En febrero de 2009 dediqué una entrada a José Domínguez, mi padre. La titulé Vindicación de mi padre. En ella relataba, de forma muy resumida, su vida, dilatada y rica en acontecimientos. Y, de alguna manera, como su título indicaba, hacía una defensa de la persona de mi progenitor, algo que todo hijo debe hacer de sus padre y madre, ya que a ellos les debemos la vida y, en parte, lo que hemos sido después. El post lo acabé con estas palabras: "Pienso que sería obsceno por mi parte encabezar alguna petición de honor o distinción para su persona, siendo yo concejal del ayuntamiento, pero creo que reunió los méritos, más que suficientes, para que muchas de esas personas a las que atendió le hicieran el homenaje que se ganó en vida. Por mi parte, sirva esta defensa de su persona como el tributo que puedo ofrecer para su honra y recuerdo, ahora que se cumplen veinte años de su desaparición."
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| José Domínguez en su juventud |
Fue un año después cuando tuve conocimiento de una petición así. Concretamente en julio de 2010 una solicitud de ciudadanos palmeños, rubricada por dos personas que le conocieron en vida, ya mayores, venía a pedir que se le diese el nombre de José Domínguez Godoy a una calle o plaza de Palma del Río. El cuerpo de la solicitud es el que se recoge en la siguiente imagen.
Los peticionarios eran Francisco Castellano Santiago y Rafaela Durán López, personas que conocieron de primera mano la labor de mi padre y al que profesaban gran estima. Personalmente les agradecí el gesto que tuvieron y hoy aprovecho la ocasión para hacerlo públicamente. En esta petición se argumentaba que "es fundamental" que se "recuerde a las personas que ayudaron a suplir las innumerables carencias y necesidades que, durante tiempos tan duros como los que hemos vivido en nuestra historia reciente, se sufrieron en nuestra localidad, como en el resto de España". Varios de sus compañeros de aquellos tiempos difíciles, en los que dieron lo mejor de sí mismos, para procurar la salud de los palmeños y las palmeñas, como Rafael Carrasco, Juan Trujillo, José Jiménez Molina o María Luisa de la Cruz, ya tuvieron su reconocimiento oficial, en diversas modalidades y momentos.
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| Atendiendo a un herido, en sus labores sanitarias |
Como a la fecha de la solicitud yo era concejal, y como advertía en el artículo que publiqué en 2009, no iba a tramitar, como instructor, el expediente de honores y distinciones, al no creerlo ético por mi parte. Además, creo que no hubiese sido legal y me tendría que haber abstenido, incluso a la hora de la votación en la sesión del pleno que acordase la distinción, al tener interés personal en el asunto. Así que así lo comuniqué cuando me pasaron copia del escrito. Luego, no supe más de la cuestión, llegando a dejar de ser miembro de la Corporación Municipal el 11 de junio de 2011.
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| Con algunas de sus amistades |
Han sido muchos los honores y distinciones concedidos con posterioridad a esta petición: denominación de calles, medallas de la ciudad, placas conmemorativas, llaves de la ciudad, nombramientos de hijos predilectos y adoptivos... Merecidos todos ellos, sin duda. Unos votados por mí, siendo todavía concejal, y otros posteriores a mi salida del ayuntamiento palmeño.
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| En el patio de nuestra antigua casa, con mi hermano Pepe, con la bata de médico, mi madre, mi hermano Roberto y yo |
Hasta la fecha no hemos sabido nada en mi familia sobre el estado de esta solicitud de denominación de calle o plaza para nuestro padre. Hoy, 8 de febrero de 2014, cuando se cumplen los 25 años del fallecimiento de José Domínguez Godoy, mi padre, sirva este recordatorio para conmemoración de esta fecha, y emotiva evocación para el que yo (además de otras personas) considero que fue un gran palmeño, merecedor de recuerdo y reconocimiento público. Los ochenta años de su vida son parte de la historia de nuestro pueblo.


































