domingo, 15 de febrero de 2015

Llegó el Carnaval


Así, casi sin enterarme, este año ha llegado el Carnaval a Palma del Río. Mis ocupaciones formativas me tienen demasiado entretenido y mi cuerpo no se ha hecho todavía a la idea. A ello ayuda el que este año venga antes, por los "caprichos" lunares correspondientes, que anticipan la semana santa, respecto de la anterior. Para colmo el invierno sigue haciendo de las suyas: el frío no ha amainado mucho, tras las bajadas de temperaturas provocadas por los frentes polar y siberiano, que han cubierto de nieve media Península Ibérica y a la otra media nos ha dejado ateridos con fuertes y gélidos vientos. Ahora mismo, para redondear la faena, está lloviendo, algo que tampoco es extraño en estas fiestas del desenfreno que tan bien conozco desde mi niñez. 

Mascarones con carro de aguaó

Ayer ya tuvo lugar la Muestra local de murgas en el Teatro Coliseo, algo que ya se está convirtiendo en tradicional. Hoy, a las 12, salió el Pasacalles anunciador, desde el Espacio Joven, y las "máscaras" empezarán a tomar las calles, prolongándose el lunes y el martes, con las actividades programadas, sobre todo para los pequeños. El domingo de Piñata, el próximo, será la apoteosis final.

Murga en la Plaza de España

Es buen momento para recordar algunas fotos del antiguo Carnaval palmeño, como éstas que publicó Saxoferreo en su página de Facebook, correspondientes a épocas pasadas. O de la publicación "Palma, un paseo único", en colaboración con "El periódico de Palma del Río".

Murga de 1917

En ellas las llamadas "murgas" (conjuntos musicales disfrazados, no calificables como en otras latitudes donde se clasifican en cuartetos, chirigotas, comparsas o coros) tienen un especial protagonismo. También los "mascarones".


Y vuelvo a traer esta foto de otra murga, posando en la calle Nueva (con la ermita de Sana Ana, ya demolida, al fondo), ya que uno de mis amigos de Facebook, Enrique Montero (un palmeño residente en Madrid, al que saludé hace unos días en Palma), la glosó hace poco, identificando a sus componentes. Según él: el del tambor y las gafas es su padre, el de la batuta es su primo (Juan Montero), el del bombo es Miguelillo el gitano, el que está a su lado su cuñado, el Kiko "el de los peros" (personaje histórico fundamental en mi niñez, cuando se paseaba por Palma empujando el carro donde llevaba la fruta que compraba en los almacenes para revenderla a domicilio, y al que mi madre le compraba habitualmente; que se anunciaba pregonando su apodo: "¡María... los peros!") y los dos más que hay, uno en Manolo el "charito" y su hermano Jesús, que tuvo un bar cerca del Paseo, y también se ve al Rorro. Esto nos explica Enrique y hoy vienen a cuento sus palabras aclaratorias, aunque se desvele la identidad de los disfrazados. Su historia bien merece recordarse.

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