogel, a la derecha, con Michael Jackson

De Adrian Vogel (periodista, futbolero (merengón de pro) promotor musical, ejecutivo de discográficas, conferenciante... tal vez el más entrevistado en España cuando murió Michael Jackson) ya os he hablado varias veces, incluso he comentado alguna otra publicación suya, como el eBook Mi mundial Brasil 2014. Tiene un blog, El Mundano, muy recomendable, que nació un mes antes que el mío, donde he tenido el honor de publicar diversas entradas sobre temas musicales, como Un siglo de canciones 17: “Este Madrid” (por Francisco Javier Domínguez “Schevi”), que, por cierto, aparece en el listado de post más vistos. Supe de sus andanzas con aquel programa que emitían en RNE, Para vosotros jóvenes, que recordé en un emotivo post sobre mis aprendizajes con el mundo de la radio. Espero disfrutar de su nuevo trabajo. Y ¡anímense! búsquenlo, que seguro lo gozan.

domingo, 7 de mayo de 2017

Ganó Emmanuel Macron, perdió el fascismo


A estas horas parece que el resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia ha sido la victoria de E. Macron, con más de un 60% de los votos, sobre la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, la esperanza de la extrema derecha, el fascismo francés. Hace cinco años festejé la victoria del socialista François Hollande, como una forma de resistencia a los dictados de la canciller alemana Angela Merkel. Una decepción esta presidencia, en uno de cuyos gobiernos estuvo como ministro de economía Macron, entonces socialista, y que abandonó el gobierno y el partido socialista francés para fundar otro que superase el tradicional dualismo entre izquierda y derecha. No confío ahora nada en las políticas "progresistas" (según él) que quiere implementar el nuevo presidente. Pero festejo que haya derrotado al fascismo francés, que ha sacado un número importante de votos, por cierto, captando a las clases menos favorecidas, decepcionadas con los partidos de izquierda (no solo el partido socialista, ojo). El peligro sigue patente, pero los franceses han optado por parar los pies a Le Pen, envalentonada por el avance de la extrema derecha a nivel mundial. Algunos cretinos, movidos por su "pureza inmaculada", querían desentenderse de esta votación por considerar a los dos candidatos como "la misma derecha". Los franceses no han caído en esa trampa. Afortunadamente. Hoy también puede sonar con brío "La Marsellesa", como cuando en la película Casablanca, los clientes del bar se opusieron a los nazis, de forma digna y pacífica.


sábado, 4 de marzo de 2017

El blues del autobús (a propósito de los ultras y las drag queens)


Había una serie policial de televisión de los años ochenta que se llamaba Canción triste de Hill Steet. Así la llamaron en España, pues su nombre original era Hill Street Blues. Parecía que los programadores de televisión consideraban que no sabíamos qué era un blues, y prefirieron cambiar el nombre por "canción triste", para aclararnos ciertas cosas. En sus orígenes, el blues pudo tener una nota triste, es verdad, pero como género musical también nos ha ofrecido temas de lo más alegre. Viene esto a cuento por otro título, en este caso, el que tomo para la entrada, uno de una canción de Miguel Ríos, "El blues del autobús". Es éste un tema ciertamente melancólico, que nos cuenta las idas y venidas por la carretera del cantante y sus acompañantes, en esas enormes giras que nos acostumbró durante unos cuantos años de éxitos en su discografía y sobre los escenarios de todo el país. ¿Por qué este título prestado? Por la polémica de esta semana del autobús de la organización ultra Hazte Oír. Una triste polémica, a mi juicio. Me explico.

El mensaje del autobús es ciertamente tendencioso y pretende hacer un ataque a quienes piensan que los seres humanos pueden cambiar de género voluntariamente, con libertad. No es sorprendente, pues esta organización ultra defiende postulados que se inspiran en la doctrina de la Iglesia Católica, que pretenden mostrarnos como antinaturales y contrarios a los designios divinos, determinados comportamientos, como el divorcio, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la homosexualidad en sí misma, el aborto y, en este caso, la transexualidad . No admiten la distinción entre sexo (la condición sexual biológica de cada ser humano) y género (el estatus cultural y social del que se derivan ciertos comportamientos). Incluso hacen campaña, como otros componentes de la Iglesia (especialmente la jerarquía católica), contra la llamada "ideología de género", a la que consideran un factor de corrupción y de destrucción de la humanidad. Tras ello se esconde el rechazo tradicional a la igualdad entre hombres y mujeres. Y a la libertad. Ni que decir tiene que no comparto estas tesis (como se puede comprobar en diferentes entradas de este blog, desde hace años). Pero lo que me entristece (de ahí el título de la entrada) es la campaña iniciada por algunos para prohibir estos mensajes, e, incluso, para condenar penalmente su difusión, lo que ha dado lugar a la inmovilización del autobús propagandístico. Algo que considero una censura. El manifestarse en contra, ya sea en serio o en broma (como las muchas parodias que están triunfando en internet, algunas geniales), es lo que procede, si se discrepa, pero no la represión.

Hay que partir del hecho de que, no hace mucho tiempo, una campaña de visibilización de los transexuales, especialmente los infantes, y de apoyo a ese colectivo, se ha visto en numerosas ciudades de España. Los ultras de Hazte Oír protestaron, pero, afortunadamente, ningún juez o fiscal, prohibió la campaña, para disgusto de esta organización. Parece que lo del autobús es una respuesta a aquella campaña. A mi modo de ver, permisible, pues entra dentro de la libertad de expresión. Como la campaña en favor de la transexualidad. Pero alguien ha decidido convertir en mártires a los ultras del autobús, me temo, con esta censura.


En estos días de carnaval, también nos hemos enterado de la noticia de que una drag queen disfrazada de Virgen, y de Jesucristo también, se alzó con el premio del Concurso del carnaval de Canarias. La polémica ha surgido con ello. La jerarquía católica y diversos medios conservadores han levantado su voz contra esos disfraces, haciendo en algunos casos referencia al Código Penal, que considera delito la ofensa a los sentimientos religiosos. Otra vez otro intento de censura. En carnaval es normal la crítica a los poderosos, entre los que siempre (repito, siempre) se ha incluido a la jerarquía católica, desde un simple cura al mismísimo Papa. Lo normal es la transgresión; es su propio origen, como forma de dar rienda suelta a todo tipo de pasiones, entre las que se encuentran las formas de desahogo contra el poder y los dogmas establecidos, pues después se entra en la Cuaresma, y el recogimiento y la tristeza por la muerte de Jesús de Nazaret, incluso se volvieron obligatorios en nuestro país, sobre todo durante el régimen anterior, confesionalmente católico, como bien sabemos.

El carnaval es otro momento, donde la libertad de expresión (siempre vigente, por cierto) se hace más patente. De ahí que ese intento de censura, con la amenaza del código penal en la mano, sea del todo punto contraproducente, incluso anticonstitucional.

Y esto es lo que me parece triste. El blues del autobús y el blues de la drag queen. Tanto hacer uso del código penal y los tribunales para coartar la libertad de expresión es un despropósito. Venga de donde venga. Se decía hace tiempo que en España vamos siempre detrás de un cura, ya sea con un cirio o con un garrote. La jerarquía católica siempre está condicionándonos, directamente o a través de organizaciones amparadas por ellos, como la del famoso autobús. No se puede criminalizar tanto comportamiento. Siempre va a haber alguien que cuente un "chiste de maricones". Y en cualquier barra de bar podemos encontrar a alguien que se "cague en Dios, la Virgen y en los Apóstoles" porque su equipo haya perdido el partido de fútbol de la jornada. Será de muy mal gusto, si quieren, pero esas expresiones entran dentro de la libertad de expresión, y considerarles unos delincuentes y querer meter en la cárcel a quienes las profieran es una exageración intolerable. Ya está bien de tanta censura. Los "delitos de opinión" son propios de las dictaduras, la opinión es libre y su difusión un derecho. Quien se sienta ofendido por ese tipo de manifestaciones, tiene derecho también a contestar, a hacer públicas sus ideas, opiniones y creencias, no a censurar las de las demás. Debemos recobrar la sensatez, de una vez. Para vivir en un país sin tristeza es necesario que los extremistas, de uno u otro signo, no nos impongan sus dogmas.

viernes, 27 de enero de 2017

La foto del viernes: 72 aniversario de la liberación de Auschwitz


El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas entraron en el campo de concentración de Auschwitz, en los territorios ocupados de Polonia por las tropas alemanas, en la Segunda Guerra Mundial. Liberaron a los supervivientes y los no evacuados cuando los nazis huyeron por la cercanía de las tropas rusas. Y se encontraron con el horror en persona. El horror de los planes de exterminio de los judíos por los nazis. En Auschwitz fueron internados primero detenidos polacos y más tarde alemanes represaliados, delincuentes comunes, gitanos, homosexuales, presos políticos (socialistas, comunistas, principalmente), prisioneros de guerra, y también los judíos deportados de los territorios ocupados y de la propia Alemania. Se les internaba como prisioneros esclavizados, para lo que se seleccionaba a los capaces de trabajar. A los incapaces (ancianos, enfermos, niños, mujeres) se les gaseaba. Primero se les mataba con disparos, pero era caro y la munición era necesaria para la guerra, así que se empleó el gas y luego la incineración para desprenderse de los cadáveres. Este y otros campos fueron el recurso para la llamada "solución final", el exterminio de la raza judía por los nazis. Afortunadamente perdieron la guerra y no consiguieron sus planes. Hoy 27 de enero se conmemora el Día de las víctimas del Holocausto. Algo que no debemos olvidar. Cuando políticos, como el presidente Donald Trump, elogian el uso de la tortura y se mantienen campos de reclusión como Guantánamo, debemos recordar estas atrocidades, consecuencia de la falta de respeto a los derechos humanos. Para que no se repitan más monstruosidades así. (Foto del llamado Álbum de Auschwitz, un reportaje realizado por miembros de las SS donde se detallan los pasos que daban los internados desde la entrada en el campo hasta su asesinato)

sábado, 3 de diciembre de 2016

El regalo de hoy, por mi onomástica


Hoy es San Francisco Javier (y el Día de Navarra, como he recordado otras veces), y como otros años he recibido felicitaciones por mi onomástica. También, como otros años, algunos se adelantaron y lo hicieron en San Francisco de Asís, teniendo que aclarar a más de una y uno la diferencia entre ambos personajes. Quien se adelantó a todos en la felicitación fue mi mujer, Ana, que me hizo entrega, nada más llegar de la cena de todos los viernes en casa de mis cuñadas, de un regalo. Un libro, el libro "En el punto de mira", de Baltasar Garzón. Un libro de más de mil páginas, editado este año, donde el antiguo juez nos cuenta en primera persona los avatares vividos en su paso por la Audiencia Nacional. Veinticinco años de vivencias en el candelero. Seguro que es muy interesante.

Sobre Baltazar Garzón he publicado varias entradas en la también ya dilatada vida de este blog. Un personaje que no deja indiferente a nadie. He manifestado mis desacuerdos con él y también le expresé mi público apoyo por su enjuiciamiento, acusado de prevaricación, por haber iniciado un proceso contra los crímenes del Franquismo, a instancias de Falange Española o Manos Limpias. Lamenté que fuese apartado de la carrera judicial, condenado al declararse ilegales las escuchas ordenadas por el juez de las conversaciones entre los encausados por el caso Gürtel y sus abogados. Está claro que cuando los jueces se ensañan con miembros relevantes del PP, el juez tiene muchas veces las de perder, a diferencia de los casos en que se investigan a otros políticos de otros partidos. Y Garzón ha sido una de las víctimas de la maquinaria aplastante del PP contra sus adversarios. O así lo considera este partido que ha visto varias veces actuar a la Justicia en su contra, en la mano de Garzón (el citado caso Gürtel, el caso Camps... ). No importa que fuese "uno de los azotes de la banda terrorista ETA", como declaró la instructora de la recusación que presentó contra él la Asociación de Víctimas del Terrorismo, en el caso de la financiación de Askatasuna y Batasuna en las herriko tabernas, no. Con él había que acabar. Demasiado protagonismo, un verso suelto, insobornable, contar corriente, como reza el subtítulo de su obra. No le perdonaban que también se hubiese atrevido, a detener al dictador chileno Augusto Piñochet en Londres para traerlo a España y ser juzgado por crímenes contra la humanidad, cosa que impidió José María Aznar con la ayuda de Margaret Thatcher. Recuerdo que en 2010 Izquierda Unida presentó una moción en el Ayuntamiento de Palma del Río, de apoyo al juez ante la suspensión de funciones por el juicio sobre las denuncias de Falange y Manos Limpias, donde el portavoz del PP hizo alusión al caso de las víctimas del Franquismo y también al caso Gürtel y a la acusación de haber cobrado del Banco de Santander por unas conferencias impartidas en Estados Unidos. La campaña contra él estaba en marcha. Los grupos apoyamos la moción, salvo el PP, que se abstuvo acusándonos a los demás de atacar a la Justicia por motivos ideológicos (cree el ladrón que todos son de su misma condición). No pararon hasta quitárselo de encima.


Ayer Baltasar Garzón estuvo en Palma del Río para presentar unas jornadas, organizadas por la Delegación de Cooperación Internacional de ayuntamiento palmeño, donde varios jóvenes estudiantes de ESO viajarán a Granada para recibir formación y debatir sobre Derechos Humanos, en colaboración con la Fundación que preside Garzón, FIBGAR, fundación internacional que centra su actuación en la defensa de los Derechos Humanos y la Jurisdicción Universal. Gracias a esa visita, el libro que me ha regalado Ana cuenta con algo más especial, una dedicatoria de puño y letra del mismo Garzón. 


Dice así: "Para Shevi con el afecto de un hombre del derecho para otro que también vive el derecho y la política entendidos como servicio público y en beneficio de una sociedad más libre, transparente y democrática. Un abrazo. B. Garzón. 2-12-16".

Sin duda, como dije, un regalo muy interesante, y todo un honor que cuente con una dedicatoria, que me ha emocionado también. Mi mujer (en colaboración de una sobrina, Vanessa, que ha conseguido la dedicatoria) ha sabido agradarme con su regalo. Muchas gracias. 

martes, 29 de noviembre de 2016

Premio para la cantante Martirio


La cantante Martirio (de nombre real María Isabel Quiñones Gutiérrez) ha sigo galardonada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte con el Premio Nacional de las Músicas Actuales. Me alegro. Siempre me gustó Martirio, una de las que consiguió que me prendase todavía más de la copla (algo que se despreciaba en los setenta entre ambientes progres, por considerarla retrógrada y símbolo de la cultura franquista), cuando le incorporó aires modernos. 

Sus letras nos hablan de mujeres con sus problemas actuales. Mujeres urbanas y de barrio que tienen que sobrevivir en un mundo machista, con problemas económicos, pero buscando libertad y el cariño de su pareja en libertad, con dramas copleros de antaño y música de hoy. Kiko Veneno le ayudó mucho en esa búsqueda de la "nueva canción española".

Su vida merece una copla. Afectada por la poliomelitis, que le dejó alguna secuela, pero no le impidió dedicarse al espectáculo. Ex-esposa de un médico, que quiso dejar de ser la "señora de". Antigua componente del grupo folk Jarcha y acompañante de Kiko Veneno y Raimundo y Rafael Amador.

Sus gafas y sus imposibles o ilustrativas peinetas, son iconos de la historia del pop hispano, entre folclórica y punky con raíces. Le vi una noche en Écija, en una discoteca, en un concierto al aire libre, cautivando al personal. No se me olvida cuando empezó la canción "Estoy mala" (uno de sus grandes éxitos, junto a las "Sevillanas de los bloques"), meciéndose como la Macarena en su paso al son de una saeta. Una síntesis de tradición e innovación sublime.

Se lo merece por su honradez, su integridad, por no encasillarse, ya que ha hecho de actriz y ha tocado otros palos en la música (jazz, música cubana, bolero, tango...), por unir arte y sentido del humor. Y porque nunca ha cejado en su empeño de reivindicar el papel de la mujer en el arte de la canción. ¡Enhorabuena!


sábado, 26 de noviembre de 2016

Ha muerto Fidel Castro


Esta vez sí, esta vez es verdad que ha muerto Fidel Castro. No es otro invento de internet, como comenté hace tiempo. Lo ha anunciado su hermano Raúl, sucesor en la monarquía comunista que gobierna en Cuba. Lo primero es mostrar nuestras condolencias a su familia, como por el fallecimiento de cualquier otro ser humano (como a los familiares de Rita Barberá, por muy acusada de corrupción de que estuviera, a pesar del desprecio de comunistas y podemitas varios). Lo segundo es comentar su figura, la de un personaje histórico del siglo XX de primera magnitud.

Consiguió el poder con una revolución que derrocó al corrupto dictador Batista, aliado de Estados Unidos, que pronto le declaró su hostilidad, con una torpeza propia de gobernantes soberbios. J.F. Kennedy ordenó la invasión de exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, un fracaso que hizo echar en brazos de los soviéticos al régimen de Castro, el principal enemigo de Estados Unidos. La crisis de los misiles agravó la situación. Para entonces la revolución que había de liberar Cuba se había pasado ya al bando comunista, marxista-leninista, convirtiéndose en una avanzadilla soviética a las puertas del coloso yanqui. Uno de sus ministros y colaborador durante la insurrección cubana, Ernesto Guevara, el Ché, se dedicó a extender la revolución por América con técnicas de guerrilla, siendo derrotado y muerto en Bolivia, y convirtiéndose en un icono para la izquierda en general. El comunismo parecía expandirse por América, sobre todo cuando, en Chile, Salvador Allende ganó las elecciones con la Unidad Popular, una coalición de partidos de izquierda. Con el golpe que derrocó a Allende y la pujanza de otras dictaduras militares, Estados Unidos intentó frenar ese avance, provocando al mismo tiempo las simpatías por los comunistas apoyados por Fidel y los suyos. Una espiral de violencia, represión y pobreza que azotó durante años Hispanoamérica.

Las democracias se fueron instalando en América, pero el Castrismo permanecía en pie, pese a su derrota ideológica y el inútil embargo comercial impuesto por Estados Unidos. La caída de la Unión Soviética y sus países satélites de Europa del Este dejó a Cuba sin sostén político y económico, ya que sobrevivían por la cuantiosa ayuda prestada por el coloso ruso. El régimen no pudo contrarrestar el empobrecimiento de la población, por lo que arreció el mensaje nacionalista que le había servido de argumento para mantenerse en el poder. Su única razón de existir era su resistencia a ser colonizados de nuevo por los Estados Unidos, lo que le granjeaba el apoyo popular. Pero su sistema económico ineficaz, a la par que la escasez de recursos, ha provocado el descontento de parte de la población, que se ha manifestado en la aparición de una oposición democrática, fuertemente reprimida por las fuerzas del régimen. En Cuba siguen sin respetarse los derechos humanos. 


Fidel Castro mostró signos de estar gravemente enfermo en 2006 y en 2008 renunció a su cargo. Parecía que se abría una puerta a la esperanza por normalizar la situación, virar hacia un régimen democrático y cambiar de orientación. Nada de eso ocurrió, ya que le sucedió en el poder su hermano Raúl, como ocurre en la dictadura de Corea del Norte, o en las tiranías del Golfo Pérsico, donde los familiares se suceden en el poder sin cesar. El régimen castrista ha demostrado ser de más duración que los discursos que pronunciaba Fidel, o que la vida biológica y política de su amigo Manuel Fraga. Hace dos años se iniciaron conversaciones para restablecer relaciones entre Cuba y Estados Unidos, parece que gracias a la intervención del Papa Francisco, argentino, y, por tanto, hispano como los Castro. Eso nos aportó una luz de esperanza. La muerte de Fidel puede que fuese el paso necesario para dar un impulso a la necesaria transición en la isla caribeña. Ya veremos qué pasa.

Fidel Castro fue visto como un héroe por parte de la izquierda española, que todavía lo ve como alguien valioso, a pesar de su vindicación del ejercicio de la violencia política. La revolución cubana inspiró a muchos en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, creyendo que era un soplo de aire fresco dentro del enrarecido mundo comunista. A muchos otros nos terminó decepcionando, por su tozudez en conculcar los derechos humanos, por mantenerse en la tiranía y por seguir defendiendo una ideología política (el marxismo-leninismo) que no ha liberado a la humanidad de las lacras del capitalismo, sino que ha sustituido la libertad por regímenes burocráticos que han traído pobreza para la mayoría y solo riqueza para los mandamases (se dice que Fidel era multimillonario, mientras mataba de hambre a sus súbditos). También ha inspirado a esa izquierda populista que gobierna en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia, cuyo balance, por mucho que se empeñen aquí algunos en alabar, no es precisamente esperanzador. Hoy muere el hombre, pero me temo que no muere el mito. Los seres humanos somos tercos, y, aunque vemos los errores, somos capaces de persistir en ellos por orgullo, por no dar nuestro brazo a torcer. Espero que la situación en la Cuba vaya cambiando y así quienes usan su caduca ideología y otras coartadas allí defendidas dejen de engañar a las pobres gentes que, desesperadas por su situación social y económica impuesta por el neo-liberalismo triunfante, se echan en brazos de defensores de tiranos como lo fue Fidel Castro. Los derechos humanos no están del todo consolidados y siguen en peligro por obra y gracia de charlatanes de uno y otro extremo bando. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Donald Trump


Sorpresa, estupor, decepción, incredulidad. Palabras como éstas han sonado esta mañana al conocerse el fin del recuento de votos en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y confirmarse la victoria del candidato republicano Donald Trump. Un paso más en el momento de confusión que vive la política mundial. Este no es un hecho aislado. En Europa tenemos el Brexit, y los casos de aumentos de votos que asustan. En Francia la ultraderechista Marine Le Pen, en Holanda  Geert Wilders, en Austria con la victoria de la extrema derecha en primera votación, el Partido de los Finlandeses como preferido en las encuestas, en Polonia el Partido de la Ley y el Orden, Amanecer Dorado en Grecia, el ultra Viktor Orban en Hungría, Putin en Rusia... ejemplos de la buena salud de los autoritarismos y populismos de derecha. Que tienen su complemento en los populismos de izquierda, también cuestionando los regímenes democráticos vigentes. 

Y ahora Trump. Algunos han dicho, a tontas y a locas, que esto ha ocurrido por haer presentado los demócratas a Hillary Clinton, en lugar de a Bernie Sanders. O sea, que los norteamericanos han preferido a un candidato de extrema derecha, porque no tenían enfrente a uno de extrema izquierda. Vamos, que les daba igual uno que otro. Memeces. Clinton no sería buena candidata, pero por otros motivos (por ejemplo su reforma sanitaria que ha sido vista por mucho americano medio como una propuesta comunista). Ha sido, no obstante peor que Trump, pues ambos han perdido votos respecto a otros candidatos anteriores de sus respectivos partidos, pero éste ha sacado más votos que su contrincante y con eso ha ganado la presidencia.

Viendo los mapas del reparto del voto, vemos a los estados centrales (el antiguo Oeste americano) dar su voto mayoritario a Trump. Éste ha convencido a las víctimas de la crisis (que todavía persiste), castigadas por la globalización. El mensaje nacionalista triunfa en momentos de crisis, como pasó en el periodo de entre-guerras en el siglo pasado, permitiendo el auge del fascismo y el stalinismo. Ahora vivimos momentos parecidos. El odio hacia el inmigrante que quita el trabajo a los nacionales, al cobrar menos, ya que esa es la forma de aumentar sus beneficios que han elegido las empresas (sobre todo multinacionales), se ha extendido entre los trabajadores y clases medias. Se critica el libre comercio internacional y la libertad de circulación de trabajadores, al mismo tiempo. Y eso lo hacen desde la izquierda y la derecha (extremas). Se recuperan himnos, banderas, armas, gestos autoritarios. Tanto desde la derecha como desde la izquierda se cuestionan las instituciones, buscando "la calle" y postulando posturas anti-sistema. El estado del bienestar es cuestionado por liberales y "la verdadera izquierda". Los castigados, que antes vivían bien con el estado del bienestar, se convierten a la nueva religión anti-sistema, y terminan votando a extremistas como estos. 

El mundo está muy cambiado y parece que nadie sabe ofrecer alternativas que no sean a la desesperada, con mucho ruido y mensajes simples y egoístas. Solo espero que en Estados Unidos, los republicanos que han aupado a este fantoche hombre de negocios le obliguen a no cumplir algunas de sus temibles promesas y moderen su comportamiento, aunque solo sea por mantener las cuentas de resultados de sus empresas (los mercados se han sacudido hoy con esta victoria). Pero el panorama es desolador y causa estupor. Tanto que esta mañana me acordaba del Premio Nobel a Bob Dylan, un ejemplo de joven rebelde, símbolo de la izquierda de otros tiempos, que ya están enterrados. La Academia Sueca vive en otro mundo. Hoy los norteamericanos lo han demostrado.

jueves, 27 de octubre de 2016

Rafael Sarazá y mi familia materna


Ayer falleció el abogado cordobés Rafael Sarazá. Un abogado de prestigio, que se ganó el cariño de los represaliados políticos y sindicales durante el Franquismo, por defenderles en numerosas causas. Fue concejal en el ayuntamiento de Córdoba desde 1979 a 1981 por el Partido Comunista y luego miembro del Consejo General del Poder Judicial, a propuesta de IU, desde 1994 a 1998. Además casi toda su vida se dedicó al Derecho Penal y la defensa de los derechos humanos, compartiendo bufete con otro histórico luchador comunista, y abogado laboralista, Filomeno Aparacio. Sarazá fue uno de los fundadores del Círculo Cultural Juan XXIII, una institución cultural cordobesa, fundada por intelectuales católicos, que representó un papel fundamental en los últimos años del Franquismo y primeros de la Transición, dando acogida y voz a los nuevos movimientos políticos y sus miembros. 


Pero, además del pésame por la pérdida de este hombre, un motivo más me mueve a escribir. Ayer, en la edición digital de Diario Córdoba, al dar la noticia, se ilustraba con una foto, donde Rafael Sarazá posaba micrófono en mano pronunciando unas palabras. Foto que me he permitido incluir en esta entrada. Esa imagen pertenece a uno de los muchos actos en que participó en los últimos años de su vida. Concretamente es de uno de los tradicionales "peroles" (como se dice en Córdoba a la celebración, principalmente con un arroz, de una fiesta campestre con familia y amigos) que se organizan en el Barrio de la Fuensanta, donde vivía Sarazá, cada 12 de octubre. Lo sé porque, al ver la foto me llevé una sorpresa: los que se ven al fondo de la imagen son familiares míos. Concretamente mi tía Ascensión, hermana de mi madre, su marido, mi tío Mariano, y, a su lado, mi primo Antonio (hijo de mi tío Curro) y Toñi, su mujer.


El tío Mariano trabajaba en el mantenimiento de las carreteras, por eso vivieron varios años en una casa de peones camineros en la barriada de Los Mochos, en Almodóvar del Río. Luego se fueron a Córdoba. Mi tía Ascensión vivía en la zona conocida como "el santuario", en La Fuensanta. Y más de un año nos invitaron a ese arroz que ellos organizaban con los vecinos, como otros que también preparan el suyo bajo las carpas que instala el ayuntamiento en el solar que hay junto a sus viviendas. Una hija de ellos, Sensi, también vive en el mismo bloque y nos ha llamado varias veces para compartir la comida con ellos y otros familiares y amigos del barrio. En 2013 estuvimos allí y nos hicimos unas fotos en el mismo lugar donde se registró la imagen que publicaba el Diario Córdoba. Entonces Rafael Sarazá nos dedicó también unas palabras, ya que estuvo muy volcado con el movimiento ciudadano y las asociaciones de vecinos, como la que organizaba el acto y la celebración.


Mis tíos Ascensión y Mariano, y sus hijas, estuvieron muy pendientes de mi madre en sus últimos años de vida. Algo normal,  ya que otros hermanos de mi madre ya habían fallecido, y la otra hermana, Belén, vive en Fuenlabrada (Madrid). Por eso les tengo un especial cariño. Ambos fallecieron no hace mucho. Ascensión murió en noviembre de 2014, y Mariano, no mucho tiempo después, algo no infrecuente en los matrimonios que han compartido muchos años juntos. Fue en el funeral de mi tío Mariano, en la iglesia de la Fuensanta, donde por última vez vi a Rafael Sarazá, que como católico y buen vecino, acudió al sepelio de mi tío también. Ya se le veía muy mayor y débil. Como buenos vecinos compartieron muchas vivencias en el barrio. Y hoy me ha servido la noticia para dedicarle un cariñoso recuerdo a estos mis familiares.

miércoles, 12 de octubre de 2016

12 de octubre, históricamente polémico


Hace 80 años Miguel de Unamuno tuvo que salir "escoltado" de la Universidad de Salamanca. Fue en un acto del "Día de la Raza" (una de las denominaciones de las celebraciones del 12 de octubre). Hubo discursos embravecidos con el inicio de la guerra civil, convirtiendo ese acto, que además coincidía con la apertura oficial del curso académico, en un mitin fascista, ensalzando "valores patrióticos", las nuevas ideologías nacionalistas y totalitarias, el pasado imperial, y el mismo golpe miliar. Unamuno, que estaba allí como rector, pronunció un discurso contrario a las "tesis" defendidas por los anteriores intervinientes. El general Millán-Astray, el fundador de la Legión, le interrumpió varias veces, gritando consignas políticas y el conocido "¡Viva la muerte!", queriendo intervenir. Unamuno le contestó, todavía más indignado. Algunas de esas frases fueron: 


«Acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!". Esto me suena lo mismo que "¡Muera la vida!". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán-Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada (...)».


Millán-Astray volvió a interrumpir: «¡Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!». Y Unamuno expresó una de esas frases rotundas que le han hecho célebre: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho."


Unamuno había sido uno de los defensores de la República, pero, por la deriva que había tomado ésta, terminó defendiendo el alzamiento militar. Pronto comprendió su error, algo que expresó ese día en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Terminó saliendo de allí entre insultos y amenazas y luego fue depuesto de sus cargos. 


Hoy seguimos viviendo las consecuencias de las diferentes visiones que hay de España, o, incluso, de las pretensiones de dividirla y disolverla. No con métodos tan violentos como los que se sufrieron hace 80 años, afortunadamente, pero no menos polémicos. En un día como el de hoy, 12 de octubre, esas visiones provocan episodios de enfrentamientos entre españoles, de desacato judicial, de enaltecimiento de banderas (de unos o de otros, de colonizadores o de colonizados, de "unionistas" o de "nacionalistas disgregadores"), de himnos, y otros símbolos sin tener en cuenta a los propios ciudadanos, ni sus problemas. Hoy volvemos a cuestionarnos la "esencia" de España y las consecuencias de su acontecer histórico. Y, de nuevo, envueltos en polémicas. Si Unamuno siguiese vivo, seguro que volvería a sentirse decepcionado. 

martes, 20 de septiembre de 2016

Ana Santos Enríquez, en el recuerdo


Mi suegro, Miguel Santos, tenía una hermana, una única hermana, Ana (de ahí el nombre de mi esposa). Ana Santos Enríquez vivía en el País Vasco, por eso hemos hecho varias visitas a esta comunidad en los últimos años. La primera vez que hablé con ella fue con motivo del viaje que hicimos a Lasarte-Oria, cuando la Federación de Casas de Andalucía en Euskadi dedicó su encuentro anual a Palma del Río. Fue en 2003, en un momento en que el ambiente en el País Vasco era muy diferente del actual, debido a la violencia política y el terrorismo. Mi cuñado Miguel me pidió que buscase a su "madrina", aunque no hizo falta, pues ella, con su marido, algunas hijas y yernos, fue en busca del alcalde y otros miembros de la delegación palmeña, y nos saludó, como hicieron otros palmeños emigrados, con mucho afecto.


Ana Santos emigró, como muchos palmeños y andaluces, para buscar el sustento fuera de nuestra tierra. Familiares míos directos e indirectos también han tenido que asentarse en otras tierras (Madrid, Barcelona, Extremadura...) e incluso algún tío mío probó suerte en el País Vasco en los años 60 o 70. Varios palmeños recalaron allí y allí siguen algunos viviendo, otros han vuelto ya mayores. Una de las hijas de Ana, Mª Ángeles, se fue a Gipuzkoa a trabajar, y luego, tras encontrar empleo, arrastró al resto de la familia. Ana estaba casada con Antonio Ruiz, que falleció hace algunos años. Y tenía tres hijas: Mª Ángeles ("Marian", casada con Antxon), Lolita (casada con Jose Mari) y Mari Carmen ("Mentxu", que estuvo casada con Emilio). También varios nietos (Gema, casada con Gerardo; Javier, pareja de Anna; Jorge, casado con Jaione; Silvia, pareja de Julio; Sara y Sergio) y algunos biznietos (Uxue y Naiara, de Gema y Gerardo), que hemos conocido en nuestros viajes, además de asistir a la boda de dos de los nietos (Gema y Jorge). En  nuestros encuentros siempre han sido muy cariñosos con nosotros, la familia andaluza, de la que ha presumido Ana entre sus amistades, cuando hemos estado allí. Siempre estuvo muy unida a su hermano, Miguel, pese a la distancia, pues su madre murió de pequeños y se criaron juntos con su abuela, y eso hizo que sus lazos fuesen mucho más fuertes. Cada semana hablaban por teléfono, como si viviesen uno al lado del otro.


Mi relación con Ana Santos Enríquez viene de lejos, sin saberlo hasta no hace mucho. Ana fue ayudante de Julia Pintor López, la maestra teresiana que tenía su escuela en la Calle Cigüela, en una casa donde tenía también mi tío Manolito su barbería. Ayudaba al aprendizaje de algunas materias, junto a otras chicas jóvenes. En esta escuela estuvieron mis hermanos Sole y Pepe. Cuando le presenté mi actual mujer a éste todavía se acordaba de su padre, "Santos el cartero", y de "Anita Santos", la que le dio clases. Entonces contó una anécdota. Según él recordaba, Anita (como la llama cariñosamente) tenía, en los tiempos de la escuela, un hermano que había estado en la División Azul. Entonces Anamari, mi mujer, le aclaró que no tenía más hermanos, solo Miguel, y éste no estuvo en Rusia, sino en la Guerra Civil, como combatiente del bando republicano. Pasado algún tiempo le preguntamos a "Anita", y, tras sonreír, nos dijo que lo que recordaba mi hermano era cuando les sorprendieron a varias jóvenes en la escuela con unas cartas que habían escrito a "unos amigos" (o novios) que se habían alistado. Como no querían que se enteraran de la verdad, porque eran casi niñas, lo que dijo ella es que era una carta para su hermano. Y el mío, durante muchos años, se ha creído la mentirijilla que dijeron para que no se escandalizasen, al descubrir las cartas "románticas". En Lasarte-Oria, en 2003, cuando la vi por primera vez, todavía se acordaba de mis hermanos. Así era el cariño que también les tuvo.


Ana Santos Enríquez falleció el viernes 16 pasado con 91 años. Había resistido las embestidas del cáncer y seguía siendo muy activa, incluso después de morir su esposo. Era de aspecto menudo, pero enérgica y resuelta. Aunque la edad no perdona, y en los últimos tiempos tuvo que ser ingresada en una residencia. Cuando hemos visitado Euskadi, Ana nos ha prestado su piso de Lasarte, compartiendo alguna vez morada con su gato Bolita, al que le dediqué una entrada cuando murió.


Siempre nos decía que estaba encantada de tener a su familia palmeña con ella. Y sus hijas y parientes también nos han demostrado siempre la alegría del encuentro familiar. Mi mujer dice que no pongo ninguna pega cuando se trata de ir al País Vasco, un territorio que me gusta, con unas gentes estupendas, a las que ellos nos han ayudado a conocer y a gozar de sus virtudes. Solo este año no tuvimos disponible su piso, ya que estaba alquilado, al ir varios de los miembros de su familia en nuestras vacaciones. Afortunadamente hemos podido tenerle cerca, aunque sea por última vez, ya postrada en su silla de ruedas, por la enfermedad neuronal que padecía y que se la iba a llevar. Al estar con ella, tal vez sin reconocernos, volvió a sonreír, como hacía siempre que nos veía. La sangre tira más que la enfermedad.


Su figura pequeña, pero de gran corazón. Su voz amable, con una mezcla entre el acento vasco y el palmeño, que nunca perdió, siempre quedará en nuestros recuerdos. Luchó mucho por su familia y pudo disfrutar muchos años de ella también. Se integró en la sociedad que le acogió, pero nunca olvidó sus raíces andaluzas y palmeñas. Su afecto, compartido por sus familiares más cercanos, no lo podremos olvidar. Descanse en paz.

sábado, 27 de agosto de 2016

Calle mayor


Calle mayor es una película de Juan Antonio Bardem de 1956, premiada ese año en el Festival de Cine de Venecia, que fue rodada fundamentalmente en Logroño, pero empezando en Madrid y luego en Palencia. Tuvo que dejar esta última ciudad, tras ser detenido el director por su militancia política en el Partido Comunista. 


Cuando visitamos Palencia a principios de agosto, estuvimos en su Calle Mayor, nombre que comparte con calles principales de otras ciudades. Viendo los soportales que todavía quedan en muchos de sus tramos, me acordé de ciertas imágenes de la película. Entonces no pregunté si tenía algo que ver con la película, pero luego lo he comprobado.


Palencia se daba bien como escenario para desarrollar el argumento de la película, basada en la obra de teatro de Carlos Arniches La señorita de Trevélez, pero sin matices cómicos. 


En ella se narra las peripecias de unos bromistas que engañan a una solterona, haciéndoles creer que uno de ellos quiere casarse con ella, lo que provoca diversos problemas, derivados del ambiente moral de una ciudad de provincias en aquellos años 50, tras la posguerra.


La calle mayor de Palencia, afortunadamente todavía conserva ese sabor a ciudad pequeña, donde todos se conocen, y donde las viviendas y los locales comerciales guardan esencias del pasado, con una notable presencia de esos soportales que nos llamaron la atención y numerosos edificios de estilo modernista de gran belleza.

lunes, 18 de julio de 2016

18 de julio de 1936-18 de julio de 2016


Hace 80 años empezó la guerra civil española, tras el golpe de estado militar del 18 de julio.

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

                   (Antonio Machado)

A pesar de la transición democrática, tras la muerte de Franco, las heridas siguen sin cerrar, según lo que leo hoy por ahí. ¿Hasta cuándo todavía tanto odio?

viernes, 24 de junio de 2016

La foto del viernes: Adiós Gran Bretaña


Adiós Gran Bretaña. Adiós Europa. La Unión Europea lleva años en descomposición. Desde hace tiempo varios enemigos han hecho imposible el sueño europeo de hacer unos "Estados Unidos de Europa". El nacionalismo ha pervivido a pesar de las dos trágicas experiencias de las guerras mundiales. Gran Bretaña era uno de los estados que más cuestionaba la Unión. Y, desde el inicio de esta crisis financiera y económica última, las voces para acabar con una Europa unida han aumentado de volumen e intensidad.

Europa se dividió con la crisis convirtiendo la relación de los países del Sur en un crédito hipotecario leonino, en beneficio de los países del Norte, lo que ha producido el empobrecimiento de los deudores, impuesto por los demás para resarcirse de los rescates. La polarización entre ricos y pobres se ha acentuado cargándose a la clase media surgida con el estado del bienestar. Y siempre la clase media ha buscado en los populismos su tabla de salvación, ganando terreno los nacionalismos como refugio de esa clase media y los obreros depauperados, sobre todo gracias a la afluencia de extranjeros, a los que se culpabiliza de su situación. Ya pasó en los años treinta del siglo pasado y vuelve a suceder en Europa con el auge de los partidos de extrema derecha y otros también de otro signo (extrema izquierda) que, como encantadores de serpientes, practican la demagogia sin fin, proclamando en sus discursos lo que la gente desesperada quiere oír, pero sin ofrecer recetas sensatas, ni democráticas.

Este auge nacionalista está también en el origen del resultado del "referéndum del Brexit". Al tradicional euro-escepticismo se suman las consecuencias de años de política neoliberal, tras el triunfo de M. Thatcher. Vuelven los trabajadores y los empobrecidos a ver al enemigo externo, como algo principal, ya que la política impuesta por Bruselas tiene también mucho de nacionalista, en beneficio de los ricos.

Europa, con el referéndum, está tocada del ala, aún más de lo que estaba antes, con la futura salida del Reino Unido. Otros nacionalismos están planteando lo mismo en sus países (Dinamarca, Francia, Suecia, Grecia, Holanda...) Pero Gran Bretaña también sale dañada. Escocia, Irlanda del Norte y Londres han votado contra la salida de la Unión. Sus respectivas tendencias centrífugas han tomado oxígeno con este resultado. De este modo puede que el mismo Reino Unido deje de ser tal, como le ha pasado a otros estados europeos. Las consecuencias, y no solo las inmediatas (hundimiento de la libra, caídas generalizadas de las bolsas, etc), pueden ser más graves de lo que pensamos. El primer ministro Cameron fue astuto y tuvo suerte con el referéndum escocés, con éste del Brexit ha demostrado ser menos inteligente de lo que se creía. En España debemos aprender la lección.

viernes, 17 de junio de 2016

La foto del viernes: Jo Cox, ¿atentado contra Europa?


El nacionalismo mata. La diputada laborista británica Jo Cox ha sido asesinada a tiros y apuñalada. Su agresor parece que había gritado "¡Britain first!" (¡Gran Bretaña primero!). La campaña del referéndum sobre la permanencia o no de Gran Bretaña en la Unión Europea se ha suspendido por el atentado. Las posiciones están enfrentadas de forma extrema. ¿Hasta llegar al asesinato? Eso parece. Aquí en España también conocemos a nacionalistas que mataban para imponer sus pretensiones. Afortunadamente no consiguieron sus objetivos de forma criminal. Ojalá en el Reino Unido tampoco lo consigan. Jo Cox era una activista por los derechos humanos, pero con su muerte no van a matar la esperanza por un mundo mejor para todos, sin diferencias de razas o banderas, como quería la joven diputada. Mi solidaridad con los laboristas y con la familia de la víctima. 

viernes, 27 de mayo de 2016

La foto del viernes: Obama en Hiroshima

Foto de Carlos Barria (Reuters)
Barack Obama ha estado hoy en Hiroshima, una de las dos ciudades japonesas destruidas por la bomba atómica en la II Guerra Mundial. Todo un viaje lleno de simbolismo. Es el primer presidente de los Estados Unidos que visita esta ciudad. Y no ha ido a enorgullecerse del poderío militar norteamericano, sino para homenajear a las víctimas. Gracias a aquellas bombas nucleares, Japón se rindió, pues era incapaz de enfrentarse a este tipo de armamento, que no poseía, y, con ello, se acabó el expansionismo nipón, un peligro tan grave como lo era el del nazismo y el fascismo en Europa. Pero el coste fue muy alto, y se pudo comprobar no solo la capacidad destructiva de la nueva bomba, sino que sus efectos eran duraderos, con lo que, si se extendía su uso, la humanidad entraba en una zona de peligro de autodestrucción, como se empezó a temer al aumentar el número de estados que fueron dotándose de armas nucleares. El peligro nuclear, en la guerra fría, hizo que las potencias moderaran sus pretensiones hegemónicas, viviendo un peligroso equilibrio mundial. Ese peligro se ha visto hoy representado por algunas víctimas japonesas que el presidente ha podido conocer y saludar. El abrazo de Obama a una de las víctimas supervivientes es un símbolo de la necesaria esperanza de paz para el futuro.