viernes, 27 de septiembre de 2013

La foto del viernes: "¡Messi, campeón, Messi, presidente!"


España es un país para estudiar con detenimiento. En los últimos años los escándalos políticos y financieros han hecho surgir la figura del "indignado", esa persona que se siente estafada en esta crisis financiera que se ha vuelto económica y que algunos quieren resolver saqueando el Estado del Bienestar y la economía de los menos pudientes. Ese indignado con los banqueros, los empresarios que despiden casi gratis y con los políticos que no ofrecen alternativas de recuperación que beneficien a los trabajadores y las clases medias, sino que han corrompido nuestra democracia, enriqueciéndose mientras los demás se empobrecían. Además de quitando los derechos duramente conquistados durante años de lucha. Algunas protestas hemos visto en las calles, desde que estalló la crisis. Con guerras de cifras entre defensores de uno u otro bando. Además de varias huelgas generales. Y el rechazo a la política en general, injustamente culpada de los males de nuestros conciudadanos, con el alborozo de los extremistas políticos, que han crecido, como ha pasado siempre en nuestra historia europea reciente, en momentos de crisis. 

También las protestas, casi siempre minoritarias, se han trasladado a las puertas de los juzgados, cuando algunos de los acusados de corrupción han tenido que declarar. Fuesen del partido que fuesen, incluyendo al yerno del monarca, que con su actuación a agravado la crisis institucional que se ha sumado a las demás. Algo parecido ha ocurrido hoy. Un acusado de evasión fiscal, el futbolista Lionel Messi, ha tenido que acudir con su  padre al juzgado a declarar. Y una multitud de personas se ha concentrado en las puertas de la sede judicial. ¿Han gritado "ladrón", "chorizo"? ¿Han exigido la devolución de lo supuestamente evadido a la Hacienda Pública? No, esta vez no, solo algún "despistado". La mayoría de los asistentes vitorearon al jugador barcelonista. Le ha dado ánimos e incluso se han escuchado el grito de "Messi, presidente". Esto es España, señores. Tenemos un presidente del gobierno sospechoso de corrupción, con un partido que apesta por los cuatro costados, y algunos quieren que le sustituya alguien al que el fiscal acusa de defraudar 4,1 millones de euros. Como diría alguno de los futbolistas de moda: "el fútbol es así". España es así. Hace tiempo, alguien comparaba las movilizaciones de los últimos años en Sevilla y llegaba a la conclusión penosa de que solo el fútbol mueve de verdad la indignación de la gente. Fue cuando el Betis bajó a Segunda División en 2009, y se movilizaron 60.000 personas, frente a las otras manifestaciones recientes (por ejemplo, las 2.000 del 1 de mayo). Algo similar ocurrió cuando el descendido fue el Sevilla FC (35.000 personas). 

A Urdangarín le gritamos "¡chorizo!", a Messi, "campeón" y lo queremos de presidente. Y esto el mismo día en que el gobierno presenta su proyecto de presupuestos generales, donde se nos quiere convencer de que todo va a ir mejor, porque dicen que no van subir los impuestos, pero donde reconocen que en la deuda se gastarán más que en los servicios públicos (siguen los recortes) y que el paro seguirá cercano al 26%. Pero por esto no protestamos. Mejor de presidente un jovenzuelo que gana millones de euros por dar patadas a una pelota. Los indignados lo son porque se juzgue a esta figura del fútbol. A éste si le arropamos en masa en los juzgados, haga lo que haga. "España es así". 

2 comentarios:

Jesús Herrera Peña dijo...

Eso es la masa.
A la masa yo la temo y no la tomo en consideración.
No me vale la masa. La masa puede linchar a un inocente y elevar a un pedestal a un culpable.
Qué razón tienen los anarquistas cuando en sus más profundos basamentos ideológicos, abominan de la masa.
La masa está presente en las elecciones y luego, así sale lo que sale...
¡¡Qué peligrosa es la masa!!

Francisco Javier Domínguez Peso dijo...

Un matiz de discrepancia con lo que dices, Jesús. En las elecciones no hay presencia de la masa. Solo en la campaña electoral podemos encontrar masas. O podíamos, pues en estos tiempos solo van a los actos electorales los convencidos, y no siempre consiguen los partidos reunir masas de adeptos para llenar los actos. De hecho, cada vez son más reducidos. Pero el acto de votar es siempre individual, cuando se ejercita en la urna, porque si se vota en una asamblea, entonces sí vuelve a aparecer el fenómeno de la masa. Habría mucho que hablar sobre esto y no es momento, pero comparto contigo la valoración negativa de la "masa", siempre manipulable, poco racional (o nada).