domingo, 2 de agosto de 2015

18 aniversario del bar de Los Cabezos


Siendo yo concejal delegado de Medio Ambiente, el Ayuntamiento de Palma del Río tomó posesión de un terreno frente a la urbanización El Baldío, cuya junta de compensación lo había adquirido para cederlo como zona verde, en el proceso de legalización de su plan parcial. Un espacio de 15 hectáreas bien conservado con especies de bosque mediterráneo, fundamentalmente acebuches y encinas, rodeado del arroyo Retortillo. Tiempo después conseguimos que la Junta de Andalucía hiciese obras para convertirlo en área recreativa, con senderos, zona de barbacoas, miradores y juegos. Fue declarado Parque Periurbano en 1999


Aprovechando diversos planes de obra, hicimos un quiosco para dar servicio al parque, además de caseta de guardería, y, más tarde, un edificio en la parte alta del monte, para destinarlo a aula de naturaleza. Algo que se completaría con la adquisición de varias cabañas de madera, que permitieron a partir de entonces, hacer varios campamentos. Las cabañas fueron sustituidas años después por una zona de albergues para su explotación comercial. Además de reacondicionar el aula de naturaleza. Ya no era yo el responsable de medio ambiente municipal. Sus instalaciones permiten su uso durante todo el año.


Las obras se han sucedido en varias ocasiones, como relato, tras la adquisición del parque. Lo que ha redundado en un mayor uso por parte, no solo de la población local, que asumió con entusiasmo la zona de esparcimiento en la naturaleza que habíamos conseguido, sino por vecinos de otros pueblos, no dotados de un espacio "serrano" como el nuestro, que pronto acudieron tanto para pasar un día de campo en una zona acondicionada con todos los servicios necesarios, como para disfrutar del quiosco, cuyas instalaciones fueron creciendo, hasta convertirse en restaurante. Los centros escolares lo usan para complementar su oferta educativa en contacto con la naturaleza.


El concesionario del bar también terminó haciéndose cargo de la guardería del parque, y de las instalaciones de alojamiento, convirtiéndolo en un albergue medio-ambiental, dotado de actividades de todo tipo (talleres, campamentos, juegos, educación ambiental...), además de zona de alojamiento de tiempo libre y turístico en la naturaleza. Trini y Sancho, los concesionarios, llevan ya 18 años al frente de las instalaciones y se han convertido también en un referente en la gastronomía palmeña. Son muchos los ciudadanos que acuden al bar restaurante en las diversas temporadas para degustar sus exquisitos platos. Nosotros ayer hicimos lo mismo para cenar, además de para disfrutar de las temperaturas del lugar (unos grados menos que en el casco urbano), y para celebrar con ellos y los amigos, que habían invitado al cóctel de después, los 18 años, la mayoría de edad de una aventura, que a la luz de los resultados, ha salido bien. ¡Felicidades! y que dure otros años más.

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