viernes, 24 de marzo de 2017

José María Izquierdo. Hasta siempre.


A José María Izquierdo Benavides le conocí en el Colegio S. Sebastián. Era unos meses mayor que yo y estaba en un curso posterior. Más tarde coincidimos en el grupo cultural Vientos del Pueblo. Era en nuestra época de jóvenes, en la Transición democrática, con ganas de hacer muchas cosas. Una anécdota que recuerdo de aquellos tiempos y que define su carácter fue la que aconteció cuando conseguimos que un grupo teatral de Córdoba viniese a Palma a representar su obra. La condición que pusieron era que debíamos trasladar todo su equipo (decorados, luces, sonido, etc.) por nuestra cuenta. En una reunión, de aquellas que hacíamos los de la comisión de teatro de la asociación en la parroquia de la Asunción, se debatió el asunto, pensando en la manera de hacer el traslado. José María se lanzó a la piscina: “Yo me busco un tractor y un remolque y me traigo todo.” “¿En un tractor? Tendrás que hacer noche en Almodóvar”, comentó alguien. Nos reímos todos. Tenía ocurrencias por el estilo. 

Con el que conocíamos como “Lister”, un viejo luchador obrero palmeño (que murió cuando el golpe de estado de Tejero, del susto), componía la agrupación local del PCOE (Partido Comunista Obrero Español), formado, como una escisión del PCE, por el viejo dirigente y militar republicano Enrique Lister (de ahí el apodo de su compañero). Eran pocos, pero activos, aunque su presencia duraría poco tiempo.

Más tarde José María se haría ácrata, siempre combativo, hizo muchas pintadas en el pueblo y con eso se creía que iba a hacer la revolución con unos pocos amigos. También fue republicano (me regaló un pin con la bandera tricolor, que he lucido muchas veces en los “catorce de abril”). Otras veces se replegaba, llegando a dejarme sorprendido una vez en el Pub Lord Byron cuando me contó que los de izquierdas estábamos equivocados, que el capitalismo tenía razón y era el mejor sistema. Lo tomé como una de sus locuras. Pues así lo consideraban muchos, un loco. Eso sí, vivió como le dio la gana.

Se casó y tuvo hijos, pero se separó para vivir como un hippy. Así se definía, como hippy. Cambiaba de ideología, pero siempre fiel a esa forma de vida, según sus propias palabras. Siempre enrollado en proyectos musicales y contra-culturales (conciertos, grupos, fanzines...). Fue uno de los fundadores de MUENMO (Músicos en movimiento), creadores del festival de música alternativa Palmitosónico, que se empezó celebrando en Los Cabezos. Música de minorías, pero activa, siempre a la última (puk, hip hop, heavy...). 

Recuerdo sus polémicas contra el ayuntamiento, especialmente con la policía municipal, blanco de sus más agrias críticas (“los munipas”). Tenía unos coches que usaba para componer o reparar su propio vehículo, dejando en la calle los restos. Como era lógico, algunos se los llevó la grúa, por estar aparcados más de la cuenta en el mismo sitio, presumiéndose su abandono por su estado. Y encima no pagaba el impuesto de vehículos, con lo que las deudas con la hacienda local no paraban de crecer. Más de una vez se acercó a mi despacho de teniente de alcalde buscando una solución, siempre demasiado tarde, pues la deuda iba creciendo, y con ella los embargos. No recuerdo si llegó a solucionar estos entuertos, pues se rebelaba contra toda norma que no le gustase. Se fue a Córdoba a vivir un tiempo, y allí conoció a una prima mía, de la que me habló más de una vez al coincidir en clases de baile. Me dejó sorprendido una vez más (¿José María recibiendo clases de baile de salón?)

Tuvo un tumor cerebral de joven. Lo veíamos pasear con la cabeza vendada, como abstraído, unas veces, y otras, con comportamiento perturbado. Corrió el rumor de que se inventó la locura que le achacaban para librarse del servicio militar. Tuvo más tarde más problemas de salud. Lo último que supe de él es que, tras volver de Córdoba, muy enfermo, su hija intentó buscarle una ayuda a domicilio, porque estaba muy desequilibrado. Hasta hoy no he sabido nada más, solo su fallecimiento.

Coincidimos y discrepamos muchas veces. Pero siempre conservamos la amistad de años, desde aquellos tiempos de lucha y juventud. Tal vez hoy sienta algo de nostalgia por aquellos tiempos que compartimos, de ilusiones, ingenuos, combativos, al haberme enterado de que nos ha dejado. Tiempos y actitudes que él siguió viviendo a su manera, y, tal vez, por ello, por no aceptar las reglas, terminó apartándole de los demás, aunque siempre conservase el afecto un grupo de quienes compartieron con él momentos inolvidables. Tomo prestada del Facebook de Juan Carlos Quesada, Tito, uno de sus compañeros de correrías musicales, una foto para recordarlo. Descanse en paz.

jueves, 23 de marzo de 2017

Una foto con historia, e importante para el progreso de Palma del Río


En la fotografía, cedida por Salvador Caamaño Rodríguez, vemos a Manuel Rodríguez Riesgo, con su gran familia. Una foto del siglo XIX, cargada de historia. Manuel Rodríguez era veterinario, y originario de la provincia de Sevilla. Fue alcalde de Palma del Río. Durante su mandato se construyó el trazado de la línea de ferrocarril entre Córdoba y Sevilla, que autorizó la reina Isabel II, monarca que vino a Palma, a inaugurar el puente que atravesaba el río Guadalquivir, y que se construyó para permitir el acceso al ferrocarril, comunicándolo con Écija, ya que la vía no pasaba por esta ciudad, como se pensó en un principio. Un puente de madera que destrozó una crecida del río en enero de 1867, y que fue sustituido por el puente de hierro, que todos conocemos, obra de la Sociedad Cail de París, que se terminó en 1885, donde trabajaron palmeños de adopción, como Mariano Castiñeira, del que hablamos hace algún tiempo, en relación a una curiosa colección de postales antiguas. En ese año tuvo lugar su inauguración, siendo regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, viuda de Alfonso XII, que tres años más tarde, en enero de 1888, concedió a Palma del Río el título de "ciudad".

De aquel día en que la reina Isabel II estuvo en Palma, un cronista contó: “En Palma del Río nos recibe el vecindario entero en unión de muchos ecijanos, cuyas autoridades unidas a la de la villa saludaron a Sus Majestades. Una bonita tienda de campaña se levanta junto a la estación muy engalanada y en la misma vía se abre un colosal arco de follaje que llama la atención por sus gigantescas proporciones y lo elegante de sus formas (...). Los palmeños están locos de alegría; sus hijos agitan los pañuelos saludando a la Reina, que desde el vagón real les contesta; los hombres se acercan a los coches y ofrecen dulces y refrescos. Al mismo tiempo se inaugura el puente que, sobre el Guadalquivir allí inmediato, construye la línea férrea, que tanto ha de contribuir al fomento de Écija, Palma y localidades adyacentes. El puente está unido a la estación por una fila de jóvenes naranjos entremezclados con banderas nacionales y en su trayecto y lado opuesto decoración de follaje con escudos y trofeos." (De un artículo de Rafael Nieto Medina).

Siendo, por tanto, alcalde Manuel Rodríguez Riesgo, visitó Isabel II nuestra ciudad, y se puso en marcha el trazado de la línea férrea que une Córdoba con Sevilla, algo que supuso entonces una importante ventaja para los palmeños, al tener una rápida comunicación con las dos capitales andaluzas, posibilitando su progeso. Uno de sus hijos, concretamente el que aparece de pie a la derecha de la imagen, fue Rafael Rodríguez Díaz, el abuelo materno de Salvador, conocido como "el cojo Altomira", sobrenombre muy popular en Palma del Río. Una foto curiosa y repleta de significado pues.

viernes, 17 de marzo de 2017

Rosalía & Raül Refree, joven flamenco de hoy


¿Es flamenco? ¿Es pop? No sé. Hermoso sí. Y arriesgado. Me gusta la música valiente. Les vi en el programa de Andreu Buenafuente, Late Motiv, y me quedé "prendao". Disfruten de Catalina, del álbum "Los Ángeles", de Rosalía & Raül Refree. 

Ponme la mano aquí 
que la tienes fría.
Ponme la mano aquí
Catalina mía.

Mira que me vi'á morir.

jueves, 16 de marzo de 2017

Radares y multas


Los radares son un medio para detectar excesos de velocidad en nuestras carreteras, y para probar la infracción que será sancionada con la multa correspondiente, con la medición y la foto que realizan. En estos días se está comentando que uno de esos dispositivos que más infractores ha "cazado" (de lo que se ha derivado un número importante de multas) está en Córdoba. Concretamente en la conocida Cuesta del Espino, en la autovía de Andalucía, una zona de curvas y cuestas, donde hay tres radares fijos instalados. El que más "más multas pone" es el del kilómetro 417 de la autovía, dirección Córdoba, que el año pasado registró con su cámara 80.582 infracciones sancionadas con multa. Una de esas fue para mí, concretamente en diciembre del pasado año, cuando me dirigía a Córdoba. 

Está situado este radar a poco antes de entrar en una cuesta abajo, con una primera curva pronunciada, con la señal de limitación a 80 km/hora cerca de la curva. Vas a 120 y de golpe tienes que frenar y ponerte a 80. Eso me pasó a mí, que estaba frenando, cuesta abajo, y "me pillaron" a 103 km/hora, como se ve en la foto del radar, donde se aprecia claramente la luz de frenado. Si circulas por allí habitualmente seguro que levantas el pie del acelerador cuando te vayas acercando (aunque todavía no veas la señal), pero si no eres un fijo de esa autovía, puede pasar como me pasó a mí, que, aunque frenes, el radar te pille sin ir todavía a 80. Y foto que te cae, que unos días más tarde te notificarán con el inicio del expediente sancionador.

Esa autovía se construyó para la Expo 92 y se desecharon otras alternativas por aquel tramo, por las prisas y los costes. Es una zona con frecuentes accidentes de tráfico, por lo que está justificada la limitación de velocidad. La solución no es esa, sin embargo. Se debería ejecutar otro trazado para salvar ese desnivel entre terrazas fluviales que no presentase esas curvas y cuestas tan peligrosas, y que tanto dinero cuesta al conductor, a bases de tantas multas, como para ostentar ese nefasto récord sancionador. Los gobiernos pasan (del PSOE y del PP, la autovía es del Estado, no de la "pérfida recaudadora" Junta de Andalucía) y no se acomete la necesaria reforma. En fin, que me temo que tendremos que seguir pagando multas para paliar el déficit y la deuda pública. O tener buena memoria y levantar el pie antes de que estemos cerca de la dichosa señal y el aparatito. Al menos, tras el disgusto de la multa, eso seguro que me pasa a mí.

sábado, 11 de marzo de 2017

El 11M y la islamobofia


Se cumplen hoy 13 años del atentado terrorista del 11M, el más grave de la historia de España. Un momento para recordar a las víctimas de aquella masacre perpetrada por terroristas islamistas, que quisieron responder así a la participación de España en la guerra de Irak, de la mano de José María Aznar. Aunque haya todavía quien sostenga el embuste que propagó el entonces ministro del interior, Ángel Acebes, de que había sido ETA la autora, teniendo ya pruebas de que los tiros iban por otro sitio. Recordemos que estábamos en campaña electoral y al PP no le interesaba aparecer ni indirectamente como responsable de algo que les relacionase con los islamistas. Por eso el ministro llegó a tachar de "miserablesa quienes ya preguntaban sobre las nuevas líneas de investigación que apuntaban a colaboradores del Al Qaeda. Pero fue la presión ciudadana la que obligó al gobierno a decir la verdad, antes de que se fuese a las urnas, con lo que el PP sufrió el castigo electoral con la victoria de Zapatero.

Trece años después, con juicios que han aclarado la verdad, algunos siguen envenenando el ambiente. Trece años después, con tantos atentados, estragos, asesinatos y atrocidades cometidas por integristas islamistas, los que defendieron las mentiras del 11M siguen en su campaña de intoxicación. Esta vez uno de los medios, junto con el diario El Mundo, que alentaron la mentira de ETA y la posterior duda sobre la autoría de los atentado, Libertad Digital, ha hecho un gran descubrimiento: los que acusaron a los islamistas del atentado son islamófobos, tienen fobia al islam. ¡Toma ya! Se basan en un vídeo que ha realizado un francés, que se proclama de izquierdas, donde sostiene que la condena de entonces fue por esos motivos. El documental, que está pasando por internet sin pena ni gloria, copia las patrañas de ese medio de comunicación (entre cuyo accionariado se encuentra el PP, gracias a la compra de acciones que hizo Luis Bárcenas) para poner en duda la autoría islamista y termina acusando de islamofobia a la justicia española. Y ahora, los que acusan permanentemente a la izquierda española de pro-islamista, por anti-cristiana, y de anti-israelí y anti-sionista, resulta que invierten el insulto y le llaman islamófoba. Casi nada. Y la pirueta mental la proclaman a los cuatro vientos sin complejo de ningún tipo. O sea, que los "rojos" (como dicen ellos) somos a la vez partidarios y detractores del islam. Y se quedan tan tranquilos. Da igual, lo que importa es seguir sembrando cizaña, defendiendo los embustes de aquel día y los posteriores, y... "leña al mono que es de goma"... a difundir esas patrañas que "nos reportan tantos dividendos". 

En fin, dan asco. Y no merecen ni un minuto más. Los que sí se merecen unas palabras de recuerdo son aquellas víctimas de entonces, sus familiares, y todo el pueblo español, que tanto sufrimiento ha tenido con el terrorismo.

sábado, 4 de marzo de 2017

El blues del autobús (a propósito de los ultras y las drag queens)


Había una serie policial de televisión de los años ochenta que se llamaba Canción triste de Hill Steet. Así la llamaron en España, pues su nombre original era Hill Street Blues. Parecía que los programadores de televisión consideraban que no sabíamos qué era un blues, y prefirieron cambiar el nombre por "canción triste", para aclararnos ciertas cosas. En sus orígenes, el blues pudo tener una nota triste, es verdad, pero como género musical también nos ha ofrecido temas de lo más alegre. Viene esto a cuento por otro título, en este caso, el que tomo para la entrada, uno de una canción de Miguel Ríos, "El blues del autobús". Es éste un tema ciertamente melancólico, que nos cuenta las idas y venidas por la carretera del cantante y sus acompañantes, en esas enormes giras que nos acostumbró durante unos cuantos años de éxitos en su discografía y sobre los escenarios de todo el país. ¿Por qué este título prestado? Por la polémica de esta semana del autobús de la organización ultra Hazte Oír. Una triste polémica, a mi juicio. Me explico.

El mensaje del autobús es ciertamente tendencioso y pretende hacer un ataque a quienes piensan que los seres humanos pueden cambiar de género voluntariamente, con libertad. No es sorprendente, pues esta organización ultra defiende postulados que se inspiran en la doctrina de la Iglesia Católica, que pretenden mostrarnos como antinaturales y contrarios a los designios divinos, determinados comportamientos, como el divorcio, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la homosexualidad en sí misma, el aborto y, en este caso, la transexualidad . No admiten la distinción entre sexo (la condición sexual biológica de cada ser humano) y género (el estatus cultural y social del que se derivan ciertos comportamientos). Incluso hacen campaña, como otros componentes de la Iglesia (especialmente la jerarquía católica), contra la llamada "ideología de género", a la que consideran un factor de corrupción y de destrucción de la humanidad. Tras ello se esconde el rechazo tradicional a la igualdad entre hombres y mujeres. Y a la libertad. Ni que decir tiene que no comparto estas tesis (como se puede comprobar en diferentes entradas de este blog, desde hace años). Pero lo que me entristece (de ahí el título de la entrada) es la campaña iniciada por algunos para prohibir estos mensajes, e, incluso, para condenar penalmente su difusión, lo que ha dado lugar a la inmovilización del autobús propagandístico. Algo que considero una censura. El manifestarse en contra, ya sea en serio o en broma (como las muchas parodias que están triunfando en internet, algunas geniales), es lo que procede, si se discrepa, pero no la represión.

Hay que partir del hecho de que, no hace mucho tiempo, una campaña de visibilización de los transexuales, especialmente los infantes, y de apoyo a ese colectivo, se ha visto en numerosas ciudades de España. Los ultras de Hazte Oír protestaron, pero, afortunadamente, ningún juez o fiscal, prohibió la campaña, para disgusto de esta organización. Parece que lo del autobús es una respuesta a aquella campaña. A mi modo de ver, permisible, pues entra dentro de la libertad de expresión. Como la campaña en favor de la transexualidad. Pero alguien ha decidido convertir en mártires a los ultras del autobús, me temo, con esta censura.


En estos días de carnaval, también nos hemos enterado de la noticia de que una drag queen disfrazada de Virgen, y de Jesucristo también, se alzó con el premio del Concurso del carnaval de Canarias. La polémica ha surgido con ello. La jerarquía católica y diversos medios conservadores han levantado su voz contra esos disfraces, haciendo en algunos casos referencia al Código Penal, que considera delito la ofensa a los sentimientos religiosos. Otra vez otro intento de censura. En carnaval es normal la crítica a los poderosos, entre los que siempre (repito, siempre) se ha incluido a la jerarquía católica, desde un simple cura al mismísimo Papa. Lo normal es la transgresión; es su propio origen, como forma de dar rienda suelta a todo tipo de pasiones, entre las que se encuentran las formas de desahogo contra el poder y los dogmas establecidos, pues después se entra en la Cuaresma, y el recogimiento y la tristeza por la muerte de Jesús de Nazaret, incluso se volvieron obligatorios en nuestro país, sobre todo durante el régimen anterior, confesionalmente católico, como bien sabemos.

El carnaval es otro momento, donde la libertad de expresión (siempre vigente, por cierto) se hace más patente. De ahí que ese intento de censura, con la amenaza del código penal en la mano, sea del todo punto contraproducente, incluso anticonstitucional.

Y esto es lo que me parece triste. El blues del autobús y el blues de la drag queen. Tanto hacer uso del código penal y los tribunales para coartar la libertad de expresión es un despropósito. Venga de donde venga. Se decía hace tiempo que en España vamos siempre detrás de un cura, ya sea con un cirio o con un garrote. La jerarquía católica siempre está condicionándonos, directamente o a través de organizaciones amparadas por ellos, como la del famoso autobús. No se puede criminalizar tanto comportamiento. Siempre va a haber alguien que cuente un "chiste de maricones". Y en cualquier barra de bar podemos encontrar a alguien que se "cague en Dios, la Virgen y en los Apóstoles" porque su equipo haya perdido el partido de fútbol de la jornada. Será de muy mal gusto, si quieren, pero esas expresiones entran dentro de la libertad de expresión, y considerarles unos delincuentes y querer meter en la cárcel a quienes las profieran es una exageración intolerable. Ya está bien de tanta censura. Los "delitos de opinión" son propios de las dictaduras, la opinión es libre y su difusión un derecho. Quien se sienta ofendido por ese tipo de manifestaciones, tiene derecho también a contestar, a hacer públicas sus ideas, opiniones y creencias, no a censurar las de las demás. Debemos recobrar la sensatez, de una vez. Para vivir en un país sin tristeza es necesario que los extremistas, de uno u otro signo, no nos impongan sus dogmas.

martes, 28 de febrero de 2017

Andalucía, sus tradiciones y sus retos


Hace unos años, de viaje de vacaciones por el País Vasco, estuvimos en Bilbao, coincidiendo con la Aste Nagusia, la Semana Grande. Tras un buen paseo por el casco histórico, nos paramos junto a una carpa donde, con bastante público sentado delante, unos bertsolaris entonaban, compitiendo entre ellos, sus creaciones poéticas. 


Uno de nosotros me dijo "¡qué nacionalistas son esta gente!", tras ver cómo se desarrollaban las fiestas. Junto a la ría las txoznas vendían sus productos adornadas con pancartas, murales y emblemas de claro corte nacionalista. Las tascas rebosaban gente que bailaba y cantaba al son de músicas autóctonas, con instrumentos propios. Incluso unos grupos animaban las calles tocando melodías del lugar, ataviados con ropajes tradicionales y tocados con las clásicas txapelas.


Yo le contesté: "Estamos en sus fiestas tradicionales, así que las viven según sus tradiciones. Unos serán nacionalistas y otros no. Lo que pasa es que, para nosotros, son extrañas, porque no las vivimos en Andalucía así." Y continué poniendo un ejemplo de lo que a otros extrañaría. "Imagina que alguno de estos que están por aquí bajan a Palma, durante la feria. Verán mujeres camino del Paseo vestidas de gitana, cantando y haciendo palmas por sevillanas. Caballistas vestidos con sombrero de ala ancha, chaqueta corta y montando con su pareja, vestida de gitana, a la grupa. 


Cuando entren por el paseo, la música serán sevillanas, rumbas o flamenquito. Las casetas y los bares tendrán farolillos y banderines, con música también similar y estarán decoradas con elementos tradicionales (mantones de manila, abanicos, motivos taurinos, castañuelas, guitarras, etc.) ¡y hasta en las lonas y cortinajes predominarán los colores blanco y verde! los de la bandera de Andalucía, además de los socorridos lunares. El vasco que nunca haya venido a una feria dirá también: "¡qué nacionalistas son esta gente! ¡todo hace referencia a sus tradiciones!". Y unos lo serán y otros no, como pasa en su tierra."


Se quedó pensando mi acompañante y me contestó: "tienes razón". Cada uno ve las cosas según acostumbra a vivirlas, y si no es lo que ve corrientemente, le parecerá que lo ajeno que ve en su visita es fruto de de algún fanatismo o empecinamiento en lo indígena como el de los nacionalistas.


Los nacionalistas acostumbran a manipular la cultura popular para conseguir el apoyo a sus tesis a base de exprimir sentimientos, como los que provocan las tradiciones. Pero un pueblo es más que sus tradiciones. Y Andalucía tiene sus tradiciones muy arraigadas, sí, pero como país y como pueblo son algo mucho más rico e importante. Pensar en Andalucía no es quedarse en su folclore, su Rocío, sus ferias, su flamenco, su aceite de oliva o sus jamones ibéricos. Incluso estas tradiciones se han terminado convirtiendo en productos de consumo, muchas veces alejados de su raíz, como le pasa a parte de su gastronomía, como vemos en este letrero de un restaurante madrileño, de la Plaza Mayor.


Cuando hace 37 años, muchos andaluces nos movilizamos para tener una autonomía política de primera, no fue para defender y disfrutar de las tradiciones solamente. Fue para dar a un giro a la situación de postración que vivíamos, relegados a un papel secundario en España. Para tener un futuro mejor, con empleo de calidad, servicios públicos para todos y de calidad, para acabar con desigualdades sangrantes con otros territorios peninsulares. Hoy día, tras ese tiempo, muchas cosas han cambiado, pero otras no. Tenemos uno de los índices de paro más altos de España, y nuestra economía no encuentra nuevas salidas para nuevos sectores que den empleo. Nuestra sanidad y educación pasan por problemas, gracias a los recortes impuestos con los excusa de la crisis. Los servicios sociales están estancados, con un sistema de atención a la dependencia que no llega a todo el que lo necesita, por ejemplo. Hemos conseguido avances, pero hay retos graves e importantes, que hoy también hay que tener presentes, además de celebrar festivamente nuestro día como comunidad. 

Como yo no soy nacionalista, no voy a caer en la trampa del folclore. La cultura popular está muy bien, mas todo pueblo se merece mejorar sus condiciones de vida, se divierta con lo que se divierta, como hacen en el Norte y hacemos en el Sur. Un día como el de hoy debemos recordar, como aquel 28 de febrero de 1980, que Andalucía también se merece mejorar.

domingo, 26 de febrero de 2017

Mi despacho: nuevos planetas, extraterrestres y código penal


Retomamos la sección "Mi despacho" que ya recuperamos para el blog hace algún tiempo, para comentar asuntos de rabiosa actualidad. 

Rodríguez: ¡Matilde! viene o no ese café.

Matilde: ¡Va, Don Rodríguez! que ya está el café. Pero espere que termine las noticias de la radio.

Rodríguez: ¡Bueno! Ahora tengo que esperar a la radio. ¡¿Por qué no habré cambiado yo de secretaria en treinta años?!

Matilde (cinco minutos después): Ya estoy aquí con el cafelito...

Rodríguez: Frío otra vez...

Matilde: Es que verá, Don Rodríguez...

Rodríguez (cortando): Don Francisco, o Señor Rodríguez, o Rodríguez a secas, Matilde. Se lo he dicho muchas veces, mujer.

Matilde: Verá, Don Rodríguez a secas. Es que estaban diciendo en la radio que la NASA acaba de descubrir un sistema solar nuevo, de una estrella con nombre muy raro, con 7 planetas ¡como la Tierra! ¡y que pueden tener agua y hasta vida! ¿no le parece emocionante?

Rodriguez: Sí muy emocionante. Pero eso no es ninguna novedad. Los astrónomos hace tiempo saben que hay otros planetas fuera del sistema solar, los llaman los "exoplanetas". Lo que pasa es que ahora dan la noticia. Y no me sorprende. La NASA periódicamente convoca ruedas de prensa para anunciar descubrimientos sobre Marte, satélites artificiales, galaxias lejanas, etc, sobre todo cuando cambian de presidente de los Estados Unidos. Supongo que será para que se acuerden de ellos y no les corten el grifo de las subvenciones.

Matilde: Pues yo no sabía nada de nada de esos planetas. Mira que si de verdad existen los extraterrestres y nos vienen a visitar. 

Rodríguez: Seguramente existan los extraterrestres. En un Universo de millones de galaxias, con miles de estrellas, que pueden tener planetas girando a su alrededor, seguro que pueden darse las condiciones que hacen posible la vida. Lo sorprendente sería que solo eso ocurriese en la Tierra, un puntito minúsculo en la inmensidad de Universo.

Matilde: ¡Qué bonito eso que ha dicho de la inmensidad del Universo! ¿Usted cree que los extraterrestres que viajan en los OVNIS y secuestran a los terrícolas, para hacer experimentos con ellos, como vemos en las películas, vienen de alguno de esos siete planetas que ha anunciado la NASA?

Rodríguez: No sé, Matilde, pero no lo creo, porque esos planetas están a 40 años-luz de la Tierra. Necesitarían viajar a la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo), algo portentoso técnicamente, y aún así tardarían cuarenta años en llegar aquí. Demasiado tiempo para hacer esos experimentos de los que usted habla.

Matilde: Yo no, los expertos. Como el que salió en el programa de Iker Jiménez (Cuarto milenio) y avisó de que el Código Penal no se refiere a los extraterrestres cuando habla de violaciones. Figúrese, Don Rodríguez, si un extraterrestre viola a una mujer de la Tierra, queda impune. ¡Qué horror! ¡estamos indefensas!

Rodríguez (cansado): El Código Penal no habla de extraterrestres, ni de animales, ni de fantasmas, como autores para violaciones ni para ningún otro delito, Matilde. Solo puede referirse a actos de las personas.

Matilde: Pues Urdangarín también podría haber dicho que él era extraterrestre, para librarse de la cárcel, como la Infanta.

Rodríguez (harto de esta conversación de besugos): Seguro que lo dice en su recurso al Tribunal Supremo. Y seguro que los acusados de la Gürtel también dicen que son  o extraterrestres o que su marido o esposa eran los que llevaban los asuntos. Así todos se librarán de la cárcel. No lo dude.

Matilde: ¡Ay, Don Rodríguez! Que vamos a estar rodeados de marcianos...

Rodríguez: Extraterrestres, Matilde. No crea que con las cosas que veo cada día no pienso que estamos rodeados de extraterrestres. Lo que sí estoy seguro es que, si existen esos "marcianos", como usted los llama, si vienen a la Tierra y se dan un paseo para conocernos, se vuelven seguro a sus planetas decepcionados, aunque tarden otros cuarenta años en volver. Estarán convencidos de que aquí no hay "vida inteligente".

Y tráigame otro café, que tengo que hacer mi columna para el periódico, y con esta charla tan animada, ya se me ha enfriado.

jueves, 23 de febrero de 2017

No a la venta de armas a Arabia Saudí


Todos recordamos con espanto los atentados que venimos sufriendo con regularidad en Europa ejecutados por miembros del llamado "Estado islámico" o también "Daesh". Estos crímenes cuentan con un apoyo claro de países que fomentan el islamismo violento, gracias a los "petrodólares", como comenté hace tiempo. Nada ha cambiado, a pesar de conocerse esas claras conexiones con regímenes extremistas e incluso otros considerados moderados, como es el caso de Arabia Saudí. También he llegado a pedir, por ello, la ruptura de relaciones diplomáticas con Arabia Saudí, junto a otros ciudadanos, a través de la correspondiente recogida de firmas, petición que no tuvo apenas eco. Hoy vuelvo a pedir apoyo para una recogida de firmas. En este caso es de Amnistía Internacional, que pretende parar la venta de naves militares a Arabia Saudí, por parte de una empresa española, un armamento que pude ser usado para atacar a la población civil, en clara conculcación de los derechos humanos y los tratados internacionales. Esta venta parece que es la contrapartida a las compras de crudo, que tanto engordan las arcas de los tiranos árabes, claros apoyos de quienes propugnan el expansionismo islámico por la fuerza. Si estás de acuerdo con esa petición de freno a la venta de armamento y barcos de guerra, puedes firmar aquí la siguiente carta: 

"Mª Luisa Poncela García 
Secretaria de Estado de Comercio

Estimada señora:

Le escribo para manifestarle mi oposición a la exportación a Arabia Saudí de cinco corbetas para la armada saudí. Le pido que no autorice la exportación de estos barcos de guerra porque existe un riesgo claro de que se utilicen en ataques militares directos a la población civil, en ataques indiscriminados en Yemen y en el bloqueo naval al que Arabia Saudí somete a Yemen desde marzo de 2015, y que supone una violación grave del derecho internacional humanitario. 

La exportación de estas corbetas supondría una violación del derecho internacional y español sobre venta de armas, incluido el artículo 6 del Tratado sobre el Comercio de Armas, que prohíbe la transferencia de armas si, en el momento de la autorización, el Estado tiene conocimiento de que las armas podrían utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra e infracciones graves del derecho internacional humanitario.

Por ello le pido que:

Deniegue la autorización de exportación de armas a Arabia Saudí, incluidas las corbetas de Navantia, mientras siga habiendo un riesgo sustancial de que las armas se podrían emplear para cometer o facilitar violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario o se podrían desviar para dicho uso.

Adopte medidas inmediatas para aumentar la transparencia y el control de las exportaciones de armas españolas en la presente legislatura.

Atentamente,"

Entre todos debemos parar este infame comercio.

domingo, 19 de febrero de 2017

La matanza, una tradición que sobrevive en nuestras tierras

Mi madre, con mi tío Curro, tía Belén, tía María y mi sobrina Macarena, en Céspedes 

En otros tiempos, en Palma del Río, como en otras poblaciones de España, era habitual que la gente tuviese animales en sus casas. Animales para el transporte (burros, mulas, caballos) y animales para su cría y aprovechamiento de sus productos. Mi madre tenía gallinas en nuestra antigua casa, de las que aprovechaba sus huevos y también su carne. Estaban encerradas, además, en una antigua cuadra para caballos o mulas, con sus pesebres, sus aros metálicos para atarlos y otros enseres propios; incluso recuerdo una collera colgada de una de sus paredes. Un vestigio de tiempos en que no había vehículos a motor.

Foto de matanza, de la publicación "Palma, un paseo único"

En muchas casas, sobre todo en el campo, no era extraño que se criasen cerdos, además de otros ganados. Ya se sabe que del cerdo se aprovecha todo, así que era muy útil tenerlos. Por eso eran frecuentes los sacrificios de los cerdos, para aprovecharse de sus productos. Esas matanzas se realizan a fines de otoño y durante el invierno. Hay una expresión que recuerda los inicios de esta actividad: "A todo cerdo le llega su San Martín". Este santo tiene su celebración a principios de noviembre, el día 11, y esta fecha marca tradicionalmente el inicio del periodo de matanzas, aunque puedan empezarse a principios del mes, y su temporada acaba a finales de febrero del siguiente año.

Yo jugando a la pelota en el patio de la casa de tío Curro en Céspedes

Las matanzas tradicionalmente reunían a varias personas en cada casa, ayudándose familiares y vecinos. Y duraban un par de días, aproximadamente, entre la preparación, el sacrificio propiamente dicho del cerdo, y luego la elaboración de los productos. Se preparan piezas de carnes, jamones, paletillas, vísceras, los embutidos (morcilla, chorizo, salchichón, etc.), se envasan las grasas. Y todo se hace en medio de un ambiente festivo y de confraternidad, con la finalidad de almacenar alimentos para todo el año.

Mi hermano Roberto y yo jugando en Céspedes

Su importancia ha decaído en los últimos años, pues son menos los hogares que conservan sus pocilgas en uso, aunque se siguen practicando. De ahí que la misma Junta de Andalucía las regulase hace años, imponiendo la presencia de un veterinario que inspeccione el proceso y las carnes, impidiendo que se comercialicen los productos (solo se permite el consumo domiciliario) y encargando a los ayuntamientos de las autorizaciones durante  la temporada. En este mes finalizará la temporada en curso. Yo mismo me encargué varios años, cuando era concejal en el ayuntamiento palmeño, de impulsar los trámites (bandos, licencias, etc.) de las campañas de sacrificios domiciliarios que se practicaban en Palma.

Mi familia en Céspedes

El domingo pasado hablaba de mis familiares maternos, y nombré a mi tío Curro, que vivía en Céspedes, y a mi tía Ascensión. Ésta, cuando vivía en la casa de peones camineros de Los Mochos, tenía su cochiquera, donde criaban "los marranos", que más de una vez vimos en nuestras visitas. Mi tío Curro, en su casa tenía también unas pocilgas, donde criaron cerdos durante un tiempo. A mi familia la invitó varias veces a la matanza correspondiente. Recuerdo haber ido a alguna, aunque no me gustase (y eso que soy taurino), por lo que decliné más de una invitación. De una de esas matanzas en Céspedes debe ser la foto donde aparecen mi padre, mi madre (con el delantal, por estar ayudando a las labores posteriores al sacrificio) y mi hermana Mari, con mi primo Curro (con bigote), el mayor de los hijos de mi tío.

Mis abuelos Sebastián y Belén, en el campo, con parte de sus hijos

Seguramente en casa de mi abuelo Sebastián, cuando vivían en las huertas, también practicaban la matanza correspondiente, aunque no hubiese las mismas condiciones higiénicas que se exigen en la actualidad, ni tampoco las posibilidades económicas posteriores (sobre todo en la posguerra, donde pasaron hambre). Y seguro que, gracias a esta costumbre, se podrían soportar mejor las penurias de vivir en el campo, sin ningún tipo de comodidad. No solo ellos, sino los demás hortelanos y sus familias, que vivían en los pagos correspondientes, y que se solían ayudar en estas labores tan tradicionales. Mi tío Curro, al ser el único que siguió el oficio de hortelano de mi abuelo, continuó con la costumbre de tener cerdos que criar, incluso cuando ya dispuso de la casa y parcela en el poblado de colonización, provocando durante la matanza el encuentro entre los hermanos y sus familias y surtiéndonos de algunos productos que disfrutar más adelante. Mantuvo una tradición, el de la matanza domiciliaria, que todavía pervive en Andalucía y otras tierras de "la piel de toro".

domingo, 12 de febrero de 2017

Mi familia materna, recuerdo de personas humildes y trabajadoras

Mi madre y tía Belén, en Céspedes

En varias entradas he hecho referencia a familiares cercanos míos, unas veces a los paternos y otras a los maternos. De estos últimos he hablado, por ejemplo, cuando comenté una foto veraniega en las huertas de El Higueral, también cuando hice referencia al pago de La Barqueta y su famosa barca para cruzar el Genil, o cuando escribí sobre la biografía de mi madre. Hoy quiero ampliar esas informaciones con fotografías de mis familiares por vía materna, unas publicadas ya y otras inéditas.

Los abuelos, Belén y Sebastián

Mis abuelos, los padres de mi madre, eran Sebastián Peso Almenara y Belén Nieto Caro. Vivieron en varias huertas, donde mi abuelo era el hortelano, el encargado de cuidar la huerta de otros propietarios. Por ejemplo en La Barqueta y en El Higueral, ambas ribereñas del río Genil. Mi abuelo murió antes de yo nacer y no sabemos donde descansan sus restos, pues se hundieron varios nichos, incluido el suyo, y la abuela no sabemos qué dispuso después. Ella murió un año después, aproximadamente, de nacer yo y está sepultada en el nicho de mi tío Curro y la tía María.

Tío Rafalito y tía Frasquita en la boda de Mari y Agustín

Mi madre tenía cinco hermanos, dos hermanos y tres hermanas. Mi tío Rafalito se fue joven a Madrid en busca de un trabajo mejor. Yo lo recuerdo como portero de un bloque de viviendas, hasta que se jubiló y  se trasladó a Palma, a un piso que se compró en la Barriada de San Francisco. Se había casado con "Frasquita", como la llamábamos, de la familia de los "Charlantines". y tuvo dos hijas, Belén, casada con Pepe, y Mª Carmen, casada con Agustín. Mi tío Rafalito se vino a Palma ya mayor, enfermó aquí (demencia senil) y murió en 1996. Sus hijas siguen viviendo en Madrid y mantengo contacto periódico, sobre todo, con Belén.

El tío Curro y la tía Maria, en su boda, junto a los hermanos Tirado, Curra y Pepito

El tío Francisco (Curro) siguió la tradición de su padre, siendo también hortelano. Recuerdo haber ido más de una vez, en los paseos que dábamos con mi madre en domingo, a la huerta de la familia de Fernando Tirado que tenían en el pago de El Corvo, donde vivían. Tenían un perro que nos gustaba a mi hermano Roberto y a mí. Más de una vez bajamos al río, incluso con la intención de pescar algo. Luego consiguió una parcela y una casa en el poblado de colonización del IRYDA de Céspedes (Hornachuelos), aunque mantenía unas habitaciones en la casa de la calle Muñoz donde vivió también mi madre de joven.

Con mis padres y mi hermano, y la tía María, en Céspedes

El tío Curro se casó con María Almenara y tuvo dos hijos, Curro, casado con Carmen, que vive en Céspedes, y Antonio, casado con Toñi, que viven en Posadas. Fue una persona muy querida entre los vecinos y el personal con quien trabajó. Murió en 1993, tras una penosa enfermedad y María falleció en 2010.

Tía Ascensión, con el tío Mariano y dos de sus hijas, pequeñas

De mi tía Ascensión ya apunté algo no hace mucho, con motivo del fallecimiento del abogado Rafael Sarazá, ya que aparecían en una foto que publicó la prensa diaria, junto a este conocido letrado cordobés. Ascensión estaba casada con Mariano Ramírez y tuvieron tres hijas, Sensi, Belén y Mariángeles. El tío Mariano era peón caminero y tenían una casa en la barriada de Los Mochos (Almodóvar del Río). Más de una visita recuerdo a la casa de peones camineros de Los Mochos, para hacer una parada de vuelta de algún viaje a Córdoba, cuando las carreteras no estaban en las mismas condiciones que hoy en día, y hacer un viaje así era algo penoso por el tiempo a emplear y los trazados irregulares. Su último destino fue Córdoba, residiendo en la zona de "El santuario", en el Barrio de la Fuensanta, donde todavía vive mi prima Sensi. Fallecieron mis tíos no hace mucho tiempo, y son los familiares con quienes mi madre mantuvo más contacto hasta su muerte,  por ser los más cercanos, habiéndose quedado en su piso muchas veces, sobre todo cuando las fiestas del barrio.

La tía Angelita

Tuve otra tía, Angelita, a la que conocí poco. Primero porque se había casado con un natural de Peñaflor (Sevilla) y vivían allí. Después, porque padecía diabetes y esa enfermedad le causó la muerte, siendo yo muy niño. La recuerdo, no obstante, con agrado, pues era muy cariñosa. Su marido dejó de tener contacto con nosotros tras el triste desenlace y por no tener hijos.

Tía Belén con Chanín, y mi madre con Roberto y conmigo
Y la última tía, hermana de mi madre, es Belén (como mi abuela). Belén era la última de los Peso Nieto que se fue de Palma. Vivía en la calle Muñoz, en la casa conocida como la "casa del Pollo" (por el apodo de su dueño), una casa de vecinos donde también vivió mi madre, tras dejar la huerta, y donde tenía unas habitaciones mi tío Curro, como ya he apuntado. Belén estaba casada con Jacinto Ruiz, y tiene dos hijos, Juan, casado con Asunción, y Sebastián ("Chanín"), casado con Paloma. De niños, por tener edades parejas (Juan es algo mayor que yo, y Sebastián como Roberto), éramos muy amigos y nos veíamos todas las semanas, ya porque fuésemos a su casa, ya porque ellos viniesen a la nuestra a jugar.

Los cuatro primos jugando en mi casa antigua

Coincidimos en el colegio de las Monjas, de párvulos, luego en la escuela de Antonio G. Chaves, y más tarde en el Colegio San Sebastián. Fue entonces cuando emigraron a Madrid. Mi tío Jacinto trabajaba en el campo, en lo que le salía, y probó suerte cuando un nutrido grupo de palmeños se marchó al País Vasco a trabajar, quedándose algunos a vivir allí (como una hermana de mi tío, o Anita Santos, la madrina de mi mujer). Recuerdo cuando volvió, cargado de regalos para la familia (una bicicleta, una escopeta, etc). Parecía que todo iba a ir bien, pero no fue así y no se quedó. Probaron más suerte en el centro peninsular, y fue entonces cuando se llevó a la familia a vivir a Madrid, concretamente a Leganés. Luego se trasladarían a Fuenlabrada.

Tía Belén y tío Jacinto, en casa de tío Curro (Céspedes), durante unas vacaciones

El tío Jacinto falleció hace algún tiempo, peleando contra el cáncer. Mi tía Belén, a pesar de sus achaques propios (es coja de nacimiento) y los lógicos de su avanzada edad (a punto de cumplir los 89 años este mes), todavía vive. La única de entre los hermanos y hermanas. En navidades, mi primo Juan me envió una foto con ella, cosa que me alegró mucho, por cierto.

Mi madre sosteniendo a uno de los hijos de Alonso Moreno de la Cova, en Horcajo

Todos los hermanos y hermanas de mi madre, ella incluida, fueron trabajadores, personas humildes, que tuvieron que dejar su pueblo natal, Palma del Río, para poder ganarse el sustento. También mi madre emigró durante un tiempo en Madrid y Horcajo de Santiago (Cuenca), estando al servicio de la familia Moreno de la Cova, aunque, al volver, se casase con un  palmeño, el practicante José Domínguez Godoy,  y terminase residiendo en nuestra ciudad. Les recuerdo con mucho cariño, con el que mi madre tenía hacia su familia y nos transmitió desde niños. Y, por supuesto, se merecen un recordatorio, como el de tantas personas sin fama que con su esfuerzo han contribuido a nuestro bienestar. 

sábado, 11 de febrero de 2017

Yo, el Río


Ese es el título del libro que me he comprado hoy. Un relato sobre el río Guadalquivir, contado en primera persona, como si el río nos relatara su vida desde su nacimiento en la Sierra de Cazorla, hasta que desemboca en el océano Atlántico, en Sanlúcar de Barrameda, pasando, como no, por Palma del Río.

El Guadalquivir, a su paso por Córdoba

El viejo río Betis, el Baetis de los romanos y los tartesios, que luego fue conocido por Guadalquivir, "río grande" (Wad al-Kabir) en árabe, es retratado a través de los diversos puentes y otras construcciones ribereñas que los seres humanos han ido adosándole en el transcurso de la Historia. Nos cuenta todos sus avatares naturales, hechos históricos, vivencias cotidianas de las gentes que han poblado sus riberas, y hasta sus problemas medioambientales. Y no es extraño, pues su autor es el palmeño Germán Domínguez Romero, biólogo de formación y técnico de medio ambiente. 

El Genil, que aporta sus aguas al Guadalquivir en nuestra tierra palmeña

El libro contiene un abundante catálogo de fotografías que complementan los textos. O tal vez sea al revés, que sirvan para inspirar la letra del relato. El autor de estas imágenes es Germán Domínguez Urzola, hijo del primero, un fotógrafo ya conocido por nosotros a través de su obra, de una gran calidad.

Desembocadura del Guadalquivir en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

A Germán le conozco desde hace años y hemos tenido contactos también profesionales en algún momento. Me invitó a la presentación del libro, que tuvo lugar en el Centro de Interpretación del Guadalquivir el mes pasado, pero no pude ir. En esa presentación le acompañaron las hermanas May y Rosario Lora, que, con la ayuda de un guitarrista ilustraron el acto. En fin, me lo perdí. 


Hace poco le pregunté por internet dónde adquirir la obra. Esta mañana su hijo me ha traído el libro a casa, pues no lo había comprado todavía. Agradezco la amabilidad de ambos, padre e hijo, para facilitarme su trabajo. Un libro del que espero disfrutar como se merece. Y que, como no, recomiendo a todos los amantes de las cosas de nuestra tierra. (Por cierto, las fotografías que publico en la entrada son mías, los magníficos retratos del río de Germán los podréis ver en el libro, cuando lo tangáis en vuestras manos).

domingo, 5 de febrero de 2017

Candelarias y lluvia


El tiempo amenazaba lluvia desde hace días, concretamente para la previsión del sábado. Incluso ésta se nos presentó en algunos momentos durante la semana. Ayer era la cita con más posibilidades, pero la mañana salió con nubes y en algunos momentos sol (hasta tuve que usar las gafas de sol, como cuando fuimos a hacer la compra semanal). De esta manera, podíamos pensar que la jornada fuese propicia para la cita anual de la Candelaria.


Fue cuando teníamos previsto prepararnos para emprender viaje a La Puebla de los Infantes, cuando el cielo se encapotó y comenzó a llover. A llover y a soplar el viento. Se presentaba una tarde más propia de camilla y película soporífera para dormir la siesta. Pero no, nos encaminamos a nuestro destino de ya varios años. Según comentaron mis cuñadas, las previsiones daban tregua, como para que se prendiesen las candelas. De hecho, por el camino, desde Peñaflor, hasta llegar a La Puebla, dejó de llover. E incluso en algún momento asomó el sol por entre las nubes.


Iniciamos entonces la visita a las candelas, que, aprovechando la tregua, empezaban a instalar los "muñecos", aunque no estaban prendidas todavía. Algunas, con el correspondiente mensaje, como hemos visto en años anteriores.


Por ejemplo, la relativa a a lotería con unos niños de San Ildefonso, perfectamente ataviados para sacar las bolas del bombo y leer el premio a "la amistad", cuyo primer premio es compartirla. Con boleto y monedas de euro incluidos lucía el conjunto.


O esta alusiva a Rajoy, que por fin consiguió la presidencia del gobierno, tras un año de interinidad. En ella los personajes del momento tienen sus diálogos. Rajoy, enarbolando un paraguas, nos asegura que la luz ha bajado porque ha llovido (y de semejante tontería se ríen los vecinos organizadores). Pablo Iglesias empuja para tener "su sitio". Pedro Sánchez aparece cabizbajo, porque "pueden más dos tetas....", haciendo mención a una Susana Díaz, que se nos muestra junto a Mariano, sonriente, tras una señal de tráfico, que anuncia La Moncloa. Toda una descripción certera de la realidad política actual. Una candela premiada en varios años anteriores, con su barra, su música y su público.


Una candela más, ya con solera, nos mostró un guiñol con el cuento de Caperucita roja, cuyas marionetas movía una vecina con una cuerda. A su alrededor, paisanas cantaban y bailaban las famosas "sandingas", canciones populares de estructura sencilla, que se cantaban y bailaban tradicionalmente en la Candelaria. Algunas con letras como éstas: 

Mi suegra no me quiere
porque tiene un hijo guapo,
que lo meta en una orza
y lo tape con un trapo.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.

Un fraile estaba meando
en lo alto un acebuche
por abajo se vea
un pájaro con dos buches.

Sandinga landín, sandinga landero
sandinga landín, adiós resalero.



Otra candela que vimos fue una donde nos mostraban una tómbola de feria, con todos sus premios, el feriante y un agraciado por la suerte. Además de los correspondientes letreros con las típicas expresiones de estas casetas de feria: "Siempre toca, si no un pito, una pelota", "Señora, que mona, que mona, le ha tocado una muñeca chochona", "A por otro, a por otro perrito piloto", etc.


A su lado, una niña tenía su propia atracción de feria, con una ruleta de premios. Y los vecinos nos obsequiaron con las típicas sopaipas, antes incluso de prender la hoguera, temerosos posiblemente de que se pusiese a llover y les arruinase la fiesta.


Ésta, la lluvia, nos llegó mientras visitaban el Museo de artes y costumbres populares "Curro el herrero", por lo que emprendimos la bajada desde la zona del castillo, y nos tomamos un café esperando que escampase.


Como pasaba el tiempo y eso no ocurrió hasta más tarde, decidimos volvernos a Palma, aunque seguro que alguna candela fuese encendida, como podíamos suponer por el humo que empezó a verse ya de noche, mientras esperábamos el coche que nos trajo de vuelta. Otro año será.